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Compañero Protector

Summary

En el espacio de dos años, Minseok perdió casi todo lo que había significado algo para él. Después que sus padres murieron en un accidente de coche y su mejor amiga de cáncer, Minseok se quedó solo con su hija de tan solo dieciocho meses de edad. Los abuelos de la niña, ultra religiosos y homofóbicos, harán todo lo posible para alejarlo de ella. Para detener esto, Minseok empaca y se muda a un pequeño pueblo en el norte de Corea. Kim Jongdae ha sabido que era gay desde que tenía quince años y se había resignado a no ser padre. Al entrar en su casa una tarde, se sorprende al encontrar no sólo a su compañero, sino a una niña de tres años llamándolo papá. ¿Jongdae está dispuesto a ser padre? ¿Minseok puede abrir su corazón después de tanto dolor y correr el riesgo de amar a alguien más?

Status
Complete
Chapters
9
Rating
5.0 (3 reviews)
Age Rating
16+

Capítulo 1



~Adaptacion~


¿Papá? Minseok miró por el espejo retrovisor a la persona más importante de su vida. Su hija que estaba en su sillita en el asiento trasero, rodeada de todo lo que poseían.

—¿Sí, Calabaza? —Minseok constantemente desviaba sus ojos de ida y vuelta entre su preciosa carga y la carretera que tenía por delante.

—¿Ya llegamos? El pelirrojo suspiró. La pregunta había sido constante durante las últimas horas. Tenía que ser duro para Byul. En seis meses había perdido a la madre que amaba, la casa en la que creció, la guardería que conocía ya a sus queridos amigos. Para colmo aparte de todo lo que había pasado, sus abuelos estaban tratando de separarla de su padre, así que finalmente se había ido con Byul a empezar en una nueva ciudad, con gente nueva y esperaba, que con nuevos amigos.

—Todavía no Cariño, pero pronto, ¿de acuerdo? Encontraremos el motel, descargaremos el coche y luego vamos a encontrar un bonito parque donde podamos jugar un poco. ¿Qué te parece? Los chillidos de alegría que Minseok escuchó de su pequeña, en el asiento trasero, fueron por la idea del parque. Mirando hacia atrás otra vez, Minseok no podía creer lo mucho que se parecía a su madre. Sus brillantes pequeños y alargados ojos y el más lindo botón como nariz que había visto en su vida, por encima de una pequeña boca de labios rosa, le recordaba a diario a la única mujer que había amado. Pero la mejor característica, pensó Minseok, lo único que recibió de su padre, caía suelto por sus hombros, fue su cabello castaño rojizo. Una de las cosas favoritas de Yoona antes de morir, era cepillar el pelo de Byul. Minseok se sintió momentáneamente abrumado por el dolor de pensar en su mejor amiga. En su primer día de escuela, Minseok y Yoona se habían sentado en el mismo asiento durante el almuerzo, ninguno de los dos estaba prestando atención al entorno, y terminaron siendo los mejores amigos cuando la campana ocurrió que el almuerzo había terminado. Sus años de secundaria parecieron volar con ellos dos compartiéndolo todo. Minseok confió en Yoona cuando se dio cuenta que le llamaron la atención los chicos de su escuela, más que las chicas. Yoona lo abrazó y lo besó en la mejilla y le dijo que el que fuera gay no le importaba y que siempre lo amaría. Había alentado a Minseok a que hablara con sus padres, y que les contara lo que estaba pasando. Su madre lo apareció diciendo que hacía tiempo que lo sospechaba y su padre asintió y dijo que mientras su hijo fuera feliz, todo lo demás no importaba. Minseok abrazó a sus padres, más agradecido que nunca por su apoyo. Yoona, sin embargo, mantuvo el secreto a sus padres hasta después de acabar la escuela secundaria y que se mudaron juntos a un apartamento. Sus padres, religiosos, temerosos de Dios, fueron inflexibles, no querían que su hija tuviera algo que ver con él. Cuando se niega, la información de que Dios la castigaría por estar con él. Quién sabe lo que los padres de Yoona pensarían si alguna vez se enteraran de que era un Hombre lobo, aparte de gay. Probablemente le daría un ataque al corazón. Minseok se río de la idea y grabó el momento en el que Yoona se enteró que era un hombre lobo. Fue la primera luna después de que Minseok cumpliera los dieciséis años, Yoona y él estaban tumbados en el piso del salón de su casa, haciendo sus tareas. El cuerpo entero de Minseok estaba caliente, y su sangre hervía, entonces de sus brazos empezó a brotar pelaje. Miró a Yoona a los ojos, los ojos impresionantemente grandes de Yoona le devolvieron la mirada y dijo lo único en lo que pudo pensar.

—Por favor, no grites. Sus ojos se abrieron mucho más con sus palabras. Sus huesos sacaron a cambiar, el rostro a alargarse y antes de darse cuenta, estaba a cuatro patos enredados en sus vaqueros y camisa mirando a su mejor amiga que a su vez lo miraba cada vez más asombrada. La madre de Minseok llegó desde la cocina, preguntándoles algo cuando miró a su hijo y se detuvo en seco con la boca abierta, miró rápidamente a Yoona y recuperó sus sentidos.

—Yoona, ¿estás bien?

—Es tan alucinante. —Yoona se volvió rápidamente y tomó sus deberes antes de agitarlos frente a la cara de Minseok—. Vamos, Min. Pórtate bien y comete esto por mí. De esta forma no tengo que hacerlos y tendré una buena excusa. Se rio cuando Minseok le dio un mordisco juguetón en su mano, antes de que su madre lo regañara. Lo envió a su habitación hasta que cambiara para poder hablar con Yoona. Ella intentó que se comiera sus tareas varias veces más y después de eso cuando se fueron a vivir juntos, un día llegó a casa con un collar y una correa y los colgó de la puerta. Se río tan tontamente que tuvo que correr al baño a orinar cuando Minseok vio por primera vez los artículos. Saliendo de sus recuerdos, Minseok volvió a mirar a su hija por el espejo, notando que estaba dormida, su juguete favorito, un lobo de peluche, lo tenía contra su pecho. Concentrándose en la carretera, se preguntó que iba a hacer sin su mejor amiga. Yoona había sido una constante en su vida, durante trece años. Cuando a ella le diagnosticaron cáncer, la noticia golpeó a sus amigos como una tonelada de ladrillos. Se fueron a la cama esa noche envueltos en los brazos uno del otro, ambos con los ojos rojos y las lágrimas recorriendo sus mejillas. Yoona lo despertó al día siguiente pidiéndole su esperma. Una vez que se le pasó el shock inicial, Minseok estuvo de acuerdo. Los médicos le dieron un máximo de dos años de vida y querían comenzar los tratamientos automáticamente, aunque no esperaban que eso prolongara su vida, solo por unos meses más. Pero Yoona quería ser madre más que nada en el mundo, y cualquier tratamiento que iniciara le quitaría esa oportunidad. Minseok no pudo negarle nada a su mejor amiga, y como era gay y no esperaba tener hijos, saber que una parte de su amiga viviría en su hija, ayudó a Minseok con la pérdida. Después de largas discusiones y más lágrimas, ellos hablaron con los padres de Minseok. La pareja se puso muy contenta al enterarse de que tendrían un nieto. Con Minseok siendo hijo único y gay, se habían resignado a no tenerlos. Sus padres estaban tan felices que se ofrecieron a pagar para que el deseo de Yoona se hiciera realidad. Ambos estaban muy agradecidos por su ayuda, no como los padres de Yoona, que les dijeron al conocer la noticia de su enfermedad, que estaba siendo castigada por su asociación con Minseok. Tuvieron suerte y Yoona se quedó embarazada al primer intento. Minseok podía ver la tensión que el embarazo estaba en Yoona, pero ella nunca se quejó. Trabajó tanto como era posible para ayudar a pagar su parte de los gastos, no le importó la cantidad de veces que Minseok le dijo que redujera la velocidad y lo tomara más tranquilamente. Yoona tenía seis meses de embarazo cuando Minseok recibió una noche una llamada telefónica para decirle que sus padres habían tenido un accidente de coche. Conducían de vuelta de la fiesta de Navidad, cuando el conductor de un remolque se quedó dormido al volante y cruzó la carretera. El camion los golpeo de frente y ambos fallecieron en el acto. Había algunas cosas que incluso siendo un hombre lobo no podrían evitar. Nunca podra ver a su nieta. Sus padres le dejaron su casa, que ya estaba pagada, y Minseok y Yoona se mudaron de su apartamento a la casa en la que Minseok había crecido. Nunca hubiera podido soportar esos meses llenos de dolor sin Yoona. Ella dio a luz a su hermosa hija en marzo y le puso Byul como su madre. Im Solhyun e Im Yeseop, los padres de Yoona, no quisieron tener nada que ver con Byul o con Yoona mientras él permaneciera con ellas. Minseok y Yoona vivieron felices durante casi dieciocho meses antes de que la enfermedad hiciera su aparición. Entonces la vida se convirtió en una constante de malabarismos entre el trabajo, la atención diaria a Byul y el hospital de Yoona. Ella pasó a la otra vida plácidamente mientras dormía menos de un mes antes del segundo cumpleaños de Byul. Minseok y Yoona vivieron felices durante casi dieciocho meses antes de que la enfermedad hiciera su aparición. Entonces la vida se convirtió en una constante de malabarismos entre el trabajo, la atención diaria a Byul y el hospital de Yoona. Ella pasó a la otra vida plácidamente mientras dormía menos de un mes antes del segundo cumpleaños de Byul. Minseok y Yoona vivieron felices durante casi dieciocho meses antes de que la enfermedad hiciera su aparición. Entonces la vida se convirtió en una constante de malabarismos entre el trabajo, la atención diaria a Byul y el hospital de Yoona. Ella pasó a la otra vida plácidamente mientras dormía menos de un mes antes del segundo cumpleaños de Byul.

Dos meses después de fallecer Yoona, Minseok recibió una visita sorpresa del Departamento de Servicios Sociales. Habían recibido una llamada anónima indicando que su hija estaba en peligro y diciendo que Minseok no era apto para ser padre. Él sabía quién había hecho la llamada, aunque ellos se negaron a revelar el nombre. Se había aferrado a Byul mientras registraban su casa de arriba abajo antes de ser forzado a soltarla para realizarle un examen. Después de determinar que Byul parecía estar bien de salud y feliz, se la entregaron de nuevo a Minseok y se fueron, haciéndole saber que estarían en contacto. Minseok esperó hasta que Byul estuvo en la cama esa noche antes de coger el teléfono y marcar un número que jamás pensó que volvería a marcar. Una Solhyun arrogante respondió a la quinta llamada, con la voz sonando a 'yo soy mejor que tú'.

—Hola, soy Solhyun.

—¿Cómo te atreves? —Minseok estaba tan furioso con esa gente que todavía no conocían a su nieta y además decían que no era un padre apto.

—¿Perdón? ¿Quién es?

—Te he dicho que como te atreves, ¿quién te ha dado el derecho de llamar a los Servicios Sociales y decirles que no soy un padre apto? Ni siquiera conoces a Byul. No quieres tener nada que ver con ella.

—Ah... Kim Minseok. —El tono de Solhyun estaba empezando a cansarlo—. Sí, bueno, no podemos dejar que nuestra única nieta sea criada por alguien como tú.

—¿Alguien como yo? ¿What? ¿Quieres decir gay? — Minseok se paseaba por su habitación apretando el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.

—Sí, eso es exactamente lo que quiero decir. Eres una abominación y si no te arrepientes, irás directamente al infierno junto con Yoona. Minseok hizo una pausa, en silencio, aturdido durante un segundo. ¿Cómo alguien podría pensar que Yoona iría al infierno? Furioso con esa gente, que se suponía tenían que amarla, pasase lo que pasase. Minseok apretó los dientes y dijo.

—Mantente un infierno lejos de mí y de mi hija. — Colgó el teléfono y lo arrojó contra la pared. Colapsando en la cama y colocándose en posición fetal, su cuerpo se sacudió con el llanto. Minseok había perdido a sus padres, luego a su mejor amiga, y ahora estas personas estaban tratando de llevarse también a su hija. Sin embargo, sabía una cosa, iba a luchar contra ellos cada paso del camino. Byul era suya, y la iba a proteger con toda su fuerza. Así es como Minseok terminó en este tramo solitario de la carretera, conduciendo hacia un pueblo en el que nunca había estado antes para comenzar un nuevo trabajo en una semana. Sus únicas posesiones eran lo que entraba dentro de su pequeño Toyota Camry. Solhyun y Yeseop siguieron con su amenaza y Minseok se vieron obligados a vender la casa de sus padres para pagar a los abogados que lucharon por su caso en la corte. Por suerte, el caso no se prolongó mucho tiempo. El juez fue lo suficientemente inteligente como para ver lo que los Im estaban tratando de hacer, y con el Departamento de Infancia de su lado, el juez le otorgó la custodia exclusiva de su hija. Los padres de Yoona se pusieron furiosos y juraron conseguir que su única nieta estuviera lejos de su pervertido padre. Después de eso, a Minseok le pareció una buena idea trasladarse. No había nada que lo vinculara a su ciudad natal en Busan. Sus padres y su mejor amiga se habían ido, la casa en la que creció ya no le pertenecía y pensó que irse lo más lejos que pudiera de los padres de Yoona, era lo mejor. Minseok buscó online y encontró un puesto de profesor disponible, debido a que la maestra estaba de licencia por maternidad. Minseok solicitó el puesto por Internet y luego se entrevistó con el director. Al parecer un profesor sustituto había dado las clases de matemáticas durante las últimas semanas, pero no podía ocupar el puesto de forma permanente. Además, las matemáticas no eran el fuerte de este profesor y los niños estaban en desventaja. Nadie quería ir a un pequeño pueblo en medio de la nada por algo tan insignificante. Pero Minseok era exactamente lo que quería hacer. El recibió la llamada telefónica a la semana siguiente, haciéndole saber que era el candidato elegido. No estaba seguro de si habían recibido alguna otra solicitud, pero no iba a preguntarlo. Le dio las gracias a Siwon, el director, y dijo que comenzaría al inicio del semestre escolar. La escuela estaba actualmente de cerrada por vacaciones, pero empezaría en dos semanas. Minseok apenas podía contener su entusiasmo por su nuevo puesto de trabajo. Le encantaba la enseñanza y extrañaba a su clase y sus llamadas cuando dejaba sus horas de lectura por la enfermedad de Yoona. Minseok esperaba volver, pero no se engañaba pensando que los chicos estarían contentos de verlo. Eran adolescentes y tienen mejores cosas que hacer con su tiempo. Él no era importante. A Minseok le encantaba ver como se le iluminaba la cara a un adolescente cuando el joven empezaba a comprender lo que estaba tratando de enseñarles. Una de las primeras cosas que hizo cuando supo que había conseguido el trabajo fue comunicárselo a su Alfa y saber si había una manada en la zona. Bang Chan era un buen Alfa y no discriminaba a nadie por su color de piel o por su preferencia sexual. El Alfa le dijo que había una manada en la zona, estaba dirigida por un hombre llamado Kim Chanyeol. El Alfa Bang Chan no sabía mucho sobre el otro Alfa, solo que recientemente había reemplazado a su padre y que solo lo había visto una vez en la reunión anual de Alfas. El Alfa de Busan le dio el número que tenía grabado de Kim Chanyeol. Una vez que colgó a su Alfa, llamó al Alfa Kim y recordaron encontrarse cuando llegara a la ciudad. Minseok estaba un poco nervioso, la verdad sea dicha, de conocer a su nuevo Alfa. Esperaba que no fuera una intolerante idiota. Necesitaba este trabajo y no quería tener que abandonar la ciudad antes incluso de empezar a trabajar. Minseok no tenía ni idea de cuánto tiempo había estado perdido en sus pensamientos. Debía haber sido un buen rato, porque vio el cartel de bienvenida a un lado de la carretera, finalmente habían llegado a su nuevo hogar. Mirando por el espejo retrovisor, vio que Byul todavía dormía profundamente y esperaba que siguiera durmiendo el tiempo para que Minseok encontrara el hotel suficiente y le diera tiempo a registrarse. Detuvo el coche y revisó las direcciones que había impreso desde su ordenador para encontrar el hotel. Conduciendo por las calles, al pelirrojo le entusiasmó el aspecto que rodeaba a la ciudad. Era más pequeña que el lugar donde había crecido, en las montañas, pero pensó que podía ser feliz aquí. Al llegar al hotel se detuvo frente a la recepción. Dejó el coche en marcha con la esperanza de que Byul durmiera un poco más. Estiró sus músculos que amenazaban con acalambrarse después de estar sentado en un coche todo el día y una vez que se sintió un poco mejor se dirigió al interior para registrarse. Una señora de mediana edad con el cabello ligeramente entrecano que estaba sentada detrás del mostrador, le sonrió mientras se acercaba.

—Buenas tardes, señor ¿Puedo ayudarlo?

—Hola, tengo una reserva para una semana a nombre de Kim Minseok. —El pelirrojo vio como la señora buscaba en su computadora.

-Oh yes. Aquí está, una cama doble con una cuna de viaje. —Leyó en la pantalla.

—Sí, gracias, si no es mucha molestia.

—No, en absoluto señor. La habitación debe estar preparada para usted. Solo tiene que esperar un momento, voy por el papeleo. —Minseok asintió, mientras la señora iba a la impresora y esperaba que salieran los documentos. El pelirroja dio un paso atrás y miró por la puerta al coche, y con un suspiro de alivio se dio cuenta de que Byul estaba todavía durmiendo tranquilamente en su asiento. Se giró al mostrador del hotel y vio los documentos, con un bolígrafo empezó a rellenarlos, después de entregar su carnet y la tarjeta de crédito, Minseok recibió la llave de la habitación y un mapa del hotel con su cuarto rodeado en tinta roja.

—Si necesita algo más o hay algo mal con la habitación, por favor no dude en llamar a recepción. Nuestro horario es de siete de la mañana a ocho de la tarde.

—Gracias, lo haré. —Minseok lo recogió todo y se dirigió a su coche. Se dirigió hacia un lado y condujo hasta su habitación. Después de estacionar en el hueco volvió a dejar el coche en marcha hasta que tuvo la habitación abierta. Abriendo la puerta de su hogar actual, Minseok miró alrededor. No era mucho, pero por lo que había pagado no esperaba el Plaza. La cama principal dominaba la sala, con una colcha de colores brillantes que parecían desvanecidos de tantos lavados. Después de desabrochar a Byul de su asiento, Minseok llevó a su hija dentro de la habitación y la puso suavemente en la cuna. La cuna apenas entraba entre la pared y la cama. Una vez que estuvo seguro que Byul estaba bien, encendió una lamparita de cabecera para dar un poco de luz. La alfombra era de un color verde sucio, parecia que la habian pintado en varios sitios y otros estaban muy usados. No parecía un hogar, pero sólo estarían una semana o así mientras buscaba un lugar para vivir. Minseok se dirigió de nuevo al coche y comenzó a descargar su equipaje. Colocó sus maletas en el portaequipaje de una pequeña mesa. La habitación se llenó prácticamente con sus pertenencias. En su tercer viaje de vuelta al coche oyó a su hija gritar. Minseok se apresuró a volver a la habitación y se inclinó para recoger a Byul. En su tercer viaje de vuelta al coche oyó a su hija gritar. Minseok se apresuró a volver a la habitación y se inclinó para recoger a Byul. En su tercer viaje de vuelta al coche oyó a su hija gritar. Minseok se apresuró a volver a la habitación y se inclinó para recoger a Byul.

—Oye, a ver Calabaza. Todo está bien. —Le aseguró Minseok con su mejor voz calmante. Se enderezó y palmeó su espalda cuando se sacudió un poco. Los hipos de Byul se fueron rápidamente y se echaron atrás para mirarlo a los ojos.

—Papá, ¿nos vamos al parque ahora? Minseok se rio entre dientes.

-Si bebe. Déjame terminar de descargar el coche y entonces cogeremos la merienda e iremos al parque. — Minseok besó a su hermosa hija en la mejilla y la puso de nuevo en la cuna. Los gritos emocionados de Byul por el parque, lo siguieron cuando fue a buscar otra carga de cajas al coche. Media docena de viajes más tarde el coche estaba finalmente descargado. Minseok fue a la nevera, donde había dejado preparado algo de comida con hielo por la mañana. Sacó un yogur y buscó una cuchara. Puso a Byul en una de las sillas de la mesa, y su padre le dio la merienda. Cuando terminó, Minseok fue al cuarto de baño y mojó una toalla con la que limpió a su hija de arriba abajo. No importaba lo que intentara el pelirrojo, Byul siempre parecía terminar con los alimentos por toda la cara. El desastre era peor cuando ella comía sola. Al mirar su reloj, se dio cuenta de que eran las cuatro menos cinco. Había quedado con el Alfa Kim en su casa a las cinco y media. Eso le daba mucho tiempo para estar con Byul en el parque. Cogió el teléfono y marcó una recepción. Después de varios tonos la mujer que le había atendido respondió.

—Recepción ¿Cómo puedo ayudar?

—Hola, soy Kim Minseok de la habitación 122. Me preguntaba si había un parque de juegos para niños cerca.

—Sí, señor. Si se dirige de nuevo a la calle principal y gira a la derecha hay uno cerca a la izquierda.

—Gracias, que tenga un buen día.

—Usted también, señor. Disfrute. —Minseok colgó el teléfono y se dirigió a Byul.

—¿Estás lista para ir a jugar al parque, Calabaza?

—¡Yupi! Minseok esbozó una sonrisa por la emoción de su hija. Si su vida fuera tan sencilla. Minseok cogió a Byul, salió de la habitación y fueron al coche mientras escuchaba el excitado parloteo de sus tres años de edad.

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Great Character

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Strong Dialog

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author

kaaaaaaa solo por ser gay no significa que no podrá crear bien a calabaza son unos sopencos los papas de yoona

4 years
author

Que sad se quedó sin familia Baozi 😔

4 years

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