Capítulo 1
Las manos de Baekhyun temblaban mientras entraba en el salón del trono, mordiendo su labio inferior mientras él y Jung Mingyu -un mercader escogido como representante de su aldea- seguían los pasos de los guardias que los estaban guiando. Por suerte, su cuerpo estaba escondido debajo de la túnica que llevaba y su cabeza estaba cubierta por un fino material que le permitía estudiar sus alrededores sin ser visto por mientras lo hacía.
El área estaba llena de miembros de la realeza de distintas especies inmortales que lo veían caminar con miradas hambrientas. Intentó mantenerse calmado, sabiendo que la mayoría podría escuchar su corazón, pero su cuerpo no se lo permitía, no cuando él sabía del destino que lo esperaba.
Cuando los guardias se detuvieron frente al trono y se arrodillaron, Baekhyun tomó una bocanada de aire e hizo lo mismo. Sabía que no seguir las reglas de etiqueta sería visto como un acto de rebeldía, y como tal, lo llevaría a su muerte y a la de su familia.
Tomó ese momento como una pequeña oportunidad para darse a sí mismo palabras de apoyo. Él estaría bien, tenía que creer eso. Sin importar lo que hicieran con él, tenía que seguir diciéndose que todo estaría bien. Mientras su madre recibiera sus medicamentos y sus hermanos estuvieran a salvo, él podría sobrevivir lo que fuera.
Esperó hasta que los guardias se pusieran de pie para hacer lo mismo mientras mantenía su mirada enfocada en el piso de marmol. Sabía muy bien que no debería ver al rey sin que se le diera permiso, aunque su rostro estuviera cubierto y nadie se diera cuenta. No era un riesgo que estuviera dispuesto a correr.
Baekhyun oyó a las criaturas a su alrededor hablando, pero estaba tan nervioso que no lograba discernir lo que estaban diciendo. Estaba demasiado distraído con el sonido de su propia sangre latiendo en sus oídos mientras sudor se formaba en su frente.
—¿Cómo se llama?— preguntó una voz áspera y profunda.
Baekhyun mantuvo su cabeza inclinada.
—Baekhyun, su majestad,— dijo Mingyu. —Posee una gran belleza. Mi pueblo se cercioró de buscar al miembro más aceptable para usted. Puedo asegurarle que será de su agrado.
Silencio llenó la habitación por un momento y Baekhyun tragó. Sentía la necesidad de mirar hacia arriba, pero estaba demasiado temeroso como para hacerlo, aunque el velo lo protegiera de meterse en problemas.
—Llévenlo a su habitación e indíquenle a Sooyoung que lo prepare para esta noche— dijo la voz profunda finalmente, provocando que todos a su alrededor empezaran a murmurar mientras dos guardias procedían a guiar a Baekhyun fuera de la sala.
Baekhyun podía oír a Mingyu hablar, pero lo ignoró mientras se alejaba. Deseaba nunca tener que estar en la presencia del hombre otra vez en su vida. Él era cruel y desagradable, y fue uno de los que más disfrutó poner incómodo al pelinegro en muchas ocasiones.
De todas formas, Baekhyun ahora tenía asuntos más importantes de los cuales preocuparse, como el hecho de que ahora tendría que alistarse para el rey. Tendría que seducirlo y alimentarlo y...tener sexo con él.
Eso hizo que los latidos de su corazón se aceleraran. No estaba exactamente a gusto con la idea de perder su virginidad de esa manera, pero era mucho mejor que el destino que le esperaba si regresaba a su pueblo. Varios hombres y mujeres lo habían estado ojeando para negocios oscuros en los que él no estaba interesado, pero que él hubiera considerado aceptar por la delicada condición de su madre.
Dinero era dinero. muchos dirían, y considerando lo amarradas que estaban las manos de Baekhyun, él hubiera acabado en ese mundo de ser necesario. Y pues sí, ser el concubino del rey no se alejaba de esa línea de trabajo, pero era bajo mejores condiciones de lo que le fue ofrecido antes.
...O por lo menos eso esperaba.
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Las siguientes horas pasaron de manera acelerada. Baekhyun no prestó atención a lo que se le estaba haciendo mientras las personas a su alrededor lo preparaban para el rey. Sooyoung -la concubina que llevaba más años al lado del rey- había tomado el control de la situación, dando órdenes y guiando a Baekhyun por toda la habitación.
Primero le dieron un baño profundo. Cada parte de su cuerpo fue lavado con cuidado y cada parte de su piel expuesta fue enjabonada con caros jabones y aromas que al parecer eran atractivos para los vampiros.
Baekhyun no sabía si eso era verdad ya que él no olía nada, pero pensó que era mejor si mantenía su boca cerrada y lo creía.
Sirvientes lo rodearon mientras se deshacían de todos lo vellos en su cuerpo y exfoliaban y humectaban su piel con finos aceites y pomadas.
Sus uñas fueron arregladas para que estuvieran presentables para el rey. La mujer encargada de esa labor no pudo ocultar su mueca de disgusto cuando vio su estado inicial, aunque logró disimular mientras trabajaba en ellas.. Luego siguieron sus pies, los cuales estaban en un peor estado que sus manos ya que nunca tuvo la oportunidad de protegerlos con algún tipo de zapato.
Baekhyun simplemente permitió que le hicieran lo que fuera necesario, prefiriendo enfocarse en la ansiedad que poco a poco se estaba acumulando en su cuerpo conforme pasaba el tiempo. Su corazon latía rápido mientras su mente se nublaba, pensamientos de su madre y de sus hermanitos pasando por su mente como la única forma de consuelo que le quedaba.
«Es por ellos, Baek. Por Sehun, Kyungsoo y madre. Es por ellos,» se recordó a sí mismo mientras alguien arreglaba su cabello. «Todo es por ellos.»
Baekhyun se sentía exhausto cuando finalmente terminaron de arreglarlo. La ansiedad que se lo estaba comiendo por dentro lo había drenado de cualquier energía que quedara en su cuerpo.
—Tu gente realmente se lució al escogerte a ti. Eres realmente hermoso, —dijo Sooyoung mientras tomaba posición detrás de él, posando sus manos en sus hombros y guiándolo gentilmente hacia el espejo de cuerpo completo que estaba posicionado en una esquina de la habitación. —Eres una obra de arte, pequeño.
Los ojos de Baekhyun se expandieron mientras estudiaba su apariencia con detenimiento en el espejo. Sí, él sabía que de alguna manera tenía que ser atractivo si las personas de su aldea lo escogieron como una ofrenda para el rey vampiro. Sin embargo, no pensaba que podría verse...así de bien. Los aldeanos se habían reunido y habían arreglado su apariencia, pero no a ese level. Lo que fue usado por las concubinas del rey era demasiado caro como para que los aldeanos pudieran conseguirlo.
Nunca en su vida su piel se había visto tan...perfecta, sin imperfecciones y tan suave. Tenía un brillo agradable que lo hacía ver fresco y limpio, mientras que el delineado negro alrededor de sus ojos lo hacía verse regio y maduro, quitándole esa inocencia infantil que permanecía en sus facciones a pesar de haber cumplido la mayoría de edad semanas antes.
Pequeñas piedras preciosas de un color naranja - amarillento habían sido dispersas alrededor de las comisuras laterales de sus ojos, acentuando el carbón a su alrededor. Más de las piedras habían sido situadas estratégicamente en su cuello y en la parte superior de su pecho.
La túnica negra que cubría su cuerpo era de un material fino y con cierto nivel de transparencia, dejando nada a la imaginación. Era floja alrededor de su pecho y ajustada en la cintura antes de caer en suaves cascadas por sus piernas.
—Hermoso,— dijo Sooyoung con una sonrisa de satisfacción. —El rey estará complacido.
Baekhyun se sonrojó ante sus palabras ya que nunca antes se había sentido así...
...Hermoso.
Había sido llamado así antes, pero por personas que buscaban que él cumpliera con sus negocios sucios. Desde la dueña de un burdel conocido en la aldea o diversos hombres que se acercaban a él ofreciéndole dinero por sus servicios, todos habían usado esa palabra para describirlo. Incluso los aldeanos se la dijeron cuando le pidieron -bueno, forzaron- a que aceptara convertirse en un concubino real.
Pero Baekhyun nunca se había sentido atractivo.
Siempre tenía tierra en su cara y suciedad en sus uñas por los numerosos trabajos que lograba encontrar para comprar algo de comida para que su familia pudiera sobrevivir.
Pero en ese momento, al verse en el espejo, sintió que tal vez…
...Tal vez no era tan feo después de todo.
Aunque no se llamaría a sí mismo hermoso. Eso parecía excesivo.
—Recuerda, no mires al rey a menos que te lo ordene. No hables hasta que te dé permiso, no te muevas, no hagas preguntas, no vayas contra sus deseos y no alces tu voz, —dijo Sooyoung.
«¿Puedo respirar?» quiso preguntar, pero se contuvo antes de hacer algo tan estúpido.
—Sí, entiendo,— respondió en su lugar.
—Y no te quites el velo hasta que el rey te lo diga,— agregó ella mientras ponía la tela sobre su cabeza con cuidado de no despeinarlo.
Baekhyun tan solo asintió, tomando una bocanada de aire profunda antes de que los guardias le mostraran el camino a su habitación.
Dentro de esta, se sentó en la cama. Necesitaba un momento para control sus nervios antes de que llegara el rey.
—Es por ellos,— murmuró. —Les estás dando una buena vida con esto. Recuérdalo. Es por ellos.
Al ser el primogénito de tres, a Baekhyun siempre le fue dada la responsabilidad de cuidar a sus hermanos, una tarea que siempre se tomó con seriedad. Cuando su padre los abandonó cuando el más pequeño, Sehun, tenía apenas tres meses de vida, Baekhyun, quien apenas tenía ocho años en ese entonces, se encargó de buscar cualquier trabajo que pudiera encontrar para ayudar a su madre.
Cuando ella se enfermó cuando Baekhyun tenía dieciséis años, se hizo aún más diligente, buscando trabajos más arduos, pasando horas trabajando en cualquier cosa que pudiera encontrar y usando todo el dinero que ganaba para poner comida en la mesa.
Pero no había sido suficiente, especialmente con los costos de los medicamentos que cada día se volvían más caros.
—E por ellos,— repitió, sabiendo que el dinero que se le estaba ofreciendo a cambio de convertirse en el concubino del rey no solo cubriría los gastos de su familia, sino que también les dejaría dinero extra para que pudieran tomarse sus gustos, algo que nunca habían podido hacer antes.
Baekhyun escuchó voces fuera de su habitación y supo que era hora.
Tomando una última bocanada de aire, se puso de pie y se situó en el punto y posición que Sooyoung le había indicado, su cabeza inclinada hacia abajo y sus manos detrás de su espalda como una señal de sumisión.
Tratando lo mejor que pudo de controlar su respiración, mordió su labio inferior mientras que la puerta se abría y cerraba posteriormente. Se mantuvo tan quieto como le era posible, tragando cuando la incertidumbre fue demasiada. Podía sentir otra presencia en la habitación y sabía que estaba siendo observado, lo cual era desconcertante porque ese era el temido y venerado rey vampiro.
Sintió que minutos pasaron mientras nadie se movía, los latidos de su corazón acelerándose. No entendía lo que estaba pasando y sentía la necesidad de ver hacia arriba, pero sabía que no podía. A pesar de que el velo cubría su rostro, no tenía el valor de quebrantar las reglas que le fueron impuestas.
En vez de hacer algo tan estúpido, se concentró en sí mismo y en intentar -aunque fracasó- de calmar la ansiedad en su cuerpo.
—Hueles bien— escuchó a la voz del salón del trono murmurar cerca de su oreja aún cubierta. —Sooyoung me conoce bien.
Baekhyun se tensó ya que había olvidado por un momento lo rápidos y silenciosos que podían ser los vampiros. Intentó parar su corazón, pero este tan solo continuó acelerando su paso conforme el rey recorría sus hombros y brazos aún cubiertos por la túnica con sus dedos.
—Pensé que tu gente enviaría finas sedas como hacen cada estación,— continuó diciendo el rey mientras rodeaba el cuerpo de Baekhyun lentamente. —Imagina mi sorpresa cuando tú me fuiste presentado.
Baekhyun sintió al rey acercarse a su cara, sus dedos tomando el velo y quitándolo lentamente. Luego, sus fríos dedos tomaron su barbilla y tornaron su cara en su dirección con delicadeza. Baekhyun mantuvo sus párpados rebajados, teniendo en cuenta que no se le había dado permiso de ver al rey.
—Eres realmente hermoso— murmuró, lo cual hizo que Baekhyun sintiera que se estaba derritiendo por dentro. —Escogieron bien.
Baekhyun tragó, levemente aliviado de saber que el rey pensara así. Si no fuera el caso, Baekhyun no solo se sentiría humillado, sino que también sería enviado de vuelta a su aldea y todas sus esperanzas de darle a su familia una mejor vida se esfumarían.
—Puedes verme, — murmuró el rey.
Baekhyun tomó una respiración profunda, oliendo brevemente el tentador perfume del rey, antes de seguir las órdenes que se le dieron. Sus ojos se encontraron con los del rey, tomándolo por sorpresa.
Por supuesto, todos sabían que los vampiros eran etéreos, pero eso no detuvo a Baekhyun de quedar sin aliento.
Baekhyun nunca había visto a alguien tan tentador en su vida. De sus grandes ojos oscuros a sus facciones esculpidas, el famoso rey vampiro del que Baekhyun había escuchado toda su vida era mucho más que ‘hermoso.’
Sin embargo, Baekhyun también había escuchado de la crueldad del rey, de las incontables batallas en las que peleó y de la cantidad de cuerpos que dejó a su paso. También había escuchado de los humanos que se le habían ofrecido y que él había rechazado cuando no lo satisfacían.
¿Y si le hacía lo mismo a Baekhyun? ¿Qué pasaría si Baekhyun no lo satisfacía en la cama de la manera que el rey esperaba por su falta de experiencia? ¿Qué pasaría si el rey lo enviaba de vuelta a su aldea, desechado tras haber sido usado tan solo una vez?
La humillación que eso le traería no solo a sí mismo, sino a su familia, hizo que su sangre se tornara fría.
—Hay algo sobre ti…— murmuró el rey mientras su pulgar acariciaba el labio inferior de Baekhyun con delicadeza. —No puedo esperar a probarte.
Baekhyun sintió su cuerpo ruborizarse ante tales palabras. De todas las palabras provocadoras que le habían dicho antes, nunca ninguna lo hizo sentirse tan...tímido.
La mano libre del rey se deslizó por el cuerpo de Baekhyun hasta que alcanzó el nudo que mantenía su túnica en su lugar. Con experticia, soltó el nudo, sus ojos aún unidos a los del humano mientras que la tela que cubría su cuerpo cayó al suelo con la ayuda del rey.
—Tu piel es tan suave— susurro el rey mientras sus dedos acariciaban el abdomen de Baekhyun.
Lentamente, el rey se inclinó hacia adelante y rozó sus labios con los de Baekhyun suavemente. Baekhyun intentó ocultar su sorpresa, pero el latido acelerado de su corazón así como su falta de respuesta parecieron alertar al rey, ya que este se alejó para estudiar los ojos de Baekhyun.
—¿Es tu primera vez?
Horrorizado, Baekhyun tragó mientras intentaba crear alguna mentira que fuera creíble, pero él sabía que no había nada que pudiera convencer al rey. Así que derrotado, asintió.
El rey no dijo nada, sino que se inclinó nuevamente y esta vez Baekhyun estaba listo para corresponderle, para besarlo y hacer cualquier cosa que el rey le ordenara. Pero eso no fue lo que hizo, sino que el rey enterró su rostro en el cuello de Baekhyun e inhaló.
—Hueles tan bien,— dijo antes de que Baekhyun sintiera algo húmedo y cálido tocando su piel. —Y no es lo que Sooyoung usó. Me pregunto...
Baekhyun sintió algo puntiagudo rasguñar su cuello. Tragó, sabiendo exactamente lo que significaba. Trató de controlar su respiración, cerrando sus manos en puños para que no temblaran.
Lo que no esperaba era que el rey tomara su mano y la dirigiera hacia arriba, su cara alejándose del cuello de Baekhyun y sus labios dejando besos gentiles en la muñeca del humano antes de hundir sus colmillos en la suave piel. Aparte de la leve punzada que sintió -y del placer que le siguió por las endorfinas en la saliva del rey-, Baekhyun se sintió sorprendido por las acciones del rey.
¿No tenía el rey que morder su cuello mientras se lo follaba? ¿No era esa la tradición? ¿No era el sexo mientras el rey se alimentaba lo que se esperaba de él como concubino real?
¿Estaba siendo él...rechazado?
Terror llenó su cuerpo mientras lágrimas se acumulaban en sus ojos. Él había fallado y ahora traería vergüenza a su familia. Sería enviado de vuelta a su aldea y sería forzado a hacer cosas que no le gustarían, pero que tendría que hacer para redimir su error.
Aún así, se mantuvo quieto y le permitió al rey tomar toda la sangre que deseara, su mente intentando buscar una forma para que el rey le diera una oportunidad. Aunque fuera humillante, tenía que hacer algo. No podía permitir que su familia sufriera por culpa de su estupidez.
Baekhyun sintió como si incontables horas hubieran pasado cuando el rey se despegó de su muñeca, su lengua lamiendo las pequeñas heridas provocadas por sus colmillos de una manera tranquilizadora antes de erguir su espalda. —Increíble sabor,— dijo antes de unir su mirada a la de Baekhyun. —Gracias.
Baekhyun inclinó su cabeza como respuesta, manteniendo en cuenta que aún no se le había dado permiso para hablar.
Silencioso, el rey se arrodilló y tomó la ropa negra que estaba a los pies de Baekhyun antes de ponerse de pie nuevamente y ayudar al humano a vestirse. Sorprendido, Baekhyun se lo permitió. Nunca esperó semejante gesto del rey.
Cuando el rey se dio la vuelta para marcharse, la mente de Baekhyun entró en pánico y, a manera de instinto, tomó el brazo del rey. —¡Por favor no se vaya todavía!
El rey se volteó para verlo con una ceja levantada y sí, Baekhyun sabía que había quebrantado dos reglas, pero en ese momento no le importó, no cuando el bienestar de su familia estaba en juego. —P-permítame complacerlo, su majestad.
Frunciendo el ceño, el rey tomó su mejilla y limpió las lágrimas que habían comenzado a caer. —Tienes miedo y no soy del tipo que toma lo que desea a la fuerza.
Baekhyun sintió más lágrimas caer. —P-pero eso es para lo que estoy aquí. T-tengo que complacerlo. Ese es mi deber.
—No cuando no estás listo.
Baekhyun no esperaba esa respuesta. —¿Q-qué?
—Prefiero follarme a alguien cuando no me tiene miedo,— dijo el rey mientras se alejaba.
—P-pero…¿eso significa que debo dejar el palacio?
El rey sonrió suavemente mientras sacudía su cabeza en negación. —Te visitaré de nuevo pronto. Duerme bien, Baekhyun.
Y con eso, el rey se marchó, dejando a Baekhyun congelado y asombrado.
¿Qué acababa de ocurrir? De todos los posibles escenarios que se había imaginado, ninguno se acercó a este.
Tragando, Baekhyun miró su muñeca mientras mordía su labio inferior y estudió los dos pequeños puntos rojos que quedaron. Tal vez todo estaría bien.
Sonriendo suavemente, se acostó en la cama, sus ojos aún viendo su muñeca mientras recordaba la forma en la que el rey dijo su nombre.
Sintiendo una sensación extraña en su estómago, se concentró en los eventos que ocurrieron esa noche y se prometió a sí mismo no fallar la próxima vez. Cumpliría su deber como concubino, complacería al rey y mantendría a su familia a salvo.
Con eso en mente, logró dormirse tras horas de pensar y hacerse promesas.