Capítulo único
✿SangHyuk es atrevido, presumido y mandón. Le encanta dominar, tener el control y que se haga su voluntad. Pero sobre todo, le gusta dominar a TaekWoon, a su hyung.
✿ Oneshot. 2.490 palabras
✿Romántico, cómico, boxeoAU!
✿Lenguaje explícito y sexo.
✿Los personajes son el Leo y Hyuk de A flor de piel, pero se puede leer sin haber leído el otro fic ^^
SangHyuk era una persona atrevida, siempre lo había sido.
Desde que era un jodido crío le gustaba destacar, tener su propia opinión y que los demás escucharan sus palabras, aceptando que jugar a los piratas es más divertido que el estúpido pilla, pilla. Puede que fuera algo presumido y mandón, sin embargo, a él le importaba una mierda, y le gustaba llevar la razón.
Eso no había cambiado con el paso de los años. Era el líder de su grupo de amigos, así él fuera el más pequeño, importándole poco o nada que no fuera adecuado o que los mayores se sintieran ofendidos con sus palabras sagaces y sus chistes fuera de tono. Le gustaba ser el centro de todas las miradas, captar la atención de la gente y que éstos lo admiraran y desearan ser como él. Le encantaba dominar, tener el control y que se hiciera su voluntad.
Y eso no iba a cambiar nunca, ni siquiera aunque estuviera en sus clases de boxeo y se supusiera que él debía de callarse la jodida boca y obedecer lo que su profesor dijera.
No obstante, en general, Hyuk (como le gustaba ser llamado) lo hacía. Cerraba su maldita boca, fruncía el ceño y acataba las normas de TaekWoon, respetando al tipo y comprendiendo que mientras estuviera en sus clases, junto a sus compañeros, él tan solo era un alumno más y debía meterse sus protestas por el culo.
No aprendió esa lección por las buenas, también tiene que decirlo. Hyuk nunca fue un buen estudiante, llegaba tarde, su camisa siempre iba por fuera de los pantalones y los profesores lo tenían en su lista negra de alumnos problemáticos barra graciosillos tocapelotas, y a él le encantaba esa fama, a decir verdad. El hecho de no tener que utilizar un uniforme no lo hacía menos bastardo y TaekWoon tenía paciencia hasta que dejaba de tenerla.
Que su profesor de boxeo fuera un hijo de puta atractivo y condenadamente guapo tan solo hacía la cosa aún más interesante, sobre todo cuando lo humilló un día delante de toda la clase, tirándolo al suelo para demostrar su jodido punto y si no vas a obedecer, ya sabes dónde está la puerta, SangHyuk.
La voz de TaekWoon era dulce, suave, casi un susurro que iba directo al vello de su nuca y a su polla, encendiéndolo en todas partes porque él parecía un bastardo sexy de malas pulgas y después, demostraba que solo era tímido, introvertido y hasta cierto punto, inocente.
Puede que por eso, Hyuk dejara de tratar de hacerle la vida imposible en sus clases reglamentarias, demostrándole respeto y obligando a que el resto de sus compañeros no fueran unos capullos con el tipo. Quiso ser su mejor alumno, el que destacara por encima de todos y HongBin le decía a menudo que se nota un huevo que estás comiéndotelo con la mirada, Hyuk. Contrólate. Pero él no quería.
Y consiguió de alguna jodida manera que TaekWoon lo entrenara a él solo, ya que tenía aspiraciones de participar en combates de boxeo de pesos ligeros y Cha fue bastante convincente cuando le dijo al tipo que eres su profesor, TaekWoonnie y el nombre del gimnasio está en juego.
Mentiría si dijera que no utilizó aquellas clases para tratar de coquetearle al hombre, porque realmente, lo que quería Hyuk era besar al tipo, follárselo contra una pared y que él pronunciara su nombre con esa voz tan suave que lo hacía estremecer, joder. Pero TaekWoon no era tan audaz, tan picante y mierda, puede que por eso precisamente le gustara tanto el bastardo, porque era todo lo contrario a lo que era Hyuk, y con eso le era suficiente.
—Una vez más. —le dijo el tipo.
Era un lunes por la tarde y como desde hacía ya varios meses, estaba en medio de una de sus clases particulares con TaekWoon. Hyuk había odiado desde el primer minuto que el hombre lo obligara a quedar un lunes, porque solía estar cansado, de muy mal humor por tener que ir a la facultad tan jodidamente temprano después de un fin de semana de fiesta y en general, prefería morir en su cama. TaekWoon no le admitió ninguna de sus protestas, cruzándose de brazos, inflexible, mostrándole sus músculos tensos y dándole ganas de pasar su lengua por éstos, mientras le recriminaba su comportamiento infantil y sus salidas hasta el amanecer a discotecas. Sobre todo, no aprobando que bebiera.
Lo que te pasa es que no quieres que folle con desconocidos, hyung. Le había dicho como el bastardo que era, dándose cuenta del brillo casi imperceptible de sus ojos que era locuaz, salvaje y tan oscuro que lo invitaba a pensar que estaba celoso de que otros tuvieran el premio que TaekWoon se negaba a tener. A fin de cuentas, el tipo era correcto y solía no corresponder a sus intentos de coqueteo y pararle los pies cuando estaba demasiado cerca, porque el hombre era mayor y soy tu jodido profesor, SangHyuk.
Sin embargo, algo había cambiado entre ambos y Hyuk consiguió que TaekWoon perdiera el control, y desde entonces, sus clases particulares eran más interesante todavía, aunque fuera un jodido lunes.
—Lo que digas, hyung. —asintió sonriéndole de medio lado, tan hijo de puta que sabía que TaekWoon no estaba de acuerdo, porque mierda, estaba burlándose y tan solo lo llamaba hyung en esos momentos a solas, para provocarlo.
TaekWoon rodó los ojos, movió el cuello de lado a lado y lo invitó a que hiciera su jodido movimiento de una vez. Hyuk sonrió por enésima vez y se tiró a por su profesor de una manera muy poco profesional, de hecho, la llave que hizo no era adecuada para el boxeo y no le importó un carajo. Porque consiguió lo que estaba buscando desde un maldito principio cuando entró a las cinco de la tarde a su clase.
Al fin y al cabo, era lunes, verano, hacía un calor de mil demonios y Hyuk no salía ya a discotecas desde que había descubierto que era más divertido follarse a su profesor. Y él quería probar qué tan bueno era hacerlo gritar sobre la colchoneta, mientras lo miraba en el espejo de la sala o algo así, joder.
Por eso consiguió caer sobre él, bloqueándolo en el suelo, tomándolo por las muñecas y presionándolo contra la colchoneta. TaekWoon jadeó por el movimiento imprevisto, no logrando reaccionar para librarse de su maldito alumno y tan solo permitiendo que su culo diera con la superficie plana y el joven quedara sobre sus caderas, inmovilizándolo.
Hyuk se quedó un jodido segundo mirando a su profesor. El tipo no intentó liberarse de su agarre, su rostro lucía sereno y se lamió los labios tan tranquilamente, como si tan solo estuviera descifrando qué estaba ocurriendo, que él hizo un esfuerzo por no besarlo tan rápido.
—Eso no es una llave de boxeo, SangHyuk. —le dijo muy suave, usando ese tono serio y con un deje erótico que ni siquiera hacía a propósito, pero que encendió a Hyuk en todas jodidas partes, sobre todo porque lo tenía allí, a su merced y él era delicioso.
Y lo besó. Descendió hasta su boca, aún agarrando sus muñecas con fuerza y atrapó sus labios con deseo y desesperación, acallando cualquier otra posible queja de su profesor. TaekWoon gruñó una protesta, resistiéndose un segundo al control de Hyuk y él mordió su labio inferior con fiereza, demostrándole que no pensaba ceder y de hecho, consiguiendo que el hombre abriera la boca para él y se abandonara a la experiencia del alumno o algo así, joder.
Porque SangHyuk solía ser salvaje, dominante y audaz, le gustaba tener el control en todo momento, y aunque sabía que TaekWoon no era dado a que otros se burlaran de él o que lo sometieran a su juego, él conseguía de alguna manera, tenerlo allí, siendo besado con avidez, como si este fuera su último beso. Y a él le encantaba que el hombre cediera a su control y terminara revolviéndose porque quería más.
Se separó por la falta de aire, cortando el beso de repente, sintiéndose un bastardo satisfecho y de orgullo por las nubes al ver los labios de TaekWoon rojos e hinchados y sus ojos borrachos de deseo. El hombre se removió por tercera vez, tratando de zafar sus muñecas de su agarre y él ejerció más presión, chasqueando la lengua con diversión.
—No, no, hyung.
—Suéltame, SangHyuk. —le pidió, su voz sonando débil y su ceño muy fruncido.
Él lamió sus labios, movió las caderas sobre las de TaekWoon y el tipo gruñó.
—Ya sabes cuáles son las normas, hyung.
Sip, él lo sabía, se dijo con una sonrisa cuando el mayor apartó la mirada, fingiendo que estaba ofendido, pese a lo sonrojadas que estaban sus mejillas. Hyuk lo agarró por las muñecas esta vez con una mano y tomó su barbilla con dos dedos, presionando ligeramente para recalcar quién tenía el control ahora y cuando miró a TaekWoon a los ojos, joder, tuvo que volver a besarlo, porque él se lo estaba pidiendo.
El beso esta vez fue más intenso, más duro y más húmedo. Sus lenguas se encontraron, jugando una danza casi diabólica que ganó Hyuk y TaekWoon gimió roncamente porque él movió las caderas sobre su miembro creando una fricción tan deliciosa que joder, lo llevó al límite.
Hyuk se separó lentamente, tirando de su labio inferior, dejando ir sus manos con delicadeza y mirándolo a los ojos tan intensamente que podía haberlo quemado. De hecho, quería hacerlo, joder. Entonces, deslizó sus dedos por su torso, disfrutando de la mirada casi perturbada y escandalizada de TaekWoon por lo indecoroso de sus acciones y lo poco adecuado que era besar a su maldito profesor en una sala de un gimnasio. Y le daba jodidamente lo mismo, porque eso lo excitaba más.
Sus dedos acariciaron su tórax y él descendió por sus muslos, quedándose sentado sobre estos para permitirse poder llegar a la cinturilla de sus pantalones y sonreír con lascivia.
—SangHyuk.—pronunció su nombre en una advertencia débil, porque él quería aquello tanto como Hyuk.
—¿Qué, hyung? —se burló recorriendo el bordillo con la yema de sus dedos. —Te estás portando muy mal.
—Estamos en el gimnasio. —objetó, ignorando su juego.
Hyuk frunció el ceño, molesto porque no estaba recibiendo lo que quería.
—Precisamente, ahí está la gracia, hyung. —le dijo con malicia, su cuerpo inclinándose de nuevo, poniéndose de rodillas un momento para tener su boca sobre la del hombre. —¿O no quieres que te folle sobre la colchoneta, hyung?
Y lo vio. Vio el brillo salvaje, el deseo y el fuego quemando a través de los ojos del mayor y Hyuk sonrió, dándole un pico sobre los labios antes de introducir su mano dentro de su ropa y recorrer su miembro con sus dedos. TaekWoon jadeó, pero no trató de impedirle que siguiera y entonces Hyuk tomó el control, aunque ya lo tuviera, demonios.
Tocó a TaekWoon, despertando su pene, creándole una jodida erección y bajándole los pantalones y los bóxers por las rodillas sin ningún tipo de compasión. Hyuk se deleitó en jugar con su hyung, sacándole gemidos ahogados, maldiciones susurradas y sonrojos adorables que no combinaban con su maldita cara de bastardo.
Cuando no logró estar conforme con el acceso que tenía, le arrebató los zapatos y la ropa, dejándolo con su camisa sin mangas y disfrutó durante algunos segundos de la vergüenza del mayor, de su rostro abochornado y de aquella forma estúpida en la que se mordía el labio, susurrando un SangHyuk tan débil que mierda, solo quería hacer que lo repitiera. Una y otra vez. Porque a Hyuk no le gustaba su nombre, pero le encantaba como lo pronunciaba su hyung.
Lo preparó con esmero, se introdujo su polla en la boca en alguna ocasión y le impidió que llegara al orgamo porque no, no, hyung, tienes que llegar conmigo dentro. Y diablos, su propia erección estaba tan apretada en sus jodidos pantalones cuando tenía el tercer dedo dentro de TaekWoon, que podría enloquecer, o algo así.
—Joder. —maldijo TaekWoon y Hyuk lo besó con fuerza una vez más, tanto que fue brusco y duro y no le importó.
Y entonces le dio la vuelta, lo colocó de rodillas y se inclinó tan cerca que podría simplemente haberlo hecho. Pero era Hyuk y él tenía el control y le gustaba jugar. Acarició las nalgas de su hyung con su erección, sacándole todo el aire por la boca al mayor y observó a través del espejo las mejillas rojas, la boca entre abierta y sus ojos cerrados con fuerza, porque sí, él quería eso. Lo quería a él.
Hyuk lo penetró de una sola vez, decidido, dominante y mandando todo al jodido demonio. TaekWoon se estremeció, arqueó la espalda y él lo sostuvo por la cadera y la nuca, manteniéndolo erguido, cuando su cuerpo parecía quebrarse por la intromisión brusca. Sin embargo, acarició la espalda de su hyung con sus dedos de forma tierna, calmándolo y empezó a moverse cuando escuchó un murmullo muy suave de hazlo, joder, que le sacó una sonrisa de bastardo.
Entonces tan solo fueron uno. Hyuk estableció un ritmo fuerte, casi delirante, dejando que la sala se convirtiera en una fiesta de sonidos obscenos por el empuje de su cuerpo contra el de TaekWoon y sus respiraciones ajetreadas, y a ninguno le importó estar en un gimnasio. En algún momento, vio a través del reflejo a su hyung masturbarse de forma errática, perdiendo un poco el equilibrio por la fuerza de sus empujes y esa imagen lo llevó directo al orgasmo, porque TaekWoon era muy erótico para su propio bien o algo así.
Se corrió dentro de él la mayor parte, aunque no pudo evitar manchar las nalgas y parte de la espalda de su hyung con su semen, pese a que sabía que eso no le gustaba tanto al mayor y ayudó al otro a llegar al clímax, apartando su mano e intercambiándola por la suya. Hyuk besó con delicadeza la nuca de su hyung cuando él susurró SangHyuk al llegar al orgamo y le produjo un placer indescriptible observar su desastre y saber que él había sido el responsable de aquel gesto de placer en el rostro de TaekWoon.
—Eres incorregible. —susurró TaekWoon con la voz rota y ronca, al mirar la colchoneta manchada con la esencia de ambos.
Hyuk sonrió, orgulloso, meneando la cabeza sin pizca de vergüenza o culpabilidad. Le dio una sutil nalgada a su hyung, recibiendo una mirada afilada por parte de él y se echó hacia atrás, riéndose travieso.
—Iré a buscar papel. Yo te encargaré de limpiarte, hyung.
TaekWoon meneó la cabeza, abochornado y carraspeando para cubrir su vergüenza. Y Hyuk no pudo hacer otra cosa que besarlo una vez más, porque él era así y le gustaba tener el control sobre su hyung.
FIN