Capítulo 1
Park ChanYeol escaneó la multitud mientras caminaba por el club, buscando señales de problemas. Tomaba seriamente su trabajo como un gorila. Nadie había sido herido alguna vez durante el turno de ChanYeol y planeaba mantenerlo así. Podría no ser tan listo como algunos de los universitarios con los cuales trabajaba, pero ChanYeol disfrutaba de su trabajo.
El olor a sudor y cuero llenaba el aire, como un rico cóctel para los sentidos. El inhalar profundamente hacía a su pene endurecerse por la necesidad. Tragándose un gemido, echo un vistazo al escenario principal.
Ninguna escena había comenzado aún, pero la noche todavía era joven.
Sobraba el tiempo para que los látigos, cadenas y otros deliciosos juguetes entraran en juego. Durante un breve momento ChanYeol se dejó llevar por la imagen de sus propias muñecas envueltas por cuerdas vagara por su mente pero rápidamente la desterró. No había tiempo para distracciones si él quería conservar su trabajo.
A los veintidós años de la edad, ChanYeol tenía seis años de trabajo bajo su cinturón y unos agradables ahorros en su cuenta bancaria. Habiendo crecido pobre, ChanYeol aún tenía pesadillas sobre estar de regreso en aquel mísero remolque donde su madre estaba demasiado borracha para alimentarlo y su padre demasiado enfermo de cáncer de pulmón para ayudar. Los horribles sueños se mezclaban con los recuerdos de luchar contra el perro por los restos de comida y huir de las ratas en la oscuridad.
Si él no hubiera amado tanto a su padre se habría marchado a los trece años cuando la salvaje rabia de su madre había comenzado. El día que su padre murió, ChanYeol se marchó y nunca miró hacia atrás.
ChanYeol amaba las noches en que trabajaba dentro en lugar de parado congelándose ante la puerta principal. Rodeando la pequeña pista de baile, vio a su Dom favorito a través del cuarto. Byun BaekHyun estaba sentado en una mesa con su amigo, Kim Junmyeon. BaekHyun lucía delicioso con su cabello rubio recogido, y el chaleco de cuero que exponía casi toda la parte superior de su cuerpo. En el pecho de BaekHyun se reflejaba la luz con su color pálido. ChanYeol apenas contuvo un gemido cuando pensó en cómo sabría la piel del Dom bajo sus labios y lengua. BaekHyun no llegaba a las grandes proporciones de ChanYeol pero el sub no encontraba alguna falta en los delgados pero musculosos seis pies del Dom. BaekHyun se elevaba sobre la mayor parte de los sumisos.
Desafortunadamente, ChanYeol estaba construido de manera que ensombrecía a todos los Doms en el edificio,cosa buena para su trabajo como gorila, pero no tan buena cuando buscaba a un hombre para que lo dominara.
Si sólo pudiera conseguir que BaekHyun lo viera como un potencial sub en lugar de sólo como un gorila. Pero ChanYeol aprendió hace tiempo que los deseos no se realizaban y la mayor parte de los Doms preferían un bonito twink, antes que un hombre grande. ChanYeol podría ser grande y estar construido sólidamente pero él no era un Dom sin importar cuantos bonitos sub trataron de conseguir que azotara sus traseros. Sus tendencias sumisas estaban escondidas mientras trabajaba ya que tenía que conseguir que otros se echaran atrás, pero por la noche, solo en su departamento, soñaba con un magnífico rubio delgado, con músculos bien definidos y una buena mano para el látigo.
—¿Oye, ChanYeol, vas mañana a mi exposición?
ChanYeol se giró del objeto de su obsesión para estar frente a su amigo.
Después de un mes de pertenecer al Maestro Do, Kim JongIn brillaba por la felicidad. El delgado artista le dirigió una brillante sonrisa mostrando que al menos para él todo era correcto en el mundo.
Bastardo afortunado.
ChanYeol era feliz por JongIn, realmente lo era, y si lo repetía las suficientes veces hasta podría suprimir la sacudida de envidia que le apuñalaba en el corazón. JongIn había visto al Maestro Do y le había entresacado de la manada conquistándolo con regalos y encanto. ChanYeol lamentó no poseer ni una onza de talento para llevar a cabo algo así, pero podría pedir también la luna. JongIn era esbelto y elegante; dos cosas que ChanYeol nunca sería con su gran construcción muscular y sus torpes pies.
Esto no hizo que le dejara de gustar el tímido artista pero sí le hizo estar consciente de sí mismo alrededor de él.
—¿Bueno, lo harás? —JongIn preguntó con impaciencia.— ¿Irás a ver mi exposición mañana?
—Por supuesto. —ChanYeol acarició a JongIn en la espalda, cuidando de su fuerza. Él recibió una cegadora sonrisa ante su respuesta.
—Genial. Será agradable ver una cara amistosa, —JongIn mordisqueó la uña de su pulgar.— Soy un manojo de nervios por todo el asunto.
—¿Por qué? —ChanYeol no entendía los nervios de JongIn. Aunque sólo fuera un gorila, hasta él podía ver la brillantez de su amigo.
JongIn se encogió de hombros, moviéndose inquieto sobre sus pies de acá para allá. —Nunca he dejado que extraños vean mi trabajo excepto, tu sabes, los profesores. Al menos no donde yo podría verlos.
—¿No participaste en muestras de arte escolares?
Un rubor tiñó las mejillas de JongIn. —No si podía librarme.
ChanYeol se rió. —Estoy seguro que todo saldrá bien. Estaré sorprendido si para el final de la noche no has vendido todo.
—¿De verdad crees eso? —Los nerviosos movimientos de JongIn hasta comenzaban a poner nervioso a ChanYeol.
Dio al hombro de JongIn un ligero apretón. —No soy crítico de arte pero creo que eres muy talentoso.
—Gracias, ChanYeol. De verdad me alegro de que estés ahí.
—¿El Maestro Do no irá?
JongIn se encogió de hombros. —Está en un viaje de negocios para negociar con alguna compañía. No sé si volverá a tiempo.
La compasión cruzo por ChanYeol. Sabía cuánto dependía JongIn de la sólida fuerza de su Dom para atravesar los momentos estresantes. —Estoy seguro que lo hará si puede.
—Eso espero. —JongIn echó un vistazo alrededor.— Dejaré que vuelvas a trabajar, o en este caso, a contemplar a BaekHyun, —se burló de él.
ChanYeol podía sentir el rubor cubriendo sus mejillas. —No lo puedo evitar, hay algo sobre él.
—¿La manera en que maneja un látigo? —JongIn se burló otra vez.
Un escalofrío cruzo la columna de ChanYeol. —No, hay otros Doms que pueden hacerlo igual o mejor. Tu maestro es uno de ellos.
—Yo no sabría decírtelo. No hemos trabajado aún en los azotes.
ChanYeol no podía decir por la expresión de JongIn si esto era una cosa buena o mala. —¿Quieres que él te azote?
JongIn se encogió de hombros. —Quiero que haga algo. Él es súper cuidadoso, como si fuera a romperme o algo.
—Dale un poco de tiempo. Todavía está acostumbrándose a ti. No hay prisa alguna.
—No. Supongo que no. —JongIn bajó su cabeza como si de repente el suelo se hubiera vuelto un objeto fascinante.
—¿Qué está mal?
JongIn se encogió de hombros. —¿Crees tú que pueda escoger a alguien más? Tú sabes, alguien que él sepa que gusta de ser azotado.
Probablemente no era cortés pero ChanYeol no podía evitar que la risa escapara de su boca. Solo la ultrajada expresión de JongIn detuvo su algarabía. —Lo lamento, pero ahora estas siendo estúpido. El Maestro Do está locamente enamorado de ti. No hay modo alguno en que el hombre se vuelva a alguien más. Dale un poco de tiempo, ¿Okay?
JongIn asintió con la cabeza. —Okay. Tienes razón. Supongo que solo soy nervioso por la exposición y está haciendo que me vuelva loco sobre todo lo demás.
—No hay ninguna razón para que estés nervioso, JongIn. Todos creemos que eres brillante, —la cálida voz hablando detrás de él cortó a través de la compostura de ChanYeol más rápido que un cuchillo por la mantequilla. Se tragó un gemido cuando la mano del Dom acarició su columna.— Buenas noches, ChanYeol.
—Bu-buenas noches, Ma- Señor Byun, —tartamudeó ChanYeol. A BaekHyun no le gustaba que nadie salvo su sub le llamara Maestro y a pesar de las fantasías calientes en su cabeza, ChanYeol no pertenecía al sexy Dom.
JongIn le dio una sonrisa de simpatía.
—Eres justo el hombre que buscaba. —Con un toque suave el Maestro Byun giró a ChanYeol para que estuviera frente a él. — Te necesito para mi demostración con el látigo.
Durante un breve momento tuvo visiones de estar amarrado mientras la mordedura del látigo picaba a través de sus hombros. Su pene se endureció tan rápido que contuvo el aliento. Por suerte, antes de que dijera algo, comprendió que BaekHyun probablemente quería que fuera el salvaguardia. En caso de hacer cualquier escena o demostración, tenía que al menos haber un gorila a mano para supervisar al Dom y verificar la seguridad del sub. Esto sólo se dejaba de lado en los cuartos privados donde fueron instalados botones de pánico.
ChanYeol asintió con la cabeza a la vez que tragaba la bilis que subía por su garganta. El pensar en observar a BaekHyun prodigar su atención a otra sub lo enfermó. Sin embargo, la última vez que el Dom dio una demostración, un observador se acercó demasiado y casi perdió un ojo cuando BaekHyun chasqueó hacia atrás el látigo. Eso no había ocurrido en el turno de ChanYeol, pero había oído toda la historia.
—Por supuesto, señor. —Se volvió a su amigo.— Nos vemos más tarde JongIn.
—Sí, de todos modos ya me iba. Sólo me detuve un momento para ver a mi hermano. —El hermano de JongIn, Jay, poseía el club y el par eran muy cercanos. — Tengo que ir a la galería y supervisar o algo. —Los movimientos de la mano de JongIn indicaron que no sabía lo que se suponía que tenía que hacer, pero que lo haría.
—Te veré mañana. —Él dio a JongIn un rápido abrazo.
Girándose hacia el Dom fue sorprendido por el ceño fruncido de BaekHyun.
—Lamento hacer que esperara, —dijo ChanYeol.
BaekHyun observó marcharse a JongIn antes de responder. —Sabes que Do arrancará tu cabeza si haces algún movimiento hacia su chico.
ChanYeol se rió. —No tengo interés alguno en JongIn. Sólo somos amigos.
Por un momento pensó que el Dom diría algo más pero BaekHyun giró en sus talones y se alejó. ChanYeol rápidamente siguió a BaekHyun a través de la multitud, manteniendo automáticamente la distancia apropiada de un sub con su maestro. Hizo rodar sus ojos cuando comprendió lo que hacía.
La gente se abría mientras BaekHyun seguía caminando. Su dominante presencia y su reputación intimidaban más a la gente que el gran tamaño de ChanYeol.
BaekHyun se detuvo a unos pasos del escenario principal.
ChanYeol observó el área vacía preguntándose dónde estaba el sub.
—¿A dónde demonios se fue? —BaekHyun preguntó en voz alta.
—Si usted busca a Jihoon, se marchó, —dijo Gilly, uno de los otros gorilas del club.— Se acobardó.
—Bueno, maldición. —BaekHyun volvió su mirada a ChanYeol.— Se hace cada vez más difícil encontrar a gente seria para las presentaciones. ¿Tal vez tú podrías ayudarme alguna vez?
Byun BaekHyun observó el hermoso rostro del gorila, su estómago se arremolino por la anticipación. Había puesto su ojo sobre ChanYeol durante dos meses. Durante todo el cortejo de JongIn había observado al hombre acercarse con un nuevo regalo una vez por semana y la emoción que sentía al mirar a ChanYeol no se había atenuado nunca.
Sus instintos le dijeron que el grande, fuerte y magnífico hombre necesitaba a alguien para que le dominara. BaekHyun estaría más que complacido en solicitar el puesto. Ahora sólo tenía que engatusar al hombre para ponerlo sobre sus rodillas. ChanYeol podría ser grande y duro pero BaekHyun sentía un alma suave dentro de él, que exigía un toque más ligero. No podía ordenarle al chico que fuera su sub pero podría atraerlo a ello.
—Umm, —ChanYeol lamió sus labios, dejando un rastro de humedad a través de su besable boca. Se necesitó toda la habilidad como Dom de BaekHyun para no brincar directo sobre el hombre.— No tengo mucha experiencia.
Una emoción se disparó por BaekHyun. Había asumido que con ChanYeol trabajando en el club que el gorila sería un sumiso con experiencia. No se atrevió a esperar el ser capaz de enseñar al hombre exactamente como le gustaban sus sub entrenados. Ese día sólo seguía mejorando.
—Vamos a los cuartos traseros. Si eres nuevo con el látigo no quiero hacerlo delante de los demás. —Una rara posesividad llenó a BaekHyun.
Normalmente él no se preocupaba demasiado por los sentimientos de los sub a menos que debiera determinar si el sub podía tomar otro azote. Con ChanYeol, no quería que el dulce hombre saliera avergonzado si resultara que carecía de control o entendía que realmente no disfrutaba del beso del látigo. Algunos sub tendieron a gustarles la idea de una azotaina, antes que la realidad.
ChanYeol se enderezó en sus talones.
—Lo lamento, señor, pero todavía estoy en mi turno. Si usted no me necesita, tengo que volver a trabajar.
Un fino e ilógico tiro de rabia cruzó por BaekHyun ante la respuesta negativa del sub, aún cuando admirara la ética de trabajo del otro hombre.
No sabía de otro sub que lo hubiera rechazado por trabajar.
Respirando hondo él se controló. —Tienes razón, ChanYeol. No debería malgastar tu tiempo, pero si estás interesado en aprender tus límites amaría ser quién te ayudara a determinar lo que realmente quieres. —Metió la mano en su bolsillo y sacó una de sus tarjetas de visita.— Llámame cuando decides que quieres probar algo.
Cuando ChanYeol extendió la mano para tomar el papel, BaekHyun agarró su muñeca y le tiró más cerca. —Ven aquí, —pidió él. Deslizando sus dedos bajo el cuello de la camiseta del gorila él inclinó al chico sobre él.
Algunos Doms no besaban. BaekHyun lo hizo un medio de expresión artística.
Usando toda la habilidad que había aprendido a través de los años, hizo el amor con los labios de ChanYeol. Cuando finalmente liberó al hombre, ChanYeol se quedó ahí de pie con sus ojos cerrados como si tratase de aferrar los últimos trozos de sensaciones antes de que ellos se dispersaran en el viento.
—¡Llámame! —Puso tanta orden como se atrevió en su demanda.
No quería espantar al chico pero tampoco quiso que creyera que no estaba interesado.
Los ojos de ChanYeol se abrieron y ellos brillaban con deseo. —Lo llamaré.
—Bien. —Liberó al gorila y dejó que se alejara, conteniendo el impulso de aferrarlo otra vez. BaekHyun tenía la extraña sensación de que si dejaba ir a ChanYeol no lo recuperaría.
Una palmada en su espalda le sacó de su preocupación. —¿Atrajiste al grande y malo sub a tu red?
Si Junmyeon no fuera su mejor amigo golpearía al hombre por interrumpir su ensueño. En cambio él dio un pequeño saludo con la cabeza a MinSeok, el sub de Junmyeon, quién le dio una sonrisa tímida a cambio. Aunque había conocido a la pareja por años, la dolorosa timidez de MinSeok lo mantenía apartado de todos, excepto Junmyeon. Como su temerario amigo mantenía a su sub alardeando de él medio desnudo en un club repleto, mostraba la fuerza de su unión. Mirando los ojos de MinSeok en Junmyeon tal vez no era tanto misterio. El hombre lo tenía malditamente bien en su foco de atención.
—Todavía no pero avanzo.
Junmyeon sonrío, su mirada fija por el camino que el gorila tomó. —Él es una belleza, no es mi tipo por supuesto. —Mientras habló envolvió un brazo alrededor de su sub y lo tiró dentro del refugio de sus brazos, instintivamente protegiendo a MinSeok de la muchedumbre.— Pero él es del tipo por el que tú tiendes a ir.
BaekHyun saludó con la cabeza.
—Definitivamente.








