Nuevas Oportunidades

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Summary

Solo quería paz y quizás la encontré. Morí. Y ese no es el final de todo esto. Ahora, estoy en el mundo de los muertos. Y en el principio de esta historia. (EN EDICIÓN)

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Episodio 1


Mis pasos se dirigieron por un largo camino que pareciera estar hecho de cristal, aunque no era de mi interés el color blanquecino del suelo, ni siquiera el por qué caminaba hacía esa dirección de manera inconsciente, ya que mi primera preocupación fue ¿En donde estoy ?

Me sentí demasiado liviana, sin alguna preocupación en mi mente, estaba libre. Pero perdida.

Se que el muerto. perder

Recuerdo los últimos segundos de mi vida y me siento extraña, creo que de alguna manera u otra esperaba este final. Ese cual todos esperan algún día, sin embargo no cree que ocurra tan pronto.

Seguía caminó hasta una puerta, o eso es lo que parecía, estaba ligeramente abierta, no quiero decir que no dudé en entrar pero lo hice de todas formas, algo en mi interior me decía que debía pasar por allí. Y yo tenia que seguirlo.

De repente toda esa blancura e iluminación se fue como si hubiera extinguido la llama de una vela, se escuchaba a lo lejos murmullos, gritos y muchos sentimientos en un solo lugar.

No pude ver mucho, mas que una tenue luz quizás de una fogata a lo lejos, supuse que de ahí probarían esos murmullos. Era raro y tenía un poco miedo ¿Debería sentirlo? No se en donde estoy.

Me dirigí hacia el lugar, la gente en su llanto o desde su tranquilidad hacían cuatro filas interminables, sabía que en unas de ellas debían formar, pero me desconcertó el ver que una especie de entes imponían y custodiaban las filas, solo entendía que no eran humanos por su gran estatura y complexión, aún así las túnicas que cubrían sus pies hasta su cabeza los hacía ver... Respetable.

No paraba de decirme y preguntarme en donde me encuentro, no es que haya vivido esta situación antes, no tenía idea de lo que yo misma estaba haciendo, morí, si. ¿Pero en donde estoy?

Entonces escuché el galope de un caballo acercándose.

Mi piel se erizó al ver los caballos esqueléticos, parecían descompuestos pero no del todo, y no pude ver quien los montaba, llevaban una tela que les cubría todo por lo que mis manos no paraba de temblar, entonces vi que se dirigían justo hacía a mí. Las demás personas a mi alrededor ni siquiera lo notaban.

El caballo esquelético se quedo estático y la “persona” bajo de él de una forma tan... Irreal. No puedo explicar cómo, pero no era real.


Tomó mi mano y hablo con voz neutra, de alguna manera se sentía... robótica. Mientras me guiaba hacia la última fila.

Yo lo seguí, me sentí confiada y sin preocupaciones, ¿Ellos hacían eso?

Estás en el limbo. — me sobresalté al escuchar su voz en mi cabeza.

Yo fruncí el ceño, ¿Limbo? Nunca leí la biblia, pero sé lo que significa.

Estás en un lugar fuera de tu realidad, las almas del universo están aquí para ver su verdadero camino. La muerte decide acerca de tus decisiones.

No puedo negar que tengo miedo. ¿Habré tomado buenas decisiones en la vida? No lo se, esperaba que si, no quería sufrir en el más allá.

Finalmente entré a la fila, era larga pero avanzaba de a poco, aún así, a cada paso que daba más personas se iban formando detrás de mi. Sentía nervios, nunca uno se lo prepara para morir, ni para que alguien dicte tu futuro en la eternidad ¿Por qué el y no yo?, dejé de pensar cuando me di cuenta que estaba mas cerca, vi que esos entes eran gigantes comparados conmigo sus túnicas tenían un color único que mis ojos nunca vieron.

Sin darme cuenta de lo que realmente pasaba llegó mi turno de estar primera en la fila, estaba más que tensa porque no sabía que iba a pasar. Mi mirada se dirigió al vacío negro que estaba frente a mí, la no había más suelo que seguir después de esa línea.

No tuve que decir nada, el que custodiaba la entrada toco mi frente, sentí que se metía en mis recuerdos, en mi alma... y en mi corazón.

No duro ni diez minutos cuando saco su fría mano y una luz apareció frente a mi. Me cegó por completo.

Entonces avance sin miedo.

Aparecí en una especie de descampado, poco a poco iba divisando las estructuras enormes que había en ese lugar, frente a mí unas largas rejas que cubrían la zona, podría decir que tocaban el cielo, pero... ¿Ya estoy ahí, verdad?

Las hierbas en el suelo era tan cómodas, por alguna razón estaba descalza. Sentir la paz recorrer mi mente, sin preocupaciones, sin más miedos, no tenía a nada que temer en este lugar, estaba en un lugar seguro... pero por alguna razón, no era mi hogar.

Era como el mundo real... pero a la vez no, también era muy raro, de lejos podía ver muchísimas personas con aureolas y alas. En sus caras podía ver la paz y felicidad que sentían.

Recordé lo que mis abuelos decían en vida. “Después de aquí, solo hay paz y tranquilidad” Creían en que el cielo solo se obtendría paz y amor sin ser juzgado, y amado por una enorme fuerza. Dios supongo.

Yo compartía alguna de sus creencias, creía en algo superior, no sé si era algo parecido a nosotros o omnisciente, aunque lo científico era parte de mi y quizás siempre estuve equivocada.

El estruendo que hizo las rejas al abrirse hizo que diera un paso hacia atrás, aún en este lugar sigo perdiéndome en pensamientos...

Se abrieron las puertas y entré asombrada.

Pude ver que una aureola apenas visible se posó arriba de mi cabeza. Nunca había visto algo tan... Divino. Lo toqué, lo sentía como una extensión de mi cuerpo, era muy extraño.

Entonces definitivamente ya no era un ser vivo, estaba en el cielo y... ¿Y ahora?

Me encontré con varias personas, que en algún tiempo había conocido y habían fallecido. Fueron los primeros en recibirme.

En cuanto los vi mis ojos lagrimearon sin parar, los abracé y lloré con ellos, los había extrañado mucho. Cuando se pierde a alguien querido siempre tenes la esperanza de volverlos a ver, sea en la vida o en mi caso, después de esa.

No se cuanto tiempo había pasado desde que llegué ahí, pero no me importaba, estaba disfrutando el momento y sé que tendría y tendré mucho tiempo con ellos.

Me alegraba de a pesar de nuestras fallas como humanos nos dejarán pasar aquí para tener una mejor “vida”, a pesar de que el el mundo de los vivos ya estemos muertos.

Me pareció un poco confuso no encontrar a las dos personas las cuales me criaron.

‹‹ Cassie ››

Mi nombre fue pronunciado por alguien detrás de mí, mis amigos y conocidos se despedían de mi con una sonrisa en el rostro prometiendo volvernos a ver.

Lo primero que miré al girar fueron sus alas. Allí frente a mí posaba con su musculatura de caballero y su imponente presencia uno de los Arcángeles.

Quizás por las grandes alas que había detrás de él me hacían confirmar en qué rango estaba.

— Ehh... yo... Hola. —Le había dicho susurrando en un momento de nerviosismo. ¿Podía estar nerviosa en el cielo?

Si podía. ¿Por qué? No sé, quizás es porque llevo poco tiempo aquí.

Sonriendo se presentó —Soy Raguel, uno de los siete arcángeles.

Y te voy a enseñar lo que es estar aquí en el cielo, y lo mas importante... Tu misión.

Yo no podía decir nada, estaba un poco desorientada, no lleve aquí más de media hora y tenía ya una misión. Me sentía perdida. ¿Entonces teníamos una misión en el cielo y el la tierra?

Éste, como sabrás es el llamado por los humanos el cielo, o el mundo de los muertos—el señalo todo y nada a la vez— te explico, cada ángel que ingresa por las puertas divinas tiene asignado una persona a quien cuidar y proteger, pero no todos tienen el mismo labor, eso depende... —asentí, procesando la información—... Tú por lo que me ha dicho ya tienes asignada a la persona a quien cuidarás y protegerás. Aunque antes de todo eso debes aprender sobre... un poco de todo. Además...

—Espera, espera, perdón...—interrumpí de la forma más humana posible que había en el mundo— No entendí, ¿Qué, que voy a hacer qué?

¿Qué si se podía tener vergüenza en el cielo?

Si se podia. Y eso sentí al instante que el Arcángel rió.

Si, estoy yendo muy rápido, lo siento. Ven, vamos —me tomó la mano con toda confianza, yo la acepta— te voy a explicar desde el principio de todo... Aquí no hay tiempo que nos detenga.