Capítulo único
ChanYeol no daba crédito a los que sus hermosos ojos estaban viendo. Pero vamos a ver, pensó, si solo se había ido siete estúpidos meses ¿cómo diablos cambiaron las cosas así? ¿Donde estaban sus amigos? Corrige, sus vagos amigos. Porque regresar de Japón como estudiante de intercambio y encontrarte con JongDae y BaekHyun embutidos en ropa de deporte y sudándola -no usándola para fingir que iban a moverse, no- era cualquier cosa, menos algo normal en la cabeza de ChanYeol.
—Pero qué coño.—murmuró dejando caer la maleta de forma abrupta en medio del salón, armando alboroto por encima de la música empalagosa del grupo ese femenino F(x) y su Hot summer. Él sí que iba a tener un maldito verano caliente, se dijo mirando directamente a BaekHyun, el cual acaba de darse la vuelta y ya no estaba ofreciéndole el culo en pompa.
—Oh, ChanYeol ¿no regresabas el martes?
—Me cago en la puta. —maldijo ChanYeol.
Joder, joder y joder de nuevo. Qué mierda estaba pasando allí dentro ¿Era una realidad alternativa? ¿Se había drogado en el avión? ¿Estaba soñando? ¿Ese era de verdad BaekHyun? ¿Cuánto tiempo llevaba sin hablar con él para encontrárselo así? ¿Por qué hacía tanto calor?
—¿Estás bien, gigante? Te estás poniendo pálido. —BaekHyun lo miró perdiendo parte de la sonrisa.
—Nuestra última videoconferencia fue hace un mes.
—Sí, antes de los exámenes.—sacudió la cabeza y sus cabellos mojados color plata -plata, se repite ChanYeol- se mueven apenas un poco.
—¿Qué coño ha pasado contigo, BaekHyun? —suelta abruptamente.
JongDae decide en ese momento terminar sus estiramientos e intercambiar miradas con BaekHyun, juzgando a ChanYeol con los ojos.
—Está drogado. Ir a Japón, a la cuna del manga y del anime le ha fundido las pocas neuronas que le quedaban vivas.
—Cierra el pico, JongDae. ¿Desde cuándo están los dos...uhm, haciéndolo? —parece hasta cabreado, como si no estuviera hablando de hacer ejercicio, como si ellos dos lo hubieran traicionado y BaekHyun fuera su novio -que no lo es, joder, porque se fue a Japón y no se lo pidió.-
—¿Haciéndolo? —se burla JongDae.
—Desde que te fuiste. —rodó BaekHyun los ojos, poniendo los brazos en jarra.
—Bastardos traidores ¿cómo se atreven? —les recrimina, rencoroso.
—¿Se puede saber qué coño te pasa?
—¿Desde cuándo tienes el pelo así?
—¿No te gusta?
—¿Cómo te atreves hacerme esto, BaekHyun?
JongDae tiene cara de estar debatiéndose entre ir a buscar su móvil para grabar este momento o parpadear y perderse el absurdo momento de Park ChanYeol. Porque él sabe que está dramatizando. Era tonto pensar que durante el tiempo que estuvo fuera nada iba a cambiar y que al regresar sus amigos siguieran como siempre y ni siquiera era por el color de pelo de BaekHyun….¡No, sí que lo era! El hijo de puta se veía fascinante con ese color de pelo y había visto a BaekHyun con tantos tintes que ni siquiera sabía cómo diablos lo mantenía tan brillante.
Además, estaba el hecho de que podía ver perfectamente que la espalda de BaekHyun era un poco más angosta que antes y que su pecho no era tan fofito como estaba acostumbrado.
BaekHyun cortó el contacto visual entre ambos y resopló.
—Voy a darme una ducha. Espero que cuando regrese la idiotez se te haya ido.
Y al girarse, ChanYeol solo pudo hacer lo que hubiera hecho cualquiera: abrazar a BaekHyun. Sus manos se posaron justo sobre sus tetillas, como si él fuera una chica tetona y esto fuera un anime y ChanYeol apretó, notando que estaba duro. ¡Duro! Es decir, BaekHyun ya no era de nutella, como a él le gustaba decir.
—Estás duro. ¿Por qué? A mí me gustaba antes, blandito, suave ¿por qué? —lloriqueó escondiendo la nariz en el cuello de BaekHyun.
JongDae estalló en una risa descontrolada.
—Ya suéltame, estúpido Park ChanYeol. No me toques las pelotas con tus mierdas. ¡Y deja de manosearme!
BaekHyun se libró de ChanYeol, refunfuñando. JongDae no dejó de reírse hasta que el alto le pegó una patada, probando que sólo tenía músculos en los brazos.
—Tú también eres un traidor. —agregó.
***
ChanYeol continuaba mirando a BaekHyun como si no terminara de creerse ese fenómeno que había ocurrido y casi, casi, estaba temeroso de beber el agua de su casa, pensando que algo debió de estar contaminado para que los dos vagos de sus compañeros de casa decidieran hacer deporte.
A decir verdad se sentía traicionado porque esperaron a que él se fuera para hacerlo, cuando siempre se burlaron de las comidas sanas de ChanYeol y nunca movieron un dedo para acompañarlo a correr o cuando hacía pesas. Además, le gustaba BaekHyun con su grasita de bebé -porque realmente no estaba gordo- y su cuerpo suave y mierda, esto iba a enloquecerlo. ¿Y por qué tuvo que ponerse ese color de pelo? ¿Por qué le quedaba bien? ¿Por qué no dejaba de repetir en su mente Hot summer y salía BaekHyun cantándola?
—¿Quieres dejar ya de tocarme, ChanYeol?—Oh, de nuevo sus manos estaban comprobando que de hecho, sí estaba firme debajo de su camiseta, mientras pensaba.
—Aún no me creo que los dos vagos más grandes de la historia usen ropa de deporte para algo más que para rascarse los huevos.
—Déjalo ya.
—No lo supero. —murmuró ChanYeol, tocando de nuevo a BaekHyun. —Estás duro.
Y ese fue el momento donde oídos desconocidos y poco adecuados lo escucharon y una voz femenina chilló una exclamación como si hubiera visto al demonio o algo así. ChanYeol tenía las manos sobre BaekHyun, tocaba sus pectorales y la señora del 5ºB los miraba sonrojada y nerviosa.
—Él está duro. Y no hablo de su pene. —le dijo a la mujer como si esa fuera una gran explicación.
Ella asintió y retrocedió aún más roja y se fue por las escaleras del edificio.
—No uses mi pene para aclararle situaciones comprometidas a desconocidos, ChanYeol.
—Pero estás duro. —BaekHyun resopló.
—Sí, ya me lo has dicho como diez veces. ¿Podemos superar esa etapa en la conversación?
—No sé si me lograré recuperar algún día de esto, BaekHyun. —confesó ChanYeol como si fuera una total desgracia y tocando en repetición, con un solo dedo, el pectoral de BaekHyun.
—Tú también estás duro debajo de la camiseta, ChanYeol.—alzó las cejas con prepotencia su amigo.
—Pero yo tú luces caliente como el infierno.—murmuró el alto, acercándose demasiado a sus labios.
—¡Eh, idiotas! ¡Sigo aquí y no estoy interesado en verlos hacer porno en directo! ¡Muevan sus culos fuera del ascensor y ya dejen de mirarse como si quisieran comerle la polla al otro! —gritó JongDae, cortando el momento.
***
—No. No me jodas. No. ¿KyungSoo, qué haces? ¡JongIn, bastardo hijo de puta! ¿Qué droga le has dado a KyungSoo para que esté mostrando piel? —ChanYeol parecía al borde del colapso nervioso, revoloteando alrededor de un KyungSoo que parecía estar contando hacia atrás para golpear al imbécil.
Nadie podía culparlo. KyungSoo usaba unos pantalones cortos remangados más arriba de la rodilla, luciendo sus muslos, y además, ChanYeol notó que su espalda se veía más angosta o que el tipo estaba más gordo, no lo decidía aún. Era como alguna clase de broma para él.
—¿Se puede saber qué le pasa al gigante idiota? —preguntó SeHun abanicándose con un cartón, fundiéndose con el suelo, casi como si estuviera adorando al ventilador.
—Está así desde que regresó de Japón. —comentó BaekHyun, entretenido.
—Casi se comió a BaekHyun con los ojos cuando lo vio, después de reclamarle que ya no tenía su cuerpo de nutella.
JongDae recibió una patada por eso.
—¡ChanYeol, suéltame!
—No, tú también estás duro. ¿Qué es esto? Aunque BaekHyun está más duro. No, espera, KyungSoo ¡El diccionario no!
***
A ChanYeol durante un rato, le había gustado la idea de BaekHyun con pelo plata y duro, es decir, su pecho duro, musculoso firme, lo que sea. Quizá ayudo un poco demasiado que no dejó de manosearlo desde que había llegado, sus manos se iban solas hasta sus hombros y bajaban por sus pectorales y se perdía, ChanYeol realmente se perdía, tanto que acababa con BaekHyun pegado a él de espaldas o con él sentado en sus piernas, pero muy juntos y eso le gustaba. Para que engañarse, no dejaba de escuchar hot summer en su cabeza y pensar que tenía mucho calor. Por BaekHyun.
Sin embargo, estaba cambiando drásticamente de parecer.
YiXing había armado una fiesta en su local, El Dorado, ni siquiera era para darle la bienvenida a ChanYeol, era una mera idea para atraer clientes, las chicas recibían tragos gratis y los tíos irían como moscas a revolotear en busca de una lo suficiente borracha como para que se dejara follar. Un plan maestro.
BaekHyun, como no, se había vestido para la ocasión y joder, joder y joder. Tuvo que clavarse las manos en las palmas y hacer gala de un autocontrol que no tenía para estarse quietecito y no hacer nada estúpido, como por ejemplo, empotrarlo contra la pared y follárselo.
El hijo de puta se puso unos pantalones tan apretados que no sabía cómo logró subirlos, pero para el caso, le importa una mierda. Le marcaban tan jodidamente bien el culo que ChanYeol estuvo tentado varias veces de romperlos y apretar esas nalgas que lo estaban llamando. Y la camisa. Él estaba un poco jodido con ese tema. Era una camisa cualquiera, de color azul, pero le quedaba un poco demasiado ajustada y sólo le recordaba que ahora podía presumir de pecho duro y brazos musculosos y ChanYeol se iba un poco al carajo con todo. Porque encima BaekHyun tenía un poco de delineado en los ojos y su pelo caía alborotado en un perfecto peinado y todo en conjunto lo hizo al segundo de verlo en el tipo más caliente del jodido planeta.
Y ese era el problema, que el tipo se veía caliente y ChanYeol no era el único que lo pensaba.
Tanto mujeres como hombres se paraban a mirar ese trasero, esos muslos, esa cara y ChanYeol no lo admitiría en voz alta, pero estaba muy celoso. Lo único que deseaba hacer era arrancarles los ojos a toda esa panda de personas, o mejor, ponerse a BaekHyun sobre el hombro, darle dos buenas nalgadas y llevárselo lejos, a su apartamento y follarlo.
—¿Qué narices te pasa ahora? —le preguntó BaekHyun, cansado de verle su cara de malas pulgas.
Estaban sentados en la parte de las mesas del local, en unos sofás púrpuras con una mesa en medio. BaekHyun bebía despreocupadamente de su ron con coca cola y ChanYeol apenas había probado su bebida.
—Ya no sé si me gusta la idea de que estés musculoso.
—Para no gustarte la idea me tocas mucho, ChanYeol. —le respondió coqueto. —¿Y por qué ya no te gusta?
—Porque te ves demasiado tocable.
—¿Tocable?
—Te quieren follar, BaekHyun. Todos. Y antes ya te ponías esa mierda de pantalones, pero ahora no solo vas con el culo apretado, sino que también vas marcando por arriba. ¿Y por qué tenías que verte bien con esa mierda de color? —se quiere dar golpes contra la mesa mientras habla, a decir verdad, no sabe por qué le suelta toda esa mierda a BaekHyun, como si fuera alguna clase de niño, pero el chico está alzando una ceja y bebiendo por la pajita el alcohol y ChanYeol es un desastre mental que piensa cosas sucias con la boca de su amigo.
—Entiendo. Estás celoso.
—No es eso. —gruñó.
—Cuéntaselo a quien quiera oírlo, ChanYeol. Todos quieren follarme, incluido tú. —le guiñó el ojo y saludó a un compañero de clase que los miró. —Saluda, ChanYeol.
ChanYeol se queda mirándolo en silencio.
—Antes de que me aceptaran la beca para estudiar en Japón pensé en pedirte ser mi novio.
—Lo sé, te escuché practicando delante del espejo en el baño ‘BaekHyun, sé que esto te sonará raro, pero tengo sueños húmedos contigo, lo que quiero decir es que quiero follarte. ¿Quieres salir conmigo?’ —le recitó imitando su tono de voz muy mal y poniendo una cara deforme que se suponía era la cara que puso él delante del espejo. —Si no querías que te escuchara deberías de haber cerrado la puerta bien, idiota.
—¿Y si lo sabías por qué no me dijiste nada?
—¿Yo? —suelta el vaso, repentinamente molesto. Está dándole esa clase de mirada acusadora y entiende que siente rencor en su contra. —Estaba esperando tu confesión, era ridícula, pero quería oírla. Fuiste tú el que no me dijo nada y se fue a Japón.
—No quería confesarme y luego irme. —arrugó el ceño.
—Y yo seguí con mi vida.
—Poniéndote duro. —entrecerró los ojos.
—Sí. —BaekHyun le guiñó un ojo a un chico que andaba haciéndole ojitos y ChanYeol ardió en el infierno.
—Me hubiera gustado más que te pusieras duro por mí. Y estoy hablando de tu pene.
ChanYeol se levantó y se internó en medio de la pista, enojado
***
Pese a que tenía ganas de beber o hacer algo idiota, ChanYeol no se atrevió a ingerir alcohol, no quería acabar su noche peor de lo que estaba empezando y apenas era la una de la madrugada. Además, ebrio se pondría aún más gilipollas de lo que ya estaba.
Se conformó con sentarse en la barra a beber coca cola y observar a BaekHyun contonearse en la pista de baile mientras varias personas quería restregarse contra él. En verdad, ChanYeol no sabía qué era peor, si ver a las chicas intentar mover su culo contra la polla del chico o a los tíos frotar sus penes contra su trasero. Se estaba poniendo enfermo y JongDae ya estaba mirándolo divertido.
—Solo dime una mierda y te parto la cara, JongDae. Estoy deseándolo.
—Alguien está de mal humor y con dolor de huevos. ¿BaekHyun no quiso chupártela?
—¿Quieres ver cuánto tardo en romperte la nariz?
—Está bien. —sonrió como un felino. —¿Discutieron? Desde que llegaste no te has separado de él, de hecho, no pareces poder dejar de tocarlo.
—Joder, ¿tú lo has visto? Está caliente, JongDae. Ca-li-en-te. —resopló, revolviéndose el pelo. —Me ha tirado en la cara que estoy celoso y que no me declaré antes de irme a Japón.
—Es que la cagaste al no decirle nada sobre lo mucho que querías follarlo antes de irte, aunque fuera tan jodidamente evidente. —rodó los ojos JongDae, tomándose lo que quiera que fuera la mierda que bebía. Pero eso sí, era alcohol. —Y estás celoso, es un hecho. Creí que casi mataste a la pelirroja que se comió con los ojos a Baek en la entrada.
—Iba vestida de puta. —gruñó ChanYeol.
Carajo, él no hablaba así de mujeres, pero estaba francamente enojado. Y no le ayudaba ver a BaekHyun bailar con un tipo.
—Estas cosas ya pasaban antes de que BaekHyun se pusiera ’duro’, como tú dices. —meneó la cabeza JongDae, aún burlándose. —Por eso salir con los dos es tan aburrido. O Baek se pone tan ebrio que hay que sacarlo a rastras antes de que haga el ridículo o tú te pones gilipollas porque BaekHyun pasa de tu culo. Y no sé si te prefiero borracho lloriqueando porque el mundo es cruel y Baekkie pasa de tu pene, o sobrio matando a todo dios con tu mirada.
—Eres una mierda como apoyo moral, JongDae. Y tú nunca has evitado que alguno de nosotros haga el ridículo, creo recordar que siempre has estado en primera fila, grabándonos.
—Oh, sí, y he conseguido gran cantidad de material para chantajes que me ha salvado el culo un par de veces. —asintió con orgullo.
ChanYeol alzó las cejas.
—¿Por qué mierda soy tu amigo?
—Porque aunque no te dé la clase de apoyo moral que esperas, estoy aquí sentado contigo en vez de ir a meterle la lengua hasta la garganta a mi hermoso MinSeok.
—Mentira. Estás aquí conmigo porque MinSeok se cabreó contigo por ofrecerle ponerse una de las falditas de su hermana. —Lo peor era que JongDae parecía recrearse con cada palabra.
—Se vería linda.
—Por eso estás desterrado.
—Por eso estoy desterrado contigo.
ChanYeol bufó, sí bueno, él se desterró solo, o eso quería pensar. BaekHyun continuaba meneando el culo como si fuera a morir si no lo hacía y aún desde esa distancia, podía notar la mirada libidinosa del tipo que estaba justo detrás del chico.
—¿Por qué empezaron hacer deporte cuando me fui? Yo siempre hice deporte en casa y ninguno de los dos quiso nunca acompañarme. Me siento traicionado.
—No, tú te sientes traicionado porque BaekHyunnie empezó hacer ejercicio cuando tú te fuiste. —lo corrigió JongDae, acusándolo con un dedo sobre su pecho. —Fue una apuesta.
—¿Una apuesta?
—LuHan nos apostó que no duraríamos ni cinco días haciendo deporte religiosamente, yendo al gimnasio y todo eso. —resopló su amigo, casi como si estuviera exasperado al recordarlo. —En realidad fue terrible, creo que LuHan es aún más exigente que tú con este tema y no sabes cómo me acordaba de ti.
—¿Gracias?
—El caso es que, duramos los cinco días y LuHan nos tuvo que invitar al parque de atracciones. Nos odió tanto cuando lo hicimos subir en la montaña rusa. Gritó como una niña. —JongDae sonrió de manera felina y malvada.—Y ahora se puede decir que es una apuesta sobre otra apuesta. —se miraron y él sabía que ChanYeol no entendió una mierda. —BaekHyun y yo hicimos nuestra propia apuesta porque en el segundo día de gimnasio tuvimos una competencia por ver quién era el más fuerte.
—¿Están compitiendo por ver quién se pone más duro?—casi, casi, escupió las palabras, literalmente.
—Algo así.
Era estúpido. Muy estúpido.
—¿Todo lo que necesitaba para que me acompañaran hacer ejercicio era apostarles que no durarían y llevarlos a un parque de atracciones gratis? —y sí, estaba enojado.
ChanYeol se pasó años siendo un adolescente delgaducho y endeble que tenía que superar solo sus complejos e ir solo al gimnasio, rodeado de tipos musculosos, porque esos dos idiotas decían que era demasiado esfuerzo para poca recompensa.
—¿Qué puedo decir? Nos aburríamos un poco sin ti en casa, no teníamos a quién darle órdenes y entre nosotros nos queríamos matar a veces, mientras hacíamos ejercicio nos cagamos en nuestras madres y en LuHan y estábamos tan agotados cuando llegábamos a casa que nos daba igual todo. —revolvió el contenido de su vaso, terminándoselo de un trago. —Y luego empezamos a ver los beneficios de hacer deporte. MinSeok comenzó a acompañarnos y BaekHyun recibía el doble de miradas de antes. Los dos ganábamos.
ChanYeol gruñó y puede que lo hiciera muy fuerte porque el barman lo miró un tanto preocupado, creyendo que iba a partirle la cara a JongDae. Su amigo, en cambio, solo se reía de esa forma tan felina que solo le recordaba al puto gato Cheshire. Pero lo peor fue con encontrarse con BaekHyun y verlo tan jodidamente cerca del otro tipo.
—¿A dónde coño vas ahora? —graznó JongDae, atragantándose con la coca cola de ChanYeol.
—Voy hacer lo que debería haber hecho hace mucho tiempo.
—¿Follarte a BaekHyun contra la pared del baño de hombres?
Se miraron.
—Esas cosas no pasan en la vida real, solo en películas y fanfics de niñas sin mucha vida social.
—Entonces haz que ocurra en tu patética vida, ChanYeol ¿o pensaste ir ahí y apartar a BaekHyun del gilipollas? Te pateará si lo apartas de su diversión para no darle nada, sólo lágrimas, malos modos y tu cara de cachorro mojado deforme. Y patea condenadamente fuerte. —hizo una mueca. Ambas la hicieron.
Uhm. En eso tenía razón el grandísimo hijo de su madre. ChanYeol miró a la pista, localizando a BaekHyun y en ese momento, el chico decidió hacer contacto visual con él. Lo vio, estaba retándolo, él también estaba enojado de alguna forma y ChanYeol estaba hasta los cojones de toda la situación. Porque acaba de regresar de Japón y BaekHyun -su BaekHyun- estaba cachas, duro y firme por todas partes menos en su polla y ese color de pelo le quedaba de puta madre.
Se acercó con zancadas largas, apartando a quién se puso en su camino y ChanYeol sintió que la gente se apartaba al ver su aura de poder o algo así o quizá solo vio muchos animes, pero el caso fue que la gente se quitó y creó alguna especie de círculo entre él, BaekHyun y el bastardo que quería desesperadamente tener sexo.
—Quería follarte cuando me fui a Japón.
—Dime algo que no sepa. —bufó BaekHyun, altanero.
—Sigo con ganas de follarte.
—Dije algo que no sepa, imbécil.
—Es difícil decirte algo que no sepas cuando parece que el único idiota que no sabía que era tan evidente soy yo. —se enojó, acercándose otro paso a BaekHyun.
—Tú lo has dicho, eres idiota. —elevó la barbilla, orgulloso. —No me has quitado las manos de encima desde que llegaste, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que estás cachondo, ChanYeol.
—La mierda de hacer ejercicio…¿es para sentirte bien contigo mismo o solo una manera de torturarme porque ahora todos te miran más que antes?
—Ambas. —y el cabrón le dio una sonrisa petulante. —¿Vas hacer algo al respecto?
—Te voy a decir exactamente lo que voy hacer. —su boca rozó el oído de BaekHyun y notó el estremecimiento con suma satisfacción. —Primero, le voy a partir la cara al gilipollas que nos está mirando si no sale de aquí ahora mismo. —le dio una mirada al susodicho, el cual tragó saliva.—Segundo, te voy a llevar al baño, sobre el hombro si es necesario, y vamos a tener una conversación con mi pene en tu boca. Tercero, te voy a llevar a casa y te voy a follar tan duro y tan jodidamente fuerte, BaekHyun, que vas a olvidar esa estúpida idea de verte caliente para alguien más que no sea yo.
—Debería de pegarte por hablar de esa forma tan narcisista, Park ChanYeol.
—JongDae dijo que te follara contra la pared del baño, pero me apetece más hacerte gritar fuerte y escucharte gemir mi nombre.—continuó, su voz ronca por cada detalle que le decía al oído. —Y sí, podrías pegarme, pero te gusta mi puta idea, BaekHyun. Estás tan cachondo como yo.
—Hijo de puta. —BaekHyun sonrió a medias, lamiéndose los labios. Miró por encima del hombro al tipo que aún los observaba.—Al parecer este idiota tiene planes y yo estoy dentro de éstos. Lárgate antes de que el que te rompa la boca sea yo y no él.
A ChanYeol le importó un carajo que el otro se fuera o no, tiró de BaekHyun, dándole la vuelta y lo empujó para que caminara en dirección al baño. Sus caderas se impulsaban hacia delante en cada paso y se estaba atragantando jodidamente con su saliva y los resoplidos que dejaba salir en busca de un aire que no le llegaba.
El baño del club no era una mierda total, por algo el Dorado era de YiXing, tampoco es que fuera hacerle una revisión de sanidad. BaekHyun se giró buscando su boca y encontrándola rápidamente. Los cuatro chicos que estaban allí los ignoraron como algo normal -o quizá estaban muy ebrios- y BaekHyun tiró del cinturón de los pantalones de ChanYeol, guiándolo hasta el cubículo más próximo.
—Bastardo de mierda. —lo insultó BaekHyun con la sonrisa traviesa dibujándose en esos labios rojos e hinchados. —Así que estás muy cachondo ¿eh? Y dime ¿estás duro, ChanYeol? Porque no has dejado de comprobar mi estado físico, pero a saber cómo estás tú debajo de esa camisa. —sus manos se pasearon por la zona y ChanYeol estaba perdido por el brillo libidinoso de BaekHyun. —Aunque lo que me interesa es que estés duro entre tus pantalones.
—Mi plan era mantener una conversación con tu boca en mi polla, BaekHyun.
ChanYeol lo acorraló contra la pared del cubículo, cambiando las tornas y dejando a BaekHyun rodeado por él, todo él. El chico seguía sonriendo de la misma forma y sus manos bajaron y bajaron hasta que alcanzaron el cierre del pantalón y ChanYeol siseó.
—Es muy pretencioso de tu parte que des por hecho que te voy hacer una mamada después de haberme dejado tirado sin confesarte. —pero sus manos estaban sobre su semi erección, subiendo y bajando por encima de sus bóxers.
—Iba a irme a Japón, estaba mal pedirte salir y luego irme. Joder. —se mordió la lengua cuando apretó la base y ChanYeol dio gracias de tener sus brazos por encima de la cabeza de BaekHyun, manteniéndose o se había ido de bruces contra el azulejo.
—Sigues siendo pretencioso. ¿Qué te hace pensar que te habría dicho que sí?
Se miran y hay fuego.
—Estamos en el baño del Dorado y me estás tocando el pene, creo que tengo motivos.
—O puede que sólo te esté probando.
ChanYeol tomó una respiración pesada. BaekHyun ha metido la mano por dentro de la ropa interior y su mano se mueve tan condenadamente lento sobre su miembro que cree que se va a morir.
—No me jodas, BaekHyun. Mierda. No me jodas. —maldijo fuerte, ronco, casi dolido porque no quería que ese imbécil le tocara el pene si no iba a corresponderlo después. Puso la mano sobre la suya, deteniéndolo y lo miró.—Estoy caliente y duro, pero no voy a dejar que me la chupes para luego tirarme.
—¿No era que luego de correrte me ibas a follar tan duro y tan fuerte que no iba a pensar de nuevo en verme caliente para nadie más? ¿Ya no quieres? —su voz fue un susurro sugerente.
—Sí, pero si me dejas hacer eso después no te voy a dejar, serás mío y nadie más podrá tocarte.
—¿Quién dijo que quería que otro me folle? —lo miró por encima de las pestañas y joder, ChanYeol se fue a tomar por culo. En serio.
No tuvo tiempo de decirle nada, cualquier maldita cosa, porque BaekHyun ya estaba bajándole los pantalones con sus habilidosos dedos y ChanYeol antes de tan siquiera pensar algo, tenía la ropa agolpada en los tobillos de forma patética y la boca de BaekHyun sobre su polla.
A partir de ese momento, ChanYeol se concentró en no perder el equilibrio, apoyándose contra la pared del cubículo y en la maravillosa experiencia de tener a BaekHyun de rodillas, haciéndole una mamada. Y joder, el tipo era un cabrón que sabía exactamente cómo volverlo loco. Su lengua lamió el falo desde la base hasta el glande, deteniéndose unos segundos allí, sacándole el preseminal y luego se lo metió en la boca todo lo que pudo, asegurándose de que no se moviera ni un ápice, sujetándose por sus caderas.
ChanYeol se concentró en respirar pesadamente, sujetándose de la pared y procurando no hacer nada estúpido como tirarle del pelo a BaekHyun y obligarlo a mover su boca más deprisa. Aunque, mierda, la idea le tentaba muchísimo. Sobre todo porque BaekHyun lo miraba desde abajo con esos ojos castaños cargados de lujuria y ChanYeol no estaba preparado para recibir ese tipo de mirada caliente.
—Jodido infierno. —murmuró roncamente y hubo alguna clase de gemido ahogado en su voz, uno que al parecer le gustó a BaekHyun porque aumentó el ritmo y le tocó los testículos.
Intercambió el movimiento de su boca con su mano durante un momento, lubricando su pene con la saliva de BaekHyun y el preseminal y en ningún parpadeo apartó la mirada de ChanYeol. Sabía que estaba disfrutando teniéndolo ahí, a su puta merced y le importaba un carajo.
Se lo volvió a meter en la boca y esta vez no se detuvo hasta que ChanYeol gimió un poco más alto que las otras veces y se tensó, anunciando su próximo orgasmo. Sus caderas se movieron en contra de BaekHyun en algo esporádico y él se quedó quieto, permitiendo que lo follara.
La respiración de ChanYeol se volvió una mierda errática y su mano se enredó en el cabello plata de BaekHyun. Tiró de este hacía atrás un poco, anunciándole que se iba a correr y este, comprendiendo se echó hacia atrás, sustituyéndolo rápidamente por su mano. Se vino entre los finos dedos de su amigo, murmurando maldiciones entrecortadas.
Aún sumido en su post orgasmo, tenía sus ojos fijos en BaekHyun y joder, ese bastardo se veía tan caliente con el pelo revuelto, los labios entre abiertos y su estúpida mirada hambrienta. Lo peor fue cuando limpió el desastre de ChanYeol con papel higiénico y decidió quitar algunos restos con su lengua.
—Sucio.
BaekHyun rió, levantándose de su posición.
—¿No te apetece besarme?
—Me apetece hacerte muchas cosas.
No obstante lo besó, impaciente, demandando sus labios en un beso dominante y posesivo. Quería todo de BaekHyun y fue él quien lo separó, empujándolo por los hombros.
—Súbete los pantalones y llévame a casa. —susurró mordiéndole la barbilla. —Estoy duro. Y estoy hablando de mi pene.
ChanYeol no tuvo que escucharlo dos veces.
***
Si pensó que la ida a casa iba a ser tranquila, ChanYeol no conocía bien a BaekHyun.
Le hubiera gustado tener el maldito poder de teletransportarse, como tuvo JongIn una vez en un proyecto de clase cuando tenían catorce años -eran alienígenas del espacio con superpoderes y se grabaron en vídeo usando todos los efectos especiales que pudieron- pero esa mierda no era posible y ChanYeol tendría que conducir de regreso a su apartamento.
La cosa hubiera ido bien sino es porque llevaba de copiloto a un BaekHyun muy caliente que no dejó de meterle mano por los muslos durante los primeros diez minutos de trayecto y que cuando se cansó, empezó a masturbarse. Decir que le costó un infierno mantener los ojos en la carretera y evitar un posible accidente, es quedarse corto. BaekHyun gemía de una forma excitante mientras se jalaba el pene en busca de su propio placer sexual y ChanYeol con cada nuevo sonido proveniente de su copiloto, se ponía un poco más duro entre sus pantalones.
Fue una tortura.
BaekHyun se corrió cuatro minutos antes de llegar a su edificio. El coche era de JongDae y ChanYeol no podía decir que no sintió algo de satisfacción porque el tipo seguramente pondría el grito en el cielo cuando se enterara -y él se encargaría de decírselo- de que BaekHyun eyaculó dentro de su bebé. Se lo merecía por ser mal amigo, se dijo.
—¿No podías esperar a llegar a casa? —de todas formas eso no quitaba que había sido peligroso para la salud de ChanYeol.
—¿Estás caliente?
—Muchísimo.
—Pues baja del coche y cierra la boca.
Obedeció.
Llegaron a su apartamento sin más percances destacables, aparte de un golpe en el brazo por besar a BaekHyun y caminar a la vez y un traspié en la escalera por intentar morder el cuello del chico.
ChanYeol sentía que estaba ardiendo cuando la puerta se cerró detrás de ellos y se dijo que ya no podía esperar más para tener a BaekHyun debajo suyo, gimiendo. Tiró de él con fuerza renovada, guiándolo hasta la habitación que compartían, mientras el más bajo le intentaba sacar la camisa.
—¿Podremos sacarte los pantalones?—se burló ChanYeol abriendo el botón y bajando la cremallera.
—Por supuesto que sí, idiota. Sólo encárgate de ti mismo.—le dijo con tono ofendido.
Casi se divirtió cuando estuvo completamente desnudo y BaekHyun aún lidiaba con sus pantalones demasiado estrechos y pegados.
—Ayúdame, idiota.
—Llevo toda la puta noche pensando en quitarte esa mierda, BaekHyun. —murmuró cerca de su oído.
Les cuesta, pero entre ambos apartan los condenados vaqueros, los bóxers vuelan y antes de que BaekHyun se saque la camisa, ChanYeol lo detiene.
—¿Cómo de duro estás? Y hablo de músculos.
BaekHyun bufó.
—Estoy más o menos como tú, aunque te has descuidado un poco, ChanYeol, antes tenías tus brazos más marcados. ¿Qué pasa con tus rutinas de ejercicio y comida sana?
—Puede que me aburriera en Japón sin ti y me dedicara a ver anime para ahogar mis penas.
El chico rió y ChanYeol hizo una mueca infantil.
—Estás dándole mucha importancia al tema.—rodó los ojos, apartando las manos de ChanYeol.—Sólo decidí cuidarme y ponerme aún más caliente que antes. Supéralo y fóllame.
La camisa de BaekHyun cayó a un lado y ChanYeol durante unos siete segundos se quedó mirando al chico con cara de gilipollas -lo dedujo por la mirada exasperada que le dio BaekHyun.-
—Definitivamente voy a tener que volverme tu guardaespaldas. O mejor, puedo tatuarte en el culo propiedad de Park ChanYeol, así nadie te tocará.
El otro se cruzó de brazos y alzó las cejas.
—A lo mejor el que se tatúa algo aquí eres tú y eso será mi pie en tu trasero.
—Cuando me amenazas te ves aún más caliente.
—¿Me estás haciendo la pelota?
—No, de verdad me pones cachondo.
—Ya lo sabía.
Se miran y sonríen como los dos idiotas que son. ChanYeol empuja a BaekHyun sobre la cama sin sobre aviso y se pone inmediatamente sobre él, acallando cualquier queja del tipo con su boca. Sus labios se funden en un juego excitante de provocación, mientras BaekHyun alzó sus caderas y frotó su pene contra el suyo, creando una deliciosa fricción.
ChanYeol tiene ganas de maldecir, pero cualquier cosa se queda atascada en la garganta de BaekHyun, con su lengua y la suya bailando. De todas formas, no tarda en abandonar sus labios, dejándolos rojos e hinchados, porque nunca se cansará de ver al tipo de esa forma, y dedicarse a besar su cuello. En concreto, se centra en el punto donde los latidos se escuchan desbocados y succiona justo ahí, creando una marca que durará sobre BaekHyun algunos días.
—¿Estás ahora satisfecho?—su voz suena ahogada y excitada, quiere parecer ofendido, pero sabe que su punto débil es el cuello.
—Así cuando te miren sabrán que eres mío.
—Estás muy jodido con el tema ¿no?
—Te ves demasiado follable.
—Pues entonces fóllame de una puta vez.
ChanYeol besó su boca antes de tirarse a un lado de la cama en busca de la vaselina que tenía en el cajón de su mesita y que esperaba que siguiera ahí. BaekHyun parecía divertido cuando lo vio con el bote en la mano y sonriendo como un crío con juguete nuevo.
—Es nuevo.
—El que tenías se caducó y fue mi deber cambiarlo.
—Discutiremos más tarde por qué necesitabas que hubiera vaselina disponible en nuestro cuarto. —de nuevo, dramatizó.
—Por ti, imbécil, ahora deja de hablar tanto y haz que me ponga caliente, comienzo a enfriarme.
El alto sonrió y se colocó de nuevo sobre BaekHyun, separándole las piernas, deteniéndose un rato a acariciar sus muslos y besar la zona de su cadera y el ombligo. Lubricó sus dedos con la vaselina, así como su entrada y empezó a jugar, introduciendo sus dedos de a poco, despacio, disfrutando de cada gemido que soltaba BaekHyun.
No se detuvo hasta que creyó que el chico estaba lo suficiente preparado como para recibirlo. BaekHyun no dejó de observar con los ojos disparándole fuego como se masturbó un poco, lubricando su pene, dejándolo resbaladizo y se mordió el labio tan fuerte que se sacó sangre cuando ChanYeol le abrió más las piernas, preparándose para penetrarlo.
Lo besó primero. Lo hizo suave en comparación a las otras veces, buscando su pene, sujetándolo por la base y guiándolo dentro de BaekHyun. Se tragó el gemido que salió por la boca del más bajo y se adentró lo más despacio que pudo, sintiendo como sus paredes lo estrechaban, ahogando a su polla dentro y joder, era maravilloso y caliente.
Besó durante un rato el rostro de BaekHyun, sus mejillas, sus ojos, su frente y esperó a que se acostumbrara a la intromisión inicial. ChanYeol no se movió hasta que él realizó el primer asentimiento y sonrió, alzando las caderas en un movimiento circular. Entonces, se fue a la mierda y se perdió en BaekHyun, sus gemidos de placer y en la estrechez rodeando a su polla.
Como prometió, se lo hizo fuerte y BaekHyun recibió cada embestida mordiéndose los labios y lanzando al aire gemidos agudos contenidos que enloquecieron a ChanYeol a otro jodido nivel. Fue ahí cuando sacó su pene casi de su cuerpo para penetrarlo de una sola estocada, repitiendo varias veces el proceso, dejando un margen de unos segundos entre entrada y salida y sujetando con firmeza las caderas de BaekHyun que quería moverse en su contra, instándolo hacerlo más rápido.
Encontró su próstata en un cambio de ángulo y BaekHyun gimió tan fuerte que ChanYeol tuvo que respirar dos veces, para evitar correrse demasiado rápido. Escuchó a BaekHyun maldecir ahogadamente y ChanYeol empezó a masturbarlo a un ritmo errático.
Sus músculos se tensaron lo que fueron tal vez minutos o segundos después, no lo sabe, no le importa. Se corrió dentro de BaekHyun pronunciando su nombre en un gruñido ronco, aún embistiendo con fuerza y acelerando los movimientos de su mano sobre el pene del chico. BaekHyun gimió dos veces seguidas, agudo, sus caderas se alzaron automáticamente hacia delante y llegó al orgasmo, eyaculando entre los dedos de ChanYeol y manchando su estómago.
—ChanYeol. —pero eso fue lo mejor, joder. Su nombre en la voz de BaekHyun era como el paraíso o algo así y ChanYeol sólo pudo morderle el hombro, quizá un poco más fuerte de lo esperado, en un intento de acallar su gemido.
ChanYeol salió de BaekHyun, una vez superado el post orgasmo, con un sonoro chasquido y se quedó estirado en la cama de una forma casi cómica, porque estaban en la que pertenecía a ChanYeol, su edredón de ositos Rilakkuma amorosos y felices completamente arrugado y apenas cabiendo dentro del colchón ambos -ni siquiera podía dormir recto, sus pies se salían fuera y debía hacerlo ladeado, para la diversión de sus amigos.-
—Mierda, ChanYeol, ¿tenías que dejarme marcas por todo el cuerpo?
Él solo sonrió ante el manotazo que recibió de BaekHyun. No sólo tenía el chupetón del cuello o la mordida del hombro. Había dejado otra succión en la cadera y quizá besó muy fuerte por la zona de sus costillas.
—Eres un bastardo de mierda.
—No puedes culparme, tú me pusiste cachondo.
—Imbécil.
Pero sabía que BaekHyun no estaba enojado y que ese amago de sonrisa que vio por el rabillo del ojo fue real.
***
JongDae los miraba sospechosamente, es más, el tipo estaba cruzado de brazos, haciendo gala de sus nuevos bíceps y por la cara, ChanYeol dedujo que andaba enojado porque lo dejaron solo en el club y encima se llevaron su coche. Aunque, todo había que decirlo, su amigo no llegó hasta las nueve de la mañana a casa y no tenía pinta de haber pasado mala noche. Seguramente, MinSeok lo recogió y le dio algún motivo para no estar jodidamente cabreado.
—¿Qué coño me he perdido? ¿Y por qué se fueron sin mí anoche?
—Tú le diste la idea a ChanYeol sobre lo que tenía que hacer conmigo en el baño y ¿aún preguntas qué pasó? Creo que no estás haciendo bien la sinapsis. —le respondió BaekHyun, untando un bollito con mantequilla.
—Ojalá te atragantes con ese bollo. —desea JongDae. —Una cosa es que le diera la idea y otra que de verdad dejaras que el gigante te follara.
BaekHyun se encogió de hombros.
—¿Cuál es tu problema? Tienes escrito en la cara que has follado.
—Me abandonaron llevándose mi coche. —JongDae usó su tono recriminatorio, sentándose con ellos en la mesa, justo en frente. —No habrán hecho nada sucio en él, ¿verdad?
ChanYeol se echó a reír en ese momento y JongDae abrió los ojos tan grande que podían habérsele salido de las órbitas.
—Guarros de mierda. Bastardos hijos de puta. ¡Mi bebé!
JongDae se levantó, escandalizado.
—Solo fue un poco de semen, JongDae. No follamos dentro, sólo BaekHyun estuvo jugando un rato.
—Estaba muy caliente. —y BaekHyun dice eso para JongDae, pero mira a ChanYeol relamiéndose los labios.
—No te preocupes, JongDae, tu tapicería no fue mancillada en balde. Somos novios.
—¿Desde cuándo? —lo reta BaekHyun.
Pueden oír a JongDae bufar, pero les importa un rábano.
—Desde que estás duro, teñido de plata y te ves follable.
—Oh, dios, no, no quiero oír esto.
—¿Duro? —jugueteó BaekHyun, acercándose a sus labios.
—Sí, muy duro.
JongDae continuó insultándolos con varios insultos y ChanYeol atrajo a BaekHyun por la cintura, besándolo. Al separarse tuvo la satisfacción de repetir como diez veces en su cabeza que ese era su novio y al parecer estaba siendo demasiado expresión en su cara, porque BaekHyun alzó las cejas y se rió de él.
—Si lo llego a saber hago ejercicio antes.
—Cállate, BaekHyun.
FIN