La carretera
Una semana antes de que iniciaran sus clases de la universidad, su amigo SeHun los invitó a pasar un fin de semana en la casa de campo que había comprado su padre cerca a Busan.
Y JongIn se sorprendió de lo sencillo que fue coordinar su viaje. Pues su novio KyungSoo y su primo MinSeok se encargaron de todo en una noche.
—Yo compraré los ingredientes para el cerdo a la parrilla que prepararé—dijo Soo animado mientras escribía lo que iba a necesitar en una libreta.
—JongDae y yo conseguiremos golosinas, bebidas, los balones de fútbol y el botiquín de primeros auxilios—agregó MinSeok. — Y LuHan pagará la gasolina, porque es el más interesado en llegar a la casa de campo.
—Dirás al lado de SeHun—mencionó JongIn con diversión y Han solo se sonrojó.
—No lo veo en persona desde que iniciaron las vacaciones de verano—se excusó LuHan cubriendo sus mejillas con las palmas de sus manos, porque sí se moría de ganas de ver a su novio.
—Entonces deberías encargarte de comprar los condones también.
—¡JongIn!—gritó Lu y todos rieron.
—Nini ya que estás tan animado... ¿Dime que harás tú?—preguntó KyungSoo mirándolo fijamente.
—Yo conduciré—respondió JongIn. —Llevaré la camioneta de mi hermana a su revisión técnica en la mañana y la tendré lista para salir mañana a las cuatro de la tarde.
—Perfecto—dijo JongDae. —Salimos pasado mañana, son tres noches y dos días, hagan sus maletas— todos asintieron y se fueron a respectivas a casas.
JongIn y KyungSoo se quedaron solos en el departamento que rentaban. Era un lugar bastante pequeño, mas era lo que sus trabajos podían pagar. Afortunadamente habían ahorrado suficiente para ese pequeño viaje antes de que terminaran la universidad y se dedicaran solamente a trabajar, así que lo disfrutarían al máximo.
A la mañana siguiente, Soo se fue a comprar, mientras él hacía las maletas con las cosas importantes: ropa de cambio para dos días, una pijama, un par de zapatos extra, ropa de baño, cosas para su aseo personal, repelente contra mosquitos, protector solar, sin olvidar los condones y el lubricante.
Porque claro que debía llevarlos.
JongIn rio un poco y revisó la ruta que debía seguir. SeHun le había enviado la ubicación de la casa donde los esperaría para ver el partido de baloncesto.
Era un viaje directo de tres horas, definitivamente nada saldría mal.
Sin embargo, las cosas no salieron bien para JongIn. Porque el taller estaba falto de personal y no podrían revisar la camioneta. Así que fue obligado a esperar al día siguiente para que la revisaran, sin contar que tenía una fuga que tardarían en reparar.
—¿En serio necesita esa tuerca?— preguntó angustiado, eran casi las cuatro de la tarde y no salía del taller.
—Claro que sí, joven. Es la última pieza, ya la están trayendo para acá—respondió un mecánico. —¿A dónde irá?
—A la casa de un amigo en Busan.
—¿Y tomará la carretera central?—JongIn asintió. —Tal vez podría tomar la vía auxiliar 180, es una carretera más rápida.
—¿Así?—No le pareció una mala idea, después de todo estaba retrasado. —Me la podría mostrar por favor—el mecánico asintió.
Una hora después llegó la pieza faltante y la camioneta estuvo lista. Había tenido que disculparse con sus amigos por la tardanza, ellos ya estaban reunidos en su departamento con todas sus cosas esperándolo impacientes.
Tardaron unos veinte minutos en meter todo al vehículo y todos tomaron sus respectivos asientos.
En los asientos traseros estaban sentados JongDae, LuHan y Minseok respectivamente, ya que LuHan no quería que la pareja estuviera dándose mimos en todo el viaje y sentirse como la tercera rueda. KyungSoo estaba en el asiento del copiloto mientras su novio manejaba.
MinSeok estaba algo enojado porque no llegarían al inicio del partido. Sin embargo, aprovechó para dormir un poco pues había ido a trabajar muy temprano ese día. JongDae y KyungSoo comenzaron a cantar para que el tiempo pasara más rápido.
JongIn vio la hora, eran las 6:30pm, revisó el GPS de la camioneta y ubicó a lo lejos la carretera que le había comentado el mecánico.
A pesar de sentir un ligero escalofrío y una extraña sensación semejante a la angustia, decidió entrar por ahí.
—¿Por qué entraste por aquí?—preguntó su novio mientras bebía una gaseosa.
—Es una ruta más rápida, Soosie. Si voy por aquí llegaremos media hora antes que por la carretera principal.
—Está bien, Nini—respondió Soo con una sonrisa tranquila, después de todo confiaba en las decisiones de su novio.
JongIn no supo exactamente cuánto tiempo pasó, pero LuHan y JongDae, al igual que su primo, estaban profundamente dormidos.
Estaban pasando por una carretera llena de árboles donde solo los iluminaba la luna.
Por alguna razón se sintió inquieto y miró el reloj del vehículo, faltaban dos minutos para las siete de la noche.
—¿Todo bien?—preguntó su novio colocando su mano izquierda en su hombro.
—Sí Soosie, solo que me dio sed—mintió JongIn.
—No te preocupes, LuHan tenía una botella de agua en su mochila.
JongIn estuvo a punto de responder que no despertara a su amigo, mas no dijo nada porque vio como KyungSoo se quitaba el cinturón de seguridad y giraba su cuerpo para alcanzar la mochila que estaba en los pies de JongDae.
Fue entonces cuando escuchó el ensordecedor sonido de un claxon y levantó la mirada.
Era un camión a menos de diez metros que de dirigía hacía ellos a toda velocidad.
Y solo se escucharon las ruedas deslizarse por la acera, el metal crujir y el vidrio romperse.
[] [] [] []
JongIn y KyungSoo se conocieron gracias a que sus madres los enviaron a la misma guardería.
KyungSoo con dos años de edad no quiso prestarle su peluche de pingüino emperador, lo que causó un escandaloso berrinche de JongIn. Que duró por horas y tuvo que ser notificado a las madres de ambos. Afortunadamente fue solucionado cuando Soo le regaló su segundo peluche favorito, un osito pardo que le encantó al menor de un año.
Y así se volvieron inseparables. Fueron a la misma escuela y se las ingeniaron para hacer las mismas actividades durante las vacaciones. No tuvo que pasar mucho tiempo para que esa confianza y cariño que se tenían diera frutos y se enamoraran.
Con solo once y doce años, y sin pensar en los prejuicios de la sociedad, fueron de la mano primero a casa del mayor para anunciar su relación y la madre de KyungSoo lanzara un grito al cielo llamando a la señora Kim.
A sus familias les costó mucho entender a los pequeños; sin embargo, aceptaron que se siguieran viendo y no los cambiaron de escuela. A pesar de que la señora Do esperaba que "se les pasara" con el tiempo y la madre de JongIn creía que solo estaban jugando.
Y contra todo pronóstico, en la actualidad, llevaban once años de relación, iban a la misma universidad, vivían juntos, compartían el mismo círculo de amigos y su amor permanecía fuerte como un roble.
Les esperaba un gran futuro como profesionales y como pareja.
O al menos eso creían.
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Un fuerte dolor en las piernas obligó a JongIn a abrir los ojos. Aunque sintió volver a desmayarse al ver que había chocado con un árbol. Sin embargo, nada lo preparó para girar la mirada.
Un gran tronco había atravesado el parabrisas rompiendolo, aterrado buscó con la mirada a su novio el cual no estaba en su asiento. Al no encontrarlo giro para ver asientos traseros.
LuHan tenía el estómago y parte del pecho atravesado con el tronco.
MinSeok tenía la mitad del cuello desgarrado por unas barras de construcción.
JongIn comenzó a llorar, movió el retrovisor para ver a JongDae, el cual tenía múltiples cortes en el rostro y un enorme corte en la cabeza.
Y sollozó más porque no necesitaba se un médico para darse cuenta que al menos dos de ellos habían muerto.
Se desesperó y gritó como pudo el nombre de Soo, mas nadie respondió. Gritó por ayuda sin éxito.
Cerró los ojos y trató de recordar el momento del impacto.
Un camión de carga venía directamente a ellos y para evitar el impacto, giró el vehículo a la derecha con todas sus fuerzas haciendo que dé unas tres vueltas de campana, chocar con un poste de hierro de alta tensión, para luego caer por un terreno en bajada hasta que un tronco los atraviese, choquen violentamente con el árbol y KyungSoo salga volando por la ventana ya que no traía puesto el cinturón.
Por eso no lo encontraba.
Quiso llorar aun más, pero vio cómo salía humo del motor del carro y una llama brotaba de este.
No tiempo de gritar pues la camioneta estalló.
Y...
Y se levantó de su cama. ¿Había sido un sueño?
No era posible, todo había sido tan vivido, tan real.
JongIn tomó su celular y revisó la hora. Era viernes, ese mismo día, por la mañana. Vio a su novio dormir y lo despertó suavemente.
—Soosie, son las ocho de la mañana. —acarició su cabello y lo apegó a su cuerpo.
—Niniii, me aplastas—se quejó sobandose lo ojos con sus manos.
—Perdón, mi amor—le dio un beso y se levantó.
Tenía que llevar la camioneta a su revisión técnica y salir a las cuatro de la tarde.
Sin embargo, no fue al mismo lugar porque recordó que no tenían una pieza.
Así que llegó a tiempo para encontrarse con sus amigos.
Vio la carretera auxiliar 180 y entró por ahí para llegar aún más rápido.
En los asientos traseros iban sus amigos y su primo cantando a viva voz, su novio estaba dormido mientras que él no perdía de vista el camino aprovechando la luz solar.
Sin embargo, al pasar por el mismo lugar vio el mismo camión viniendo a aún más rápido y giró la camioneta a la derecha lo más pronto que pudo.
Y al recobrar la conciencia se encontró con un panorama igual o aún más desolador.
KyungSoo tenía los vidrios del parabrisas y de la botella de gaseosa que llevaba en sus manos en todo su rostro.
JongIn, que estaba atrapado en su asiento, elevó su mano sobre el tronco del parabrisas y movió a su novio, al no recibir una respuesta buscó su pulso fallando en el intento.
Vio a sus amigos y estaban en las mismas condiciones que en su anterior "sueño".
Lloró, gritó y lamento su suerte, hasta que nuevamente vio el humo del motor y sintió la explosión.
Y...
Despertó el mismo viernes en la mañana.
JongIn está vez trató de entender lo que había pasado. Ya eran dos veces las cuales chocaban y sus amigos morían. Obviamente cambiaría algo con la esperanza de que su destino tomara otro rumbo.
Está vez convenció a JongDae de conducir y chocaron. Nuevamente siendo JongIn el único con vida y consiente. El carro explotó y despertó en la mañana.
Aún más asustado y paranoico decidió ir por la carretera habitual y el maldito camión también pasó por allí y chocaron en seco.
Hizo que todos cambiaran de lugar.
Puso al volante a todos, en ambas rutas.
Pero siempre a la misma hora el maldito camión de carga aparecía y sus amigos morían.
Se detenía en un lado de la carretera, esperando a que el camión pasara. Mas no lo hacía y sus amigos protestaban por la hora. Y siempre que retomaba el curso chocaba.
Ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo intentaba, no pasaba de esa zona porque el camión aparecía.
Era un maldito bucle sin fin.
Así que este viernes por la mañana no iría a la revisión técnica, es más no iría a ningún lado.
Levantó a su novio y fue a preparar su desayuno.
—KyungSoo, necesito hablar contigo—dijo cuando lo vio asomarse en el pequeña cocina-comedor.
—¿Qué sucede?—preguntó extrañado.
—Esto es difícil de explicar pero te juro por lo más sagrado que tengo que no es una broma.
—Ok, dime.
JongIn le contó todo lo que vio y vivió, todas y cada una de las veces. Soo lo escuchó sin interrumpir pues su novio no dejaba de llorar. Lo que decía era al demasiado fantasioso, algo difícil de procesar. Sin embargo, decidió creerle porque jamás lo había visto tan alterado.
—Tranquilo JongInnie, voy a llamar a los chicos y hablaremos todos. ¿Ok?—el nombrado asintió.
Cuando llegaron todos eran casi las tres de la tarde.
—No entiendo, JongIn. No es que no te crea, solo que no estoy seguro de tu estabilidad mental en este momento—dijo MinSeok mordiéndose el labio.
—Es obvio que nuestro amigo enloqueció—habló LuHan. —Hay que llevarlo con un psicólogo y nosotros nos vamos con SeHun.
—Nunca llegamos con él. Ni nos acercamos, Han—respondió con pesar.
—Bien—dijo Kyungsoo levantándose de su lugar. —Yo no iré a ningún lado sin JongIn, ustedes pueden ir si gustan. Nosotros los alcanzamos mañana.
LuHan asintió y se fue con la pareja.
Sin embargo, JongIn no pudo estar tranquilo. Su novio trató de calmarlo preparando una deliciosa cena y llendolo de mimos, mas no funcionó.
Pasaron cuatro horas y su hermana lo llamó.
—JongIn, me llamaron de la comisaría.
—¿Que-é sucede?—preguntó sollozando a lado de KyungSoo.
—Dicen que encontraron la camioneta destrozada en una carretera. Me dijeron que vaya, porque no... No han identificado los cuerpos...
JongIn no respondió, Soo le dijo que se verían allá y los dos subieron a un taxi.
—Es mi culpa—dijo JongIn.
—No es cierto.
—No debí dejarlos ir.
—Tal vez era el destino que sucediera ese accidente al ir a ese lugar—mencionó KyungSoo.
—No digas eso, porque el nuestro es el mismo—respondió.
Soo iba a negarlo hasta que vio como un camión se dirigía hacía el taxi donde estaban. Gritó el nombre de su novio y JongIn lo abrazó con todas sus fuerzas.
Y...
Nuevamente despertó ese viernes por la mañana.
—Es suficiente—dijo JongIn en voz alta levantándose de la cama. —Soo, despierta. Voy a llamar a los chicos.
—¿Por? ¿Ocurre algo?—respondió sin entender.
—Sí, y lo evitaré.
Tardó horas explicándoles porque no deberían ir a la casa de campo. Dijo hasta el más mínimo detalle que recordaba.
Hasta que los convenció de salir al día siguiente en autobús.
Incluso los convenció de quedarse en su pequeño departamento viendo películas, y así fue.
Hicieron video llamada con Sehun, mientras cenaban pizza, y este dijo que los esperaría mañana con un rico almuerzo.
JongIn no dejó de temblar hasta que el reloj marcó la media noche del sábado.
Su novio lo abrazó suavemente. —Tranquilo sí, ya es un nuevo día.
—Tengo miedo.
—Lo sé, pero también sé que hemos estado juntos toda la vida. No sería una mala idea pasar hasta el último día de mi vida contigo.
—Y no será hoy.
—Ni mañana, Jagi.
A la mañana siguiente pudo despertar con tranquilidad, subieron al autobús y horas después llegaron a la estación que afortunadamente estaba a unos minutos de la casa de campo.
LuHan corrió feliz al lado de su alto novio, saltando en sus brazos.
JongDae y MinSeok fueron los primeros en saludar a Vivi.
Y KyungSoo y su ansioso novio miraron el claro cielo que los iluminaban y las bonitas montañas que los rodeaban.
El día de su muerte llegará algún día.
Y no será hoy.
Fin








