Segunda Parte
BaekHyun se da cuenta de que su teléfono se apagó hasta que llega a casa de JongDae a cambiarse. Tiene sentido, se dice; después de todo, el aparato se dio un buen golpe cuando se le cayó en el baño. Pero ahora eso no es lo que ocupa sus pensamientos. Todo el camino de regreso a casa, no podía dejar de pensar en lo sucedido hace unas horas. Su mente estuvo hecha un desastre en el autobús, sin mencionar que las piernas le temblaban con cada paso que daba. Ni siquiera era capaz de cerrar los ojos sin que la imagen de ChanYeol en medio de sus piernas apareciera por arte de magia, y luego tenía que luchar con el cosquilleo en su estómago y el calor en su rostro en medio de todas las personas.
Ya estando cerca de la calle de su amigo fue que se sintió aliviado. Por alguna razón, desde que salió de ese baño sentía que todo el mundo lo miraba y sabía lo que habían hecho ahí adentro. Era paranoia, pero no podía evitar sentir que todas las miradas iban dirigidas a él. Además, mentiría si dijera que no había buscado a ChanYeol después de que salió del baño, pero el hombre había desaparecido. Lo cual, también tenía sentido.
No se iba a quedar a esperarte, Byun BaekHyun.
Una vez frente a la puerta de su amigo, prende su teléfono mientras espera a que le abra la puerta. Por suerte, la madre de JongDae trabaja hasta tarde todos los días, así que no hay nadie que pueda descubrirlo. Como era de esperarse, su celular está abarrotado con mensajes y llamadas perdidas de su prima, y el último mensaje llegó unos minutos después de que la firma de autógrafos empezara, por supuesto, con un millón de insultos contra su persona. Pero no se arrepiente en lo absoluto, sobre todo después de la sorpresa que se llevó.
—Buenas noches, señorita —lo saluda JongDae una vez que abre la puerta y se hace un lado para que pase. BaekHyun le propina un golpe en el pecho, y su amigo simplemente se ríe—. Y dime, ¿cómo te fue con ChanYeol?
BaekHyun aprieta los labios, no muy seguro de cómo decirle a JongDae que su idol casi se lo folla en el baño.
—En realidad, te tengo una buena y una mala noticia —comienza BaekHyun, pero no puede evitar la sonrisa que parte sus labios.
—Más parece que las dos noticias son buenas —dice su amigo y entrecierra los ojos, una sonrisa bailando en su rostro—, pero vamos dime. Me tienes en ascuas.
—ChanYeol me descubrió mientras firmaba mi álbum.
—¿¡Qué!? —grita su amigo, y BaekHyun está seguro de que lo escucharon hasta la calle. Sonríe, pero se carcajea en cuando ve la expresión incrédula de JongDae— ¿Y todavía te ríes?
—Sí, bueno, es que aquí viene la buena noticia —murmura, y carraspea como si estuviera a punto de decir que se ganó la lotería—. Digamos que descubrí que le gustó mi peculiar forma de vestir.
La expresión de JongDae cambia tan rápido a una pícara que BaekHyun se carcajea de nuevo, y puede sentir que sus mejillas arden cuando se acuerda otra vez de lo que sucedió. Si es franco, duda que lo vaya a olvidar en todo lo que le resta de vida.
—¿Qué hiciste, Byun BaekHyun?
—¿Yo? No mucho, en realidad —dice, y se muerde el labio inferior. La emoción está subiendo por su estómago de nuevo, provocándole escalofríos—. Es más lo que él me hizo.
JongDae se carcajea y prácticamente le ordena que le cuente todo con lujo de detalle. Y BaekHyun promete que lo hará, pero será después de cambiarse y comer algo, puesto que viene hambriento. Sorpresivamente, JongDae hasta se ofrece a calentar los últimos pedazos de pizza que quedaron de esa tarde mientras él se cambia. BaekHyun está seguro de que él no es el único fetichista de los dos amigos.
BaekHyun ya llega muy tarde a su casa, y por supuesto no se salva de los regaños de su madre quien lo cuestiona sin cesar. Él le inventa unas cuantas mentiras piadosas, pero está seguro que su madre no se tragó ni la mitad de ellas. Sin embargo, no le pone más peros, y lo manda directo a su habitación. La mujer está cansada, BaekHyun puede verlo en sus ojos cerrándose por sí solos, y es por eso que no le reclama mucho más. Secretamente está agradecido. Lo único que no le gusta es que le informa que el siguiente fin de semana tendrán una fiesta familiar, y es cien por ciento seguro que se va a encontrar con su prima.
Decide restarle importancia, ya lidiará con ella el día de la reunión. Ahora mismo, lo único que tiene en mente es aplastarse en su cama; él también está agotado. El clima caluroso y las actividades realizadas ese día lo cansaron tanto que está seguro que en cuanto se acueste va a caer dormido.
Después de lavarse los dientes, se desviste para ponerse su pijama y la sangre sube a su rostro de nueva cuenta cuando ve marcas de dientes sobre su piel. Son varias, la mayoría se concentra en la cara interna de sus muslos y una que otra está volviéndose de una tonalidad violeta. Se muerde los labios y cierra sus ojos, la imagen clara de ChanYeol hincado entre sus piernas mientras abusa de sus muslos es suficiente para que una mano baje hasta su miembro y lo masturbe lentamente. Suspiros llenan la pequeña habitación del baño, y pronto BaekHyun está moviendo su cadera al ritmo de su mano. Alcanza a taparse la boca cuando llega al orgasmo, sus gemidos son silenciados efectivamente mientras pinta el suelo con líneas blancas y calientes.
Una vez que baja de su éxtasis, se ríe y exhala con profundidad antes de vestirse propiamente y limpiar su desastre. Está seguro de que al día siguiente amanecerá más cansado que nada, pero agradece al cielo que sea sábado y no tenga que ir a la escuela.
Está convencido de que fue una magnífica idea invitar a JongDae a la reunión familiar. De otro modo, estaría aburrido en una esquina escuchando las anécdotas de sus tías de cuando eran unas jovenzuelas. BaekHyun realmente tiene cosas más importantes que hacer (como jugar videojuegos), pero su madre lo mataría si se recluyera en su cuarto como un ermitaño. Así que ahí está, tragándose junto con JongDae todas las chucherías que su madre compró como snacks en lo que pasa el tiempo.
Su prima, por supuesto, no ha cruzado palabra con él. Al principio pensó que la muy tonta iría corriendo con su madre y lo acusaría por haberle robado el boleto, pero parece que no es tan estúpida. Si hubiera sido así, BaekHyun no lo habría pensado dos veces en replicar que BaekHee no compró su boleto, además de que se gastó todo su dinero y no se ha molestado en devolvérselo. Los dos tienen parte de la culpa, pero nadie es más responsable que el otro.
En otras circunstancias, BaekHyun hubiera hecho hasta lo imposible para que le pagara hasta el último won, pero dado que recibió mucho más de lo que esperaba en esa firma de autógrafos, puede dejarlo pasar.
—Deberías ver las caras que hace cuando te voltea a ver, Baek —comenta JongDae y luego se empina la última bolsa de frituras—. Parece que de un momento a otro le van a salir rayos láser de sus ojos.
—Sí, bueno, a quién le importa —murmura encogiéndose de hombros—. Fue una perra conmigo, yo simplemente hice lo que tenía que hacer.
—Y gracias a eso, descubriste que ChanYeol es un bastardo fetichista —responde, tronando sus dedos y riendo cuando BaekHyun se voltea a golpearlo, con la cara roja como tomate—. ¿Qué? ¡Si lo disfrutaste! Y apuesto a que lo sigues disfrutando cada vez que lo recuerdas…
—Cállate ya, idiota —dice BaekHyun, alterado. JongDae no tiene exactamente una voz baja, así que es muy probable que todo el mundo se entere de sus secretos más oscuros como siga provocándolo—. Iré por más refresco.
BaekHyun se levanta y prácticamente trota hasta donde está la mesa de bebidas, lo último que quiere es escuchar a JongDae divirtiéndose con su vergüenza. Se está sirviendo cola cuando siente que alguien se pone a su lado, y al voltear no es otra sino BaekHee, y por su expresión parece que está a punto de asesinarlo. Sin embargo, pronto le sonríe de forma falsa, y él le responde con la misma hipocresía.
—¿Te divertiste en la firma? —pregunta la chica mientras se sirve un vaso de refresco.
BaekHyun se encoge de hombros, una sonrisa bailando en su rostro. Toma un sorbo de refresco y se da el tiempo de saborearlo, puede sentir que BaekHee está perdiendo la paciencia. Cuando cree que ha pasado el tiempo suficiente es que se voltea y la enfrenta, y una sonrisa se dibuja en sus labios.
—Como no tienes idea.
BaekHyun está en primera fila para ver cómo los nudillos de su prima se ponen blancos de tanto que está apretando sus puños. Nunca la había visto tan enojada, con tantas ganas de ahorcarlo sin importarle que su familia esté en ese mismo lugar. La conoce bien, y no le importaría hacer un escándalo enfrente de todos con tal de desquitarse, pero BaekHyun no se lo va a permitir.
—Eres un…
—Y tú también te hubieras divertido si tan solo me hubieras comprado mi boleto —dice y se encoge de hombros.
—Le voy a decir a mi tía lo que hiciste —murmura ella y sonríe con suficiencia—. Te juro que te vas a arrepentir de esta, Byun BaekHyun.
—Ve, anda —susurra en voz baja, solo para que ellos dos lo escuchen. Si BaekHee cree que puede intimidarlo con eso, está muy equivocada—. Yo no tendré problema en decirle que te robaste el dinero de mi boleto.
BaekHee aprieta sus rosados labios en una línea y lo mira a los ojos con furia. BaekHyun sonríe de medio lado cuando su prima bufa, toma su vaso de refresco con violencia y se aleja de él. De milagro no se manchó su vestido con el refresco o ahora mismo estaría chillando enfrente de todo el mundo, poniéndolos en vergüenza a los dos. El chico está seguro de que su prima está sacando humo hasta por los oídos, pero no podía sentirse más satisfecho. Sabe que después de esa amenaza no lo va a volver a molestar; a la chica no le convendría acusarlo por lo del boleto cuando ella misma no es un ángel caído del cielo.
BaekHyun regresa a su lugar donde JongDae se está acabando las últimas palomitas del recipiente que puso su madre. BaekHyun ríe y le da otro sorbo a su vaso de refresco, el cual ya está medio vacío.
—Sabes, BaekHyunnie, cuando me invitaste a tu casa te iba a poner cualquier excusa para no venir —confiesa su amigo, y BaekHyun solo entrecierra sus ojos—. Pero después del espectáculo que acabo de ver… me tendrás aquí hasta cuando tu abuelita cumpla años.
BaekHyun suelta una carcajada que hace que la mitad de sus tíos lo volteen a ver, y JongDae se burla de él cuando el chico se voltea como si nada hubiera sucedido, aunque su cara roja lo delata.
Tres meses después de la firma de autógrafos, BaekHyun se entera en la página oficial de Park ChanYeol que realizará un concierto en su ciudad dentro de un mes, y que la venta de boletos empieza en poco tiempo. Casi se cae de la silla cuando vio el anuncio porque no recuerda que en la próxima gira del cantante hubieran incluido su ciudad. También se entera de que ChanYeol mismo anunció el concierto durante la firma, pero debió ser cuando él ya se había ido pues salió casi corriendo después de que firmaron su álbum.
Son casi las doce de la madrugada cuando se entera; hace unos minutos estaba dispuesto a aplastarse en su cama después de que el cabello se le secara pero ahora mismo no puede despegar los ojos de su pantalla. Está tentado a llamarle a JongDae, pero está seguro de que su amigo está clavado en los videojuegos en ese momento y lo va a maldecir si es que lo interrumpe, así que se queda ahí sentado con el corazón latiendo como loco. Se contiene lo más que puede de no gritar de felicidad; es martes y su madre querrá colgarlo si la despierta a esa hora de la madrugada. Él también debería estar dormido puesto que el día siguiente es día de escuela (y de trabajo, además), pero está convencido de que no podrá pegar ojo hasta bien entrada la madrugada.
Había conseguido un trabajo de medio tiempo, y estaba ahorrando el dinero que le pagaban para comprarse unas botas que había visto tiempo atrás junto con la expansión de uno de sus videojuegos favoritos, pero al diablo. De acuerdo a los precios, le alcanzaba perfectamente para comprar el boleto VIP y ver a ChanYeol tan cerca como sea posible. Va a asistir a ese concierto y nadie se lo va a impedir. No puede desperdiciar esa oportunidad de ver a su idol de nuevo, y de solo pensarlo escalofríos recorren su cuerpo.
¿Y si ChanYeol lo reconociera? Si BaekHyun lograra meterse hasta las filas de enfrente, está seguro de que el hombre lo vería y podría reconocerlo durante el concierto. Las imágenes de su encuentro pasado no han dejado de asaltarlo, y solo han hecho que sus ganas de volverlo a ver en vivo y en directo aumenten a la máxima potencia. Está seguro de ChanYeol lo recordará, y para asegurarse de ello irá vestido de la misma forma que en la firma de autógrafos.
No desechó la ropa que se llevó puesta ese día. Se aseguró de llevarla a la lavandería a pesar de que la señora que atendía lo vio de forma extraña cuando sacó el uniforme de su bolsa y lo metió en una de las lavadoras, pero podría importarle menos. No se iba a deshacer por ningún motivo del único recuerdo que le aferraba a ChanYeol de forma personal; además, él mismo se convenció de que tendría otra oportunidad de usarlo, justo como la que ahora se presenta ante él.
Sabe que se arriesga a que lo descubran, pero es la mejor manera de llamar su atención. Si en la firma de autógrafos nadie lo reconoció, ¿por qué ahora sí en un concierto? De lo único que se tiene que cuidar es que la gente lo aplaste en medio de la euforia, pero está seguro de que podrá lidiar con eso. No hay fuerza sobre la tierra que le impida asistir a ese concierto. Tendrá que pedirle a su jefe que le dé permiso de comprar su boleto puesto que se liberan justo cuando empieza su turno, pero eso es lo de menos. Ni loco vuelve a dejar algo tan importante en manos de alguien más.
BaekHyun se enfrasca en una partida de LoL unos minutos después. No tiene nada de sueño, y eso al menos lo va a relajar y lo va a entretener un rato. No es sano que no deje de pensar en las manos de ChanYeol recorriendo todo su cuerpo, así que decide mantener su mente ocupada. Está a punto de revocar la paliza que le estaban dando a su equipo cuando su celular empieza a sonar a todo volumen, y prácticamente tuvo que correr al otro lado de la habitación para contestar puesto que se le olvidó que lo había dejado encima de su almohada.
—Quienquiera que seas, me interrumpiste una partida de LoL y te acabo de declarar la guerra…
—BaekHyun, deja de ser dramático. Apuesto a que estabas casi chillando cuando te enteraste del concierto de tu querido ChanYeol.
Los ojos de BaekHyun se abren y sonríe ampliamente cuando reconoce la voz de su amigo, JongDae. La partida de LoL queda olvidada una vez que se avienta en su cama y se acomoda el teléfono, riendo como una colegiala.
—JongDae, maldita sea, creo que voy a morir. No sé si llegue vivo al concierto de ChanYeol —dice y se muerde las uñas; está tan nervioso como si el concierto ya fuera al día siguiente.
—Ya lo suponía, por eso te llamé —dice su amigo y ríe—. Supongo que pelearás por un VIP, ¿cierto?
—Por supuesto.
—¿Y ya sabes cómo irás vestido? —pregunta JongDae en un tono pícaro que solo lo hace sonrojarse— Yo que tú me vestiría de esa forma que tanto le gusta, seguro que te reconoce y quién sabe, quizá hasta pase más allá de tus muslos…
—Cállate ya —murmura BaekHyun, la punta de sus orejas está tan caliente como el sol—. Eres un cerdo, Kim JongDae.
—¿Yo? —pregunta, totalmente indignado— Yo lo único que hago es narrarte lo que va a suceder en un futuro, mi querido amigo. Además, ya es hora de que tengas sexo, estás bastante insoportable estos días…
BaekHyun cuelga cuando escucha la risa de su amigo y hunde la cabeza en su almohada. No está dispuesto a seguir escuchando todo lo que el imbécil de JongDae le dice, no cuando tiene una imaginación muy grande y ya siente que su ropa interior lo está molestando. La posibilidad de que ChanYeol lo reconozca y además lo lleve consigo o lo sorprenda de nueva cuenta en algún baño lo tiene ardiendo, así que respira profundamente y decide irse a dormir de una vez. Debe levantarse temprano al día siguiente.
La semana se pasa volando. Entre la escuela y su trabajo de medio tiempo, BaekHyun se encuentra con que ya es jueves y la venta de boletos es en nada. Tuvo que decirle a su jefe que el sábado trabajaría tiempo completo sin paga para que lo dejara llegar más tarde ese día; en otras circunstancias jamás hubiera ofrecido tal trato porque sabe que lo va a tener como esclavo en esa tienda de ropa, pero no tuvo otra opción.
Está sentado frente a su computadora y las manos le sudan. JongDae le prometió que iría a darle apoyo moral, pero está seguro que el idiota se quedó tragando en su casa y por eso no está ahí. BaekHyun bufa, y sus nervios explotan cuando ve que faltan escasos minutos para que la venta empiece. Se limpia las palmas de sus manos en su pantalón y se prepara para conseguir el boleto; no han sido en vano todas las partidas que ha jugado de LoL como para que no sea capaz de dar un clic acertado.
Un minuto. BaekHyun respira profundamente e intenta calmar los latidos de su corazón. No gana nada estando así de nervioso, pero sabe lo difícil que es conseguir un boleto VIP para los conciertos de ChanYeol. Sin embargo, él va a hacer su mejor esfuerzo para conseguirlo, así que suspira largamente y da clic tan rápido como puede en cuanto el reloj marca las tres de la tarde.
Sin embargo, siente que va a explotar cuando la página le indica que está fuera de servicio. Si JongDae entrara por esa puerta en esos momentos, no dudaría en descargar su furia en su contra.
—Tranquilo, Byun BaekHyun —se dice y se pasa una mano por su cabello—. Seguramente es por todas esas locas que también quieren verlo. Ahorita se arregla.
Sus esperanzas se mantienen vivas por unos largos minutos en los que la página no avanza de ahí. No puede evitar que un deje de furia intente apoderarse de su persona, pero se dice que no todo está perdido aún. Todavía puede conseguir un boleto. Respira un par de veces, y con fuerzas renovadas vuelve a cargar la página con la esperanza de que lo dirija por fin a otro lugar. Y vaya que lo hace, pero no exactamente al que esperaba.
Efectivamente es el área de boletos, pero justo al lado del evento hay unas letras rojas que rezan «Sold Out». La mente de BaekHyun se bloquea, y no sabe si tiene más ganas de lanzar su computadora por la ventana o de ponerse a llorar como un bebé. Puede que una combinación de las dos sea la más correcta.
—¿Ya compraste tu boleto y por eso estás llorando, Byun Baek? —escucha una voz a su lado, pero no voltea. Ni cuando dicha persona se acerca hasta él y silba, para luego darle de golpecitos en la espalda para animarlo.
—JongDae —murmura; su voz ahogada—. Te sugiero que te alejes. Estoy muy encabronado y hay muchas probabilidades de que te ahorque ahora mismo.
El susodicho levanta las manos en señal de rendición, y ve cómo su amigo se levanta justo después, agarra su chaqueta y sus cosas y sale de la habitación.
En el camino, BaekHyun está tan enojado que incluso sus uñas se están marcando en las palmas de sus manos por la fuerza que está usando al cerrar sus puños. La gente debe notar el aura oscura que lo rodea, porque incluso una señora prefirió declinar el asiento junto a él en el autobús. Lo único que ocupa su mente en esos momentos es que no consiguió un boleto para ver a ChanYeol, y todos sus planes se fueron a la mierda en menos de media hora.
Maldita sea tu suerte, Byun BaekHyun.
Cuando llega al trabajo, su jefe le pregunta que si consiguió el boleto, y cuando BaekHyun le responde que no puede ver la cara de falsa pena que tiene y quiere estrellarle un puño en su nariz. Pero se contiene; de todos modos necesita ese dinero. Lo peor de todo es que el sábado le toca turno doble, algo que hubiera soportado de mejor humor si hubiera conseguido el boleto. Pero desde ese momento no tiene ni un poco de ganas de trabajar; lo único que quiere es hundirse en su miseria y llorar por el resto de la semana.
Y justo como lo predijo, el sábado es horrible. Como es fin de semana, la plaza donde está ubicada la tienda de ropa en la que trabaja está atiborrada de gente, y BaekHyun no tiene ni un momento para descansar. Además, como cada fin de semana hay descuentos en la tienda, aumenta el flujo de gente. No ha parado de atender clientes cuando llegan, llevarles ropa de otras tallas a los probadores cuando las prendas no les quedan e incluso ha estado en caja. Para las ocho de la noche ya está muerto, la cabeza y el cuerpo le duelen por todo el tiempo que estuvo de pie.
Suspira largamente antes de ponerse la chaqueta y despedirse de sus compañeros. El domingo es uno de sus días libres, así que podrá dormir un buen rato antes de ponerse al corriente con sus deberes de la escuela. Camina arrastrando los pies fuera de la tienda, y cuando sale se encuentra a nada más y nada menos que Kim JongDae sentado en una de las jardineras cerca de su plaza.
—¿Qué haces aquí? —le pregunta a su amigo y se sienta a su lado. Se quedaría dormido ahí de no ser porque necesita tomar un baño.
—Vine a ver qué tan muerto estabas después de este día, Baek —murmura su amigo, sonriendo—. Y por lo que veo, es mucho.
—Ni te imaginas. Un tipo me estaba reclamando porque se probó una blusa que era para mujer. ¿Yo qué tengo la culpa de que sea imbécil? —dice y se estira. Algo truena en su espalda y se siente mucho más relajado.
—Lo sé —responde su amigo, riendo—. Bueno, además de venir a revisar que no hayas muerto, también vine para que me dieras la condecoración al mejor amigo de la historia.
BaekHyun alza una ceja y lo mira, expectante. JongDae abre su chaqueta y de ella saca un boleto. BaekHyun casi, casi se va de espaldas, pero se contiene y le arrebata el boleto a un Kim JongDae que ya tenía la boca abierta para hablar.
—¿¡Es un VIP!? —pregunta, pero su cara se convierte en una de un perrito abandonado cuando se da cuenta de que no es así. Es un boleto en algún otro lugar del recinto.
—No, no lo es. Pero es un boleto para el concierto, idiota —dice JongDae—. Has estado tan deprimido estos días que se te olvidó comprarlo, y yo aquí te he hecho el favor más grande de toda tu miserable vida. Por cierto, no me debes nada; lo pagué con tu tarjeta de débito en tu computadora.
—Pero no es un VIP —dice BaekHyun con un puchero en sus labios—. ¿Cómo me va a notar si no es un VIP?
—Bueno, es en las gradas. Y tu trasero tiene suerte, porque pude conseguir un boleto hasta enfrente. Ambos sabemos que ChanYeol recorre todo el escenario en sus conciertos, así que si te pones listo, seguro te ve.
Si lo ve de esa manera, su mejor amigo tiene toda la razón. El lugar donde se llevará a cabo el concierto es bastante grande, y el tipo de escenario da para que ChanYeol se acerque a todos lados. En realidad sí que hay probabilidad de que su idol lo vea, y de repente BaekHyun siente que las últimas energías que le quedan ese día surgen al mismo tiempo. Está casi llorando de felicidad cuando voltea y toma el rostro de su mejor amigo para plantarle un beso sonoro en su mejilla.
—Kim JongDae, eres un puto genio —dice, y ríe cuando su amigo le da de manotazos hasta que lo suelta.
—Y tú un degenerado —responde y se acomoda su ropa—. Guárdate tus besos alocados para Park ChanYeol.
Está muy nervioso. Falta poco para que el concierto empiece y el lugar está casi lleno, las fans siguen entrando mientras que otras están acomodándose en sus asientos o comprando alimentos. BaekHyun ya está en su respectivo asiento sosteniendo con una mano su lightstick mientras que en la otra tiene un banner chico con una foto de ChanYeol y un mensaje, mismo que le fue proporcionado mientras estaba formado.
Está un poco incómodo debido a que el asiento es pequeño y su falda se sube con facilidad, pero llega a la conclusión de que estaría mucho peor si estuviera de pie en medio de la masa aplastada de fans. En ese aspecto, es mucho mejor estar con un asiento reservado.
JongDae escogió un muy buen lugar. BaekHyun está seguro de que si ChanYeol se acerca, lo va a ver. Con solo pensarlo sus piernas y manos tiemblan; está a punto de volver a ver a la persona que se apoderó de su mente desde hace tres meses. Debe admitir que el miedo de que a ChanYeol no le interese en lo más mínimo su presencia está ahí. De todos modos, BaekHyun es un fan más para ChanYeol, y aunque el hombre prácticamente le aseguró que no andaba por ahí jugando con sus fans, no le cree por completo. Después de todo, ChanYeol tiene mucho dinero, es guapo y es una figura pública. Puede hacer lo que le plazca.
Por otro lado, BaekHyun tiene el presentimiento de que va a provocar una reacción en el hombre en cuanto lo vea. La forma en la que lo tocó esa vez fue bastante… peculiar. Quizá JongDae tenga razón; quizá ChanYeol sí sea un bastardo fetichista después de todo. Y está dispuesto a aprovecharse de eso.
Su hilo de ideas se corta en cuanto se apagan las luces y los gritos de las fans se escuchan. BaekHyun puede sentir su corazón latiendo a toda velocidad en cuanto las pantallas del escenario se encienden y muestran un video de introducción. Se levanta de su asiento y se recarga en el barandal de metal que hay frente a él; no tiene mucho espacio puesto que está en medio de dos chicas que gritan a todo pulmón, pero no importa. Puede ver todo bastante bien, y la emoción la siente a flor de piel.
Cuando ChanYeol sale y empieza a cantar, su emoción explota y empieza a gritar con todas sus fuerzas. Una de las chicas que está a su lado lo voltea a ver con cara de pocos amigos cuando escucha su voz, pues no es precisamente la de una chica, pero no le presta atención.
El concierto es genial. ChanYeol cantó cinco canciones al principio, y ahora está un segmento en el que está saludando a todos los asistentes del concierto. Pronto se voltea a las gradas y BaekHyun siente que su corazón da un vuelco cuando voltea hacia donde está él, pero está muy lejos aún como para que lo vea. Conoce la lista de canciones, y en las últimas es donde ChanYeol se acerca al público. Tendrá que esperar un poco más a que el hombre se acerque. Por lo mientras, ChanYeol se despide y se mete detrás del escenario para cambiarse en lo que pasan otro video, y a él le da tiempo de calmar su corazón. Pensar en que lo tiene tan cerca y a la vez tan lejos lo tiene muy nervioso, pero se dice que toda la espera valdrá la pena cuando el hombre se acerque y lo vea.
El evento está programado para que dure dos horas, quizá un poco más, y cuando falta media hora para que termine BaekHyun ya puede sentir escozor en sus pies y cintura por estar tanto tiempo de pie. Pero todavía no se rinde; pronto ChanYeol empezará a recorrer el escenario y él tendrá su oportunidad. Las canciones empiezan y las fans gritan a todo pulmón. ChanYeol comienza por las gradas del otro lado, y BaekHyun siente la adrenalina de pies a cabeza. Se acerca mucho a las gradas, no hay forma en que a ChanYeol se le escape su pequeña figura. Y cuando da vuelta y se encamina hacia donde está él, BaekHyun baja su banner, su corazón palpitando a mil por hora.
ChanYeol llega hasta su lugar y empieza a saludar a las fans mientras canta, pero en cuanto su vista se posa en el lugar de BaekHyun, se queda en silencio por unos segundos. Lo está viendo directamente a los ojos, y el chico siente que sus piernas flaquean cuando ChanYeol lame su labio inferior antes de continuar con la canción. Se queda un poco más ahí y luego camina hacia enfrente a interactuar con sus fans, y cuando la mirada del artista ya no está en su persona, BaekHyun se permite sacar el aire que estaba conteniendo. A su lado una chica le dice a su amiga que ChanYeol la volteó a ver y BaekHyun está a punto de decirle que es a él a quien vio.
En las últimas cuatro canciones, ChanYeol pasa por su sección y lo mira de nueva cuenta. BaekHyun siente como si miles de fuegos artificiales se quemaran en su estómago cada vez que esos ojos oscuros lo ven. Incluso cuando el concierto acaba, ya que pasó el encore, ChanYeol se acerca a su sección y se despide, haciendo que su corazón corra un maratón por enésima vez. El evento finaliza después de eso, y a BaekHyun le sabe a muy poco; hubiera deseado estar ahí por más tiempo.
Toma sus pertenencias y se encamina hacia la salida, donde muchas más fans están amontonadas. Él tiene que pasar antes al baño a cambiarse, puesto que es tarde y no podrá llegar a la casa de JongDae, pero en cuanto cruza la salida y se encuentra a los de seguridad uno de los hombres lo toma del brazo y detiene sus pasos.
—Acompáñeme —es lo único que dice el hombre antes de jalar su brazo y llevarlo lejos de las fans. BaekHyun puede sentir las ansias creciendo en su estómago.
Pasan por varios pasillos, y se da cuenta de que cada vez se acercan más al escenario. Pronto, la masa de fans queda atrás, y frente a él hay muchos miembros del staff que están terminando de recoger las cosas. Por suerte, ninguno le pone atención; todos están enfrascados en su trabajo. BaekHyun pasa de ellos y sigue al hombre de seguridad hasta que se detiene frente a una puerta y le hace señas para que entre. BaekHyun traga saliva cuando lee que el letrero en medio de la puerta reza «Park ChanYeol», y cuando voltea para cuestionar al hombre, éste ya no está por ningún lado.
BaekHyun respira y mira la puerta. Limpia sus palmas en en su falda y pasa el peso de una pierna a otra, nervioso. Es ahora o nunca, se dice, y entonces toca dos veces en la puerta. Tardan un momento en abrir, y BaekHyun ya está pensando que no es una buena idea cuando la puerta se abre dando paso al rostro guapo de ChanYeol, quien le sonríe y abre por completo la puerta invitándolo así a pasar.
El camerino está en un completo desorden. Hay ropa por aquí, zapatos por allá, y el mueble donde está el enorme espejo está lleno de productos para el cabello y cuidado de la piel así como maquillaje. El único sillón individual que hay en el camerino está desocupado, al menos, y ahí es donde ChanYeol se sienta. BaekHyun se acomoda el cabello de su peluca detrás de su oreja y carraspea; la mirada penetrante de ChanYeol es demasiado para él.
—Ho-hola —murmura, y hace una pequeña reverencia. ChanYeol lo mira por unos segundos y luego ríe. BaekHyun cree que se ve guapísimo. Todavía tiene puesta la ropa que usó durante el encore; una camisa de botones con rayas fajada dentro de su pantalón de vestir negro. BaekHyun prácticamente está babeando.
—Ven aquí —murmura ChanYeol y abre sus brazos. BaekHyun traga saliva, y a pesar de la adrenalina que recorre sus venas, da un par de pasos hasta que está frente a ChanYeol quien lo mira hacia arriba—. BaekHyun, ¿cierto?
Asiente, y está a punto de decir algo cuando ChanYeol envuelve sus brazos en su cintura y lo jala hacia él, provocando que se siente en su regazo y quede apretado contra su pecho. El chico jadea y se sostiene de ChanYeol, su larga cabellera falsa justo cubre su rostro para no dejar ver lo muy rojo que está. El cantante simplemente se ríe y lo abraza, masajeando sus costados.
—Estás muy nervioso —declara ChanYeol en su oído, y BaekHyun quiere reírse porque nervioso es poco. Está al borde del colapso—. Pero no te preocupes. Podemos arreglarlo.
BaekHyun tensa todo su cuerpo cuando ChanYeol deja sus costados para ir directamente bajo su falda, a sus muslos. Escalofríos lo recorren por completo; siente cómo su piel se eriza bajo las yemas de los dedos del hombre. Está rígido como una piedra, pero poco a poco ChanYeol se deshace de toda esa tensión con suaves caricias. BaekHyun se da cuenta de que el idol lo toca en puntos clave: cuello, muslos, cintura. Es como si supiera dónde y cómo tocarlo, porque en un dos por tres, BaekHyun le está cantando suaves gemidos al oído, su cadera balanceándose de atrás para adelante para crear fricción sobre el regazo de ChanYeol, quien no hace más que ayudar al movimiento al sostenerlo de su trasero.
El chico puede sentir ya su miembro erecto, y quiere pasar al siguiente nivel pero está disfrutando demasiado de la fricción como para hacer algo más. Sin embargo, ChanYeol tiene otros planes por lo que pronto gira su rostro y le planta un beso profundo, para después obligarlo a levantarse de su regazo. BaekHyun está mareado ya, completamente a merced del cantante, pero su rostro se colorea cuando ChanYeol se deshace de su peluca, camisa y después de su ropa interior, dejándolo solamente en la falda y las calcetas que llegan a mitad de su muslo.
ChanYeol se detiene entonces para mirar su obra de arte, y BaekHyun se muerde los labios cuando ve al hombre palmear su miembro a través de la ropa. Está tan caliente que podría correrse ahí mismo, y tiembla cuando el cantante usa su mano libre para acariciar su labio inferior mientras una sonrisa adorna su rostro.
—Quiero que me la chupes, cariño —murmura con voz ronca, tranquila, completamente seguro de que tiene a BaekHyun a su merced—. ¿Podrás hacerlo?
BaekHyun siente que su miembro pulsa cuando se hinca y ChanYeol se abre los pantalones, liberando así su dura erección. BaekHyun nunca antes ha hecho una felación, así que está jodidamente nervioso. Pero su placer es mucho más, así que no lo piensa dos veces antes de tomar el miembro entre sus delgadas manos y lamer la punta. ChanYeol maldice, y BaekHyun lo toma como buena señal para continuar.
Las caricias van subiendo de nivel hasta que recorre con su lengua cada una de las venas del pene del hombre, disfrutando de los roncos gemidos que salen directamente de su garganta. Está demasiado avergonzado como para verlo a los ojos, pero se arma de valor cuando introduce todo lo que puede tomar del miembro de ChanYeol en su boca, y la imagen que lo recibe es afrodisiaca. El hombre lo está viendo directamente a los ojos, con sus labios y ojos entre abiertos mientras su pecho sube y baja. Puede escucharlo jadear, y eso le da ánimos para que empiece a bombear con su boca lo más rápido que puede, las lágrimas acumulándose en sus ojos conforme aumenta la velocidad.
Unos momentos después, ChanYeol pone una mano sobre su cabello y tira, cosa que lo hace gemir y por consecuencia, al más alto también, quien se ve obligado a retirarlo de su miembro y jalarlo de un brazo para un beso apasionado. A BaekHyun le tiemblan las piernas y le falta el aire, pero se aferra con fuerza a ChanYeol mientras corresponde el descompuesto beso. No pasa mucho para que de nuevo esté acomodado con una pierna a cada lado de la cintura de ChanYeol mientras que el hombre rasguña sus muslos y de vez en cuando los aprieta. Por su parte, BaekHyun rompe algunos de los botones de su camisa, los suficientes como para introducir sus manos y tocar toda la piel a su paso.
Vagamente se pregunta si el personal del staff puede escucharlos, pero rápidamente se le olvida la idea cuando ChanYeol muerde su cuello y él se retuerce, y entonces puede sentir el miembro caliente del idol justo rozando su entrada. BaekHyun gime con fuerza, y por inercia se frota contra su miembro buscando más contacto hasta que ChanYeol lo de tiene y choca sus frentes, procurando que se vean a los ojos. BaekHyun quisiera pellizcarse para saber si no está soñando, pero en vez de eso rodea con sus manos temblorosas el cuello de ChanYeol y traga saliva.
—BaekHyun —susurra el idol sobre sus labios y luego besa su comisura. BaekHyun no está muy seguro de que pueda aguantar mucho más sin correrse como ChanYeol le siga hablando con ese tono tan sexy.
—¿Q-qué sucede? —pregunta, no muy seguro ni de cómo se llama. Está tan nublado por el placer que no puede pensar con racionalidad.
—Dime —murmura justo antes de lamerse los labios y sellar los de BaekHyun en un casto beso—. Dime exactamente lo que quieres que te haga.
BaekHyun jadea y su respiración se queda atrapada en su garganta. Puede sentir a su corazón corriendo un maratón en ese momento, pero ya no hay vuelta atrás. No está dispuesto a echarse para atrás. No cuando llegó hasta ahí y ChanYeol lo mira como si deseara chupar y morder cada parte de su cuerpo.
—Y-yo… —dice, y sisea cuando siente que ChanYeol introduce lentamente uno de sus dedos en él, para después moverlo y así estirarlo.
—Dime —ruega, implora, dicen sus ojos. Y BaekHyun no es nadie para negarse.
—Fóllame —pide en tono de súplica, y sabe que ha tenido éxito cuando ChanYeol se lanza a devorar su boca como un animal hambriento. Lo aprieta contra su cuerpo y BaekHyun gime una vez más, sin contener los movimientos de su cadera sobre el muslo de ChanYeol.
El artista no pierde tiempo y toma una botella de lubricante de la mesa que hay al lado (¿siempre estuvo ahí? Se cuestiona BaekHyun), esparce en sus dedos una buena cantidad antes de cubrir su miembro y alinearlo en la entrada de un ansioso BaekHyun. Se introduce en él lentamente y se fija en sus expresiones en caso de que el dolor lo sobrepase, pero el chico lo toma hasta que está completamente dentro de él. BaekHyun recarga su frente en el hombro de ChanYeol y suspiros temblorosos dejan sus labios; se siente completamente lleno.
Se muerde los labios cuando se levanta lentamente, y ambos gimen debido a la fricción. Es sublime, piensa BaekHyun, una combinación de dolor y placer que lo sumergen en un éxtasis. Se apoya con fuerza de los hombros de ChanYeol y vuelve a bajar con la misma lentitud, y jadea cuando siente que ChanYeol aprieta su delgada cintura.
—Me aprietas tan bien, lindura —susurra ChanYeol en su oído, y deja escapar un ronco gemido cuando BaekHyun hace un giro con su cadera—. No te detengas, si-sigue.
BaekHyun obedece y no deja de moverse hasta que toma un ritmo constante. ChanYeol levanta su falda para facilitarle el movimiento, y pronto BaekHyun lo monta con precisión. De sus delgados labios salen palabras entrecortadas, jadeos y gemidos, y la mayoría son silenciados por los labios hambrientos de ChanYeol. Pronto, el hombre copia sus movimientos y regresa sus embestidas, llegando más profundo dentro de él y llevándolos a los dos al éxtasis.
BaekHyun está seguro de que su orgasmo está cerca porque siente oleadas de calor en todo su cuerpo, y una más en su vientre bajo. Sin pensarlo dos veces, detiene los movimientos de su cintura y abre los ojos que no sabía que tenía cerrados. ChanYeol lo mira confundido mientras jadea con fuerza, e incluso puede ver que su ceño está fruncido.
—Es…espejo… —murmura avergonzado, y ChanYeol cambia su expresión a una pícara cuando le entiende. BaekHyun no puede creer que se sienta más avergonzado que antes.
—Tus deseos son órdenes —susurra con voz rasposa el alto, y se levanta del sillón sin despegarse un segundo de él.
Lo lleva cargando hasta el enorme espejo del camerino, el mismo que vio BaekHyun desde que entró y, por supuesto, le echó el ojo. ChanYeol le muestra una sonrisa llena de dientes cuando lo ayuda a bajar de su regazo, y solo sale de él para acomodarse a su espalda y tomar su cintura. BaekHyun se aferra del mueble donde está el espejo, y sonríe para sus adentros al ver su expresión gastada, sus mejillas rojas y su cabello desaliñado, sin mencionar que la posición que toma le permite ver cómo su trasero está levantado justo enfrente de ChanYeol, quien lo acaricia con cariño.
ChanYeol suelta una risita antes de introducirse en él de una sola vez. BaekHyun grita y baja la cabeza, se sostiene con fuerza de la orilla del mueble cuando ChanYeol empieza a embestir contra él. El movimiento es brutal, las cosas empiezan a moverse e incluso a caerse debido a las embestidas, pero BaekHyun no está lo suficientemente coherente como para siquiera notarlo. Está tan estimulado y sensible que no para de gemir cada vez que ChanYeol golpea tras él, y pronto está regresando las embestidas con entusiasmo.
BaekHyun se corre unas estocadas después, y el orgasmo es tan intenso que sus piernas fallan, pero ChanYeol está ahí y lo sostiene de la cintura, lo penetra un par de veces más y se corre dentro de él con un gemido ronco. Los arrastra a los dos hasta el sillón y se sienta con BaekHyun sobre su regazo, varios pañuelos desechables en sus manos para limpiarlos a los dos. BaekHyun está tan cansado que bien podría quedarse dormido en los brazos de ChanYeol, pero se obliga a mantener sus ojos abiertos. Aunque no está funcionando del todo.
—Tengo… tengo que regresar a casa —musita, pero no hace mucho más para moverse. ChanYeol se ríe y besa su cuello.
—Dudo que puedas caminar, BaekHyun —susurra ChanYeol entre risas—. ¿Por qué no te quedas conmigo esta noche?
BaekHyun asiente sin escuchar realmente lo que le dice ChanYeol, y en un santiamén se entrega a los brazos de Morfeo.
BaekHyun abre los ojos y lo primero que ve es un techo blanco. Si no mal recuerda, el techo de su habitación es de un azul cielo medio carcomido, y se sienta a toda velocidad cuando cae en la cuenta de que no está en su casa. Por su puesto, se arrepiente en el siguiente segundo, pues un dolor punzante ataca su espalda baja.
—Hay una pastilla y un vaso de agua a tu lado, lindura.
BaekHyun se sobresalta cuando escucha la voz, y voltea hasta que encuentra a ChanYeol recargado en el marco de la puerta con una media sonrisa en los labios. No tiene nada más puesto que un pantalón deportivo, y BaekHyun cree que va a tener una erección ahí mismo como siga viendo a ChanYeol.
—Buenos días, por cierto —dice el alto—. La ducha está caliente para que tomes un baño y hay ropa limpia al pie de la cama. Quizá te quede grande la camisa, pero creo que los pantalones te quedarán bien.
El chico asiente después de que ChanYeol termina de hablar, y con toda la vergüenza del mundo hace a un lado las sábanas para darse cuenta de que está completamente desnudo. Con la cara roja como tomate, se estira por la pastilla y la toma justo antes de hacer un esfuerzo enorme para levantarse, todo ante los divertidos ojos de ChanYeol. El hombre termina yendo hasta su lugar a ayudarlo, pues BaekHyun casi cayó al suelo en cuanto se puso de pie. Francamente, era vergonzoso.
—Uh —articula, un color carmesí invade su rostro—. Gra-gracias.
ChanYeol asiente con una sonrisa en los labios y lo conduce hasta el baño. Ya adentro y completamente solo, BaekHyun respira profundamente y piensa en todo lo que está sucediendo en ese momento. Supone que la noche anterior se quedó dormido como tabla y fue por eso que ChanYeol se lo llevó a su hotel. El solo pensamiento de que el hombre se haya preocupado por él al grado de llevarlo consigo lo emociona de sobremanera. Sabe que no debería porque después de que salga por esa puerta no volverá a tener una oportunidad así, pero no puede evitarlo. No cuando ChanYeol se ha portado de forma tan dulce con él.
Suspira antes de meterse a la regadera y bañarse tan rápido como el dolor en su espalda baja le permite, pero el agua caliente relaja sus músculos y se siente mucho mejor una vez que termina. Cuando sale a la habitación, ChanYeol no está por ningún lado, así que aprovecha para vestirse rápidamente. Justo como le dijo el cantante, los pantalones le quedaron bien, pero prácticamente está nadando en esa camisa. No puede evitar sentir mariposas en el estómago cuando se da cuenta de que esa camisa es del mismísimo Park ChanYeol.
—No es necesario que me la devuelvas —lo sorprende una vez más ChanYeol, ahora mientras se miraba en el espejo. BaekHyun da un respingo y bufa, mientras el artista solo se ríe.
—Gracias por todo —responde BaekHyun y hace una reverencia, y por primera vez en lo que parecen mil décadas no tartamudea. Deberían darle un jodido premio.
—Al contrario, gracias a ti —dice ChanYeol y mueve sus cejas—. Espero verte en el siguiente evento que haga en tu ciudad.
BaekHyun se sonroja pero pronto está riendo, y ChanYeol le sigue después. Camina lentamente hasta la puerta donde está el más alto quien le entrega una bolsa con sus pertenencias. BaekHyun levanta su rostro y está listo para agradecer una vez más cuando ChanYeol se inclina y lo besa, silenciando cualquier cosa que pudiera decir.
—Nos vemos pronto, BaekHyun —susurra ChanYeol sobre sus labios, y los sella una vez más antes de alejarse por completo. BaekHyun pasa su lengua por sus labios y sonríe, justo antes de abandonar el hotel.
Incluso cuando llega al transporte, su sonrisa embobada sigue tatuada en su cara. Saca su celular para chillarle a JongDae, pero le queda poca batería y encima tiene muchos mensajes y llamadas perdidas de su madre. Tendrá que dar muchas explicaciones cuando llegue a su casa, pero al menos nadie le va a quitar la magnífica noche que vivió. Y lo que no sabe aún es que dentro de la bolsa que le dio el artista, no solo se encuentran sus pertenencias, sino también un número de teléfono.