Capítulo 1
Tags: Prostitución, ChanYeol es ciego, drama, angst, romance.
ChanYeol se quitó el teléfono de la oreja, su llamada terminó mucho antes de que pudiera decir algo más. Ahora estaba sentado en su sillón de cuero mientras suspiraba largamente y daba otro trago a su whisky, lo único que en ese momento lograba tranquilizarlo.
No podía decir que no estaba decepcionado. Si era franco, creía que esta vez iba a ser diferente, que por fin había encontrado a la persona correcta que no lo juzgaría por su condición, pero KyungSoo resultó ser uno más. Ha estado saltando de relación en relación los últimos años y ninguna le ha dado frutos. Lo único que ha obtenido de ahí es decepción, dolor y una pizca de amargura que lo hace cada vez más taciturno.
No se lo dijo con palabras, pero no era necesario. ChanYeol sentía que su relación iba en picada desde hace tiempo, solo que no quiso creerlo hasta ese día en que KyungSoo le habló y prácticamente le dijo que ya no estaba interesado en él. Quiso preguntar, pero KyungSoo zanjó la conversación con que ChanYeol y su problema no tenían nada que ver, que era él mismo el que tenía toda la culpa, y después colgó. Aunque ChanYeol sabía que no era verdad.
ChanYeol no era un imbécil.
Sus relaciones pasadas habían acabado de la misma forma, y con cada una había aprendido a odiar un poco más el mundo y sus malditos estereotipos. ChanYeol era inteligente, atento, rico y por lo que le habían dicho a través de los años, también era atractivo. Entonces, ¿por qué el hecho de ser ciego desde que tiene uso de razón tenía que interponerse en su vida? ¿Qué tenía de malo, después de todo? Había veces en que no lo toleraba más y maldecía a Dios por su desdicha; sin embargo, no era como si Dios tuviera la culpa de que todas aquellas personas se guiaran solamente por el aspecto físico.
Él daba todo de sí en cada relación pero ¿por qué recibía un trato pobre a cambio? Podía casi saborear la lástima y pena con la que las personas le hablaban cuando lo conocían por primera vez, y lo único que quería hacer era lanzarles insultos. Sabía a la perfección que había sido privado del sentido de la vista, no tenían por qué recordárselo.
Suspiró una vez más y abrió los ojos. Cuando estaba solo, no le daba miedo mostrarse tal y como era. Después de todos esos años intentando tener una relación formal con alguien y acabando en un rotundo fracaso, estaba cansado. Por mucho tiempo creyó que podría construir una relación normal y estable, pero ahora mismo sentía que el mundo se le venía encima y él no tenía dónde refugiarse.
Fue entonces que recordó como por arte de magia la propuesta que le había hecho JongDae hace algunos meses, y ahora no le parecía tan descabellada. En su momento la rechazó de forma tajante e incluso le pidió a JongDae que no insistiera, no sería tan patético como para contratar a alguien que le diera un poco de amor. Y ni eso era, pensó con gracia; tan solo se trataban de unos calientes minutos en los que, a cambio de dinero, un desconocido lo hacía sentir como si le importara un poco. Siempre tuvo en mente que hacerlo sería la cúspide de su estupidez, pero se encontraba demasiado decepcionado que no pensó mucho cuando usó la marcación rápida para hablar con su mejor amigo, quien contestó al segundo pitido.
—¿ChanYeol? ¿Cómo estás? —habló su amigo, y por el ruido de fondo podía adivinar que estaba en la playa. Qué envidia.
—No muy bien, sabes —murmuró y sintió como la presión en su pecho causada por estrés apretaba un poco más sus pulmones. Estaba harto—. Tanto que estoy considerando tu propuesta.
—Wow, entonces sí debes estar mal —bromeó su amigo logrando sacarle una pequeña sonrisa—. Pero no te preocupes, mañana mismo tendrás entre tus piernas la solución.
ChanYeol bufó y soltó una carcajada, su amigo podría ser un verdadero dolor de cabeza si se lo proponía. Pero en el fondo estaba agradecido; sin él, la mínima esperanza que tenía en el mundo se hubiera extinguido en muy poco tiempo.
La llamada terminó cuando JongDae le dijo el nombre de la persona que se presentaría en su casa a las siete de la noche del día siguiente. Una corta despedida después, ChanYeol dejó el teléfono en la mesa junto a su sillón y se levantó caminando directamente hacia la puerta para dejar su estudio e ir hasta su habitación. Había vivido toda su vida en esa casa, así que no tenía por qué usar su bastón cuando se sabía de memoria dónde estaba cada mueble. Y el señor Kim, su mayordomo y prácticamente su segundo padre, se encargaba de que fuera así.
Se echó en su cama en cuanto llegó, una mezcla de ansiedad y nerviosismo danzaba en su estómago. La sensación de que estaba a punto de hacer algo demasiado inmoral para sus principios amenazó con apoderarse de él, pero lo alejó a tiempo. No se iba a arrepentir cuando seguramente JongDae ya hasta había concretado la cita, así que escogió relajarse y esperar al siguiente día.
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BaekHyun estaba de pie frente a una enorme reja blanca a las 6:55pm. Era jueves, y él odiaba esos días porque su cafetería favorita cerraba temprano. Ese jueves en particular estaba muy nublado, y a lo lejos ya se podía ver la tormenta eléctrica que se movía lentamente hacia su dirección. Un escalofrío recorrió su espalda cuando divisó un relámpago que partía el cielo a la distancia; también odiaba las tormentas.
JongDae, un cliente suyo de una sola vez con el que había mantenido contacto por alguna u otra razón, lo había llamado el día anterior para decirle que tenía un cliente en la tarde. De haber sido cualquier otra persona lo hubiera rechazado, pues no le gustaba ir a casa de extraños, pero confiaba en JongDae. Los únicos datos que tenía eran la dirección y que no tenía que preocuparse porque fuera algún viejo pervertido, pero a esas alturas de su vida ya no le importaba. Ese disgusto había pasado a segundo plano cuando, a cambio, su cuenta de banco estaba en perfectas condiciones por un mes entero.
Entró con rapidez cuando la reja se abrió y fue por el camino empedrado que lo llevaba directamente hasta la casa. A los lados había un jardín enorme que estaba de un verde vivo gracias a la época de lluvias, además de que en las esquinas había flores de distintos tipos y colores. Le hubiera gustado quedarse un rato ahí a caminar, pero la tormenta estaba a punto de caer sobre ellos así que se apresuró a tocar la puerta en cuanto estuvo frente a ella. No mucho tiempo después, un hombre mayor con un traje pulcro lo recibió, y BaekHyun ya estaba haciendo una nota mental de no volver a confiar en JongDae cuando el hombre habló.
—¿Byun BaekHyun? El joven ChanYeol lo espera escaleras arriba.
Decir que la casa era enorme se quedaba corto. No estaba seguro de cuántas habitaciones tenía ese lugar, y cuando pasó junto al comedor se quedó sin aliento. Solamente había ido a dos casas más de ese tipo, pero nunca había estado en una tan ostentosa. El lujo que había ahí era indescriptible, y BaekHyun se sintió pequeño cuando miró hacia arriba y vio lo alejado y muy bien decorado que estaba el techo. Era casi como si estuviera en un castillo, pensó con gracia mientras subía los amplios escalones que lo conducirían hasta su cliente.
Por suerte, no tardó mucho en encontrarlo. En cuanto pisó el último escalón, el sonido del piano entró por sus oídos y lo condujo directamente a su fuente, donde abrió la puerta y se deleitó con la hermosa melodía y la vista de un hombre tocando con los ojos cerrados. Era bastante alto y atractivo, llevaba puesto un traje azul marino y su cabello estaba peinado hacia arriba. BaekHyun se lamió el labio inferior y entró sin hacer mucho ruido, maravillado por la forma en que los dedos de ChanYeol bailaban encima de las teclas.
Sin embargo, su deleite se vio interrumpido cuando se colocó detrás de ChanYeol, pues la melodía fue interrumpida bruscamente y ChanYeol se quedó sentado, sin mover ni un ápice su cuerpo.
—Has llegado —dijo, y BaekHyun sonrió al notar la tensión en su voz. Sin pensarlo dos veces, puso sus manos sus hombros y comenzó a darles un leve masaje.
—No quise interrumpirte, pero ya veo que aun así lo hice —murmuró con una risita. ChanYeol se puso incluso más tenso cuando lo tocó—. Lo lamento.
ChanYeol negó con la cabeza y se quedó un minuto completo en silencio. BaekHyun estaba acostumbrado a que sus clientes quisieran todo de él en el momento en que entraban, pero ChanYeol era diferente y le agradaba. Se notaba que no hacía eso muy seguido, y de alguna forma lo encontró adorable, puro.
—Tu olor —dijo de repente, y BaekHyun ladeó la cabeza—. Tu olor me dijo que estabas aquí. Uhm, hu-hueles bien.
BaekHyun volvió a reír, y ahora dejó sus hombros para abrazar por completo a ChanYeol. Enterró su rostro en la curvatura de su cuello, aspirando el perfume costoso de su cliente. Bajo su palma podía sentir los rápidos latidos de ChanYeol, cosa que lo excitaba. Hacía mucho que no tenía un cliente tan tímido.
—Tú hueles aún mejor —susurró en su oído justo antes de atrapar entre sus labios el lóbulo de su oreja. Sonrió al ver que el hombre había apretado más sus ojos—. Vamos a tu cama.
ChanYeol se levantó con torpeza del piano, y le dio la espalda hasta que llegó a su cama y se sentó con cuidado. BaekHyun notó sus ojos cerrados y entrecerró los suyos, la duda rondando en su cabeza. Sin embargo, sentía que si preguntaba algo ChanYeol se pondría todavía más incómodo, así que decidió bajar la tensión de su cuerpo primero.
Caminó hasta quedar frente a él y no lo pensó dos veces antes de sentarse en su regazo y abrazarlo por el cuello. Por supuesto se tensó al instante, pero BaekHyun se apresuró a besar su cuello mientras pasaba sus dedos por el cabello bien peinado de ChanYeol. Sus labios dejaban escalofríos a su paso, y pronto pudo escuchar leves jadeos provenientes de los labios gruesos del hombre. ChanYeol ya estaba ardiendo debajo suyo, y él no hizo otra cosa más que avivar el fuego cuando dio un giro experimental a sus caderas arrancando así un gemido de un muy avergonzado ChanYeol.
ChanYeol había dejado sus brazos pegados a la cama todo el tiempo, y a pesar de que intentaba no moverse ni un milímetro siempre terminaba retorciéndose con las atenciones de BaekHyun. Él, por su parte, disfrutaba de todas las reacciones, pero su semblante se ensombreció un poco cuando dejó el cuello de ChanYeol y miró su rostro, esperando encontrarse con sus ojos. Pero todavía estaban cerrados.
—Déjame ver tus ojos —susurró BaekHyun, y esta vez la tensión que sintió en el cuerpo de ChanYeol fue diferente. Claramente estaba incómodo.
—N-no creo que te gusten —dijo con voz rasposa, y luego mordisqueó su labio inferior. BaekHyun no pudo evitar sonreír.
—¿Por qué piensas eso? —preguntó y besó su barbilla— Quiero verlos— otro beso, ahora en la comisura de sus labios—. Apuesto a que me encantarán.
BaekHyun lo vio titubear un segundo antes de abrir sus ojos poco a poco, y entonces se dio cuenta de la fuente principal de la inseguridad que ChanYeol irradiaba. El hombre era completamente ciego; un fino velo cubría sus pupilas y privaba sus ojos de ver la realidad donde vivía. Sin embargo, BaekHyun no sintió ningún tipo de rechazo sino todo lo contrario. Ese pequeño detalle era un plus para toda la misteriosa aura de ChanYeol.
—Ahora estás disgustado —escuchó decir a ChanYeol y pudo ver cómo su ceño y labios se fruncían. BaekHyun apenas se dio cuenta de todo el tiempo que se había quedado en silencio.
—Yo no he dicho eso.
—No has dicho nada —murmuró, y su ceño se frunció más cuando BaekHyun soltó una carcajada—. Entenderé si no estás cómodo y ya no quieres hacerlo.
—¿Pues cuántas veces te han dicho eso, ChanYeol? —dijo, pero se arrepintió al instante cuando vio que la expresión del hombre cambió a algo que no logró descifrar.
ChanYeol volvió a cerrar los ojos y suspiró largamente antes de apoyarse bien en la orilla del colchón y levantarse. BaekHyun tuvo que quitarse a toda velocidad para no caerse del regazo de ChanYeol y, sorprendido, vio cómo el hombre metía su mano en su bolsillo para sacar un fajo de billetes y extenderlos a su persona.
—Ten, esta es tu paga —habló y agitó los billetes en su mano—. Puedes irte en cuanto quieras.
BaekHyun no logró ver ningún deje de dolor o tristeza en su semblante, sino más bien lo interpretó como cansancio. Adivinó que ChanYeol había pasado por el rechazo tantas veces que ya no lo lastimaba más y de cierta forma le molestó. ¿Quién en su sano juicio rechazaría a alguien como ChanYeol? Para empezar era más guapo que la mitad de hombres con los que se había acostado, y su personalidad, aunque seria y algo reservada, le estaba gustando bastante. BaekHyun estaba de todo menos disgustado, eso era un hecho.
—No —contestó y empujó levemente la mano de un confundido ChanYeol—. No he hecho mi parte aún, así que no me puedo ir.
—No quiero que lo hagas por lástima —replicó ChanYeol, mordaz. Fue entonces que su voz se tiñó de dolor.
—¿Por qué asumes que lo que siento es lástima? —cuestionó y se acercó a ChanYeol, abrazándolo por la cintura. El hombre se tensó y BaekHyun sonrió; le encantaba tener ese control.
—BaekHyun...
—Lo único que siento son ansias —murmuró y deshizo el abrazo para desabrochar los botones de la americana de ChanYeol y luego proceder a quitársela. El alto se quedó con una camisa blanca que abrazaba perfectamente su cuerpo y BaekHyun tragó saliva, excitado—. Se nota que no haces esto seguido, y no es una queja, aclaro.
ChanYeol simplemente bufó, pero sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba y BaekHyun lo tomó como una pequeña victoria.
—Es solo que no puedo esperar a ver tu rostro cuando estés empujando dentro de mí.
El rostro de ChanYeol se tiñó de un adorable color rosado que llegó incluso a la punta de sus orejas. BaekHyun sonrió y empujó al hombre de nuevo hasta la cama, solo que ahora lo acostó por completo y él se subió encima. Desde ahí arriba podía verlo todo, y sintió su propio corazón palpitando con rapidez cuando ChanYeol abrió los ojos.
—Sé que no podrás conocerme con tus ojos —murmuró y pasó las palmas de sus manos por el pecho de ChanYeol, sus brazos y sus manos, las cuales tomó y las colocó en su cintura—. Pero podrás hacerlo con tu cuerpo.
BaekHyun se agachó y selló sus labios con los de ChanYeol en un beso lento y duradero, explorando cada rincón de su boca. El alto gimió e inconscientemente abrió más sus piernas, buscando algún tipo de fricción que aumentara el placer que recorría todo su cuerpo. Sus manos, hasta ahora inútiles, se movieron por la cintura de BaekHyun hacia abajo hasta que llegó a sus muslos, y después de nuevo hacia arriba tratando de recordar su forma.
Sus ropas fueron desapareciendo en el transcurso de los minutos hasta que quedaron completamente desnudos. ChanYeol ya no tocaba solamente su espalda, sino que había pasado sus manos por todo lo que estaba a su alcance. BaekHyun suspiraba cada vez que los dedos del más alto rozaban la piel de su cuello, y cuando pasaron por sus húmedos labios no dudó ni un segundo en atrapar uno de sus dedos y succionarlo. ChanYeol entrecerró los ojos ante el gesto, y BaekHyun siguió haciéndolo mientras buscaba la erección de ChanYeol con su mano libre para bombearla lentamente.
Hacía mucho tiempo que no se sentía tan excitado como ahora. El ritmo con el que follaba con sus clientes siempre era apresurado, y en lo que menos pensaban era en hacerlo sentir bien. Todo lo que querían era acabar dentro o fuera de él, y después de eso prácticamente le arrojaban el dinero y se iban. Con el tiempo, BaekHyun aprendió a no darle mucha importancia porque él recibía dinero a cambio, pero en ese instante, con ChanYeol moldeando su cuerpo como si de barro se tratase, las cosas eran diferentes.
Se sentía excitado al punto en que se retorcía cuando ChanYeol pasaba las yemas de sus dedos por puntos sensibles de su cuerpo. El hombre intentaba grabarse cada curva de su piel en su mente, lo tocaba con suma lentitud y cuidado, como si tuviera miedo de que fuera a romperse. BaekHyun pronto se encontró moviendo sus caderas de forma inconsciente sobre el estómago desnudo de ChanYeol, y gimió cuando el hombre llegó a su erección y lo masturbó lentamente con el líquido preseminal que estaba segregando.
BaekHyun sonrió con amargura al percatarse de que no recordaba la última vez que alguien se preocupó siquiera un poco por su placer.
—¿Estás bien? —ChanYeol lo sacó de sus pensamientos, y sonrió cuando lo vio lamerse los labios, nervioso— S-si quieres podemos detenernos...
BaekHyun negó con la cabeza, y casi se da un golpe porque ChanYeol no podía verlo. En vez de hablar, se agachó y besó otra vez sus labios, arrancando un suspiro de ellos.
—¿Tú quieres detenerte? —preguntó, y ChanYeol simplemente negó—. Y yo he querido que me folles desde que entré a tu habitación, así que no nos hagamos esperar más.
Soltó una risita cuando ChanYeol volvió a sonrojarse, y enseguida se levantó ligeramente y tomó su miembro, lo masturbó un par de veces y luego lo fue introduciendo lentamente en él. ChanYeol era grande; sentía una ligera quemazón mientras más se introducía en él, pero desapareció en cuanto lo llenó por completo. BaekHyun se mordió los labios con fuerza al ver cómo ChanYeol echaba la cabeza hacia atrás y arqueaba su espalda, pues todo el calor de su interior abrazaba su miembro de forma deliciosa. BaekHyun sonrió y se apoyó en su pecho para levantarse con cuidado, gimiendo cada vez que ChanYeol gruñía con una necesidad casi palpable.
BaekHyun aumentó el ritmo hasta que tenía ambas plantas de los pies sobre la cama. Montaba a ChanYeol con rapidez y certeza, y sentía punzadas de placer recorrer su cuerpo hasta la punta de su miembro cada vez que ChanYeol apretaba sus caderas luego de una estocada particularmente profunda. Podía ver el sudor recorriendo la frente del más alto, sus labios partidos a la mitad dejando salir toda clase de sonidos que lo calaban hasta los huesos.
Continuó con el ritmo constante por unos minutos más, y se sorprendió gimiendo con voz aguda cuando ChanYeol levantó sus caderas a la par de las suyas y golpeó su próstata con fuerza. Ambos continuaron con el vaivén, y BaekHyun no pudo aguantar más y se corrió cuando ChanYeol envolvió con su mano su miembro y lo masturbó rápidamente. Sentía escalofríos por todo su cuerpo, y se movía involuntariamente mientras expulsaba todo su semen sobre el estómago de ChanYeol, quien lo siguió no mucho después dentro de él.
BaekHyun estaba sorprendido. Ese en definitiva había sido el orgasmo más intenso que había tenido desde hace mucho tiempo, y a juzgar por el rostro lleno de satisfacción de su cliente, estaba en las mismas condiciones que él. Se agachó y quitó los mechones rebeldes de sus ojos antes de besarlo lentamente, y volvió a sentir escalofríos cuando ChanYeol pasó sus manos por sus costados con suma delicadeza. Era como si en esa hora que estuvo con él hubiera memorizado sus puntos débiles, y por mucho que quisiera alejar ese sentimiento de su mente, no podía negar que le encantaba.
—¿Todo bien? —preguntó, agitado. Una sonrisa se instaló en sus labios cuando ChanYeol asintió y apretó sus ojos, todavía con su respiración entrecortada.
—Más que bien, de hecho —murmuró y sonrió cuando escuchó la carcajada de BaekHyun, quien se levantó con cuidado separándose así de él. Caminó hacia el baño y tomó algo de papel para limpiarlos a los dos, y cuando llegó ChanYeol ya estaba sentado, limpiando el sudor de su frente.
No dijeron nada mientras se vestían. BaekHyun terminó primero, y le ayudó a ChanYeol a recolectar todas las piezas de su ropa que habían quedado esparcidas por la habitación. Sentía que debía decir algo, aunque no estaba seguro de qué, pero ChanYeol le ganó su idea una vez que le extendió de nuevo el fajo de billetes que en esta ocasión sí aceptó.
—Gracias por todo, BaekHyun —susurró y sonrió algo apenado. BaekHyun sonrió de medio lado y lo tomó de la cintura, se puso de puntitas y besó sus labios. ChanYeol se volvió a tensar, pero pronto correspondió el beso.
—Al contrario, gracias a ti —dijo, y envolvió sus brazos en el cuello del más alto para que se agachara y lo dejara alcanzar su oído—. Tenía tiempo que no me la metían tan bien, ChanYeol.
—¿Podrías dejar de ser vulgar? —cuestionó el alto con diversión en su voz, un sonrojo de nuevo tiñendo su piel. BaekHyun simplemente se echó a reír— Uh... puedo preguntar...
—Dime —susurró BaekHyun y ladeó la cabeza. Ese gigante era demasiado adorable cuando estaba avergonzado.
—¿Te molestaría si... si te llamara... después?
ChanYeol se escuchaba tan inseguro que lo tomó por sorpresa y de cierta forma le molestó. Seguramente, ChanYeol todavía pensaba que estuvo con él solamente porque le tenía lástima, pero eso no tenía nada que ver. Sin embargo, tampoco era la suma de dinero la que lo había hecho meterse entre las sábanas con él.
¿Entonces qué fue, Byun BaekHyun?
De repente le aterró la respuesta.
—Por supuesto —contestó, nervioso. La sonrisa de ChanYeol se ensanchó, pero pronto regresó a su semblante serio.
—Entonces hablaremos después, BaekHyun. Cuídate.
BaekHyun le agradeció, tomó su chamarra y bajó las escaleras con rapidez. El mayordomo lo estaba esperando en la puerta. Se despidió de él deseándole un buen viaje, y pronto BaekHyun se halló fuera de la casa. Por suerte, la tormenta eléctrica se quedó en el lugar donde estaba y pudo regresar a su casa sin más contratiempos.
Arriba, dentro de la enorme mansión, ChanYeol estaba pegado a la ventana. No podía ver a BaekHyun, pero imaginó que dio vuelta a la calle para llegar a la estación de autobuses más cercana y así regresar a su casa. Suspiró y lamió sus labios, el sabor de BaekHyun todavía latente en ellos. Por lástima, por dinero o por ambas cosas, a ChanYeol realmente ya no le importaba. A pesar de que hace unos minutos estaba con él, no podía esperar por el momento en que se volvieran a encontrar.









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Amo ésta historia y te agradezco infinitamente que la alargaras 😍😍😍😍