El Esclavo [ChanBaek]

Summary

Chanyeøl es un Maestro de la Orden de la Luz «una secta complementada por mediadores y curanderos que vagan por la galaxia para corregir los errores en las distintas razas del universo«. Hace diez años compró un niño esclavo de Rigel Seis y lo llevó a vivir al Templo de la Luz en Radiant. Cuando el mentor y maestro de Baëkhyun, Pärk Chanyeøl, descubre que el joven está fuera de su alcance, mantiene sus sentimientos prohibidos en secreto, nunca comprometiéndose a actuar sobre ellos. Baëkhyun se enamoró de su maestro desde que puso los ojos en él. Chanyeøl lo rescató de una vida de esclavitud sexual y su agradecimiento sólo es superado por su deseo hacia el hombre alto y de hombros amplios al que llama Maestro.

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1

─Ah, Maestro Chanyeøl, estoy encantado de que haya llegado finalmente. ─El embajador de Gowan se inclinó profundamente, su peluda cabeza y los ojos turquesa brillante desaparecieron por un momento mientras estaba fuera del campo de visión de la pantalla.

─No soy más que un Sirviente de la Luz, pero es un honor para mí asistir a sus negociaciones de paz ─el Maestro Pärk Chanyeøl, el más respetado mediador de la Orden de la Luz se inclinó profundamente también, hasta que las puntas de su cabello negro-azulado casi rozaban la parte superior del panel de control de su cápsula espacial.

La Orden a la que representaba tenía centurias de antigüedad y sus miembros eran altamente respetados, tanto por sus vastos e increíbles poderes mentales, como por su compromiso de paz y unidad del universo como un todo.

El largo aprendizaje y los rigurosos métodos de entrenamiento físico y mental usados en el Templo de la Luz significaban que no todos los que encontraban refugio en sus altos muros de piedra eran capaces de alcanzar el título de Maestro o Maestra.

Pero debido a que los mediadores, curanderos y académicos más cualificados del universo procedían de la Orden, nunca había escasez de aspirantes para las pocas y codiciadas posiciones de aprendices de las que se disponían cada año estándar de la Tierra.

Chanyeøl mismo había sido un Sirviente de la Luz o Portador de Luz, como eran llamados en ocasiones, la mayor parte de su vida.

Lo habían encontrado en una Búsqueda de Aptitud cuando era un niño, empezó su entrenamiento en el Templo en su décimo año estándar y ahora tenía alrededor de los treinta y dos.

Sus anchos hombros y su figura musculosa debajo del uniforme reglamentario de la Orden, que consistía en una túnica azul pálido encima de unos ajustados pantalones negros, eran testimonio de que su entrenamiento no solo se limitaba a la diplomacia.

Los Sirvientes de la Luz se esforzaban para lograr la paz y la armonía dondequiera que fueran, pero si la acción física era necesaria, estaban dispuestos y eran capaces de cumplir con su tarea.

Mientras intercambiaba bromas con el embajador de Gowan, Chanyeøl escaneaba la aterciopelada manta de estrellas del exterior de su cápsula, buscando el Buque de Guerra Tiberiano más cercano.

Sus ojos azul profundo se estrecharon y su larga mano se endureció en el mando de direcciones cuando vio a su inmensa y amenazante flota acercándose rápidamente a estribor. Esto no era solo una negociación sobre rutas de comercio o abaratamientos en las tarifas de bienes y servicios.Era una cumbre de paz — un último esfuerzo para evitar una guerra sangrienta y sin sentido. El emperador Tiberiano, Rudgez Cuarto,estaba listo para limpiar de la faz de la galaxia la amada paz del planeta Gow gi Nef y cometer el genocidio por asesinato de cada hombre, mujer y niño Gowgiano. Y todo ello por algunos desaires, reales o imaginarios, que el emperador Tiberiano supuestamente había sufrido durante las negociaciones comerciales rutinarias con los desgraciados Gowgianos.

─Maestro, sé que estamos casi en el rango, pero yo quería… oh, discúlpenme ─La suave voz de tenor lírico tras él interrumpió la conversación de Chanyeøl. Se volvió para ver a su aprendiz, Baëkhyun, de pie detrás de él, obviamente refrescado por la ducha sónica ya que sólo iba vestido con una toalla.

Dándole al joven una mirada severa, Chanyeøl se volvió ante la pantalla de la cápsula y al gordo y peludo embajador vestido en elaboradas ropas doradas para brindarle sus disculpas. ─Por favor perdone la interrupción, Embajador y... ─dijo suavemente─... continúe con lo que estaba diciendo.

─No, en absoluto, en absoluto. ─El embajador miró a través de la pantalla, su atención se centró por un momento en la esbelta figura de Baëkhyun, la toalla blanca y algo baja, envolvía sus anchas caderas y su pálida piel dorada seguía perlada con gotas de agua─. Por el contrario, Maestro Chanyeøl, siento una mezcla de placer y alivio al ver que ha traído a su esclavo con usted.

─¿Perdone? ─Chanyeøl tocó su auricular y frunció el ceño─. Lo siento, Embajador, ¿Qué acaba de decir? Creo que mi traductor universal tiene que haber tenido un fallo. ─

─He dicho...─el Embajador gritó, como si alzando la voz hiciera sus palabras más claras─, ...que estoy encantado de que haya traído un esclavo apropiadamente deseable con usted, tal y como lo solicité en mi última transmisión. ─

Chanyeøl acarició con suavidad su barbilla. ─Es posible que su transmisión se haya confundido en el encriptador ─le dijo al embajador de Gowan─. Pero lo que entendí fue simplemente que usted quería que trajera a un compañero conmigo. Y eso hice. Este es Baëkhyun, mi aprendiz. Es un aprendiz en la Orden de la Luz. ─Le asintió a Baëkhyun, quien hizo una profunda reverencia, esparciendo las frías gotas de agua de su todavía húmedo pelo por la nuca de Chanyeøl con el movimiento.

─¡No, no, no! ─Las puntiagudas orejas marrones del Embajador se dejaron caer contra su redondo y peludo cráneo en aparente agitación─. ¡Eso no es exactamente lo que dije! Yo solicité específicamente que trajera a un esclavo para servirle durante las negociaciones. ¡Se trata de una cuestión de etiqueta de los Tiberianos! Todos los altos cargos dentro de su sociedad tienen esclavos, y aparecer ante Rudgez Cuarto sin uno sería la más grave ofensa. ─

─Asumí que usted quería que trajera a un acompañante para las cenas de estado y demás asuntos ─dijo Chanyeøl suavemente, limpiando las gotas de agua de la parte posterior de su cuello con una mano─, pero entiendo el énfasis Tiberiano en el correcto protocolo y los símbolos de rango. ─

─¿Su comprensión abarca el hecho de que mi planeta será destruido si usted ofende al emperador Tiberiano? ─El embajador farfulló. Sus grandes ojos azul-verdoso se redujeron a ranuras y sus bigotes temblaron con nerviosismo─. Observe ─continuó, retrocediendo hasta que el rango de visión de la pantalla incluyó a una mujer Gowgiana que estaba en pie tras él. Como el embajador de Gowan, ella tenía unos grandes ojos en tono precioso, orejas puntiagudas en la parte superior su cabeza, y pelaje por todo su cuerpo. Pero en su caso, parte de su pelaje había sido retirado de donde Chanyeøl suponía que eran sus patrones eróticos, destacando sus pequeños y firmes pechos y la ilícita uve entre sus muslos.

─Su esclava, supongo ─dijo en tono neutro cuando el embajador volvió al rango de visión.

─¡Por supuesto que no! ─El embajador sonó malhumorado─. Nosotros los Gowgianos no aceptamos la venta de otras especies que son capaces de sentir ,Es una aberración para nuestra naturaleza. Esta es Ylla. Es una cortesana entrenada en las más finas maneras y gracias de la corte. Me está acompañando como mi esclava para satisfacer las costumbres barbáricas de los Tiberianos. ─

─Saludos, Sirvientes de la Luz. ─La eróticamente afeitada cortesana/esclava se inclinó humildemente y sonrió enseñando sus pequeños y afilados dientes blancos.

─Bueno, este problema tiene fácil solución entonces. ─Baëkhyun sonrió y colocó una mano sobre los amplios hombros de Chanyeøl─. Simplemente pretenderé ser su esclavo como Ylla pretende ser la del embajador, Maestro.

─No puede ser tan simple. ─Chanyeøl le frunció el ceño y sacudió la cabeza. ─«No te ofrezcas a actuar hasta que no entiendas el asunto en el que quieres inmiscuirte, Aprendiz.» Envió a través del privado vínculo mental que todos los maestros y aprendices compartían mientras durara su compañerismo. Pero ya era demasiado tarde. El embajador de Gowan ya se había apoderado de la idea.

─Parece la solución perfecta para mí. ─El embajador de nuevo era todo sonrisas, mostrando su propio set de afilados dientes blancos, asintió animado.

Chanyeøl frunció el ceño. ─Embajador, si puede excusarnos por un momento. Tengo algunos asuntos que atender y le devolveré el comunicado cuando estemos a punto de desembarcar en el Buque Tiberiano.

─Por supuesto, por supuesto. ─El embajador de Gowan se inclinó profundamente de nuevo, su rica túnica crujió con el movimiento, y a continuación la imagen se replegó a un pequeño punto blanco en el centro de la pantalla cuando Chanyeøl cortó la transmisión.

Antes de que pudiera decir otra palabra, Baëkhyun estaba en pie frente a él, con una mirada de determinación en sus grandes ojos ámbar.


─Maestro, yo puedo ocuparme de esto.


Chanyeøl suspiró y recorrió una mano por su grueso cabello negro azulado. ─¿Cómo sabes de lo que te puedes ocupar, Aprendiz, hasta que no sepas lo que supuestamente vas a manejar? ¿Cómo sabes qué deberes tienen los esclavos según las costumbres Tiberianas?

Baëkhyun se encogió graciosamente de hombros. El nunca iba a llegar a la altura o al tamaño de Chanyeøl, pero tenía un cuerpo de nadador construido con firmes y tonificados músculos y suave y lisa piel, que atraía la atención a cada movimiento. Su pelo estaba empezando a secarse en sus habituales puntas plateadas, y se pasaba una mano por ellas mientras hablaba.

─Es probablemente como has dicho, Maestro: Atender cenas de estado, atenderle en sus necesidades. ─Sonrió incontenible─. Nada a lo que no esté ya acostumbrado.


─Aprendiz indigno. ─Chanyeøl sacudió la cabeza, sonriendo.

En el pasado quizás hubiera agarrado a Baëkhyun y hubiera frotado sus nudillos a través de los pinchos plata de su pelo o le hubiera dado una palmada en el trasero. Pero últimamente, el contacto casual que había sido sello distintivo de su compañerismo desde que había tomado a Baëkhyun como su aprendiz hacía casi cuatro años y su amistad incluso más antigua, parecía… peligrosa de alguna forma. Incorrecta. Así que se contentó con devolverle la sonrisa al joven, manteniendo sus brazos firmemente cruzados sobre su amplio pecho.


─Sé lo que está en juego y....─continuó Baëkhyun─ sé que estás en contra de hacer esta misión conmigo desde el primer momento por el peligro, pero, Maestro, no puedes mantenerme como un niño para siempre. Tengo casi veintidós años estándar. La misma edad que tú tenías cuando me rescataste. Cuando me compraste por noventa y cinco créditos y una pieza fresca de pan de zarzamoras. ¿Recuerdas?

─¿Que si lo recuerdo? ─Chanyeøl suspiró mientras miraba al esbelto joven de pie con la gracia de una pantera, y se preguntó cómo había crecido Baëkhyun tan rápido─. ¿Cómo podría olvidarlo?


Esa había sido la primera misión real de Chanyeøl como Sirviente de la Luz. Había pasado sus pruebas justo la semana antes, y su propio maestro, Yûnhø, lo había liberado con sus bendiciones. Ser enviado en soledad al universo para servir a la Luz viviente que rodea y abarca todas las cosas, era una experiencia vertiginosa para un hombre joven. Pero Chanyeøl tenía una seria y pensativa naturaleza que no era dada a las acciones precipitadas, y no tenía intención de transgredir ninguna regla o hacer algo fuera de lo ordinario. Había planeado ir y terminar su misión con rapidez y eficacia. Eso fue antes de que viera al harapiento joven esclavo encorvado sobre un pájaro inmóvil en un callejón del mercado común que el enviado de Rigelian le estaba enseñando.

Chanyeøl suponía que estaban en el mercado para conseguir algo del sabor local. El aire estaba lleno de exóticas especias y de los gritos de los vendedores pregonando sus productos. En sus manos estaba una caliente y fresca pieza de pan local de zarzamoras, con su crujiente corteza marrón y el centro salpicado de bayas rosa-pálido que intentaba comer para el almuerzo. Los dobles soles de los Rigelianos habían golpeado contra su descubierta cabeza y le dio la bienvenida a la oportunidad de escabullirse dentro del callejón más cercano.

Pero la estrecha garganta del callejón albergaba más que un respiro a la luz del sol. De rodillas y apoyados contra la tosca piedra gris estaban un surtido de esclavos (la mayoría mujeres) de aspecto cansado con collares de dolor alrededor de sus cuellos para evitar que se escaparan, aunque ninguno de ellos se veía con la energía para intentarlo.

No fueron las mujeres las que captaron los ojos de Chanyeøl. Al final del callejón estaba un único chico que parecía tener alrededor de diez años estándar de edad aunque podía haber sido mayor o menor por su tamaño. Había algo en él – Algo que solo Chanyeøl, con sus años de entrenamiento, podía sentir.

» Aquí no hay nada de interés que ver, Portador de Luz ─murmuró el enviado, un nervioso hombre mayor con delgados cabellos grises, intentando llevarse a Chanyeøl

Pero Chanyeøl resistió el educado tirón en su larga manga.

» ─No será ni un momento ─le dijo al incómodo enviado quien estaba obviamente más acostumbrado a los elegantes placeres de la corte Rigeliana que a las sucias molestias del bajo mundo del planeta.

Yendo hasta el final del callejón donde el niño se había agachado, observó la pequeña escena que estaba haciendo silenciosamente. El chico, que estaba vestido con una harapienta camisa más grande de su talla y tenía su cabello plata amarronado hecho una maraña, estaba tan pendiente observando al pequeño y herido pájaro que revoloteaba alrededor del polvo, que ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de Chanyeøl. El pájaro tenía las marrones plumas manchadas y un suave pecho gris. Una de las nidificaciones Rigelianas que eran tan comunes como el polvo del planeta desértico. Una pequeña ala (la derecha) estaba inclinada en un ángulo extraño. A través de la viva Luz, Chanyeøl podía sentir su dolor como si una aguja perforara la piel de su propio brazo derecho, exactamente donde el pájaro estaba herido.

»─Todo está bien ─murmuró el niño esclavo─. Todo está bien, pajarito. ─Cuidadosamente, inmovilizó al pajarito que luchaba en sus pequeñas manos, haciendo un refugio con los dedos.

Para la sorpresa de Chanyeøl, el pájaro dejó de luchar y se quedó completamente quieto en las ahuecadas manos del chico esclavo. Contuvo la respiración, preguntándose qué vendría después. La mayoría de los niños, habría terminado con el sufrimiento de la criatura, y probablemente no en una forma muy humanitaria. Pero este chico esclavo era diferente, Chanyeøl podía sentirlo, y mientras observaba, había una corriente en el callejón que sólo él sentía.

» ─Te haré sentir mejor ─susurró el chico esclavo y entonces, para el asombro de Chanyeøl, la Luz viva pasó a través de él, como rayos de Luna a través de un claro panel de cristal.

El aumento de poder curativo era tan puro y dulce que contuvo la respiración por su belleza. Mordiéndose los labios para no dejar escapar una exclamación, Chanyeøl observó como el niño abría cuidadosamente los dedos. Acurrucado en la palma del niño mirándolo con ojos brillantes y expresivos, el reyezuelo se veía como un pájaro enteramente diferente. Inclinó la cabeza y batió sus alas de manera experimental, como si estuviera probando si su miembro herido estaba bien nuevamente. Con el cese del dolor, Chanyeøl sintió otra emoción de la diminuta criatura – Alegría, tan aguda y brillante como un rayo de Luna en la arena. Lo atravesaba con su brillantez y jadeó en voz alta cuando el reyezuelo extendió sus alas y tomó vuelo, piando alegremente mientras volaba hacia el cielo.

El chico se volvió hacia su sonido repentino y se quedó observándolo, tapándose los ojos para verlo todo del alto extranjero inclinando sobre él.


»─Hola, pequeño. ─Chanyeøl se puso de cuclillas junto a él en el callejón y le mostró una amistosa sonrisa que el chico devolvió con vacilación.


»─Hola ─secundó. Un collar metálico de dolor abrazaba su sucio cuello y sus ojos eran del color más extraordinario que Chanyeøl había visto jamás. Su pálido tono le recordaba a los océanos de Radiant, el mundo donde el Templo de la Luz se ubicaba.

»─Vi lo que hiciste por ese pájaro ─le dijo Chanyeøl al niño esclavo─. ¿Haces ese tipo de cosas muy a menudo?

El chico se encogió de hombros, las harapientas y sucias mangas blancas de su blusón se alzaron con el movimiento. »─No sé. A veces. Estaba herido, ¿sabe? ─Miró a Chanyeøl, suplicante─. Cuando hay alguien lastimado, no puedo soportarlo. Tengo que ayudarlo si puedo. Pero por favor, no se lo diga a Dungbar. Ese de allí, es nuestro dueño. ─Él levantó su barbilla y señaló con ella hacia el esclavista de la otra parte del callejón─. Se enfada y dice que es una pérdida de tiempo molestarse con otras criaturas. ─Encogió su delgada espalda y miró a Chanyeøl con culpabilidad─. Si me atrapa haciéndolo, me golpea. ─

»─Nunca es una pérdida de tiempo aliviar el sufrimiento de los demás ─Le dijo Chanyeøl con suavidad, mirando al chico con aprobación. Sentir el dolor de los demás era uno de los signos tempranos de un niño sensible a la Luz y que sería capaz de usar su poder para hacer cambios por el bien del Universo ─.¿Cuántos años tienes? ─le preguntó al niño.


De nuevo, un encogimiento de hombros. »─Doce años estándar en mi último cumpleaños. Sólo lo sé porque Dungbar dice que soy casi lo suficiente mayor para que me vendan. No solo por mi boca y… mi culo. Tiene a un comprador especial interesado y todo eso. ─

»─Ya veo. ─Chanyeøl luchó para controlar la oleada de ira que lo había llenado ante la admisión casual del chico─. ¿Cuál es tu nombre? ─le preguntó, tratando de mantener su voz baja y estable.

La cabeza plateada y amarronada, se movió tristemente. »─No tengo un nombre. Dungbar solo me llama “niño”.

»─Niño, ¿eh? ─Chanyeøl frunció el ceño─. ¿Conoces el nombre de ese pequeño pájaro que acabas de curar? ─

»─Claro. ─El chico esclavo asintió vehemente─. Es un polluelo de reyezuelo. Están por todo el mercado. ─Suspiró─. A veces los observo y deseo poder volar también. Volar lejos de aquí. ─

─Bien, desde ahora, voy a llamarte Baëkhyun ─Le dijo Chanyeøl al niño─. Y puedes volar lejos de aquí. Si vienes conmigo. ¿Te gustaría eso?

El chico lo miró con recelo. »─Le ruego me perdone, señor, otros clientes me han dicho lo mismo. Pero después de usarme, me abandonaron. ─

Chanyeøl sintió su corazón hincharse de dolor ante los claros ojos del niño esclavo. »─Esta vez no va a ser así, Baëkhyun. ─Prometió, acercándose a acariciar la delgada y sucia mejilla─. No voy a usarte. Pero te llevaré lejos de aquí a un lugar donde podrás ser tan libre como el pequeño pájaro que has curado. ─Levantándose, le palmeó la cabeza al chico y fue a encarar al esclavista.

Dungbar, como Baëkhyun lo había llamado, era un hombre gordo y calvo con un temperamento del demonio. Se puso en pie en el otro extremo del callejón, limpiándose los dientes con un hueso afilado y esperando a que los dobles soles se pusieran para poder ejercer su oficio. Chanyeøl ignoró la horrorizada mirada del Enviado Rigeliano y se enfrentó al esclavista directamente.

»─¿Cuánto por el niño? ─Chanyeøl asintió hacia el extremo del callejón donde el niño esclavo todavía lo observaba con ojos inciertos.

Dungbar se volvió hacia él, su gorda barriga casi rozaba el plano vientre de Chanyeøl en el estrecho callejón. »─Puedes comprar su boca por cinco créditos, Portador de Luz ─dijo, sus pequeños ojos negros agitándose con desdén sobre el lugar donde estaba el ícono del Fénix de Fuego.

El símbolo de la Orden de la Luz estaba cosido en la manga de Chanyeøl. ─Sin embargo, su culo no está en venta. Tengo a un fino caballero que quiere a un virgen justo de su edad y está dispuesto a pagar una alta suma de créditos por él.

»─No lo entiendes. ─Chanyeøl sintió la cólera hirviendo en su interior y trabajó duro para controlarla. No podía matar a este hombre, por mucho que quisiera; los votos que había tomado como Sirviente de la Luz lo prohibían. Solo podía negociar por la vida del niño y confiar en la Luz para ayudarlo─. Yo no quiero, eh… alquilar ninguna parte de él ─le dijo al esclavista─. Quiero comprarlo directamente. Entonces, ¿Cuánto?

»─Doscientos créditos. ─Pero los codiciosos y pequeños ojos negros le dijeron a Chanyeøl que sólo era un precio de salida.

»─Cincuenta ─contestó, cruzando los brazos sobre su pecho y apretando su agarre contra la fresca hogaza de pan de zarzamoras que casi había olvidado que estaba sosteniendo.

»─Cien. ─Dijo Dungbar, sus ojos ahora clavados en el pan en lugar de en Chanyeøl─. No vale menos de esa cantidad. No lo venderé por un crédito menos.


Chanyeøl sintió a su corazón caerse. Solo tenía noventa y cinco créditos a su nombre y el dinero era supuestamente para comprarse un pasaje de vuelta a Radiant. Bueno, el podría trabajar para comprar el pasaje. Todos los capitanes de naves siempre estaban encantados de tener a un Sirviente de la Luz a bordo por sus habilidades curativas. Él sabía muy bien que el Concilio de Ancianos no estaría muy contento de verlo aparecer en el templo con un nuevo recluta. Uno que era técnicamente demasiado mayor para empezar con el entrenamiento para entrar en la Orden y quien no había tenido formación escolar de ningún tipo. Pero Chanyeøl no podía evitarlo. Sabía que el harapiento chico esclavo, Baëkhyun, era un verdadero Sirviente de la Luz, y Chanyeøl se condenaría antes de dejarlo aquí pudriéndose en este estrecho callejón de piedra en un planeta apartado.

»─Noventa y cinco créditos ─dijo. Y entonces, con una inspiración repentina─. Y añadiré este pedazo fresco de pan de zarzamoras, todavía caliente de los hornos. ─

Pasó el pan bajo la nariz del gordo esclavista y observó como los diminutos ojos de Dungbar se abrieron y a continuación, se redujeron mientras consideraba sus opciones.


»─¡Hecho! ─El esclavista gruñó al fin─. Trae el chico aquí y le quitaré el collar. Se estaba haciendo demasiado viejo para venderlo, de todas formas.


Y así, por noventa y cinco créditos y la barra de pan que iba a ser su almuerzo, Chanyeøl había comprado a un ser Humano, el harapiento niño esclavo llamado Baëkhyun y lo había llevado de vuelta al Templo de la Luz. Según lo previsto, el Concilio de Ancianos no estaba feliz de ver a un niño que era dos años demasiado mayor para empezar el entrenamiento y que ni siquiera había sido encontrado en una búsqueda formal. Pero no podían negar que Baëkhyun estuviera lleno con la Luz viviente y que tuviera enormes capacidades sin explotar. Cuando Chanyeøl les contó sobre el pájaro que el chico había curado, ellos aceptaron tomarlo con la condición de que sería el aprendiz de Chanyeøl cuando llegara el momento.

Chanyeøl había aceptado los términos del Concilio con facilidad – en el tiempo que él y Baëkhyun habían tardado en volver a Radiant se habían vinculado ya. Había observado los progresos del chico a través del entrenamiento con entusiasmo, enseñándole fuera de horas cuando era necesario, que no eran muchas, cuando Baëkhyun demostró ser altamente inteligente y de fácil aprendizaje. Cuando el día del decimoctavo cumpleaños de Baëkhyun llegó y su entrenamiento formal terminó, Chanyeøl estuvo orgulloso de proclamarlo como su aprendiz.

Eso fue hace casi cuatro años y ahora Baëkhyun estaba casi preparado para las pruebas en sí, para convertirse de aprendiz a maestro. Esa era la única razón por la que Chanyeøl había aceptado llevarlo en esta difícil y peligrosa negociación entre los Gowgianos y los Tiberianos, y ahora se estaba empezando a preguntar si se podría arrepentir de su decisión.

Mirando a su aprendiz ahora, de pie frente a él en los estrechos confines de la cápsula espacial, Chanyeøl se preguntó dónde se había ido el harapiento niño esclavo con ojos grandes e inciertos. ¿Cuándo el miedo en los ojos de Baëkhyun se había convertido en autoestima? Y ¿Cuándo el delgado y sucio niño que Chanyeøl había rescatado de un estrecho callejón de piedra de Rigel Seis, se había transformado en este joven esbelto y adorable, con piel de porcelana?

Había notado recientemente el cambio en su aprendiz, aunque suponía que debería haberlo visto antes.

Pensó que probablemente tenía que ver con que la cápsula espacial donde habían estado hacinados durante la última semana estándar era tan diminuta que habían sido forzados a compartir habitación – Y también la litera. En el viaje de vuelta a Rigel Seis, Baëkhyun había dormido a su lado cada noche, sus huesudas extremidades se curvaban alrededor del largo y cálido cuerpo de Chanyeøl por comodidad y calidez. Pero eso había sido años atrás, y ahora, cuando Baëkhyun se daba la vuelta en su sueño y pasaba un brazo sobre el pecho desnudo de su maestro, Chanyeøl solía encontrar necesario salir de la cama y meditar y meditar para purgar sus pensamientos e impulsos inadecuados.

En ocasiones se preguntaba si su aprendiz tenía idea de los sentimientos que habían surgido en su maestro y decidió que probablemente no. Baëkhyun era joven y despreocupado, ignorante del efecto que tenía en un hombre casi diez años mayor que él. Pero incluso si la diferencia de edad no hubiera sido un factor, el hecho era que el ser Chanyeøl el maestro de Baëkhyun desalentaba cualquier intento de relación entre ellos.

La Orden de la Luz prohibía estrictamente el contacto sexual entre maestro y aprendiz por razones obvias, y Chanyeøl estaba absolutamente de acuerdo con la política. Estaría mal (Un terrible abuso de su poder y posición) el coaccionar a su aprendiz en una relación sexual, no importaba cuán atractivo se viera Baëkhyun vestido sólo con una toalla, con gotas de agua todavía brillando en su suave y blanca piel.

─«Maestro, ¿En qué estás pensando?» ─

Baëkhyun lo sorprendió al usar su vínculo privado en lugar de hablar en voz alta. Chanyeøl saltó ante el toque mental suave y familiar de su aprendiz. Rápidamente, escudó sus pensamientos y aclaró su garganta.

─Solo que… realmente has madurado mucho, Baëkhyun. Ya no eres el harapiento niño esclavo que recogí en Rigel Seis. ─

─No, Maestro, ya soy un adulto, y lo he sido por varios años. ─La ligera voz de tenor lírico de Baëkhyun era seca y sarcástica─. Que es el por qué de que pueda manejar esta misión. Sin importar lo que implique... ─Se dejó caer repentinamente de rodillas ante Chanyeøl, sorprendiéndolo, y colocando una mano suplicante sobre la rodilla de su maestro.

─Baëkhyun, no quiero ponerte en peligro. ─Chanyeøl suspiró, y pasó una mano por su pelo, tratando de ignorar el ligero toque en su pierna─. No solo física, sino mental y emocionalmente. ─Recuerda cuando te encontré. ¿No crees que jugar a ser mi esclavo podría hacer regresar algunos… recuerdos traumáticos? ─

Baëkhyun sacudió la cabeza con firmeza. ─Todo eso es pasado. Esa parte de mi vida terminó cuando me alejaste de Rigel Seis y pusiste mis pies en un nuevo camino. ─Entonces, usando el vínculo de nuevo, suplicó─: «Por favor, Maestro, sabes que puedo hacerlo. Seré el mejor esclavo que los Tiberianos han visto nunca.» ─La fina mano en el muslo de Chanyeøl se movió hacia arriba, rondando peligrosamente cerca de donde su polla estaba repentinamente hinchándose en sus ajustados pantalones negros─. Yo sé cómo hacer el papel. Sé cómo ser sumiso ─Añadió Baëkhyun. Envió una rápida imagen de sí mismo arrodillándose completamente desnudo con su cabeza inclinada y sus brazos atados a su espalda a través del vínculo mental.

─¡Dioses! ─Chanyeøl se levantó de repente, sintiendo como su verga estaba a punto de estallar en sus pantalones.

─¿Maestro? ─Baëkhyun lo miró inocentemente, sus ojos ámbar llenos de confusión ante el movimiento repentino de Chanyeøl─. ¿Hay algún problema? ─Preguntó.

«Sí, hay un problema. Te encuentro demasiado malditamente deseable para mi propia comodidad últimamente.» Chanyeøl fue cuidadoso en no enviar el pensamiento a través del vínculo. No había necesidad de confundir y asustar a su aprendiz con sus sentimientos no deseados. De repente, tomó una decisión.

─Bien. ─Frunció el ceño─. Puedes venir y pretender ser mi esclavo. Pero que la Luz nos ayude si esta negociación no va bien. Los Tiberianos solo buscan una excusa para erradicar a los Gowgianos del universo. ─

─Sé que es una situación seria, Maestro y ─dijo Baëkhyun con gravedad─ prometo que puedes contar conmigo para actuar de una forma acorde a la Orden en todo. ─

Chanyeøl sintió su ceño disolverse. Agachándose, levantó a su aprendiz de la fría cubierta de metal y le dio un breve y fuerte abrazo. ─Lo sé, Baëkhyun. Estoy orgulloso de ti y quiero que sepas que confío en ti. No importa cuán difíciles sean las negociaciones, sé que pasaremos por ello juntos. Ahora ve a vestirte. ─Chanyeøl asintió hacia la floja toalla blanca envuelta en las estrechas caderas de Baëkhyun que estaba peligrosamente baja.

─Sí, maestro. ─Baëkhyun se volvió para hacer lo que le dijeron, exponiendo su espalda, cruzada con tenues líneas rosas.

Las cicatrices eran todo lo que quedaban de su dura infancia como esclavo en Rigel Seis. Preocupado, Chanyeøl lo observó irse, preguntándose cómo podría afectar a su joven aprendiz volver a sus raíces.