Capítulo Uno.
Normalmente, Seungmin no era alguien que juzgara a una chica caliente por probar algo nuevo, oye, que era un chico de veinticuatro años con una mente abierta y una conducta sexual sana, pero pensaba que era totalmente razonable pedir alguna advertencia antes de que una chica con la que estaba conectando le metiera un dedo en el culo.
—Whoa, ¿qué haces? —dijo con una sonrisa mirando a la pelinegra desnuda entre sus muslos.
La vista era fantástica, la curva de su cintura y trasero le estaba haciendo agua la boca, pero el dedo mojado en el culo de Seungmin lo tenía demasiado espantado como para apreciar completamente la vista. Seeun dejó de chupar su polla el tiempo suficiente para sonreír y decir.
—Relájate, tal vez te guste. A mi ex le gustaba tener un dedo en el culo durante una mamada. Dijo que se sentía más intenso.
Seungmin sacudió la cabeza riendo.
—No estoy en ese tipo de cosas, bebé...
Ella torció su dedo y Seungmin vió las estrellas, su cuerpo se convulsionaba mientras dejaba escapar lo que probablemente fue una mezcla entre un grito y un gemido. Él se corrió, y se sintió desorientado, su cuerpo temblando de placer.
Cuando Seungmin finalmente fue capaz de enfocar su mirada de nuevo, se encontró con Seeun mirándolo con una mirada de asombro en su rostro.
—Wow —dijo débilmente antes de sonreír—. No estás en eso ¿eh?
Seungmin se sonrojó, sintiéndose incómodo, avergonzado y asustado, por lo que rápidamente le dió la vuelta y se hundió en ella hasta que se olvidó incluso de su propio nombre, y más importante... de ese incidente.
Después, cuando la puso en un taxi y se dió una larga ducha, Seungmin trató de no pensar en lo que había sucedido.
No era un gran problema.
No lo era.
1.
—Ya suéltalo.
—¿Qué? —dijo Seungmin dentro de su vaso de cerveza.
—Tienes algo en mente —dijo Hwang Hyunjin —. Suéltalo.
Seungmin bajó su cerveza y miró a su mejor amigo a través de la mesa antes de pasear su mirada alrededor del pub.
—No sé lo que estás hablando, hombre.
Silencio.
Suspirando, Seungmin volvió a mirar a Hyunjin quien se limitó a levantar las cejas, expectante.
A veces Seungmin odiaba lo bien que Hyunjin lo conocía. Como que, eran amigos y todo, pero apestaba ser un libro tan abierto para Hyunjin. Siempre le había molestado a Seungmin, en el pasado cuando iban a la escuela secundaria juntos Hyunjin nunca había comprado su mierda cuando Seungmin alardeaba sobre sus conquistas.
Hyunjin siempre se burlaba con esa mirada molestamente divertida en los ojos, cada vez que Seungmin... exageraba las cosas un poquito. Era molesto que todavía no pudiera mentir ni una mierda, incluso luego de todos estos años.
No era como si vivieran inseparables hoy en día.
Ya no iban a la misma escuela: Hyunjin estaba en la escuela de derecho, mientras que Seungmin no se había molestado con la Universidad luego de la sexta aplicación, había decidido trabajar en el pub de su familia en cambio. Tenían diferentes amigos en estos días, diferentes intereses y todo. Pero que mierda, Hwang Hyunjin seguía siendo su mejor amigo. Eran camaradas de por vida; Seungmin lo sabía.
No habían perdido el contacto incluso en el año en que Seungmin había vivido con sus abuelos en Los Angeles. Cuando había regresado a Londres, su amistad era tan sólida como siempre. Seungmin había sido la primera persona con la que Hyunjin había salido del closet, la persona en que Hyunjin había confiado más. Como que, aunque realmente ellos no hablan sobre sentimientos, ya que no eran niñas, pero ambos sabían que se cuidaban la espalda el uno al otro, sin importar qué.
Razón por la cual Seungmin estaba considerando la posibilidad de compartir su problema con Hwang.
Lamiéndose los labios, Seungmin se quedó mirando a su mejor amigo con incertidumbre. Hyunjin le devolvió la mirada, sus grandes ojos expectantes.
—¿Recuerdas la bonita pelinegra con la que salí hace unos días? —dijo Seungmin.
Hyunjin tomó un sorbo de su cerveza, pero había algo de curiosidad en sus ojos ahora. Hyunjin sabía que Seungmin no se enganchaba con sus ligues ocasionales. Seungmin ligaba un montón; era fácil, divertido y sin complicaciones, lo cual era básicamente su lema de vida.
—¿La que estuvo manoseándote la polla en la pista de baile? —dijo Hyunjin.
—Sí —dijo Seungmin, inclinándose hacia atrás en su asiento con una sonrisa.
Hyunjin resopló.
—Sácate esa estúpida sonrisa. Pareces un idiota. Uno más grande de lo normal.
—Las chicas que se van a casa conmigo todas las noches, claramente no están de acuerdo contigo, y lo siento, su opinión es la que cuenta.
Seungmin se rió.
—Es jodidamente adorable que realmente pienses que follan contigo a causa de esa sonrisa idiota. Agradece a tus padres por tus genes. Ese es el único motivo por el que logras follar. Aunque, personalmente, no veo el encanto.
Seungmin rodó los ojos. En privado, él siempre pensó que Hyunjin exageraba un poco todo ese asunto de... no encontrarlo atractivo. Era un poco insultante, de verdad. No era algún tipo de idiota homofóbico. Hyunjin debería saberlo ya. No iba a salir gritando si él admitía que Seungmin era caliente, objetivamente hablando.
Como que, Seungmin era perfectamente consciente de ser un poco vanidoso, pero era por una razón, ¿de acuerdo? No era su culpa que a las mujeres les gustara tanto. Era un tipo bien parecido, en forma objetiva. Tenía un bonito cabello castaño claro y ojos pequeños que desaparecen cuando sonreía. Las chicas enloquecían con sus ojos... lo cual, a decir verdad, Seungmin no entendía, pero lo que sea.
—Mis padres no me dieron estos bebés —dijo Seungmin, acariciando su abdomen.— El culo sí.
Hyunjin se rió.
—¡Por favor! No me digas que llamas "bebés" a tus abdominales.
—Oh, vete a la mierda —dijo Seungmin, pateándolo por debajo de la mesa—. Desearías que tu cuerpo fuera tan sexy como el mío.
Bueno, para ser totalmente honesto, Hyunjin estaba tan en forma como él. En realidad, era de mayor altura y contextura que él. Hyunjin podría tener mejores brazos, pero Seungmin no iba a admitir eso en voz alta. Nunca.
—Cierto —Hyunjin descartó rodando los ojos—. Entonces, ¿Qué pasó con esa chica? ¿No pudiste hacer que se corriera o algo?
—Vete a la mierda. Deberías saber que la hice gritar —Seungmin bajó la mirada hacia su cerveza—. Fue sólo que... ella hizo algo... fue extraño y un poco asqueroso, pero no puedo dejar de pensar en ello ahora —lanzó una mirada hacia Hyunjin y lo encontró con el ceño fruncido.
—¿Algo? —dijo Hyunjin.
Seungmin sintió que su cara se ponía caliente.
—Como que... ella puso un dedo en... en mí.
Silencio.
—¿No te gustó?
—No... sí... yo... —Seungmin gimió, incapaz de mirarlo a los ojos.— Me gustó, hombre. Ese es el problema. Nunca llegué tan duro. No puedo dejar de pensar en ello ahora, y está jodiéndome la mente. ¡No soy gay y sabes que no lo soy!
—Minie.
Seungmin se obligó a mirarlo. Hyunjin tenía una expresión de incredulidad en el rostro.
—Te das cuenta de que los tipos homosexuales no son las únicas personas que pueden sentir placer por la estimulación anal, ¿verdad? En realidad, a algunos tipos homosexuales ni les gusta. Un dedo en el culo no te hace insatisfactorio de algún modo, hombre. Mucho menos intenso —miró a Hyunjin implorante—. No te hace gay... Lo entiendes, ¿verdad?, imbécil.
Seungmin exhaló. Hyunjin tenía razón. Hyunjin lo sabía mejor, él era en realidad homosexual. A diferencia de Seungmin.
—Pero —dijo, mordiéndose el labio—. El problema es que me tiene mal... la cosa del dedo. Ni siquiera puedo pajearme sin sentir que algo falta. Me follé una chica super caliente ayer y se sintió... ya sabes.
Hyunjin lo miró con extrañeza.
—No realmente, en realidad. No soy... —Se pasó los dedos por su pelo negro con una sonrisa irónica.— No es lo mío Minie.
Seungmin parpadeó.
—Pero eres gay —Se sentía casi traicionado. Se suponía que Hyunjin era la persona que lo entendería.
Hyunjin le dió una mirada algo taimada.
—Como dije, no a todos los homosexuales les gusta —se encogió de hombros—. No hace mucho por mí. No vale la pena la molestia. Creo que mi próstata no es tan sensible. Pero parece que la tuya sí, así que felicidades. Disfrútala.
Seungmin lo miró con incredulidad. ¿Disfrutar?
—¿Estás bromeando, hombre? ¿Ese es tu consejo?
Hyunjin se rió entre dientes.
—¿Qué tipo de consejo quieres? Compra algún buen lubricante y prueba con tus dedos.
—Mantén la voz baja, maldición —dijo Seungmin, con el ceño fruncido dentro de su cerveza. Hasta sus orejas se sentían calientes—. Soy un hombre heterosexual. Los hombres heterosexuales no hacen eso.
Hyunjin exhaló con fuerza.
—Dios, eres un idiota. ¿Dime de nuevo por qué somos amigos? Tengo amigos mucho más relajados.
Seungmin se golpeó la rodilla contra la de Hyunjin.
—No mientas —dijo, sonriendo—. Soy tu mejor amigo. Todos tus amigos del colegio de abogados de lujo son aburridos y horribles. Y soy totalmente el mejor copiloto que un gay pueda desear.
Hyunjin resopló.
—No recuerdo que nunca fueras mi copiloto. No necesito un copiloto al que arrastrar de todas formas.
—¿Por qué crees que levantas algo cuando salimos juntos? Los homosexuales te ven con un tipo caliente como yo y piensan que no eres el perdedor que realmente eres.
—Sí —dijo Hyunjin secamente.— Debe ser eso.
—Oh, no me jodas.
Cayeron en un silencio agradable. Seungmin echó un vistazo hacia la barra, pero no parecía que Taehyun necesitara ayuda. Taehyun era nuevo, pero no era la hora pico. Él debía estar bien.
—Lo digo en serio, amigo —dijo Hyunjin, haciendo que Seungmin volviera a mirar hacia él—. Consigue un buen lubricante y pruébalo. Si se siente tan bien como dices, te debes a ti mismo el probarlo. Si se trató de un golpe de suerte, no hay daño. Si no fuera así, bien por ti. Ponerte un dedo en el culo no te hará gay —Hyunjin resopló y levantó las cejas.— ¿Salvo que estés inseguro sobre tu heterosexualidad?
Seungmin entrecerró los ojos.
—Que te den. No estoy inseguro.
Era cien por ciento hetero. Hyunjin lo sabía mejor que nadie.
Recostado en su asiento, Hyunjin lo miró por sobre el borde de su vaso de cerveza.
—Entonces hazlo. ¿Qué tienes que perder?
2.
Más tarde esa noche, Seungmin se quedó mirando el techo de su habitación, jadeando como si acabara de correr un maratón, su polla gastada, sus dedos todavía enterrados en su culo, su cuerpo aún hormigueando luego del orgasmo más intenso de su vida.
No podía esperar a volver a hacerlo. Y otra vez, y otra vez, y otra vez.
—Mierda —susurró.
Era todo culpa de Hyunjin.