Videochat

Summary

BaekHyun nunca había sido muy amante de masturbarse viendo vídeos porno, mucho menos cuando su protagonista era un hombre. Nunca le había atraído alguien de su mismo sexo, nunca nadie lo había puesto tan caliente y demonios, eso era un problema porque él estaba empezando a obsesionarse con él. Estaba empezando a obsesionarse con Fénix, un chico que subía vídeos a una página porno.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

BaekHyun nunca había sido excesivamente amigo del porno, pero tenía que reconocer que estaba empezando a tener un jodido problema.

O al menos así lo consideraba él.

A fin de cuentas, ni siquiera en su adolescencia había visto muchos vídeos porno, más allá de la típica curiosidad juvenil y el morbo por ver a una pareja tener sexo frente a una cámara de una manera muy sobreactuada. De hecho, tampoco se masturbaba viendo a una mujer chupar un pene, tocándose a sí misma o follando con un tipo (de pene excesivamente grande, cabe destacar.) Era algo que sí, reconocía que podía llegar a ponerlo caliente, quizás provocarle cosquillas en su bajo vientre y que lo animara a masturbarse después, pero nunca lo hacía frente al ordenador, nunca mirando fijamente a la otra persona detrás de aquella pantalla, quizás porque no sentía esa necesidad morbosa de tocarse mientras otro se daba placer a sí mismo.

Pero BaekHyun lo encontró a él y todo se fue a la mierda, o algo así.

Fénix, un nombre artístico muy poco usual y demasiado elegante para un actor porno, pensó la primera vez que vio su nombre escrito en el título del aquel primer vídeo que lo llevó a toda aquella locura. Era un solo, una masturbación masculina amateur y BaekHyun ni siquiera sabía cómo ni por qué había llegado a ese vídeo, a decir verdad, porque joder, a él no le interesaban los tíos. O así lo pensaba él hasta la fecha.

Tampoco había tenido la oportunidad de ligar con uno ni nada por el estilo. Reconoce que podía verle el atractivo a los hombres, pero nunca pensó que uno pudiera llegar a gustarle o mucho menos crearle una erección. Tuvo que encontrarse con Fénix para darse cuenta que de hecho, sí podía ponerlo jodidamente caliente un hombre. O quizás sólo era ese tipo el que lo ponía así.

Y mierda, lo que le preocupa de la situación no es que le guste un hombre o masturbarse viendo porno, lo que realmente comienza a parecerle un problema es su fijación por Fénix. Porque desde aquel primer vídeo que encontró en un Tumblr, BaekHyun buscó más vídeos donde saliera aquel hombre alto, de pelo rojo brillante y esa voz sexy y ronca que lo llevaba al orgasmo.

De hecho, aquel vídeo había salido de una página porno de bastante y variado contenido y muchísimo usuarios y allí era donde Fénix publicaba su contenido, casi diariamente. BaekHyun encontró un paraíso cuando llegó a su cuenta y se encontró con tantísimos vídeos, joder, sobre todo porque el tipo no solo hacía solos, también salía follándose a otros, ya fueran hombres o mujeres. Había muchísimo material para días y días, aunque reconoce que sus favoritos siempre eran en los que él estaba echado sobre cualquier superficie blanda, masturbándose, y por eso, marcó la página como favorita, enviándola a la barra de marcadores.

Sin embargo, no decía que tuviera un problema por eso. Nop. Porque al fin y al cabo, BaekHyun era un funcionario del Juzgado, se levantaba a las seis y media para llegar a su trabajo a las ocho de la mañana y salía a las cinco de la tarde, no tenía tiempo real para salir por ahí a divertirse y su círculo de amistades era bastante reducido, sobre todo porque muchos de ellos ya no estaban solteros. BaekHyun llevaba una vida aburrida, pero estresante y no era anormal que un tipo joven y soltero de veintiocho años se masturbara un viernes por la noche después de una semana de estresante trabajo en el juzgado.

Lo que era un problema real y tangible era su obsesión por Fénix. Porque poco a poco se le fueron consumiendo los vídeos, siendo más habitual el uso de su mano derecha sobre su pene, y había llegado al punto de entrar cada vez que podía a mirar su perfil, con la esperanza de que hubiera publicado un nuevo vídeo que pudiera provocarle esa sensación de morbosidad caliente y febril, que lo llevaba a masturbarse, incluso en los baños de su jodido trabajo.

Aquello lo había llevado a lo impensable y se había creado una cuenta en TuPorno.com, descargado la aplicación y a suscribirse a su perfil, activando las notificaciones para saber siempre si subía un nuevo vídeo, comentaba algo en su tablón o decidía hacer algún directo (como ya había descubierto que el tipo hacía de vez en cuando.)

No obstante, era un viernes por la noche, BaekHyun estaba tirado en la cama con el portátil en su regazo y ya había visto todos los jodidos vídeos de Fénix. En un intento por tener una diversión un poco menos vergonzosa, trató de ver una película, pero no fue capaz de concentrarse en la trama, mientras seguía pensando en el ardiente hombre de pelo rojo. Por lo que decidió volver abrir TuPorno.com y a sumergirse en las profundidades de la categoría de masturbación.

Después de una hora, BaekHyun había visto a muchas jóvenes desnudas masturbándose en siete sitios diferentes y de muchas formas y ninguna había conseguido que él tuviera una dolorosa erección. Probó a ver a hombres y el resultado fue el mismo, o incluso peor, porque demonios, no se trataba de Fénix y siempre encontraba alguna manera de comparar sus cuerpos, sus voces o sus manos.

Estaba comenzando a frustrarse, pero sobre todo, BaekHyun comenzaba a entender que tenía un maldito problema, y uno muy grave cuando se planteó mandar una solicitud de chat.

Los chat en directo eran una opción que estaba ahí, pero que las cuentas más famosas de la página no solían aceptar, seguramente por la cantidad de solicitudes que recibían al día y por el acoso que sufrirían a través de aquellos chat. A fin de cuentas, esa opción tan solo era otra forma morbosa de tener sexo, pero sin compartir datos personales o mantener una charla superficial, algo muy parecido a los directos, pero sin el inconveniente de que hubieran otros cuatrocientos tíos igual de cachondos, soltándole cosas sucias a Fénix. La idea central era sacar el pene y disfrutar de lo que hiciera la otra persona al otro lado de la pantalla, pero no estaba seguro de que Fénix fuera a aceptar su solicitud. Él tan solo era Puppy28 (sí, había sido muy original con su nombre de usuario), un tipo más que intentaba abrir un videochat con él y masturbarse. ¿Por qué iba a hacerle caso?

Pero de todas formas, BaekHyun estaba esa noche osado y decidió mandar la solicitud de todas formas. Porque estaba caliente, no podía correrse y no podía quitarse de la mente al maldito hombre pelirrojo gimiendo con voz ronca, mientras su mano grande envolvía su erección.

No tenía ninguna esperanza o expectativa de que Fénix aceptara su chat, realmente fue algo que hizo dejándose llevar por un impulso loco y que le dio muchísima vergüenza un segundo después de enviar la solicitud. Quizás por eso apartó el portátil, saltando de la cama, decidido a ir a buscar algo de leche a la cocina y concentrarse en otra cosa que no fuera la jodida pagina porno.

Pensándolo bien, había sido algo ridículo de su parte, se dijo sacando la leche de la nevera. Su nombre de usuario era adorable o algo así, su foto de perfil era un corgi (porque deseaba muchísimo tener uno y si aún no se decidía era porque no tenía tiempo con su maldito trabajo para cuidar de un cachorro.) y en general, tan solo había rellenado de forma honesta los datos obligatorios para hacerse una cuenta como su edad, sexo y orientación sexual, porque él era así de imbécil. La página te permitía ponerte en contacto con personas de su zona que quisieran tener sexo y te pedían cosas como preferencias sexuales, fetiches o límites a los que no estaba dispuesto a llegar.

Una vez se sirvió su vaso de leche, lo tomó y regresó a su habitación, comprobando que ya eran las dos de la madrugada, se sentó en la cama, dispuesto a dar por finalizada aquella estupidez y tratar de dormir, cuando lo vio. En la barrita superior la casilla con un dibujo de una campana iluminada en color rojo con un número arriba indicando que tenía una notificación. Su mano tembló como la mierda cuando dirigió el ratón a la misma, clicando encima y conteniendo la respiración cuando leyó la notificación:

‘Fénix ha aceptado tu solicitud de vídeo chat, ¿deseas abrir un chat ahora?’

BaekHyun jadeó. ¿Realmente esto estaba ocurriendo? ¿Fénix había aceptado tener un videochat con un tipo llamado Puppy28 que bien podría ser un pervertido cincuentón dispuesto a engañarlo para que quedaran juntos o algo por el estilo?

Al parecer sí, y BaekHyun no iba a desaprovechar esa oportunidad. Llevó el cursor a la casilla de y entonces una página de chat se abrió, una donde se podía leer perfectamente arriba que Fénix estaba en línea y que el vídeo estaba cargando para mostrarle al tipo. Él tragó saliva, nervioso y emocionado, sintiendo cosquillas en su vientre por la excitación y el morbo de poder volver al hombre pelirrojo, realmente no creyéndose que estuviera pasándole esto a él, hasta que lo vio.

Fénix apareció en la pantalla en toda su gloria, sentado como él sobre la cama, sin camisa y con una sonrisa amplia en su rostro, una que lo dejó francamente sin aliento y que lo avergonzó jodidamente. Se sonrojó como la mierda y agradeció que la webcam no se hubiera activado automáticamente, y que por ende, aún el chico al otro lado de la pantalla tan sólo viera la foto del corgi simpático y adorable que encontró en Google.

—Mmm ¿hola?—la voz salió gruesa y grave a través de los altavoces de su ordenador, inundando la habitación y alcanzando todas las terminaciones nerviosas de BaekHyun. —¿Puppy?

Con manos temblorosas, escribió un simple y corto Hola en el chat que le sacó otra sonrisa igual de bonita y socarrona al chico.

—¿No vas a activar la webcam para mí?—preguntó haciéndole una mueca adorable que no encajaba ni con su voz ni con su cuerpo. —Es raro masturbarme mirando la foto de un corgi adorable. Me gustaría al menos saber que te gusta lo que haré, Puppy.

Oh dios, oh dios. Claro que le iba a gustar lo que iba a hacer, joder, ¿cómo podría no gustarle si era el sexo hecho hombre, demonios? Tan solo su voz ya estaba poniéndolo muy caliente y BaekHyun de verdad estaba muy rojo y abochornado por eso, porque no se suponía que tuviera que ser así, que tenía veintiocho años, carajo, no era un adolescente cachondo.

Sin embargo, no activó la webcam de inmediato, dándole mucha vergüenza que él pudiera ver su cara. Y eso fue lo que escribió.

Me da vergüenza. Y la sonrisa atractiva de Fénix se acentuó.

—¿Eres un adolescente, Puppy? ¿Sabes que los menores de edad no pueden estar registrados en esta página?

No soy un adolescente. Escribió frunciendo el ceño, enojado. El chico meneó la cabeza, encogiéndose de hombros.

—Entonces ¿cuál es el problema? No tienes que mostrarme la cara si no quieres, a fin de cuentas, eso no es lo importante ¿no?—rió Fénix de buen humor.

BaekHyun lo pensó un segundo, ¿cuáles eran las probabilidades de ver alguna vez en persona a Fénix? No muchas, pensó, y como él bien había dicho, siempre podía no enfocar su cara para que no le diera tanta vergüenza aquello. De todas formas, el chico no tenía pinta de querer empezar aquel juego hasta que él no encendiera la estúpida cámara y joder, por algún motivo que se le escapaba, Fénix había aceptado su solicitud de chat de entre los cientos que recibía (o al menos eso pensaba él. ¿Quién no querría ver a un tipo como ese en directo masturbándose para ti?)

Espera, escribió, consiguiendo un asentimiento satisfecho por parte del otro.

BaekHyun bajó la pantalla lo justo para que se le viera tan sólo de su rostro los labios y aún tener una buena visión de Fénix al otro lado de la pantalla, y activó la maldita cosa, autorizando al micrófono para que también se pudiera escuchar su voz. Los segundos que tardó el recuadro rectangular en aparecer, mostrándolo, BaekHyun sufrió por los nervios, aún sin saber muy bien cómo acabaría aquello o qué tenía qué hacer. A fin de cuentas, esta era su primera vez en un chat como ese y en los directos que emitía Fénix de vez en cuando, él nunca dijo nada obsceno para el chico, permitiéndole ese honor a los otros cuatrocientos tíos cachondos que también estaban masturbándose viendo al tipo.

—Por fin. —murmuró el chico. —Unos labios muy bonitos, Puppy. ¿Estás seguro de que no eres un bebé?

—Sí, estoy muy seguro de que tengo la edad adecuada para entrar a una página porno. —soltó irritado, crispándose, muy nervioso por la situación.

—Tu voz también es muy bonita.—comentó el otro, haciéndolo sonrojarse de nuevo.—¿No vas muy vestido?

—¿No estás hablando mucho?

Se maldijo dos segundos después de decir esa mierda, pero Fénix en vez de ofenderse y cerrar el chat, se rió.

—Buen punto. Tienes carácter, me gusta. —asintió el tipo.—Entonces…¿qué quieres qué haga, Puppy?

BaekHyun se lamió los labios, tardando en responder unos cuantos segundos y demonios, pudo ver cómo a través de la pantalla, Fénix seguía el recorrido de su lengua con ojos hambrientos y casi desesperados, y él no pudo evitar imaginarse cómo sería si estuviera frente a él, ¿lo besaría? ¿Lo tomaría con fuerza, rudo y fuerte?

El mero pensamiento lo estremeció como a un idiota y puede que eso fuera lo que le hiciera reaccionar y comprender que estaba en medio de un videochat porno con un tipo muy caliente que estaba dispuesto a hacer lo que quisiera con tal de llevarlo al orgasmo y bueno, BaekHyun era vergonzoso, pero tenía algunas ideas.

—Acaríciate por encima de la ropa.

Y Fénix fue obediente, joder. El tipo se tocó por encima de la ropa, sus manos eran lentas y suaves, torturándose y torturándolo, porque BaekHyun cada vez se sentía más ardiente en todas partes y de todas formas, le gustaba que el chico fuera despacio con sus movimientos, disfrutando cada gemido ronco.

Pese a todo, BaekHyun dirigió sus manos con órdenes precisas y seguras, se sentía abochornado, pero a la vez muy excitado y no podía evitar hablar y sorprenderse con cada jodida frase como ese no tan duro, bebé, tienes que durar un poco más. El chico pudo sacarse los pantalones después de un tiempo, cuando rogó por poder liberar su erección y BaekHyun se sentía tan malditamente duro que le dolía.

—Coge uno de tus juguetes.

—¿Cuál de ellos, Puppy?—preguntó a la cámara sensual, la sonrisa seductora hablándole del deseo y sus ojos divertidos porque no era una sorpresa que él supiera que tenía juguetes.

—Un consolador. El que más te guste.—respondió con voz oscura, carraspeando al final, sabiendo que su pene dolía como la mierda aún dentro de su pantalón de pijama y sus bóxers.

Fénix asintió sumiso y salió fuera de cámara unos cuantos minutos en los cuáles BaekHyun aprovechó para respirar, tratar de calmarse y quitarse el puto pijama, aunque se dejara la camiseta, aún tímido para mostrar su abdomen, y no atreviéndose a mostrar su erección, dejándose la ropa interior. Cuando el chico regresó estaba completamente desnudo, traía en sus manos un consolador que fingía ser un pene de tamaño mediano y un bote de lubricante. Su sonrisa deslumbró por un momento a BaekHyun, hasta que tuvo que tragar saliva al ver su erección dura y roja, y joder, casi deseó poder pasar la lengua por esa vena que recorría su miembro y hacer que se corriera. La mera idea lo hizo jadear.

—¿Todo bien?—su voz sonó divertida, el pene de plástico estaba apoyado en su mentón de forma casual y BaekHyun quería maldecir a ese pelirrojo por ser tan caliente.

—Perfectamente.

—Dime, Puppy, ¿qué quieres que haga ahora? ¿Por qué me has pedido que me traiga uno de mis juguetes, hmp?—era sugerente, sexy, todo él.—¿Quieres imaginar que este pene es el tuyo y que lo chupo?

Lo escenificó, metió el consolador en su boca hasta la mitad, lamiéndolo como el que lame un helado delicioso, mirando muy fijamente a la pantalla y joder, BaekHyun gimió como un bastardo, encogiendo los dedos de los pies ante el repentino tirón de su erección.

—No.—se atrevió a refutar, respirando.—Quiero que te imagines que ese pene es el mío clavándose en tu culo uno y otra vez. Quiero que llegues al orgasmo pensando en mí, Fénix.

No sabe de dónde sacó el coraje o las palabras, no sabe cuándo se volvió tan sucio y le daba lo mismo en ese instante, porque Fénix sonrió de medio lado, complacido y excitado, y volvió a lamer el pene de plástico con un sonido obsceno antes de echarse abundante lubricante en los dedos y comenzar a estirarse.

Fue en ese punto cuando BaekHyun no pudo evitar tocarse. Fénix era demasiado erótico introduciendo sus dedos dentro de él para prepararse, estirándose con ahínco y soltando esos gemidos guturales roncos que erizaban la piel del hombre al otro lado de la pantalla. El chico no tuvo reparos de mover las caderas contra sus dedos largos y gruesos una y otra vez, deteniéndose tan solo para masajear sus testículos y BaekHyun gimió demasiado fuerte cuando el preseminal salió de su miembro erecto sin tan siquiera tocarlo, joder.

—Muéstrame tu polla, Puppy. Déjame imaginarme que eres tú el que va a follarme, por favor.—gimió ronco al final de la oración y joder.

BaekHyun respiró con dificultad, su mano cerrándose sobre su erección por arriba de la tela, sabiendo que era insuficiente contacto para lo caliente que estaba. Quizás por eso cedió a lo que el chico estaba pidiéndole. Con cuidado de no cometer un error y mostrar su rostro, se quitó el bóxers, siendo demasiado consciente de su erección y desnudez, pese a negarse a quitarse la camisa. Fénix casi lo recorrió como si estuviera allí con él, como si estuviera viendo algo delicioso que quisiera probar y BaekHyun se mordió el labio inferior, cerrando los ojos un momento y tomando su erección con su mano por la base para subir y bajar por esta, extendiendo el preseminal.

Fénix entonces cubrió con lubricante el consolador y tanteó su entrada juguetón, abriendo bien las piernas y recolocando el portátil para que él tuviera una buena visión de su trasero, su miembro y su rostro retorciéndose en una mueca de placer. El chico introdujo el pene poco a poco, abriendo la boca en una exclamación muda y consiguiendo que BaekHyun se masturbara con fiereza, absorbiendo la bonita imagen erótica que Fénix estaba dándole solo a él.

Una vez estuvo dentro, el tipo gimió, dejando caer la cabeza hacia atrás y esperó a acostumbrarse, tocándose su miembro muy suavemente, en caricias lentas y seductoras que solo avivaron las ganas de BaekHyun de estar ahí y poder ser él quien le diera esa atención al chico.

—No te corras aún, Puppy. No quiero que el juego termine tan rápido.—le pidió con voz divertida Fénix, mirando con hambre su erección.

BaekHyun apretó la mandíbula y detuvo el movimiento contra todos sus impulsos.

—No te toques. —le ordenó con fuerza.—Córrete follándote ese pene y pensando que soy yo.

Fénix gruñó y comenzó a mover el consolador, penetrándose con desesperación. BaekHyun se masturbó al ritmo que marcó el tipo, no pudiendo apartar los ojos ni por un jodido instante de él, todo él, demonios. Su pelo rojo y brillante pegado a su frente perlada en sudor, sus abdominales tensos por el movimiento de su cuerpo y sus caderas encontrándose contra las estocadas del consolador una y otra vez, hasta que tocó ese punto dulce que lo hizo gritar rompiéndose su voz y BaekHyun sintió que mierda, iba a correrse dentro de nada si él seguía así.

El chico se mantuvo tocando su próstata una y otra vez, penetrándose con rapidez y fuego, clavando los ojos en BaekHyun y él no era capaz de pensar en otra cosa que no fuera el pene erecto y húmedo de Fénix, apunto de correrse sin necesidad de tocarse, como él le había pedido, y esos gemidos roncos y sensuales que calaban sus sentidos y enviaban escalofríos directamente a su polla.

BaekHyun se corrió gimiendo sin vergüenza demasiado alto, manchando la colcha con hilos blancos de semen y provocando que Fénix también llegara al orgasmo con un embiste profundo en el cual gruñó algo parecido a Puppy. El chico entonces sacó el consolador de su entrada, atendiendo su miembro, ayudándolo a terminar de correrse y BaekHyun jadeó con la boca seca.

Después, todo quedó en silencio por varios minutos. Fénix recuperándose de su clímax parcialmente echado sobre sus almohadas con una sonrisa satisfecha en su rostro y BaekHyun bajando sutilmente la camiseta hasta su entrepierna, demasiado consciente de que acababa de tener sexo a través de videochat con un desconocido.

—Ha sido bueno hablar contigo, Puppy.—y mierda había un tono de burla en su voz, porque era evidente que no habían hablado precisamente, sobre todo porque aún se podía ver a través de la webcam los restos de su semen sobre la colcha.

—Yo...sí, me ha gustado. Mucho.—añadió, abochornado, sus mejillas poniéndose muy rojas y carraspeando para tratar de ocultarlo.

Fénix sonrió, incorporándose para que tuviera un mejor plano de su cara.

—Me alegra saberlo.—rió. —A mí también me gustó.

BaekHyun abrió la boca, sorprendido, sintiendo como algo en su pecho se hinchaba de forma estúpida porque al chico le había gustado lo que habían hecho.

—Dije en serio lo de tus labios y tu voz, Puppy. —le sorprendió de nuevo con esa confesión un poco más seria, pero sin perder la sonrisa.—Espero que pronto encuentres a alguien que también sepa apreciarlo y que puedas dejar de ver a tíos como yo masturbarse en internet.

—¿Gracias?—dudó al responder, no sabiendo cómo tomárselo.

—Aunque ojalá todos los tíos que me vieran fueran como tú.

BaekHyun jadeó.

—¿Por qué?

—Porque tú has sido respetuoso, por eso te deseo que encuentres a alguien, lo mereces.—Fénix revolvió su pelo, en ese momento no parecía un actor porno o el chico con el que llevaba semanas soñando. Tan solo parecían dos viejos conocidos que se había cruzado una noche y joder, BaekHyun casi podría haber olvidado que aún estaba semidesnudo.—Buenas noches, Puppy.

—Buenas noches. ¡Descansa mucho!—añadió antes de que cortara el videochat, apurado.

Fénix sonrió.

—Gracias, tú también.

Entonces, el hombre pelirrojo desapareció de la pantalla de su portátil, ya no estaba en línea y el chat había finalizado. Sin embargo, BaekHyun no pudo dejar de pensar en Fénix, en lo que habían hecho y en sus buenas palabras al final, porque de todas las cosas que hubiera esperado que ocurrieran ese viernes por la noche, jamás imaginó que terminaría teniendo sexo con un tipo que subía vídeos a internet masturbándose, mucho menos que le gustaría tanto y que odiaría tanto el no conocerlo en persona.

Una semana pasó, Fénix no subió nada nuevo a lo largo de aquellos días y BaekHyun cada noche pensaba en su pequeño encuentro con el tipo, dejándose dormir pensando en cómo podría haber sido si se conocieran en persona y él no fuera usuario de una página de vídeos porno. Aunque a decir verdad, siempre terminaba desmotivándose cuando pensaba en aquello, porque si conociera en la vida real a alguien como el chico pelirrojo, lo más seguro era que él nunca se fijaría en BaekHyun. Al fin y al cabo, él solo era un empleado público del juzgado, un hombre aburrido de veintiocho años que no tenía tiempo ni para tener un perro o una pareja, alguien como Fénix no lo miraría dos veces.

Eso no conseguía que dejara de soñar o que no se preguntara qué estaría haciendo el tipo. De alguna manera estaba preocupado por su falta de actividad en su cuenta en la página, ya que no era habitual que estuviera tantos días inactivo, y varios suscriptores de su canal habían expresado también abiertamente su preocupación (y frustración sexual) ante la falta de Fénix subiendo vídeos o haciendo algún directo.

Pese a eso y al sentirse inquieto y preocupado, BaekHyun no podía dejar su vida, y por mucha pereza que le diera, ya le hacía falta ir a comprar. Por eso cerró la pestaña con el perfil de Fénix y apagó el portátil, preparándose para salir.

Era sábado, cerca de la una de la tarde y BaekHyun se maldijo por haberse levantado tan tarde ese día, ya que odiaba comprar a esa hora. La gente solía amontonarse en el supermercado, como si todos hubieran decidido que era bueno ir a hacer la compra a la hora de comer y BaekHyun detestaba la sensación de agobio de no poder pasar por los pasillos y que la gente lo empujara para coger cualquier producto de las estanterías.

No obstante, no le quedaba más remedio. La despensa estaba vacía, al igual que el congelador y el frigorífico, no le quedaba ni un trozo de lechuga para hacerse una mísera ensalada y realmente, necesitaba hacer la jodida compra, aunque estuviera hasta los topes el maldito supermercado. Por eso, se armó de paciencia, aparcó el coche en el garaje y entró con un suspiro derrotado dentro del establecimiento, siendo recibido inmediatamente por un empujón de una mujer que no lo había visto, concentrada en coger un bote de legumbres.

Rumiando una maldición, BaekHyun empujó su carrito por la sección de las galletas y el café, metiendo algunos productos dentro del carro y revisando la estricta lista que se había hecho para no comprar de más y no caer en antojos estúpidos e innecesarios. Estuvo así durante unos diez minutos, hasta que llegó a la charcutería y quiso morir al ver la cantidad de gente que había. Descartó la compra de jamón, decidiendo que no era necesario para su alimentación y continuó por el pasillo hasta llegar a la frutería.

Estaba cogiendo un par de manzanas cuando de repente, algo chocó contra su espalda y él sintió algo frío mojar su camisa y bajar por su espalda. BaekHyun dio un respingo por la sorpresa, chillando patéticamente por la impresión y el cambio de temperatura y al girarse su nariz se dio de bruces con un pecho fuerte y unos brazos protectores que lo tomaron por la cintura para evitar que perdiera el equilibrio.

—Mierda, mierda. —maldijo una voz y joder, él la escuchó terriblemente familiar. —Lo siento muchísimo, no te vi y…¡joder! Se me resbaló de las manos el café.

BaekHyun alzó la mirada entonces, confuso y abrumado, no comprendiendo un carajo de lo que estaba sucediendo y por qué sentía su espalda mojada y fría y apestaba tantísimo a café. Al encontrarse con aquella mirada de ojos brillantes oscuros y ese pelo rojo intenso, BaekHyun jadeó y quiso desaparecer.

Porque allí delante de él, tomándolo por la cintura y siendo el responsable de que su camisa estuviera mojada y arruinada por café, estaba Fénix.