♧ᴄᴀᴘɪ́ᴛᴜʟᴏ 01♧
Llevar una vida pacífica no existe, no cuando eres el próximo sucesor de la más grande mafia coreana, eso lo sabia muy bien Jeon Jungkook, un alfa puro que a tan solo 13 años supo cual sería su destino, la completa soledad, luego de la muerte de su madre a manos de un enemigo de su padre supo que no podría mostrar su debilidad, no podría mostrar ningún sentimiento de por medio, para no pasar por lo mismo que su padre entonces tuvo que reprimir todas las distracciones, a partir de ese momento supo que en su vida no habría tiempo para el sentimentalismo, no debía existir, así que con mucho esfuerzo se encargó de eliminar cada rastro de sentimentalismos, se encargó de desaparecer cualquier tipo de sentimientos que pudiera ser una distracción en su vida, a partir de ese año nadie volvió a ver a aquel dulce alfa que irradiaba felicidad, era como si lo hubieran reemplazado con un robot idéntico a él.
Años más tarde, aquel pequeño alfa, se convirtió en una de las personas más temidas del mundo, su imponente aura reflejaba su gran importancia, su seriedad era una de sus más grandes características, la principal característica en su ser era su gran capacidad para concretar sus negocios, en poco tiempo fue reconocido como uno de los mafiosos más grande de todo el mundo, nunca habían cabos sueltos, siempre hacia su trabajo perfectamente, es por ello, que muchos querían trata de hacer negocios con él pero no siempre lograban hacerlo, solo muy pocos lograban ser socios con el alfa, nunca huía, siempre lograba todos sus cometidos, nunca nadie se había atrevido a retarlo porque sin importar cuan fuerte pudiera ser, Jeon Jungkook lo era el tiple.
─Bienvenido jefe ─pronunció uno de sus guardaespaldas, al abrir la puerta de aquella casona, donde tenían a capturado a una escoria que habían atrapado tratando de romper la seguridad de las filas del alfa.
─¿Dónde lo tienes? ─preguntó ingresando a la casona de manera elegante.
─Se encuentra en el lugar donde siempre ─contestó observando a su jefe.
─Muy bien, preparen la habitación de diversión ─dijo caminando hacia la habitación donde tenían a aquel beta.
─Como usted ordene, jefe ─dijo aquel alfa, cambiando de camino para hacer lo que le pidió su jefe.
Jeon, por su parte, ingresó a la habitación donde estaba su invitado especial, sonrió al verlo amordazado mientras que sus manos estaban amarradas con grandes sogas colgando hacia el techo, con una de sus manos hizo un ademán a sus guardaespaldas para que dejen de hacer aquella reverencia.
─¿Cómo está nuestro invitado de honor?¿Tuviste una buena noche? Supongo que mi gente te dio una cálida bienvenida ─preguntó Jeon mientras lo observaba.
─Vete al diablo Jeon ─respondió mirándolo de manera retadora.
El alfa puro sonrió asintiendo con la cabeza.
─Vaya, no hay necesidad de utilizar insultos pero ¿sabes? ─dijo sonriendo el alfa─ En el infierno nos volveremos a encontrar. Ahora vamos a hablar de algo importante... ¿Quién es tu jefe?
─No voy a decir nada Jeon, así que no gastes tus palabras, así que puedes matarme ahora mismo ─dijo el beta mirando a el alfa frente a él.
─Muy bien, está bien que no quieras decir nada, no voy a suplicarte ─dijo Jeon con su rostro serio─ Pero tampoco voy a matarte así de fácil.
Sonriendo Jeon se colocó sus guantes de cuero, no quería ensuciarse, con cuidado se dio la vuelta para así dirigirse a un estante que se encontraba en el lugar, sonriendo vio todos las armas que tenía para torturar a sus invitados especiales, sin pensarlo mucho tomó un cilicio con puntas y así se aproximó hasta donde se encontraba el beta, con poco cuidado colocó el objeto alrededor del cuello del contrario, pudo escuchar a el chico suspirar con dificultad por lo que sonrió levemente. Una vez más regresó a el estante, esta vez tomando un flagrum, sonriendo se dio la vuelta para así encarar a el beta.
─Este es bonito, ¿verdad? ─dijo caminando hacia el beta─ Veamos cuanto tiempo logras resistirlo, la última persona que lo utilizó solo resistió durante cinco minutos. ¿Te consideras alguien fuerte?
─Púdrete Jeon ─dijo el beta, escupiendo a los pies del mafioso.
Sonriendo Jeon observó a el chico, sin pensarlo dos veces utilizó el flagrum para golpear el rostro del chico.
─Veo que no eres muy inteligente ─dijo ubicándose detrás del beta─ Debí haberme dado cuenta de eso, es una lastima.
─Entonces, tampoco eres tan inteligente como lo piensas ─dijo el beta, jadeando con un poco de dificultad para respirar y hablar.
─Soy piadoso, creí que podrías recuperar puntos por tu comportamiento anterior ─dijo Jeon observándolo.
─¿Piadoso? No eres la gran cosa Jeon, no eres más que una vil rata ─dijo el beta.
─Mi querido amigo, soy más que una simple rata ─dijo el alfa tomando entre sus manos el rostro del beta─ Recuerda esto escoria, aunque el piso este parejo hay niveles, tú y yo no somos iguales ─dijo el alfa soltando con brusquedad el rostro del beta.
Luego de aquellas palabras Jeon no tardó dos segundos en comenzar a golpear el cuerpo semidesnudo del beta con el flagrum, cada jadeo que el beta dejaba escapar no podía dejar de sonreír, era grande su satisfacción, aunque al verlo por desmayarse detuvo sus golpes.
─Te voy a dar una oportunidad más ─dijo el alfa puro─ ¿Quién es tu jefe y a dónde llevó mi mercancía?
Tosiendo sangre el beta respiró con dificultad, poco a poco levantó la mirada para así ver a el alfa.
─Mi jefe es Choi Tae-Joon, el hijo de Choi Si-Won ─dijo el beta jadeando─ Déjame ir, te lo suplico, ya no puedo más.
Sonriendo Jeon miró a el beta, todos siempre se tragaban sus palabras, siempre suplicaban por piedad.
─Muy bien, duraste seis minutos, tienes un cuerpo resistente ─dijo el alfa─ ¿Dónde se llevaron mi mercancía?
─No lo sé, realmente no lo sé ─dijo el beta.
Jeon suspiró mirándolo.
─Esta bien, aquí estamos para ayudarte a recordar ─dijo levantando el flagrum en sus manos.
─No lo hagas, detente, ya recordé todo ─dijo el beta, casi llorando al ver las intenciones del alfa─ Las llevaron a el norte de Daegu, las van a revender a un comprador chino.
─Vaya, me doy cuenta que no eres tan idiota como pensaba ─dijo Jeon entregando el flagrum a uno de sus guardaespaldas─ ¿Fecha y hora?
─Mañana, lo harán cerca de la medianoche ─dijo el beta─ Ya déjame ir, ya te dije todo lo que tenías que saber.
─Tienes razón, ya me dijiste todo lo que tenía que saber ─dijo Jeon quitando el cilicio del cuello del beta─ No creo que puedas caminar, ven te ayudaré a ir hasta la salida ¿si?
El desesperado beta asintió con la cabeza, Jeon lo ayudó a ponerse de pie y así comenzaron a caminar fuera de aquella habitación, pronto llegaron a una puerta, donde al ingresar estaban varios de los trabajadores de Jeon, todos esperando por su jefe y por aquel intruso.
─¿Q-qué? ─murmuró el beta observando a Jeon.
─¿Realmente creíste que te dejaría ir tan fácilmente? ─dijo el alfa soltando a el beta.
─Dijiste que lo harías ─dijo el beta, observándolo con incredulidad.
─Desde el principio te dije que tu muerte no sería rápida y sencilla, te dije que te haría sufrir ─dijo Jeon─ ¿Sabes algo? Te voy a dar un premio por haber sido quien más tiempo ha resistido con el cilicio en su cuello.
─Vete al diablo, Jeon ─dijo con enojo aquel beta.
─El diablo es mi amigo, seremos buenos aliados en el infierno ─dijo Jeon mirándolo mientras sonreía, pronto su sonrisa se desvaneció, dando paso a su seriedad innata─ Vamos a comenzar señores.
Tronando dos veces sus dedos, Jeon vio como dos de sus guardaespaldas tomaban los brazos de aquel beta para así arrastrarlo hasta el horno que tenían en ese lugar.
─Fue un gusto haberte conocido amigo mío, quizás nos volvamos a ver en el infierno mientras tanto diviértete sin mí ─dijo el alfa viendo como sus guardaespaldas lanzaban dentro del horno a aquel beta.
Sonriendo Jeon escuchaba los gritos de aquel beta, aquel había sido su castigo por haber recibido aquel trato de su parte, si lo hubiera tratado de mejor manera solo lo hubiera quemado después de una muerte rápida pero como se atrevió a tratarlo de esa manera entonces tuvo que recurrir a sus castigos.
─¡Señores! Preparen sus maletas, nos vamos a Daegu ─dijo entusiasmado mientras miraba a sus trabajadores─ Vamos a recuperar mi mercancía ─dijo nuevamente con un semblante serio.
Todos los trabajadores asintieron con la cabeza para así reverenciar frente a su jefe y así poder retirarse para comenzar con los preparativos para partir. Jeon por su parte salió de aquella casona siendo escoltado por varios guardaespaldas, pronto se subió a el auto que esperaba para llevarlo a su hogar.
─Vamos a casa, mi padre me espera ─dijo mirando a el chófer, quien asintió con la cabeza para así comenzar a conducir hacia la casa de su jefe.
Suspirando, Jeon recargó su cabeza sobre el respaldar de su asiento, debía llegar rápido a casa para hablar con su padre y así también poder descansar antes de su viaje.








