¡Quiero un tamagotchi!

Summary

ChanYeol miró la pantalla de su móvil con rabia, tristeza y frustración. Joder, llevaba cinco veces ya que su tamagotchi se convertía en planta y no entendía porque esa mierda de aplicación no lo dejaba tener a su bebé virtual. —¿Qué? ¿Tú bebé se suicidó de nuevo?—se burló BaekHyun. Él tenía la culpa de que ChanYeol quisiera un tamagotchi.

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1
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n/a
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18+

Capítulo único

NOTA: Es un oneshot especial de mi fic Jugando contigo, se puede leer de forma independiente.

—¿Por qué?—lloriqueó ChanYeol como si el mundo se hubiera terminado.

El chico miró la pantalla de su móvil con una mezcla de rabia, tristeza y frustración y el único motivo por el que el aparato sobrevivió fue porque si lo lanzaba por la ventana, ChanYeol definitivamente no podría tener su tamagotchi.

Sep, lo sabía, era absurdo, sin embargo, su deseo irracional por conseguir un maldito muñequito virtual no había sido su jodida culpa. A ChanYeol le gustaban los videojuegos de coches, luchas, disparos y misiones, juegos que le supusieran un reto o en el que hubiera un objetivo más grande que criar un huevo y esperar a que éste te diera un niño adorable al que tendrías que cuidar.

BaekHyun tuvo la culpa de que él se descargara la puta aplicación de “My little baby”. Hasta hacía una semana, ChanYeol no quería un tamagotchi y ni se le habría pasado por la mente descargar un juego tan absurdo, ocupando memoria que precisamente no le sobraba, en su teléfono.

Sin embargo, después de tres días con un humor de mierda porque su BaekHyun le dedicaba más atención al dichoso juego que a él y un par de burlas por lo irónico del tema (‘Te recuerdo, Park, que tú me hiciste lo mismo con el World of Fantasy.’), ChanYeol decidió que estaba hasta la polla de no tener él su propio tamagotchi. Porque así era él, en vez de querer romper el estúpido teléfono de su novio, para que por fin se dedicara a cuidarlo a él, prefería descargarse la aplicación y competir con BaekHyun por ver quién criaba al mejor bebé.

ChanYeol habría sido un gran padre si en primer lugar, tuviera un tamagotchi.

Al parecer, la aplicación no era tan simple como había supuesto o el mundo lo odiaba terriblemente. Después de descargar la cosa y crear su cuenta en el juego, no le entregaban un muñequito al azar o que él podía elegir, en todo caso. Nop. Le entregaban un huevo que él debía cuidar durante veinticuatro horas y dependiendo de lo bien que lo hiciera, saldría su mascota virtual.

Hasta ahí no había grado de dificultad alguno. ¿Quién cojones no podía cuidar de un huevo?

Los problemas llegaban cuando el huevo se abría. A ChanYeol nadie le había dicho, por supuesto no BaekHyun (porque él sí era buen padre, o eso dijo en su defensa) que el dichoso tamagotchi podía transformarse en una planta si no lo cuidabas de la forma adecuada.

La primera vez que le ocurrió, ChanYeol gritó, buscando en internet como arreglar a su mascota. Una vez comprendido que no había solución, mandó a su plantita a la ciudad de los bebés y lo hizo renacer como huevo.

Sin embargo, después de cinco jodidas veces, ChanYeol estaba empezando a creer que el mundo estaba conspirando contra él o que la puta aplicación no quería que él jugara a su mierda de juego.

—¿Qué? ¿Tú bebé se suicidó de nuevo?—le preguntó BaekHyun desde el sofá, riéndose de él descaradamente.

—No lo entiendo. Creí que esta vez era la definitiva. Cha y yo éramos compatibles. —murmuró aún estupefacto, mirando con ojos desconcertados la planta verde de tallo alto que había sustituido con un humo rosado al muñequito.

—Al parecer, Cha no pensaba lo mismo que tú. —rió entre dientes BaekHyun.

ChanYeol le tiró un bolígrafo, dándole en la cabeza.

—Para empezar esto es tú culpa, así que no te burles de mí, idiota.

—¿Mía? ¿Por qué? Eres tú el que quiso tener un tamagotchi porque yo tenía uno. No es mi jodida culpa que no sepas cómo cuidar uno.

—Tú no me prestabas atención por este juego, yo sólo quería saber qué tenía de fantástico cuidar de una mascota virtual y la aplicación no me deja. —le dijo con voz gruñona, sus gafas de pasta deslizándose por su nariz mientras hacía una mueca con su boca.

BaekHyun suspiró, derrotado. El chico se incorporó de su cómoda posición en el sillón y dejó su teléfono sobre su estómago.

—¿De verdad se te transformó en planta?

—Sep. —lloriqueó.

—¿Cuántas veces van ya? ¿Cuatro?

—Cinco.

—Auch.

—No lo entiendo.—se quejó una vez más mostrándole su móvil.

La plantita que una vez fue Cha en la habitación destinada al tamagotchi, la luz haciendo el efecto dramático alumbrando solo a la plantita y un cartel encima de la misma anunciando lo evidente con la carita triste del bebé que era la imagen de la aplicación (‘¡Oh, no! Ha ocurrido un error en su crianza. Tu tamagotchi se ha convertido en planta.’)

—Un error en la crianza. —se rascó la cabeza BaekHyun. —¿Qué has hecho? Seguro que te olvidaste de darle de comer.

—¡No! Juro que no sé qué pasó, le di de comer, le compré ropa y cuidé que hubiera dormido, también lo llevé de paseo y de repente ¡puf! —ChanYeol hizo un ruido fuerte con sus manos, aplaudiendo y exagerando el movimiento. —Planta.

—Qué raro.—murmuró BaekHyun mirando de nuevo el móvil del chico.

A decir verdad, lo era y no lo entendía.

Él no hizo nada especial para mantener a su tamagotchi vivo, lo cierto era que se descargó la aplicación porque una de sus compañeras jugaba a eso mientras esperaban su siguiente clase, una de las pocas optativas que no compartía con ChanYeol, y él estaba muy aburrido. La chica, de la cual no se acordaba de su nombre, pero sí la reconocía porque tenía las puntas verdes (Me las quiero cambiar a rosa, le dijo en medio de su conversación con una sonrisa.) le explicó que era un juego sencillo y quizá hasta estúpido, pero que era bueno jugar un rato con el tamagotchi cuando no se tenía nada que hacer, como ellos en ese instante.

BaekHyun probó porque con un amigo como ChanYeol ya había jugado a muchos videojuegos de mierda y no iba a despreciar una aplicación tonta, porque al fin de cuentas, prefería criar un huevo a prestar atención a su profesor de su siguiente clase.

—BaekHyun. —interrumpió su línea de pensamiento ChanYeol. El alto se había sentado a su lado en el sillón, acercándose muchísimo a él y tomándolo del brazo. —Ayúdame.

Y él pensó que ojalá le estuviera pidiendo ayuda por otro motivo más interesante y caliente y no por un jodido tamagotchi.

—¿Qué quieres que haga yo, ChanYeol? —le gruñó notando que estaba molesto sin sentido, mierda. Puede que le tocara los cojones que ChanYeol estuviera tan emperrado en tener un tamagotchi en vez de mandar la aplicación a la mierda y preferir jugar con él a doctores y enfermeros o algo así. Por poner un ejemplo, claro.

—Llevo cinco plantas. —él alzó una ceja, sin entender el punto. —Está claro que o el mundo está conspirando contra mí….

—Algo totalmente absurdo. —refutó él.

—O yo estoy haciendo algo mal.—terminó la frase ChanYeol, frunciendo el ceño.

—Lo más probable. —aceptó sonriendo como un bastardo.

—Ayúdame. —lamió sus labios y BaekHyun odiaba cuando hacía eso porque quería hacerlo él. —Cría tú a mi tamagotchi.

ChanYeol observó a BaekHyun abrir ligeramente la boca y mostrarse indignado sin entender bien por qué. Probó suerte de todas formas, juntando las manos en súplica y poniendo ojos de cordero a punto de matar.

—¿Te estás oyendo? Es un puto juego, ChanYeol, probablemente sea un error del servidor o alguna mierda por el estilo. —él frunció el ceño, haciendo un mohín infantil. —No pongas esa cara de gilipollas, que ya estás mayorcito. Tu obsesión por ganar en los juegos me asusta a veces.

—Mentira, te encanta mi lado competitivo. —murmuró el alto con voz profunda, pero aún molesto. —¿Qué coño te cuesta a ti criarme al tamagotchi? Solo son los tres primeros días. —BaekHyun alzó una ceja, estupefacto. —El tamagotchi se puede convertir en planta los tres primeros días después de alcanzar la forma de niño.

—Has estado estudiándote las guías de usuario. —no era una jodida pregunta, lo hizo sí.

ChanYeol había buscado por qué su bebé se convertía en planta, pero la guía daba respuesta a las preguntas más frecuentes y al parecer, no solía ocurrir que durante cinco ocasiones tu tamagotchi se suicidara.

—BaekHyun, por favor. —lloriqueó.

—¿Y qué pretendes? ¿Que esté tres días con tu móvil, cuidándote una mascota virtual?

—¿Sí? —le sonrió ampliamente como un niño al que se le ha dicho que vendrá Papá Noel y ha roto el jarrón favorito de su madre, pero aún pretende ser bueno. BaekHyun bufó, apartando la mirada. —Iré a ese club de teatro al que quieres ir. —jugó su siguiente baza, aunque no le agradara en nada esa idea. Obtuvo la atención de BaekHyun en seguida y ChanYeol suspiró. —Me vestiré de niña. —murmuró.

BaekHyun sonrió como el hijo de puta que podía llegar a ser y sus ojos castaños brillaron con malicia y algo de lujuria.

—Yo elijo tu atuendo.

ChanYeol sabía que estaba perdido, pero quería un tamagotchi.

***

—Parezco una puta. —se quejó ChanYeol.

BaekHyun recorrió a su novio de arriba a abajo con una sonrisa ladina en el rostro, mientras el tipo se sonrojaba y trataba de poner las manos en sus piernas, avergonzado e incómodo. Si tenía que ser sincero, había hecho un magnífico trabajo.

ChanYeol casi parecía una niña, luciendo una minifalda negra entubada que se subía por sus muslos cada vez que caminaba, unas medias transparentes que le costó encontrar para su altura y una blusa ceñida color rosa chicle con una gran escote entre las dos protuberancias que BaekHyun creó con un sujetador de YooRa. Usaba unas bailarinas rosas más que nada porque si no iba a ser tan jodidamente alto que BaekHyun se perdería y había añadido una peluca castaña de pelo largo, para darle otro aire femenino. Por no hablar del maquillaje, claro. Otra obra sin duda de BaekHyun.

—No es cierto. Te ves caliente, cariño. —le guiñó el ojo BaekHyun de forma prepotente.

—Te odio. —rumió ChanYeol sin saber dónde poner sus manos porque aún estaba incómodo con sus nuevos pechos. —JongDae se va a reír de mí toda la vida. Y LuHan y SeHun y…

—Entendí el punto ChanYeol. —chasqueó la lengua, alzando las cejas. —¿Quieres tu tamagotchi o no?

ChanYeol gruñó, asintiendo.

—Entonces cierra la boca y engánchate a mi brazo, cariño.

***

Puede que no fuera su mejor idea, admitió para sí mismo BaekHyun, mientras se miraba en el espejo esa misma noche a las tres y media de la mañana en el baño de su apartamento compartido y veía su jodido labio partido.

La función había sido un éxito, pese a lo que pudiera decir JongDae, a la gente le gustó su show de magia, sobre todo porque cuando los trucos empezaron a fallar, BaekHyun comenzó a improvisar, soltando mierda sin sentido y tirándole piropos obscenos a su novio y la gente los vitoreó al bajar.

El problema fue cuando se tomaron un chupito y bromearon acerca de lo bien que se veía ChanYeol como chica y JongDae dijo que si iban a un club, seguramente los tíos pensarían que él era ella. Su novio no estaba convencido de querer salir así a la calle y BaekHyun usó la misma estrategia que había estado usando mientras tenía en su poder el teléfono de ChanYeol y criaba a un huevo en una aplicación (‘¿Quieres tu tamagotchi o no?’)

A decir verdad, sí que fue como JongDae predijo. Incluso los imbéciles de los porteros miraron a ChanYeol con interés y los dejaron pasar de inmediato sin pedirles la puta identificación. BaekHyun se enganchó de la cintura de su novio con un gruñido posesivo del cual JongDae se rió y todo comenzó a ir mal.

ChanYeol atraía miradas lascivas, ya fuera porque las luces intermitentes del local confundía muchísimo más que el propio disfraz, sus rasgos, o porque él llamaba la atención por su altura y la gente alucinaba pensando que era una mujer.

BaekHyun se puso celoso, lo reconocía, joder, pero explotó cuando un tipo de la altura de ChanYeol lo pegó a su cintura y restregó su polla por su trasero, subiéndole la minifalda por los muslos. Su novio ni siquiera reaccionó porque fue todo rápido y de imprevisto, pero BaekHyun sí lo hizo.

El resultado fue el tipo con un ojo morado en el suelo, ChanYeol golpeando al amigo del hijo de puta y BaekHyun con el labio roto, aparte de su consecuente salida del local patrocinada por los dos porteros, muy cabreados al descubrir que ChanYeol no era una mujer. (’Soy un puto hombre, hijos de puta.’, gritó tirando el relleno de su sujetador al suelo.)

BaekHyun se echó agua en la cara, mojando parte de su fleco rubio, pensando que quizás era hora de volver al negro y dejar de joder su pelo con tintes, cuando recibió una notificación desde el móvil de ChanYeol.

Miró la pantalla. “My little baby” le informaba que su tamagotchi lo reclamaba y BaekHyun frunció el ceño. Dejó a Baekyeol comido y dormido. Casi sonrió al pensar en el nombre de el nuevo tamagotchi de ChanYeol, porque fue él quien le puso el nombre con la excusa de que era su nombre de pareja (‘Me gusta más Chanbaek’ ‘Yo lo crio, yo decido su nombre, jódete’)

BaekHyun entró en la aplicación con un toque de su dedo y quedó sorprendido, joder. Jadeó estupefacto con la puta mierda de juego y cagándose en su creador. ¿Qué coño…?

‘¡Oh, no! Ha ocurrido un error en su crianza. Tu tamagotchi se ha convertido en planta.’

—¿BaekHyun, ocurre algo? ¿Te duele mucho? ¿Qué estás mirando?

ChanYeol estaba en el marco de la puerta y ya no iba vestido como una mujer, de hecho, solo estaba usando unos bóxers y BaekHyun tuvo que concentrarse para hablar y no pensar demasiado con su polla.

—Estoy bien. —meneó la cabeza, bajando el móvil. —Me duele lo normal en estos casos y no miraba nada. Comprobaba a Baekyeol.

—Bien, bien. Ella es linda. —comentó ChanYeol con una sonrisa sincera.

—¿Ella? Es él.

—Chanbaek es él, BaekYeol es ella. —le dijo testarudamente. BaekHyun iba a decir algo, pero él se le adelantó. —Me voy a dormir, te espero en la cama. No tardes.

Y pudo ver su magnífica sonrisa, esa amplia, bonita y sincera, la que le gustaba tanto.

ChanYeol se perdió dentro del dormitorio y BaekHyun miró el móvil una vez más. Baekyeol se había suicidado misteriosamente y él ahora no podía hacer otra cosa aparte de mandarla a la ciudad de los bebés y esperar que ChanYeol no se diera cuenta de que a él también se le convirtió en planta su tamagotchi.

Por el momento, tenía mejores y calientes planes con ChanYeol.

***

—No me jodas, puta aplicación de mierda. —maldijo en medio del pasillo.

Los alumnos a su alrededor se echaron para atrás, formando un vacío a su alrededor y BaekHyun gruñó frustrado. De nuevo, el tamagotchi se había transformado en planta y él ya no sabía qué cojones hacer o mejor dicho, no sabía qué coño hacía mal. Comenzaba a creer que era un problema que había con la cuenta de ChanYeol y estaba dispuesto apostar su trasero a que si creaba a Baekyeol en su teléfono, probablemente este viviría felizmente junto a su Yodita.

—¿Qué te pasa, BaekHyun? Estás escupiendo fuego por la boca y la gente te mira mal. ¿Tanto te jode no compartir todas las clases con tu novio?

—Jódete, JongDae.

Su amigo alzó las cejas repetidas veces, mirando por encima de su hombro el móvil de ChanYeol.

—Comprendo. De nuevo es una planta. —se burló con suavidad. —Acepta que has fracasado y cuéntaselo a ChanYeol.

—Una mierda.—refunfuñó, obstinado.

—BaekHyun. —lo llamó con severidad JongDae. —No puede seguir reteniendo el móvil del tipo toda la vida, aunque viendo lo posesivo que te pones a veces con ChanYeol, creo que te gusta....—BaekHyun le golpeó fuerte en el brazo y éste emitió un quejido, frunciendo el ceño. —Lo que quiero decir es que aceptes que esa mierda de aplicación te la ha jugado.

—Pero le prometí un tamagotchi a ChanYeol. —murmuró mirando la pantalla con rabia.

JongDae le pasó el brazo por los hombros, sonriéndole maliciosamente.

—¿Y quién dice que no puedes dárselo?

***

ChanYeol regresó a casa del trabajo reventado, no sabía de dónde carajo salieron tantas personas con ganas de comer comida china, pero estuvo atendiendo mesas, algo que solo ocurría en casos desesperados y solo se le cayó un vaso al suelo, el cual no se rompió no sabía ni cómo.

Cuando abrió la puerta de su apartamento, estaba todo a oscuras y tropezó con un bulto, cagándose en la puta porque su dedo pequeño dolía como la mierda y él se acababa de quitar los zapatos, joder.

—¡BaekHyun, me cago en todo! ¿Por qué está todo a oscuras?

No hubo una respuesta inmediata. ChanYeol continuó murmurando maldiciones, quitándose la chaqueta y tirando la mochila de mala forma contra el suelo, hasta que las luces se prendieron y él se quedó callado, porque mierda, estaba demasiado sorprendido para hablar.

—¿Ocurre algo, papi?

Se atragantó con su propia saliva al mirar a BaekHyun, no supo ya si por el vestuario del tipo o por sus jodidas palabras y la declinación erótica que hubo al pronunciar papi.

Pero joder, el hijo de puta de su novio iba vestido con una de sus camisetas, que incluso a él le quedaban largas, alcanzando a cubrir los muslos blancos del chico y mierda, no estaba seguro de si BaekHyun estaría usando algo debajo de eso, joder.

Lo peor de todo, porque siempre podía haber algo peor que un BaekHyun semidesnudo, era que estaba usando un choker negro que imitaba a un cinturón y del cual colgaba una cadenita con una calavera, y se había vuelto a teñir el pelo, esta vez dejándolo por fin, negro.

—¿Estás bien?—y aunque había cierta nota de burla en la forma de pronunciarlo, en serio el tipo estaba haciendo su mejor esfuerzo por lucir inocente, lindo y jodidamente sensual.

ChanYeol sentía que si él fuera un puto personaje de manga estaría sangrando por la nariz como un bastardo loco.

—¿Se puede saber qué haces así vestido?—le costó pronunciar cada palabra, sobre todo porque lo recorrió de arriba a abajo y se quedó atascado en sus muslos blancos, llenos y perfectos, joder.

BaekHyun relamió sus labios lentamente, provocándolo y se acercó a él caminando tan elegante que ChanYeol tenía ganas de hacer comparaciones femeninas y estúpidas con mariposas y esas mierdas. Parpadeó varias veces y sintió el dedo del chico tocar su torso, mirándolo desde abajo, siendo la imagen de la inocencia y mierda, era una mentira tan grande que no sabía cómo tomárselo, pero lo cierto era que ChanYeol sintió la necesidad de tragar saliva abruptamente de lo nervioso que estaba.

—Verás, no te he contado toda la verdad respecto a Baekyeol. —murmuró con un tono suave y dulce, como un ronroneo, si es que eso era posible. —Traté de cuidar de él lo mejor posible, pero se convirtió en planta.

Oh, bueno, era eso. Y aunque debería de estar molesto porque él quería un tamagotchi, ChanYeol estaba más concentrado en los labios de BaekHyun, moviéndose y en el recorrido de su dedo sobre su torso.

—Era eso.—vocalizó en un hilo de voz ronco.

—Lo hizo tres veces. —añadió BaekHyun y ChanYeol tuvo que recordar que hablaban de un tamagotchi que se transformaba en planta porque despreciaba la cuenta que él se había creado en su teléfono, pero por extraño que pareciera, no estaba enojado, aunque ya había supuesto por las largas que le estaba dando su novio para devolverle su teléfono que ni siquiera él había logrado darle un tamagotchi.

—Definitivamente esa aplicación me odia. —volvió a tragar saliva cuando BaekHyun tiró de la hebilla de su cinturón, haciéndolo acercarse a él.—Creo que ya no me importa.

—¿No?

—No.

—Pero yo quería darte un tamagotchi. —susurró BaekHyun con un deje sensual que lo abrumó, mirándolo por debajo de las pestañas. —Y estaba dispuesto a darte uno.

—¿Cómo? La aplicación me od...—él le puso un dedo sobre los labios, cortándolo y se puso de puntillas acercándose a su boca, sonriéndole.

—Yo seré tu tamagotchi ¿qué te parece eso? —su dedo se deslizó por su barbilla y besó la comisura de sus labios.

Joder, se repetía en su cabeza como en un eco interminable y ChanYeol no estaba pensando con sentido común, a decir verdad. No podía. La camiseta se había subido un poco más cuando el chico alzó los brazos para colgarse de su cuello y estaba seguro de que no estaba usando nada debajo, demonios.

—¿Quieres que sea tu tamagotchi, ChanYeol? —murmuró jodidamente sexy contra sus labios, los ojos chispeantes y las cejas alzadas.

ChanYeol maldijo una sola vez y luego mandó todo al carajo, porque sí, era mejor tener a BaekHyun como tamagotchi, que continuar lidiando con una jodida aplicación. Lo besó como toda respuesta, sus manos apretando el trasero del chico y logrando que este saltara, enredando sus piernas en sus caderas. En un abrir y cerrar de ojos el beso húmedo y caliente fue desesperado y pasional y ChanYeol tuvo a BaekHyun apretado contra una puta pared y le dio lo mismo no tener su jodido tamagotchi en “My little baby”.

BaekHyun era mejor que cualquier bebé virtual, porque era de carne y hueso, besaba de putísima madre y estaba dispuesto a ser su caliente y sensual tamagotchi.

FIN