Capítulo 1
Lo había vuelto hacer, pensó ChanYeol tragándose el gruñido que amenazaba con salir de su garganta para expresar de alguna manera su frustración.
No era un secreto para él que BaekHyun había salido la noche anterior, al fin y al cabo, lo había visto acicalarse para la ocasión embutiéndose en pantalones pegados y una camisa de botones blanca. De hecho, tuvo que verlo desordenarse el pelo y conjurar una sonrisa de bastardo cuando se miró por última vez en el espejo, aprobando su conjunto, de la misma forma que lo despidió con un hasta después, ChanYeol, no te acuestes muy tarde, que sonó algo hipócrita en sus oídos porque eso era precisamente lo que él iba hacer.
A decir verdad, BaekHyun ni siquiera llegó a dormir, al menos no a una hora decente y definitivamente no lo hizo después, como le había dicho. Sin embargo, eso era lo normal en estos casos. ChanYeol sabía qué esperarse cuando BaekHyun se vestía de aquella manera y no lo invitaba a acompañarlo.
Salía de caza y no para comerse conejos, ciervos u otros animalillos del bosque. Nop. BaekHyun salía a tener sexo y a ChanYeol le decepcionaba ver una nueva marca en el cuello níveo de su amigo cada mañana que él regresaba de sus fiestas. Su lobo gruñía en su interior cada vez que el tipo entraba por la puerta de su dormitorio apestando a sudor, alcohol y sexo y él a veces odiaba ser un jodido lobo y tener un olfato tan jodidamente bueno. Sobre todo, detestaba estar enamorado de su mejor amigo y que este fuera un hijo de puta.
—Joder. Mi cabeza. —murmuró con voz ahogada BaekHyun.
Había llegado a las seis de la mañana, ChanYeol sabía el momento exacto en el que puso un pie en el pasillo de su planta y tan solo tuvo que fingir dormir cuando el chico logró abrir la puerta y cayó boca abajo sobre su cama sin tan siquiera quitarse la ropa. El olor inconfundible de BaekHyun lo había intoxicado durante la última hora y le había quitado el sueño que estuviera mezclado con la esencia de otra persona, joder.
—No te quejes tanto y levántate. —le dijo impasible, abriendo las cortinas de la habitación sin piedad alguna por el posible dolor de cabeza del tipo.
ChanYeol tenía clase a las nueve, pero solía levantarse muchísimo antes para no vivir al límite y desayunar antes. BaekHyun, en cambio, iba corriendo a todos sitios y sabía que si no fuera por él, muchas veces faltaría a las primeras clases de la mañana. No por nada se conocían desde que eran unos críos.
Llevaban más de la mitad de su vida siendo mejores amigos. Se conocieron en una reunión de la manada a la que sus padres los llevaron y desde el inicio, ChanYeol sintió que su conexión con BaekHyun era especial. Después, las cosas simplemente surgieron. Compañeros de pupitre, de juegos e incluso vecinos en la adolescencia. Siempre estuvieron juntos, convirtiéndose en una extensión del otro y conociéndose mejor que a uno mismo. Y no obstante, las cosas cambiaron de alguna manera cuando dejaron de ser cachorros y sus animales demostraron su rango y presencia.
BaekHyun era un beta y ChanYeol un alfa, la cosa no habría sido tan importante, si con las primeras transmutaciones, los deseos sexuales no se hubieran activado también. Su amigo comenzó a follarse a cualquier persona disponible que le pareciera lo suficientemente atractiva y ChanYeol reprimió cualquier deseo de dominación instintivo y se dedicó a ver al tipo que le gustaba ligarse a chicos y chicas, a todos menos a él.
Y era frustrante, joder y le dolía como la mierda, porque tenía que ver la sonrisa de bastardo de BaekHyun mientras conquistaba a sus víctimas una tras otra, y él deseaba muchas veces, levantarse, cargarse al imbécil sobre el hombro y besarlo contra alguna pared. Pero no lo hacía y ese era otro de sus problemas. Porque ChanYeol tenía una personalidad tranquila y razonable que le impedía hacer imprudencias como aquellas.
No parecía un alfa. Y ese era otro de los motivos por los que a veces todo era una mierda, porque BaekHyun lo protegía cada vez que algún alfa idiota de su manada trataba de provocarlo y ChanYeol se sentía como alguna especie de carga para su amigo. De hecho, la razón por la que nunca se atrevió a confesarle a BaekHyun que estaba enamorado de él era porque no creía que él lo viera de la misma manera, joder.
Para BaekHyun él tan solo era su amigo, su hermano o algo así. Lo protegía de los demás cuando se metía en líos, lo cuidaba en todo momento y anteponía su bienestar a cualquier otra situación, pero nada más. No lo miraba con deseo, ni quería besarlo, no lo veía como a un hombre, y eso a ChanYeol le dolía.
Igual que le jodía ser tan diferente a todas aquellas presas a las que se follaba BaekHyun.
—ChanYeollie. —graznó el tipo, alzando la mano en su dirección con la cara aún pegada a la almohada. —Apaga las luces.
Él se cruzó de brazos de pie al lado de su cama.
—Es de día, BaekHyun. Son las ocho y cuarto. Mueve el culo.
BaekHyun alzó un poco la cabeza, una sonrisa traviesa asomándose en sus labios y un movimiento sutil de sus caderas. El hijo de puta estaba meneando el culo y él no quería reírse por la estupidez de su amigo.
—No especificaste de qué forma. —se burló el otro.
ChanYeol bufó.
—Me voy.
—No, ChanYeollie, no me dejes atrás. —pidió con un tono de voz más alto y más duro. Él rodó los ojos. —Ya me levanto ¿de acuerdo? Dame un minuto.
El minuto se transformó en otros quince en los que ChanYeol se sentó en el borde de su cama y trató de leer el capítulo que le tocaba de Historia de Roma, pero no pudo concentrarse. No podía sabiendo que BaekHyun había salido desnudo de la ducha y planeaba vestirse en su presencia, importándole un jodido carajo que él estuviera allí o no. Y joder, a veces odiaba mucho la confianza porque a su lobo se le hacía la boca agua con el cuerpo menudo, duro y fibroso de BaekHyun y él tenía que hacer un gran esfuerzo para no gruñir.
—Vamos a buscarte tu desayuno.—le sonrió brillante su amigo, pasándose una mano por el pelo pelirrojo.
ChanYeol suspiró mirando la hora en el reloj de muñeca.
—Ya no me da tiempo de ir muy lejos. Tendré que conformarme con lo que sirvan en la cafetería.
BaekHyun hizo una mueca, bostezando y cargándose su mochila al hombro.
—Me duele la cabeza.
—Debiste pensarlo antes de salir entre semana.—y fue mordaz y afilado como pocas veces lo era, pero ese era un tema sensible para ChanYeol y su amigo lo sabía.
El alfa cerró la puerta de la habitación que compartían en el dormitorio y echó a andar dejando atrás al otro. Hacía tiempo que había dejado de fingir que estaba bien para él que BaekHyun saliera por las noches en busca de alcohol y sexo, y quizás por eso, su amigo dejó de tratar de invitarlo a salir juntos a locales. O puede que solo fuera porque a ChanYeol realmente toda aquella mierda no le iba y el beta se solía sentir en la obligación de quedarse toda la noche a su lado, cuidándolo o algo así.
Su dormitorio estaba dentro del campus universitario y la cafetería central estaba bastante cerca de su edificio, pero no hablaron durante el camino. De alguna manera, esto era algo que ocurría la mitad de las veces que BaekHyun regresaba de una noche de sexo. ChanYeol se cabreaba por no tener a su amigo para él y su amigo creía que estaba decepcionado por verlo hacer cosas que estaban mal.
A fin de cuentas, no era el único que lo regañaba por beber o tener una vida sexual tan activa. Pese a que eran cambiaformas, y que eran inmunes a ciertas cosas, el alcohol podía llegar a colapsar su sistema con el tiempo y aunque recomendaban que como lobos desfogaran sus deseos sexuales como método para ser más estables y estar en armonía con el animal, BaekHyun tan solo se comportaba como un hijo de puta, jugando con aquellas personas y haciéndoles creer que ellos eran únicos.
—¿Te desperté cuando llegué? —preguntó BaekHyun más serio, caminando a su ritmo.
ChanYeol podía ver la cafetería a unos metros, se preguntó si encontraría allí a sus amigos y trató de no volver a gruñir al recordar el estado de su amigo cuando entró en su habitación.
—Siempre sé a qué hora llegas, BaekHyun, no es algo que puedas corregir entrando de puntillas. —respondió con tono cansado, harto de fingir estar ofendido con él.
Ni siquiera sabía estar cabreado con BaekHyun y al mirar de reojo a su amigo, se sintió como la mierda, porque estaban parados en medio del camino, el más bajo miraba al frente con los dientes apretados y ChanYeol sabía que se sentía culpable.
—Ya sé a qué restaurante vamos a ir. —los ojos castaños de su amigo se encontraron con los suyos entonces, una chispa de alegría prendiéndose. —No está lejos, ¿o tienes otros planes?
BaekHyun rodó los ojos, su humor mejorando repentinamente.
—¿Cuándo he tenido yo mejores planes que salir contigo el tercer viernes de cada mes?
ChanYeol se encogió de hombros.
Y eso era verdad, él nunca lo había dejado tirado en sus salidas, aunque fuera una costumbre de años y hasta casi infantil, porque ambos se dedicaban a creerse todos unos críticos de alta cocina y visitaban restaurantes, probando sus platillos, juzgándolos y asignándole unas estrellas imaginarías al local, como si realmente ellos fuera la gran jodida cosa en ese sector y su opinión importara una mierda. Pero era algo que hacían juntos, una noche que se dedicaban en exclusiva a ellos, sin nadie más y a ChanYeol le fascinaba que, pese a los años que habían pasado desde la primera vez que fueron a un restaurante y jugaron a ser críticos gourmet, a BaekHyun seguían brillándole los ojos cada vez que le hablaba de esas noches o un lugar nuevo que debían probar.
—Vamos a desayunar, ChanYeollie. —tiró de su muñeca BaekHyun, más animado.
Era estúpido como el tipo podía seguirse viendo atractivo después de una noche sin dormir, sin embargo, así lo veía ChanYeol con su pelo revuelto y la sonrisa traviesa.
Dentro de la cafetería el ambiente estaba ya revuelto, muchos estudiantes acudían para desayunos de último minuto antes de acudir a clases y otros se reencontraban luego de una noche movidita. ChanYeol detestaba los sitios tan concurridos, cargados de tantos aromas que intoxicaban su olfato y lo mareaban. Para cualquier cambiaforma la cosa funcionaba así, no obstante, BaekHyun lo llevaba mejor que él quizás porque a ChanYeol realmente le creaba una sensación de angustia y agobio estar rodeado de tantas personas, sobre todo cuando le resultaba difícil caminar y su espacio personal desaparecía para ser invadido por otros.
De hecho, entraba en un estado de alerta y paranoia en este tipo de situaciones, volviéndose un poco más hábil y hosco de lo que era habitualmente. Aun así, no pudo evitar el codazo que le dieron por la espalda en la cola para pedir el desayuno y perdió por un segundo, el equilibrio. BaekHyun estuvo allí para sostenerlo, pasándole una mano por la cadera, y soltando un gruñido bajo y ronco que sonó demasiado animal.
—Uy, perdón, no te vi.
Se trataba de otro lobo como ellos, un alfa. Choi MinHo sonrió de manera socarrona, no pareciendo en ningún momento arrepentido por ese empujón, incluso se podría decir, que estaba orgulloso de haberlo desestabilizado y no le sorprendía, a decir verdad. Muchos de los alfas jóvenes de la manada detestaban a ChanYeol simplemente por su manera de ser tranquila y serena. En su mundo, era una deshonra que él no sacara a relucir sus instintos más primitivos y que ni siquiera tratara de relacionarse con otros de su mismo rango, afiliándose a la hermandad de alfas cazadores y acudiendo a las reuniones de Luna Llena y las cacerías.
MinHo tan solo era uno de esos gilipollas que no trataba de ocultar su desagrado hacia él y buscaba cabrearlo de alguna manera para que ChanYeol explotara o algo así. Lo que le jodía de aquello era que en vez de saltar él, solía hacerlo BaekHyun.
—¿Tan atrofiados tienes tus sentidos, Choi?
—No te metas, Byun. —chasqueó la lengua, mirando al más bajo con desprecio.
El tipo era un lobo casi tan alto como ChanYeol y se pensaba que su rango de alfa le daba el derecho de tratar a los demás como mierdas. BaekHyun estaba dispuesto a demostrarle que con él no se jugaba y dio un paso adelante, poniéndose delante de ChanYeol, algo que podía ser algo ridículo, si comparaban sus tamaños, joder. Y sin embargo, sabía que su amigo en una pelea tenía más posibilidades de ganar que él.
—Eres tú el que no debe meterse, Choi. Lo has hecho a propósito.
MinHo rió con las manos en las caderas y dándole un vistazo a sus dos amigos.
—Hay mucha gente y tu mascota estaba en medio.
BaekHyun apretó la mandíbula.
—Repítelo y estás muerto.—gruñó de manera antinatural.
ChanYeol sabía sin necesidad de mirarlo a los ojos que su lobo estaba al borde y que sus ojos castaños estarían reflejando a la bestia devolviéndole la mirada a un MinHo prepotente. El menudo cuerpo de BaekHyun tembló de rabia y él alarmado y sintiéndose un completo idiota por tener que ser defendido, colocó ambas manos sobre sus hombros, ejerciendo allí presión, para mantenerlo a su lado.
—Ignóralo, BaekHyun. No ha pasado nada. —susurró sobre su oído.
—Sí, Byun, hazle caso a tu mascota. No quieras meterte con alguien más grande que tú, imbécil.
ChanYeol no estaba preparado para lo siguiente y tampoco pudo hacer nada por cambiar el transcurso de los acontecimientos. BaekHyun se soltó de su agarre conciliador y fue contra MinHo, golpeándolo certeramente en la nariz. La sonrisa del alfa se borró a cámara lenta a ojos de ChanYeol y lo siguiente que supo fue que el tipo se lanzaba contra su amigo para tirarlo al suelo.
Lo más estúpido fue que ni siquiera era capaz de reaccionar para ayudar a BaekHyun, y mierda, tampoco era como si su amigo necesitara de una mano. Él a diferencia de ChanYeol, sabía defenderse, y no se le dio tan mal quitarse al alfa de encima y defenderse de sus puños. Eso no hizo que se sintiera mejor cuando MinHo estrelló con fuerza su diestra en el rostro de BaekHyun, haciéndolo tambalearse por un segundo, hacia atrás.
Entonces, la pelea se detuvo y JunMyeon y SeHun se pusieron en medio de ambos lobos. ChanYeol despertó entonces, tomando a BaekHyun por los hombros y arrastrándolo contra su pecho, notando la tensión del tipo porque aún tenía ganas de pelea.
—Ya es suficiente. —habló JunMyeon, el mayor de los presentes. Estaba haciendo su doctorado en la universidad y era un alfa reconocido dentro de los más jóvenes.
MinHo bufó, pese a que su nariz estaba sangrando.
—Él empezó. —señaló el otro a su amigo.
BaekHyun trató de lanzarse hacia delante, pero esta vez, ChanYeol rodeó su pecho con sus manos, sosteniéndolo mejor. JunMyeon miró en dirección al lobo, dándole una dura mirada y él fue consciente de la presencia de JongDae y MinSeok a su lado y a la defensiva por el aire tenso que había en el ambiente entre MinHo y sus amigos.
—Nunca debiste empujar a ChanYeol, imbécil. —la voz de BaekHyun fue una amenaza velada y ronca.
JunMyeon se frotó el puente de la nariz, alzando sus gafas.
—Me importa una mierda por qué fuera la pelea. —soltó hastiado.
—Ya veo que siempre apareces para favorecer a tus mocosos, hyung.
ChanYeol tiró del chico hacía atrás y él se revolvió de nuevo al ver la la sonrisa de MinHo.
—Joder, cálmate de una vez, BaekHyun. —gruñó con un tono más fuerte.
Y para su sorpresa, el beta obedeció y dejó de tratar de escaparse de su agarre. El alto tiró de él, apartándolo del pequeño tumulto que se había formado a su alrededor y terminó tomándolo de la muñeca para sacarlo fuera de la cola y de la cafetería, arrastrándolo a tomar algo de aire fresco. Una vez afuera, ChanYeol se plantó delante de él y observó entonces la cara de su amigo. BaekHyun aún tenía el ceño fruncido, los labios apretados en una línea tensa y una marca roja en su mejilla derecha producto del derechazo del hijo de puta, y él sintió muchísima rabia por ser el causante de aquello.
—No me mires así. —le pidió BaekHyun. —Yo decidí pelearme. No me empujaste a nada.
—Lo hiciste por defenderme.
—No es tu jodida culpa. MinHo es un imbécil.
ChanYeol se pasó las manos por el pelo, exasperado y frustrado.
—Siempre tienes que defenderme. —murmuró mirando al suelo y apretando los puños.
Las manos de BaekHyun lo tomaron por las mejillas y él tuvo que mirarlo de nuevo, y joder, a veces odiaba esas miradas porque lo hacían sentir tan especial e importante para el chico, que se ilusionaba y su pecho comenzaba a latir malditamente rápido.
—No eres un alfa como los demás ¿y qué? Tú eres así. A mí me gustas así ¿está bien? —le dio una sonrisa sincera y ChanYeol tragó saliva, dejándose atrapar por la mirada de su amigo.—Deja de sentirte lamentable por un pequeño golpe, ChanYeollie. Esta noche ya no tendré nada.
Le restó importancia su amigo, dándole un ligero golpe en el brazo, aún conservando una de sus manos en su mejilla, deslizándola hasta detrás de su oreja, quizás para calmarlo.
—Ese no es el jodido punto. —frunció el ceño. —Tienes que dejar de defenderme.
—Sabes que no voy a hacerlo.—le respondió serio, lamiéndose los labios. —No te cabrees conmigo y vamos a buscarte el desayuno para que puedas ir a clase.
BaekHyun se separó de él y lamentó perder la caricia en su oreja o su calor tan cerca suya, tanto que su aroma casi podía haberlo vuelto loco, como siempre le ocurría.
—Ya no me da tiempo. —se quejó.
—No te vas a ir sin desayunar, ChanYeol. —le advirtió.
ChanYeol supo cuando miró los ojos de BaekHyun que no tenía más elección y se preguntó dónde mierda estaban todos sus instintos de alfa, porque él siempre perdía si se trataba de su amigo. Y hoy iba a llegar muy tarde a clase, pensó dejándose arrastrar por BaekHyun.
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