Prologo
Donghae se acurrucó más cerca de su primo dentro de la caja de carga cuando las puertas se abrieron, la luz lo cegó después de días de oscuridad. Además de su primo había otros tres hombres con él. Ellos gimieron cuando fueron rudamente levantados. Donghae se colocó frente a Minki. No iba a permitir que ninguno de esos hombres lastimara a su primo.
—Llévate a estos a la van. —Un americano con ruda apariencia jaló a los otros tres hombres sacándolos de la caja. Donghae con temor se preguntaba por qué él y Minki habían sido separados de los otros.
Minki se aferraba a la parte de atrás de su camisa, temblando incontrolablemente. Un gemido escapó de los labios de su primo mientras se agarraba aún más fuerte. Donghae apretó la mano de Minki, tratando de darle algún pequeño consuelo.
Ser secuestrados de las calles de Japón fue aterrador. Los secuestradores no tenían idea de que Donghae hablaba fluidamente el inglés. Ellos hablaban como si los cinco hombres ni siquiera importaran. Hablaban de cómo los cinco serían vendidos y cómo los compradores ya estaban alineados.
Donghae sabía que cada año se traficaba con millones de personas que eran vendidas para el beneficio de gente ambiciosa que solo les importaba el dinero y el poder, pero nunca pensó que su primo y él fueran parte de eso.
Pensó que su mundo ya no existía, él y su primo serian esclavos sexuales para algún pervertido y tensó los músculos de su estómago. Él tenía que conservar la cabeza fría para nada más que para mantener a su primo a salvo.
—Quiero a esos dos para mi uso personal. —El feo americano señaló un gran bote y ordenó a un tipo gordo que llevara a Donghae y Minki a su camarote.
Donghae luchó con el hombre gordo, trató desesperadamente de salvarse y a su primo. Él solo media un metro cincuenta y siete y no era musculoso, pero era tremendamente feroz si luchaba por sus vidas. El hombre gordo abofeteó a Donghae y amenazó con matar a Minki si no se comportaba. El feo hombre que estaba a cargo se rió y levantó el mentón de Donghae para examinar su cara. Bajó esos dedos como salchichas, la piel de Donghae ardía con disgusto. Sabiendo que no tenía elección, Donghae cedió.
Mientras ellos se acercaban al gran bote, Donghae mordió al hombre, desgarrando la carne mientras luchaba como un hombre loco. El americano aulló de dolor y liberó a Donghae, quien tomó a Minki y salió huyendo. No tenía idea de a dónde ir. Este era un país desconocido, un lugar que nunca había visto, pero incluso saltar al agua y arriesgarse a ahogarse era mejor que esperar a que ellos los atraparan.
Minki lloraba mientras corría rápido detrás de Donghae, sin tener idea de lo que su primo estaba haciendo. Donghae apretó la mano de Minki mientras corrían por el muelle. Debería haber un lugar en donde pudieran esconderse.
Temiendo ser atrapado por esos americanos que se acercaban a ellos, Donghae jaló a Minki mientras saltaba hacia el bote más cercano a ellos. Tomó una lona del suelo, empujando a su primo al suelo, acurrucándose con él y cubriéndose con la lona. Rezando por no saltar de un lio a otro. Rezó porque el propietario del pequeño bote no quisiera traficar con ellos como lo habían hecho los americanos.
—Silencio, pequeño. —Donghae jaló a su pequeño primo a sus brazos mientras ellos esperaban un milagro.
DONGHAE -SUPER JUNIOR
CHOI MINKI (REN)- Nu’est