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Edad Medía.
Con una mirada sombría Chanyeol Park contemplaba su jarra de cerveza mientras se apoyaba en la pared. No estaba embriagado. Nunca bebía demás. Eso le embotaría los sentidos que por cierto los había afilados como una navaja. Como prueba de ello, levantó la cabeza al oír un ruido en la entrada del salón. Mantenía su mirada alerta a la menor señal de peligro. Pero solo se trataba de su hermanito Kyungsoo con su niña en brazos.
Byun no pasaría por allí otra vez.
A pesar de la férrea disciplina , la idea le invadió la mente como un fantasma negro. Por un momento, Chanyeol se debatió. Su enemigo estaba muerto. Su vecino pereció en este mismo salón, a manos de Jongin, el marido de Kyungsoo, mientras Chanyeol estaba en su búsqueda, Este hecho lo privo de ejercer su venganza.
Chanyeol miraba las pesadas sillas en el frente del salón, donde la escena había ocurrido. Pero los ladrillos que habían sido bañados con la sangre de Dowoon Byun se fueron para siempre. Chanyeol jamás lo vería agonizar y, así, no sentiría el placer de la venganza tan arraigado en su alma.
Desde entonces, y en ese último año, intentaba ejecutar otras muertes, trabajando como soldado a sueldo. Todavía, el exterminio de extraños significaba tan poco ... tan poco cómo las magras monedas recibidas a cambio.
Chanyeol poseía fortuna y una próspera propiedad. Construido por su padre, Belvry era un castillo moderno que provocaba la envidía de sus pares. Pero este hecho no le provocaba satisfacción. Por eso, estaba allí, en el lugar de su amarga decepción, en busca del aliento que llenara el vacío de su vida, Chanyeol apretó los dedos alrededor del jarro. En verdad, no encontraba estímulo en nada, todo había perdido significado para él.
Su hermanito había cambiado mucho en los cinco años que él había pasado en Japón.
Él no lo reconocía pero. Chanyeol también resentía el hecho de que su cuñado lo había privado de lo que más deseaba: acabar con la vida de Dowoon Byun.
- ¡Chanyeol!, ¿Que vas a hacer esta tarde? – Kyungsoo le preguntó con una sonrisa
Su bello hermanito de cabellos azabache, no sabia que hacer con él, pero eso no le sorprendía ya que él no supiera que hacer consigo mismo.
- Nada - respondió Chanyeol con mirada indiferente.
Kyungsoo se sentó en el banco y se dirigió a su hijita:
- Ves Minha, este es tu tío Chanyeol.-
Al oír la voz tierna y amorosa, él mismo no podía creerlo . El Kyungsoo que él conocía era un joven altivo, eficiente, incapaz de demostraciones afectivas. Ahora, en vez de dejar la pequeña a los cuidados de las nanas la cargaba para todos lados la mayor parte del tiempo. Una actitud difícil de entender.
Un movimiento en la entrada le llamo la atención. Se dio vuelta y Chanyeol vio a Jongin entrar al salón. Un Hombre de buena estatura, el marido de Kyungsoo seria capaz de intimidar a las personas, pero raramente lo hacia. Kyungsoo parecía deslumbrado como aquel que vuelve a ver el mundo después de una crisis de ceguera temporaria.
- ¡Jongin! - exclamo Kyungsoo sin esconder su alegría. - Mira, Minha, es papá – y le sacudía la manita a su hija para saludar al caballero imponente.
'Tal vez algo durante el parto había dañado la mente de su hermano', penso Chanyeol en su primer día de estadía allí.
– Fijense con que encanto recibe a su papito.-- dijo Kyungsoo.
Para el horror de Chanyeol, Kyungsoo dejo a su sobrina en sus brazos. Era pequeña, muy gorda y sin ningún cabello. Olía a una mezcla de leche y jabon de rosas. Él estrangularia a su hermanito en caso que la regordeta bebé le ensuciara su túnica.
Con un jarro de cerveza en una de sus manos y la bebé en el otro brazo, Chanyeol dirijio una mirada imponente a su hermanito. Por ahi, Kyungsoo se apiadaba.
Atonito, lo vio estirarse en los brazos de su marido. Chanyeol jamás se acostumbraría a aquel comportamiento.
Una escena intima : la pareja se besaba tan apasionadamente como si hubiesen estado a solas en su habitación.
'Tal vez la crisis de ceguera también había perturbado la mente de su cuñado', reflexionó Chanyeol.
La bebé percibió de repente donde estaba y se puso a llorar a los gritos.
Chanyeol se estremeció de imaginarse a sí mismo cuando debiera dejar el castillo de Dunmorrow. Se Sentía emocionado al lado de ese trío, se sentía raro pero feliz. En comparación a la de ellos, su vida parecía vacía y sin propósito.
– Agárrala vos - dijo él, alcanzando la bebé a su madre
- Vamos Minha. Vos debes tener sueño - Kyungsoo murmuro.
Admirado y extrañado, Chanyeol no entendía como su hermanito hablaba con aquella cosita como si la beba pudiera comprenderlo. El estómago se le contrajo como si precisara comer algo. Pero como todo el resto, la comida no le despertaba interés.
- ¡Chanyeol! - Jongin exclamo con una afectividad irritante.
¿Cómo el Caballero osaba encararlo con aquella franqueza? ¿Cómo se atrevía a darle consejos cuando este castillo daba lástima comparado con el de Belvry?.
Dunmorrow era bello y sus habitantes no poseían riquezas. Pero ellos parecían tener un tesoro a su alcance de acuerdo a como Chanyeol los veía. Eso lo dejaba frustrado todavía. El dolor de estómago aumento pero él mantuvo la expresión impasible ante la mirada escrutadora de Jongin.
– Vine a avisarte, hermano, que llega un mensajero del rey - dijo su cuñado.
Mirando hacia la entrada, Chanyeol vio un hombre con el emblema de Junmyeon. ¿Cómo no lo había notado? Claro, distraído con la niña y con sus demostraciones amorosas.
Apoyo el jarro sobre la mesa se dirigió al extraño. Finalmente. Había pasado un año desde que Byun invadiera las propiedades vecinas de Belvry y, hasta ahora, el destino de las tierras del desgraciado continuaba sin solución
En la opinión de Jongin, Junmyeon decidiría en favor de Chanyeol, pasando la propiedad a Belvry como indemnización. Chanyeol, entretanto, no confiaba en reyes ni príncipes, debido à las experiencias adquiridas durante la aventura llamada “Guerra Imjin”. El no se sorprendería si Junmyeon confiscase la propiedad de Byun para la corona.
No había importancia como se hiciera. Byun no tenía descendencia, por lo tanto, de una forma o de otra, las tierras dejarían para siempre su línea hereditaria. Eso constituía una pequeña satisfacción para Chanyeol, era la única venganza que le restaba.
- ¿El señor Chanyeol Park, barón de Belvry? - el mensajero del rey indago.
- Si - confirmo Chanyeol.
– Le Traigo un mensaje de su soberano.-
Chanyeol le hizo un gesto para que se sentase en el banco a lo largo de la mesa. En ese instante, percibió la mirada ansiosa de Kyungsoo. Él y su marido no escondían sus ganas de oír las novedades. Eso lo sorprendió.
- ¿Puedo ofrecerle una bebida?. - preguntó Kyungsoo al mensajero.
- Acepto, señor. Pero el mensaje es corto. No prefiere oír primero?. - indago mirando a Chanyeol y a los otros dos.
Irritado, queriendo terminar con la cuestión, Chanyeol dirigió una mirada interrogativa a su cuñado.
Este le respondió con otra de advertencia. Con un brazo en los hombros de su esposo, Jongin sintió que le debía algo a Kyungsoo por su trabajo en Belvry.
Tenso, Chanyeol tuvo la sensación que - a pesar de las demostraciones de amistad de Jongin - los dos era capaces de llegar a enfrentarse.
Chanyeol, entretanto, cedió. Al final, el asunto no había mucha importancia para él. No haría mal que ellos oyesen la noticia.
- Este es mi hermano y su marido el barón de Kim.-
- Mi mensaje es referente a la posesión de la propiedad adyacente a Belvry y perteneciente al fallecido barón de Byun.-
Chanyeol concentro su atención en el mensajero. Este procedió a leer el decreto real, en el cual Junmyeon demostraba su voluntad de solidificar las lealtades de sus súbditos a través de lazos matrimoniales, siempre que fuese posible.
'Está bien', penso Chanyeol, '¡Que termine de una vez con la lectura!'
-Se descubrió la existencia de un doncel y siendo sobrino de Byun, él es su heredero, y nuestra voluntad es que el señor se case con Baekhyun Byun, reuniendo las dos propiedades y siendo el señor de ambas.-
El hombre continuaba leyendo, pero Chanyeol no prestó pero atención.
Byun tenía un pariente vivo.
La información reavivó su rabia adormecida, llenando el vacío de su alma con un renovado propósito.
•◈•◈•
- El doncel ha estado viviendo en una abadía, protegido de las maldades del mundo. Ignora todo con respecto a la malicia de los hombres y sus brutalidades. Oh, Jongin, ¿que será de él en las manos de Chanyeol?.-
- Sé optimista, Kyungsoo.-
– Voy a intentarlo y también voy a rezar mucho por él. ¡Que Dios tenga piedad del pobre niño!. -
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Chanyeol dejo Dunmorrow sin mirar atrás.
Nada se perdía aquí, pero algo lo esperaba por delante. A pesar de ser un hombre valiente Chanyeol llevaba una nutrida escolta durante sus viajes. Parando apenas para pedir indicaciones para llegar al camino de la abadia, él iba en busca de su novio.
No le preocupaba como era su apariencia. El doncel podía ser joven o viejo, feo o bello, lo importante era que llevaba la sangre de Byun.
Ansioso por alcanzar su destino, Chanyeol forzaba a la comitiva a proseguir de prisa. Paciencia y disciplina, dos de sus cualidades, estaban flaqueando.
- ¿Hacia donde vamos? - preguntó una voz profunda y melodiosa.
Chanyeol dirigió sus ojos al hombre a su lado.
- ¡Darius!.-
Perdido en sus pensamientos, Chanyeol no había percibido la aproximacion de su compañero. Darius tenia la habilidad de aparecer de repente. Era también temido por la precision de sus golpes.
Chanyeol lo admiraba por esas qualidades que los había salvado varias veces cuando guerreaban en Japón.
Lo llamaban el sirio, Chanyeol no sabia de donde había nacido el apodo. La variada poblacion de Síria contaba con griegos, armenios, italianos, judios, musulmanes y franceses que convivian algúnos pocos germanos y escandinavos.
El nombre Darius era egípcio y a Chanyeol le sonaba como perteneciente a un hombre alto y moreno, descendiente de un faraón poderoso......Pero su pelo era dorado profundo una clara indicacion de mezcla de sangres.
Chanyeol creía que Darius seria el hijo bastardo de algún sultan, o tal vez de un caballero que hubiese violado a un doncel o mujer nativas en el ardor de las cruzadas. Nunca le había preguntado a Darius y él no ofrecía explicaciones.
Desde el encuentro tumultuoso de los dos, varios años antes, ellos mantenían un acuerdo tácito: nada de preguntas sobre el pasado .
- Estamos llendo a una abadía. Se trata de un lugar sagrado para mujeres y donceles- explicó Chanyeol.
- ¿Mujeres y Donceles viven allá solos?! - preguntó Darius, perplejo ante un concepto extraño.
- Sí, juraron fidelidad a Dios.-
- ¿Y que vamos a hacer allá?.- Era curioso que permitiesen la entrada de hombres en ese lugar.
- Estamos yendo en busca de un pariente de mi enemigo, el heredero de Byun. Finalmente, me voy a poder vengar, Darius.-
- ¿Ese pariente es santo?.-
- No, pero vive como si lo fuera.- respondio Chanyeol.
Percibió que Darius relajaba su expresión. Su compañero no profesaba religión algúna, pero respetaba los lugares sagrados.
-. ¿Y que pretendes hacer con él? - el sirio quiso saber.
Chanyeol no respondió, puesto que estaba reflexionando sobre sus planes. El futuro, que hacia poco le parecía tan vacío , ahora ofrecía posibilidades sin fin.
Había estado oprimido por la muerte de Byun y el vacío de los largos meses siguientes, y ahora solo ansiaba la recompensa inmedíata.
– Verlo sufrir como Byun hizo conmigo.- respondió finalmente.. Voy a descubrir aquello que a él le gusta y privarlo de eso como Byun intento hacer conmigo. También descubriré lo que él teme y lo haré enfrentarlo. Voy a atormentarlo y sentire placer. Ejecutare mi venganza.-
Se hizo silencio, pero Chanyeol sintió los ojos de Darius sobre él. Sabia que su compañero tenía un profundo respeto por ambos donceles y mujeres. Probablemente, el no aprobaba sus planes, pero no interferiría.
Por algún tiempo, ninguno de los dos hablo.
Al rato, Darius volvió a hablar
- ¿Vas al convento para matarlo? - preguntó.
Chanyeol sonrío.
- No. Voy para casarme con él.-