Dirty boy ➸ Earthmix.

Summary

➢Oneshot. - Tienes que comportarte, Mix - riñó el mayor. Mix rió con picardía, para luego lamer coquetamente sus labios rojos. - ¿Y qué si no lo hago, director? - bufó divertido -. ¿A caso me va a pegar? Earth tuvo que aflojar el nudo de su corbata para permitir que el aire pudiera circular de manera correcta por su garganta. Porque obviamente, aquella connotación sexual no la había pasado por alto. - Si es necesario, lo haré - contestó con seguridad. Para éste punto Mix ya había aflojado los primeros dos botones de su camisa, y Earth se daba por satisfecho. ➻ Adv +18. ➻ No acepto adaptaciones. ➻ Menciones. Copyright © By; Cecihappy.

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Capítulo 1

Mix caminaba por los pasillos del recinto con una sensual seguridad que podría infartar a cualquiera que le viera. Moviendo sus caderas provocativamente y jugando con la punta de su corbata desanudada por fuera de su camisa. Era una imagen absurdamente ardiente para alguien tan joven y bonito.

porque lo era.

Mix era, por mucho, el alumno más guapo y caliente del internado. Su mata larga y gruesa de pelo negro lo podía confirmar. Y esa piel tan nivea como las nubes que no hacía más que encajar con sus labios rojo dinamita. Sus ojos almendrados y alzados brillaban con picardía, al igual que el resto de su existencia.

Era tan hermoso y al mismo tiempo tan nocivo para la salud.

Tratándose de él, el hijo de un importante coronel de las fuerzas armadas Tailandesas, su belleza era peligrosa para cualquiera que quisiera poseerlo, porque estaba claro que su padre no lo permitiría.

Y aún así, Mix se las había arreglado para ser tan descarado y travieso como se podía, llegando a ser incontrolable hasta para su propio padre, por eso estaba allí. En el instituto sub militar para hombres en una provincia lejos de Bangkok, donde se podía mantener lejos de los escándalos que afectaran directamente la reputación de su padre.

Y Mix no lo iba a negar. Él amaba estar lejos del tirano de su padre, para hacer con su vida lo que quisiera. Se sentía adorado como un famoso Ídolo Coreano dentro del internado. Sin protocolos estúpidos para seguir, y sin el rigor abusivo que se le infundía en su hogar.

Allí dentro él era quien tenía el poder.... Claro, que aveces el director Earth Pirapat discrepaba con ése hecho, pero tampoco hacía nada para corregirlo, lo que le daba la victoria absoluta.

Sonrió ante ese pensamiento y siguió caminando hasta que llegó a la oficina donde se le solicitaba su presencia. Al no encontrarse con la secretaria, sólo optó por tocar por si mismo la puerta y esperar hasta que le hicieran pasar.

Afortunadamente no tuvo que esperar mucho tiempo, en cuanto escuchó al director pedirle que pasara, así lo hizo.

El hombre estaba sentado detrás de su escritorio caoba, con un aura imponente y mortal, como siempre lucía. Con esos ojos fieros perdidos en el papel que leía meticulosamente. No hacía nada relevante en absoluto, pero para Mix fue la perdición.

Era obvio que su atracción por aquel apuesto y dominante hombre no era correcta, pero ¿cuando le importó lo que era correcto y lo que no?

Exacto...

¡Nunca!

Nunca le importó si algo estaba a su alcance o no. Si era un imposible o no. Si Mix lo quería, Mix lo tenía, y el director Pirapat no era la excepción a la regla.

También estaba el hecho de que el director no era bueno disimulando su interés por el jovencito de caderas gruesas y cintura estrecha. Era más que obvio que deseaba poseerlo, tenerlo entre sus manos para acariciar su cuerpo.

Eso, o realmente quería matarlo por su mal comportamiento y por sus terribles calificaciones. Aunque Mix esperaba que fuera lo primero, porque honestamente, él quería gustarle al director.

Carraspeó llamando su atención mientras se adentraba al aburrido despacho. En ése momento el director Earth levantó la vista encontrándose con el protagonista de sus sueños más húmedos e incorrectos. El mismo jovencito que lo ponía duro con solo respirar cerca de él.

El chico era una maldición, pero Earth no negaría que era la maldición más hermosa de todas.

— El profesor Kanawut dijo que me quería ver — comentó mientras tomaba asiento frente al apuesto director. Cruzó sus piernas delicadamente, lo que hizo que la imagen directa de sus muslos fuera un castigo carnal para Earth, puesto que su boca se hacía agua al imaginarse la carne magra y suave que había debajo de aquel uniforme.

Mix sonrió complacido con su cometido.

— Efectivamente, te he mandado a llamar por tu mal comportamiento — riñó el mayor de ambos.

Mix, por supuesto, no estaba poniendo atención, porque su mirada se perdía en la estructura corporal del apuesto director. Y no era para menos, tomando en cuenta que él era su tipo ideal de pies a cabeza.

Sería un estupido si no contemplara tan ardiente obra de arte.

— Yo soy un niño bueno, señor — dijo con chulería —. Me porto bien para que usted esté complacido conmigo — continuó provocando, mientras Earth luchaba por contenerse y no tirarse encima de él y follarlo hasta el cansancio.

Las ganas no hacían falta, el problema era de quién se trataba.

El jovencito era hijo de alguien muy importante y peligroso, con un chasquido de dedos Earth podría desaparecer del mundo sin dejar rastro, por lo que prefería mantenerse alejando de sus pensamientos y sus tentaciones para con Mix, aunque era malditamente difícil si era el mismo chico quién buscaba coquetear con él.

— Tienes que comportarte, Mix — riñó el mayor.

Mix rió con picardía, para luego lamer coquetamente sus labios rojos.

— ¿Y qué si no lo hago, director? — bufó divertido —. ¿A caso me va a pegar?

Earth tuvo que aflojar el nudo de su corbata para permitir que el aire pudiera circular de manera correcta por su garganta. Porque obviamente, aquella connotación sexual no la había pasado por alto.

— Si es necesario, lo haré — contestó con seguridad. Para éste punto Mix ya había aflojado los primeros dos botones de su camisa, y Earth se daba por satisfecho.

«¿Qué demonios estoy haciendo?», se preguntó, mientras miraba a Mix a punto de desnudarse para él.

«¿Vale la pena arriesgar mi vida por éste chico?», fue otro de sus pensamientos. Y mientras miraba aquella mirada pícara pero al mismo tiempo llena de ternura que lo incitaba a pecar, pero al mismo tiempo a amar, Earth supo la respuesta.

«¡Por puesto que vale la pena!», se contestó. Porque era así.

Había visto más allá de la arrogancia y picardía que había en Mix. Había visto cuan necesitado estaba de cariño, de atención. Vió que esa personalidad traviesa y juguetona solo era una caratula que ocultaba su verdadero ser.

Mix solo era un jovencito que buscaba un refugio seguro en el cual poder ser él mismo. Él solo necesitaba un abrazo cuando llamaba la atención de la manera incorrecta y no que lo mandaran a un internado lejos de su hogar.

Mix necesitaba amor.... Y él estaba dispuesto a dárselo.

Y cuando se dió cuenta, ya estaba encima de Mix devorando sus dulces y afelpados labios llenos de inocencia e inexperiencia. Sus manitas llenitas se aferraron a la corbata del director en una forma de impedirle que se alejase, pero lo que Mix no sabía era que, Earth, no se alejaría.

Nunca lo haría.

Aunque su vida estuviera en juego.

Tomó al chico por los muslos y éste cruzó sus piernas en las caderas escurridas del ardiente moreno y se dejó hacer y llevar hasta el mueble sofá que adornaba el despacho. Estando allí, lo acostó y se acomodó sobre él, besando sus labios, bajando a su pecho y más abajo.

Había deseado tanto hacer aquello desde que vió a Mix por primera vez, y muchas veces imaginó lo delicioso que sería hacerlo. Pero nada. ¡Absolutamente nada! se comparaba a hacerlo en realidad.

Besar a Mix era millones de veces más increíble que solo imaginarlo o soñarlo. Aquello no tenía comparación ni límite. Era malditamente exquisito y no existían más palabras que pudieran describirlo.

— Agghh, me... ¿me follará ahora o tengo que esperar más? — inquirió el menor entre jadeos.

Aquello hizo que Earth se soltara a reír.

Mix excitado era adorable.

— Desnúdate para mi — ordenó entonces, poniéndose de pie para hacer lo mismo —. La naturaleza ha sido buena contigo, Mix. No se ha equivocado en ningún detalle de tu belleza — comentó.

Mix quiso verse indiferente ante tal comentario, pero terminó por sonrojarse y bajar el rostro apenado mientras se desvestía por completo. En ése momento ya no se sentía tan rebelde ni insurrecto. Se sentía tímido y él mismo, y eso le gustaba.

Se perdió tanto en sus pensamientos que lo siguiente que supo fue que el ardiente director Earth estaba encima de él sobre el mueble sofá, penetrándolo con delicadeza mientras besaba el resto de su cuerpo.

Mix amaba esa sensación. Aunque anteriormente había estado con otros chicos, ninguno le hizo sentir lo que el director provocaba en él. Ninguno le hizo sentir tan lleno y satisfecho mientras lo follaban, y tampoco antes se sintió tan complacido y atendido.

Sentía que el director se ajustaba a sus necesidades para complacerlo y no solo a las propias. Tocaba su cuerpo como una obra de arte sin llegar a ser grosero. Sus caricias eran la cupido misma en ése momento tan intimo. Y ni hablar de la forma en la que su miembro magistral se escabullía con premura entre su cavidad caliente y estrecha.

Mix estaba viendo su vida pasar con cada acción del director para con él.

Y el ardiente moreno no era indiferente a aquello.

La hombría de Earth luchaba por mantener un ritmo gentil para no lastimar al lindo Mix, pero la verdad era que deseaba tanto arremeter contra su botón rosado. La sangre de su cuerpo hervía al punto de evaporarse, o era más o menos así como Earth se sentía mientras follaba piernas arriba al chico de sus sueños húmedos.

Y lo amó.

Amó cada sensación que le propinó entregarse a Mix. Aun con el miedo de que su padre se enterara, a Earth no le importó y no se arrepentía en absoluto de lo que hacía. Se sentía satisfecho y feliz, y eso era lo verdaderamente importante.

Hmmmm~ golpea ahí otra vez — suplicó Mix cuando su punto dulce fue encontrado.

Earth volvió golpear la zona, causando que Mix gritara lleno de placer y que sus gemidos se escucharan hasta afuera del despecho. Pero no importaba porque ese día la secretaría no estaba presente, así que no había el temor de que alguien los pudiera escuchar. Por eso incrementó la velocidad de sus movimientos pélvicos y se estrelló fuerte y dolorosamente contra la cavidad caliente una y otra vez. Hasta que el placer fue demasiado para sus cuerpos y se corrieron al unísono.

Mix dejó salir su lefa caliente sobre su pecho y Earth no temió en correrse dentro de las paredes anales de su chico, pues no quería desperdiciar ni un poco de su esencia blanquecina, y Mix parecía estar bien con ello porque no se quejó en absoluto.

Minutos más tarde se encontraban en el mismo lugar pero en diferentes posturas. Earth recostado a lo largo del mueble sofá y Mix sobre él jugando con su pecho desnudo.

La atmósfera era íntima, y ninguno necesitaba decir nada para saber que lo que había pasado minutos antes iba más allá de lo sexual. Pues Earth no permitiría que Mix fuera de nadie más, y Mix, por su parte, no quería ni imaginarse al ardiente director con otra persona que no fuera él.

Después de todo, ambos se habían entregado a la pasión y el deseo, y en el proceso habían descubierto sus verdaderos sentimientos, por lo que no había que fingir que no sentían nada, porque realmente lo sentían todo.

— Me siento un hombre completo — comento Earth al aire, siendo inconsciente de lo que decía, puesto que había sido más un pensamiento que se escapó de su boca.

Mix sonrió.

— Se que puedes tener dudas y miedos de estar conmigo por quién es mi padre — comentó el menor —, pero toma en cuenta que solo faltan cuatro meses para la graduación, y una vez que salga de aquí no debes de temer a estar conmigo, porque seré mayor para tomar mis decisiones y tú ya no serás mi director.

Earth suspiró ante sus palabras y no pudo evitar sonreír, porque aquello indicaba que Mix también quería estar con él, que sus sentimientos eran correspondidos y no desechados como basura.

— Sabré esperarte, pequeño — aseguró, acariciándole los glúteos con sus fuertes manos masculinas.

— Gracias, director Pirapat — susurró Mix, levantando el rostro para sembrarle un corto pero delicioso beso en los labios —. A partir de hoy seré su Dirty boy.

No hizo falta que Earth contestara aquello, porque sabía que sería así de todas maneras. Mix sería suyo, solo suyo y de nadie más.

«Mi Dirty boy», se dijo con una sonrisa en los labios.

Su felicidad era un chico bajito de piel blanquecina y cabello negro que se hacía llamar a si mismo Dirty boy. Definitivamente estaba loco por querer a alguien así en su vida. Pero la realidad era esa. Él lo quería en su vida y en su mundo lo que durara la eternidad.

Eres mío, mi chico sucio.