1- Hyun José
Hyun José no se quería casar por conveniencia de sus padres, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto. No cuando oponerse podría costarle su futuro.
—Intenta disimular, — dijo Yeol Antonio, el hijo mayor de los Park y su ahora prometido.
Hyun José no podía negar que el tipo era increíblemente atractivo, pero su personalidad era detestable. Hyun era el tipo de persona a la que le gustaba disfrutar de la vida. Era fiestero, un poco alocado y pues sí, le gustaba el sexo desenfrenado con muchachos guapos que se le pusieran en frente. Yeol, por su parte, era lo contrario. Era frio, serío y se tomaba la vida demasiado en serio. No sabia divertirse y le conocía muy pocas parejas, todas las cuales fueron serias y aburridas como él.
En conclusion, Hyun José sabía que casarse con el tipo implicaría que su vida se convirtiera en un verdadero suplicio. Una pesadilla, de hecho.
—Deberías seguir tu propio consejo, Park. Tu cara parece como si te hubieras tragado un limón agrio, — dijo Hyun con una sonrisa falsa en sus labios.
Yeol rió sin gracia y apretó su agarre en la cadera de Hyun José. —Cállate.
Hyun pellizcó el costado de Yeol y este tuvo que contenerse para no maldecir por lo alto. —Cállate tú, maldito.
Siguieron pellizcándose y maldiciendo al otro por lo bajo mientras sonrisas falsas brillaban en sus atractivos rostros ante la multitud que los rodeaba. Sus acciones parecían más las de dos muchachos enamorados que no podían quitarse las manos de encima, pero los pocos que conocían la verdadera naturaleza de su relación sabían bien lo que en realidad estaba ocurriendo.
—Son tan tontos, —murmuró Kyungsoo, el mejor amigo de Hyun José, por lo bajo.
—No puedo creer que la gente realmente crea que están enamorados, — agregó Jongin, el novio de Kyungsoo y el mejor amigo de Yeol Antonio. —Es tan obvio que se odian a muerte.
—Aún no puedo creer que se vayan a casar. Ese matrimonio va a ser una guerra de nunca acabar, — dijo Kyungsoo con cara de asco.
Por su parte, Hyun José solo deseaba morir. Eso sería mejor que tener que tocar a ese gigante orejón molesto que le amargaba la vida. Por eso se escapó al baño apenas tuvo la oportunidad de desaparecer.
El hotel en el que se estaba llevando a cabo la fiesta de compromiso era extremadamente lujoso y el baño parecía más un apartamento lujoso que un baño. Las paredes eran de un tono beige claro y había inclusive un área para sentarse con caros sillones de cuero importado.
Aunque Hyun José no le prestó mucha atención a eso. Estaba acostumbrado a ese tipo de lujos.
Se enfocó más en lo mal que se sentía. Y la verdad no era siquiera enojo hacia Yeol Antonio. Sabía que él era una víctima más de la vida que llevaban y de los sacrificios que debían hacer a cambio de la vida adinerada que llevaban.
Se echó agua fría en el cuello para intentar disminuir un poco la migraña que estaba empezando a apuñalarlo detrás de su ojo derecho. Quería echarse agua en la cara, pero eso arruinaría su maquillaje y la verdad, se veía demasiado atractivo como para hacer eso.
Hyun José era un chico sumamente caprichoso y vanidoso. Le gustaba verse bonito y disfrutaba de las miradas que los demás posaban sobre su cuerpo. Aunque su psiquiatra dijera que eso tuviera que ver con sus traumas de la infancia, Hyun José prefería creer que era porque sabía lo que tenía y quién era (aunque en el fondo supiera que su médico tenía razón).
Suspiró y tomó unas toallas de papel del dispensador que estaba a un lado de los lavatorios. Dobló las toallas a la mitad y se secó el agua del cuello con cuidado.
Tomó algunas respiraciones profundas antes de arreglarse el costoso traje de diseñador que llevaba y posando una falsa sonrisa en sus labios para disimular su incomodidad.
Cerró sus ojos un momento y se dio la vuelta. Por eso no se percató de la persona que había entrado al baño…
Chocó contra alguien y escuchó el golpe de algo plástico pegando contra el piso. De una se agachó para tomar el objeto y se percató de que eran unos gruesos lentes para ver… que tenían una cantidad exagerada de aumento.
Sonrió con simpatía y se puso de pie para regresarle los lentes a la persona con la que chocó, pero tan pronto miró al chico a los ojos se quedó congelado en su sitio.
—T-tú— dijo sin poder contenerse mientras su corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba.
Los ojos del chico también se abrieron de sobremanera. —No puede ser, — murmuró antes de darse la vuelta, listo para marcharse.
Pero Hyun José no se lo permitió. No cuando estaba viendo a los ojos de alguien que creyó nunca volver a ver. Alguien a quien creía perdido muchos años antes.
—No te vayas, por favor, — rogó como nunca lo había hecho. Ese chico no podía irse, no ahora… No cuando…
Memorias llenaron la mente de Hyun José…
Aún recordaba los gritos de dolor de su madre cuando recibió aquella llamada… gritos tan desgarradores que a sus veinte años Hyun José aún podía recordarlos con total claridad.
Toda su infancia la pasó sumido en un eterno dolor que nunca logró apaciguar… un dolor que lo perseguía con cada segundo de vida que pasaba. Su corazón había quedado con un vacío que había intentado llenar en la cama de muchos… un vacío que nadie pudo llenar jamás…
Hyun José clamaba por un amor que no le fue dado desde aquel fatídico día. Y no, nunca culpó al chico frente a él porque sabía que no era su culpa, pero a fin de cuentas, el chico fue la causa de todo el dolor que atravesó su familia.
Porque desde ese momento cuando su madre se enteró de lo sucedido, nada fue lo mismo.
Sus madre se convirtió en una coraza sin corazón, su alma rodeada de una gruesa capa de hielo que le impidió darle amor a Hyun José… y su padre…
Hyun José cerró sus ojos con fuerza. Su padre… aquel monstruo que lo torturó con su exigencias por años… aquel que permitió que… ella hiciera lo que hizo…
Y todo después de lo ocurrido con este chico…
Ese al que Hyun José juraba había muerto en un incendio en casa de su tía…
Aquel niño que había compartido cada segundo de su vida con Hyun José…
Su compañero de juegos y risas…
Su otra mitad…
La persona que Hyun José más amaba en el mundo…
Aquel ser humano que se suponía estaría para siempre a su lado en las buenas y en las malas…
El niño que compartió risas y juegos con él…
Con quien Hyun José hacía travesuras y con quien podía llorar cuando estaba asustado…
Aquel que lo consolaba cuando caía y se lastimaba…
El que lo protegía del mundo y lo trataba como el tesoro más preciado…
—Pensé que… — intentó decir entre los sollozos que se escapaban de sus labios, pero le fue imposible.
Estaba paralizado ante la persona que siempre significó todo para él. Aquel a quien Hyun José amaba como a nadie más en el mundo. La persona más importante en su corazón desde el momento de su concepción.
… Su compañero de vida y su mejor amigo del alma…
—Baek Alejandro, — dijo entre sollozos desgarradores que parecían arrancados de su corazón.
… Baek Alejandro…
… Aquel que creyó muerto por quince años…
… Su hermano gemelo…