Capítulo I
Park Jimin nunca había perseguido a un hombre en su vida, hasta ahora. ¡Y de qué manera!
- ¡No puedo creer esté haciendo esto! - susurró Jimin para sí cuando el helicóptero de Marina del Oro voló sobre la costa, donde bronceados vacacionistas disfrutaban del ardiente sol español.
Taemin estaba por allí, pensó mirando por la ventana, pero no tirado al sol, sino quizá cerrando un trato con clientes felices que compraban un paraíso bajo el sol. No le gustó que Taemin tomara ese trabajo, y así se lo dijo entonces.
-¿Qué no lees los periódicos dominicales? - había discutido con él -. El tiempo compartido tiene mala reputación...
-Depende de qué tipo, cariño. Marina del Sol tiene buena reputación y, enfrentémoslo, nada puede ser peor que no tener trabajo durante todo el verano en Seúl. Será mejor ir a España, hacer algo bueno y sacar dinero -lo abrazó por la cintura-. Te extrañaré como loco, querido, pero sólo por esta temporada.
-Pero, Taemin, algo podría surgir aquí si tienes un poco más de paciencia. Sólo tienes un mes sin trabajo.
-Un mes es demasiado- comentó Taemin con amargura.
El orgullo del hombre sufrió un derrumbe cuando la empresa para el que trabajaba se fusionó y se encontró entre los infortunados a quienes despidieron. Lo afectó muchísimo; se deprimió y desquitaba su mal humor con Jimin.
-Sé cómo te sientes, Taemin, pero seis meses separados... -no pudo sugerir que la distancia acabaría con su tambaleante relación.
-Lo sé, cariño, sería terrible, pero si queremos casarnos el año próximo... -lo tomó de los hombros con fuerza-. Todavía quieres casarte conmigo, ¿verdad?.
Aún ahora no recordaba cuál habia sido su respuesta. Taemin le importaba mucho, ¿sería eso suficiente para casarse?. De cierta forma Jimin se alegró por la pérdida del empleo de Taemin, ya que le mostró un aspecto del hombre que era esencial. Su amargura era compresible, más esa actitud de "el mundo me debe algo", no. No obstante, esos meses de separación produjeron una pérdida en él. Se sentía culpable por dudar de él y necesitaba verlo para estar seguro.
Entonces el destino intervino y le dio la oportunidad deseada. De pronto su propio trabajo se vio amenazado. Posco se mudaba al norte y Jimin no estaba dispuesto a irse de Seúl con ellos, así que se puso en contacto con una agencia y el primer trabajo que le asignaron fue el de secretario personal de un financiero en la ciudad. No era nada extraordinario, pero los primeros dos meses los pasaría en Costa del Sol. ¡Eso sí sería magnífico!
Afirmó su decisión cuando supo que el nuevo proyecto en el que el financiero Jeon Jungkook invertía su dinero se hallaba en la misma provincia que la compañía de Taemin. Lo encontraría y tomaría una decisión.
El transporte en helicóptero fue un comienzo impresionante para Jimin. Esperaba que Jeon también cumpliera sus expectativas. Todavía no tenía el placer de conocerlo, ya que él estaba en Suiza cuando él fue a la entrevista y su secretaria, una mujer embarazada, lo recibió.
El número de bañistas se redujo se dirigieron al este del aeropuerto de Málaga; la costa cambió de playas comunes a espectaculares caletas escabrosas donde el Mediterráneo se estrellaba con furia.
Miró hacia donde el piloto señaló y su excitación creció cuando el helicóptero se deslizó encima del agua azul claro y espuma blanca.
Jimin vislumbró villas blancas, techos de terracota y embarcaciones ancladas en el tranquilo puerto. Vio también el exuberante paisaje subtropical, el mar color turquesa y el cielo azul profundo cuando el helicóptero aterrizó en una pista junto a unas canchas de tenis.
-¿Park Jimin? Bienvenido a Marina del Oro. Mi nombre es kim Taehyung. Espero que tu viaje haya sido satisfactorio.
Jimin fue recibido por un impresionante coreano, pero que hablaba con tanta frialdad que Jimin no se sintió bien recibido. Vestía con elegancia y Jimin se sintió desaliñado.
-El vuelo estuvo bien- contestó Jimin con júbilo, en tanto la seguía a un convertible que portaba con el mismo logotipo de la compañía que el helicóptero: Marina del Oro. El piloto colocó su equipaje en el portaequipajes y Kim Taehyung aceleró sin siquiera mirar al pilotó, quien le hizo un guiño a Jimin.
-Te enseñaré tu departamento y le diré a Jungkook que ya estás aquí.
Jungkook, ¿eh? Jimin se preguntó cómo encajaba el despampanante hombre en la vida de él. No parecía su amante, eso era seguro. Se veía profesional, más capaz de administrar un consorcio que una casa, y quizá así era. Jimin trató de estudiarlo sin ser notado. Tenia una apariencia similar a la suya, ojos color negro que se podría confundir con un marrón oscuro, tez blanca y cabello rubio.
El apartamento era mucho más de lo que Jimin esperaba.
-¡Oh, es hermoso!- jadeo, pareciendo tonto.
-Todo en Marina del Oro es hermoso- espetó Taehyung, con tono tan gélido, que erizaba los vellos.
"Incluyendote a ti, sin duda", pensó Jimin con fuerza.
-Este es uno de nuestros apartamentos más pequeños, sólo para usarse los fines de semana, claro- "pero está bien para ponerme aquí durante dos meses", penso Jimin divertido-. Pronto se te mostrará el resto de las construcciones, después de que te hayas bañado y arreglado.
- Dios santo, ¿me veo tan mal?- Jimin se miró al espejo después de que Taehyung se marchó.
Estaba un poco desaliñado, acordó de mala gana. Su cabello rubio estaba revuelto y una leve sombra bajos sus ojos le recordaron que casi no durmió la noche anterior. El pensamiento de encontrarse con Taemin había alejado el sueño.
Ansiaba bañarse, pero primero inspeccionó el apartamento. Los suelos eran de mármol blanco y el mobiliario era de ratán con diseños en tono pastel. Unas tejas verdes daban sombra a la terraza, que se extendía por todo el apartamento, desde el vestíbulo hasta la habitación.
Era julio y hacía calor, pero la brisa marina lo refrescaba. La terraza daba al mar y Jimin pensó que nunca dejaría de maravillarse. No era una persona afecta a las embarcaciones, pero nadie podría negar su belleza. Esbeltas, sofisticadas, millones de libras de elegancia atadas a un muelle.
El departamento tenía una sala con un comedor a nivel. Había una cocina aerodinámica y bien equipada. Jimin no era buen cocinero y Taemin refunfuñaba por eso, pero por lo general se las arreglaba para hacer algo decente. Podría hacer todo un banquete con estos aparatos, meditó, pasando el dedo por la cubierta de mármol.
Pensó en Taemin. No hubo tiempo de hacer contacto con él y así era mejor. Quizá hubiera insistido en ir por él al aeropuerto y no estaba preparado aún. Un país extraño, un nuevo trabajo; necesitaba tiempo para establecerse.
Guardó sus cosas de prisa y se dió una ducha en el baño de mármol, recordando que debía llamar a su padre para decirle que llegó bien.
La madre de Jimin murió cuando él tenía catorce años; se hizo cargo del bienestar de su padre y lo amaba mucho. No era como otros padres... Park Goong Yoo vivía en un mundo extraño de monedas antiguas y medallas, una pasión que a él le gustaría compartir, de tener más tiempo. Escribía libros sobre numismática que sólo servirían a diez personas en el mundo, y poseía una fabulosa colección de monedas orientales que ocasionalmente vendía para pagar las cuentas. Pero las cosas fueron más felices desde que Jimin salió de la escuela comercial; era secretario ejecutivo y ganaba buen dinero.
-¡Dios mío!- gritó Jimin, desprendiendo con desesperación la toalla envuelta en su cuello para cubrir su desnudez. Había salido a la sala para tomar su bolso, y se llevó el susto de su vida-. ¿Que quiere? -chilló-. ¿Mi dinero? ¡Tómelo! -señaló su bolso-. ¡Tomelo y váyase de aquí!.
Él no dijo nada, sino que sólo lo recorrió todo. La toalla temblaba al rededor de sus muslos, el agua escurria de sus cabellos rubios hasta los hombros desnudos, formando charcos a sus pies. Cuando al fin habló, ¡Jimin deseó morir!
Hola soy nueva "escritora" esta es una adaptación de Gitana Salvaje de Natalie Fox.. por fa vayan votando, trataré de ir actualizando lo más pronto que pueda, espero esta historia les guste, tengan un poco de paciencia que se va a ir poniendo bueno.. los quiero mucho.. también a mi tenganme paciencia 😬😘