Satiriasis

Summary

En donde Jimin es un satiro y un día Jungkook lo encuentra en un callejón

Genre
Erotica/Romance
Author
Andy
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

00

Satiriasis

Obsesión con pensamientos o comportamientos sexuales, o ganas irresistibles de tener género que causan aflicción o que afectan negativamente la salud, el trabajo o las relaciones. _______________________________

Era una mañana fría en Seúl, los adultos salían a trabajar y los jóvenes a estudiar. Por otro lado estaba el joven Jeon Jungkook, terminando de arreglarse para ir por su cotidiano café mañanero. Una vez listo, tomo sus llaves, billetera y cubrió su cuerpo con una gabardina negra antes de salir de su acogedor departamento.

Mientras caminaba iba tarareando una canción, Lost On You de LP, su favorita. Mientras caminaba por las calles atravesó un callejón que le causó un extraño escalofrío pero lo ignoro y continuo hasta llegar a su destino y entrar.

– Buen día Eunji – saludó el pelinegro a la linda mesera que se encontraba limpiando el mostrador.

– ¡Jungkook! – exclamó con una sonrisa la castaña – ¿Lo mismo de siempre? – preguntó sabiendo la respuesta.

– La verdad se me antojaba algo diferente – contesto sorprendiendo a la chica – ¿Qué me recomiendas?

La castaña parpadeo saliendo de su transe, Jungkook nunca había pedido algo diferente.

– Pues, ¿Que te parece un macchiato?

El pelinegro lo pensó un poco y terminó asintiendo, la chica preparo con rapidez su bebida y una vez lista se la entrego, el pagó y se fue. Una vez afuera, tomó un trago de su bebida y una pequeña sonrisa apareció en sus labios, le había gustado.

Continuo con su camino de regreso a casa pero cuando llego al callejón que anteriormente le había causado escalofríos, paró. No sabía si fue un impulso o algo parecido pero sus pies empezaron a caminar adentrándose más, estaba oscuro y olía a basura, claro, había varios contenedores.

Dio media vuelta para salir pero algo llamo su atención, volteo hacia la izquierda y pudo divisar una cabellera rubia a un lado de un contenedor. Su corazón se paró por un instante y se acercó con rapidez temiendo de lo que podría encontrar. De cerca pudo apreciar que era un chico bastante golpeado con la ropa rota y sucia.

Pensó lo peor hasta que observó como el chico frunció los labios y empezó a moverse poco a poco.

– Joven, ¿está bien? Llamare a una ambulancia – el pelinegro se agacho a la altura del rubio e hizo el ademán de sacar su teléfono pero algo lo interrumpió.

– No – habló débilmente el rubio mientras abría los ojos – No ocupo una jodida ambulancia.

El pelinegro se sorprendió.

– ¿Que esta diciendo? Mírese, esta muy mal – volvió a insistir el pelinegro.

– Solo ocupo un baño y una taza de té – dijo el rubio incorporándose poco a poco con ayuda del pelinegro.

– Al menos déjeme llevarlo a mi casa, ahí podrá bañarse y comer algo – habló el pelinegro mientras ayudaba al chico a sostenerse para no caer.

El rubio miró el suelo pensativo pero finalmente asintió y ambos jóvenes salieron a pasos lentos de aquel callejón.