Capítulo 1
La decisión...
Camila.
Por fin es viernes. Aunque a decir verdad no es el mejor viernes, supongo que hubiera estado mucho mejor de haber recordado estudiar para este maldito examen.
Todos permanecemos en completo silencio, nada de lo que se pregunta lo recuerdo. Miro al otro extremo del aula. Lily tiene apoyada la frente en su palma, se ve agotada...
Tal vez ella sí estudió por la noche.
—De acuerdo, ahora entréguenme sus exámenes. — menciona la profesora Méndez.
Maldita sea.
Ya había terminado de contestarlo, pero aún no lo rectificaba y la verdad es que no estoy segura de absolutamente nada de lo que he respondido.
Cuando me percato de que Lily se pone de pie para entregarlo, suelto una bocanada de aire.
Me levanto de mi banca y me dirijo al escritorio, mientras dejo la hoja de papel la profesora me regala una son risilla con los labios arrugados.
—Espero que saques los puntos necesarios porque vas muy mal en mi materia, no me gustaría que repruebes el parcial —me dice antes de que me dé la media vuelta y me vaya a mi asiento para guardar mis lapiceros.
Asiento.
La chicharra suena y veo que Lily se viene acercando a mi pupitre.
—Lista, hay que apurarnos por qué hoy mi hermano nos llevara a casa para estudiar... —es lo único que capto de lo que me dice, no puedo ver mi rostro, pero por la expresión de Lily, sé que no es una buena reacción o tal vez simplemente no logra comprender... aunque pensándolo bien, espero no esté roja como un maldito tomate.
—¿Tu hermano? — pregunto, si escuche bien, pero es que simplemente no me lo creo, ¿Cómo que su hermano nos llevara? Desde que sus padres le regalaron su bonito auto, no habíamos vuelto a irnos con Alec.
— Sí, ya vámonos, por qué ya sabes que le molesta que no estemos a tiempo.
Me toma de la mano y me arrastra por el piso, literalmente, salimos del aula. Por el rabillo del ojo lo busco en el estacionamiento su auto color gris.
Trato de controlar mi respiración, pero es inútil, mi pecho está demasiado agitado.
Camila, ya no eres una maldita niña para que aún te comportes de esta forma.
—¿Y como crees que te vaya en el examen? —escucho decir a Lily.
—¿Eh?— le respondo, ya que mi mente en este momento solo quiere llegar al punto de tranquilidad.
—¿Qué cómo crees…? —Dejo de escucharla, mis ojos encuentran a su objetivo, Alec, sus ojos azules están observando a la nada, Óscar lo acompaña, siento como mis piernas comienzan a temblar, me aferro a mantener el equilibrio.
Mientras más nos acercamos, mis latidos van aumentando su ritmo, cuando estamos a tan solo pocos pasos de distancia, apuesto que mi corazón se puede escuchar. Está distraído con sus amigos, hablando de algo.
—Bien, — nos observa, mientras que se despide de sus amigos— vámonos a casa... — ordena.
Alec siempre ha tenido un carácter difícil, pero siempre se ha comportado bien conmigo desde pequeños. Tal vez por eso no fue difícil el que me enamorara de él. Y aunque ha sido un enamoramiento que he tenido que callar, me doy cuenta de que eso ha hecho que lo quiera más.
No sé en qué momento sucedió, en mis recuerdos no tengo un momento exacto en el que pueda decir que fue el momento en el que me enamore, simplemente no lo hay.
El camino se produce en silencio, yo trato de tranquilizar mis nervios y para distraerme juego con mis manos, segundos después siento una mirada, así que volteo a la dirección del retrovisor para solo encontrarme con él y ese par de ojos que me han hecho soñar despierta.
Él sonríe y dirige de nuevo su mirada al camino.
Alec y su maldita sonrisa conquistadora.
— ¿Pasarán la tarde juntas? —pregunta.
—Sí— contesta Lily por mí. —se quedará a dormir, su madre tendrá guardia en el hospital.
Asiento.
—Vaya, bueno, entonces que bueno que no estarás sola. Papá y mamá tuvieron que salir de viaje y yo voy a salir con una chica... —podría decir que mi corazón se ha acostumbrado a verlo pasar con otras chicas, pero la verdad es que no y no creo que en algún momento se llegue a acostumbrar.
Me mira a través del retrovisor.
Lo único que obtiene de mí es que bajo la mirada.
—¿La conquista del mes?— dice Lily y le agradezco mentalmente por hacer que su hermano cambie la dirección de su mirada.
—Qué graciosa hermana — suelta un suspiro.
El cual no trato de comprender, creo que debo de entender que él es solo el hermano de mi mejor amiga y eso nunca cambiará.
El ambiente se pone un poco o bastante incómodo para mí, así que miro por la ventana del auto y mientras pienso en que chica será la afortunada de salir con el chico de mis sueños... con mi amor platónico.
Llegamos a su casa, bajamos del auto y antes de que me diera cuenta, Lily y yo entramos a su habitación.
—¿Qué quieres que le diga a Susan que cocine?
—La verdad es que no tengo hambre. —el apetito me había abandonado.
—Bueno, — la vi dudar — de ser así, le diré que nos prepare su mejor receta.
Asentí.
Lily sale de la habitación.
Me siento en el lado de la cama, el lado que queda de frente a la alberca de la casa.
Una lágrima sale rodando por mi mejilla.
Parezco una patética por estar así, me llevo las manos al rostro, debo de hacerme a la idea que Alec nunca se va a fijar en mí, simplemente porque soy una chica insignificante, de esas a las que todo el mundo hace a un lado.
Tal vez si cambias algo de ti, él te voltee a ver.
Escucho pasos en el pasillo, así que trato de limpiarme las lágrimas.
— Mira lo que me ha... — se queda a la mitad de la frase en cuanto me ve, sostiene una bandeja con galletas y dos vasos de leche — ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal?
Niego.
Tengo el corazón roto, ese es mi malestar...
Se sienta a mi lado, dejando la bandeja en la mesita de noche.
— Sabes que puedes contarme todo...
Iba a hablar, quería contarle, pero al mismo tiempo me daba miedo que se molestara conmigo.
— Me gusta alguien...
— ¿De verdad y quién es? — me mira — Espera... ¿Estas llorando por ese chico?
No respondo, me abraza.
— ¿Lo conozco?
Me quedo en silencio.
—Nadie, no lo conoces... —digo después de unos segundos.
—Pero oye... ¿Puedo preguntarte algo y me contestas con la verdad?
—Obviamente amiga.— me contesta y sus ojos me dan la confianza que necesito justo ahora.
—¿Crees que soy bonita? ¿O qué soy una chica atractiva? — sí, suena estúpido, pero necesitaba que alguien me lo dijera.
Me mira perpleja.
—¡Dios!, por supuesto que sí, eres hermosa. Eres más hermosa que yo.
—No digas mentiras, te va a crecer la nariz como de pinocho.
Mi amiga es preciosa, su cabello rubio y de ojos verdes, la hacen parecer una Barbie humana. Me gustaría tener su físico, ser como ella, sin problemas ni conflictos, simplemente ser feliz.
—¿Por qué me lo preguntas?, ¿el tipejo te dijo algo?
Niego. Necesitaba tranquilizarme, o no sé si podría seguir controlándome...
Entonces Alec entra a la habitación, se cambió de atuendo, seguro que la chica debe de ser importante para él, me muerdo la lengua para contener las lágrimas.
—Me voy, no sé si vaya a regresar, así que por si acaso hasta mañana. — Se despide y sale de la habitación.
Suelto el aire que estaba conteniendo. Va a pasar la noche con ella... lo peor de todo es que no la conozco y tampoco puedo culparla.
Lily me mira
— Hay no, tú no. —Me mira como si hubiera descubierto algo.
—Dime que no te gusta mi hermano. —se pone de pie, aun mirándome, tal vez sería mejor si se lo dijera, debería de hacerlo...
La miré perpleja, no sé qué contestarle.
Me mira aún más seria.
—¿O sí? —se cruza de brazos, en definitiva, no puedo decírselo.
— Por supuesto que no, — sonreí — bien sabes que no.
—Sí, porque lo prometiste. —No sé en que momento se me ocurrió prometer eso...
—Sí, exactamente y también por qué él es como un hermano para mí. —Miento y siento como mi corazón se oprime en mi pecho, creo que lo mejor sería que dejara de crearme escenarios ficticios que no pasaran nunca, debo de dejar de sentir lo que siento por Alec.
—Okey por un momento admito que me asustaste, pero ya que dejaste en claro que no. Me tranquilizas. —me da un apretón en el hombro —pero, sabes que aquí estaré para ti ¿De acuerdo?
Pasamos el resto de la tarde estudiando y repasando algunos temas de las clases, mi móvil suena cuando mamá me escribe para preguntarme a donde estoy, le respondo rápidamente: Estoy con Lily mamá, me quedare con ella hoy.
Solo me responde con un emoji.
Los minutos pasan y lo único que suena de fondo son las canciones de nuestra banda favorita.
—Bueno, ¿A qué hora comenzaremos con la noche de chicas? —le pregunto cuando la veo demasiado pensativa, como si estuviera triste.
—Ahora mismo. Pero como primero es el tratamiento en el rostro. He comprado cremas que son buenísimas para el rostro. Pero ahora hay que ponernos los pijamas.
Las dos cantamos nuestra canción favorita *si fuera fácil* y si para mí sería más fácil olvidarme de Alec. Esa es la solución perfecta para todo esto.
Saca varias mascarillas del cajón de su mueble que se encuentra en el pasillo rumbo al baño.
La mascarilla es fría, el gel que lleva por encima tiene un olor muy raro y es pegajoso.
—Parecemos momias—digo entre risitas.
—Si—asiente.
Mientras ella saca los pinta uñas de colores que tiene yo pienso en él, ¿Por qué no me puedo olvidar de él? ¿Por qué?
—Extiende las manos, — mi amiga me ordena.
Las extiendo y ella comienza a pintarme las uñas de un color fucsia.
La noche me distrae por algunos momentos, pero siempre mi mente regresa a él ... Alec.
Deja de pensarlo, él está pasándoselo de maravilla, seguro y tu pensándolo como una estúpida.









Hay bastantes faltas de ortografía nada más empezar, son graves, ambiente con h, se ha comportado, sin h en la a...
vaya, con ll...