Демон
Jimin
Sus ojos quemaban mi ser cada que me recorría el cuerpo con ellos. Su mirada era de lujuria pura y me sentía la persona más hermosa y sexy del mundo. Su toque dejaba mi piel ardiendo de deseo y cuánto más tardaba más me impacientaba por tenerlo dentro.
Lamía y chupaba todo mi cuerpo en cada encuentro y era maravilloso pero nada se comparaba a la sensación magnífica que me hacía gritar cuando llevaba su experta boca a mi culo, lamía alrededor y luego la introducía y juro por todo lo sagrado que sentía su lengua llegar muy adentro como si creciera, y estaba seguro que eso no era posible pero lo sentía. Sentía aquella legua invadir toda mi cavidad anal y lamer todo a su paso, de alguna forma llegaba hasta mi punto dulce y eso me hacia arañar su espalda y gritar de placer puro.
Sacando su enorme lengua de mi, se incorporó en ambos brazos y pude ver en sus ojos un destello, como si ardieran de deseo por mí y eso me encantaba demasiado. Llevó su boca hacia abajo atacando mis labios y mi lengua con deleite, soltaba gruñidos roncos que llegaban justamente a mi pene chorreante y hacía palpitar mi entrada. Enredé mis manos en su sedoso y negro cabello para pegarlo más a mí y sentir su masculino cuerpo contra el mío, elevé las caderas para hacer fricción entre mi polla y la suya, que debía decir, era descomunal y sencillamente perfecta.
- Jeongguk - jadeé al sentir sus labios en mi cuello y sus manos recorrerme completo, era tan fabulosa la forma en la que me hacía sentir, como lograba encenderme con una de esas sonrisas que me lanzaba, llena de promesas y cosas sucias, muy sucias. - Follame Jeongguk, follame por favor - imploré mientras movía mis caderas para estrellarme contra las suyas.
- Claro que lo haré precioso - alejó su pecho de mi, mi cuerpo se encontraba temblando como cada vez que lo escuchaba hablar, su ronca voz causaba estragos en mi y literalmente me rendía a él. Abrió mis piernas y tomó su polla con una de sus manos para rozar varias veces mi entrada con ella, luego de una sola estocada me penetró causando que gritara de manera estruendosa, había dolido pero no me importaba porque sabía que después del dolor venía el verdadero placer. Luego de un rato donde había clavado sus enormes y peligrosos ojos en los míos, empezó a mover sus caderas, embistiendo cada vez más rápido, llevó una mano y la cerró en mi cuello y siguió moviéndose, observándome con aquella intensa mirada que me quemaba.
Mis gritos eran jodidamente escandalosos pero no me importaba pues el placer que experimentaba era completamente adictivo y quería más. Quería que me partiera en dos, que arrancara mi alma y la hiciera suya también. Sus embestidas se hicieron más veloces y el agarre en mi cuello más apretado pero no me importaba, la falta de oxígeno hacia todo más intenso y prontamente me estaba corriendo entre ambos estómagos, Jeongguk rugió mientras su expresión era de placer máximo y sus ojos ardían aún más, pronto sentí su semen caliente llenar mi culo, todo era tan intenso y fuerte que pronto me ví tan satisfecho que caí en la inconsciencia.
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Desperté con mucho dolor en mi cuello y cintura, mi cuerpo se sentía cansado y era casi como si no tuviera energía alguna para levantarme. Empecé a creer que mi cama necesitaba un cambio de colchón pues llevaba un mes despertando con dolores en diferentes partes del cuerpo y lo adjudicaba a una mala postura en la cama debido al colchón.
Vi la hora y apenas tenía una hora para cambiarme y llegar a mi trabajo así que tomé toda la poca energía que tenía para apresurarme y salir con tiempo para poder tomar un café y lograr despertar mis sentidos. En el camino el teléfono en mi bolsillo vibró.
Yoongs: ¡Hey marica! ¿Almuerzas con nosotros?
Yo: No uses tu apodo en mi, y si, los veo a la salida en Kiwi.
Yoongs: Aún así sigues siendo marica. 😉
Bloqueé el teléfono para seguir caminando hasta el lugar donde trabajaba, recepcionista y vendedor en una librería amplia con gran variedad de textos, libros y novelas. Era un poco tétrica rayando lo siniestro pero se vendía lo justo cada día y el dueño era muy tacaño como para invertir y adecuarla para que pareciera un lugar más sofisticado y limpio, en cambio habían varios pasillos con estantes atestados de libros, techos de madera vieja, alfombras oscuras y algunas ventanas. No era lo mejor pero tenía una gama exquisita de libros antiguos o primeras ediciones, era casi un diamante en bruto.
Introduje la llave para abrir la puerta, era el único trabajador en éste lugar, el señor Kim casi nunca venía, todo lo referente a dinero lo manejabamos por fax, correos y depósitos bancarios. Las veces que se presentaba era cuando había autoría y se requería su presencia, hablamos de una vez cada seis meses. No sabía si el señor Kim me tenía una enorme confianza o si era suficiente para él verme a través de las cámaras y comprobar que manejaba bien su negocio y por eso no venía siquiera para supervisar.
Llevaba trabajando en este lugar tres años desde que tenía 22 y siempre me había sentido acogido y cómodo. Pero desde hace una semana se había instalado un aura austera y misteriosa, yo era muy escéptico pero muy en el fondo sabía que algo había cambiado. Mi falta de energía, mis mañanas donde en lugar de despertar renovado lo hacía doblemente cansado y lo peor, aquellos fragmentos de sueños extraños y principalmente un nombre, "Jeongguk". No estaba seguro de que ocurría pero decidí que no lo pensaría demasiado.
Mi mañana transcurrió de manera común, eso sin contar aquella cosa extraña que sentía, que me provocaba ver al final del último pasillo, extrañamente donde se hallaban los libros de temas sobrenaturales y antiguos. Estaba sólo, siempre había estado solo así que no iba a permitir que nada me atormentara. Vi mi reloj y noté que faltaban apenas minutos para mí turno de almuerzo, me levanté demasiado de prisa para tomar mis cosas y salir de aquel lugar, no quiero decir que estaba huyendo, pero era exactamente lo que hacía.
Llegué a Kiwi, un lugar de comida Coreana casera donde acostumbrabamos a comer cada que podíamos. Yoongi y Nam eran novios, Taehyung y Hoseok también, yo era el único sin pareja en nuestro círculo pero no me molestaba para nada. Cuando llegué todos estaban ahí afuera esperando.
- ¡Hey! - gritó Yoongi - Te ves de la mierda. ¿Acaso no duermes? - fruncí el ceño, era habitual que él hiciera bromas a costa mía pero ésta vez no parecía estar bromeando.
- ¿De qué hablas? - saludé a todos y a cambio recibí miradas preocupadas. - ¿Qué? - insistí.
- Jimin - habló Taehyung - ¿Te sientes bien? Te ves pálido y tienes ligeras ojeras. -
- Ah, si es que mi cama está dando problemas, creo que merezco un cambio de colchón. - dije. Todos asintieron como si creyeran en mis palabras, y entramos al lugar, yo esperaba que todo aquello incómodo sobre mi hubiese acabado pero no, porque cuando saqué mi abrigo para quedar solo en camiseta, Hoseok lanzó un joder mientras apuntaba mi cuello que me erizó la piel.
- ¡Diablos! - soltó Namjoon - ¿Prácticas el ahorcamiento en el sexo? - mis ojos se abrieron como platos e instintivamente llevé mi mano a mi cuello para cubrirlo, aunque no sabía de qué.
Me excusé y fuí directamente al baño y me sorprendió lo que el espejo me mostró. Unas marcas moradas que parecían ser dedos se hallaban en mi cuello, mis ojos lucían cansados y mi rostro pálido. Sofoqué un grito con mi mano. ¿Qué demonios pasaba? Yo no trasnochada, no consumía drogas y tampoco alcohol. Y renunciaba a creer que la cama era la causante de semejante aspecto. Mojé mi rostro y tomé unas cuantas bocanadas de aire antes de salir para unirme al grupo. Me senté como si nada y tomé la carta para ordenar, sintiendo cuatro pares de ojos sobre mi pero me negué a ser parte de su escrutinio, lo dejaron pasar y luego se instaló el mismo ambiente de hermandad pero mi inquietud persistió.
La noche llegó y con ella mí turno acababa, eran las ocho y aunque mi hora estipulada era a las seis con treinta, a menudo me distraía con algo y acababa saliendo más tarde, lo malo era que ésta vez no me había distraído con nada más que mis pensamientos y aquel temor que sentí desde que me había visto en el espejo. Cerré la puerta con llave y salí a las aún concurridas calles de Seúl, caminé tranquilamente sin querer llegar a mi aburrido apartamento y tener la oportunidad de disfrutar aún más de ésta sensación de tranquilidad que regalaba la ciudad. Pero era incapaz de fingir que no lo sentía, porque lo hacía. Sentía una pesadez caer sobre mis hombros y algo incómodo que me provocaba girar mi cabeza como si fuese a encontrar algo o alguien.
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Desperté abruptamente, jadeando y empapado de sudor. Mi pecho subía y bajaba como si hubiese corrido un maratón. Mi cuerpo se sentía caliente y una sensación bastante familiar hizo acto de presencia. Estaba excitado... jodidamente excitado y tenía una fuerte necesidad de liberarme. Quité mi camiseta y bajé mis pantalones, liberando mi dura y dolorosa erección. ¿Por qué diablos estaba empalmado a mitad de la noche? Tomé mi miembro y empecé a masturbarme, cerré mis ojos para concentrarme en el placer pero mi cerebro empezó a llevar fantasía tras fantasía.
Un tipo alto y corpulento entraba por mí ventana, su rostro lucía maligno y lujurioso, mordía sus labios a medida que se acercaba y curiosamente yo no detenía el subir y bajar de mi mano, mientras el se acercaba mi excitación aumentaba.
- ¿Quién eres? - pregunté entre jadeos. Su sonrisa burlona se abrió pasó en su hermoso rostro. Si. Era jodidamente hermoso y me veía con hambre y deseo.
- Soy Jeongguk - dijo con una voz que resonó en todo mi ser. Mi mano seguía subiendo y bajando y con solo aquella mirada abrazadora me corrí tan deliciosamente en mi mano. Cerré los ojos para esperar a que mis espasmos redujeran y mi respiración se aminorara, estuve varios minutos así hasta que por fin me calmé pero en lugar de eso me había quedado profundamente dormido.
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Desperté aún más cansado de lo habitual. Mi mente me llenaba con pequeños fragmentos de un sueño que no podía recordar con facilidad. Mi cuerpo se sentía exquisitamente satisfecho por alguna razón. Me levanté para tomar un baño y al pararme frente al espejo el pánico que había sentido ayer aumentó tres rayas. Mis ojos lucían rojos, las bolsas bajo ellos parecían aumentar considerablemente en un día. ¿Qué diablos pasaba? Tomé un baño rápido y me vestí, iría a trabajar y trataría de buscar alguna cama ortopédica para apaciguar el dolor muscular y quizá eso sería la cura a mi insomnio aunque no recordara haber estado despierto en ningún momento.
Mi computadora por alguna razón fallaba, cuando entraba a la página de la tienda de muebles automáticamente se cerraba y tenía que volver a abrir el sitio web, no tenía paciencia para estas cosas así que decidí ocupar mi mente en algo más. Tomé mi teléfono y busqué el número de Hoseok.
Yo: ¿Algún plan para éste fin? 🤔
Hoseok: Si, iremos a buscar tu cama. ☺️
Yo: ¿Qué? No sé preocupen por eso, ya la estoy pidiendo online.
Hoseok: Bien, pero aún así creo que iremos contigo y haremos algo en tu apartamento. Claramente necesitas descansar. ¿Por qué no le pides vacaciones al viejo Kim? Las necesitas.
Yo: Yo no necesito vacaciones Hoseok. Necesito salir y distraerme.
Hoseok: Y un buen polvo.
Yo: Por supuesto
(No enviado)
- ¿Qué diablos? - pulsé reenviar pero volvió a rebotar. ¿Acaso no había pagado mi factura? Dios mío, mi cabeza era un lío. Ya checaria más tarde, dejé el teléfono sobre el mostrador y me levanté para checar que todos los libros estuvieran en su lugar, la gente siempre entraba para buscar y acababan poniendo muchos libros en lugares equivocados. Empecé por el pasillo de los cuentos infantiles pero todo estaba en orden, cuando me dirigí al último pasillo, noté un libro tirado en el suelo. Caminé hacia el para recogerlo.
Demonios de media noche
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal y una necesidad se instaló en mi pecho. Quería leerlo. Regresé al mostrador para ojear aquel curioso libro, algo de lo que me arrepentí después.
"Incubos, o demonios sexuales.
Son más comunes de lo que puedes imaginar. Gozan de una necesidad insaciable de poseer tu cuerpo y alma. Los incubos son por lo general, demonios en busca de mujeres para satisfacer sus deseos carnales, tomando todo de ellas mientras duermen sin que puedan ser conscientes de su presencia.
Los incubos pueden ser muy bruscos e incluso peligrosos, drenan toda tu energía vital provocando que el humano caiga en una posible enfermedad física o incluso la muerte."
Mi corazón bombeaba con fuerza en mi pecho y cuando quise pasar página la campana de la puerta me hizo pegar un salto en mi asiento. - ¡Carajo! -
- Ésta es la clase de bienvenida que necesito cada vez que visito un establecimiento - dijo Taehyung.
- Lo siento bebé, me asustaste - dije mientras acudía a él para abrazarle. Taehyung arropó mi cuerpo en sus brazos y lo sentí tensarse. Alejó sus brazos de mi para llevar ambas manos a mi rostro.
- Jimin - dijo - te ves muy mal bebé. Dime qué pasa por favor. Todos estamos preocupados por ti y estamos seguros que una mala postura no causa perdida de peso y mucho menos parecer zombie.- Su tono y semblante eran completamente serios y empecé a creer que algo andaba mal conmigo. Suspiré y decidí que debía contarle las cosas que me pasaban aunque pensara que estoy loco.
- Ven - tomé su mano y lo llevé al pequeño sofá donde a veces la gente podía quedarse y leer algo sin comprar. - Mira Tae, me conoces y sabes que no soy de decir estupideces a menos que esté al lado de Yoongi - Tae asintió sonriendo - Tengo sueños raros - solté.
- ¿Raros? ¿Raros como malos? - Inquirió.
- No lo sé. Es casi imposible recordarlos. Me despierto muy cansado, con la sensación de no dormir toda la noche pero no recuerdo estar despierto. En mis sueños recuerdo a un tipo que nunca he visto, un nombre vaga en mi mente día si y día también y muchas veces despierto con mi mano cubierta de semen. - Tae analizaba todo con calma y luego asintió.
- Jimin, creo que Hoseok tiene razón. Estás bajo estrés. Debes pedir vacaciones. - mi ceño se contrajo y jodidamente estaba molesto. Ésto no era estrés. Las sensaciones de no estar solo no eran por eso. Y mucho menos esos fragmentos de sueños raros, casi como una fantasía sexual cumpliéndose en mi inconsciencia.
- Si. - dije suspirando. Nadie nunca me creería, y yo cada vez estaba más seguro que lo que me estaba ocurriendo fué lo mismo que leí. - Le pediré vacaciones al señor Kim - Tae asintió contento y empezamos una charla donde traté de enfocarme en él y no en aquella sensación de que algo o alguien estaba sentado a mi lado en el sofá.
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Dos noches después de haber leído sobre los incubos, algo que me negaba a creer, sentí aquella presencia en mi apartamento con más fuerza y me atreví a hacer lo impensable. Esperé a la media noche, sentado en el borde de la cama, la cortina de mí ventana bailó por el viento y mi piel se erizó. - Estás aquí - afirmé. Cómo algún tipo de respuesta la cortina se elevó. - ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué me acechas? ¿Qué eres?
- Poseerte - una grave voz que se me hacía jodidamente familiar me estremeció de pies a cabeza, giré mi rostro hacia ella y me sobresalte tan fuerte que casi caí de la cama. Un tipo alto, musculoso, con un rostro muy atractivo, cabello negro y piel blanca, vestido con una camiseta y jeans negros se apostaba a lado de mi armario, con sus brazos cruzados y una mirada penetrante le daban un aire de todo menos de algo bueno. Tragué saliva varias veces y sentí miedo, mucho miedo.
- ¿Po-poseerme? - me atreví a preguntar. El asintió con una sonrisa pícara en aquel rostro tan atractivo.
- Te he seguido - dijo mientras se separaba de mi armario y avanzaba hacia mi. - Te he hecho excitarte por las noches, dándome tiempo a mi de arrepentirme de ésto pero no puedo más - me acorraló contra la cama en un movimiento rápido. Jodidamente sentía como si ésto no sucedía por primera vez.
- ¿De que hablas? ¿A qué te refieres? - se inclinó hacia mi y mi cuerpo tembló, no sabía si de miedo u otra cosa.
- No recuerdas nada porque yo así lo decidí. Te saboreé apenas y ha sido la mejor maldita cosa qué he probado. Te he follado varias veces y ha sido mejor que una mujer, suave y dulce. Eres todo lo que quiero. - llevó sus labios a mi cuello y yo me ví ladeando la cabeza. Su lengua lamió la piel sensible de ahí y yo me estremecí. Claramente debía hacer preguntas y tratar de safarme de su agarre pero me dije que seguramente estaba soñando. Ésto no podía ser real.
- ¿Por qué yo? - pregunté en medio de su ataque a mi cuello.
- Tu me llamaste - respondió. Mis ojos por fin se abrieron para darme cuenta que estaba desnudo. - No hay explicación lógica para ésto Jimin. No éstoy en obligación de decirte nada, estoy aquí para follarte, para saciarme con tu cuerpo y tú me lo darás.
- ¡No! - dije aún sabiendo que era estúpido.
- Si.- dijo él en lo que parecía un gruñido. Me miró a los ojos y eso fué suficiente para dejarme llevar. Por alguna razón asentí, todo inició tan bien, se sentía tan bien. Mi cuerpo respondía tan fácilmente a su toque, me tomaba con hambre, con lujuria pura y yo no sabía que hacer, solo arañaba su espalda cuando tocaba lugares exactos como ahora, mientras deslizaban un dedo en mi culo y chupaba mis pezones.
Jadeé de puro placer, se sentía putamente bien. Nunca había sido tomado por nadie de ésta manera, y no sabía si llamar a ésto "alguien" pero claro estaba que era un algo aunque no supiera que. Pronto, todo su cuerpo estaba desnudo y cernido sobre mi. Aquella mirada oscura me calentaba, su nariz pronunciada lo hacía aún más atractivo y su mandíbula apretada me hicieron querer más. Abrí mis piernas cegado por el rico placer que sentía y me penetró.
De una sola estocada.
Se sentía enrome ahí dentro, mi culo se sentía amplio pero lleno de su polla y yo quería más. Quería mucho más. Empezó a embestir sin alejar su rostro de mi, sus ojos tomaban todo de mis gestos y eso parecía prenderle más. ¿Esperaba estar soñando? Creo que no. Todo ésto se sentía tan jodidamente bien que quería recordarlo en la mañana.
Jeongguk dió un par de estocadas más, luego se salió de mi y tomó mi erección y la suya con una de sus enormes manos para masturbarnos juntos, yo solo puede aguantar una fracción de segundo al sentir su falo duro y caliente frotarse contra el mío para correrme en un grito desgarrador lleno de puro placer. Enseguida sentí el semen del tipo salir a borbotones acompañado de un gruñido mientas llevaba sus dientes a mi hombro y mordía la tierna carne sin cautela.
No supe más... solo supe que caí rendido por el intenso orgasmo y la sensación de satisfacción adormecer mi cuerpo.
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2 semanas después
Lo recordaba.
Recordaba haber sido tomado por Jeongguk tan duramente que el solo recuerdo me hacía gotear pre-semen. Hace dos noches había aparecido y me había hecho suyo tan deliciosamente que le había implorado me dejara recordarlo, y lo hizo.
No sé como de alguna forma asimilé que estaba teniendo encuentros sexuales con algo fuera del plano terrenal. Él nunca habló sobre lo que era, pero me dijo que podía tomarme cada que yo quisiera, mientras el pudiera lo haría. Yo nunca entendí como pasaba mientras dormía, pero tampoco le pedí explicaciones. Cuando despertaba estaba tan satisfecho que solo quería dormir todo el día y tener energías para ser suyo por las noches.
Renuncié a la librería y me dediqué a encerrarme en mi apartamento, los chicos llamaban pero me negaba a salir con ellos. Todo mi cuerpo y alma estaban llenos de Jeongguk y quería que siguiera así.
Nuestras sesiones de sexo eran tan candentes y llenas de lujuria que no quería perderme una sola noche.
Pero no contaba con algo en mi contra.
Yo estaba muriendo.
En mi inconsciencia, mientras era tomado por el hombre más caliente y atractivo que pude desear alguna vez, me veía hermoso, parecía estar sano y lleno de vitalidad pero la otra cara de la moneda me la mostraba el espejo.
Cuerpo esquelético, pómulos resaltados, casi no tenía mejillas y mis ojos parecían cuencas vacías y sin vida.
Pero no me importaba.
No mientras siguiera disfrutando de aquel tipo y su pene demoníaco.
Llegó la noche y finalmente estaba aquí. Me veía con intensidad, me desvistió con una lentitud tortuosa, me besó completo casi adorandome, lamió y chupó cada parte sensible que él ya conocía a la perfección. Adentró en mi culo aquella lengua enorme y me hizo gritar como siempre, quería permanecer así por siempre, él metido en mis piernas y yo dejándome hacer. Por fin, cuando no podía más y necesitaba más de él, a él, se hundió en mi, pero ésta vez no tenía prisa, se tomó su tiempo para entrar y salir, sintiendo los músculos de mi culo abrazarlo. Sus ojos me miraban y aparte de mera oscuridad podía ver algo más allí pero no sabía que era hasta que por fin decidió hablar sin dejar de penetrarme.
- Estás muriendo pequeño - sentí mi corazón saltar. Yo asentí. Jadeando y llevando mis manos a su oscuro cabello.
- Llévame contigo Jeongguk - imploré mientras lágrimas salían de mis ojos por placer.
- No puedo ahora, seré castigado por tomarte, no debí tomar a un hombre y ahora pagaré las consecuencias pequeño. -
- ¿Y entonces cuando? - insistí - Dime qué te volveré a ver. Prometelo. Quiero morir y saber que tú vendrás por mí donde sea que vaya. - miré sus ojos, oscuridad total. Él siguió aquel lento vaivén mientras besaba todo mi rostro y sonreía seguramente por lo patético que me escuchaba al implorarle a un demonio.
- Lo haré pequeño, ningún castigo hará que renuncie a ti. Espérame. - susurró en mi oído haciendo que todo mi cuerpo vibrara. Pronto sus embestidas se hicieron más rápidas y yo solo pude gritar su nombre una y otra vez hasta desgarrar mi garganta y sentir su polla desgarrar mi culo, como tanto me gustaba. Me corrí tan fuerte que mi semen salpicó su pecho, pronto, Jeongguk sacó su pene y lo colocó en mi rostro para bañarme con su caliente semen y soltando todo tipo de maldiciones. Cuando hubo sacado hasta la última gota, usó su pulgar para deslizar toda su lefa por mi rostro, murmurando lo precioso que era y asegurando que volvería por mí.
Y yo le creí.
Me recosté en mi cama con la esperanza de recordar mañana ésta noche y todas las demás. Que los moretones en mi cuerpo se hicieran presentes y los dolores musculares fueran la prueba de mis encuentros con éste ser que vino a succionar mi vida. Sonreí ante la idea de una eternidad con Jeongguk y por fin me dejé arrastrar por el último sueño, dejando escapar mi último aliento con una sonrisa en mi rostro.
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Park Jimin fué encontrado en su apartamento en estado de descomposición, su amigo Taehyung había ido a visitarlo ante la preocupación de no verlo desde aquella conversación en la librería. Al no recibir respuesta decidió entrar por la fuerza, siendo recibido por un olor putrefacto que provenía de la habitación de su amigo.
Dolorosamente, Park Jimin yacía muerto en su cama, completamente descompuesto pero con una pequeña sonrisa en su rostro.
La autopsia había dictado un paro cardíaco, severa deshidratación y desnutrición.
Taehyung y el resto de sus amigos habían llorado y culpado a si mismos por no poner más cuidado en su amigo. Pero ya nada podían hacer.
Park Jimin fué sepultado en Seúl donde sus restos yacian en paz.
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Jeongguk
Había sido castigado duramente pero no me arrepentí nunca de haberlo hecho. Él había sido la mejor maldita cosa que había tenido desde que había sido convertido en Incubo. Siempre fuí a por las mujeres, como mandaba la ley infernal pero nunca había tenido suficiente, siempre había sido soso pero cuando lo ví, no pude resistirme.
Lo recordaba tan vividamente que dolía.
Si, dolía.
Ahora podía sentir más cosas que el puro placer.
Ahora era humano.
Inmortal.
Mi castigo había sido envíarme de vuelta a la tierra sin ninguna otra cosas más que la inmortalidad, y apestaba, pero no tanto como la promesa que no le pude cumplir a mi pequeño.
No fuí por él.
No pude buscarlo.
Ahora no era nada más que un humano inútil que se ahogaba en el dolor de no poder tener a aquel hermoso chico al que jodí hasta matarle. Nunca pude parar por más que lo deseaba pero lo que yo era no lo permitía, era la lujuria y por él había ido más allá que se me hizo imposible, peor aún cuando el pedía más y más.
Hoy, vagaba por muchos lugares de éste mundo terrenal mientras esperaba para que aquel ser al que jodidamente envié a la tumba por mí lujuria, volviera a nacer.
Esperaría por él.
Tenía todo el tiempo del mundo.
Fin
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A continuación encontrará un final alternativo para quienes deseen una final feliz en el Kookmin.
KA😘








