Primera parte
JongDae vomitó.
ChanYeol se sintió mal por el tipo, pero no podía ponerse a cuidarlo en medio de la escena de crimen, no importaba cuán novato fuera tenía que recomponerse por sí mismo y continuar.
El olor a cuerpo descompuesto no fue algo nuevo para él, como siempre le pareció ofensivo y nauseabundo, pero tenía años de experiencia tratando con eso, no iba a ponerse enfermo. Por otra parte, la escena propiamente casi le provocó un desmayo.
El cuerpo del joven Lee TaeYong estaba abierto de par en par, mutilado, el torso estaba abierto y se podía ver las puntas rotas de sus costillas, la piel rasguñada que colgaba por los bordes lo hacía casi parecido a un pollo despellejado, lo que quedaba de sangre estaba seca, y todo el interior estaba vacío. Era una bolsa de piel sin órgano alguno.
—Dios —rogó JongDae—, ¿quién o qué hizo eso?
No lo sabía, pero necesitaban averiguarlo.
Rápido.
Sacar a los periodistas del lugar les había tomado la eternidad, desgraciadamente habían conseguidos bastantes fotos y la cara descarnada, sin ojos y con la boca ensangrentada por el arranque de la lengua del joven ya había recorrido a toda la comunidad. La población entera había perdido la cabeza al ver la masacre.
Llamada tras llamada el pánico se expandió como una epidemia. Era el tercer cadáver que aparecía en condiciones similares creando no sólo un patrón, sino que poniendo ante la policía local al primer asesino en serie que el pueblo había visto.
Sin embargo los primeros dos cuerpos tenían ciertos detalles que los diferenciaban con el caso de TaeYong; el primer cadáver había sido una chica, la misma edad, y en contraste con el muchacho la habían atacado por la espalda, estaba abierta desde la columna vertebral, sus costillas habían quedado abiertas y rotas con pedazos de piel colgando, se la habían comido de dentro hacia afuera, y a pesar de que también le arrancaron los ojos y lengua la cara expresaba claramente una mueca de puro terror, en un grito silencioso y eterno. Al principio habían creído que fue un extraño accidente, que quizá un animal la atacó, tal vez un oso la había encontrado vagando por el bosque y la hizo su cena.
Pero luego apareció el segundo cadáver, había sido tan sólo una niña de ocho años, de nuevo la habían abierto por la espalda, sus costillas estaban completas y por fuera del torso, arrojados al lado como si le hubieran estorbado al atacante, además de limpias, casi podía imaginarlo lamiéndolas como cualquiera otra persona haría al comer costilla de cerdo en barbacoa. Sin ojos y sin lengua. La diferencia más grande con los jóvenes había sido que se veía pacífica.
Mientras que TaeYong tenía señales de haberse intentado defender, y ChaeYoung había sido tomada por sorpresa, la pequeña Yuna había estado calmada, como si hubiese estado dormida o drogada cuando se la comieron. No había rastro de nada en su sangre, y el forense no se explicaba cómo no había sentido tal brutalidad, porque los tres estaban vivos cuando pasó, los tres fueron desgarrados y sintieron cada segundo de ello.
No tenía sentido.
La comisaría estaba alterada, las personas venían e iban, gente atemorizada, madres creyendo que sus hijos desaparecidos habían sufrido el mismo accidente, y padres reportando a sus niñas que llevaban un par de horas demás afuera, también tuvieron que echar a varios periodistas encubiertos.
No sólo eso, sino que gracias a las fotografías la pobre señora Lee había tenido un ataque y ahora estaba sedada en el hospital, traumatizada con la imagen de lo que quedaba de su hijo.
Era un ambiente estresante el que se vivía en comisaria, pero aun en medio del terror que llenaba el edificio estalló el sonido de risas burlonas que acabó con la tensión de su noche. En la entrada un par de compañeros llevaban esposado a un hermoso muchacho con el cabello blanco, y una apariencia extravagante y llamativa, tenía jeans ajustados y una camisa abierta de tela satinada además de maquillaje oscuro.
—Byun BaekHyun —llamó su jefe, JoonMyun.
El muchacho soltó una risueña risa.
—Pensé que teníamos un trato.
—Yo también —se defendió el chico—, creí que como siempre me dejan ir nos saltaríamos la parte de arrestarme y traerme hasta aquí.
—BaekHyun.
—Comienzo a pensar que a tus chicos les excita traerme esposado, Kim. —Uno de los oficiales retorció su brazo y le robó al chico un alarido—. Oye, cuidado, si lo quieres duro será el doble de pago.
—¡BaekHyun! —gritó JoonMyun escandalizado.
Arrastraron al chico hacia la oficina del hombre, y ellos volvieron a lo de antes, pero él no pudo concentrarse por completo. Siguió echando vistazos a la sala de donde los otros policías salieron y dejaron al jefe a solas con el muchacho.
—¿ChanYeol?
Parpadeó confundido, y no pudo evitar sonrojarse un poco bajo la atenta mirada de JongDae, era vergonzoso que lo hubieran atrapado siendo un entrometido, pero Kim no había mal interpretado su mirada, quizá por el cansancio
—Lo siento.
—Está bien, BaekHyun puede ser algo ruidoso.
—Hm, ¿es usual que esto pase?
Su compañero junto a un par más que alcanzaron a escucharlos se rieron por su pregunta.
—¿Usual? —respondió uno de los agentes—. El chico pasa más noches aquí que en su propia casa.
—Una pena por su padre, el pobre anciano está enfermo y tiene que lidiar con la pequeña puta.
ChanYeol no agregó ningún comentario, a pesar de que la información fue ciertamente interesante, por decir menos.
Continuó ordenando su escritorio, revisando las fotos y los datos que tenían de las tres víctimas, diferentes edades, géneros y al parecer círculos, porque no había ningún lazo entre los tres. Además de que eran locales.
Era un callejón sin salida y no sabía por dónde continuar.
Estaba empezando a darle un dolor de cabeza cuando un ruido lo desconcentró, el chico había salido de la oficina, el cabello desordenado, y una chaqueta encima que intentaba cubrir su figura destapaba.
—Byun. —Llamó de nuevo JoonMyun, antes de que el chico saliera—. Te hablo en serio, niño, ten cuidado. Estos...no son buenos tiempos.
—Sí, señor.
ChanYeol le echó un fugaz vistazo y ellos compartieron una mirada, fue tan sólo un momento, pero BaekHyun le sonrió.
Tan hermoso, tan delicado, tan impensable.
Y aunque internamente se dijo que era un verdadero peligro siquiera considerar acostarse con el trabajador sexual, la otra mitad de su cabeza gritó que le vendría bien sacarse algo de estrés, que necesitaba una distracción luego de lo que había visto y el alcohol no sería la compañía suficiente ni ideal.
BaekHyun quizá leyó su mente, o a lo mejor conocía a los hombres demasiado bien, pero antes de que la puerta se cerrara el niño hizo un movimiento con su cabeza hacia la izquierda. Por supuesto que él sabía dónde estaba la puerta trasera.
—Maldición —se quejó, lanzando los papeles—, estoy jodido.
—Quizá debieras irte —dijo JongDae, con pena—, viniste hoy antes que todos, debes estar cansado.
—No es sólo eso. —Exageró mientras se acariciaba las sienes—. Es frustrante no tener más.
—Anda chico —otro palmeó su espalda—, ve a casa, no hallarás nuevas pistas aquí.
Fingió batallar un poco, pero al final se excusó y fue pronto a tomar sus cosas y salir. Quizá estaba siendo un aprovechado al largarse por algo tan banal como el sexo, pero estaba exhausto.
Había llegado al pueblo no hace mucho con la intención de alejarse de los crímenes citadinos, para sólo aguantar con borrachos, peleas en tabernas y uno que otro atraco, nada tan severo. Lo peor de todo era que dentro de la comisaría era la persona con más experiencia en el campo, quien había visto miles de asesinatos y resuelto muchos de estos, así que existía una gran presión y expectativa en su capacidad.
Vio a BaekHyun recostado en la pared del edificio, un cigarro entre los labios y la silueta de un ángel, cuando volvió a sonreírle supo que valía la pena el escape.
—Pensé que JoonMyun te había dicho que te cuidaras.
—¿Quién podría cuidar mejor de mí que un policía?
Lo guió hacia el auto, cuidadoso de que nadie los viera juntos, el chico debía tener la justa experiencia en ese trabajo porque fue innecesario pedirle que bajara la cabeza al pasar frente al edificio, tiró el cigarro por la ventana luego de que llevaran unos minutos en el carro, y vio las delicadas manos vagar por el cuero del asiento.
—Hay un motel no muy lejos de la carretera principal.
—Es muy riesgoso ir a un motel.
—Claro, casi tan riesgoso como recoger a un puto que atrapan todo el tiempo.
Ambos se rieron, y él tuvo que darle la razón.
—Touché. —Se encogió de hombros mientras se adentraba en el camino que daba a su casa—. Pero de todas formas lo prefiero privado.
—Huh, algo me dice que eso debería preocuparme.
Detuvo el carro en la entrada. La triste y vacía casa se alzaba ante ellos, oscura y fría como cada noche.
—Muy tarde para preocuparte me temo.
Aún con esa platica el chico no parecía verdaderamente atemorizado. Seguro que si él había pasado muchas noches en comisaría por su trabajo debía tener bastante experiencia lidiando con malos clientes, quizá pensó que podría controlar la situación.
Descubrió pronto que BaekHyun no era tímido pues apenas al entrar se despejó de la chaqueta que lo tapaba, tirándolo de lado, y curioso vio para todos lados, no muy impresionado ni sorprendido con la falta de decoraciones y las mil cajas aún tiradas.
El muchachito directamente fue a la sala, de donde levantó unas esposas tiradas y le lanzó una mirada curiosa.
—¿Desordenado o estas son para mí?
—Depende, ¿qué sería más atractivo?
El chico rio.
—Definitivamente el dinero que me pagarías si me dejo esposar, eso sería sexy.
Le encantaría verlo, imaginarlo en su cama restringido y a su mereced era una tentación, pero estaba demasiado cansado para jugar.
—Quizá la próxima. —Se sacó su chaqueta y señaló el suelo—. Desnúdate y ponte de rodillas.
ChanYeol estaba de buen ánimo cuando se apareció por comisaría, había dormido como nunca antes y sentía el cuerpo laxo, incluso la lluvia temprana no fue obstáculo para que se sintiera bien.
El lugar estaba un poco más calmado ese día, quizá debido a que la mitad de los trabajadores se habían ido entrada la madrugada y aún estaba medio vacío el sitio, pero también supuso que ya que el escandalo había estallado la gente necesitaba un día de silencio para procesar.
—¡ChanYeol! —JongDae apareció con los ojos hinchados, y unas ojeras marcadas.
—Niño, ¿no fuiste a casa?
—No podía dormir. —Confesó avergonzado—. Mi prometida tiene examen hoy y no quería molestarla.
Asintió, y extendió la mano para que le pasara los documentos que cargaba.
—JoonMyun recibió estos hoy —le informó—, son de un caso parecido en Japón, hubo un total de seis muertos, fue hace cinco años.
Todas chicas. Esa vez no atacaron a hombres ni niñas, todas las víctimas tenían alrededor de dieciocho años, no eran propiamente prostitutas, pero al parecer todas trabajaban como acompañantes en bares diferentes de la ciudad. De nuevo, sin ningún lazo aparente que las conectara además de la profesión.
—¿Y se detuvo de golpe? —preguntó confundido.
—Así como vino se fue —dijo JongDae chasqueando los dedos—, una ola arrasó y luego nada, puf.
—¿La policía no hizo más?
Su compañero negó, tomó otra carpeta y se la pasó.
—Eran chicas que para la población no significaban nada. —El nuevo documento mostraba fotos de lo que quedaba de las acompañantes—. Restos. Se las comieron casi por completo, huesos y dientes fue prácticamente todo lo que dejaron.
—Es diferente —dijo confundido—, nuestras víctimas sólo perdieron órganos.
El otro sólo se encogió de hombros.
—No son iguales, pero lo suficientemente cercano. JoonMyun se ha estado comunicando con quienes ha podido para ver si hay casos similares, hay un par regados que no habían conectado y otros varios pasaron como accidentes. Según lo que le han dicho la cantidad da cuerpos varía bastante.
¿Cuánto tiempo llevaba eso ocurriendo? ¿Por cuántos lugares había pasado? ChanYeol no pudo evitar preguntarse que tan experto era este asesino, y cuántos años tenía, era normal que los asesinos seriales se dieran intervalos de tiempo para atacar, pero en la historia, en comparación, realmente no había tantos caníbales.
—Quizá sea hora de hablar con la señora Lee.
La doctora Kang no estaba feliz con su visita, fue honesta al decirles que no creía capaz a la madre de la víctima de hablar, los sedantes se estaban pasando, pero no por eso había recuperado la conciencia.
Descansaba con el rostro dando hacia la ventana, estaba quieta y de no ser por el pitido constante que producía la máquina que rastreaba su corazón la hubieran dado por muerta.
—¿Señora Lee? —probó—. ¿TaeYeon?
—No ha hablado desde ayer —contestó una voz detrás.
Cuando giraron se encontraron con una chica parada, era bajita, delgada y con un rostro fino, tenía un claro parecido con la mujer en la cama.
—¿Familiar? —se aventuró.
—Hija —respondió—, me llamo MinJeong, soy hermana menor de TaeYong.
—Lamentamos tu pérdida.
Ella asintió, pero no dijo más. Se acercó a su madre e intentó sacudirla, llamar su atención o arrebatarle al menos una sílaba, por supuesto fue todo en vano, TaeYeon no se movió, apenas parpadeó.
—Lo siento, no sé cuando vuelva a reaccionar.
—Está bien —suspiró JongDae, decepcionado—. ¿Podemos hacerte unas preguntas sobre tu hermano?
—Claro.
Nada.
N A D A.
No había valido un carajo. MinJeong no había podido ayudarles en lo absoluto. No tenía sentido que TaeYong estuviera ahí esa noche, no había un motivo por el cual voluntariamente fuera al bosque, no tenía contacto alguno con ChaYeoung, mucho menos Yuna.
Su vida era la típica de un joven de veintiséis años. Trabajaba, salía ocasionalmente con sus amigos, era soltero, y no había ido a la universidad, era tan sólo el conductor del ferry local. Nada más.
JongDae estaba tan sino más frustrado que él, no había dormido ni comido y el caso seguía exactamente igual que antes. Lo había obligado a ir a casa y mientras que JoonMyun había mandado un mensaje diciendo que esperaban pronto los expedientes de otros casos él decidió ir a comer y estudiar lo poco que tenían.
Estaba en una mesa en la esquina revisando la información del último día de ChaYeoung con vida cuando un carraspeo interrumpió su espacio, creyó que sería el camarero, pero en cambio se encontró con BaekHyun y su bonita sonrisa.
—Hey.
—Hey.
BaekHyun echó una mirada a la silla a su lado.
—Oh claro, siéntate, por favor.
—¿Mal día? —preguntó una vez que se acomodó.
Él hizo un gesto asintiendo.
—Mala vida. —BaekHyun tenía una dulce sonrisa, consoladora, y él sintió un tirón en el estómago. Era una estupidez. No era el primer chico que le gustaba, ¿por qué estaba reaccionando así?
—¿Tiene que ver con lo de ayer?
—Ajá —murmuró—, no entiendo nada y es tan...molesto, no tener respuestas me vuelve loco.
BaekHyun estiró una mano para acariciar su dorso por encima de la mesa, sus dedos eran tan delgados y frágiles que le impresionaba un poco pensar que anoche habían estado sobre su cuerpo arañándolo y acariciándolo, parecía surreal.
—Sabes, no soy policía, pero estoy seguro de que quemarte el cerebro no va a ayudarte.
—Bueno, sabelotodo, yo también estoy seguro de que no es buena idea que nos vean juntos.
Quizá era un comentario un poco grosero, pero mientras que al menor no le avergonzaba su empleo para él como policía no era bueno que los asociaran juntos. BaekHyun sin embargo no se ofendió, era su sustento de todos los días y pesar de lo mal visto y peligroso que era venderse cada noche él no parecía tener intención de ocultarlo así que ante su comentario tan sólo se encogió de hombros.
—Es mediodía así que no veo que estaría mal, a esta hora no soy eso.
—¿Y qué eres a esta hora?
—Mhm...—echó un vistazo al menú—, si me invitas unas papas podría ser una buena compañía.
BaekHyun lo entretuvo más de lo apropiado, pero no podía negarle a nadie que fue agradable tener a una persona con quien hablar de temas ajenos al trabajo, escuchar bromas y comer al fin algo caliente y delicioso, le había costado, pero al final se marchó de vuelta al trabajo.
JoonMyun tenía a todos reunidos en la sala principal, su pizarra con las fotografías estaba dividida en más ahora, con nuevas imagenes de otros casos. Algunas eran más viejas que otras y se notaba en el desgaste del color, los cuerpos eran en su mayoría tan sólo restos, había unos cuantos niños ahí, muchísimas mujeres, y una buena cantidad de hombres también.
Su jefe estaba al frente señalando la información y explicándoles datos que parecían ser de mayor relevancia en dicha situación, era bueno, pero no lo suficiente.
—Como pueden ver toma una cantidad se seis víctimas siempre, se mantiene siempre en ese número, no hay más, no hay menos, y luego —chasqueó los dedos—, adiós.
—Nosotros ya tenemos tres.
—Eso quiere decir que necesita tres más antes de irse.
—No vamos a permitirlo.
El silencio aplastó el ánimo del salón, ellos realmente no tenían nada más que pudiera ser de ayuda, ni una sola pista física.
—JongDae ven —pidió—, vamos a revisar la información de las víctimas y volveremos a entrevistar a su familia y amigos cercanos, quizá recordaron algo nuevo.
Junto a su compañero llamaron a las personas que tiempo atrás habían respondido a sus entrevistas, y repasaron los datos una vez más.
La madre de ChaeYoung no dijo nada diferente, repitió lo mismo que ya sabían, y mucho menos los padres de la pequeña Yuna tuvieron nada que agregar, después de todo la niña tenía un horario bastante estricto, y si bien alguien pudo habérselo aprendido y atacado en base a eso todas las personas que estaban de una u otra manera involucrada ya habían dado sus declaraciones, y todos tenían cuartadas comprobadas.
ChaeYoung por otra parte estaba un poco jodida con el dinero según testimonios, había estado desesperada buscando empleo, había aplicado en varios lugares dentro del pueblo, pero los negocios pequeños no podían permitirse pagarle, y en otros no era lo suficientemente capacitada. Su madre había dicho que la noche del asesinato había estado más estresada de lo usual, irritada y alterada.
Llegó a casa a la diez de la noche, pero gracias a la autopsia sabían que en algún momento volvió a salir porque la hora de la muerte había sido declarada alrededor de la medianoche.
—ChanYeol, tengo algo nuevo —levantó la cara y se encontró con su compañero y una chica de cabello negro que no había visto antes.
—Buenas tardes, señorita...
—JiSoo —dijo—, Kim JiSoo, soy...era, amiga de ChaeYoung.
—Uhm, no recuerdo que usted nos diera una entrevista.
—No lo hice —confirmó—, vivo en la ciudad y quise venir antes, pero no pude. Me dieron vacaciones así que decidí visitar a la madre de ChaeYoung, aún está devastada.
La hicieron pasar a otra sala privada, donde el ruido no pudiera molestarlos.
—De acuerdo, te haremos preguntas muy básicas, ¿sí? Intenta recordar tanto como sea posible.
—Seguro.
—¿ChaeYoung te contó de alguien que quisiera lastimarla?
—No, era muy amable, no había nadie que la odiara.
—¿Qué hay de su exnovio? —preguntó—. Su madre nos lo mencionó, pero quizá ella te dijo a ti cosas que su madre no sabía sobre él, ¿acosador? ¿Posesivo o celoso?
—No, no, nada de eso —se encogió de hombros—, era desinteresado, en realidad, terminaron porque ella estaba preocupada por dinero y él se estaba viendo con otra chica.
—¿Y no te habló de nada raro? ¿Algo fuera de lo usual? Lo que sea.
—Ella habló de un trabajo —se encogió incómoda en su asiento—, yo no sé si debería decirlo.
—Por favor, señorita Kim, lo que sea que ChaeYoung hizo en este momento da igual, ya nadie puede juzgarla.
Aún con eso no se veía muy a gusto.
—ChaeYoung empezó a trabajar en un bar a las afueras, se escapaba de casa y volvía en la madrugada, me contó que le pagaban más por...hacer trabajos privados.
—¿Desnudismo?
—Algo así.
Ellos estuvieron en silencio un momento hasta que JongDae la encaró de la forma más gentil que pudo.
—Señorita Kim, ¿su amiga se prostituía?
Ella asintió.
—Estaba desesperada, y aquí nunca conseguiría empleo.
—¿Cree que algún cliente pudo hacerle algo?
—No lo sé, no se quejó de nadie del bar, o sea, nada sobre alguien molestándola así de mal, sólo lo regular, que le daba asco tener que aguantar eso y se sentía mal consigo misma.
Apuntaron la nueva información, pensando que deberían hacer una visita al mencionado bar.
—¿Algo más?
—Uhm...bueno, no sé si sea importante, pero dijo que alguien le ayudaría a conseguir mejores clientes.
—¿A qué se refiere?
—No sé, hablamos poco esa noche porque estaba algo cansada, pero dijo que conocía a alguien con clientes que pagaban bien, hombres con dinero, discretos, que se llevan a las chicas a otros lugares para tener sexo.
—¿No dijo su nombre o cuando se verían?
—No, lo siento.
—Gracias.
Ya tenían una referencia por lo menos, una razón por la cual ChaeYoung estaría en el bosque a tan altas horas, bien podría haberla llevado uno de esos hombres o quizá iba a encontrarse con ese supuesto alguien para obtener información.
—Deberíamos ir a ese bar.
El lugar apestaba a alcohol y orina, estaba relativamente vacío gracias a la hora, había sólo un par de borrachos que probablemente no se habían ido de la noche anterior, una chica trapeaba el lugar mientras que un hombre estaba detrás de la barra, limpiando vasos.
—Buenas tardes, caballeros —dijo el sujeto—, aún no hemos abierto.
—Parece que tampoco cerraron —murmuró JongDae.
—No estamos aquí para beber —enseñó su placa al dueño, y la chica limpiando tembló—. Sólo queremos hacerles unas preguntas.
—Oiga, ¿tiene una orden siquiera?
—Señor, podemos hacer esto a la buena o a la mala —dijo JongDae—, usted puede ayudarnos y responder preguntas, o nosotros podemos arrestarlo por prostitución ilegal.
Esta vez la chica botó el trapeador.
—Bien, como sea —gruñó el dueño—, ven HyeYoon.
Se separaron al entrar a dos habitaciones traseras diferentes, ambas eran un asco y era obvio lo que ocurría ahí. HyeYoon estaba temblorosa cuando se sentó a su lado, no quería hacerle temer de más, pero era necesario que ella les ayudara.
—No te asustes, no voy a arrestarte —de todas formas saldría libre—, sólo quiero saber sobre Park ChaeYoung.
—Sé que la mataron —murmuró—, ¿usted cree que fue alguno de los clientes?
—Estamos especulando.
Asintió.
—¿Sabes si ChaeYoung se fue con algún hombre? ¿Alguien regular?
—No, trabajó sólo unas semanas con nosotros, todo lo que hizo fue en estas habitaciones, y los clientes varían.
—Pero debe haber gente con favoritas.
—Por supuesto que los hay, pero ChaeYoung no. Era nueva —dijo como si fuera obvio. Rodó los ojos antes de seguir—. Una chica así no tiene la experiencia que los sujetos quieren, hubo algunos que preguntaron por la más reciente, tipos que no quieren rameras usadas —agregó con sarcasmo—, pero jamás se fue con ninguno, le daba mucho miedo hacerlo aquí, no la puedo imaginar yéndose con un extraño.
—¿Ella habló sobre clientes con mucho dinero? Gente poderosa quizá.
Negó con una mueca.
—Este no es un lugar de renombre, no vendrían.
Torció los labios, decepcionado, pero asintió.
—La noche que murió, ¿vino a trabajar?
Volvió a asentir.
—Se fue temprano —ella frunció el ceño y sus ojos se abrieron como si hubiese recordado algo de pronto—. Ella dijo que tenía que verse con alguien, estaba nerviosa, como si fuera a vomitar, ¿sabe?
—¿No mencionó nombres?
—No, lo siento.
—¿Vives en el pueblo?
—No, señor, muchas de nosotras somos de lugares cercanos.
—De acuerdo, gracias.
Se reunió con JongDae afuera, aparte de lo que él consiguió su amigo no obtuvo lo mismo, el dueño del bar no tenía mucho que ofrecer, los clientes venían e iban y él no mantenía un registro de los hombres, después de todo era un negocio ilegal, además el tipo fue honesto al confesarle que la mayoría estaban verdaderamente borrachos cuando se metían con las chicas, a muchos había sacado pateados por pasarse de listos, y un par no dejó que volvieran a entrar por lastimar la mercancía.
—Entonces, según lo que nos dijo HyeYoon, ChaeYoung no se vio con un cliente, y por la declaración de JiSoo era más bien alguien que le ayudaría, ¿quizá una amiga?
—¿Una de las otras prostitutas pudo ser?
—No lo sé, según HyeYoon la mayoría no vivía aquí, sino en los alrededores, pero podríamos pedirle al idiota de MuJin el nombre de las chicas que viven más cerca.
El hombre estuvo dispuesto a colaborar con ellos, prometiendo que se comunicaría apenas organizara todo, pero cuando estaban por irse el sujeto hizo la pregunta que flotaba insegura entre ellos.
—¿Ustedes creen que una mujer sería capaz de hacer todo esto?
—No puedo creer que un ser humano sea capaz.
Esa noche y las siguientes llamó a BaekHyun para tenerlo en casa. Después de días enteros de estrés y persiguiendo pistas fantasmas lo único que lo relajaba era tener al peliblanco debajo de él, en cualquier superficie de la casa, en el suelo, mesa, cama, Dios, incluso había caído bajo para joder al chico en su carro, doblándolo como a un puto muñeco y jodiéndolo hasta que quedó laxo y sin aire, con el corazón agitado y el rostro sonrojado.
Joder a BaekHyun era adictivo. No había podido evitar adorar cada segundo que pasó en el cuerpo del chico, era maravilloso, esbelto, con las líneas de los músculos marcadas, sus piernas eran deliciosas, y la forma en que lo besaba lo hacía sentir como un inexperto adolescente, dejando que lo dominara y embriagara con su esencia. Era algo curioso en verdad, se sentía casi drogado luego de que el sexo terminara, la euforia duraba por bastante tiempo y BaekHyun pasaba horas en su mente, era un pensamiento constante y los recuerdos de como gemía bajo su tacto lo hacían incluso estar mareado, pero valía la pena porque al día siguiente estaba renovado, bien descansado y con ánimo.
El sexo sin embargo no curaba la realidad que los rodeaba.
—Hubo otro asesinato —fue lo que escuchó apenas entró al edificio esa mañana.
Todo lo bueno se esfumó en un segundo. La desesperación en la cara de sus compañeros expresaba el temor de que fuera a escaparse luego de alcanzar su objetivo.
—¿Quién?
—Lee MinJeong.
El aire se escapó de sus pulmones, ¿la hermana de TaeYong? No era posible. Nunca había visto víctimas relacionadas, en la información que tenían de otros casos eso no había pasado, y era verdaderamente extraño que ahora el o la asesina fuera por un familiar.
La chica estaba abierta, como esperaban, pero la diferencia más grande con los otros cuerpos era que conservaba sus órganos, incluidos los ojos y la lengua. La habían abierto desde la columna, rasgaron la piel y extendieron las costillas hasta romperlas, los pulmones estaban expuestos, e intactos. Su cara era una horripilante mueca de dolor, había sentido todo hasta que murió, tiempo extendido de puro dolor.
—No la vaciaron.
—Tal vez no tenía hambre —murmuró JongDae con ironía.
—Hay que sacarla de aquí, si vuelven a filtrar fotos la señora Lee quedará catatónica.
Por supuesto hubo gente a la espera de sacar algo, pero lograron controlarlo mejor que la última vez. Desgraciadamente tendrían que darle la noticia a Lee TaeYeon en algún momento, y aunque los médicos no creían que fuera buen momento ellos necesitaban hablar con alguien sobre la chica.
Sus amigos aunque cooperativos no tenían información buena, la única conexión con los demás era su hermano muerto, pero no tenía sentido el por qué habría ido al bosque sabiendo lo que podía pasar.
—¿Y si se la llevaron a la fuerza?
—Podría ser. Sus amigos dijeron que la vieron irse en el carro de su madre, no hubo ningún avistamiento de que condujera mal, no se estacionó en alguna zona alejada y el vehículo está en su casa, no abandonado.
—Realmente tenemos que hablar con su madre.
—¿Qué tal si revisamos su casa? Quizá haya algo en su cuarto.
—Dile a alguno de los chicos que visite a TaeYeon, nosotros iremos a la casa.
No había nada anormal en la habitación. Las cosas estaban en su lugar, cama hecha, deberes sobre la mesa, closet desordenado como podría ser el de cualquier adolescente, y según sus amigos ni siquiera pasaba tanto tiempo ahí, cuidaba de su madre esperanzada de que pronto reaccionara.
Tenían el carro detenido para investigación, pero tampoco había nada extraño en el, además de basura y una que otra cosa que pertenecía a la víctima, en su mayoría objetos de higiene personal o accesorios.
—¿Algo?
—No —respondió—. ¿Alguien encontró su celular?
—No. Ni en el carro, ni aquí, tampoco en el hospital.
—¿Qué chica de su edad no lleva su celular con ella?
—Pudieron robárselo cuando se la llevaron.
De nuevo algo extraño y diferente, a los demás no les habían quitado nada y sus pertenencias jamás revelaron ninguna cosa fuera de lo usual, pláticas comunes, hábitos de cualquier pueblerino, en el caso de ChaeYoung no hubo nada en su teléfono relacionado con su trabajo, y de no ser por JiSoo seguramente nunca lo habrían sabido.
—Oficial —interrumpió uno de los demás agentes—, dicen que la señora Lee está hablando.
—¿Le dijeron de MinJeong?
—Aún no.
—Que se mantenga así, iremos de inmediato.
Una enfermera estaba alimentándola cuando llegaron, el policía que había estado merodeando a la mujer les dijo que tan sólo unos diez minutos atrás había estado preguntando por su hijo, se había puesto a llorar cuando un doctor le contó lo que había pasado y como había estado todo ese tiempo, parecía aún algo pálida y asustada, pero al menos se comunicaba de nuevo.
—Permiso.
Entraron al cuarto, y la mujer que sostenía la comida les lanzó una mirada cargada de reproche.
—No es justo agobiarla, señores.
—Lo sé, pero necesitamos su ayuda.
TaeYeon volteó a verlo.
—¿Es por mi hijo?
No tenía corazón para decirle que su otra hija había sufrido el mismo destino.
—Sí, creemos que si nos ayuda podríamos encontrar a quien sea que le hizo esto a su muchacho.
—¿Y lo encerrarían? —preguntó enfadada—. Esa cosa...lo que sea, no es hijo de Dios, merece que lo maten, que le hagan lo mismo que le hizo a mi bebé.
—Entendemos su punto de vista, señora, pero de momento sólo concentrémonos en encontrarlo primero.
Ella asintió, le dijo a la enfermera que estaba bien, y ella se retiró no muy convencida.
—Sólo queremos que nos hable de su hijo.
—Era un chico amable, muy listo y siempre buscaba la manera de ayudar en casa. Después de que su padre se fuera quiso hacerse responsable de mí y su hermana.
Anotó eso.
—¿No pasó nada raro últimamente? —ella se tensó visiblemente.
—¿Cómo qué?
—Una rutina extraña, gente nueva, o quizá algún trabajo diferente.
Bajó la cara negando.
—No, conocía a sus amigos y lo único que hacía era trabajar en el ferry, nada más.
Ella no parecía muy honesta.
—¿Hay algo que su hijo pudiera estar haciendo a sus espaldas?
Volvió a tensarse, y entrelazó sus dedos.
—No.
Esto no estaba yendo como él hubiese deseado.
—Señora Lee, si usted no coopera con nosotros entonces no podremos avanzar y el caso de su hijo se va a apilar con los demás.
Se mordió los labios nerviosa, parecía bastante mortificada en ese momento, pero una mascara de terror cubría de igual forma su rostro, no podía imaginar que cosa era tan grave como para esconderla con tal fervor.
—¿Pasó algo la noche que su hijo murió?
TaeYeon tembló en su lugar, sacudió la cabeza y un par de lágrimas corrieron por sus mejillas.
—Es un buen chico —murmuró—, pero empezó a salir de noche y no me decía a donde iba. Dijo que era mayor y que no debía meterme en sus asuntos, pero no pude evitarlo, es mi hijo.
—¿Qué descubrió?
Tomó una bocanada de aire.
—Se veía con ese tipo —gruñó con desdén—, BaekHyun. Sé lo que dicen de él, y las cosas que hace. No podía creer que mi hijo estuviera con un puto, ¡mi hijo acostándose con un hombre! Preferiría que fuera drogadicto a eso.
ChanYeol no pudo evitar la mueca que se creó en su cara, no sabía que le desagradaba más, si el claro odio y asco en la voz de la mujer ante la idea de que su hijo fuera homosexual o que BaekHyun estuviera de alguna manera involucrado. Él había estado en la comisaría el día que encontraron a TaeYong, había pasado tiempo a su lado viéndolo comerse el cerebro de la frustración y nunca dijo nada.
—¿Su hijo se veía con BaekHyun en el bosque entonces? —preguntó JongDae.
—Sí —respondió—, le pregunté por qué diablos pagaba por una prostituta y por qué me hacía esto a mí.
—¿Qué le dijo?
Ella bufó.
—Dijo que no le pagó, como si eso cambiara todo —sacudió la cabeza—, dijo, no lo entenderías, mamá, lo amo. Y tantas otras estupideces.
—¿Y luego de la pelea se fue?
—Sí. Pensé que se iría a ver con ese tipo al bosque de nuevo y yo...yo le dije que no volviera nunca.
Se tapó la boca tratando de ahogar sus sollozos, y ellos dieron por terminada su entrevista.
—Agradecemos su tiempo.
Hicieron un gesto a la enfermera de antes que seguía rondando el lugar como un león enjaulado.
—Eso es todo, señora Lee, ¿lista para un baño?
—Sí, por favor.
Ellos se apartaron para darles privacidad.
—Ninguno de sus amigos debió saber que era gay —murmuró JongDae—, nadie mencionó a BaekHyun.
—BaekHyun...—murmuró atemorizado— trabaja en el mismo campo que ChaeYoung.
—¿Qué estás pensando?
—No sabíamos que conocía a TaeYong, quizá conocía a ChaeYoung.
Su compañero asintió, como si estuviera analizando la posibilidad, pero había incredulidad en su mirada, después de todo este era un pueblo relativamente pequeño y no dudaba que el chico creyera conocer bien a cada persona, incluido BaekHyun.
—Yuri.
—¿Sí, señora?
—¿Dónde está mi hija?








