Who tells our Story? [LayHo]

Summary

Yixing ama el libro que cuenta una bonita historia de amor y le gustaría saber si algún día podrá experimentar algo así. El libro fue escrito hace más de 80 años, el autor falleció de manera desconocida. Se pregunta, ¿Por qué siente la necesidad de acercarse al nuevo vecino?, dentro de sí escucha una voz susurrante, quien le dice que aquel hombre le dará su experiencia de amor soñada. Las segundas oportunidades son lo que todo mundo busca. Y las almas destinadas a estar juntas se encuentran en cada nueva vida.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo único

“—Quisiera… solo quisiera… que las segundas oportunidades… existieran.

—Existen, mi hermoso JunMyeon. Solo debes esperar un poquito más… solo un poco… —lágrimas resbalan por las mejillas ajenas—. Escucha, vive para mí, por favor.”

Yixing despierta ya acostumbrado a soñar la misma escena, puede verse claramente como el hombre postrado en la cama con los pómulos sin color y los ojos llenos de lágrimas secas. Ve con claridad al hombre hermoso que solloza a su lado, siente la mano delicada sobre la suya y la voz melodiosa llenan sus oídos.

Sabe que es un simple sueño y por su manía de leer el libro que compró años atrás, sueña con cada una de las escenas. Lo que no entiende todavía es: ¿Por qué siente todo tan vivido?. Puede sentir el frío en sus dedos, los labios contrarios sobre los suyos, el ruido de la calle y se ha aprendido todas las líneas de ambos personajes. Es un sueño y desea poder conocer a ese hombre que parece sonreír cada que su cuerpo se sumerge en los brazos de Morfeo.

Despabilando todas sus dudas, Yixing inicia un día más. Toma la ducha y coloca sobre su cuerpo su uniforme de trabajo. Toma entre sus dedos los cabellos rebeldes de su coronilla y los intenta peinar con cuidado, sabiéndose listo, sostiene entre sus manos el morral donde lleva todas sus pertenencias; el teléfono, los audífonos, la cartera y ese libro viejo que no ha dejado de amar.

Desde que lo compró hace cinco años, el libro ha sido su fiel confidente. Entre cada párrafo, Yixing puede sentir todo el amor que el Autor profesa, ama la sensación en su pecho con cada bonita palabra. Puede sentirse amado, aún si él no es uno de los personajes. Le gusta imaginar que en algún punto de su vida, tendrá un amor hermoso como el de aquel libro.

Su jornada de trabajo es tranquila, la tienda parece tener pocos clientes por la mañana, así que aprovecha para retomar su lectura. Sus conocidos le han dicho que debería dejar ese libro y leer nuevos. Pero no entienden los sentimientos que genera en Yixing releer una y otra vez aquella historia. Cada que termina el libro, lo que le genera el final es diferente. A veces se siente triste por cómo termina la historia, otras, se conforma con el final. En ocasiones, no quiere que ese sea un punto final, le gusta pensar que es un punto y seguido.

Cree firmemente que los personajes podrán tener una segunda oportunidad en alguna otra historia.



“En cada una de nuestras conversaciones, cuando solíamos divagar sobre lo que haríamos si alguno faltaba en esta vida, a él le gustaba decir: Recuérdame como tu gran amor…vive para mí. Eso es lo único que debes hacer.”



Finalmente había llegado a esa parte, Yixing toma un poco de aire y se prepara para terminar de leer el capítulo. Por alguna razón, le causa nostalgia leer esas letras, su pecho se comprime un poco y parece que sus lágrimas resbalarán en cualquier momento.

Se mantiene fuerte, está a ojo ajeno y no quiere inventar excusas; o decir el por qué llora con un libro viejo en mano.



“... al principio creía que era una clase de broma, a él le gustaba hablar de trivialidades y a veces, algunas palabras disfrazadas de chistes salían de sus labios. Deseaba que estuviéramos juntos el resto de nuestras vida, así nada malo pasaría si tan solo siguiéramos juntos. Lo soñaba porque nuestros días eran perfectos, el desayuno siempre era alegre y nuestras salidas se llenaban de solo risas; incluso las noches eran perfectas a su lado…”



Yixing suelta una tierna sonrisa, ese párrafo es uno de sus favoritos, no es el mejor, pero tampoco se queda atrás. Le llena de amor el corazón y se pregunta si algún día conocerá a alguien que hable de él así de bonito. Cambia la página del libro y levanta la vista, inspecciona todo a su alrededor cerciorándose que ningún cliente esté haciendo de las suyas.

Alcanza a ver un par de cabezas en el fondo, parece que no están haciendo cosas indebidas y regresa su vista al libro. Suspira para poder concentrarse en su lectura.



“... cuando él decía: vive por mí, sentía mi pecho oprimirse. Las lágrimas salían sin contenerse y mis hipidos se mezclaban con mis sollozos. No podía evitar sentirme triste, cada que él decía aquello, mi imaginación podía más que mi realidad. No quería imaginar los días sin él, las noches frías sin su compañía, caminar a la panadería con la mano vacía.

No quería pensar en las posibilidades de vivir sin él…”



Yixing siente que va a llorar en algún momento, esa escena lo pone sentimental y reniega de su trabajo, también de haberse leído cinco capítulos la noche anterior. Ahora batalla con no llorar en plena jornada laboral y decide cerrar por un momento su libro, no sin antes colocar el separador correspondiente. Levanta de nuevo su mirada y mira al techo del local, debe evitar que sus lágrimas resbalen por su rostro.

Escucha algunos murmullos, las dos cabezas que vio minutos atrás siguen al final de la tienda, parece que discuten qué comprar y qué es más importante para ellos en ese momento. Yixing solo espera que se decidan rápido, quiere tener la tienda sola para llorar a gusto.





Finalmente está camino a casa, dejó por el resto del día su libro. No quería armar una escena digna de ser grabada, sus sentimientos y emociones se las guardará para cuando llegue a su pequeño departamento. Con una taza de café y sumergido en sus calientes cobijas, seguirá leyendo las hermosas palabras de aquel escritor.

Le hubiese gustado conocer al autor, lamentablemente y para sorpresa de muchos de sus seguidores; JunCotton falleció de manera inexplicable en la comodidad de su departamento. Algunas teorías respecto a la muerte del recién descubierto autor, rondan desde que el hombre decidió acabar por cuenta propia su vida, deseando de esa manera encontrarse con el amor que perdió antes de que su libro se volviera la sensación de esa época. Otros dicen que el autor resultó con una enfermedad mortal, incurable, decidiendo no someterse a los tratamientos rigurosos y al gasto innecesario en hospitales. Y la mayoría apuesta a que fue decisión del destino que el hombre terminara muriendo en su mesa de trabajo, junto a la fotografía de su gran amor y los utensilios que lo llevaron a ser un excelente escritor.

Yixing no piensa mucho en las teorías que ha leído en internet, después de tantos años aún no saben la causa de aquella pérdida. Cualquiera que fuese la verdad, Yixing está cautivado por las letras que lee todos los días. Agradece en silencio al autor por haberse animado a plasmar un hermoso amor en un excelente libro.

Recuerda el día en que decidió comprar aquel viejo manojo de papel. Había salido de un café, desilusionado con la vida y enojado con la persona que lo terminó utilizando. Descubrió en ese café que el chico con quien planeaba tener una relación seria, solo le ilusionó el corazón, alegando que no tenía intenciones de que eso pasara y desperdiciando todo el tiempo que invirtió Yixing en sus salidas. Debió haberle gritado al hombre, pero no lo hizo, dentro de sí agradeció que pasaran las cosas de esa manera, así en un futuro, su pareja será única.

Pasó por una librería, de aquellos viejos locales donde los libros suelen ser exhibidos sin mucha protección, permitiendo al comprador tomarlos en sus manos y leer la descripción trasera, además, también hacen la experiencia de comprar un libro una maravilla. Yixing puede asegurar que en ese momento se sintió atraído por ese libro en específico, como si el universo le dijera que entre esas hojas encontrará las respuestas de un amor soñado. La portada sencilla y llamativa lo instó a tomar aquel libro entre sus manos, el relieve del lobo lo dejó emocionado y al leer la descripción lo animó a comprarlo.

Desde el primer momento en que sus ojos leyeron la dedicatoria, desde la primera vez que descubrió que uno de los personajes había fallecido; amó ese libro como no había amado algo material. Por ello, cuando la última página del libro ha llegado, a Yixing le gusta releer cada párrafo. Desde la dedicatoria hasta la frase final.

Podría pasar una eternidad leyendo aquel manojo de hojas viejas.

Está por llegar a su departamento y es cuando se da cuenta que un camión de mudanzas bloquea la entrada de su edificio, no recordaba algún anuncio del arrendatario sobre un vecino nuevo. Pero no le tomaría importancia, dejó su libro a mitad de capítulo, lo único que desea es entrar a su hogar, preparar un café y acostarse en su cómoda cama.

Saluda cortésmente mientras pasa de largo a los trabajadores que están haciendo lo posible por llevar las cajas al nuevo hogar, sube al ascensor y presiona el botón de su piso. Extrañamente su mente se llena de los primeros capítulos del libro, donde el autor describe con perfección su primer encuentro.



“... la primera vez que lo vi, mi mundo imaginario fue perfecto. La hermosa sonrisa que adorna su rostro fue lo primero que presencié, sus múltiples hoyuelos haciendo compañía en sus comisuras. Además, aquellos ojos oscuros y centelleantes eran la perdición de cualquiera que los viera.

Eran mi perdición…”



Yixing suspira contento, recordando las hermosas letras de aquel libro que siempre lo han hecho sonreír. Olvida un poco su ajetreado día y esas frase ocupan su mente para no recordar lo desafortunado que es en el amor. El timbre del ascensor resuena en sus oídos y está dispuesto a encerrarse en su cómodo hogar.

Un recuerdo más viene a su mente cuando la puerta frente a su departamento es abierta.

“... ese día debía reunirme con algunos amigos, habíamos quedado en ir a comprar juntos el traje de nuestra graduación. Cuando la puerta del café se abrió, mi mente imaginó múltiples flores alrededor de él, su torso firme, la figura de ensueño que poseía y esa sonrisa que le dedicaba a sus amigos detrás.

Estoy seguro de haberme quedado completamente cautivado por él, soñaba despierto y me gustó la manera en que mi mente acomodó sus perfectas facciones. Cuando giró en mi dirección, sus ojos oscuros cruzaron con los míos, mi mente se vació y estoy seguro que la suya también. Nos quedamos mirando un par de minutos y después un hermoso color carmesí adornó sus mejillas, aunque también las mías.

Avergonzados intentamos movernos a un lado, intentando dar el pase al contrario para que siguiera su camino. Sin embargo, tanto él como yo nos movíamos en la misma dirección, nuestras sonrisas nerviosas resonaron en nuestros oídos…”



Tal como aquel recuerdo, Yixing enmudeció y se encontró estático en su lugar. El hombre que salía de aquel lugar poseía un sedoso cabello oscuro, bonitos pómulos y una bonita sonrisa. Su torso no era ni tan ancho y tampoco tan delgado, sus caderas eran preciosas y sus piernas tonificadas le encantaron a Yixing.

Cuando sus ojos se encontraron, todo el aire retenido salió en un ruidoso suspiro. Era él. Está seguro, no puede haber fallas en sus recuerdos. El hombre que lo mira igual de sorprendido que él, es el tipo que ha estado saliendo en sus sueños. Ninguno menciona algo, tampoco se mueven de sus lugares hasta que alguien sale detrás del nuevo vecino. Quién toma de los hombros al hermoso hombre y le sonríe con total naturalidad.

Yixing siente una especie de enojo, parece que su sistema está reaccionando a algún tipo de celos. Cielos, acaba de conocer al chico, no se han presentado y ya siente que tiene celos porque alguien lo toca. Debe parecer un completo enfermo.

Intenta no prestarle atención a sus arrebatados sentimientos, saluda brevemente con una inclinación y finalmente se encamina a su departamento. Escucha murmullos y puede entender que el segundo hombre ha despedido a su ayudante, agradeciéndole por haberle ayudado con la mudanza y que después lo verá. Yixing intenta no verse molesto, pero sus labios pucherean en forma de frases sin sentido.

—Disculpa.

Todo su sistema nervioso parece colapsar, Yixing cierra momentáneamente sus ojos antes de girarse, con una sonrisa llena de sus característicos hoyuelos encara al bonito vecino, quien levemente se sonroja ante su presencia.

—Me… Me acabo de mudar—evidentemente ese es un hecho, Yixing asiente aún con su sonrisa—, me llamo JunMyeon.

La mano delgada y firme de JunMyeon se extiende ante sus ojos, soñador, Yixing toma la mano contraria dispuesto a responder tanto el saludo como la presentación. Al momento en que sus manos se tocan, recuerdos de una vida llegan como bombas a su mente. El momento en que cruzó miradas con JunMyeon —o quien parecía ser JunMyeon—, su primera cita, su primer día viviendo juntos, los aniversarios, el día en que JunMyeon fue aceptado en una editorial, el día en que se le fue la vida.

JunMyeon parece igual de sorprendido que él, sus manos cosquillean y dentro de ambos algo se va formando. El sentimiento de pertenencia está ahí, en cada poro de su ser algo se va familiarizando, va tomando forma y los recuerdos vividos en una vida pasada se mezclan con la actual.

Yixing sonríe amplio antes de jalar a JunMyeon a su cuerpo, envolverlo entre sus brazos y aprisionarlo en un abrazo. Los sollozos de JunMyeon inundan el pasillo, sus manos se sujetan a la prenda superior del contrario y esconde su rostro lloroso en el hombro ajeno.

—Te dije que las segundas oportunidades existen, bonito —JunMyeon suelta un sollozo más fuerte y su agarre se fortalece—, solo debías esperar un poquito más.

—Te… te extrañé… tanto.

El llanto y la posición amortiguan la voz de JunMyeon, Yixing lo sostiene más cerca de él, es claro que entre los dos, el más bajo sufrió más.

—Viviste bien, JunMyeon —intenta sonar amoroso, a pesar de sentir una extraña sensación en la garganta—, gracias por vivir por mí. Gracias por escribir nuestra historia.

—¿Esta vez no te irás, o si?

—No lo sé —bromea aún con JunMyeon entre sus brazos—, ¿tú quieres que lo haga?

JunMyeon se separa bruscamente, su cuerpo tiembla por tantas emociones y Yixing tiene deseos de seguir abrazándolo.

—¡Ni de broma! —poniéndose un poco de puntas, JunMyeon alcanza los labios ajenos, sorprendiendo a Yixing en el momento—. Tienes prohibido dejarme solo otra vez.

—No lo haré JunMyeon —sus manos sostienen las mejillas ajenas, intenta conectar sus miradas y cuando eso sucede, le dedica una de sus mejores sonrisas—. Esta vez será diferente, iniciaremos nuevamente.

JunMyeon asiente conforme con sus palabras, se abraza nuevamente a Yixing y se deja embriagar por el perfume que el contrario se ha puesto ese día. Ahora, sus carreras son distintas, sus familias, amigos y sobre todo, la época. Lo único que parece seguir igual, es el amor que ambos tienen.



“... esperar una vida por él es lo que me propuse. En algún momento, estoy seguro que podré abrazarlo de nuevo, besarlo en sus finos labios, encararlo y decirle que tiene prohibido dejarme solo de nuevo. Sé que podré oler su perfume de nuevo, quedar cautivado por sus ojos una vez más y sobre todo…

Estoy seguro que lloraré por volverlo a tener a mi lado…”



Las segundas oportunidades existen, solo debemos esperar un poquito más.




Además, las almas destinadas a estar juntas se encontrarán en cada nueva vida.