ANORMAL 從 KOOKMIN OS

Summary

❝Jeon tenía una hermosa familia, pero su amor por jimin era más importante. ❞

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único

La brisa de la tarde, incluyendo mi sonrisa al mirar el auto llegar a mi destinó. Lindo, tranquilo, no había que decir más, con solo mirar mi rostro: se veía la calidez que el ambiente me transmitía. Mi esposa estaba entusiasmada, no hay descripción para explicar lo que me costó ganar el dinero y trabajar extra, para comprar un nuevo hogar. Lejos de él, la persona que alguna vez ame. Sus recuerdos inundan mi mente, es un martirio no detenerlo.


No quería mencionar su nombre o apellido enfrente de otras personas, ni ver una foto de su escultural rostro.


Pasó que en mi adolescencia, había dicho que no quería novia.

Rebelde, la forma más perfecta de ponerme nombre de joven. Tal vez ni siquiera consumía droga o hacia cosas caractericas de un indisciplinado, pero una de las marcas que me quedan, eran mis tatuajes y mi noviazgo con park Jimin. No se en que Fecha exactamente había pasado, pero estuve locamente enamorado; de su sonrisa, de su forma de expresarse, de aquellos apodos tiernos que me decía con esa voz angelical, que escucho distorsionada ahora. Fueron incontables, las veces que fui al psicólogo. porque intentaba de no verlo, pero ahí estaba, mirándome apesadumbrado.


Creí que el impacto me había dejado mal de la cabeza, y me pregunto por qué Jimin no se alejaba de mi vista, ni de mis sueños. Por más que quería olvidarlo, aparecía frente a mi.

Hasta que comencé a salir con jisoo, la mujer la cual me hizo "olvidarlo".

Soy feliz con el solo hecho de tener a nuestro pequeño hijo Jeon Minho, nombrado así por mi.


-Amor, ya llegamos

¿esta todo bien?-


Miré a mi dulce esposa, que me observaba con preocupación. No me había dado cuenta, que detuve el auto, en frente de nuestra nueva casa. Aparcando el vehículo a un lado. La casa era grande, se notaba firme a pesar de ser bastante antigua.

Los muros estaban casi intactos, sólo les faltaba un poco de pintura, yo lo resolvería. Lo otro, debía de hacer algunas reparaciones. ¿Será mucho trabajo? Para nada, en menos de dos semanas convertiría esto en una mansión.


-Jungkook cariño, te estoy hablando. ya llegamos y Minho esta emocionado por ver su habitación.


Suspiré, estaba algo pensativo. ¿Era la emoción del momento? o las ganas de descansar un rato sin que mi cerebro explotará por pensamientos como estos.

-Perdón, estaba desconsentrado.

Me saqué el cinturón, repitiendo la acción con mi pequeño hijo de 9 años.

Por suerte la casa era amueblada, no tuvimos la necesidad de traer mucho, solo un par de cosas, cómo; unas cuantas sábanas, cortinas, adornos...

Tomamos las maletas, la mayoría yo. ya qué por ser el mayor, era el más fuerte.


-¿Papá?-

Escuché a Minho llamarme, desde el jardín. a mi pequeño le encantaba explorar, por eso le dimos la libertad de ver el patio. Yo aún estaba algo ocupado, pero jisoo se enfadada si no me procuró de ver a nuestro bebé sanó y salvó.


- ¡Ya voy hijo!-grité desde el living y dejé la caja que llevaba en mis manos, en una de las mesas. Me apresuré a abrir la puerta de la cocina, que me llevaba hacia el patio. Y veo a Minho agitado corriendo hacia mi dirección.


- Papá vi un hombre lindo, y estaba cortando rosas negras, ven, ven.-

Hice una mueca de confusión ¿algún vecino? Aunque ahora que miraba mejor, estábamos en el campo. No había otra casa al lado, tampoco habían muchas plantas, ni menos rosas de ese color extravagante.

Todo debió ser su imaginación, eso era de seguro.


- Hijo aquí el único hombre lindo soy yo. -le sonreí mostrando mis dientes de conejo, sabía lo contento que estaba.

-a lo mejor viste mal. suele pasar, que uno tiene alucinaciones repentinas.-

Minho me sacó la lengua como reproche por no creerle, se veía más gruñón que yo, no era común en él. Le iba a reclamar por su repentina actitud, pero jisoo nos llamó a ambos.


-Minho, jungkook vengan rápido. -nos dirigimos a la cocina, y la vi con una rosa roja que sostenía con firmeza. Ahora si estaba algo confundido por eso, Pero había una explicación, debía de haber una lógica.


-¿Dónde sacaste eso amor?

Le miré algo extrañado.

¿un hombre que cortaba rosas negras y rojas?.


-estaba en nuestra habitación, encima de la cama, con una nota-

me pasó aquel papel arrugado, con una punta quemada al costado, no le di mucha importancia y leí en voz alta.


-Les doy la bienvenida,

a su futuro hogar agrietado.


Pero más abajo, había algo escrito que me desconcertó ¿a su futura pasión, que se volverá cenizas? decir que entendí, sería mentira. no llegaba a saber que trataba de decir. ¿pasión en cenizas?, ¿Acaso era un tipo de broma?.


-¿Sabes lo que quiso decir eso? - mi mujer pensó sin llegar a una respuesta, por lo que sólo olvidamos aquello, tirando el papel al basurero. Llegamos a la idea de que fue el dueño, el que dejó aquella nota extraña. Pero bueno, pasó la tarde rápido, por lo cual nos quedamos descansando.


-Papá, ¿fue ese hombre verdad? - ahí vino lo peor de mis pesadillas, el mismo tema de la tarde.


-¿Cuál hombre, hijo?- estábamos sentados en el sofá grande del living, mientras veíamos televisión. Pero mi niño sacó el tema como si sintiera algo.


-Jimin. -ahí mismo, me temblaron las manos y se me cortó la respiración al oír su nombre. Él no estaba aquí, se había ido para siempre. ¿Por qué sería él? era imposible, solo yo podía verlo, era una equivocación. Minho no sabía lo que decía.


-Él no está vivo, muri... -

No alcance a terminar de hablar, porque jisoo trajo un plato de palomitas y Refrescos. Me quedé callado mirando nuevamente la pantalla de la televisión, evitando el mal sabor de boca.


-¿Papá?

Fue su susurro poco audible, pero estaba claro que no le respondería. Tenía que evitar el tema que me hacía mal.


-¿Paso algo que no me hayan dicho? los veo algo pálidos, no me preocupen y cuenten. - sonreí y negué, antes de que mi hijo dijese algo, no deseaba dar una charla con la opresión en mi pecho. Era nuestra primera noche ahí, en familia. Debía de ser especial.


-mamá no hay nada que decir. -me miró fijo, sabiendo que si lo había. Era lo de menos para mí, no tenia que arruinar el entorno tranquilo.


-Bueno, ya me quedo claro. mejor ya coman las palomitas y así nos vamos a dormir, par de malos mentirosos.


si la verdad fue un día largo por la mudanza. Solo quería tirarme en el colchón nuevo, despertar en la mañana para probar un delicioso desayuno. Esa era la sensación más agradable que podía vivir a diario.


Antes de irnos hasta el segundo piso. charlamos un poco acerca de que posiblemente, compremos un par de gallinas para que tuviéramos huevos gratis, unas vacas, un perro. Nada de lo cual fuera difícil de obtener.

Así se nos pasó la hora. por lo cual subimos las escaleras, la casa tenía cinco habitaciones y dos baños. Era perfecta, para una pequeña familia; que crecería.


Dejamos a minho en su habitación y nos fuimos a la nuestra. Recostandonos para dormir o bueno eso quería yo. pero al parecer alguien está juguetona.

-Amor tengamos otro hijo, ¿te parece? me susurro en el oído. yo me encontraba cansado, no sabía que contestarle sin sonar flojo.


-Jisoo linda, tal vez mañana. -fue lo único que se me ocurrió, no entendía el porque últimamente, no quería tener relaciones sexuales con mi pareja, nada me satisfacía.¿Será el estrés? Es que incluso sus provocaciones no me excitaban ni un poco.


-Jungkookie, no seas aburrido y juguemos un ratito, hace un mes que no me tocas, me estoy empezando a desesperar.- me hizo un puchero, pero aún así, aunque usará ese tono. no sentía nada, me enfurecia conmigo mismo por comportarme así con mi esposa. Le di un pequeño beso en los labios, sintiéndome un fracaso.


-Perdón te lo recompensare, seré muy romántico mañana, te sorprenderás el como inauguraremos esta cama. -dije coqueto y le ofrecí un casto beso. abrazándola, pero con una sensación extraña, como si me observarán. Sería mejor que lo ignore y cierre los ojos.


Aúnque cada vez que lo hacía, veía su sonrisa, que eran como dos lunas brillantes iluminado su cara. y recordando ese día en el cual, lo perdí para siempre. por mi cobardía, porque jamás fui capaz de decirle que lo amaba, sin importar si fuera mi novio.


Fui caminando hacía su casa, con un ramo de flores eran supuestamente para mi "novia". Seguía mintiendoles a mis padres que salía con jisoo, mi amiga, aquella que apoyaba mi relación con Jimin. Y él noviazgo que ocultaba, porque claramente mis padres eran homofobicos y yo era un cobarde que no quería tener peor reputación de la cual tenía. Park lo soportaba, pero su mirada de afligida siempre la tenía, ya que cada vez que lo invitaba a mi casa, lo presentaba como mi amigo.


Golpeo la puerta un par de veces. nadie respondía, no me rendí intentado encontrar señales de que mi novio estaba ahí. y para mi mala suerte, me encontré a su padre, oculte de inmediato las flores. no quería meter en problemas a Jimin.


-¿Que quieres ahora muchacho? - sentí su voz ronca y a olor a alcohol bastante fuerte, supuse que estaba borracho como en otras ocasiones.


-¿Jimin esta?- le pregunté esperando ya su respuesta, ayer no logré ver al pelirubio que me sacaba suspiros. pero tampoco lo había ido a buscar con más mentiras hacia él.


-Ese mocoso malcriado, esta en su habitación. ya llevátelo de una buena vez- hice una mueca por como hablo de su propio hijo, pero me quedé callado y fui a buscarlo subiendo las escaleras.


Lo vi con una débil sonrisa, se hallaba secándose las lágrimas, pero yo era un idiota sin corazón y no le pregunté qué le pasó. Simplemente le sonreí, mostrándole el ramo que le compre.

-espero te gusten jiminie. - Él las agarro con una sonrisa sincera, no como la que había visto cuando entre, Esta era llena de amor hacia mi persona.


-Gracias kookie, te amo tanto.

Se acercó a mi, besando mis belfos con devoción, siendo delicado mientras lo daba todo. Lo sostuve de la cintura, para abrazarlo. Él se separó un poco de mi y me miró a los ojos, esperando a que yo le dijera eso que tantas veces me gritaba entre las sábanas al hacer el amor, que le respondiera de la misma forma que él siempre lo hacía para mi. pero nuevamente no lo hice.

Solo hicimos lo usual, salimos en una cita, el amándome con todas sus fuerzas y yo sin decirle nada, como si a Jimin no le bastará con verme tomado de la mano con jisoo.


Y yo viendo sus ojos llenos de lágrimas cada día que fingía no tener nada más que una amistad, recordando como se limpiaba con sus manos, el desamparo que le ofrecía para salvarme el culo. regalandome una sonrisa desde lejos. Ese día le había dicho a park que tuviéramos una cita, pero mis padres insistieron que invitará a jisoo

para una cena. no pude negarselos o sospecharian. Pero fui un estúpido y no le cancele a Jimin. Por lo que le dije a mamá si podía invitar a un amigo, No se negó. pero ese es el peor error que pude haber cometido.


En la tarde llegaron los dos yo abrí la puerta, supe que mi rubiecito se puso triste, porque no saldríamos, se iba a marchar, pero jisoo intervino.


-Jimin tranquilo, solo será esta noche. mañana de seguro saldrás con jungkook, piensa en él, no deben de sospechar. - lo vi con esa expresión, que me provocaba arrepentimiento de mis actos, me había jurado que nunca lo lastimaria, pero mis promesas eran rotas sin vergüenza alguna.


-Bueno lo intentare, al menos estar aquí, es mejor que estar en mi propia casa.

Cuando dijo eso, lo oí roto. debí de haberlo abrazado, pero sin embargo desvíe la mirada al igual que lo hizo mi amiga. Sentí mi corazón oprimirse, sabía que él me necesitaba, pero seguía sin darle el afecto que merecía.

Tuve que agarrar la mano de jisoo como lo hacíamos para aparentar algo que no era, y nos adentramos a saludar. Todo fue bastante rápido, ya estábamos en la mesa. yo un poco alejado de mi novio.


Mis padres de vez en cuando le hacían preguntas a jisoo, ella amablemente las respondía. pero llegó un momento, que debía de hacer sido un hombre, no quedarme callado.


-¿y Hijo cuando se casaran? Ya sabes que estoy envejeciendo y quiero nietos.


Mi mirada se dirigió hasta Jimin, se veía destrozado. A pesar de que sus iris se oscurecian, no lloró. me miró de manera diferente, esa simple mirada me gritaba. di la verdad, diles que soy tu novio. No lo hice, descaradamente respondí. Sin pensar en él, siendo egoísta, para salvar mi pellejo.


-Supongo que es muy apresurado, lo de la boda, pero la idea de tener hijos no está mal. - jisoo me miró sorprendida, molesta. En cambio mamá aplaudió feliz por lo que dije acerca de darle un nieto.

Yo iba a decir la verdad, ya estaba pasándome. Pero mi mano tembló de los nervios y mi padre le habló a Jimin, de forma exigente.


-Jimin, siempre me he preguntado cuando tendrás pareja, tienes la misma edad que mi hijo, pero te veo muy solo.

y ahí sus ojos me observaron deprimidos, yo disimule no haberlo notado.


-Señor Jeon, yo soy gay.-mis padre hicieron una mueca de inmediato y jisoo no se sorprendió, más bien, se veía calmada, más por la valentía de mi novio. Mientras que yo me ahogaba con un pedazo de lechuga, por esa confesión tan directa.


-Jimin no es por ofenderte, pero tus padres deberían llevarte a un psicólogo. -mi madre lo dijo tan fría, que hasta a mi me dolió.

Debí de impedir que se burlaran de él. Debía de haber hablado.


-Si niño, estas mal de la cabeza no puedo creer que deje que mi hijo se juntara contigo. -Jimin estaba cabizbajo. yo trague saliva, iba a comentar sin ser un imbécil, pero jisoo fue más rápida.


-señores jeon, no quiero hacerlos enojar, pero Jimin no es ningún enfermo. es normal, como todos nosotros. - claro, que aquello no detuvo sus insultos hacia mí chico.


-Querida que dices, eso no tiene nada DE normal. créeme, he oído rumores de que la madre de Jimin, lo abandono con su padre, por alguna razón.

de seguro es por que es enfermo.-

mi madre rompió la paciencia de jimin, lo vi como se levantó de su silla con lágrimas callendo de sus bellos luceros.


-Callense ustedes que saben de mi vida, no metan a mi madre. Ella está muerta, no me dejó. infórmense bien antes de hablar de mi, malditos homofobicos- bastó eso para que mi padre se levantará y intentará golpear a Jimin. yo por supuesto lo agarre antes de que le diera un puñetazo.


-¡Padre la violencia no es

la solución! - le grite haciendo fuerza. Este estaba fulminando con la mirada a park.


-QUIERO QUE ESE ENFERMO MENTAL, SE VAYA DE MI CASA AHORA MISMO- ese grito resonó en toda la casa, y lo vi irse corriendo hacia la puerta. yo iba a seguirlo, pero la mirada de miedo de mi amiga. Mi madre llorando porque las palabras de Jimin supuestamente la ofendieron. Sólo se me hizo tarde para consolarle, al notar que aquella cabellera rubia desapareció de mi visión.


Pero también note, que esa noche lo perdería para siempre.


Nos quedamos en silencio en la mesa. necesitaba una escusa para poder ir a buscar a Jimin, era muy tarde, peligroso para ese frágil chico. Por suerte jisoo me pidió que la fuera a dejar a su casa. Se despidió y nos subimos al auto de mis padres. Cuando la deje en su hogar, me pidió que encontrara a mi novio rápido. Al primer lugar que fui, era claramente su casa. Pero me pareció raro ver la puerta abierta.

Me baje del auto y entré algo confundido. Todo estaba tirado en el piso, lo busque en la cocina, en su habitación, incluso revise el baño.


Y al final la pieza de su padre, era en la última habitación. su puerta estaba abierta, pero cuando entré, grite por el susto. como no lo haría, si ver al señor park con una soga en su cuello. Era una escena digna de película de terror, se había suicidado. decir que no estaba asustado era negar la realidad, me encontraba aterrado. posiblemente traumado de solo ver ese rostro demacrado. pero Jimin si lo vio, debía de encontrarse aún más dañado que yo, a parte luego de lo que mis padres le dijeron,Temía lo peor.


Corrí hacia el auto, incluso casi me caía de las escaleras de la entrada. sabía en donde se encontraba Jimin, y no podía dejarlo hacer una locura. Me arrepentí de haber sido un fracaso como pareja. Ya no más, lo encontraría y le diría cuanto lo amaba, debía de pedirle perdón por haberlo dañado de esa forma tan cruel.


Fui conduciendo a máxima velocidad importandome un carajo, si la policía me veía o no. mi novio estaba en peligro, yo lo sentía.

Llegué en donde por primera vez lo conocí, también en el cual le pedí que fuera mi novio. Lo busque con la mirada, pero había llegado tarde.


Vi su cuerpo tan pequeño, flotando en el agua de río. Yo con mis estúpidas esperanzas corrí hacia él, mientras todo mi cuerpo temblaba, lo cargue hacia el pasto. Y de un montón de maneras lo intente traer de vuelta, respiración boca a boca. Nada lo hizo reaccionar. Acaricie su rostro y lo mire mientras mi llanto no cesaba. Una patrulla de policías me habían seguido y cuando vieron la escena se sintieron apenados. con la mirada, me dieron un poco de tiempo hasta que retiraran el cuerpo.


-J-jimin mi amor, reacciona. no me puedes dejar así. -sorbí y me rompía al solo verle por última vez, sin poder hacer nada al respecto. -te amo con todo mi corazón, ves te lo dije. Ahora vuelve te lo suplico, vuelve, sonríe para mí. ¡por qué te mataste! Dímelo. Me vas a hacer falta mi vida. no se que haré, sabes cuánto deseo de arreglar la estupidez que hice, de casarme contigo para que no te vayas como estas haciendo ahora, ¡Jimin, despierta!- grite lo último, roto por dentro, jimin estaba muerto por mi culpa. por mi cobardía, yo lo hice sufrir, yo provoque su suicidio. Abracé su frío cuerpo, me negaba a dejarlo ir.


Pero los policías me intentaron alejar

de él.


- Lamentamos su pérdida, pero debemos encargarnos del

cadáver.


Sonaba tan mal que llamaran cadáver a su chico.


La impotencia me agarro de los hombros, impulsivo tome al sujeto de su camisa, por intentar alejar a mi novio, de mí lado.


-¡Él está vivo! - iba a golpearlo, pero otros policías que apenas llegaban me agarraron de cada lado, poniéndome unas esposas en las muñecas, apretaban como el demonio. Grite un montón de insultos, le pedía a Jimin que se levantará, que me besara y volviéramos a estar juntos. Pero eso no sucedió. yo colapse, desmayandome, sin poder creer que lo perdí. sin siquiera ganarme el poder despedirme del chico al cual amo.


Abrí los ojos con brusquedad, soltando un gritó exasperado, mi respiración se oía agitada y el sudor caía por mi frente hasta tocar mi cuello.


Miré cada rincón de la habitación, Buscándolo con la mirada.

no lo encontraba.


-¡jimin! -Eso bastó para que jisoo se levantará asustada, por mi grito y movimientos exagerados. Me escucho sollozar, me abrazo de inmediato. Ella me entendía, sabía que no superaba del todo, el pasado.


-Tranquilo jungkook, park está en un lugar mejor. -lloré en sus brazos, hace años que no soñaba con ese día, no entendía el porque me pasaba ahora.

Pero al menos estaba tranquilo de no verlo enfrente mío, mirándome fijamente como antes, cuando sentía que perdía la cordura, cuando pensaba que tenía esquizofrenia. Pero simplemente no era una enfermedad era mi conciencia que no olvidaba cuánto había dañado a Jimin.


-perdón jisoo, ahora te estoy lastimando a ti. -me tape el rostro, con las mantas, no quería mirarla. ¿se verá igual de triste que él?


-jungkook, cariño. no me estas haciendo sufrir, tranquilo. - toca ni mejilla húmeda, observándome con esos ojos tan inexpresivos para mi.

-Y hemos hablado sobre esto, park ya no está aquí.


Me destape mirando la puerta. fue un reflejo rápido, pero vi una sombra correr. Ignore por completo a mi esposa y me levante dirigiéndome hacia afuera de la habitación, lo único que vi, fue a minho en pijama corriendo, como si jugará con alguien. ¿o me estaba volviendo loco?. Mi pequeño hijo se acercó agitado, con su cara acalorada. me examinó sin que lo notará.


-¡Papá tengo un amigo!

Lo mire, y deje de pensar estupideces, solo estaba agotado.


-Me alegro bonito. ¿es tu amigo imaginario?

Minho miro hacia una dirección, la pared, como esperando una respuesta. Me preguntaba que tanto estaba pensado, simplemente se veía contento.


-Si es mi amigo imaginario.

Le sonreí, por lo tierno que podía llegar a ser. era sumamente normal que los niños de su edad, crearán una compañía para no sentirse solos.


-¿Hijo como se llama? -

Era lo clave, tal vez tenía un nombre gracioso, sería divertido oírlo antes de irme a desayunar y claramente a trabajar. Seguir con mis responsabilidades, era continuar la apestosa rutina.


- se llama... - iba decirmelo, pero se quedó en silencio, me le acerqué para acariciar sus lacios cabellos y mirar a la dirección que él pequeño guiaba a sus ojos. debía de estar avergonzado por algo, el rubor le delataba.


-Calmado, tu amigo debe ser algo tímido, mejor vayan a jugar.

Lo mire, mientras esté salía corriendo por las escaleras a quien sabe donde. ¿quizás al patio?


No estaba seguro, solo era un chico de nueve años, que podría hacer a esa edad. Jisoo estaba observándome, sostenida desde el marco de la puerta. se miraba contenta, debió de oír mi secreta conversación con minho.


-¿Así que nuestro pequeño tiene un amigo imaginario?

Me iba a acercar para besarla, como recompensa de haberla dejado esperándome en nuestra nidito de amor, pero en ese mismo momento oímos ruidos estruendosos desde la planta baja. pisadas, al principio creímos que fue minho, que esta corriendo.


algo se cayó, haciendo que un vidrio sonara en las cuatro paredes.

Corrimos a inspeccionar si nuestro hijo fue el culpable.


-Minho ¿Fuiste tú?

Ella se veía asustada. yo tome su mano, entrelazando nuestros dedos, para brindarle confianza.


Había un jarrón tirado en el suelo.

tal vez se calló al momento que minho corrió y golpeó la mesa. No había otra manera. ya que sólo nosotros nos encontrábamos en casa.

Cómo siempre, yo ignoraba todo lo que podría ser paranormal. Solo necesitaba paz en mi hogar, lo imploraba de una vez por todas. Por lo cual, en la tarde me fui al trabajo con serenidad. Al menos mi esposa estaba maravillada en el jardín, plantando flores y vegetales.


Usualmente mi hijo se venía a despedir de mi, deseandome un buen día en la oficina, esta vez no lo hizo.


Supongo que estaba entretenido, jugando con su "amigo".


La verdad nuestra vida en el campo, era acogedora. de vez en cuando se caían algunas cosas, pero nada del otro mundo. Ya nos habíamos acostumbrado al ambiente, ya llevábamos unas tres semana en esa casa. Lo único que estaba cambiando, era la actitud de minho.


El no salía nunca de su habitación, jisoo debía de obligarlo o no hacia caso. creíamos incluso que tenía problemas en su nueva escuela, pero en realidad, la profesora me informó que el pequeño no socializaba con nadie.

Hablamos con él, hicimos preguntas.

Le rogamos, pero no dijo nada más que mencionar al chico imaginario. ¿Acaso ese ser, le estaba afectando?.


Hoy tenía el día libre. Mi esposa se llevaría a minho con un psicólogo, ya era domingo por suerte. Le había dicho que sí podía acompañarlos, pero jisoo insistió que me quedara descansando.


Suspire recostado en el sofá, mirando la televisión tranquilamente. Estaba apuntó de ir hacia la cocina para buscar una lata de soda. pero unos pasos me congelaron de inmediato.

¿Será un ladrón? que mas podía ser. Bueno quien fuera, daba igual, tenía que sacarlo a patadas de mi casa.


-Si estas escondido, sal

ahora mismo. -Dije enojado, solo esto me faltaba, un demente que se entra sin consentimiento a molestar.


Los pasos se habían oído en la habitación de mi hijo. Subí las escaleras lentamente y ahí estaba el ruido de algo caer, pasaba sucesivamente, pero ahora también se oían pasos. La puerta estaba entre abierta. Aproveche de entrar rápido y no vi nada. Mire hacia varias direcciónes del lugar, no había nada en el closet, solo la ropa y un par de cajas. Abajo de la cama, no encontré algo extraño.


-¡Deja de jugar y muéstrate! -

No tenía más opciones, no podía estar alucinando, no estaba enfermo. definitivamente había alguien. Era bastante hábil para ocultarse, aún no lo encontraba. Pero auténtico sonido de una puerta cerrarse, me sobresalto. No era aquí, si no que en la habitación matrimonial, ¿como podía moverse tan rápido?. Corrí cómo pude, intente entrar, pero algo me impedía el paso. Jalaba la perilla, o pateaba la madera como podía. Hacía mis últimos intentos por entrar, pero los rasguños de algo me hicieron detenerme.


alguien tirando las maletas, la ventana quebrarse. No lo soporte, baje en busca del martillo, me importaba poco romper la puerta, era necesario tomar medidas drásticas.

Al subir rompí la perilla de la puerta y cuando entre quede atónito.


-¿q-que demonios?

Estaba seguro de haber oído que la ventana se quebró además rompiendo o lanzando cosas. Pero no Había ningún daño, como si no hubiera sucedido absolutamente ni un golpe. Me tire al suelo de madera.

me estaba dando un pánico y terror de mi mismo. tal vez minho no necesitaba el psicólogo, debía de haber ido yo. Me levante decidido para bajar.


-Tengo que llamar a jisoo

Iba a salir en busca del teléfono. Aunque para mí mala suerte, volvió a ocurrir, la puerta se atasco.


pero no era posible ¿no había roto la perilla?


Me senté en la cama, pensado que estaba mal, yo o la casa.

Definitivamente no creía en los fantasma, no era de ese tipo de persona. Pero también era una opción.


Nada era normal, estaba atrapado en mi habitación, no podía llamar a mi única familia, debía de esperar hasta que llegarán. Mantuve la calma, recostandome, mire a mi lado no había nada por suerte. cerré mis ojos para intentar dormir.


- jungkook. -Me quedé paralizado no quería abrir los ojos, esa voz, aquella que pensé que jamás volvería a oír, la sentí tan cerca que dolía. No estaba aquí, la doctora Lee me dijo que no lo vería de nuevo. Pero aquí estaba, haciendome temblar, ahogarme en mis lágrimas.


si lo veía me daría un ataque cardíaco, y no quería tomar más medicamento.


-Kookie, ¿por qué no me amas? -

Eso fue lo último que necesitaba de oír salir de sus labios. Abrí los ojos y di un grito alarmante, cubrí inmediato mi boca, Jimin me miraba con los ojos llenos de dolor, más la sangre en su palida cara. Volví a cerrar los ojos y le suplique que se fuera.


en la habitación había un silencio sepulcral; estaba oscuro y hacía frío: era un ambiente triste.


-¡Vete por favor! déjame en paz de una buena vez...


se acerco y yo me alejé unos centímetros, estaba aterrado. pero me sonrió como si viera tesoro, agarro mi rostro entre sus tiernas manos.


-¿p-porque volviste? -Le pregunté esta vez más calmado. Mi respiración volvió a regularse, no tenía ganas de salir corriendo.


-Quería verte Kookie.

Esto se sentía tan real, su rostro, su mano acariciándome con esmero, con tanto amor. no podía creer que estaba pasando, lo tenía a mi lado mirándome, respirando como si realmente estuviera vivo.


-¿Jimin eres real?

No me respondió, solo pude sentir sus labios chocar contra los míos, no perdía esa sensación de inocencia que tanto me gustaba, mande a la mierda cualquier duda y le devolví el beso. si regreso por mi, debía de estar disfrutando a su lado.


-Gracias por el beso jungkook.-agarré su cintura negando, no debía de agradecerme nada, yo le debía disculpas por lo idiota que fui en el pasado.


Lo abracé con todas mis fuerzas y ansías, no quería que se alejara.

De seguro me veo como un estúpido. cuando le veía antes, le gritaba que desapareciera. Quizás era inmaduro temiendo de alguien, que no quería hacerme daño.


-No agradezcas jiminie, fui un tonto por haberte pedido que te fueras, cuando en realidad siempre te extrañé y necesité a mi lado.


volví a besar, sus esponjosos labios con necesidad, aún sentía esa dulzura. Mi cuerpo lo quería, no era lo mismo que con jisoo, era totalmente distinto. Metí mi lengua jugando con la suya en una batalla por mandar aquel apasionado beso, juntando ambas saliva, un beso sucio, solo nuestro.


Nos separamos por la falta de aire, sintiendo su agitada y caliente respiración chocar contra mi rostro, la saliva caía por su barbilla, me sonroje al tener tal ángel expuesto. Me había prendido de una forma que quería llenarlo de besos húmedos, caricias, lo había esperado demasiado.


-Estas seguro de esto.

Jimin sonaba agitado, como yo.

pero en ese mismo instante, no iba a dudar de lo que quería. sus belfos, su calidez y la pasión que estaba sintiendo eran más grandes que una duda en mi zona de realidad. Era el destino, el cual no quería separarnos.


Debía tenía que aceptar este amor eterno.


-Estoy seguro de todo lo que sea a tu lado, mi hermoso jimin.

Quede encima de él, observando las facciones de su rostro, memorizando cada detalle, solo viendo la perfección. como pude temerle a un chico tan único. Sostuve su diminuta cintura, mientras repartía besos necesitados en su cuello. Él no se quedó atrás, agarro el cinturón de mi jeans negro y lo desabrocho, mirando lascivo, mi hombría que estaba erecta y goteante por sus pequeñas caricias en mi piel.


-Quítate la ropa, mi amor.

Le susurre, tratando de mantener mi cordura. Su lóbulo, pronto fue atrapado por mis dientes dejando una marca rojiza.


No podía evitarlo, el me ponía así.

con esa seductora mirada, mientras se mordía el labio inferior, tan provocativo.


Estábamos sonrojados, acelerados.

No deteniamos nuestros toques. Los movimientos sensuales de park jimin cuando se quitaba aquella camisa blanca, ajustada, su piel tan lechosa, sensible a mi tacto.


Acerque mis labios a su clavícula y dejaba marcas de posesión por donde podía.


-Mgh k-kookie. -gimió, mientras yo seguía jugando, dejando marcas y besos de tonalidades oscuras como los golpes.

No me detuve hasta llegar a su abdomen plano, en el cual besaba suavemente, me gustaba tenerlo a mi merced, destruir su cuerpo a mi antojó.


Chasquidos. Jadeos y sudor.


-m-me gustas, m-mucho.

Escuchando la voz quebrada de mi pelirubio. Amaba poder tocarlo y hacer que sus piernas temblará, todo lo que provocaba en él.


agarre mi bóxer, bajandolo. Así le daba una caliente imagen de mi miembro levanto y venenoso. Sus atentos ojos hambrientos, mirando la anchura de mi pene a su disposición.


Me sentía perdido, extasiado de una fragancia como las cerezas.


-Apenas hemos comenzado y ya me comes con la mirada bebé.


Tomé sus pantalones, tirando estos a cualquier parte de la calurosa habitación.

Su miembro resaltaba sobre sus boxers húmedos, excitado como el mío. Pasé uno de mis dedos acariciando por sobre la tela, su pene. Era tan adorable como el dueño.


Jimin cerraba sus ojos, tratando conteniendo sus gemidos, partiendo su labios con fuerza.


La sangre, esa preciosa sangre parecía vino y yo gustoso probaría de el.


Pero antes, mi mano se adentro a su ropa interior. agarrando su pene erecto, masajeando su glande. Podía contemplar sus expresiones, la forma en la que sacaba su lengua y la saliva resbala sobre sus belfos. provocando esos gemidos suaves que me estaban desesperando, los calle con mis labios y mi hábil lengua dando paso a su cavidad bucal, choque de dientes, sabor metálico, era fascinante. Me encontré Mirando su cuerpo temblar junto al mío.


Y No supe en que momento ya nos encontramos completamente desnudos, restregando nuestros cuerpos que resbalaban con el sudor de ambos. seguramente era la acción, la adrenalina, que circulaba por nuestra sangre.


Lo masturbaba, como si fuera un experto, el seguía ahogando sus gemidos de placer.


ya iba a correrse, pero aún no podía hacerlo, no cuando todavía sentía esa chispa enredarse entre nosotros. con cuidado, abrí sus delgadas piernas, a cada costado. poniéndome entre medio, provocado que ambos miembros chocarán, dando una fricción placebtera. Me separe de sus belfos suaves, que por la brusquedad de mis labios al tocarlos se encontraban totalmente rojos y hinchados.

Lo observe viendo el sudor caer de su frente su rostro enrojecido.


-Maldito, me estas volviendo loco, me haces querer destrozarte

por completo.-Le dije, con la voz más ronca que nunca.


Me sonrió agarrando mis cabellos con brusquedad, en un jalón con la afinidad de acercarme, así para propinarme un casto beso húmedo.


-Ya estas loco kookie.

Solo reí, por eso. nada me interesaba mas que tenerlo enfrente de mi, jadeando por mis caricias y besos. Agarre sus piernas, abriendolas aún más.


-Me qu-quieres romp..


jimin gimió, yo hice un gruñido al ver su entrada, pequeña, rosada. Tan mojada por la saliva que le tire encima. Levante una de sus pálidas piernas y le deje un chupon algo grande y morado. Oí sus reclamos por la brusquedad con la cual le marcaba, pero era mío, su cuerpo, él me pertenecía.


-ah-h, ¡eres un bruto! -

Yo solo le mire contento de ver todas las marcas que le dejé, era como pintar una hoja en blanco, tal como crear una obra de arte, que sólo yo podía dejar en su piel. -¿no me dolerá o si?


-Soy un bruto, pero te encanta.

No me resistí, solo cedí aintroducir uno de mis dedos en su entrada. se sentía maravilloso, el como sus paredes me apretaban, su anillo anal se extendía a medida que metía otro dígito. escuchaba sus lloriqueos cada vez más altos. Y la pregunta de qué si le iba a doler o no, la evadi, porque no le haría daño nunca más, esta vez lo haríamos sin temor, ni mentiras. Por eso lo mire hipnotizado, moviendo mi dedo en su apretadas paredes. No podía aguantarlo, quería empotrarlo en una pared, en donde sea. Pero meter mi miembro y unir nuestros cuerpos a un Calido baile de roces, choques de pieles, gemidos agudos, mutuos.


-Más, hazlo m-mas rapi..pido

Suplicaba, tan necesitado.


Cuando sentí que ya estaba preparado, al notar como buscaba que mis dedos chocarán contra su próstata, saltando encima sin detenerse. Pero lo saqué para intercambiarlo por mi hombría, que de una estocada me plante en sus adentros.


-c-carajo tan caliente mi jimin.


entre con cuidado no quería lastimarlo. Espere un poco a que estuviera listo, y me diera una señal.


- Y-ya p-puedes moverte... -

No tenía que decirlo para que lo hiciera. El movía sus caderas y yo daba fuertes penetraciones, gruñiendo su nombre en el acto. Sus paredes anales apretaban toda mi longitud y se sentía como el paraíso. Sus uñas rasguñando mi espalda, sentía que me rasgaba la piel. Estábamos entregándonos, yo lo había querido así desde la primera vez que lo conocí, tomarlo sin parar.

Seguía el vaivén de nuestros cuerpos en unión, la habitación se inundaba de gemidos y gritos. Nuestras pieles sudadas de tantos movimientos bruscos por mi parte, estaba perdido, mi mente en blanco. Solo disfrutando de la intimidad con jimin. Y pude sentir que ya me vendría en su interior mordí mi labio agarrando con más fuerza su cintura, en la cual quedarían las marcas de mis manos.


-j-jungkook te amo. -gritó mientras se corría en mi abdomen, habíamos llegado al climax cuando, mi semen se exparcio por completo. Mi gruñido y su grito al unísono fueron lo suficiente para que llegara a mi límite, y soltará lo que ambos queríamos oír, decir, confesarme como la primera vez.


-Jimin te amo. - A pesar de lo agotado que estaba, logré decir lo mucho que le amaba en acciones y palabras, que mi pelirubio de pequeños ojos había esperado oír durante años. Caí encima de él, hundiendo mi cabeza en el hueco de su cuello repartiendo besos, y aplastandolo. pero no hubo reclamo, al contrario, su risa se hizo presente. Y la mía también, había esperado volver a tenerlo entre mis brazos y lo obtuve.


-Estaremos unidos para siempre kookie. -aquel susurro, que en mi mente sonó como si ya lo hubiera oído antes. Se me hacía familiar, pero evité las preguntas. quería su compañía al máximo. Lo abracé con cuidado repartiendo caricias en su espalda, de arriba a abajo.


-Pequeño olvidémonos de todo, no me dejes. quiero vivir a tu lado. - Se me escaparon las palabras sin querer, pero sin duda esta vez no recibí ninguna respuesta, mire su carita tan delicada, en la cual saladas lágrimas volvían a aparecer bajando hasta sus mejillas.


-¿Jimin? - Le mencione, el con una de sus manos, cubrió mis ojos, pensé que era un tipo de juego. Pero luego al no sentír su tacto, no veía nada.


me sobresalto, repetía su nombre. todo era oscuro, Mi vista nublada. No sabía si había sido un sueño, pero tenía miedo de que fuera así.


Para alguien como yo, ya no había escapatoria. Al despertar, me encontraba acostado en la cama. Junto a jisoo. La cual estaba dormida.


Ya no lo soporté, estaba apuntó de entrar en crisis. Tomé el codo de mi esposa y lo moví con brusquedad despertando la de sus sueños, ella se asustó al verme furioso, arrepentido, demasiado estaba soportando.


-jungkookie, ¿estas bien cariño?- que clase de pregunta era esa, estaba mal, espantoso, quería estar con jimin.


ya nada era igual, pensé que podía hacer una vida sin él, que teniendo un hijo y pareja nueva lo olvidaría, ni el psicólogo me salvo de la pena que vivía. Negué muchas veces, casi pensando que me doblaria el cuello.


- Jimin, el está aquí.

No cabía duda, de que el amor de mi vida, no se fue. Solo debía buscarlo sin inpediciones de por medio.


-¡Jeon, por favor reacciona! jimin esta muerto, jamás lo volverás a ver. - solo eso bastó, para que tomará el cuello de jisoo y comenzará a ahorcarla de la furia. No me importó cuanto suplicó para que la soltara. Aparte, Que sabía ella de park, fue una mala amiga, la cual cuando mi pequeño rubio murió, aprovecho que yo estaba destrozado para abrir sus piernas y seducirme.


No se como es que acepte casarme con esta mujer.


Mientras apretaba su delgado cuello, veía su cara deformarse por falta de oxígeno, no sabía el motivo de mi sonrisa al verla caer muerta, pero me sentí liberado de un falso amor, entre mi ex esposa.

Tampoco sabía con exactitud qué le diría a minho, acabó de asesinar a su madre.


Lo único que haría, sería ocultar el cadáver. Y fingir que jamás pasó nada, mentir que jisoo se fue con otro hombre y nos abandonó, era así de sencillo.


Que me había ocurrido, creo que solo lo hice porque reaccione mal. Pero no llore, no me arrepentí.


Al final corte su cuerpo trozo por trozo metidos en una bolsa de basura que oculte muy bien. Fue rápido, pero a la mañana siguiente, Minho se encontraba en un rincón de su habitación, este tapándose los oídos. me acerque a él y le pregunté que le pasaba. Tal vez, podía ser una posibilidad, vio lo que hice con su madre o había otra razón peor.


-¿Que pasa hijo?

Le mire sin ninguna emoción, ya no quería a nadie que no fuera jimin.


Así que me daba igual si él estaba pasando por algún problema peor que el mío. Me daba cuenta que todo el amor que alguna vez le tuve, jamás fue real. No como el que le tenía a park.


-Papá dile a J-jimin que me amas más que a él, me da miedo, no se calla, dile te lo suplicó, c-crei que era mi amigo - comenzó a llorar, era un fastidio.

lo agarre de su pijama y le mire sin expresión.


-Amo a jimin incluso más que a ti, y eso jamás cambiará. tu solo eres una creación mía, jamas debiste haber nacido Jeon Minho. -lo tiré a un rincón y lo vi rasguñarse el rostro como si lo estuvieran torturando. Yo lo había dejado peor de lo que estaba.

- por cierto hijo, ¿que te dijo el psicólogo? - ya sabía la respuesta pero sentí la presencia de jimin y quería respuestas.


- q-que estaba loco.

complacido, supe entonces que él si podía ver a mi jimin, debía de arrancarle los ojos, porque yo debía ser el único en poder ver la belleza del hombre que se fue de mi lado y volvió para hacerme ver que sin su amor no era nada.


-Entonces tendré que sacarte esos lindos ojos pequeño Minho. - pude oír su risa, mi rubio escucho todo, me estaba mirando, no podía verlo pero si sentirlo.


-Papá tu no estas bien de la cabeza, no eres normal - Ser normal nunca fue una opción, lastima que esas fueron sus últimas palabras. porque no vería, no hablaría, ni mucho menos escucharía. Sabía que me volví un completo demente, pero hallaría la formaLa brisa de la tarde, incluyendo mi sonrisa al mirar el auto llegar a mi destinó. Lindo, tranquilo, no había que decir más, con solo mirar mi rostro: se veía la calidez que el ambiente me transmitía. Mi esposa estaba entusiasmada, no hay descripción para explicar lo que me costó ganar el dinero y trabajar extra, para comprar un nuevo hogar. Lejos de él, la persona que alguna vez ame. Sus recuerdos inundan mi mente, es un martirio no detenerlo.


No quería mencionar su nombre o apellido enfrente de otras personas, ni ver una foto de su escultural rostro.


Pasó que en mi adolescencia, había dicho que no quería novia.

Rebelde, la forma más perfecta de ponerme nombre de joven. Tal vez ni siquiera consumía droga o hacia cosas caractericas de un indisciplinado, pero una de las marcas que me quedan, eran mis tatuajes y mi noviazgo con park Jimin. No se en que Fecha exactamente había pasado, pero estuve locamente enamorado; de su sonrisa, de su forma de expresarse, de aquellos apodos tiernos que me decía con esa voz angelical, que escucho distorsionada ahora. Fueron incontables, las veces que fui al psicólogo. porque intentaba de no verlo, pero ahí estaba, mirándome apesadumbrado.


Creí que el impacto me había dejado mal de la cabeza, y me pregunto por qué Jimin no se alejaba de mi vista, ni de mis sueños. Por más que quería olvidarlo, aparecía frente a mi.

Hasta que comencé a salir con jisoo, la mujer la cual me hizo "olvidarlo".

Soy feliz con el solo hecho de tener a nuestro pequeño hijo Jeon Minho, nombrado así por mi.


-Amor, ya llegamos

¿esta todo bien?-


Miré a mi dulce esposa, que me observaba con preocupación. No me había dado cuenta, que detuve el auto, en frente de nuestra nueva casa. Aparcando el vehículo a un lado. La casa era grande, se notaba firme a pesar de ser bastante antigua.

Los muros estaban casi intactos, sólo les faltaba un poco de pintura, yo lo resolvería. Lo otro, debía de hacer algunas reparaciones. ¿Será mucho trabajo? Para nada, en menos de dos semanas convertiría esto en una mansión.


-Jungkook cariño, te estoy hablando. ya llegamos y Minho esta emocionado por ver su habitación.


Suspiré, estaba algo pensativo. ¿Era la emoción del momento? o las ganas de descansar un rato sin que mi cerebro explotará por pensamientos como estos.

-Perdón, estaba desconsentrado.

Me saqué el cinturón, repitiendo la acción con mi pequeño hijo de 9 años.

Por suerte la casa era amueblada, no tuvimos la necesidad de traer mucho, solo un par de cosas, cómo; unas cuantas sábanas, cortinas, adornos...

Tomamos las maletas, la mayoría yo. ya qué por ser el mayor, era el más fuerte.


-¿Papá?-

Escuché a Minho llamarme, desde el jardín. a mi pequeño le encantaba explorar, por eso le dimos la libertad de ver el patio. Yo aún estaba algo ocupado, pero jisoo se enfadada si no me procuró de ver a nuestro bebé sanó y salvó.


- ¡Ya voy hijo!-grité desde el living y dejé la caja que llevaba en mis manos, en una de las mesas. Me apresuré a abrir la puerta de la cocina, que me llevaba hacia el patio. Y veo a Minho agitado corriendo hacia mi dirección.


- Papá vi un hombre lindo, y estaba cortando rosas negras, ven, ven.-

Hice una mueca de confusión ¿algún vecino? Aunque ahora que miraba mejor, estábamos en el campo. No había otra casa al lado, tampoco habían muchas plantas, ni menos rosas de ese color extravagante.

Todo debió ser su imaginación, eso era de seguro.


- Hijo aquí el único hombre lindo soy yo. -le sonreí mostrando mis dientes de conejo, sabía lo contento que estaba.

-a lo mejor viste mal. suele pasar, que uno tiene alucinaciones repentinas.-

Minho me sacó la lengua como reproche por no creerle, se veía más gruñón que yo, no era común en él. Le iba a reclamar por su repentina actitud, pero jisoo nos llamó a ambos.


-Minho, jungkook vengan rápido. -nos dirigimos a la cocina, y la vi con una rosa roja que sostenía con firmeza. Ahora si estaba algo confundido por eso, Pero había una explicación, debía de haber una lógica.


-¿Dónde sacaste eso amor?

Le miré algo extrañado.

¿un hombre que cortaba rosas negras y rojas?.


-estaba en nuestra habitación, encima de la cama, con una nota-

me pasó aquel papel arrugado, con una punta quemada al costado, no le di mucha importancia y leí en voz alta.


-Les doy la bienvenida,

a su futuro hogar agrietado.


Pero más abajo, había algo escrito que me desconcertó ¿a su futura pasión, que se volverá cenizas? decir que entendí, sería mentira. no llegaba a saber que trataba de decir. ¿pasión en cenizas?, ¿Acaso era un tipo de broma?.


-¿Sabes lo que quiso decir eso? - mi mujer pensó sin llegar a una respuesta, por lo que sólo olvidamos aquello, tirando el papel al basurero. Llegamos a la idea de que fue el dueño, el que dejó aquella nota extraña. Pero bueno, pasó la tarde rápido, por lo cual nos quedamos descansando.


-Papá, ¿fue ese hombre verdad? - ahí vino lo peor de mis pesadillas, el mismo tema de la tarde.


-¿Cuál hombre, hijo?- estábamos sentados en el sofá grande del living, mientras veíamos televisión. Pero mi niño sacó el tema como si sintiera algo.


-Jimin. -ahí mismo, me temblaron las manos y se me cortó la respiración al oír su nombre. Él no estaba aquí, se había ido para siempre. ¿Por qué sería él? era imposible, solo yo podía verlo, era una equivocación. Minho no sabía lo que decía.


-Él no está vivo, muri... -

No alcance a terminar de hablar, porque jisoo trajo un plato de palomitas y Refrescos. Me quedé callado mirando nuevamente la pantalla de la televisión, evitando el mal sabor de boca.


-¿Papá?

Fue su susurro poco audible, pero estaba claro que no le respondería. Tenía que evitar el tema que me hacía mal.


-¿Paso algo que no me hayan dicho? los veo algo pálidos, no me preocupen y cuenten. - sonreí y negué, antes de que mi hijo dijese algo, no deseaba dar una charla con la opresión en mi pecho. Era nuestra primera noche ahí, en familia. Debía de ser especial.


-mamá no hay nada que decir. -me miró fijo, sabiendo que si lo había. Era lo de menos para mí, no tenia que arruinar el entorno tranquilo.


-Bueno, ya me quedo claro. mejor ya coman las palomitas y así nos vamos a dormir, par de malos mentirosos.


si la verdad fue un día largo por la mudanza. Solo quería tirarme en el colchón nuevo, despertar en la mañana para probar un delicioso desayuno. Esa era la sensación más agradable que podía vivir a diario.


Antes de irnos hasta el segundo piso. charlamos un poco acerca de que posiblemente, compremos un par de gallinas para que tuviéramos huevos gratis, unas vacas, un perro. Nada de lo cual fuera difícil de obtener.

Así se nos pasó la hora. por lo cual subimos las escaleras, la casa tenía cinco habitaciones y dos baños. Era perfecta, para una pequeña familia; que crecería.


Dejamos a minho en su habitación y nos fuimos a la nuestra. Recostandonos para dormir o bueno eso quería yo. pero al parecer alguien está juguetona.

-Amor tengamos otro hijo, ¿te parece? me susurro en el oído. yo me encontraba cansado, no sabía que contestarle sin sonar flojo.


-Jisoo linda, tal vez mañana. -fue lo único que se me ocurrió, no entendía el porque últimamente, no quería tener relaciones sexuales con mi pareja, nada me satisfacía.¿Será el estrés? Es que incluso sus provocaciones no me excitaban ni un poco.


-Jungkookie, no seas aburrido y juguemos un ratito, hace un mes que no me tocas, me estoy empezando a desesperar.- me hizo un puchero, pero aún así, aunque usará ese tono. no sentía nada, me enfurecia conmigo mismo por comportarme así con mi esposa. Le di un pequeño beso en los labios, sintiéndome un fracaso.


-Perdón te lo recompensare, seré muy romántico mañana, te sorprenderás el como inauguraremos esta cama. -dije coqueto y le ofrecí un casto beso. abrazándola, pero con una sensación extraña, como si me observarán. Sería mejor que lo ignore y cierre los ojos.


Aúnque cada vez que lo hacía, veía su sonrisa, que eran como dos lunas brillantes iluminado su cara. y recordando ese día en el cual, lo perdí para siempre. por mi cobardía, porque jamás fui capaz de decirle que lo amaba, sin importar si fuera mi novio.


Fui caminando hacía su casa, con un ramo de flores eran supuestamente para mi "novia". Seguía mintiendoles a mis padres que salía con jisoo, mi amiga, aquella que apoyaba mi relación con Jimin. Y él noviazgo que ocultaba, porque claramente mis padres eran homofobicos y yo era un cobarde que no quería tener peor reputación de la cual tenía. Park lo soportaba, pero su mirada de afligida siempre la tenía, ya que cada vez que lo invitaba a mi casa, lo presentaba como mi amigo.


Golpeo la puerta un par de veces. nadie respondía, no me rendí intentado encontrar señales de que mi novio estaba ahí. y para mi mala suerte, me encontré a su padre, oculte de inmediato las flores. no quería meter en problemas a Jimin.


-¿Que quieres ahora muchacho? - sentí su voz ronca y a olor a alcohol bastante fuerte, supuse que estaba borracho como en otras ocasiones.


-¿Jimin esta?- le pregunté esperando ya su respuesta, ayer no logré ver al pelirubio que me sacaba suspiros. pero tampoco lo había ido a buscar con más mentiras hacia él.


-Ese mocoso malcriado, esta en su habitación. ya llevátelo de una buena vez- hice una mueca por como hablo de su propio hijo, pero me quedé callado y fui a buscarlo subiendo las escaleras.


Lo vi con una débil sonrisa, se hallaba secándose las lágrimas, pero yo era un idiota sin corazón y no le pregunté qué le pasó. Simplemente le sonreí, mostrándole el ramo que le compre.

-espero te gusten jiminie. - Él las agarro con una sonrisa sincera, no como la que había visto cuando entre, Esta era llena de amor hacia mi persona.


-Gracias kookie, te amo tanto.

Se acercó a mi, besando mis belfos con devoción, siendo delicado mientras lo daba todo. Lo sostuve de la cintura, para abrazarlo. Él se separó un poco de mi y me miró a los ojos, esperando a que yo le dijera eso que tantas veces me gritaba entre las sábanas al hacer el amor, que le respondiera de la misma forma que él siempre lo hacía para mi. pero nuevamente no lo hice.

Solo hicimos lo usual, salimos en una cita, el amándome con todas sus fuerzas y yo sin decirle nada, como si a Jimin no le bastará con verme tomado de la mano con jisoo.


Y yo viendo sus ojos llenos de lágrimas cada día que fingía no tener nada más que una amistad, recordando como se limpiaba con sus manos, el desamparo que le ofrecía para salvarme el culo. regalandome una sonrisa desde lejos. Ese día le había dicho a park que tuviéramos una cita, pero mis padres insistieron que invitará a jisoo

para una cena. no pude negarselos o sospecharian. Pero fui un estúpido y no le cancele a Jimin. Por lo que le dije a mamá si podía invitar a un amigo, No se negó. pero ese es el peor error que pude haber cometido.


En la tarde llegaron los dos yo abrí la puerta, supe que mi rubiecito se puso triste, porque no saldríamos, se iba a marchar, pero jisoo intervino.


-Jimin tranquilo, solo será esta noche. mañana de seguro saldrás con jungkook, piensa en él, no deben de sospechar. - lo vi con esa expresión, que me provocaba arrepentimiento de mis actos, me había jurado que nunca lo lastimaria, pero mis promesas eran rotas sin vergüenza alguna.


-Bueno lo intentare, al menos estar aquí, es mejor que estar en mi propia casa.

Cuando dijo eso, lo oí roto. debí de haberlo abrazado, pero sin embargo desvíe la mirada al igual que lo hizo mi amiga. Sentí mi corazón oprimirse, sabía que él me necesitaba, pero seguía sin darle el afecto que merecía.

Tuve que agarrar la mano de jisoo como lo hacíamos para aparentar algo que no era, y nos adentramos a saludar. Todo fue bastante rápido, ya estábamos en la mesa. yo un poco alejado de mi novio.


Mis padres de vez en cuando le hacían preguntas a jisoo, ella amablemente las respondía. pero llegó un momento, que debía de hacer sido un hombre, no quedarme callado.


-¿y Hijo cuando se casaran? Ya sabes que estoy envejeciendo y quiero nietos.


Mi mirada se dirigió hasta Jimin, se veía destrozado. A pesar de que sus iris se oscurecian, no lloró. me miró de manera diferente, esa simple mirada me gritaba. di la verdad, diles que soy tu novio. No lo hice, descaradamente respondí. Sin pensar en él, siendo egoísta, para salvar mi pellejo.


-Supongo que es muy apresurado, lo de la boda, pero la idea de tener hijos no está mal. - jisoo me miró sorprendida, molesta. En cambio mamá aplaudió feliz por lo que dije acerca de darle un nieto.

Yo iba a decir la verdad, ya estaba pasándome. Pero mi mano tembló de los nervios y mi padre le habló a Jimin, de forma exigente.


-Jimin, siempre me he preguntado cuando tendrás pareja, tienes la misma edad que mi hijo, pero te veo muy solo.

y ahí sus ojos me observaron deprimidos, yo disimule no haberlo notado.


-Señor Jeon, yo soy gay.-mis padre hicieron una mueca de inmediato y jisoo no se sorprendió, más bien, se veía calmada, más por la valentía de mi novio. Mientras que yo me ahogaba con un pedazo de lechuga, por esa confesión tan directa.


-Jimin no es por ofenderte, pero tus padres deberían llevarte a un psicólogo. -mi madre lo dijo tan fría, que hasta a mi me dolió.

Debí de impedir que se burlaran de él. Debía de haber hablado.


-Si niño, estas mal de la cabeza no puedo creer que deje que mi hijo se juntara contigo. -Jimin estaba cabizbajo. yo trague saliva, iba a comentar sin ser un imbécil, pero jisoo fue más rápida.


-señores jeon, no quiero hacerlos enojar, pero Jimin no es ningún enfermo. es normal, como todos nosotros. - claro, que aquello no detuvo sus insultos hacia mí chico.


-Querida que dices, eso no tiene nada DE normal. créeme, he oído rumores de que la madre de Jimin, lo abandono con su padre, por alguna razón.

de seguro es por que es enfermo.-

mi madre rompió la paciencia de jimin, lo vi como se levantó de su silla con lágrimas callendo de sus bellos luceros.


-Callense ustedes que saben de mi vida, no metan a mi madre. Ella está muerta, no me dejó. infórmense bien antes de hablar de mi, malditos homofobicos- bastó eso para que mi padre se levantará y intentará golpear a Jimin. yo por supuesto lo agarre antes de que le diera un puñetazo.


-¡Padre la violencia no es

la solución! - le grite haciendo fuerza. Este estaba fulminando con la mirada a park.


-QUIERO QUE ESE ENFERMO MENTAL, SE VAYA DE MI CASA AHORA MISMO- ese grito resonó en toda la casa, y lo vi irse corriendo hacia la puerta. yo iba a seguirlo, pero la mirada de miedo de mi amiga. Mi madre llorando porque las palabras de Jimin supuestamente la ofendieron. Sólo se me hizo tarde para consolarle, al notar que aquella cabellera rubia desapareció de mi visión.


Pero también note, que esa noche lo perdería para siempre.


Nos quedamos en silencio en la mesa. necesitaba una escusa para poder ir a buscar a Jimin, era muy tarde, peligroso para ese frágil chico. Por suerte jisoo me pidió que la fuera a dejar a su casa. Se despidió y nos subimos al auto de mis padres. Cuando la deje en su hogar, me pidió que encontrara a mi novio rápido. Al primer lugar que fui, era claramente su casa. Pero me pareció raro ver la puerta abierta.

Me baje del auto y entré algo confundido. Todo estaba tirado en el piso, lo busque en la cocina, en su habitación, incluso revise el baño.


Y al final la pieza de su padre, era en la última habitación. su puerta estaba abierta, pero cuando entré, grite por el susto. como no lo haría, si ver al señor park con una soga en su cuello. Era una escena digna de película de terror, se había suicidado. decir que no estaba asustado era negar la realidad, me encontraba aterrado. posiblemente traumado de solo ver ese rostro demacrado. pero Jimin si lo vio, debía de encontrarse aún más dañado que yo, a parte luego de lo que mis padres le dijeron,Temía lo peor.


Corrí hacia el auto, incluso casi me caía de las escaleras de la entrada. sabía en donde se encontraba Jimin, y no podía dejarlo hacer una locura. Me arrepentí de haber sido un fracaso como pareja. Ya no más, lo encontraría y le diría cuanto lo amaba, debía de pedirle perdón por haberlo dañado de esa forma tan cruel.


Fui conduciendo a máxima velocidad importandome un carajo, si la policía me veía o no. mi novio estaba en peligro, yo lo sentía.

Llegué en donde por primera vez lo conocí, también en el cual le pedí que fuera mi novio. Lo busque con la mirada, pero había llegado tarde.


Vi su cuerpo tan pequeño, flotando en el agua de río. Yo con mis estúpidas esperanzas corrí hacia él, mientras todo mi cuerpo temblaba, lo cargue hacia el pasto. Y de un montón de maneras lo intente traer de vuelta, respiración boca a boca. Nada lo hizo reaccionar. Acaricie su rostro y lo mire mientras mi llanto no cesaba. Una patrulla de policías me habían seguido y cuando vieron la escena se sintieron apenados. con la mirada, me dieron un poco de tiempo hasta que retiraran el cuerpo.


-J-jimin mi amor, reacciona. no me puedes dejar así. -sorbí y me rompía al solo verle por última vez, sin poder hacer nada al respecto. -te amo con todo mi corazón, ves te lo dije. Ahora vuelve te lo suplico, vuelve, sonríe para mí. ¡por qué te mataste! Dímelo. Me vas a hacer falta mi vida. no se que haré, sabes cuánto deseo de arreglar la estupidez que hice, de casarme contigo para que no te vayas como estas haciendo ahora, ¡Jimin, despierta!- grite lo último, roto por dentro, jimin estaba muerto por mi culpa. por mi cobardía, yo lo hice sufrir, yo provoque su suicidio. Abracé su frío cuerpo, me negaba a dejarlo ir.


Pero los policías me intentaron alejar

de él.


- Lamentamos su pérdida, pero debemos encargarnos del

cadáver.


Sonaba tan mal que llamaran cadáver a su chico.


La impotencia me agarro de los hombros, impulsivo tome al sujeto de su camisa, por intentar alejar a mi novio, de mí lado.


-¡Él está vivo! - iba a golpearlo, pero otros policías que apenas llegaban me agarraron de cada lado, poniéndome unas esposas en las muñecas, apretaban como el demonio. Grite un montón de insultos, le pedía a Jimin que se levantará, que me besara y volviéramos a estar juntos. Pero eso no sucedió. yo colapse, desmayandome, sin poder creer que lo perdí. sin siquiera ganarme el poder despedirme del chico al cual amo.


Abrí los ojos con brusquedad, soltando un gritó exasperado, mi respiración se oía agitada y el sudor caía por mi frente hasta tocar mi cuello.


Miré cada rincón de la habitación, Buscándolo con la mirada.

no lo encontraba.


-¡jimin! -Eso bastó para que jisoo se levantará asustada, por mi grito y movimientos exagerados. Me escucho sollozar, me abrazo de inmediato. Ella me entendía, sabía que no superaba del todo, el pasado.


-Tranquilo jungkook, park está en un lugar mejor. -lloré en sus brazos, hace años que no soñaba con ese día, no entendía el porque me pasaba ahora.

Pero al menos estaba tranquilo de no verlo enfrente mío, mirándome fijamente como antes, cuando sentía que perdía la cordura, cuando pensaba que tenía esquizofrenia. Pero simplemente no era una enfermedad era mi conciencia que no olvidaba cuánto había dañado a Jimin.


-perdón jisoo, ahora te estoy lastimando a ti. -me tape el rostro, con las mantas, no quería mirarla. ¿se verá igual de triste que él?


-jungkook, cariño. no me estas haciendo sufrir, tranquilo. - toca ni mejilla húmeda, observándome con esos ojos tan inexpresivos para mi.

-Y hemos hablado sobre esto, park ya no está aquí.


Me destape mirando la puerta. fue un reflejo rápido, pero vi una sombra correr. Ignore por completo a mi esposa y me levante dirigiéndome hacia afuera de la habitación, lo único que vi, fue a minho en pijama corriendo, como si jugará con alguien. ¿o me estaba volviendo loco?. Mi pequeño hijo se acercó agitado, con su cara acalorada. me examinó sin que lo notará.


-¡Papá tengo un amigo!

Lo mire, y deje de pensar estupideces, solo estaba agotado.


-Me alegro bonito. ¿es tu amigo imaginario?

Minho miro hacia una dirección, la pared, como esperando una respuesta. Me preguntaba que tanto estaba pensado, simplemente se veía contento.


-Si es mi amigo imaginario.

Le sonreí, por lo tierno que podía llegar a ser. era sumamente normal que los niños de su edad, crearán una compañía para no sentirse solos.


-¿Hijo como se llama? -

Era lo clave, tal vez tenía un nombre gracioso, sería divertido oírlo antes de irme a desayunar y claramente a trabajar. Seguir con mis responsabilidades, era continuar la apestosa rutina.


- se llama... - iba decirmelo, pero se quedó en silencio, me le acerqué para acariciar sus lacios cabellos y mirar a la dirección que él pequeño guiaba a sus ojos. debía de estar avergonzado por algo, el rubor le delataba.


-Calmado, tu amigo debe ser algo tímido, mejor vayan a jugar.

Lo mire, mientras esté salía corriendo por las escaleras a quien sabe donde. ¿quizás al patio?


No estaba seguro, solo era un chico de nueve años, que podría hacer a esa edad. Jisoo estaba observándome, sostenida desde el marco de la puerta. se miraba contenta, debió de oír mi secreta conversación con minho.


-¿Así que nuestro pequeño tiene un amigo imaginario?

Me iba a acercar para besarla, como recompensa de haberla dejado esperándome en nuestra nidito de amor, pero en ese mismo momento oímos ruidos estruendosos desde la planta baja. pisadas, al principio creímos que fue minho, que esta corriendo.


algo se cayó, haciendo que un vidrio sonara en las cuatro paredes.

Corrimos a inspeccionar si nuestro hijo fue el culpable.


-Minho ¿Fuiste tú?

Ella se veía asustada. yo tome su mano, entrelazando nuestros dedos, para brindarle confianza.


Había un jarrón tirado en el suelo.

tal vez se calló al momento que minho corrió y golpeó la mesa. No había otra manera. ya que sólo nosotros nos encontrábamos en casa.

Cómo siempre, yo ignoraba todo lo que podría ser paranormal. Solo necesitaba paz en mi hogar, lo imploraba de una vez por todas. Por lo cual, en la tarde me fui al trabajo con serenidad. Al menos mi esposa estaba maravillada en el jardín, plantando flores y vegetales.


Usualmente mi hijo se venía a despedir de mi, deseandome un buen día en la oficina, esta vez no lo hizo.


Supongo que estaba entretenido, jugando con su "amigo".


La verdad nuestra vida en el campo, era acogedora. de vez en cuando se caían algunas cosas, pero nada del otro mundo. Ya nos habíamos acostumbrado al ambiente, ya llevábamos unas tres semana en esa casa. Lo único que estaba cambiando, era la actitud de minho.


El no salía nunca de su habitación, jisoo debía de obligarlo o no hacia caso. creíamos incluso que tenía problemas en su nueva escuela, pero en realidad, la profesora me informó que el pequeño no socializaba con nadie.

Hablamos con él, hicimos preguntas.

Le rogamos, pero no dijo nada más que mencionar al chico imaginario. ¿Acaso ese ser, le estaba afectando?.


Hoy tenía el día libre. Mi esposa se llevaría a minho con un psicólogo, ya era domingo por suerte. Le había dicho que sí podía acompañarlos, pero jisoo insistió que me quedara descansando.


Suspire recostado en el sofá, mirando la televisión tranquilamente. Estaba apuntó de ir hacia la cocina para buscar una lata de soda. pero unos pasos me congelaron de inmediato.

¿Será un ladrón? que mas podía ser. Bueno quien fuera, daba igual, tenía que sacarlo a patadas de mi casa.


-Si estas escondido, sal

ahora mismo. -Dije enojado, solo esto me faltaba, un demente que se entra sin consentimiento a molestar.


Los pasos se habían oído en la habitación de mi hijo. Subí las escaleras lentamente y ahí estaba el ruido de algo caer, pasaba sucesivamente, pero ahora también se oían pasos. La puerta estaba entre abierta. Aproveche de entrar rápido y no vi nada. Mire hacia varias direcciónes del lugar, no había nada en el closet, solo la ropa y un par de cajas. Abajo de la cama, no encontré algo extraño.


-¡Deja de jugar y muéstrate! -

No tenía más opciones, no podía estar alucinando, no estaba enfermo. definitivamente había alguien. Era bastante hábil para ocultarse, aún no lo encontraba. Pero auténtico sonido de una puerta cerrarse, me sobresalto. No era aquí, si no que en la habitación matrimonial, ¿como podía moverse tan rápido?. Corrí cómo pude, intente entrar, pero algo me impedía el paso. Jalaba la perilla, o pateaba la madera como podía. Hacía mis últimos intentos por entrar, pero los rasguños de algo me hicieron detenerme.


alguien tirando las maletas, la ventana quebrarse. No lo soporte, baje en busca del martillo, me importaba poco romper la puerta, era necesario tomar medidas drásticas.

Al subir rompí la perilla de la puerta y cuando entre quede atónito.


-¿q-que demonios?

Estaba seguro de haber oído que la ventana se quebró además rompiendo o lanzando cosas. Pero no Había ningún daño, como si no hubiera sucedido absolutamente ni un golpe. Me tire al suelo de madera.

me estaba dando un pánico y terror de mi mismo. tal vez minho no necesitaba el psicólogo, debía de haber ido yo. Me levante decidido para bajar.


-Tengo que llamar a jisoo

Iba a salir en busca del teléfono. Aunque para mí mala suerte, volvió a ocurrir, la puerta se atasco.


pero no era posible ¿no había roto la perilla?


Me senté en la cama, pensado que estaba mal, yo o la casa.

Definitivamente no creía en los fantasma, no era de ese tipo de persona. Pero también era una opción.


Nada era normal, estaba atrapado en mi habitación, no podía llamar a mi única familia, debía de esperar hasta que llegarán. Mantuve la calma, recostandome, mire a mi lado no había nada por suerte. cerré mis ojos para intentar dormir.


- jungkook. -Me quedé paralizado no quería abrir los ojos, esa voz, aquella que pensé que jamás volvería a oír, la sentí tan cerca que dolía. No estaba aquí, la doctora Lee me dijo que no lo vería de nuevo. Pero aquí estaba, haciendome temblar, ahogarme en mis lágrimas.


si lo veía me daría un ataque cardíaco, y no quería tomar más medicamento.


-Kookie, ¿por qué no me amas? -

Eso fue lo último que necesitaba de oír salir de sus labios. Abrí los ojos y di un grito alarmante, cubrí inmediato mi boca, Jimin me miraba con los ojos llenos de dolor, más la sangre en su palida cara. Volví a cerrar los ojos y le suplique que se fuera.


en la habitación había un silencio sepulcral; estaba oscuro y hacía frío: era un ambiente triste.


-¡Vete por favor! déjame en paz de una buena vez...


se acerco y yo me alejé unos centímetros, estaba aterrado. pero me sonrió como si viera tesoro, agarro mi rostro entre sus tiernas manos.


-¿p-porque volviste? -Le pregunté esta vez más calmado. Mi respiración volvió a regularse, no tenía ganas de salir corriendo.


-Quería verte Kookie.

Esto se sentía tan real, su rostro, su mano acariciándome con esmero, con tanto amor. no podía creer que estaba pasando, lo tenía a mi lado mirándome, respirando como si realmente estuviera vivo.


-¿Jimin eres real?

No me respondió, solo pude sentir sus labios chocar contra los míos, no perdía esa sensación de inocencia que tanto me gustaba, mande a la mierda cualquier duda y le devolví el beso. si regreso por mi, debía de estar disfrutando a su lado.


-Gracias por el beso jungkook.-agarré su cintura negando, no debía de agradecerme nada, yo le debía disculpas por lo idiota que fui en el pasado.


Lo abracé con todas mis fuerzas y ansías, no quería que se alejara.

De seguro me veo como un estúpido. cuando le veía antes, le gritaba que desapareciera. Quizás era inmaduro temiendo de alguien, que no quería hacerme daño.


-No agradezcas jiminie, fui un tonto por haberte pedido que te fueras, cuando en realidad siempre te extrañé y necesité a mi lado.


volví a besar, sus esponjosos labios con necesidad, aún sentía esa dulzura. Mi cuerpo lo quería, no era lo mismo que con jisoo, era totalmente distinto. Metí mi lengua jugando con la suya en una batalla por mandar aquel apasionado beso, juntando ambas saliva, un beso sucio, solo nuestro.


Nos separamos por la falta de aire, sintiendo su agitada y caliente respiración chocar contra mi rostro, la saliva caía por su barbilla, me sonroje al tener tal ángel expuesto. Me había prendido de una forma que quería llenarlo de besos húmedos, caricias, lo había esperado demasiado.


-Estas seguro de esto.

Jimin sonaba agitado, como yo.

pero en ese mismo instante, no iba a dudar de lo que quería. sus belfos, su calidez y la pasión que estaba sintiendo eran más grandes que una duda en mi zona de realidad. Era el destino, el cual no quería separarnos.


Debía tenía que aceptar este amor eterno.


-Estoy seguro de todo lo que sea a tu lado, mi hermoso jimin.

Quede encima de él, observando las facciones de su rostro, memorizando cada detalle, solo viendo la perfección. como pude temerle a un chico tan único. Sostuve su diminuta cintura, mientras repartía besos necesitados en su cuello. Él no se quedó atrás, agarro el cinturón de mi jeans negro y lo desabrocho, mirando lascivo, mi hombría que estaba erecta y goteante por sus pequeñas caricias en mi piel.


-Quítate la ropa, mi amor.

Le susurre, tratando de mantener mi cordura. Su lóbulo, pronto fue atrapado por mis dientes dejando una marca rojiza.


No podía evitarlo, el me ponía así.

con esa seductora mirada, mientras se mordía el labio inferior, tan provocativo.


Estábamos sonrojados, acelerados.

No deteniamos nuestros toques. Los movimientos sensuales de park jimin cuando se quitaba aquella camisa blanca, ajustada, su piel tan lechosa, sensible a mi tacto.


Acerque mis labios a su clavícula y dejaba marcas de posesión por donde podía.


-Mgh k-kookie. -gimió, mientras yo seguía jugando, dejando marcas y besos de tonalidades oscuras como los golpes.

No me detuve hasta llegar a su abdomen plano, en el cual besaba suavemente, me gustaba tenerlo a mi merced, destruir su cuerpo a mi antojó.


Chasquidos. Jadeos y sudor.


-m-me gustas, m-mucho.

Escuchando la voz quebrada de mi pelirubio. Amaba poder tocarlo y hacer que sus piernas temblará, todo lo que provocaba en él.


agarre mi bóxer, bajandolo. Así le daba una caliente imagen de mi miembro levanto y venenoso. Sus atentos ojos hambrientos, mirando la anchura de mi pene a su disposición.


Me sentía perdido, extasiado de una fragancia como las cerezas.


-Apenas hemos comenzado y ya me comes con la mirada bebé.


Tomé sus pantalones, tirando estos a cualquier parte de la calurosa habitación.

Su miembro resaltaba sobre sus boxers húmedos, excitado como el mío. Pasé uno de mis dedos acariciando por sobre la tela, su pene. Era tan adorable como el dueño.


Jimin cerraba sus ojos, tratando conteniendo sus gemidos, partiendo su labios con fuerza.


La sangre, esa preciosa sangre parecía vino y yo gustoso probaría de el.


Pero antes, mi mano se adentro a su ropa interior. agarrando su pene erecto, masajeando su glande. Podía contemplar sus expresiones, la forma en la que sacaba su lengua y la saliva resbala sobre sus belfos. provocando esos gemidos suaves que me estaban desesperando, los calle con mis labios y mi hábil lengua dando paso a su cavidad bucal, choque de dientes, sabor metálico, era fascinante. Me encontré Mirando su cuerpo temblar junto al mío.


Y No supe en que momento ya nos encontramos completamente desnudos, restregando nuestros cuerpos que resbalaban con el sudor de ambos. seguramente era la acción, la adrenalina, que circulaba por nuestra sangre.


Lo masturbaba, como si fuera un experto, el seguía ahogando sus gemidos de placer.


ya iba a correrse, pero aún no podía hacerlo, no cuando todavía sentía esa chispa enredarse entre nosotros. con cuidado, abrí sus delgadas piernas, a cada costado. poniéndome entre medio, provocado que ambos miembros chocarán, dando una fricción placebtera. Me separe de sus belfos suaves, que por la brusquedad de mis labios al tocarlos se encontraban totalmente rojos y hinchados.

Lo observe viendo el sudor caer de su frente su rostro enrojecido.


-Maldito, me estas volviendo loco, me haces querer destrozarte

por completo.-Le dije, con la voz más ronca que nunca.


Me sonrió agarrando mis cabellos con brusquedad, en un jalón con la afinidad de acercarme, así para propinarme un casto beso húmedo.


-Ya estas loco kookie.

Solo reí, por eso. nada me interesaba mas que tenerlo enfrente de mi, jadeando por mis caricias y besos. Agarre sus piernas, abriendolas aún más.


-Me qu-quieres romp..


jimin gimió, yo hice un gruñido al ver su entrada, pequeña, rosada. Tan mojada por la saliva que le tire encima. Levante una de sus pálidas piernas y le deje un chupon algo grande y morado. Oí sus reclamos por la brusquedad con la cual le marcaba, pero era mío, su cuerpo, él me pertenecía.


-ah-h, ¡eres un bruto! -

Yo solo le mire contento de ver todas las marcas que le dejé, era como pintar una hoja en blanco, tal como crear una obra de arte, que sólo yo podía dejar en su piel. -¿no me dolerá o si?


-Soy un bruto, pero te encanta.

No me resistí, solo cedí aintroducir uno de mis dedos en su entrada. se sentía maravilloso, el como sus paredes me apretaban, su anillo anal se extendía a medida que metía otro dígito. escuchaba sus lloriqueos cada vez más altos. Y la pregunta de qué si le iba a doler o no, la evadi, porque no le haría daño nunca más, esta vez lo haríamos sin temor, ni mentiras. Por eso lo mire hipnotizado, moviendo mi dedo en su apretadas paredes. No podía aguantarlo, quería empotrarlo en una pared, en donde sea. Pero meter mi miembro y unir nuestros cuerpos a un Calido baile de roces, choques de pieles, gemidos agudos, mutuos.


-Más, hazlo m-mas rapi..pido

Suplicaba, tan necesitado.


Cuando sentí que ya estaba preparado, al notar como buscaba que mis dedos chocarán contra su próstata, saltando encima sin detenerse. Pero lo saqué para intercambiarlo por mi hombría, que de una estocada me plante en sus adentros.


-c-carajo tan caliente mi jimin.


entre con cuidado no quería lastimarlo. Espere un poco a que estuviera listo, y me diera una señal.


- Y-ya p-puedes moverte... -

No tenía que decirlo para que lo hiciera. El movía sus caderas y yo daba fuertes penetraciones, gruñiendo su nombre en el acto. Sus paredes anales apretaban toda mi longitud y se sentía como el paraíso. Sus uñas rasguñando mi espalda, sentía que me rasgaba la piel. Estábamos entregándonos, yo lo había querido así desde la primera vez que lo conocí, tomarlo sin parar.

Seguía el vaivén de nuestros cuerpos en unión, la habitación se inundaba de gemidos y gritos. Nuestras pieles sudadas de tantos movimientos bruscos por mi parte, estaba perdido, mi mente en blanco. Solo disfrutando de la intimidad con jimin. Y pude sentir que ya me vendría en su interior mordí mi labio agarrando con más fuerza su cintura, en la cual quedarían las marcas de mis manos.


-j-jungkook te amo. -gritó mientras se corría en mi abdomen, habíamos llegado al climax cuando, mi semen se exparcio por completo. Mi gruñido y su grito al unísono fueron lo suficiente para que llegara a mi límite, y soltará lo que ambos queríamos oír, decir, confesarme como la primera vez.


-Jimin te amo. - A pesar de lo agotado que estaba, logré decir lo mucho que le amaba en acciones y palabras, que mi pelirubio de pequeños ojos había esperado oír durante años. Caí encima de él, hundiendo mi cabeza en el hueco de su cuello repartiendo besos, y aplastandolo. pero no hubo reclamo, al contrario, su risa se hizo presente. Y la mía también, había esperado volver a tenerlo entre mis brazos y lo obtuve.


-Estaremos unidos para siempre kookie. -aquel susurro, que en mi mente sonó como si ya lo hubiera oído antes. Se me hacía familiar, pero evité las preguntas. quería su compañía al máximo. Lo abracé con cuidado repartiendo caricias en su espalda, de arriba a abajo.


-Pequeño olvidémonos de todo, no me dejes. quiero vivir a tu lado. - Se me escaparon las palabras sin querer, pero sin duda esta vez no recibí ninguna respuesta, mire su carita tan delicada, en la cual saladas lágrimas volvían a aparecer bajando hasta sus mejillas.


-¿Jimin? - Le mencione, el con una de sus manos, cubrió mis ojos, pensé que era un tipo de juego. Pero luego al no sentír su tacto, no veía nada.


me sobresalto, repetía su nombre. todo era oscuro, Mi vista nublada. No sabía si había sido un sueño, pero tenía miedo de que fuera así.


Para alguien como yo, ya no había escapatoria. Al despertar, me encontraba acostado en la cama. Junto a jisoo. La cual estaba dormida.


Ya no lo soporté, estaba apuntó de entrar en crisis. Tomé el codo de mi esposa y lo moví con brusquedad despertando la de sus sueños, ella se asustó al verme furioso, arrepentido, demasiado estaba soportando.


-jungkookie, ¿estas bien cariño?- que clase de pregunta era esa, estaba mal, espantoso, quería estar con jimin.


ya nada era igual, pensé que podía hacer una vida sin él, que teniendo un hijo y pareja nueva lo olvidaría, ni el psicólogo me salvo de la pena que vivía. Negué muchas veces, casi pensando que me doblaria el cuello.


- Jimin, el está aquí.

No cabía duda, de que el amor de mi vida, no se fue. Solo debía buscarlo sin inpediciones de por medio.


-¡Jeon, por favor reacciona! jimin esta muerto, jamás lo volverás a ver. - solo eso bastó, para que tomará el cuello de jisoo y comenzará a ahorcarla de la furia. No me importó cuanto suplicó para que la soltara. Aparte, Que sabía ella de park, fue una mala amiga, la cual cuando mi pequeño rubio murió, aprovecho que yo estaba destrozado para abrir sus piernas y seducirme.


No se como es que acepte casarme con esta mujer.


Mientras apretaba su delgado cuello, veía su cara deformarse por falta de oxígeno, no sabía el motivo de mi sonrisa al verla caer muerta, pero me sentí liberado de un falso amor, entre mi ex esposa.

Tampoco sabía con exactitud qué le diría a minho, acabó de asesinar a su madre.


Lo único que haría, sería ocultar el cadáver. Y fingir que jamás pasó nada, mentir que jisoo se fue con otro hombre y nos abandonó, era así de sencillo.


Que me había ocurrido, creo que solo lo hice porque reaccione mal. Pero no llore, no me arrepentí.


Al final corte su cuerpo trozo por trozo metidos en una bolsa de basura que oculte muy bien. Fue rápido, pero a la mañana siguiente, Minho se encontraba en un rincón de su habitación, este tapándose los oídos. me acerque a él y le pregunté que le pasaba. Tal vez, podía ser una posibilidad, vio lo que hice con su madre o había otra razón peor.


-¿Que pasa hijo?

Le mire sin ninguna emoción, ya no quería a nadie que no fuera jimin.


Así que me daba igual si él estaba pasando por algún problema peor que el mío. Me daba cuenta que todo el amor que alguna vez le tuve, jamás fue real. No como el que le tenía a park.


-Papá dile a J-jimin que me amas más que a él, me da miedo, no se calla, dile te lo suplicó, c-crei que era mi amigo - comenzó a llorar, era un fastidio.

lo agarre de su pijama y le mire sin expresión.


-Amo a jimin incluso más que a ti, y eso jamás cambiará. tu solo eres una creación mía, jamas debiste haber nacido Jeon Minho. -lo tiré a un rincón y lo vi rasguñarse el rostro como si lo estuvieran torturando. Yo lo había dejado peor de lo que estaba.

- por cierto hijo, ¿que te dijo el psicólogo? - ya sabía la respuesta pero sentí la presencia de jimin y quería respuestas.


- q-que estaba loco.

complacido, supe entonces que él si podía ver a mi jimin, debía de arrancarle los ojos, porque yo debía ser el único en poder ver la belleza del hombre que se fue de mi lado y volvió para hacerme ver que sin su amor no era nada.


-Entonces tendré que sacarte esos lindos ojos pequeño Minho. - pude oír su risa, mi rubio escucho todo, me estaba mirando, no podía verlo pero si sentirlo.


-Papá tu no estas bien de la cabeza, no eres normal - Ser normal nunca fue una opción, lastima que esas fueron sus últimas palabras. porque no vería, no hablaría, ni mucho menos escucharía. Sabía que me volví un completo demente, pero hallaría la forma de darle vida a park jimin, sin importar el metodo macabro que tuviera que utilizar.


-Te amo Park jimin, eres dueño de mi vida, hasta del último suspiro. - Con mi rostro cubierto de sangre, besé la rosa negra que estaba en la mesa de cocina.


FIN


Fic del 2019, no me sorprende que me deje cosas guardadas. edite un par de errores, por si ven alguno. Estaría muy agradecido igual, si lo comentan.

Hasta acá, el kooxii.



de darle vida a park jimin, sin importar el metodo macabro que tuviera que utilizar.


-Te amo Park jimin, eres dueño de mi vida, hasta del último suspiro. - Con mi rostro cubierto de sangre, besé la rosa negra que estaba en la mesa de cocina.


FIN


Fic del 2019, y que borre de Wattpad, me acabo de mudar aquí.