Patético

Summary

Chanyeol va de ciudad en ciudad junto con su madre, teniendo la esperanza de poder echar raíces en el siguiente hogar al que lleguen, queriendo tener una adolescencia normal. En el lugar más reciente, termina conociendo a Byun Baekhyun, un chico que llegó a provocar un desastre más grande del que ya tenía en su vida.

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1

Como si fuera una pesadilla, Chanyeol había sido despertado por el sonido de su madre gritando y maldiciendo mientras se preguntaba dónde estaba y claro que debería estar confundida, porque todo era nuevo, no llevaban ni una semana en la nueva casa, cuando ella ya se había vuelto a poner a consumir, todo parecía conspirar a su favor, porque resultó que el vecino, vendía todas esas porquerías, aunque no sabía hasta donde podía llamar a un hombre “vecino” por el hecho de vivir en el callejón de al lado de una tienda de campaña, preparando su comida en un bote de basura al que le prendía fuego en el interior y ardía mejor gracias a todos los papeles y basura del interior.

Hacía poco se había mudado con su madre a un edificio de tres pisos, con apenas unos cuatro o cinco apartamentos por piso, lo que los hacía ridículamente pequeños, Chanyeol creía que cualquiera podría perder la cabeza en lugares como ese, con un papel tapiz deprimente, arrancando de algunas partes, así como la alfombra con un montón de manchas de dudosa precedencia, Yeol en verdad no quería saber que eran y como no se habían podido quitar, aunque también dudaba que si quiera se hubieran molestado en tratar de removerla, pero de una, estaba seguro de que era sangre, ahora solo había que esperar y rogar que fuera por un accidente, un corte o algo, aunque Chanyeol tampoco esperaba mucho de ese lugar.

En realidad, nunca esperaba nada de nada.

Solo había una habitación, la que había tomado su madre y Chanyeol había quedado para dormir en el miserable salón de la casa, que al mismo tiempo era un comedor y al mismo tiempo estaba conectado con la diminuta cocina, que tampoco es que pudiera llamársele de esa manera, porque solo había una estufa y algunos estantes, unas repisas, aunque también era verdad que Yeol y su madre, no tenían demasiado, pedir un lugar mucho más grande, solo hubiera hecho más notable que no tenían nada y claro, ¿cómo iban a tener cosas suficientes? Si era que cada vez que los arrendadores se cansaban de ellos y de que no pagarán las rentas, terminaban escapando antes de que pudieran llamar a la policía, cada vez cargaban con menos cosas, incluso en esos momentos, Yeol había terminado mirando toda su ropa empacada, por así decirlo, un montón de su ropa y algunos de sus zapatos, aunque de nuevo, no es que tuviera demasiado.

Termino suspirando cuando escuchó a su madre quejarse nuevamente, ella en verdad debía tener la resaca de su vida o una grave sobre reacción a causa de drogas baratas, así que había terminado levantándose de ese sofá viejo y hundido, que se había convertido en su cama y habitación, para ir con ella, abriendo la puerta y encontrándose con la imagen lamentable de siempre, la que era tan familiar que en realidad ya no le causaba ningún temor.

Su madre era una mujer baja, delgada y hermosa, pero siempre estaba hecha un desastre, no había nada relacionado a ella que no fuera de la misma manera, un caos por completo, así que solo había terminado suspirando cuando la vio hacerse vueltas en la cama, sacudiéndose y mirando que, en la mesa de al lado de esa cama de metal, chirriante y vieja, había restos de polvo blanco, así que Chanyeol solo había terminado tallando su frente, completamente estresado, no sabía en qué momento ella se le había escapado para poder ir a comprar eso, seguramente con el podo dinero que les quedaba y había inhalado todo eso por la nariz, si la miraba de cerca, aun se le veía un poco pero prefería agradecer el hecho de que ella no hubiera muerto por una sobredosis, mientras caminaba por encima de todo el desastre de la habitación, que encima de ser minúscula, era fría como si estuvieran en invierno, en uno muy duro, pero aunque podría ser más o menos cómoda, ella había hecho de ese lugar un basurero en menos de una semana, Yeol podía ser testigo de ellos, caminando en medio de la ropa, zapatos de tacón y demás, para abrir la ventana y que entrará un poco de sol en la habitación.

Su madre termino maldiciendo mientras se agitaba aún más, revolviendo todo su cabello largo y oscuro, que le cubría la cara, estaba completamente enredada en algunas prendas que le servían como sabana, y la única sabana que tenían, que por supuesto era de su egoísta propiedad. Su madre se veía muy mal, encima de que parecía que había vomitado, toda la alcoba olía a eso y encima de aquello, su delgada camiseta de tirantes, se le había bajado y Yeol podía ver uno de sus senos en todo su esplendor, pequeño y redondo, así que con mucho cuidado, había terminado subiéndolo de nuevo sobre su hombro, mientras hacía una mueca, porque de verdad ella estaba despertando, como siempre, estando de malas, estirándose de manera perezosa, maldiciendo entre dientes la luz del sol, a Chanyeol y todo lo que veía con los ojos entrecerrados.

-¿Qué haces acá, pervertido?- preguntó ella de mal modo, escupiendo sus palabras con esa boca manchada de brillante labial rojo, por todo lados, alejando su cabello de su cara, haciéndolo hacía atrás, mientras todo el delineador y mascara de pestañas, embarrados por todos lados, le daban el aspecto de un payaso muy aterrador. -¡¿Quieres verle los senos a tu madre?!-

-Claro que no, entre porque te estabas quejando.- respondió Yeol, tratando de calmarla, mientras recogía toda la ropa, porque no soportaba vivir en un lugar tan asqueroso, que encima de feo, estuviera sucio, era algo que no podía tolerar, además de que no podía dejar de desear ir por un jabón y tallar la alfombra hasta que se viera de su color original. –Volviste a consumir algo…-

-No es verdad.- mintió ella y Yeol solo podía verla con lástima, porque ella en verdad era estresante a su manera.

El psicólogo dijo que era depresión, alguien más dijo que era bipolaridad, alguien más dijo que era un trastorno límite de personalidad, pero aunque ninguno llegó a diagnosticar bien del todo a su madre, de algo estaba seguro y era que ella no estaba bien, al parecer el divorcio con su padre le había afectado más de lo que debería, pero había sido evidente, antes de eso, tampoco es que fuera una mujer modelo, también era agresiva y explosiva, una alcohólica de primera categoría, pero Chanyeol había escuchado la historia de cómo se habían conocido, ellos en verdad se adoraban cuando estaban en la universidad, pero su padre se había casado con una mujer que amaba beber, bailar, salir de fiestas y ser una anti compromisos, se preguntaba que estaba esperando que pasará, ¿Qué se volviera una ama de casa con el estereotipo americano? Claro…

El problema fue entonces que su padre había conseguido una nueva mujer, alguien un año menor que él, que era amorosa, comprensiva y tranquila, todo lo contrario a su madre y sin dudarlo, se había ido.

Para Chanyeol aún era un poco complicado entender que sus padres se habían separado, pero había sido aún más complicado empezar a vivir solo con su madre, que había peleado por él con uñas y dientes, solo para darle esa clase de vida, en la que, siempre hacían falta cosas, siempre faltaba dinero, no lo dejaba ver a su padre y no podía echar raíces en ningún sitio porque no pensó con la cabeza fría cuando su vieja casa fue vendida y el dinero se dividió a la mitad.

Lo recordaba bien, su madre se gastó una gran parte en un auto clásico rojo, luego se compró un montón de ropa provocativa, maquillaje y joyas, cuando menos se dieron cuenta, estaban, prácticamente en la calle, porque ella no sabía, ni quería trabajar, Yeol era un niño y no tenían a donde ir. Su abuela odiaba a su madre por cómo era, sus hermanas no la querían ver cerca de sus maridos o familias y sus mejores amigas, le daban solo ánimos desde lejos, era gracioso pensar en cómo habían perdido todo de la noche a la mañana, incluso ese auto que les sirvió como refugio algunas noches, fue remolcado y sin dinero para pagar la multa, seguramente estaba en algún vertedero pudriéndose entre la chatarra.

Para su buena o mala suerte, su madre consiguió la manera de conseguir ayuda del gobierno, el cómo era aún extraño para Chanyeol, porque los dos estaban en óptimas condiciones para trabajar, pero ella de algún modo, seguramente seduciendo a alguien de las oficinas, lo había conseguido, ahora solo se la pasaba en casa durmiendo y en las noches salía, como un gato callejero que siempre volvía a su hogar solo para descansar y reponer fuerzas.

Chanyeol aun así, quería hacerle frente a su vida, amaba a su madre, porque era su madre después de todo, amaba a su padre, al que entendía por haberse ido, no guardaba rencor, en realidad, creía que su corazón debería tener esa calidez que no había en otro lado de su vida, incluso en lo más complicado como lo era otorgar perdón, por eso, mientras estaba preparando su desayuno, que no era más que un par de huevos fritos, en una sartén muy vieja a la que se le pegaba todo, no podía dejar de pensar en que quería poner buena cara, que ese, para él, debería ser un buen día, era el inicio en una nueva escuela, lo que debería ser bueno, porque pensó, que, quizás, podría tener amigos, conocer gente, tener una adolescencia real, después de todo, era su primer año de instituto y podría ser el inicio de muchas cosas, cosas buenas.

Termino desayunando a toda prisa mientras dejaba parte del desayuno para su madre, lo sirvió de una manera linda, lo más bonito que pudo, porque pensó que eso la ayudaría a tener mejor humor, mientras él estaba sentado comiendo en silencio, había aprendido a ser muy silencioso, era natural en él, quizás porque había crecido en una casa que siempre había sido ruidosa, porque su madre era completamente escandalosa cuando estaba muy enojada, lo que era básicamente todo el tiempo, pero solo quería irse de prisa para poder llegar temprano a la escuela y todo bien, esperaba salir pronto de casa, pero cuando escuchó los pasos de su madre, saliendo de la habitación, había terminado mirándolo furiosa mientras negaba con la cabeza.

-¿Qué crees que haces? Ahora toda la casa huele a huevo, es asqueroso.- se quejó ella y Chanyeol había terminado señalando el sartén viejo que había quedado en el fregadero.

-La sartén ya no sirve, se le pega todo, es complicado cocinar con eso.-

-Entonces no cocines una mierda.- su madre tomó lo que había preparado para ella mientras terminaba arrojándolo contra el piso, provocando que uno de los pocos platos que quedaban, también se terminará reventando en un montón de pedazos. -¿Crees que puedes hacer lo que quieras? Esta es mi casa y siempre haces un desastre, hubieras pedido comida como las personas normales.-

-No hay dinero para eso.-

-¡Entonces no comas nada!- su madre terminó gritando todo de esa manera en la que se le terminaba marcando las venas del cuello, ella se ponía roja, furiosa, explotaba por tantas cosas. -¡Toda la casa huele horrible! ¡Que asqueroso! Hasta crees que voy a comerme eso que hiciste, si huele como a un muerto, es tan asqueroso, ni siquiera pudiste hacerlo ver decente, ¡Y mira como ha quedado el suelo ahora mismo!- aunque había sido culpa de ella, había terminado arrojándole uno de los trozos del plato que había roto contra el suelo, sumado a eso, había terminado arrojándole con fuerzas un montón de la comida que había quedado en el suelo y Yeol solo había cerrado sus ojos con cada golpe, escapar o moverse no podría tener sentido, así que solo estaba suspirando cada vez con más fuerza mientras su madre terminaba de agredirlo.

Ella ni siquiera estaba enojada por la comida en realidad, estaba enojada por muchas cosas, que ya ni siquiera sabía por cuál estaba enojándose más a cada segundo, incluso cuando termino tomando ese sartén viejo para arrojarse, Yeol había podido esquivarlo, bajando la cabeza apenas lo suficiente, lo que provoco que dicha sartén, se terminará estrellando con la pared, rompiendo una de las losetas que decoraban toda la pared, y cuando ese pedazo de cerámica, termino cayendo al suelo, su madre había explotado finalmente.

Chanyeol solo había alcanzado a tomar su mochila para salir corriendo, mientras que su madre, echa un verdadero manojo de nervios, había terminado gritándole por su nombre, exigiéndole que regresará de inmediato, jalándolo de la ropa, mientras lo maldecía, gritando porque de verdad estaba furiosa, arrojándole todo lo que tenía en su alcance, pero una vez que Yeol termino saliendo de su apartamento, termino agachándose en el descanso de las escaleras cuando su madre terminó arrojando una taza contra la pared, aunque con intensiones que golpearlo a él y entonces, había esquivándola, pero finalmente había podido escapar, luego de casi tropezarse en las escaleras finales, saltando los últimos, hasta salir a la calle con un montón de zancadas torpes.

Ya ahí afuera, Chanyeol termino notando que el día, en realidad era muy hermoso, lo que era complicado de notar cuando vivía en una casa muy pequeña con una sola ventana en el salón y una más en la habitación del baño, pero que en realidad daba a un callejón, así que no había mucho a donde mirar, pero de repente, inhalar todo ese aire fresco, se sentía como la mismísima libertad.

Había terminado andando hasta la parada del autobús, en donde termino esperando el que lo dejaría más cerca del instituto, mientras contaba el dinero que tenía para la semana, el que su madre de ninguna manera debería encontrar porque seguramente se lo quitaría y ese dinero era en que había recibido de su padre cuando supo que de nuevo había cambiado de instituto, aunque su padre tampoco le había dado mucho, era un hombre con un trabajo promedio, en una oficina, pero aun así estaba agradecido.

Chanyeol termino subiendo al autobús mientras terminaba contando su cambio, un montón de monedas sueltas, mientras terminaba sentándose en un asiento vació, y había terminado notando sus gastadas zapatillas deportivas debajo, así que solo había suspirado y girado su cabeza hacía su ventana, donde podía ver como salía de ese vecindario de clase media baja en el que vivía, para terminar entrando a la zona más metropolitana de la ciudad, una más linda y moderna, así que se sintió de mejor humor, de hecho, había muy pocas cosas que lo ponían de malas o triste, de hecho, era bastante optimismo, bueno o malo, era algo muy propio de él.

Termino bajando del autobús en la parada frente al instituto, donde un montón de chicos estaban llegando también, algunos en sus bicicletas, otros bajando de los autos de sus padres, llegaban caminando, con los auriculares puestos, Chanyeol era uno más como tantos, nadie lo notó, nadie lo miro, no era como en esas películas donde todos miraban al chico nuevo, claro que no, de hecho, pasaban de él, como si no hubiera nadie ahí, porque para muchos, había mucha gente en el instituto que no era importante, claro y Yeol lo era aún más invisible porque ni siquiera tenía un grupo de amigos al cual acercarse, al cual saludar, solo se tenía a sí mismo, con su horario en su mano.

El instituto estaba lleno de un montón de estudiantes de todas las clases, chicos con patinetas, bonitas porristas, algunos con cabellos teñidos de colores, había una gran variedad de personas por todos lados, así que estaba emocionado, incluso si había tenido una mala mañana, se sentía emocionado por todo lo que podría venir y cuando encontró su salón, lo encontró, de la misma manera, lleno de personas, como unos chicos que estaban molestando a una de las chicas, arrojándose su mochila entre ellos mientras ella no podía atraparla, aunque parecía estarse divirtiendo con eso, unos más arrojando bolas de papel al cesto de basura, usándolo como si fuera una canasta, solo desperdiciando un montón de papel, muchos más hablando entre si y de nuevo, nadie lo notó, Chanyeol se quedó mirando un momento para ver donde se podía sentar, buscando un pupitre, hasta que lo vio, al final del salón de clases, así que aferrándose a su mochila, había terminado andando, o incluso cuando choco con una chica, se disculpó y ella le sonrió, todo parecía bien, de algún modo, esa inocente sonrisa, le ayudo con su ansiedad social.

Chanyeol se terminó sentando en silencio, terminando por sacar el único cuaderno que llevaba, junto con su pequeña mochila con bolígrafos, cuando termino notando que se había sentado al lado de un lindo chico castaño, con el flequillo cayéndole en su mayoría un lado de la cara, llevaba chaqueta de mezclilla, delgado y esbelto, era lindísimo y Chanyeol suspiró, de nuevo su ansiedad social había regresado al ver que se había sentado al lado de alguien muy atractivo, casi podía oler sus feromonas, era un aroma fresco, como frutos rojos, exótico, sensual, provocador, era increíble, por todos sus poros, podía ver que era un omega.

Chanyeol no había tenido su examen de clasificación, porque era muy costoso, su madre no podía costearlo y no es que tampoco lo hubiera intentado, así que no sabía si era omega, un beta o un alfa, pero suponía que lo terminaría descubriendo con el tiempo o esperaba que su mismo desarrollo se lo dijera, pero ese chico castaño de a su lado, se agitaba y se movía de manera linda, así que era increíble, era en verdad fascinante, era claro que era un omega y Yeol no podía evitar no mirarlo, pero había sido uno de los amigos de ese chico, quién lo había notado primero, un chico alto, de cabello más oscuro y algo largo, que no dejaba de peinar hacía atrás.

Lo vio murmurar algo al resto y pronto, algunas miradas estaban sobre él, así que se terminó girando, escuchó risitas, algunos murmullos y no pasó nada más, quizás solo pensaron que era raro y era todo, así que estaba bien, no dijo nada, pero en realidad, SeHun lo había señalado porque pensó que su camisa le había parecido muy fea.

-Siempre eres tan idiota.- lo golpeó Nayeon, la chica castaña a su lado, provocando que SeHun siguiera riéndose. -¿Por qué siempre te metes con la ropa de los demás?-

-Pues es muy fea, no combina con sus zapatos.-

-Eso es algo muy tonto.- lo acusó JongIn, notando a ese chico detrás de Baekhyun, que de verdad parecía muy normal, solo muy promedio, con el cabello cayéndole sobre la frente, con una camisa de cuadros color negro con verde, jeans de mezclilla, y unas gastadas zapatillas deportivas blancas, entonces había terminado notando que era bastante normal, era atractivo, pero tampoco era la gran cosa, así que JongIn solo había bufado.

-¿Vas a seguir siendo así de superficial?- preguntó Baekhyun, agitando su cabello mientras miraba a SeHun, que solo se había cruzado de brazos, no recibiendo criticas como era común en él, así que Baekhyun había terminado mirando a ese chico detrás de él, que solo parecía muy concentrado en su horario, alguien bastante normal, hasta pensó que podría ser lindo, pero lo paso de largo.

Cuando paso el profesor al frente, había terminado presentando a Chanyeol, ese chico a su lado, que claramente era el nuevo, no tenía amigos y no le hablaba a nadie y todos por lo regular se movían en grupos, además de que cuando se presentó, no quiso decir porque se había mudado junto con su madre, no quiso dar muchos detalles de sí mismo, parecía bastante sencillo y Baekhyun lo había estado mirando de pies a cabeza, porque era muy alto, incluso casi tanto como el profesor, además de que era muy atractivo, tenía una belleza superior al promedio, le parecía más lindo que el tonto de JongIn y SeHun al menos, además de que parecía muy inocente, no sosteniendo la mirada de nadie, Baekhyun no podía dejar de reírse en voz baja, mientras pasaba su lengua por sus labios, mientras terminaba mirando a Minsi a su lado, que termino leyéndole los pensamientos al parecer.

-¿No crees que es muy lindo?- preguntó la chica y Baekhyun termino asintiendo, porque en verdad era un chico muy lindo, así que había terminado estirándose cómodo mientras terminaba apreciando y mirando a Yeol nuevamente, mientras ladeaba un poco su cabeza.

Aunque por lo regular, Baekhyun salía y se acostaba con chicos más atrevidos, chicos que les gustaba tener el control de toda la relación, Baekhyun siempre estaba en busca de nuevas cosas, y Chanyeol parecía esa nueva cosa.

Cuando Yeol regresó a su asiento, terminó sintiendo la fría mirada de Baekhyun sobre él, que no dejaba de mirarlo ahora y cuando se atrevió a girar la cabeza para ver si estaba alucinando o no, había terminado encontrándose con la hermosa sonrisa de Baekhyun, una sonrisa perfecta, con dientes perfectos, como esperaba de, en ese caso de nuevo, un rostro perfecto.

-Entonces, Chanyeol…- lo saludó y este solo terminó asintiendo y Baekhyun había extendido su mano para saludarlo también. –Soy Byun Baekhyun.- Chanyeol limpio un poco su mano antes, en su camiseta, para después dársela a Baekhyun, provocando su gracia, es que en realidad, era que estaba sudando frío y no quería que Baekhyun pensará que era un raro, menos cuando su mano se veía tan bonita, tan fina, llena de pequeños anillos, de algunos brazaletes y uñas perfectamente cortadas. –Parece que has tenido unos meses complicados-

-Sí, un poco, es que mi madre siempre se está mudando, ni siquiera sé si voy a terminar el año escolar acá, siempre voy de un lado a otro.-

-Un viajero.- dijo Baekhyun y Chanyeol sonrió nervioso. –Alguien que va de un lado a otro sin echar raíces en ningún lado, eso me gusta, es muy interesante, seguro que tienes mucho que contar, ¿eres un hombre interesante, Chanyeol?- el chico termino ladeando su cabeza de un lado a otro, porque en realidad no sabía cómo responder a eso, porque no era así, claro que no, pero Baekhyun lo estaba esperando, esperaba una respuesta en verdad buena, pero era bien sabido también, que no era un gran conversador.

-Yo no me llamaría interesante, más bien, desafortunado.- Baekhyun comenzó a reírse una manera preciosa, Chanyeol se sintió a sonrojar y había terminado bajando de nuevo su mirada, su cara de la nada se sentía tan caliente, solo por escuchar tan dulce sonido.

-Nos vamos a caer muy bien, Park, ¿tienes con quién comer a la hora del almuerzo?- era evidente que no, así que solo sacudió la cabeza y Baekhyun, dándole un golpecito a Nayeon en el hombro, que estaba sentada frente a él, había terminado mirándolos. –Chanyeol va a comer con nosotros en el almuerzo.- aviso y la sonrisa de esa chica le dio confianza, porque pronto también le dio la mano y le dijo su nombre, con esa peculiar sonrisa donde podía ver como sus dos dientes frontales, eran mucho más grandes que el resto, dándole un aspecto muy tierno, así que pensó que todo estaba bien, incluso después SeHun, JongIn, Minsi y otro chico más, llamado SunJi, le sonrieron, como si de verdad fuera amigo de ellos, pero al parecer solo estaban dejándose llevar por lo que Baekhyun quería.

Siempre se hacía lo que Baekhyun quería.

En el almuerzo, Baekhyun lo había invitado, le había comprado una gran emparedado, que iba acompañado de un montón de papas fritas al lado, junto con un jugo de naranja de la máquina expendedora, Yeol no podía creer que hubiera personas tan amables, estaba muy feliz y no podía dejar de sonreír, mientras iba detrás de ese grupito, que habían terminado presentándose de nuevo, preguntándole sobre él, pero Yeol estaba mintiendo sobre muchas cosas, no pensaba que las personas que acababa de conocer, deberían saber lo que lo acomplejaba, así que solo había terminado mintiendo.

-Mi padre trabaja lejos...por eso terminamos mudándonos acá, ellos siguen juntos y todo, pero por ahora vivo solo con mi madre.- mintió y todos lo miraban atento, mientras SeHun se robaba algunas papas fritas de su plato, pero no le dijo nada, supuso que así se hacían las amistades, en realidad no había hecho muchas en su vida.

-Yo quisiera vivir solo con mi madre, mi padre es una molestia- dijo SunJi con una mueca, mientras se estaba riendo, Chanyeol solo sonrió también. –Es un idiota, siempre me pone un montón de castigos y reglas, pero en cuanto pueda, me voy a largar de su maldita casa.-

-Mi madre es la demente.- dijo Minsi –Tiene tanto Botox en la cara que seguramente ya se le fundió el cerebro- todos se reían, eran cosas muy malas, nunca podría insultar a sus padres, aunque tenían sus problemas y era complicado, nunca les diría nada como eso, de hecho, incluso cuando estaba enojado, no pensaba en cosas malas, así que solo se había limitado a comer.

Todos esos chicos, venían de familias muy diferentes a la suya, venían de casas de clase media alta, no tenían mucho dinero pero tenían una vida mucho más decente que la suya, además de que eran atractivos, no había que mirar mucho alrededor, para darse cuenta de que las personas con él en la mesa del patio de la escuela, eran personas muy populares, todo el mundo se acercaba a sonreírles, los saludaban, hacían bromas que solo ellos entendían y demás, todo era muy rápido, incluso un montón de chicos, habían terminado sonriendo con Baekhyun, tocándole el hombro y dándole cómplices miradas, Yeol termino bajando un poco sus hombros porque era claro que nunca iba a tener una oportunidad con un chico como Baekhyun, primero tendría que volver a nacer y ese pensamiento le había causado gracia, porque en realidad, ni siquiera creía que esa fuera una posibilidad en un plano alterno, pero no dijo nada, como siempre, trataba de que muchas de las cosas no lo afectarán y ya creía que un gran y notable logró, era el hecho de poder estar compartiendo una mesa con chicos como esos, que eran populares y encima amables.

Baekhyun había dejado de masticar cuando una de sus citas momentáneas, había terminado acercándose para susurrar algo en su oído, algo del viernes pasado, pero Baekhyun se sintió asqueado cuando escucho las vulgaridades que le dijo ese chico, pero no lo demostró, solo estaba escuchando eso como si de verdad le interesará repetir nuevamente lo del viernes pasado, aunque había sido muy malo, ni siquiera se había corrido ni una sola vez, solo fingió todos sus gemidos, nunca volvería a acostarse con ese chico, teniendo un mar de posibilidades en sus manos, pero entonces solo sonreía alzando sus cejas de mal modo, mientras terminaba con su mirada encima de Chanyeol, que frente a él, solo estaba comiendo de una manera tan tierna y linda y esa imagen, era la verdadera razón por la que estaba sonriendo, porque de verdad era precioso, era completamente lindo.

-Cuando quieras, puedes comer con nosotros, como…no sé, ¿todos los días?- dijo Baekhyun, cuando fue el final de las clases y había terminado caminando al lado de Chanyeol hasta la parada del autobús, donde iba a ir en el auto de la madre de Nayeon para que lo dejará cerca de su casa, pero iba muy cerca de ese chico, de vez en cuando chocando con él, era evidente que le estaba coqueteando, pero Chanyeol solo se alejaba un paso cada que terminaba rozando su mano con la suya, quizás iba muy rápido, pensó en ir de manera más discreta. –Oh no…me da igual…-

-No, no, está bien, de acuerdo, me encantaría.- dijo Chanyeol y Baekhyun chasqueo sus labios y se encogió de hombros, como si de verdad no le importará.

-Bien, como quieras.-

-¿quieres que te llevamos?- preguntó Nayeon y Chanyeol negó.

-Creo que vivimos en direcciones contrarias, muchas gracias.- Chanyeol era educado, a Baekhyun le gusto eso, al menos sabría que si se corría dentro, se iba a disculpar, se rio de su pensamiento, Chanyeol seguramente también era virgen. –Nos vemos mañana.- dijo Yeol, yendo por otro lado, hasta la estación del autobús, mientras Baek notaba como contaba algunas monedas que había sacado de su bolsillo, para pagar su viaje.

Había pensado en sus posibilidades, porque en realidad Chanyeol no le parecía un omega, pero tampoco parecía un beta o un alfa, era muy alto y con un cuerpo delgado, pero tenía una cara y expresiones muy tiernas, estaba confundido, pero al preguntar sobre su examen, Chanyeol dijo que nunca se lo hizo porque no le importaba saber nada de eso, que estaba bien mientras pudiera vivir su adolescencia sin preocupaciones y ya descubriría que era con el tiempo, aunque Baekhyun le dijo que si era un omega, iba a necesitar supresores, que si era alfa, tendría que saber sobre sus temporadas de celo, pero Chanyeol termino diciendo que igual le daba lo mismo.

Era un completo raro, pero eso no le quitaba lo lindo y era en lo que había estado pensando todo el día, incluso cuando llegó a casa y como siempre había terminado encontrando las luces apagadas, todas, completamente, así que solo había entrado para encontrarse con el completo silencio, con su padre durmiendo en el sofá, abrazado a una de las fotografías de su fallecida madre. Baekhyun había terminado suspirando mientras lo miraba, seguramente de nuevo había estado llorando y seguramente de nuevo no había hecho la cena, así que solo lo había picado un poco con su dedo, en su pie, despertándolo de golpe, dejando ver el desastre que era ese hombre desde hacía unos meses, desde que se había muerto su madre.

Llevaba la barba de unos tres días, los ojos rojos por haber llorado tanto, olía mal, porque no se había dado una ducha en un tiempo y Baekhyun al aspirar el aroma, se había cubierto la nariz, y había hecho una mueca, mientras su padre se mostraba confundido de que pasaba.

-Dios, papá, vete a dar una ducha.- le dijo con su voz nasal y el hombre solo había tallado su rostro, como si no supiera ni donde estaba, preguntándole que hora era y cuando Baekhyun se lo dijo, no es que las cosas cambiarán mucho, de hecho, solo terminó acomodándose de nuevo como estaba. -¿No fuiste al trabajo?-

-El señor Lee me mando de regresó-

-¿Qué hiciste?- escuchar que su padre se ponía a llorar frente a los clientes que tenía en su trabajo como banquero, era un tanto complicado, a la vez que incomodo, pero es que no le podía decir nada, todo lo había golpeado con mucha más fuerza a él y Baekhyun ya estaba cansado de querer hacer algo, en realidad, estaba cansado de muchas cosas, estar fuera de casa era lo que lo alejaba de esa horrible realidad que era tener a un padre que parecía un bebé y que no ayudaba en nada, Baekhyun apenas tenía dieciséis, pero parecía que era él quién cuidaba de su padre. -¿Por qué no me llamaste?- le preguntó, pero su padre balbuceo algo y fue todo. -¿Al menos comiste algo?- Se había quedado dormido de nuevo y Baekhyun gritó de manera muda, solo apretando los dientes y las manos al terminar.

Esa definitivamente tampoco era una buena vida, por eso era que Baekhyun buscaba tener una vida más interesante y brillante fuera de su casa y cuando se encerró en su alcoba, esperando no tener la deprimente imagen de su padre frente a él, termino acostándose encima de su mullida cama, mientras terminaba mandando un mensaje al chat grupal de sus amigos.

“¿Qué hacemos mañana?”