Capítulo 1
Jeon Jungkook era un hombre común como los demás. Vivía en un pequeño departamento a las afueras de la ciudad. Trabajaba en una de las empresas más importantes de la ciudad como administrador. Los fines de semana, se dedicaba a jugar videojuegos o hacer ejercicio junto a su mejor amigo Kim Taehyung.
Jeon vivía solo, pero tenía una relación con Min Yoongi, un chico inteligente de hermosos ojos gatunos que había conocido en una de sus innumerables visitas a la cafetería que quedaba frente a su trabajo. Era una relación estable y tenían el apoyo total de su familia. Una vida tranquila a la que estaba acostumbrado.
Pero…
Todo cambió un atardecer lluvioso.
Jeon caminaba a prisa por las calles de Busan. Su día había tenido una serie de eventos desastrosos. El café había manchado su camisa favorita, el auto se había descompuesto en medio de la carretera, su portafolio se había atascado entre las puertas del último tren, y los noticieros anunciaron, tarde, una tormenta lluviosa.
Empezó a lloviznar cuando faltaban pocos metros para llegar a casa, sus lentes acumularon gotas de agua que impidieron visualizar por donde caminaba, terminó chocando con una maceta y cayendo de bruces sobre el duro pavimento.
- Genial, ¿qué otra cosa falta?
Se quejó levantándose, por suerte no caminaban personas cerca o habría sido vergonzoso.
Al levantar su vista del portafolio se fijó en un bulto apoyado en una cerca de madera. Se colocó los lentes para ver mejor, era un niño, o podría ser una adolescente. Lo que no comprendía era el porqué estaba acurrucada en lugar de buscar un refugio.
- ¡Oye, ¿estás bien?!
Gritó y caminó hacia la desconocida. Al estar cerca se sorprendió, era un chico que usaba un camisón blanco, estaba descalzo y parecía haber sido atacado por perros.
- Disculpa, ¿necesitas ayuda?
Era estúpido preguntar, pero tenía que hacerlo.
El joven levantó su vista al pelinegro y comenzó a llorar, Jungkook se asustó, el chico lucía asustado, mirándolo con más detenimiento sus ropas estaban rasgadas, sus manos tenían cortes, estaba descalzo y parecía no haber comido en días.
- ¿Quieres que llame a la policía?, ¿necesitas que te lleve a casa?
- N…No…
Al menos hablaba, no sabría qué hacer si el chico no tenía la capacidad de hablar.
La lluvia se acercaba con más ferocidad, Jeon estaba seguro que la policía no atendería al chico y lo enviarían de regreso a casa, sería bueno si lo hicieran, pero no sabía si el pobre chico tenía hogar. Había muchas posibilidades para explicar la situación del joven.
- La lluvia está empeorando, se acerca una tormenta, debes ir a refugiarte.
- M…Me perdí…no quiero…
Sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas de nuevo, el pelinegro no tenía corazón para abandonar al pobre muchacho en plena tormenta. Tenía algo que hacer, debía darse prisa.
- Puedes quedarte en mi casa hasta que pase la tormenta.
Como era de esperarse, el joven lo miró desconfiado.
- Escucha, no soy un pervertido, no tengo malas intenciones.
El contrario no se movió ni un milímetro, era obvio desconfiar al escuchar sus palabras.
- Te llevaría con la policía, pero la tormenta se está volviendo más violenta. Si quieres puedes usar mi teléfono. Vamos, no puedo dejarte aquí, la tormenta será desastrosa.
El joven pareció meditarlo unos segundos antes de asentir y levantarse. Jeon tomó esa acción como una respuesta, la lluvia los había mojado de pies a cabeza, el pelinegro al menos necesitaba una ducha y sopa caliente.
En todo el camino el chico caminó con cautela detrás del pelinegro. Ya dentro del apartamento el joven mantuvo su distancia lo más lejos posible de Jungkook. Parecía un gatito asustado, atento a los movimientos del desconocido para atacar en caso de ser lastimado.
- Puedes sentarte, no haré nada, lo prometo - Miró por la ventana, el viento sacudía los árboles con gran fervor.
- ¿Vi…vives aquí?
- Sí, esta es mi casa, acogedor, ¿no lo crees?
- Sí
- No eres de hablar mucho por lo que veo.
El chico rubio se sonrojó, no le gustaba hablar con desconocidos, no conocía al hombre que lo había acogido en su “choza.
- Puedes usar el baño, necesitas una ducha caliente o te resfriarás. Prepararé algo caliente para los dos.
- ¿Puedo ir?
- ¿Mm? Claro, acabo de decirlo - esbozó una leve sonrisa.
- Oh, gracias señor…
- Jungkook, dime Jungkook.
- Jungkook - el chico parecía tomar un poco más de confianza.
- El cuarto de la izquierda, ve a tomar un baño - señaló el pasillo que llevaba al lugar.
El rubio asintió en respuesta y caminó despacio, miró detrás de él para vigilar que el desconocido no lo persiguiera para atacarlo.
- Woah - murmuró el chico en cuanto vio el cuarto, tenía una “letrina” limpia, el piso estaba cubierto por “piedras” suaves de color blanco, un espejo hermoso - Es bonito.
Maravillado por ver algo nuevo hizo una corta exploración, todo estaba ordenado y limpio. La ducha era “mágica”, en su hogar el jefe había implementado algo parecido pero el agua siempre estaba fría.
Unos minutos más tarde, Jungkook terminó de preparar la cena para ambos, el joven rubio se encontraba sentado frente a mesa envuelto en un pijama con diseño de cuadros.
- Espero que te guste, es lo único que tengo por ahora.
- Gracias Jungkook eres amable.
- No es nada, ahora come.
El resto de la tarde fue tranquila para el joven rubio, Jungkook se había mantenido alejado como lo prometió, no parecía ser una amenaza para él.
- ¿Cómo te llamas?, no me has dicho tu nombre.
- No…no puedo decírtelo.
- ¿Por qué?, perdona mi curiosidad.
- Solo no puedo decírtelo.
- ¿Eres famoso?, tranquilo tu secreto será guardado - guiño hacia el rubio mostrando una sonrisa cómplice.
- Algo así…pero puedes llamarme MinMin, mi mamá solía llamarme así.
- Está bien, un placer conocerte MinMin - extendió su mano hacia el rubio quien se asustó y se arrinconó contra el sofá - Tranquilo, es una forma de saludo, toma mi mano, confía en mí, nunca te haría daño.
- Oh… - el rubio pareció entender y tomó la mano del hombre. El toque leve le transmitió confianza.
- Espero que esto sea el inicio de una buena amistad MinMin.
- ¿Amigo?, ¿en verdad serás mi amigo?
- Claro, ahora somos amigos.
- ¡Gracias Jungkook!
El joven rubio parecía entusiasmado, Jungkook no conocía la situación del chico pero esperaba ayudarlo para que siga sonriendo de esa manera.
Continuará…