Siete años

Summary

ChanYeol era su tío, o algo así. Porque él solo era el hermano de la madrastra de BaekHyun y no había ningún lazo de sangre que los uniera. Y era ridículo, joder, lo era porque tan solo había una estúpida diferencia de siete años entre ambos y ChanYeol era malditamente atractivo. Tanto que no podía sacárselo de la cabeza.

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Capítulo 1

BaekHyun golpeó una lata por el camino, mandándola por delante de él, imaginándose que ese era su profesor de matemáticas y no se sintió mejor. De hecho, un vendedor de un puesto de comida le lanzó una mirada de medio lado, censurándolo como si él hubiera sido la persona que tiró en primer lugar la basura al suelo y él rodó los ojos, irritándose, porque nada le salía bien.

De todas formas, avanzó con paso fuerte, recogió la estúpida lata del suelo y no se arriesgó a tratar de encestarla en la papelera, porque sabía de antemano que iba a rodar por fuera y tendría que hacer doble trabajo. Después de aquello simplemente continuó caminando como si estuviera huyendo, aunque no sabía de qué.

O puede que sí. A lo mejor, estaba cansado de todo en general y de que tantos aspectos de su vida no fueran como él quería. Quizás huía de tantas cosas que por eso no podía decidir cuál le afectaba más.

BaekHyun se metió las manos en los bolsillos de su uniforme y frunció los labios, molesto. Puede que fuera una estupidez estar tan cabreado porque su profesor de matemáticas les había puesto un examen en lunes próximo estando a jueves, pero lo estaba y a decir verdad, esa mierda solo fue el colmo de su patético día. Porque se había acostado tarde, levantado temprano y llegado tarde a su clase de inglés. La profesora lo había hecho avergonzarse desde las ocho de la mañana pronunciando frases carentes de significado para él y se había congelado el culo en el patio, mientras corría en clase de gimnasia.

Y por si no hubiera tenido suficiente con aquello, WooHyun y sus amigos consideraron que era un buen jodido momento para burlarse de su cara de niña y ridiculizarlo porque le gustaban más las pollas que un buen par de tetas, como si al hijo de puta no le gustaran también los chicos y no lo hubiera besado en la fiesta de Navidad cuando estaba pasado de copas.

Por eso regresaba a casa frustrado, saltándose deliberadamente sus clases extraescolares de japonés, confiando en que era lo suficientemente bueno como para seguir al día pese a tomarse esa tarde libre. Lo único que quería era estar un rato solo, ponerse algo de música y olvidar que había un mundo y una realidad a la que enfrentarse. Tampoco quería escuchar las quejas de su amigo JongDae por no poder acompañarlo a la convención de mangas de ese sábado, porque era algo que no dependía de él y no era su jodida culpa que su padre quisiera ir a visitar a la madre de su madrastra.

Aunque lo que realmente lo molestaba de los planes de ese fin de semana no era el viaje familiar o el no poder ir con su amigo a comprarse chucherías, sino el hecho de tener que pasar dos días completos con ChanYeol, su tío, o algo así. Porque, a fin de cuentas, él solo era el hermano de su madrastra y no había ningún lazo de sangre que los uniera, pese a que su padre y a YooRa les encantara llamarlo de aquella jodida forma. Y era ridículo, joder, lo era porque tan solo había una estúpida diferencia de siete años entre ambos y ChanYeol era malditamente atractivo. Tanto que no podía sacárselo de la cabeza.

ChanYeol le gustaba, le gustaba muchísimo y era jodido porque el tipo no lo miraba como algo más que un adolescente de diecisiete años, el niño con el que su hermana YooRa tenía que tragar al casarse con un hombre unos pocos años mayor que ella y divorciado. Era su sobrino, o algo así, y BaekHyun tan solo soñaba con sus labios, sus manos grandes acariciando su piel y esa voz naturalmente grave y erótica pronunciando su nombre, mientras lo tomaba una y otra vez.

Y por eso era un maldito problema tener que pasar un fin de semana en casa de la abuela o semi abuela o lo que carajo fuera ahora que eran familia. Porque aunque ChanYeol estuviera viviendo en su cuarto de invitados, BaekHyun no tenía que verlo a todas horas. Entre las clases, el trabajo del tipo y que el hombre no pasaba mucho tiempo en casa o en el mismo espacio vital que él, BaekHyun podía mantener su jodido amor platónico a raya, sin que le doliera mucho que sus ojos negros no lo miraran como a un hombre.

Pero con la abuela las cosas eran distintas, su casa era pequeña, las habitaciones reducidas y YooRa ya le había dicho que tendría que dormir en la habitación de ChanYeol con el tipo dentro indudablemente, y eso lo ponía nervioso. Porque BaekHyun era un adolescente, tenía sueños húmedos con su tío y despertaba con erecciones dolorosas, y eso era algo que no quería que ChanYeol viera. No quería que se horrorizara de él cuando descubriera que susurraba su nombre cada vez que se corría.

Llegó a casa entre pensamientos negativos, maldiciones susurradas y un sentimiento incómodo de vacío, frustración y pena, porque no podía tener lo que tanto ansiaba. Cruzó la puerta desinflado, quedándose unos segundos apoyado contra la misma, hasta que sus ojos se fijaron en algo particular que le llamó su atención. Había dos pares de zapatos en la entrada, sus padres estaban trabajando y se suponía que no tenía que encontrarse con ChanYeol en casa a esta hora. Sin embargo, no solo estaba allí, sino que además, estaba acompañado, pensó BaekHyun con amargura.

La casa estaba en silencio, no obstante. No había voces, ruido de televisión o sonidos de la consola o de una cafetera, era como si nadie más aparte de él estuviera en casa y sabía que no era el caso. Lo comprobó a medida que subía las escaleras y escuchó al fin algo. Aunque no era lo que BaekHyun quería escuchar, a decir verdad, porque aquella era la jodida voz de ChanYeol soltando maldiciones eróticas y gemidos ahogados y él sabía que no estaba solo, masturbándose o algo así.

BaekHyun tragó saliva, manteniéndose lo más callado posible, sin hacer un solo ruido que pudiera delatarlo, continuando su camino por el pasillo, atreviéndose a acercarse a la habitación de invitados, la misma que ahora pertenecía a ChanYeol. La puerta estaba entreabierta, el sonido de empujes, cuerpos chocar y gemidos obscenos llegó claramente hasta sus oídos y él no supo si lo que sintió por dentro era excitación, morbo o mucho dolor porque, joder, se estaba follando a otro y él solo quería que su tío lo mirara de verdad.

La imagen fue tan dolorosa como atrayente, BaekHyun dejó volar su imaginación, pensando que era él al tipo al que ChanYeol se estaba follando y su miembro comenzó a reaccionar, dándole un tirón molesto, porque demonios, quería ser él.

Huyó a su habitación llevándose una mano a la boca, controlándose para no jadear, para no delatarse por encima de esa melodía de sonidos obscenos y gruñidos susurrados. Se encerró en su habitación con el corazón en la boca, latiéndole como si quisiera salirse de su pecho, quizás porque así era, y descansó la espalda contra la madera, sintiendo un remolino de emociones.

Y BaekHyun no quería, pero al final, deslizó su mano por su abdomen hasta su entrepierna, y se masturbó recordando la forma en la que ChanYeol agarraba al otro tipo desde atrás y lo penetraba una y otra vez, pensando que era a él a quien se lo hacía duro y rápido. No se sentía orgulloso, pero llegó el punto donde la fricción no fue suficiente y tuvo que quitarse los malditos pantalones del uniforme, sentarse en el suelo y mover su mano muy rápido por su erección, hasta que se corrió ahogando un gemido que llevaba el nombre de tío.

***

Cuando trajo a KyungSoo a casa de su hermana y su esposo, ChanYeol lo hizo porque no había nadie y no esperaba la llegada de ninguno de ellos hasta después de las siete de la tarde. Sin embargo, después de follarse al tipo y salir en busca de un vaso de agua con la única intención de no tener que experimentar un momento incómodo con KyungSoo, porque él no pensaba ayudarlo a limpiarse o hacer cualquier cosa de pareja, ya que no lo eran, se dio cuenta de que estuvo en un error.

Estaba regresando a su cuarto provisional sin camiseta, vistiendo únicamente un pantalón holgado negro y con el vaso de agua aún entre su mano derecha, cuando se cruzó con un sonrojado BaekHyun que parecía ir de camino al baño. El chico jadeó, impresionado y quizás asustado y ChanYeol se tomó un segundo para simplemente mirarlo sin reparos, sabiendo que no debería hacerlo.

Porque a fin de cuentas era su sobrino o algo así, y de todas formas, se veía jodidamente adorable con las mejillas rojas, los labios entreabiertos y esa expresión de confusión y alarma, como si el que hubiera hecho una cosa mal, fuera él. Y se maldijo. ChanYeol insultó repetidas veces en su cabeza porque hubiera preferido que su hermana o su cuñado lo pillaran follando con KyungSoo y no su lindo BaekHyun.

Porque ese chico era bonito, encantador y tan apetecible, que ChanYeol solo quería comérselo en todas partes y hacerlo suyo muchas veces. Pero BaekHyun tenía diecisiete años, era un niño y no podía simplemente follárselo. A fin de cuentas, no importaba si era virgen o no, ChanYeol era un adulto, tenía más experiencia y él solo era un pequeño adolescente que necesitaba estar con alguien de su edad, no con un tipo de veinticuatro años que además era algo sí como su tío.

—BaekHyun.—susurró su nombre con su voz naturalmente ronca, pasando saliva y deleitándose en el estremecimiento que recorrió al chico. —No te esperaba tan temprano en casa. ¿No tenías clase de japonés?

—No fui. —respondió con voz inestable, apartando la mirada de él para fijarla en el suelo, nervioso, y ChanYeol solo tenía ganas de subirle la barbilla con dos dedos y besarlo.

—¿Haciendo travesuras?—trató de bromear, sonriéndole como un bastardo.

BaekHyun lo miró entonces y algo en sus ojos castaños le cortó la respiración porque había dolor y un anhelo tan intenso que supo que había hecho algo mal, aunque no debería de ser así.

—No tanto como tú.

Afilado, mortal y directo a su estómago. ChanYeol tuvo la imperiosa necesidad de disculparse, poner una excusa y mentir como un imbécil, cuando no podía negar lo evidente ni fingir que no había tenido sexo con KyungSoo. De todas formas, BaekHyun no se quedó para escucharlo, se adelantó, caminando hacía el baño y él se quedó plantado en su lugar sintiéndose como un grandísimo bastardo.

—¿ChanYeol? Me voy ya.

KyungSoo lo miraba seguro, firme, sin ningún rastro en su expresión de ese lío de gemidos que había sido unos minutos atrás y él tan solo agradeció que el tipo no fuera un idiota pegajoso que tenía la ilusión de convertirse en su novio después de follarlo una vez. A lo mejor por eso, se atrevió a desahogar su deseo sexual con el estudiante de matemáticas de su club de estudio de la biblioteca y no con el lindo HongBin de su clase de Historia de la Música II.

O quizás era porque KyungSoo era bajito, delgado y de unos rasgos delicados tan juveniles como los de un adolescente, y puede que así le resultara más sencillo imaginarse que estaba besando a BaekHyun y no a otro tipo. Pero él se fue sin muchas ceremonias, tal y como lo prefería ChanYeol, y al final no tuvo más remedio que tirarse en su cuarto con las ventanas abiertas para eliminar el cargante olor a sexo, que no terminaba de hacerlo sentir bien, no ahora, no cuando sabía que BaekHyun lo había escuchado.

La cena fue cargante de igual forma. Su hermana llegó la última y su cuñado se encargó de cocinar algo para la familia con la ayuda de ChanYeol. BaekHyun no bajó a cenar hasta que YooRa subió a cambiarse de ropa y lo avisó con un dulce la cena está lista. Ciertamente, para el matrimonio nada era distinto, viviendo en su burbuja de felicidad, ignoraron lo callado que podría estar BaekHyun, asumiendo que el chico simplemente estaba cansado o achacándolo a su edad.

—¿Qué tal las clases, BaekHyunnie? ¿Cómo te fue hoy en japonés?—preguntó YooRa con ojos curiosos.

BaekHyun alzó la vista de su plato, tragándose aún lo que tenía en la boca.

—Bien, me fue bien.

—¿Hoy saliste antes? —se interesó esta vez su padre. —Parecías llevar un rato en casa cuando llegué.

—La profesora dejó salir antes a los que van más avanzados para poder dedicarse al resto. —su padre frunció levemente los labios y el chico añadió.—Marcó ejercicios extra.

ChanYeol vio a su cuñado asentir, creyéndose su mentira y él se preguntó si era que BaekHyun sabía mentir muy bien o simplemente su padre le creía porque el adolescente no solía engañarle y éste se aprovechaba de su confianza. A su juicio, se decantaba más por la segunda, porque pese a que no titubeó y su mentira salió sin problemas, ChanYeol había comprobado que BaekHyun era un buen chico.

—Espero que ya los hayas hecho. ¡Nada de tareas este fin de semana! ¡Vamos con la abuela! —exclamó emocionada YooRa, riéndose al final.

BaekHyun frunció los labios esta vez, centrándose en su plato y él supo que no estaba tan feliz con esa idea como podría estarlo su hermana o su padre. A decir verdad, ChanYeol tampoco estaba tan alegre con la idea de ir a ver su a madre. A fin de cuentas, ya le resultaba incómodo tener que compartir casa con BaekHyun, sabiendo lo mucho que le gustaba ese chico. Era peor si además, tenía que dormir en la misma habitación que él durante dos jodidas noches y no hacer nada tan descabellado como besarlo.

La cena terminó veinte minutos más tarde, BaekHyun ayudó a recoger los platos igual que él y ChanYeol habría huido escaleras arriba si YooRa no le hubiera recordado amablemente que le tocaba recoger la cocina con el adolescente. Y él estuvo a punto de maldecir a su jodida hermana y su empecinamiento por llamar sobrino a BaekHyunnie, porque demonios, él no lo veía de esa manera.

Aun así, se colocó a su lado y secó los platos y vasos que BaekHyun limpiaba sin mirarlo. ChanYeol entonces se fijó en su ceño fruncido, su lengua rosada asomando por la comisura de su boca y de que sus bonitas manos de dedos largos no merecían estar expuestas al agua fría ni al bajón barato.

—Puedo lavar yo los platos, si quieres. —se ofreció con voz grave.

BaekHyun se encogió de hombros.

—No, está bien así.

Un silencio denso se instaló entre ambos, de fondo el agua, el sonido de la vajilla y las voces lejanas de su hermana y su esposo, y ChanYeol podría enloquecer si BaekHyun continuaba mordiéndose el labio cada dos segundos, joder.

—Mientes bastante bien. —comentó, agachándose naturalmente para ser más confidente o dar esa impresión.

BaekHyun lo miró por debajo de sus pestañas.

—No tan bien. Lo practiqué.

Se mordió el labio inferior, un jodido segundo y ChanYeol tomó una respiración profunda, controlándose.

—No está bien que les mientas, perderás la confianza que te has ganado.

Él soltó un vaso que estaba limpiando y sus ojos castaños lo atravesaron.

—Ya lo sé, no es algo que me guste o que haga a menudo. —le replicó, enfadado. —Si tan poco te gusta ¿por qué no me delataste?

—Porque yo tenía algo que perder.

—No soy tan infantil como para vengarme de ti diciéndoles que trajiste a un tipo a casa para follártelo, pero supongo que esa es la imagen que tienes de mi. Porque soy un niño ¿no?. —le respondió sagaz, sarcástico, con un deje tan amargo en su voz que lo dejó jodido porque demonios, no quería herirlo, pero lo había hecho.

No tuvo las agallas ni la voz para responder, BaekHyun apartó la mirada, centrándose de nuevo en la vajilla, y no volvió a mirar a ChanYeol a los ojos.

***