Capítulo 1
BaekHyun había esperado mucho tiempo a que llegara ese día. La universidad, un nuevo comienzo. Por fin se había terminado la terrible secundaria y el bachillerato, ahora iba a ser un adulto. Un universitario, joder, incluso le costaba enlazar la dichosa palabra con su nombre, y eso que no había duda. Había sido aceptado en la Universidad de Seúl, tenía una excelente calificación en su prueba de acceso e iba a estudiar bellas artes, lo que siempre había querido.
Y aún así, le parecía hasta estúpido estar haciendo su maleta en ese mismo instante, recogiendo sus cosas y que está fuera su última noche en su casa. Mañana estaría en el dormitorio masculino de la universidad, compartiendo habitación con un desconocido y sería oficialmente un puto universitario.
Él llevaba años ansiando ese momento. Desde joven, tan claro como tenía lo que deseaba estudiar, supo que quería vivir fuera de la casa de su madre y su esposo cuando tuviera que realizar estudios superiores no obligatorios. Aunque no significaba una gran distancia y estuviera a como máximo una hora de distancia del centro y del campus, BaekHyun necesitaba salir de la residencia familiar, vivir por sí mismo.
No era que no fuera feliz en su casa, de hecho, sí lo era. Pese a que su madre se había separado de su padre cuando él tenía un año y medio y se había vuelto a casar, BaekHyun se llevaba bien con su padrastro, de hecho, joder, Park ChanHyung había sido más como un padre que el suyo propio.
Nunca tuvo alguna queja por un trato desconsiderado o desigual por parte del esposo de su madre, aunque al poco tiempo de casarse, naciera su hermano menor, SeHun. BaekHyun era consciente, que algunos hombres, dejaban de lado a los hijos de otros matrimonios de sus segundas mujeres, cuando nacía un hijo de su sangre, pero ChanHyung no lo hizo. Quizá porque él también tenía un hijo de su primer matrimonio.
El caso era que vivía bien, tenía la confianza de los adultos, podía salir los fines de semana, porque él siempre llegaba a la hora pactada y sacaba buenas notas, no se le privaba de algunos caprichos porque se consideraba que se los merecía. Y de todas formas, BaekHyun, necesitaba tener su vida porque era un tipo de dieciocho con hormonas, ambiciones y esperanzas, el jodido sueño de ser pintor en una sociedad donde el arte era artificial y sentía que en la casa familiar no podía desarrollarse como artista. Y tampoco tener privacidad.
—Baek hyung. —lo asustó SeHun abrazándolo por la espalda.
BaekHyun saltó en su lugar por el saludo y le dio un codazo a SeHun como castigo.
—¿No te he dicho que toques antes de entrar?
—¿Para qué? —preguntó sin comprender.
Nadie tocaba de todas formas, recordó con amargura, rodando los ojos.
—¿Qué quieres?
—Mamá pregunta que si necesitas más cajas.
—No, de momento no.
SeHun miró la ropa perfectamente doblada metida en una maleta grande que su padre compró para BaekHyun. Él notó al instante la tristeza en su rostro y le acarició la mejilla.
—Voy a echarte de menos.
—Lo sé.
Su hermano menor parpadeó, sonrió y cambió su actitud con rapidez, dirigiéndose a la salida.
—Mamá dijo que pronto íbamos a cenar.
BaekHyun asintió y se mordió la lengua para no reprenderlo por dejar la puerta abierta cuando salió.
Cero de privacidad. Era como si en su casa no existieran las pestilleras, las puertas y la lógica de que si estaba cerrada era por una buena razón.
De hecho, su privacidad se fue a la mierda desde que ChanYeol, el hijo de su padrastro se mudó permanentemente con ellos cuando cumplió los doce años y se decidió que no viviría más con su madre porque necesitaba una figura paterna. BaekHyun tenía diez cuando eso.
Los años anteriores, BaekHyun ya veía su habitación sacrificada para sacar la cama plegable para albergar a un desconocido. Sus padres preferían que ellos compartieran cuarto por sus edades similares y para mejorar su amistad. No funcionó, no obstante. ChanYeol siempre le robaba su cama con la excusa de que era el mayor en el cuarto y podía decidir dónde dormir y BaekHyun se veía forzado aceptar debido a su baja estatura y poca complexión física. No era nada comparado al alto niño y eso se veía reflejado en cada juego, lucha o pelea.
Después de los doce, BaekHyun ya no tuvo más una habitación para él solo, de hecho, el término quedó en el olvido. Y aunque lo más lógico era que ChanYeol fuera el que compartiera habitación, BaekHyun fue el que se encargó de esa tarea, siendo expulsado de su cuarto cuando al otro le daba la gana y enviado a la habitación de enfrente donde dormía SeHun.
Durante sus años adolescentes, BaekHyun compartió un tiempo con ChanYeol, sin embargo, desde que el mayor cumplió los dieciséis, fue imposible estar en una misma estancia con él sin que se metiera con BaekHyun por alguna razón estúpida, por lo que su habitación oficial terminó siendo la de SeHun. Sus padres, obviamente, creía que fue decisión suya mudarse con su hermano menor, porque ellos siempre preferían ignorar que ChanYeol y él era como el agua y el aceite y no se podían soportar. A lo mejor puede que influyera que ambos fingieran sonrisas delante de ellos.
Y de hecho, a BaekHyun le jodía que ChanYeol fuera de esa forma con él. Porque la mayor parte del tiempo, él era un gilipollas con BaekHyun, pero era totalmente diferente cuando trataba a otras personas, incluyendo en esto a SeHun. Joder, a veces incluso, le molestaba que SeHun prefiriera hablar de ciertos temas con ChanYeol y no con él, como si BaekHyun solo sirviera para preguntarle sobre tareas de la escuela, discusiones con mamá o cómo pedirle disculpas a su mejor amigo.
Le jodía no ser el hermano mayor de SeHun, porque ese puesto era de ChanYeol.
En parte, también quería que esta etapa de su vida empezara para olvidarse de la existencia de ChanYeol, al menos durante los periodos de clases. Era algo patético, pero con el tiempo y a medida que ambos crecían, BaekHyun dejó de soportar más y más la presencia del tipo y aunque no podía decir que lo odiara, estaba seguro como la mierda de que no había alguien que lo irritara más que ese capullo.
BaekHyun pensó que en los dos años de bachillerato sería libre por fin de tener su habitación para él y que se libraría por fin de ChanYeol. Sin embargo y aunque el tipo si era cierto que se mudó a los dormitorios de la universidad, de una u de otra manera, lo tenía allí los fines de semana tocándole las narices por haber tocado alguna de sus cosas o incluso, los días lectivos por las tardes, como si no le hiciera falta esforzarse para aprobar y pudiera malgastar una hora de tráfico solo para venir a cenar a casa.
Mierda, de hecho, estaban compartiendo habitación ese verano y él también se iría mañana a los dormitorios del campus. Daba gracias que al menos, ChanYeol se iría en su puta moto y no había forma de que sus padres lo mandaran con él a la universidad. Quería perderlo de vista cuanto antes y quizás desintoxicarse de todo esa irritabilidad que le provocaba el bastardo.
—¡Ey, enano! Tu madre dice que es hora de cenar. —lo asustó ChanYeol tirándose en su cama.
BaekHyun ni siquiera se giró a mirarlo.
—Ya me lo dijo SeHun.
—También me mandaron a ayudarte con esa estúpida y gran maleta. ¿De verdad es necesario llevar tantas cosas, uhm? —lo criticó con voz ruda y ronca.
Supo el segundo exacto en el que él se acercó por detrás, revisando sus pertenencias. BaekHyun siempre sabía cuando ChanYeol estaba cerca, y como no saberlo, el tipo era jodidamente alto sacándole varios centímetros de diferencia y casi haciéndolo sentir nada en comparación. A decir verdad, ellos dos no solo eran como el agua y el aceite, eran simplemente contrarios.
—Vamos a estar a una hora de casa ¿lo sabes, no? —repitió insistente ChanYeol, molesto porque él decidió ignorarlo y continuar metiendo calcetines en el compartimento de la tapa de la maleta.
—Con la diferencia de que tú tienes una moto y yo no malgasto mi tiempo. —esa vez lo miró desafiante y significativamente, haciendo una referencia a él y sus continuas visitas a la casa familiar en esos dos años.
ChanYeol bufó.
—Aprobé todas las asignaturas ¿no es así?
De nuevo lo ignoró, apartando su rostro y mirando su lista. El alto continuaba a su lado observándolo, podía sentir su mirada en él, quemándole y con el tiempo, había aprendido a convivir con esas miradas y a ignorarlas. También, aprendió que a ChanYeol le jodía que él pasara de su culo.
BaekHyun se cercioró de que había guardado su ropa, al menos gran parte de ésta. No recogió todas las prendas de invierno, ya que en Navidades regresaría a casa y podría llevarse el resto, por lo que se dio por satisfecho y cerró la maleta. ChanYeol seguía midiéndolo con los brazos cruzados y una expresión burlesca en el rostro cuando trató de bajar la maleta de la cama él solo.
—¿Qué coño estás mirando?
—La mayoría de edad te dio una boca sucia, Baekkie. —comentó con un tono dulce falso.
—¿No te mandaron a ayudarme, imbécil? —preguntó irritado.
—¿Cómo se piden las cosas, Baekkie? —sopló sobre sus mejillas y ese estúpido apodo le tocó las pelotas a niveles insospechados porque casi sonaba como una burla aún más insultante que si lo hubiera llamado gilipollas. Porque le hablaba como si fuera un bebé y BaekHyun no lo era.
—Jódete. —le soltó resuelto y tiró de la maleta con fuerza, dejando que esta cayera sobre el suelo con un fuerte ruido sordo. La lástima fue que también cayó sobre su pie. —Me cago en la puta. —maldijo en un susurro estrangulado, mordiéndose la mejilla y agachando la cabeza sacando su pie de debajo de la pesada maleta, permitiendo que esta se dejara caer estruendosamente, otra vez.
—¿Ahora quién es el imbécil?
ChanYeol se reía de él abiertamente, sus labios curvándose en una sonrisa ladina, estúpida y que a la vez, lo hacía parecer más atractivo, joder. Porque bueno, sí, el capullo era un total cretino, pero BaekHyun aceptaba que era guapo, aunque eso no era algo que pensara decirle a la cara en la vida. Menos cuando sabía que él no necesitaba que nadie le subiera la moral, ChanYeol era consciente del efecto que causaba en las personas. Ya fuera por su altura, sus rasgos masculinos y a la vez, infantiles, su voz grave o el simple hecho de que era encantador y tenía ese tipo de aura que lo hacía ser carismático, el hijo de puta era jodidamente sexy y eso no era un secreto para él.
BaekHyun le había visto tener tantas parejas que ni siquiera entendía cómo es que ese cabrón no había cogido alguna enfermedad y se le había hinchado la polla, o peor, no se le había caído. Quizás fuera un deseo infantil y tonto por querer vengarse de ese tipo que se suponía debió haberse comportado como un hermano mayor con él como hacía con SeHun y no hacerle la vida un poco más complicada.
Miró la maleta con resentimiento, maldiciendo y superando el dolor, tiró de ésta, poniéndola de pie y luego, trató de alzarla por sí mismo, lo logró a duras penas. El artefacto quedó a unos centímetros del suelo y él procedió a caminar hacia la salida. ChanYeol resopló detrás de él, sin decirle una mierda, siempre observándolo.
La logró llevar hasta el inicio de la escalera, una vez allí, el alto intervino, apartándolo del borde y quitándole la maleta de las manos como si esta no pesara absolutamente nada. BaekHyun volvió a insultarlo en su cabeza porque ese hijo de puta, pese a ser delgado, era más fuerte y había sacado algo de musculatura en los brazos.
—Apártate, por muy divertido que pueda ser, no quiero verte rodar por las escaleras con esta jodida cosa. —le dijo con tono serio.
—No iba a caerme.—infló las mejillas sin querer en una protesta que ChanYeol ignoró y BaekHyun no tuvo más remedio que seguir al más alto escaleras a abajo.
Él dejó la maleta en la entrada, preparada para el día siguiente y el más bajo se adelantó a la cocina, donde SeHun estaba tratando de picotear algunos trozos de fruta que su madre estaba cortando para el postre.
—¿Pasó algo? Sentimos un golpe.
—A BaekHyun se le cayó su maleta por tratar de hacerlo él solo. —explicó ChanYeol pasando por su lado, empujándolo un poco y dirigiéndose a donde estaba SeHun, rodeándole los brazos de forma juguetona.
—La maleta de Baek hyung es enorme, casi metió todo su armario allí dentro.
BaekHyun rodó los ojos, sentándose en el taburete y apoyando los codos sobre la encimera del centro de la cocina. Su madre lo observó con una sonrisa dulce en los labios, muy parecida a la suya.
—¿Ya lo tienes todo?
—Sep. —SeHun robó un trozo de fresa aprovechando que mamá lo miraba a él y ChanYeol se la robó, metiéndosela directamente en la boca. El más pequeño hizo una mueca. —Dejé la mitad de la ropa de invierno. La vendré a buscar en Navidad.
Ella asintió y palmeó la mano traviesa de SeHun antes de que él consiguiera otro trozo de fruta para él.
—También puedes venir visitarnos como ha hecho ChanYeol estos dos años. —intentó ella una vez más, aún obstinada en la idea de desprenderse de su hijo.
—El tiene moto. —le recordó reticente.
—Puedes venir con él. —sugirió y esta vez miró a ChanYeol de forma brillante y fue el turno de BaekHyun de robar un trozo de fresa ante la mirada infantil y rencorosa de SeHun.
—Ni de coña me subo con él en esa mierda de dos ruedas. —añadió el más bajo.
—Tampoco iba a dejar que te subieras, enano engreído. —gruñó ChanYeol.
La mujer suspiró.
—Además, a ti ni siquiera te gusta que él vaya en moto. —agregó su hijo con tono audaz.
MinAh, asintió.
—No me agrada la idea, pero ante la perspectiva de que te subas con otro, prefiero que vayas con ChanYeol. —dijo ella con tono sincero, palmeando el brazo del más alto con afecto. BaekHyun rodó los ojos, mientras el otro sonreía triunfante por esa muestra de confianza.—Sé que tú cuidarás de Baekkie ¿verdad, Channie?
—Claro ¿no lo hice siempre?
Sus ojos se encontraron a lo largo de la encimera al pronunciar esas palabras. BaekHyun se irritó con esa declaración. No lo hizo siempre. ¿En serio? ¿Lo estaba jodiendo? ¿Cuándo cuidó ChanYeol de él? Mierda, ni siquiera habían llegado a la categoría de amigos, el único motivo por el que a veces hacían algo juntos era por SeHun. El más pequeño de la familia era como su pegamento, la pieza de unión entre ambos.
—Yo no subiría en la moto de cualquier idiota, mamá. —se defendió BaekHyun con las manos en las caderas. —Y no necesito que nadie cuide de mí.
—Eres mi bebé. Todos son mis bebés. —murmuró la mujer con tono maternal, emocionándose sin querer. —Me consuela saber que van a estar los dos juntos en esto.
—No te preocupes, mamá. —la tranquilizó ChanYeol rodeándole los hombros a la pequeña mujer. Desde que se había mudado con doce años, él pasó a llamarla mamá tal y como BaekHyun llamaba papá a ChanHyung. —BaekHyun y yo nos apoyaremos mutuamente.
Una vez más lo miró a los ojos mientras hablaba y algo en sus ojos lo hacía sentir jodidamente incómodo, como si hubiera algo que se estaba perdiendo. Mierda, ChanYeol siempre tuvo para ofrecerle una mirada de ojos oscuros intensos y que podrían haberle quemado la piel, y ni siquiera comprendía por qué.
BaekHyun prefirió apartar la mirada, no soportando su irritación con el tipo.
—Bien. Menos mal que a SeHunnie todavía le quedan dos años para la universidad. —susurró la mujer, devolviéndole el abrazo a ChanYeol. —En ese tiempo, a Baekkie le tocará cuidar de él. —añadió sonriente, hasta cierto punto, pensativa, como si se lo estuviera imaginando.
—Mamá, deja de divagar sobre el futuro. ¿No íbamos a cenar?
MinAh asintió, recomponiéndose y palmeó de nuevo al mano de SeHun, ajeno a toda la escena sentimental, aún afanado a la idea de comer fresas.
—No comas antes de cenar. —lo regañó.
—Pero ellos dos lo hicieron. —los acusó SeHun haciendo una mueca.
ChanYeol se apartó buscando los platos y BaekHyun rodeó la encimera tomando las servilletas, ambos moviéndose en sincronía para colocar la mesa e ignorar la acusación de su hermano menor. Eso se les daba bien. La mujer no hizo más comentarios y SeHun se quejó un poco más hasta que se rindió, aceptando su derrota.
La cena estuvo lista veinte minutos después, ChanHyung llegó a casa a la hora de siempre y BaekHyun tuvo se soportar una charla sobre la responsabilidad, el sentido común y el deber de estudiar, mientras masticaba su última comida casera en mucho tiempo. Él ni siquiera necesitaba esa mierda, de los tres hijos sentados en la mesa, precisamente a BaekHyun era al menos que tenían que decirle lo que tenía que hacer ahora que no iba a recibir vigilancia paterna. Siempre había sido el más aplicado y el que más tiempo le dedicaba a sus tareas.
Por mucho que a ChanYeol le hubiera ido bien durante esos dos años de independencia, él seguía siendo un cretino fiestero que salía habitualmente en el transcurso escolar. Sin embargo, el hijo de puta tenía una magnífica memoria para sus exámenes teóricos y le apasionaba su carrera de música, haciéndole aún más sencillo el pasar sus materias sin necesidad de pasarse noches enteras de estudio.
Él tampoco dudaba ni un segundo en presumir sobre eso ante BaekHyun.
—Felicidades, enano, ya has recibido la charla sobre la independencia. —se burló de él cuando BaekHyun le pasó un plato para que lo secara y lo colocara en el estante.
Ya que era su última noche en casa, ellos hicieron la tarea de fregar y secar los platos, permitiendo a SeHun descansar, ya que ahora le tocaría a él todas las noches.
—No recuerdo que a ti te la echaran y tú eres el más que la necesitaba. —rumió con resentimiento.
—Será porque confían en mis capacidades para cuidarme solo.—le empujó con el hombro suavemente.
—Yo me sé cuidar solo. —gruñó fregando con más insistencia un vaso, apretando los dientes.
—No podías cargar tu maleta.
Lo miró en ese momento notando el cambio en su tono. ChanYeol no pronunció eso a modo de burlar, sino con seriedad, como si él quisiera demostrar un punto importante. BaekHyun frunció el ceño no entendiéndolo.
—No sabía que cuidar de mí mismo significa ser capaz de usar la fuerza bruta. —rodó los ojos despectivo, regresando a su labor.
ChanYeol no dijo nada, a diferencia de otras veces que movía su lengua rápido y le respondía con facilidad cualquier mierda mucho mejor que lo que él le acaba de decir, superándolo y tocándole un poquito el orgullo, se quedó mirándolo. Sus ojos le quemaban en la cara y cuando le pasó el siguiente plato, no lo tomó de inmediato, obligándolo a devolverle la mirada en busca de una reacción.
—El plato, idiota. —insistió.
—No lo entiendes.
—¿Qué?—escupió exasperándose por el tono serio del tipo.
—Eres inocente, BaekHyun, necesitas que alguien te proteja de la mierda que hay allí fuera.
BaekHyun casi rió, pero fue una risa sarcástica.
—Que te den, ChanYeol. Ahora vas hacer el papel de hermano mayor comigo ¿en serio? —se burló con acidez. —¿Me vas a decir que hay personas malas en el mundo y que la universidad no es como yo imagino?—ChanYeol frunció el ceño, sus ojos ensombreciéndose por sus palabras, quizá acertadas. BaekHyun volvió a reír. —Ya lo sabía, genio, no soy tan idiota como piensas.
—No pienso que seas idiota. —negó él aceptando por fin el plato que le ofrecía. —Pero creo que no sabes diferenciar a un gilipollas cuando lo ves.
—Bueno, no te preocupes, que eso sé hacerlo. Te veo a ti todos los días, creo que me hago una idea de cómo se ve un gilipollas. —soltó ofendido.
BaekHyun giró la cabeza, centrándose en terminar de fregar y ChanYeol no volvió a decir nada más. De hecho, no se volvieron a dirigir la palabra el resto de la velada, ni siquiera cuando chocaron en su habitación. BaekHyun fue a buscar su pijama y algunas otras cosas que le quedaban por incluir dentro de su neceser y mochila. SeHun le había pedido compartir esa noche con él y no pensaba negarse a una petición de su hermano menor.
Él alzó las cejas por la falta de pudor del tipo, andando sin camiseta y procuró no observarlo demasiado, tomando sus cosas con más fuerza y saliendo de la habitación con más decisión, una vez más irritado con el idiota de ChanYeol y su falta de consideración.
BaekHyun agradeció que ese jodido día hubiera llegado. El día que se iba a ir a la universidad. Mierda, sabía que aún así, no iba a tener una habitación para él solo, pero joder, al menos esta vez, iba a compartir cuatro paredes con un desconocido y no con el hijo de puta de Park ChanYeol.
***