Capítulo 1
—BaekHyun, tú te encargarás de entrenar a los nuevos cadetes.
Acababa de regresar de una misión, una bastante jodida, a decir verdad. Apestaba a gato mojado, tenía restos en su ropa de la sangre oscura, espesa y que olía a polvos de talco de los malditos chupasangres que tuvo que matar para que no se comieran a ese grupo de excursionistas que tuvieron la maravillosa idea de irse de excursión al bosque sin un guía cambiaforma, y no tenía ganas de que JunMyeon le viniera con esas gilipolleces.
—Tienes que estar de broma.—bufó sin ningún tipo de respeto que se suponía le debía a su líder.
Nop. Al parecer, no estaba de broma, no creía que fuera una gilipollez y de hecho, estaba hablándole muy en serio.
—He dicho.—zanjó con tono inflexible, sonriéndole al final con esa sonrisa tan detestable que tenía ganas de borrar a base de puñetazos.—Pueden retirarse.
Solo el círculo cercano al líder de la manada se había reunido en esta ocasión, solo tres personas. Él como el capitán de los cazadores y el máximo responsable de proteger a la manada. El consejero de asuntos internos, más conocido como el que se encargaba del papeleo y las cosas aburridas de la manada, también llamado KyungSoo, el cual bostezó y salió el primero de la reunión. Y por último, JongDae, el segundo al mando y hermano de JunMyeon (y también su mejor amigo), que miraba hacia BaekHyun con esa típica expresión burlesca que tanto odiaba desde que tan solo era un lobezno y se acercó a él, olfateándolo.
—Amigo, apestas.
—No me digas. —respondió sarcástico. —Tengo nariz, JongDae, sé cómo huelo, pero todos no podemos ser un hombre bonito que teme romperse una uña.
—Uhm, no me ataques con esa mierda de nuevo, BaekHyun, a mi me gusta mi modelo de vida de hombre de ciudad que dispone de agua caliente y jabón. —meneó la cabeza conforme con sus propias palabras. —No es mi culpa que a ti te excite cazar vampiros.
—Yo también tengo agua caliente y jabón.
JongDae bufó.
—Mi nariz no dice lo mismo.
BaekHyun iba a decirle dónde podía meter su nariz, pero JunMyeon los interrumpió carraspeando.
—¿Chicos, pueden mantener esta conversación fuera de mi despacho? Tengo más asuntos que atender.
—Pero si son las doce de la noche, hyung ¿qué más cosas tienes que atender? —se quejó su hermano. —Deberías salir más, aullarle a la luna, correr, ya sabes, buscarte una pareja caliente. —alzó las cejas varias veces.
El líder se frotó el ceño con irritación y BaekHyun sintió algo de satisfacción por verlo así, recordando entonces por qué se había quedado.
—JongDae no voy a mantener esta conversación contigo de nuevo. —lo cortó su hermano con voz tensa. —BaekHyun ¿querías algo más?
O bien, él iría al grano, se dijo lamiéndose los labios.
—No puedes mandarme a entrenar a los novatos.
—Puedo, de hecho, lo hice. —lo corrigió, dejando que la voz del alfa se filtrara en su voz.
BaekHyun alzó las cejas, cruzado de brazos y sorprendido. JunMyeon tenía que estar bastante estresado para perder tan rápido la paciencia y entonces se percató de las ojeras debajo de sus ojos y de que en general, el tipo no parecía haber tenido un buen día o una buena semana, si se apuraba. Al menos no olía a gato como él.
—Soy tu capitán de la fuerza militar de la manada, de tus cazadores, ¿por qué mandarme una misión tan trivial como entrenar a unos cuantos lobeznos? —y procuró que no se notara demasiado su irritación, pero francamente, detestaba lidiar con lobos jóvenes y estúpidos.
—Por eso mismo, porque eres mi capitán ¿quién más y mejor preparado que tú para enseñar a nuestros cachorros cómo deben defender a nuestra manada?
BaekHyun gruñó, odiando cuando él hacía eso y cambiaba las tornas a su favor.
—Vete a casa, BaekHyun, y date una ducha, JongDae tiene razón: apestas. —le sonrió casi afable, casi como un hermano, pero no era estúpido, notaba la orden explícita en sus palabras tanto como sabía que no tenía elección.
JongDae rió, vocalizándole un te lo dije y él prefirió no continuar con sus quejas. No estar de acuerdo con el tema no iba hacer que el líder cambiara de opinión o iba a cambiar nada en general, solo le provocaría un gran dolor de cabeza y quizás alguna patada en las pelotas por insubordinación.
Sin más, salió del despacho con JongDae justo detrás de él, pero manteniendo las distancias, quizá porque apestaba demasiado para su sensible olfato o porque no quería arriesgarse a manchar su bonita ropa de marca. BaekHyun a veces detestaba esa manera de pensar de su amigo, no comprendiendo el motivo de por qué prefería vestir con esos trajes caros en vez de salir al bosque a pelear, correr, a lo que fuera. Y puede que le molestara porque sabía que JongDae era buen luchador, uno casi tan bueno como él, uno que podría haber sido su segundo al mando, pero prefirió el trabajo de beta de su hermano, en vez de ensuciarse las manos cazando vampiros.
—¿Una dura misión?
—Los humanos son estúpidos. —contestó seco.
—Bueno, no fue su mejor plan salir al bosque solos. —admitió el otro con la risa en la voz.—¿Los felinos fueron al menos de ayuda o la lluvia los acobardó?
—Colaboraron. —rodó los ojos.
—Tú también estás convirtiéndote en un amargado. —le recriminó su amigo al cabo de dos segundos. —¿Cuánto hace que no te follas a nadie?
—¿Vas hacerme de terapeuta?
—Oh, pensé que lo que necesitabas era que te llevara a un club, no creí que necesitaras ayuda para liberar tu represión sexual.
BaekHyun se detuvo con las manos en dos puños y preguntándose qué pasaría si le pegaba a JongDae un derechazo en la nariz ¿lo esquivaría? ¿se lo devolvería? ¿la ropa esa de marca le dejaría moverse?
—En serio, Baek, necesitas buscar otra manera de excitarte que no sea matando vampiros.
—No seas idiota, no me excita matar vampiros, me gusta, nada más.
—Te gusta. —chasqueó la lengua, escéptico. —Suenas como un maníaco adicto al trabajo. Eres como una versión de JunMyeon pero más sádica porque disfrutas descuartizando chupasangres. Así nunca conseguirás pareja.
Y lo dijo, dijo la jodida palabra equivocada en su presencia. Pareja. Lo estampó tan rápido contra la pared que sabe que JongDae no pudo reaccionar, al menos no para bloquearlo, y en parte le decepcionó que él no le diera una lucha, porque sabía que podría haberlo hecho si quisiera.
—Vas a cerrar el pico.—le ordenó con voz suave y rasposa.
—¿Aún guardas luto por ella?—BaekHyun apretó la intensidad de su agarre sobre su garganta y JongDae bufó. —Han pasado cinco años y TaeYeon ni siquiera era tu pareja destinada.
—No la metas en esto.—lo amenazó peligrosamente.—¿Qué piensas? ¿Que en cinco años no he follado? Creía que el beta del líder tenía que ser más inteligente que eso, JongDae.
Su amigo silbó, sus manos esta vez buscando liberarse del agarre y reaccionando más como un luchador acorralado que como un tipo de ciudad. Eso calmó parte de su malhumor porque era como volver a ser lobeznos inexpertos que terminaban a las manos sus discusiones y lo devolvía a un tiempo más agradable y sin tantas preocupaciones.
—No he dicho eso, lo que mantengo es que no tienes sexo de calidad. Hay muchos, muchísimos tipos calientes ahí fuera a los que les gustaría acostarse con el capitán del líder. Es ridículo que no lo aproveches.
Por fin, lo soltó, exasperado porque sacara el tema de su pareja fallecida y terminara indagando sobre su vida ¿no tenía más tema de conversación ese bastardo? ¿Cuál era el punto de hablar sobre sus amantes o sobre si tenía buen sexo?
—¿Qué más te da a ti lo que yo haga con mi vida sexual?
—A mi nada, solo me estaba preocupando por esos pobres cachorros a los que tienes que ir a entrenar. —se encogió de hombros, sonriente. —Si ya de normal eres un hijo de puta, sin follar no sé a qué nivel de crueldad llegarás. Están muy jodidos. Ellos y tu mini Baek, ese también debe estar muy adolorido.
—No le pongas nombres a mi pene, mucho menos algo que incluye mini delante. —le gruñó sacándole los dientes.
—Uy, qué sensible estás hoy capitán. En serio, búscate a alguien para que te de una mamada.
—Qué te jodan, JongDae.
Podría haber empezado una pelea, una de verdad, en otro tiempo lo hubiera hecho, lo sabe, pero en esos días era más joven, más impulsivo y no tenía tantas responsabilidades. Ahora era diferente, era un alfa, pero uno reconocido y admirado, uno que lideraba a los cazadores para defender a los miembros más débiles de su manada y tenía una edad.
No era que BaekHyun fuera viejo, porque veintiocho años no era ser mayor en un cambiaforma, no teniendo en cuenta que podían vivir mucho más que un humano. De hecho, era un capitán demasiado joven para algunas otras manadas de Corea y el Consejo de Ancianos trató de hacer a JunMyeon cambiar de idea cuando lo nombró capitán de los cazadores. No lo hizo evidentemente y eso empeoró su afán por querer ser el mejor y demostrar que podía ser un jodido buen capitán.
Eso no incluía entrenar niños. Odiaba esa parte de su trabajo y siempre relegaba esas funciones a otros de sus cazadores, tipos con más paciencia y a los que sí les gustaba ser profesores. Aunque ciertamente a su unidad no venían los más problemáticos de la manada: los adolescentes en plena fase de cambio. Esos sí que eran una patada en los cojones muy real.
No, los novatos que tendría que entrenar mañana eran chicos de veinte años que ya habían superado las primeras fases del cambio y habían encontrado cierta armonía con su animal interior que estaban deseando saber qué cosas podían hacer con su cuerpo de adulto. Eran críos más grandes, pero críos al fin de cuentas. Y por mucho que les realizaran pruebas físicas antes de dejarlos entrar en este entrenamiento y que la mayoría hubiera aprovechado que con la adultez conseguían desarrollar completamente su cuerpo, para hacer ejercicio y lucir más grandes, eso no quería decir que fueran muy fuertes, rápidos o que sirvieran para algo. De hecho, BaekHyun había visto cachorros enormes que podían ser tan fácilmente vencidos como si se tratara de una hoja de papel.
No obstante, no tenía opción. Detestaba instruir, prefería mil veces salir a una misión y estar rodeado de los asquerosos chupadores de sangre y su asqueroso olor dulce a talco de bebé que obligar a veinte culos fofos a dar vueltas por el campo y escuchar como lo llamaban hijo de puta entre dientes. Al menos a los vampiros podía darles una patada en el culo sin que una madre muy cabreada viniera a pedirle explicaciones porque qué le has hecho a mi bebé.
—Tendré que armarme de paciencia. —gruñó ignorando el saludo de uno de los guardias del complejo del líder para salir al exterior.
Y de hecho, sí pidió paciencia, pero no le sirvió de mucho.
Tenía veinte cadetes, de los cuales ni uno solo parecía tener algún tipo de potencial, entrenamiento o saber algo relativamente útil sobre la lucha en general. En su mayoría eran alfas y betas, aunque tenía tres omegas, dos chicos y una chica. La diferencia entre los omegas a los otros era que solían ser mejores rastreadores porque sus lobos eran de menor tamaño, proporcionándoles más agilidad que al resto.
A BaekHyun no le gustaba juzgar de esa forma a los chicos, pero joder, con una mera mirada a todos ellos sabía que tenía un problema bastante grande y que iba a sufrir de terribles jaquecas durante el tiempo que durara el entrenamiento. Sobre todo cuando se dio cuenta de por qué JunMyeon le había encargado entrenar ese grupo de novatos en concreto.
Siete de los veinte cadetes que tenía a su cargo eran hijos de familias de más prestigio dentro de la manada y a BaekHyun no le gustaba ser niñera de críos, menos si éstos eran niños ricos de ciudad. Menos si uno de ellos era el hermano pequeño del líder.
—Esto es desastroso. —murmuró llevándose una mano al puente de la nariz, observando a los novatos jadear por un poco de ejercicio de calentamiento.
—Es el primer día, BaekHyun, no seas tan duro. —le dijo YiFan con un tono afable a su lado.
Él era uno de los bastardos en los que confiaba su vida cuando salía de misión y aunque le jodía que el tipo fuera significativamente más alto con su uno noventa y detestaba su pose de modelo de revista, sabía que YiFan ante todo era un hijo de puta como él que no temía mancharse de sangre por la manada.
Aun así, alzó una ceja ante su comentario y le dio otra mirada significativa a los novatos. Uno de ellos se desplomó contra el suelo lloriqueando que no podía más. Y tan solo llevaban quince minutos.
—¿Decías?
—Exageras. Todos el primer día están así.
BaekHyun volvió a bufar. Odiaba tener que entrenar a críos.
—Pueden parar, mocosos. —gritó con brusquedad, dejando entrever su mal humor.
Los entrenamientos de nuevos reclutas se llevaban a cabo en un complejo de la manada un tanto aislado, cerca de la vegetación y de una zona del bosque que era parte de su territorio y donde los novatos estarían seguros. Era algo así como un cuartel militar, en realidad, ya que aunque se usaba para los entrenamientos de formación, también era una base para los que ya formaban parte de los cazadores.
Ya que era el primer día, hoy había reunido a los novatos en el pabellón, dejándolos estar frescos y cómodos dentro de la instalación, pero BaekHyun no tenía pensado seguir todos sus entrenamientos allí ni ser tan suave.
—Tomen aire y tómenlo bien, porque esto no ha sido ni el inicio del calentamiento. Si creen que están agotados ahora, no sentirán sus cuerpos cuando terminen aquí hoy. —se oyó un gemido colectivo y él sacó sus dientes, amenazándolos. —Silencio, sabandijas. ¿Se creen que con un par de flexiones, carreras o lagartijas iban a ser grandes cazadores? Están demostrando ser patétic…
Algo lo interrumpió o mejor dicho alguien. BaekHyun rodó por enésima vez los ojos cuando uno de los novatos se tropezó con sus propios pies y tiró al suelo un juego de pesas logrando que su discurso amenazador quedara ahogado por el ruido. Lo peor de todo es que ni siquiera tuvo que mirar al tipo para saber quién era.
El novato Park era algo. Algo que atraía los problemas hacía él. En quince minutos se había tropezado al entrar al pabellón, logró empujar a otro de sus compañeros en el proceso y se había vuelto a tropezar con sus propios pies tan solo colocándose en la fila frente a él. Lo más destacable del asunto era que Park ChanYeol se veía como un jodido alfa poderoso, era hijo de un alfa poderoso y que cuando abría la boca, sonreía o se tropezaba no parecía ni muy alfa ni muy poderoso.
De hecho, BaekHyun pensó en algún punto, mientras lo veía reírse embobado por alguna tontería que le había susurrado el novato Oh, que era tierno. Y por eso lo hizo hacer treinta flexiones, porque ¡No se puede hablar en el entrenamiento, mocoso!
—¿Otra vez tú, Park?
—Lo siento, señor. —murmuró ChanYeol sonriendo a modo de disculpa y agachándose para organizar su caos, creando uno mayor y logrando que toda la repisa de pesas cayera.
—Park, déjalo.
—Pero señor, yo…
—Cuando doy una orden espero que la cumplan, mocoso, y no suelo decir las cosas dos veces. —lo cortó con brusquedad dándole una mirada fiera.
ChanYeol cerró la boca, soltó la pesa con un ruido sordo que logró sobresaltarlo pese a que fuera él mismo el que provocó el sonido y se acomodó en su lugar en la fila, algo abochornado y con la mirada de sus compañeros fija en él. BaekHyun se quedó mirándolo un segundo más de manera penetrante hasta que dejó rodar sus ojos por todos los demás novatos, creando en ellos el efecto esperado: le tenían miedo y respeto.
—No soy vuestro amigo, ni vuestro hyung, voy a joderlos sin piedad durante estas semanas de entrenamiento y no voy a tener ningún tipo de piedad con los débiles. El que no se esfuerce, no muestre progresos y no acate mis normas lo mandaré de regreso debajo de las faldas de su madre con una patada en el culo ¿estoy siendo claro?—un murmullo se alzó, uno no lo suficiente fuerte. —No los he escuchado.
—¡Sí, señor!
BaekHyun asintió y por una vez mostró una sonrisa, una que era cínica, malévola y que hizo que los cachorros se estremecieran. Todos menos Park ChanYeol. Él no, el novato torpe de su grupo, era el más alto, el más sonriente y el que tenía el pelo más brillante de un color rojo fuego, pero también demostró ser el más imprudente. Porque allí estaba el chico, devolviéndole la mirada cuando él clavó sus ojos fieros en los suyos, y en vez de estremecerse y tener miedo, le sonrió. Y fue una sonrisa tan bonita y sincera que BaekHyun tuvo que maldecirse muchas veces.
***
—¡Park, ya te dije que así no!—exclamó el comandante Wu.
ChanYeol estaba en problemas, en problemas constantes. No era la primera vez que alguien gritaba de esa forma su apellido, a decir verdad. A lo largo de su vida muchas eran las personas que le había gritado por su torpeza y lentitud para realizar un simple movimiento que otro era capaz de ejecutar en menos tiempo. Sin embargo, ésta era su cruz ¿no?
Le había tocado ser un chico alto, desgarbado y sin mucha coordinación para poder mover todos sus miembros en sincronía cuando de repente dio el último estirón al entrar en fase y su transformación en lobo adulto lo hizo ser un bastardo jodidamente grande. No es que le hubiera ido mejor antes de eso, cabe decir. De pequeño tenía una altura normal para cualquier crío de su edad, y si bien no era exactamente bajo, tampoco era como ahora, y de todas formas, era igual de torpe.
Su padre tenía la esperanza de que la transformación, entrar en fase y sincronizarse con el lobo ayudaría a su hijo a ser menos patoso. Para un alfa de alto rango como su padre, Park ChangHyun, tener un hijo que no llevara su linaje de la forma adecuada era una deshonra y ChanYeol se esforzaba, lo prometía, pero de una o de otra manera, siempre terminaba siendo un desastre.
—Por la Madre Luna, chico ¿en serio te resulta tan complicado coordinar tus brazos y piernas? —habló un exasperado YiFan, mirándolo casi con pena.
—Lo siento, señor. Me esforzaré más. —dijo con convicción, volviendo a la posición inicial e intentándolo una vez más.
De los novatos, ChanYeol era el más alto, y de los instructores, solo YiFan le sacaba un par de centímetros, siendo una bestia grande, fuerte y que al parecer tenía más paciencia que el capitán Byun. El único motivo por el que tenía a Wu detrás de él era porque al ser igual de altos, deberían de poder llevarse bien o al menos enséñale cómo aprendiste tú a mover tus miembros sin dejar sin cabeza a nadie, había dicho con tono afilado BaekHyun cuando por accidente golpeó a TaeMin con el tronco del árbol que estaba cargando para hacer fuego y lo dejó noqueado y sangrando por la nariz.
Llevaba apenas una jodida semana en el entrenamiento, una sola y ya el médico de la base se sabía su nombre, le ofrecía caramelitos y le preguntaba afablemente cuando lo veía entrar ¿qué te ha pasado esta vez, ChanYeol? Lo peor de todo, es que siempre había sido así toda su vida, ChanYeol se hacía uno con la enfermería de su colegio y si no iba para ser él atendido, era para llevar a otro que había sido herido por él sin querer.
—Shhh, Yeol. —lo llamó SeHun. —Separa un poco más las piernas.
Trató de ayudarlo su amigo.
ChanYeol lo hizo, pero no cambió el resultado final.
—¡Quietos! Pueden descansar el culo, novatos. —gritó la voz de mando de BaekHyun.
Todos y cada uno de ellos jadearon, algunos cayendo derrotados al suelo, otros manteniéndose semi erguidos con las manos en las rodillas, eran pocos los que realmente estaban de pie como se suponía que debían estar ante su capitán. ChanYeol era uno de esos pocos que lograba mantenerse erguido pese a que su respiración fuera un infierno. Le gustaba mirar de frente a Byun.
El tipo siempre se paraba en el centro, las manos detrás de su espalda, los hombros cuadrados y los ojos tan fríos que podían congelarlos a todos ellos. A todos menos a él, que lo hacía arder, joder. ChanYeol sabía que no estaba bien que mirara de aquella forma a su capitán, al fin de cuentas ¿quién era él? Solo era un novato, un alfa torpe que creaba más problemas de los que resolvía y BaekHyun no iba a perder su tiempo en alguien como él.
No obstante, le gustaba. Quizás porque el hijo de puta tenía un cuerpo pequeño, pero duro, sus caderas eran estrechas, pero curvas en los lugares indicados, sus muslos debían de ser una gran cosa si se veían de esa forma pegados a sus pantalones de cuero y su trasero, joder, era perfecto. Todo el tipo era caliente, demasiado, y ChanYeol tragaba saliva cada vez que BaekHyun le dirigía una de sus miradas cargantes e intensas, que lo hacían imaginarse cosas que no debería soñar con su capitán.
—¿Les traigo algo de beber, chicos? —se burló BaekHyun rodando sus ojos por ellos. —¿Así van a presentarse a las pruebas físicas de mañana ante el líder? —chasqueó la lengua. —Incluso un niño de siete años tiene más energía.
—Pero esto es demasiado.—se quejó MinHo.
Nadie había alzando la voz hasta ahora para interrumpir a BaekHyun o quejarse sobre su instrucción, de hecho, era una falta de respeto hacía el superior y bueno, por la mirada que le lanzó el capitán al pobre tipo, ChanYeol dedujo que estaba planteándose muy seriamente si se notaría demasiado si le arrancaba la garganta.
—Demasiado. Al novato le parece demasiado. —dijo con cierta tranquilidad, una que no podía augurar nada bueno. —¿Cuál es tu nombre?
—Choi MinHo, señor.
—Ah, el niño mimado de los Choi. —rodó los ojos con desprecio.
MinHo apretó los puños y la mandíbula, tenso y molesto.
—Está sobrepasándose con este entrenamiento.
—Permíteme adivinar ¿se lo vas a decir a tu papi o vas hablar con tu hermana?—se rió de él con una sonrisa cínica.
—No podemos rendir en las pruebas físicas si nos hace entrenamientos tan duros que nos dejan agotados.
—¿Y cuando salgas a cazar vampiros también vas a pedir un descanso para tomar el té, Choi?
BaekHyun se acercó al tipo. MinHo era uno de los altos del grupo y aunque ChanYeol le sacaba algunos centímetros, el capitán era un hombre de altura promedio, alcanzando el metro setenta y cinco más o menos, por lo que no debía hacerle mucha gracia tener que alzar la mirada para poder mirar al cadete. Y aun así, de los dos, el que parecía más pequeño y estúpido era MinHo con su ceño fruncido y su intento de actitud desafiante.
—Todos cuando entran aquí piensan que ser cazador es divertido y excitante, que lo único que tienen que hacer es correr, saltar y desgarrar para ser guerreros. —su tono era casi hipnotizante.—Cazar vampiros no es como cazar conejos en el prado, Choi, allí no va a estar mamá para darte comida caliente y un beso de buenas noches. Yo los entreno para cazar chupasangres y seguir con vida, si mi entrenamiento te parece demasiado duro, lárgate.
BaekHyun había dado por terminada la discusión, pero MinHo no, él tenía que hablar y ser estúpido.
—Su entrenamiento es una mierda.
—Cuéntaselo a alguien que le interese. ¿SooYoung sigue siendo abogada, no? Vete y pídele que me demande, pero no me toques más los cojones con tu lloriqueo sobre lo duro que es mi entrenamiento.
MinHo tuvo que llegar a su máximo de estupidez en ese momento porque gruñó y se lanzó sobre su instructor. Aunque ChanYeol no supo si el más gilipollas fue Choi por intentar atacar a su superior, el cual lo podía destrozar en dos jodidos segundos, o él. No razonó ninguno de sus movimientos o tan siquiera pensó algo, no al menos algo coherente, sus piernas se movieron solas y cuando se quiso dar cuenta estaba entre MinHo y BaekHyun, dejando que Choi cayera sobre él.
El resultado fue algo más que desastroso. Primero, porque Byun contaba con Choi, no con él. Segundo, porque MinHo lo encontró un obstáculo que debía suprimir. Y tercero, porque en general, a ChanYeol nunca le salían bien estas cosas. De manera muy resumida, le dieron por todos sitios. MinHo golpeó su hombro y su cabeza contra el suelo, abriéndole una brecha en la frente y BaekHyun lo tumbó a ambos con una patada.
—¿Se puede saber qué demonios haces, Park?
—Yo solo quería...—se detuvo a sí mismo, avergonzado.
Se había dejado llevar por el impulso de su lobo de querer proteger al capitán y estaba siendo tan evidente que podía no necesitar un cartel luminoso que gritara me gusta mi superior porque él solo se estaba delatando.
—No te metas en medio de una pelea que no tiene nada que ver contigo, mucho menos si no sabes cómo cojones defenderte. —le dijo mirándolo desde arriba con ferocidad.
Choi al fin se quitó de encima suya, también dedicándole una mala mirada por su intervención.
—Eres un idiota, Park.
—Choi. —lo llamó BaekHyun con la voz de alfa cabreado.—Cincuenta vueltas al campo. Ahora. —ladró al verlo enseñarle los dientes.
MinHo se levantó, empujando a ChanYeol contra la tierra en el proceso con rabia. Él ni siquiera reaccionó violentamente, miró a su compañero comenzar a trotar y él se incorporó una vez más, poniéndose de pie con éxito esta vez.
—Park, cincuenta vueltas. Eso te enseñará a pensártelo mejor antes de meterte en donde nadie te llamó. —su tono fue menos severo o así se lo pareció. Incluso, su mirada se detuvo sobre él unos segundos más, fijándose en la brecha sangrante de su frente. —Y vete a la enfermería después a que te revisen eso, chico estúpido.
—¿Qué fue esta vez, Yeollie?—preguntó en un murmullo divertido YiXing, el médico de la unidad al verlo entrar por enésima vez en su consulta.
ChanYeol acababa de terminar de dar sus cincuenta vueltas, sus piernas latían jodidamente y su respiración era una mierda errática, pero al menos estaba mejor que MinHo. El tipo había empezado antes que él y aún le quedaban diez vueltas cuando él terminó. En el fondo, agradecía que su padre fuera duro con él y tratara de entrenarlo para ser más veloz, más fuerte, más alfa.
—Un pequeño percance. —respondió con una sonrisa.
YiXing meneó la cabeza y le indicó que se sentara en la camilla. El tipo era un omega rastreador bastante bueno, pero se había dedicado a la medicina. También era la pareja de YiFan, aunque ese detalle solo lo sabía por las habladurías que corrían por la base y la marca de emparejamiento en la muñeca y antebrazo de su comandante y que suponía que YiXing tenía de igual forma debajo de su bata blanca.
El hombre desinfectó la herida, colocándole una banda de Bob Esponja en medio de la frente con una sonrisa sincera y revisó que su hombro no estuviera lesionado. También frunció el ceño, estropeando así sus bonitos rasgos amables, cuando vio la marca de la patada de BaekHyun en su espalda. No mejoró que a lo largo de sus piernas tuviera más heridas de todas las veces que se había tropezado y caído en ese día.
—¿El entrenamiento está siendo duro?
—Lo normal, supongo. —comentó sin darle importancia. —¿Te quedan caramelos de fresa?
—Me gusta que vengas a verme, pero vas a tener que dejar de venir tan a menudo a la enfermería, ChanYeol, me estás agotando mis reservas de caramelos. —le dijo con una sonrisa, sacando un caramelo de su bolsillo.
Él salió de la consulta con una banda ridícula de Bob Esponja en medio de la frente y echándose a la boca el pequeño caramelo con una sonrisa boba en los labios, casi ignorando que de hecho, aún le dolían muchísimo las piernas y partes de su cuerpo que desconocía que existían y que podían dolerle.
—¿Eres tan torpe de forma natural o porque recibes caramelos cada vez que vienes aquí?
ChanYeol se detuvo y se percató entonces en su capitán apoyado contra la pared. Era como una sombra fundida en el ambiente, pese al inmaculado color blanco de la misma y el color negro de sus ropas. Suponía que tenía que ver con su aura y su forma correcta de ocultarse o ser visto dependiendo de la situación.
—Me gustan los caramelos, pero no soy tan estúpido como para tropezarme cinco veces en una mañana solo para comerlos. —respondió sin ningún tono en especial en su voz, siendo sobre todo sincero, sin molestarse en negar lo más obvio que era su torpeza.
—De forma natural. —zanjó BaekHyun con brusquedad, sacando el pie que tenía apoyado en la pared y colocando ambas manos dentro de sus bolsillos. —Me sorprende que pudieras terminar las vueltas antes que Choi.
—MinHo es ágil y rápido, pero distribuye mal la fuerza que emplea en los ejercicios y termina cansándose antes.
El mayor sonrió con cierta malicia, acercándose a él. ChanYeol procuró no comportarse como un adolescente idiota el cual tiembla cuando el tipo que le gusta se acerca, sin embargo, joder, estaba nervioso de tener tan cerca al capitán.
—Felicidades, Park, sabes la teoría.—pero no parecía una felicitación.—Te recomiendo que aprendas ahora a dejar de comer tierra por ti mismo, porque de lo contrario, cuando empecemos con los combates cuerpo a cuerpo tragarás tierra por partida doble.
Durante dos segundos, ChanYeol se quedó allí mirando los labios del alfa moverse, preguntándose si serían suaves como parecían o cómo sería un beso de BaekHyun. Después la lengua del tipo trazó su labio inferior y él despertó, mirándolo de nuevo a los ojos y recordando que tenía que responder algo.
—Me esforzaré mucho, capitán.
—Quiero progresos, no palabras, novato. —soltó con resolución y le dio una mirada de arriba abajo que lo hizo hervir en todas partes.—De nada te sirve tener un cuerpo grande si no sabes cómo hacerlo funcionar, Park.
BaekHyun sonrió una vez más, cínico y malvado, tan bastardo como era y pasó por su lado, su hombro apenas rozando su brazo en un contacto ínfimo que le provocó un estremecimiento involuntario a ChanYeol no por las razones adecuadas.
***
Las pruebas físicas estaban siendo un desastre, era evidente para todos y BaekHyun ni siquiera podía cabrearse por eso. Era previsible que los novatos no iban a poder superar esa carrera de obstáculos que les habían preparado, no después de una semana de entrenamiento y tal y como estaban algunos en cuanto a fondo físico.
JunMyeon también debía de esperárselo, igual que JongDae o KyungSoo, sin embargo, podía notar como con este grupo de novatos en especial, su líder estaba prestando más atención de la esperada y sabía exactamente por qué o a quién estaba mirando. Y ni siquiera era ya porque JongIn fuera el hermano menor de los Kim. BaekHyun no debía olvidar que siete de sus novatos eran hijos de tipos de la clase alta de la manada y que por lo tanto, sus padres estarían ejerciendo un poco de presión en JunMyeon para que sus hijos fueran tratados con cierto trato de favor y fueran entrenados por el mejor.
Le irritaba cuando el líder cedía ante cosas tan estúpidas y clasistas como aquellas, pese a entender que no dependía todo del hombre y que a veces, por mucho de que fuera el mandamás de todos ellos, no quería decir que pudiera hacer lo que le saliera de la polla. Saber eso no evitó que se quejara, de todas formas.
—Habría sido un bonito detalle de tu parte que me dijeras que iban a ver chicos flor en mi grupo, líder. —le susurró con brusquedad cuando los novatos ya habían empezado las pruebas.
JunMyeon suspiró con resignación.
—No son chicos flor.
—No me jodas, JunMyeon.
—No me retes, Byun.
Y notó el cambio. Él era su amigo, casi un hermano mayor, pero no dejaba que se pasara de la raya y estaba demostrándoselo. BaekHyun, en cambio, vivía a veces muy al límite y no le importaba ser un hijo de puta con su líder.
—YiFan podría haberlos entrenado, pero me mandaste a mí porque siete de ellos fueron engendrados por pollas de clase alta.
—Eres el capitán, no siempre puedes hacer lo que te gusta, y entrenar a los nuevos reclutas también forma parte de tus tareas, BaekHyun.—le respondió con tono tenso, controlándose.
BaekHyun rodó los ojos, exasperado.
—No lo hagas parecer como si fueran un grupo más y que ser hijos de quienes son no los convierte en especiales, porque sabes que has estado mirándolos con atención, midiendo sus capacidades.
—¿Qué diablos quieres que te diga, BaekHyun?—le preguntó al fin, irritado, más alto de lo que debería. KyungSoo a la derecha del líder observó por fin a ambos con las cejas alzadas y claro gesto aburrido. —Tengo a siete familias presionándome para que sus hijos sean cazadores de élite y me asegurara que tú te encargaras de esto. Sé qué prefieres cazar, pero, nuevas noticias para ti, BaekHyunnie, tener poder no te da más libertades.
Bufó, pero dio la conversación por finalizada y volviendo a mirar al frente, donde los chicos se ensuciaban en el barro del campo y trataban de pasar por debajo de la red de metálica sin quedarse enganchados. BaekHyun observó, como SeulGi fue una de las pocas que lo consiguió con mayor rapidez. Ella era la única chica omega del grupo y también una de los siete críos flor, no obstante, reconocía que ella al menos tenía algunas capacidades. Y sabía que eso no sería apreciado por todos.
MinHo logró salir también y no dudó ni un instante en empujar a SeulGi para subir él primero por la pared de madera. La chica se levantó con rapidez, molesta y saltó trepando más deprisa de lo que lo había hecho los días anteriores en sus calentamientos. BaekHyun sintió algo de satisfacción por ello, al menos ella demostraba algo de carácter y perseverancia.
A Choi no le gustó tanto y no le sorprendió que tratara de entorpecer el avance de SeulGi o que directamente, la empujara abajo cuando estaban arriba. Todos vieron a la chica caer y gritar al doblarse la pierna de una manera dolorosa. MinHo ni siquiera tuvo la decencia de preocuparse, es más se quedó en lo alto de la pared, riéndose.
Todo se detuvo alrededor del lloriqueo desgarrador de SeulGi. Nadie esperó, sin embargo, que ChanYeol saliera por fin de la red metálica, rasgando su camisa por la espalda en el proceso y provocado que la piel le sangrara por el corte y se acercara a la chica, para ayudarla o lo que fuera. Tampoco que se girara y mirara con desprecio a MinHo.
—¿A ti qué cojones te pasa?
—Ella se puso en mi camino y todo lo que se pone en mi camino, lo elimino, Park.
—Eres un gilipollas, no tenías que tirarla.
—¿Y tú de qué vas, Park? ¿De héroe? ¿Ayer por Byun y ahora por ella?
Sip, bueno, MinHo era gilipollas, eso estaba claro, pensó él. YiXing había alcanzado a SeulGi, atendiéndola con amabilidad, al igual que algunos de sus compañeros novatos, la rodearon y trataron de consolarla. ChanYeol entonces se levantó del lado de la chica y miró a MinHo con un desprecio que no reconoció en el chico.
Pero lo más sorprendente fue cuando ChanYeol dio un salto bastante limpio y alto y ascendiendo por la pared con agilidad hasta que estuvo frente a Choi. YiFan también dio un paso al frente, pero BaekHyun extendió su brazo, deteniéndolo. Quería ver hasta dónde era capaz de llegar ChanYeol.
—Ahora estoy en tu camino, ven y elimíname.
Choi no necesitó de más, se tiró contra ChanYeol para golpearlo y él lo recibió. YiXing sacó a SeulGi del campo, dándole una mirada a BaekHyun para que hiciera algo y detuviera esa pelea antes de que llegara a mayores, y él ignoró la insistencia del médico, mirando fijamente a los dos implicados.
MinHo tenía ventaja en la lucha cuerpo a cuerpo, era más rápido, certero e impulsivo que ChanYeol. El otro bloqueaba sus puños a duras penas y logró alcanzar a golpear tres veces, de las siete oportunidades que tuvo.
—BaekHyun.—lo llamó YiFan, irritado.
—Veamos hasta donde llegan.
—MinHo se va a transformar.
Pues que se transforme, pensó BaekHyun sin apartar la mirada de ChanYeol.
Choi lo hizo. Dio un salto, bajándose de la pared y entró en fase. Park lo observó, jadeó un poco limpiándose el sudor y un hilo de sangre que corría por su labio, pero no se transformó. BaekHyun no entendía qué estaba haciendo hasta que MinHo fue un lobo por completo y vio a ChanYeol preparándose para saltar. Durante medio segundo, creyó que el imbécil lucharía cuerpo a cuerpo sin transformarse, después lo vio saltar y caer sobre sus cuatro patas.
—Interesante. —murmuró con una sonrisa cínica, dando un paso hacia delante, excitado por el transcurso de la pelea.
ChanYeol era un chico de ciudad torpe, de sonrisa boba y demasiado brillante, y pese a que su cuerpo humano no fuera coordinado, logró transformarse en lobo con mucha rapidez, demostrando la buena sincronía que había entre él y el animal. Eso era algo que pocos conseguían a su edad y que incluso a BaekHyun, le sorprendía.
—El chico tiene cojones, pero es estúpido. El otro es mejor. —comentó JongDae.
A BaekHyun le jodió que tuviera razón. Porque aunque ChanYeol entrara en fase más rápido, MinHo era más agresivo. Eran casi del mismo tamaño, si bien uno era negro azabache de ojos amarillos, el otro era de un pelirrojo anaranjado muy llamativo con unos bonitos ojos azules, y pese a ser ambos lobos, no necesitaban ver la primera mordida para saber quién iba a ganar. Choi estaba significativamente más cabreado y tenía más experiencia que ChanYeol en la lucha.
Cuando MinHo se lanzó a por ChanYeol, casi acertando en su yugular, BaekHyun se movió y YiFan fue justo detrás de él.
—Los has llevado al límite. —le murmuró, cabreado.
—Cierra la boca.
BaekHyun apretó el paso y terminó corriendo cuando ChanYeol gruñó, sin poder moverse o respirar. No se transformó, no aún, sino que tomó a MinHo por el cuello y apretó, sacándole los dientes.
—Suéltalo. —y esa fue su voz de alfa dándole una orden directa.
Choi se retorció, cerrando los ojos, contrariado ante la orden y lo que su instinto animal le pedía. Poco a poco, soltó el agarre en la piel del lobo pelirrojo y BaekHyun lo obligó a retroceder sin soltarlo, apretando la mano en su cuello y haciendo que su cabeza estuviera contra la tierra.
—Transfórmate. —ordenó, soltándolo al fin.
MinHo se resistió, pero poco a poco comenzó a volver a ser un humano. YiFan estaba al lado de ChanYeol, revisándole la herida y BaekHyun dudó, acercándose y apartando la mano del comandante con brusquedad sin razón aparente para poder ver él qué ocurría con el chico. Su amigo le dio una mirada significativa, pero al ser ignorado, simplemente se levantó y se encargó de reprender a MinHo.
—Idiota. —lo insultó taponando la herida con sus dedos. El lobo alzó sus ojos azules para mirarlo y agachó las orejas. —¿No te dije que no te metieras donde nadie te había llamado, Park?
Él soltó un quejido y lamió su mano. El contacto fue extraño para BaekHyun y se apartó como si los dedos le ardieran donde la lengua de ChanYeol lo había tocado. No se suponía que un novato tenía que hacer esas cosas a su capitán y si hubiera sido otro, él le habría dado una patada en el trasero por confianzudo. Pero no lo hizo, quizá porque Park se veía muy indefenso y lastimero, lloriqueando por una herida superficial o porque sus ojos azules eran realmente impactantes.
Y a lo mejor por todo lo anterior, BaekHyun decidió ser un buen capitán y quedarse al lado de ChanYeol el resto de las pruebas físicas.
—Tienes que dejar de venir a la enfermería, ChanYeol. —comentó un YiXing muy tranquilo, mientras terminaba de curar al chico.
Ya se había transformado en humano, estaba muy desnudo debajo de las sábanas y BaekHyun estaba apoyado en la esquina de la estancia, con los brazos cruzados y la mirada muy fija en las manos del doctor sobre Park, moviéndose expertamente para vendar la herida.
—¿Ya se te terminaron los caramelos?—preguntó el más joven con una amabilidad y confianza que a BaekHyun le molestó, pero que ocultó detrás de capas de indiferencia, como siempre.
—Aún tengo un par de ellos para ti. —le confió el médico con tono cariñoso, tal y como solía ser con todos allí.
—Guárdale algunos a SeulGi.
BaekHyun gruñó en ese momento, no sabe si por la mención de la chica, porque ChanYeol se preocupara tanto por ella cuando hacía tres días parecía no saber ni quién era o porque YiXing había apartado un mechón del pelo del cachorro. El médico le lanzó una mirada audaz e inteligente por un segundo, luego volvió a ser cálido al mirar a Park.
—Lo haré. Tengo que ir a revisarla ahora ¿puedes estar cinco minutos sin hacerte daño, ChanYeollie?
—No me moveré. —bufó el alto de buen humor.
YiXing asintió con una sonrisa y se separó de la cama del menor, pasando por el lado de BaekHyun y dedicándole otra mirada que no quiso saber interpretar. La puerta de la habitación se cerró y él se acercó a la camilla del chico mirándolo fijamente con la única intención de querer intimidarlo. No lo consiguió. ChanYeol giró el cuello, sonriéndole sin ningún reparo.
—¿Por qué estás tan alegre? ¿Te sientes muy orgulloso de tu estupidez?
ChanYeol hizo un mohín con los labios que fue demasiado tierno y BaekHyun alzó una ceja, juzgándolo.
—MinHo es gilipollas.—dijo como si eso fuera una excusa justificable.
El mayor bufó.
—Y tú también. A quién se le ocurre provocar a un tipo cuando ni siquiera sabes cómo defenderte.
—No estuvo bien que tirara a SeulGi al suelo. —murmuró.
—¿Y a ti qué te importa lo que le pase a la chica? —gruñó con tono agresivo y grave, maldiciéndose por comportarse de esa manera tan estúpida.
ChanYeol lo miró casi sin comprender, como un crío que no entiende algo por completo y se recordó la estúpida diferencia de edad que había entre ambos y quién era él. Joder, era su puto instructor, él era un novato y tenía que pensar claramente, sin dejar que su lobo tratara de imponerse diciéndole que era un chico delicioso.
Porque sí, maldita sea, desde que había visto a Park ChanYeol por primera vez, algo había llamado la atención de su lobo en él y a BaekHyun no le estaba gustando que todos sus instintos se estuvieran disparando en su presencia, ni que su sincronía se estuviera yendo lentamente al carajo. Porque definitivamente, no podía comerse a ChanYeol.
—Quiero ser un cazador y mi deber es proteger a todos los miembros de mi manada, y eso incluye a SeulGi.
Una vez más, ChanYeol lo sorprendió. Tan inocente e idiota, pensó, y sin embargo, sonrió y no sabe si logró que fuera una de sus sonrisas cínicas o no.
—Qué honorable. —le contestó con sarcasmo.—Estás castigado por tu comportamiento. Tendrás que levantarte una hora antes y dar cincuenta vueltas al campo y hacer cincuenta flexiones.
—Sí, señor. —infló las mejillas el chico.
BaekHyun procuró no rodar los ojos, y es que era estúpido que Park ChanYeol se comportara de esa manera tan infantil, sobre todo cuando estaba desnudo debajo de la estúpida sábana y tenía su pecho al descubierto. Porque ChanYeol podría estar actuando como un niño y ser un niño, pero no tenía cuerpo de niño, joder.
Se obligó a sí mismo apartar la mirada de la piel morena del alto y a salir de la enfermería. JongDae se cruzó con él en el pasillo, como si estuviera esperándolo y le hizo una seña para que lo acompañara. No tuvo que ser muy perspicaz para saber a dónde iban o a quién iban a ver, al fin de cuentas, JunMyeon vino por algo a la base y ese percance durante las pruebas no habrá pasado desapercibido para el líder.
—Así que, ese chico…
—Nada. Ese chico nada. —lo cortó BaekHyun bruscamente.
JongDae sonrió de medio lado, pero esta vez no prosiguió y aunque le cabreó, él aceleró el paso para reunirse con JunMyeon. Encontró al líder en la sala de juntas de la base, como cada vez que venía a la infraestructura. YiFan también estaba allí, al igual que KyungSoo y al parecer solo faltaban el segundo al mando y él.
JunMyeon le dedicó una dura mirada nada más verlo y supo que iba a ser regañado. Casi, casi, bufó y mostró su exasperación, pero logró controlarse a tiempo y prefirió sentarse como si nada le importara.
—Lo de hoy ha sido vergonzoso.
—Sí, bueno ¿qué esperabas? Llevan una semana entrenando, era lógico que no iban a estar a la altura del circuito.
—No me refería a eso y lo sabes, BaekHyun. —gruñó el líder, dando un golpe sobre la mesa seco y cortante. —Dejaste que las cosas se salieran de control.
—¿Estás regañándome porque esa chica está en la enfermería o porque el padre de esa chica es un lameculos con dinero?
—Corta esa mierda, Byun.
BaekHyun se inclinó hacia delante en la silla, demostrando su irritación.
—Estamos en un entrenamiento para convertir a esos lobeznos idiotas en cazadores. Kang no será ni la primera ni la última en pisar la enfermería. Todos pasan por ahí.
—Choi la empujó.
—¿Y se supone que yo tenía que saber qué iba hacerlo? Hay rivalidad y nuestra parte humana a veces es más salvaje que el animal que tenemos dentro, líder. —soltó con retintín el título, rodando los ojos. —Parece que nunca has visto a un grupo de novatos pelearse entre ellos por ser el mejor.
—Permitirse que MinHo se transformara e hiriera a ChanYeol.
—¿Has visto a Park? Es un chico torpe que ni siquiera parece un alfa, solo estaba comprobando a dónde quería llegar y qué quería demostrar.—se encogió de hombros y mierda, era sincero al responder. Al fin de cuentas, no esperaba que ChanYeol tuviera ese sentido de la justicia, aunque pensándolo fríamente, sí encajaba con él.
—Su padre lo ha mandado aquí para que sea más alfa no para que dejes que le arranquen la yugular. —le recriminó JunMyeon.
—¿Más alfa? —no quería sonar tan ofendido y cabreado con eso, pero de hecho, sí le molestó que su padre fuera así.—Fue un corte poco profundo.
—Fue algo que no debería de haber ocurrido. —suspiró JunMyeon. —De todas formas, ya que estamos hablando de ChanYeol, quiero pedirte otra cosa.
—¿Pedirme u ordenarme?—alzó las cejas, escéptico.
—Tómatelo como quieras, BaekHyun. —rodó los ojos su líder, echándose hacia atrás en la silla y juntando las manos en su regazo. —Quiero que entrenes personalmente a ChanYeol.
Durante dos jodidos segundos creyó haber oído mal, pero su estúpida audición era perfecta como cambiaforma y sabía que JunMyeon no estaba bromando con eso. Solo estaba jodiéndolo una vez más.
—¿Por qué?
—ChanYeol es un buen chico y quiere ser cazador, pero tiene problemas de aprendizaje.
—¿Aprendizaje? —bufó BaekHyun, levantándose de la silla. —No existe la coordinación en Park, JunMyeon. No crea problemas, él es un problema.
Y tanto que sí, joder. No podía entrenar a ese chico. No podía.
—Su padre quiere que sea entrenado por el mejor.
—Su padre puede comerme la polla.—replicó de mala forma, girándose de cara a la puerta.
—¿Sabes que mi padre es el padrino de ChanYeol, BaekHyun? Según las viejas costumbres, con su fallecimiento, todas las responsabilidades de mi padre cayeron sobre mí cuando me convertí en líder, así que ahora es como si ChanYeol fuera mi ahijado.—comentó el líder con tono falsamente calmo. Él soltó una maldición. Ahora entendía ese pequeño trato especial por el tipo.
—Estás saltándote tus propias normas si le doy un trato de favor a Park.
—No seas infantil, BaekHyun. No es un trato de favor ser el entrenador de un chico, sobre todo si el hijo de puta que lo va a entrenar eres tú.—sonrió JunMyeon mirándolo y ciertamente, llevaba algo de razón en eso. —Además, es parte del proceso que los novatos tengan un tutor centrado en sus capacidades, lo único que va a ser diferente es que su capitán va a tomar un pupilo. —añadió con suavidad. Mierda, lo había pensado todo bastante bien y él estaba agarrado por los huevos. —Vas a entrenar a Park ChanYeol.
BaekHyun se tragó el gruñido que tenía en la garganta como mejor pudo y trató de ignorar la excitación de su lobo ante la noticia. Él estaba muy jodido.
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