Jeon’s Club
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Las débiles luces amarillas iluminaban el club nocturno. Nuevamente, un sábado por la noche, el "Jeon's Club" abría sus puertas a los más distinguidos alfas, betas y ―en pocos casos― omegas. El público estaba emocionado y ansioso ante una nueva presentación en el lugar, que como siempre, dejaba a todos boquiabiertos y con ganas de volver el próximo fin de semana.
Eran las once en punto de la noche, la mayoría de asistentes gozaban de los prodigiosos números musicales, mientras otros disfrutaban de las exquisitas bebidas a cargo del famoso alfa, dueño y barman del Jeon's Club, Jeon Jungkook.
―Parece que es otra buena noche ―dice su buen amigo Yoongi. La popularidad del club aumentó increíblemente, lo que significa más trabajo para ellos al recibir a más y más personas cada semana.
Lo que caracterizaba al Jeon's Club era su gran espectáculo de baile, baile en barra. Los más hermosos omegas, que parecían ángeles entre la multitud de mundanos, cautivaban a todos aquellos que los vieran. Alfas y betas fantaseaban con tener a los apolíneos omegas solo para ellos, pero al no ser posible se conformaban con observarlos en su magnífico espectáculo.
Sí, Jungkook tenía buen gusto y buen ojo al momento de elegir. Hacía cumplir su lema "solo lo mejor para lo mejor", siendo así como ganó fama.
―¿Es usted Jeon Jungkook? ―una voz femenina lo sacó de sus pensamientos. Levantó la mirada y vio a una elegante mujer frente a él. Llevaba un corto vestido negro escotado que mostraba el brillo aplicado sobre sus clavículas. Era una omega.
―Creo que eso es obvio ―respondió con una sonrisa de lado mientras señalaba la parte superior derecha de su chaleco de vestir, donde se notaba bordado "Jeon" en un color plateado.
La mujer no se avergonzó, más bien sonrió ante la respuesta del alfa. De su bolso de mano sacó una pequeña tarjeta con letras doradas y se la extendió sobre la barra al hombre castaño. Jungkook no lo levantó, pero sí lo leyó desde su lugar, no entendiendo lo que la mujer insinuaba.
―Mi nombre es Lalisa Manobal, de Zhine Corporation. Tal vez ha escuchado hablar de nosotros, tengo... una propuesta para usted ―dijo lo último en un susurro, acercándose al rostro de Jeon.
―Estoy en horario de trabajo, lamento que no pueda hablar con usted si no va a consumir nada ―respondió evadiendo el tema. Se alejó de la barra y dio la vuelta para continuar con sus asuntos.
―¿Quién dijo que no? ―volvió a hablar la mujer― Dame lo mejor que tienes, quiero conocer tu especialidad.
Jungkook levantó una ceja, pero no protestó. Sacó las botellas de la vitrina de vidrio a su lado y empezó con la acción. Las botellas eran lanzadas al aire para luego arrojar el líquido en la coctelera, el alfa estaba concentrado en su labor, hasta que finalmente arrojó el resultado de la bebida sobre la copa.
Vio la hora en el reloj de su muñeca izquierda y le acercó la bebida a la omega, diciendo: ―Tiene cinco minutos.
La elegante mujer cogió la copa y tomó la bebida de un solo trago con el cuidado necesario para no estropear el lápiz labial sobre sus labios. Un sonido de satisfacción se escuchó, proveniente de la omega.
―Ahora entiendo por qué la gente alaba tanto al señor Jeon y sus habilidades ―dijo con la copa aún en su mano―. ¿Esta delicia tiene nombre? Me imagino que todos vienen a probar esta ambrosía.
―El nombre es "V-
Jeon Jungkook no pudo terminar su oración debido al repentino bullicio del público frente al escenario principal. Todos se amontonaron para conseguir el mejor lugar, donde tuvieran la mejor vista, para poder visualizar al omega más deífico de todos los existentes en la Tierra.
―Mierda, ya es hora ―se dijo a sí mismo Jungkook, viendo la hora en su reloj. Efectivamente, eran las once y treinta de la noche, hora del último número.
De pronto, las luces bajaron más su nivel, el lugar estaba casi completamente oscuro, a excepción de un espacio circular en el escenario, que iluminaba a su estrella principal de la noche. El omega más deseado por todos, el ser más etéreo que las personas pudieran mirar. Todo aquel que lo veía quedaba completamente embelesado, ver a un omega tan hermoso como lo era él es algo que no sucede con frecuencia, él es único, esplendoroso.
―Damas y caballeros, el momento que todos esperaban finalmente llegó ―habló el presentador, los vitoreos se hicieron presentes―. Vaya, realmente lo esperan. Seré breve, esta noche nuestra estrella tiene un número especial. Su celestial voz los cautivará a todos y serán hipnotizados por sus finos movimientos ―el sonido se intensificó, todos estaban ansiosos―. Vale, vale. Empecemos de una vez. Con ustedes... nuestro tesoro más hermoso, la estrella más brillante, el perfecto 'Vante'.
Los aplausos resonaron en el lugar, hasta que todo quedó en completo silencio ante la aparición del omega. El público se quedó boquiabierto, sin duda era la criatura más hermosa que haya existido. Una fina capa blanca cubría por completo su cuerpo, dejando a los presentes con curiosidad por saber qué había debajo. Su cabello caía por los lados y se podía observar pequeñas flores en él, adornándolo. Su rostro era perfilado, sus labios rojos de manera natural llamaban la atención, además del leve brillo dorado aplicado por debajo de sus ojos.
El sonido del piano comenzó con el espectáculo, seguido del violoncello. El omega se posicionó en el centro, frente al micrófono y se movió lentamente hacia los lados, balanceando su cuerpo con elegancia. Finalmente empezó a cantar.
I'm sorry I'm sorry I'm sorry ma brother...
Sí, esa canción encajaba con él. Y era así como estaba actualmente, él lucía como todo un ángel, un verdadero ángel rodeado de criaturas impuras. Vante, Kim Taehyung, realmente era...
―¿Señor Jeon, podríamos ir a un lugar más privado? Creo que aquí no es adecuado ―Lalisa Manobal volvió a hablar. El pelinegro no quería moverse de allí, es más, él quería ir directamente al centro del lugar y estar frente a frente con la hermosa criatura que cantaba―.Además, no me dejó concluir mis cinco minutos.
La omega insistió, y Jungkook sabía que aún tenía asuntos por discutir con ella. A regañadientes, dio la vuelta a la barra para guiar a la mujer a un lugar más privado, el pequeño cuarto donde guardaba los licores. Indicó a la mujer que ingresara al lugar, y luego cerró la puerta con ambos dentro.
―Ahora sí, tiene cuatro minutos para hablar ―marcó la hora en su reloj y levantó la mirada para ver a la omega, quien tenía una sonrisa fija en el rostro.
―Investigué sobre usted, y quiero que se una a mí... ―dijo sin más― A mi compañía. Podríamos hacer cosas increíbles juntos ―continuó, acercándose al alfa, llevando su mano hacia el pecho de este, acariciándolo lentamente.
―¿Se refiere a una alianza? ―Jungkook no le tomó importancia al tacto de la omega, pero sí al aroma que desprendía. Ella estaba liberando sus feromonas hacia él.
―Así es... Usted y yo juntos... Podríamos construir nuestro propio imperio ―la distancia era casi nula. Jeon se sentía abrumado, las feromonas de la omega llenaban el pequeño cuarto e inundaba sus fosas nasales.
―Yo... Tengo que pensarlo, no es una decisión que pueda tomar en un par de minutos.
Se llevó la mano a la cabeza, rogando, por lo que más quería, poder controlarse a sí mismo. El lugar no ayudaba mucho y supo que era mala idea haber ido allí, a un lugar tan pequeño y cerrado. No se dio cuenta cuando instintivamente él también dejó liberar sus feromonas, incentivando a la omega a seguir con las manos encima de él, ahora recorriendo su pecho con ferocidad.
―No lo dude, señor Jeon. Conmigo podría llegar a placeres que jamás imaginó... ―la mujer dejó ir sus manos, las cuales estaban sobre el abdomen de Jeon, para llevarlas hacia su cabello y colocar este detrás de sus hombros, mostrando su cuello descubierto y el brillo dorado sobre sus clavículas.
Jungkook abrió los ojos sorprendido. Realmente esta omega era un caso distinto. Tal vez era por la edad y experiencia que tenía, que resultaba igual de intimidante que un alfa.
Si bien antes estaba abrumado por las feromonas de la femenina, ahora lo estaba más, pero no de la manera que podría considerarse positiva. Era demasiado, el olor y tacto de la mujer le estaban provocando náuseas. Nunca se sintió más aliviado en su vida hasta que el sonido de la alarma de su reloj lo trajo nuevamente a la realidad. La fémina gruñó, pero Jungkook solo soltó un suspiro.
―Su tiempo se agotó ―avisó. Dio un paso hacia el costado y llevó su mano hacia la puerta, abriéndola. El aire frío chocó contra él y le sirvió a Jungkook para hacerle recordar lo que estuvo a punto de pasar allí adentro. Si su omega se enteraba estaba jodido.
―Señor Jeon ―escuchó una vez más, viendo una mano sobre su brazo―, piénselo.
―Ya veremos ―respondió, zafándose del agarre. Salió del pequeño lugar y caminó a pasos largos hacia el centro del club, esperando ver el escenario con aquel perfecto omega presentándose.
Pasó entre el gran grupo de personas presentes, todos saludándolo con respeto al verlo, y se acercó a la parte delantera.
Maldición, se dijo a sí mismo. El espectáculo ya había concluido, solo podía ver las rosas tiradas en el escenario, cortesía de los presentes, que como siempre habían terminado encantados.
―Fue una buena presentación, señor Jeon ―habló el alfa a su lado―. Sin duda vendré nuevamente la próxima semana.
―Me alegra oír eso, señor Park ―respondió Jungkook―. Seguiremos superándonos.
El alfa contrario llevó la copa que sostenía a la boca, y cuando terminó el contenido en un par de segundos dijo: ―Espero ver a Vante nuevamente. Esta presentación fue... Nunca he visto a un omega como él, hace que mis más profundos deseos salgan a flote.
El comentario produjo un gruñido bajo por parte de Jungkook. Sabía que el omega era codiciado por más de un alfa, pero eso no evitaba que sintiera celos cada vez que estos lo confesaban abiertamente.
No respondió, prefirió retirarse antes de decir algo que pudiera perjudicarlo.
Se encontró con más de sus amigos y colegas, quienes tocaban también en el Jeon's Club, y preguntó por el omega que quería.
―No dijo nada, simplemente se fue ―le contestó un beta.
―Gracias, Hoseok.
Una sonrisa adornó su rostro, ya sabía dónde estaba.
Dejó el club en manos de Yoongi y caminó hacia el ascensor ubicado a un extremo del lugar. Ingresó en este y seleccionó el botón que indicaba el número cuatro. Dio leves golpecitos en el piso con su zapato, impaciente, hasta que el ascensor se abrió y salió de él.
Entró a su elegante penthouse y dejó el saco que se había puesto hace unos minutos en el perchero. Dio unos pasos y escuchó la suave melodía de una conocida canción. Siguió su camino, a pasos lentos, dirigiéndose a una de las habitaciones, tratando de no ser notado.
Quería darle una sorpresa. Aunque la sorpresa se la llevaría él.
Se queda parado frente a la puerta semiabierta adelante suyo y echa un vistazo a través del hueco en este. Sonríe ladino. El omega estaba encima de la barra vertical, sus piernas y brazos rodeando este, mientras giraba y hacía trucos que dejaban a Jungkook con los ojos abiertos a tope y respiración entrecortada.
Kim Taehyung era el omega más fascinante que ha visto en toda su vida. Había conocido a diferentes omegas en viajes previos, pero ninguno como él.
Kim se elevaba con ayuda de la barra y luego se soltaba para volver a sujetarse de este antes de llegar al suelo, era realmente hipnotizante.
La melodía cesó, y Kim Taehyung también detuvo sus movimientos. Jeon protestó internamente al ver que su entretenido espectáculo había culminado, pero siguió observando al omega.
El bailarín siguió dando un par de vueltas, mientras cogía la barra con una mano y dejaba caer el peso de su cuerpo hacia el lado contrario, pero sin caer completamente. Abrió sus labios y empezó a tararear. Jungkook se preguntaba si en otra vida Taehyung fue una sirena, sin duda habría cautivado a todos con su voz.
Pero luego se dijo que no, solo él podía quedar cautivado por Kim Taehyung.
Nadie más, solo Jungkook.
Cuando creyó que estaba completamente estupefacto, lo siguiente le demostró que no, que todavía faltaba algo que le haría caer completamente.
El omega dejó caer su túnica blanca y quedó únicamente con un conjunto dorado revelador, su piel acanelada desnuda en cuello y espalda era provocador en todo sentido.
Jeon Jungkook no podía aguantar más.
Empuja suavemente la puerta, evitando hacer ruido, y se adentra en la habitación con pasos largos. Aprovecha que el omega está de espaldas, estirando sus brazos hacia adelante, dándole una mejor visión de su espalda desnuda, y no duda en posar sus manos sobre la delgada cintura de Taehyung.
El omega no salta del susto o sorpresa, simplemente voltea para ver al alfa y cruza los brazos antes de decir: ―Jeon Jungkook, ¿cómo tienes el descaro de venir a verme luego de que me dejaste plantado allí abajo?
Jungkook, examinando al hermoso omega más de cerca, sonríe mientras acaricia la piel expuesta de Taehyung, y responde: ―Lo siento, mi amor... Tuve un inconveniente.
Kim no responde. Frunce el ceño, fingiendo estar afectado.
―¿Entonces Jeon estuvo ocupado? ―hace un puchero mientras mira al alfa con ojitos de cachorro, luciendo tan inocente.
Jungkook asiente, encantado.
―Oh, qué lástima, te habría encantado mi presentación. A los otros alfas les encantó tanto... ―alarga la palabra "tanto" y suelta un suspiro―. Los hubieras visto, no me quitaban sus ojos de encima, cualquiera diría que querían subirse al escenario conmigo.
Jeon cambia sus expresiones faciales a una sería y oscura y aprieta más su agarre en la cintura de Kim.
―¿Otros alfas? ―su voz suena más grave de lo normal, a Taehyung le encanta.
El omega sonríe divertido y se muerde el labio luego de responder: ―Mhm.
Jungkook gruñe y acerca más a Taehyung a su cuerpo, pegándose completamente a él. Aleja una de sus manos de la cintura de Taehyung y la lleva hacia su cabello, jalando suavemente, haciendo que el omega incline su cabeza hacia atrás.
Taehyung suelta apenas un audible jadeo y Jungkook se acerca a su cuello. Baja un poco más, besando cada rincón, y se encuentra con las clavículas del omega, las cuales brillaban de color blanco debido al azúcar aplicado en estas, incitando al alfa a probarlo.
Jeon Jungkook prueba un poco del provocador azúcar en el omega, y ambos sueltan un sonido de satisfacción.
Sube sus labios nuevamente hacia el rostro del omega y se detiene cuando está al lado de su oreja. Lame el lóbulo de esta, y con voz ronca susurra: ―Mío... Solo mío.
La respiración de Jungkook tan cerca de él le hace soltar un suave gemido. Jungkook continúa con el recorrido de sus labios por el cuello del omega, hasta que el omega aleja su cabeza y lo mira directamente a los ojos.
―¿Cómo pretendes que sea completamente tuyo cuando tú no eres mío? ―lo mira desafiante― No vas a verme y vienes oliendo a omega de cuarta. ¡Es el colmo!
Jungkook se congela desde su lugar mientras piensa en una explicación que dar.
―No es lo que piensas ―dice primero―. Vino una omega por asuntos de negocios, nada de que preocuparse.
Agarra el rostro de Taehyung para acariciarlo, y este entrecierra los ojos.
―Pues esa omega apesta, y ahora tú también.
Retrocede y se da la vuelta. Camina hasta una pequeña mesa donde había una botella de vino y se sirve un poco de esta, luego la bebe mientras mira al alfa y procede a lamerse los labios, con una mirada tentadora hacia Jungkook.
El ambiente ahora se siente cargado con un olor que el alfa conocía bien, la fragancia que lo envolvía en una nube de placer y gozo, las feromonas que salían de su omega.
Taehyung sabe lo que hace, y es por eso que tiene una sonrisa divertida en el rostro.
―Podría ayudarte con eso... ―se acerca Taehyung― ¿Te gustaría, alfa?
Lleva sus brazos hacia el cuello de Jungkook, rodeándolo mientras libera más de sus feromonas. El alfa, complacido por la atención de su omega, posa sus manos sobre las caderas de Taehyung y llena al castaño de su olor a whisky.
―Me encantaría ―responde Jungkook, y hunde su rostro nuevamente en el cuello del omega mientras deja besos húmedos, disfrutando de él. Si no tuviera buena resistencia con el alcohol, Jungkook juraba que podría embriagarse solamente con la existencia de Taehyung―. ¿Mi omega tiene algo en mente?
Taehyung se acerca a los labios del alfa y los roza con los suyos. Los contornea con su lengua, y Jungkook ya no puede contenerse más. Junta sus labios con los de Taehyung y empieza un beso apasionado.
Ambos se besaban con lujuria, mientras las manos de Jungkook recorrían la espalda desnuda de Taehyung, bajando de manera lenta, dedicándose a acariciar cada espacio, hasta que llega a sus glúteos.
―Tenía una sorpresa para ti ―Taehyung corta el beso.
Ambos se recuperan de la aceleración de sus respiraciones, y Jungkook pregunta: ―¿Una sorpresa?
Taehyung asiente con la cabeza. Está ansioso. Se muerde el labio y luego responde: ―Puedes verlo por ti mismo.
Mira a Jungkook con picardía y se da la vuelta. Se inclina hacia adelante, dándole al alfa una buena vista de su redondo trasero cubierto por la tela de su vestuario. Usa ambas manos y baja lentamente la dorada tela, dejando ver la diminuta braga color roja cubriendo apenas la acanelada y dorada piel del omega.
El alfa siente algo palpitar con fuerza entre sus piernas.
―Kim Taehyung ... ―murmura. No se dio cuenta que la respiración se le cortó hasta que volvió a hablar― ¿Bragas? ―pregunta encantado. Sus ojos estaban abiertos a tope, su corazón latía con rapidez y su miembro se estaba endureciendo cada vez más con cada segundo que pasaba.
Estiró su mano para tocar lo que miraba con tanto deseo, pero Kim Taehyung sé lo impidió.
―Uh-uh ―Taehyung acomodó nuevamente su ropa, finalizando el espectáculo para Jungkook―. Dije que podías ver, pero no tienes permitido tocar. No después de lo de hoy.
Jungkook protestó. Se quitó el saco y lo lanzó a un lado de la habitación. Se arremangó las mangas hasta los bíceps y se dispone a alcanzar a Taehyung para tomarlo entre sus brazos.
Taehyung es más ágil y escapa de él. Llena el cuarto de risillas juguetonas y va hacia la barra vertical una vez más. Su mirada se cruza con la de Jungkook, quien lo observaba con deseo.
―Tenía planeada muchas cosas hoy para jugar con mi alfa ―sonríe lascivo. Vuelve a acercarse a Jungkook, sentía el peligro acercarse, y eso fue suficiente para excitarlo más―. Pero ya que el alfa que quiero no me ha prestado atención, tendré que conseguir otro...
Las feromonas de Jungkook se vuelven más pesadas, y hacen que el omega jadee profundo.
Toca los bíceps del alfa, que estaban más duros debido a que tenía los puños cerrados con fuerza, y vuelve a hablar:
―El señor Park estaba muy sonriente esta noche, creo que mi presentación lo dejó más que satisfecho ―recorre ahora el pecho de Jungkook con sus manos, mordiéndose el labio cuando toca los abdominales marcados de este. Una de las cosas que más le gustaba del alfa era lo perfecto que era físicamente, sus duros abdominales donde siempre se apoyaba al momento de montarlo, los fuertes brazos que lo sostenían cuando era follado, lo bien que encajaban los dos, como si hubieran nacido para estar juntos―. ¿Debería recompensarlo con algo? Tal vez podría darle un show privado, ¿qué te parece? Tengo que agradecer tanto su atención de alguna manera... Debo... hacerlo sentir bien.
Kim Taehyung estaba jugando con fuego, lo sabía, y no tenía miedo de quemarse.
Es más, él traería incluso más fuego.
―¿Hacer sentir bien a quién? ―gruñó Jungkook. Su voz estaba ronca y sus manos presionaban fuertemente los glúteos de Taehyung, estaba a punto de devorar a su presa.
Las llamas en los ojos del alfa y sus músculos tensos le hicieron saber que no podría soportarlo más tiempo, pero se arriesgó.
―A un alfa que me dé lo que quiero ―susurró Taehyung cerca de sus labios―. A un alfa que pueda bajar el cielo para mí, que me haga completamente suyo y...
No terminó su oración, pues Jungkook atacó sus labios en un beso salvaje.
El descontrolado alfa arrancó el crop top de Taehyung con facilidad y lo tiró a cualquier parte de la habitación. Manoseó el cuerpo del omega, quien jadeaba encantado, y pasó sus labios desde su rostro, bajando por sus clavículas para terminar de lamer el azúcar en la piel, y finalmente se detuvo en los pezones de Taehyung.
―El único alfa que te tendrá seré yo, nadie más tiene derecho a tocarte ―Taehyung sonrió con los ojos cerrados, concentrado en las caricias y besos húmedos de su alfa.
Jungkook acercó su cuerpo a la del omega y frotó su entrepierna con la contraria. Un gemido ronco y agudo salió de los labios de Taehyung y con voz entrecortada respondió: ―Entonces tómame. Hazme tuyo, demuéstrame que ningún alfa puede hacerme sentir tan bien como tú.
Eso fue señal para que Jungkook diera el siguiente paso. Sacó con rudeza el ajustado short dorado de Taehyung y lo dejó semidesnudo, solo con las bragas rojas tapando su miembro ya duro. Lo llevó hasta el espacioso mueble en una esquina de la habitación y se sentó en él, echando a Taehyung sobre sus muslos boca abajo, teniendo una atractiva visión de sus nalgas.
―Pero mira la belleza que eres... ―Jungkook se mordió el labio, pasando sus dedos por la tela de encaje, viendo el contraste del llamativo rojo con la acanelada piel de Taehyung― ¿Así que te pusiste esto para mí, omega mío?
Acarició el trasero del omega con delicadeza, admirando cada pulgada de la piel, y luego dio una nalgada en este.
―¡Ah! ―el omega se retorció.
―¿Te gusta ver el fuego en mis ojos? ―dio otra nalgada, Taehyung gimió― ¿Te gusta provocarme? ―otro golpe resonó en la habitación, tanto alfa como omega estaban excitados y con un gran problema entre sus piernas― Me vuelves loco,Kim Taehyung.
Un tono rosa fuerte decoró las nalgas de Taehyung, casi igualando el color de las bragas.
―Ju-Jungkook... ―el omega dijo. Cogió una de las manos de Jungkook que aún acariciaba sus glúteos e hizo que bajara la ropa interior roja, quedando completamente desnudo ante el alfa que todavía estaba vestido. Jungkook cogió la braga y la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón, planeando hacer algo entretenido con ellos luego― Sorpresa...
Kim Taehyung sonrió ante la reacción del alfa, viendo el juguete dentro de él, en su ya mojado agujero, entre el lubricante natural que salía en finos hilos.
―Mierda... ―el pene de Jungkook dolía, iba a explotar en sus pantalones, todo por la fascinante imagen de Taehyung expuesto ante él. Tocó el juguete con sus dedos y empezó a moverlo dentro y fuera del agujero de Taehyung. El tamaño era considerable, pero no igualaba al miembro de Jungkook.
―Lo he llevado todo el día ―Taehyung suspiró―, incluso en mi presentación. No sabes lo excitante que se sintió, tal vez por eso esta noche mi presentación salió mejor que nunca...
Al escuchar esto, Jungkook enterró el dildo más profundo en la cavidad, haciendo que el omega gritara y más lubricante saliera de él.
―Mírate, preparándote para mí ―siguió con su trabajo―. ¿Debería metértela ahora mismo? Apuesto a que te encantaría que te tomara de la manera más salvaje, ¿no es así? ―jaló el cabello de Taehyung hacia atrás y acercó su rostro para tomar sus labios en un feroz y húmedo beso. Los gemidos del omega se perdían en sus labios, con Jungkook devorando todo de él― Tan ansioso, mi puta ansiosa por mi polla, ¿mh? Vamos, dilo.
Los movimientos de la mano de Jungkook aceleraron, Kim Taehyung mordió su labio y negó travieso.
―¿Y si digo que no? ―Taehyung bromeó, aún con el cuerpo expuesto ante Jungkook, quien seguía jugando con él. El alfa no lo tomó bien, paró sus movimientos y vio al omega de una manera peligrosa. Taehyung se quejó, pues el alfa había tocado su punto dulce y luego lo había torturado al momento de detenerse.
―Dilo ―gruñó Jungkook, metiendo nuevamente el dildo en una estocada profunda, haciendo a Taehyung arquearse, con el rostro sonrojado y los labios abiertos―. Omega, ¿quieres que recurra a la fuerza?
―Alfa... ―para ese momento el omega estaba totalmente ansioso por llegar al orgasmo, desesperado por sumergirse en la ola placentera que solo Jungkook sabía darle― P-por favor... ―Jungkook contorneaba su cuerpo con una mano, divertido, mientras la otra se dedicaba a hacer sufrir a Taehyung. El rojizo miembro del omega goteaba con líquido pre-seminal, mientras sus muslos estaban ya empapados por el lubricante. Quería más, pero Jungkook no iba a dárselo fácilmente― Soy... tu puta... a-ansiosa por tu polla ―soltó finalmente con la voz entrecortada, casi sin aire.
Y justo cuando Kim Taehyung estaba listo para liberarse, Jeon Jungkook lanza el juguete al otro lado de la habitación y carga al omega hasta la barra vertical de metal al centro de la habitación, haciendo que el frío material esté en contacto con su espalda. Taehyung suelta un quejido berrinchudo, con el rostro rojo y pequeñas lágrimas saliendo de sus ojos al interrumpir su ola de placer.
Jungkook abrió los botones de su camisa lentamente mientras Taehyung, impaciente, acariciaba el endurecido miembro del alfa por encima de la tela y ayudaba a quitárselos. Una mirada lasciva cubrió el rostro de Jungkook al ver a su omega tan desesperado por ser follado.
―Date la vuelta y levántate apoyando tus brazos y piernas sobre la barra ―indicó el alfa completamente desnudo moldeando el cuerpo frente a él―. No creo que sea necesario prepararte con mis dedos después de haber recibido tan gustoso el juguete, ¿no es así?
―Si lo sabes entonces date prisa, Jeon Jungkook. No hagas que me arrepienta... ―Taehyung habló colgándose del metal. Jungkook sujetó los glúteos del omega con una de sus manos mientras la otra cogía su propio miembro y lo dirigió al húmedo agujero, jugando con este, pasando la punta roja y palpitante de su polla por encima― Jungkook, hazlo de una m- ¡Ah, joder!
Sus palabras fueron cortadas por la brutal intromisión del miembro de Jungkook. Taehyung soltó un sonoro chillido y por un segundo sus brazos y piernas perdieron fuerza debido al sorpresivo embestimiento. La fuerza del empuje levantó las caderas de Taehyung, y sus piernas se agitaron en el aire por un momento mientras palabras entreveradas salían de su boca.
―Si te sueltas y llegas a tocar el piso, me detendré ―advirtió el alfa, hablando junto a su oreja. Cogió las caderas de Taehyung, apretando el agarre en él, y volvió a entrar de una sola estocada.
Si bien Kim Taehyung era uno de los mejores en el baile en barra, en ese momento sentía que todos sus años de experiencia estaban por desmoronarse, pues iba a caer en cualquier momento. Jungkook dejaba marcas rojas en el cuello y nuca del omega, mordiendo sin romper la piel, mientras sus dedos presionaban cada vez más fuerte las caderas de Taehyung. Estaba seguro que al día siguiente quedarían rastros de él y sonrió para sí mismo.
El omega se aferraba a la barra como si su vida dependiera de ello, su llorosa polla chocaba con el frío metal mientras su cuerpo subía y bajaba con rapidez y gemidos entrecortados salían de su boca, siendo callados por el alfa que levantó el rostro para besarlo y probar más de él.
―Ko-Kookie... ¡Ngh! ―el apodo del alfa salió de los labios de Kim Taehyung, seguido de palabras difíciles de entender. Jungkook tenía ambas manos en las nalgas del omega, abriéndolas para deslizarse más fácilmente dentro de él. Y así lo hizo, entraba y salía del cálido agujero, ansioso por más, haciendo que Taehyung se sintiera tan bien, tan perfecto, tan lleno del alfa.
―Buen omega, ¿te gusta lo que te hago? ¿Te gusta ser follado? ―preguntó Jungkook en voz ronca, en un tono más profundo que hizo que el omega soltara un jadeo más―. No importa cuántos alfas te miren, no importa cuántos alfas te deseen, yo seré el único que te tendrá. Al final de tu espectáculo siempre seré yo, teniéndote solo para mí mientras ruegas por ser llenado, llorando por mi polla. Siempre yo.
Ante las palabras del alfa, el interior de Taehyung se apretó alrededor del grueso pene de Jungkook y un gruñido combinado con un gemido escapó de sus labios. Los fuertes brazos seguían sosteniendo al omega, teniéndolo a su merced, usándolo como lo deseara, moviendo su pelvis desenfrenadamente, desesperado, sumido en la satisfacción del caliente y mojado interior de Taehyung.
El omega no podía aguantar más cuando el pene de Jungkook golpeó su próstata, se sentía abrumado entre el placer del miembro del alfa y las palabras sucias saliendo de su boca, amaba eso, amaba todo lo que Jungkook le daba.
―S-siempre tú... ―respondió con dificultad Taehyung. Dejó que el alfa siguiera follándolo con brutalidad, tan rudo, tan bestial, como le encantaba. Los gemidos se hicieron más sonoros, sus piernas y brazos estaban completamente debilitados, temía caer en cualquier momento. No podía hacerlo, no podía arriesgarse a perder otro orgasmo― Por favor, alfa ―suplicó con voz aguda―. No aguanto más, por favor, lo necesito. Necesito tu nudo.
Sin salir de su interior, Jungkook cargó al omega y lo llevó al mueble más grande de la habitación. Al recostarlo en este, Taehyung suspiró de alivio por sus adoloridos músculos que finalmente descansaban y levantó la cabeza para besar al alfa encima de él. Jungkook continuó besándolo y puso uno de los cojines debajo del omega, acarició sus piernas mientras las levantaba para ponerlas por encima de sus hombros y besó el interior de sus muslos.
Salió del apretado canal y volvió a sumergirse en él con fuerza antes de que el omega tuviera tiempo de quejarse. Su boca encontró un nuevo pasatiempo lamiendo y mordiendo los pezones de Taehyung, deleitándose con los sonidos obscenos que salían de sus labios al mismo tiempo que el omega se arqueaba e incrustaba sus uñas en la espalda del alfa, no pudiendo contenerse.
Al aumentar el calor en sus vientres que anunciaba el esperado clímax, Jungkook bombeó con más violencia, impetuoso, vigoroso, y dijo cerca a la oreja de Taehyung: ―Voy a anudarte, vas a quedar lleno de mi semen, dejaré mi esperma en ti y tendrás a mis cachorros, ningún otro alfa te volverá a tocar.
―¡Alfa! ―gimoteó Taehyung. Levantó la pelvis para hacer las penetraciones más profundas que antes y dejó que Jungkook continuara con las embestidas, mientras suplicaba: ―¡Cerca! Estoy tan cerca. Kookie. Alfa... alfa... ―susurró. Su rostro estaba rojo y acompañado de finas líneas de lágrimas. Jungkook besó estas sin detener su movimiento y golpeó la próstata del omega continuamente.
―Ven para mí, bebé. Córrete por mí.
Jungkook lo penetró una, dos, tres veces más, tan profundo, tan acentuado, y fue suficiente para que Taehyung se liberara con un fino grito al mismo tiempo que pronunciaba el nombre del alfa. Su interior se contrajo y apretó tan deliciosamente la polla de Jungkook, produciendo que este gimiera por la maravillosa sensación y mordió el cuello del omega, no lo suficientemente profundo para unirlos pero sí lo necesario para dejar una notoria marca.
De pronto, el nudo de Jungkook se formó, hinchándose para conectarse por completo con Taehyung. El alfa se dejó caer encima del omega mientras calientes y largos chorros de semen manchaban el interior de Taehyung. Su cabeza descansó en el hombro del omega, tranquilizando su respiración, antes de que volvieran a besarse, esta vez lentamente, tomándose el tiempo en disfrutar cada segundo en los labios del otro.
―Mío ―gruñó Jungkook una vez que se separaron, con la mirada fija en Zhan.
El omega echó a reír y respondió: ―Ah, alfa tonto. Claro que soy tuyo.
Jungkook sonrió satisfecho con la respuesta y volvió a recostarse encima del omega, esperando que el nudo se desinfle. Descansaron por media hora, con Jungkook dándole mimos a Taehyung, y el omega cantándole al alfa la canción que este no logró escuchar horas antes.
Cuando el miembro de Jungkook volvió a la normalidad, cargó a Taehyung dirigiéndose hacia la habitación principal y lo recostó en la enorme cama ubicada al centro. Le dio la vuelta, elevando su trasero en un ángulo perfecto para contemplarlo, y empezó a devorarlo.
―Jungkook... ―murmuró Taehyung, con la voz volviendo a fallarle― No te cansas, ¿eh? Tu pobre omega no puede más, estoy destrozado ―fingió un sollozo.
―Tal vez quiero hacerte mío una vez más, o mejor aún, toda la noche.
Y así Jungkook reclamó una vez más lo que era suyo.
Los fines de semana llegaban más rápido de lo esperado, y nuevamente Taehyung era el centro de atención del lugar. Era el ser más hermoso del bar y lo sabía. Tan dolorosamente bello que el corazón de Jungkook no podía aguantarlo más, no quería esperar más tiempo para marcarlo y reclamarlo totalmente. No solo en cuerpo, tenía que ser de él más allá de lo físico, quería unirse a él de manera completa.
Hasta que una noche, cuando celebraban otro año más de su primer encuentro, él lo pidió.
―Kookie... ―los ojos de Taehyung se iluminaron junto a los contrarios. Estaba en el centro del hogar que compartía con Jungkook, bailando junto a él, quien tenía sus manos en su cintura, y moviéndose lentamente al compás de la canción― Yo... ―estaba avergonzado por decirlo. Lo quería, pero era difícil para él confesarlo. Jungkook lo miró y lo alentó a continuar― Yo... quiero ser tuyo para siempre.
El corazón de Jungkook dio un brinco y se aceleró más que cuando corría a máxima velocidad en su motocicleta. El omega sonrió tímido y Jungkook no pudo evitar besarlo de felicidad. Juntó sus manos con la de Taehyung y llevó estas a su cuello, haciendo que descansaran sobre sus hombros.
Bailaron abrazados un par de canciones más, hasta que el reloj marcó la medianoche. Jungkook había esperado ese momento desde la primera vez que lo vio, al ser más deífico que alguna vez pudo existir, frente a él, bailando y llevándose el aliento de todos con cada una de sus sonrisas.
El alfa acercó sus labios a la unión del cuello con el hombro del omega y dejó un suave beso en ellos, tranquilizando a Taehyung, quien temblaba de nerviosismo. Jungkook susurró un "tranquilo, mi amor, no te haré daño", que pareció funcionar, ya que el miedo en el omega se desvaneció y se armó de valor para recibir la mordida de Jungkook.
Finalmente, los dientes del alfa se clavaron en su piel, rompiéndola y formando el lazo entre ellos dos. Era una sensación indescriptible, donde se unieron más allá de lo mundano, creando una conexión que nadie más podría romper, una caricia al alma de ambos.
―Ahora soy completamente tuyo ―susurró Taehyung, en medio del beso y lamidas que Jungkook le daba en la zona afectada.
El alfa sonrió de lado, pues ahora eran uno.
Jeon Jungkook era solo de Kim Taehyung, y Kim Taehyung era solo de Jeon Jungkook, Alfa y omega unidos.
Fin