OREJITAS ✧ taekook

Sinopsis

Había una vez un hermoso conejito llamado Kookie, que vivía en un lindo bosque rodeado de más conejitos y otros animales. Pero Kookie tenía un gran problema, y eran sus orejitas caídas. -Pareja: Taekook -Obra escrita por DayaxKim. No se permiten copias o adaptaciones de ningún tipo. -Portada hecha por @moonieclup

Genero:
Other/Romance
Autor/a:
DayaxKim
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
13+

Capítulo Único.

Había una vez un hermoso conejito llamado Kookie, que vivía en un lindo bosque rodeado de más conejitos y otros animales.

Pero Kookie tenía un gran problema, y eran sus orejitas caídas.

No había nada de malo en ello, pero Kookie odiaba sus orejitas caídas, porque nadie quería ser su amigo, debido a que era diferente a los demás.

Eso lo hacía un conejito muy triste.

—¿Por qué mis orejitas son así?— Se preguntó con tristeza, tocando débilmente sus orejitas caídas. Soltó un bajo suspiro de melancolía.

Hoy es su cumpleaños número 8, se encuentra sentado bajo un enorme arbolito, abrazando sus pequeñas piernas, viendo desde la distancia como los demás se divierten y ríen.

—¿P-por qué...nací d-diferente?— Sus ojitos comenzaban a llenarse de lágrimas.

—¡Hola, Kookie!— Escuchó una dulce voz llamar su nombre. Miró a sus alrededores confundido, y vio al conejito TaeTae acercándose.

Enseguida su carita se enrojeció. TaeTae es el conejito que le gusta.

Kookie se levantó rápidamente del suelo, sintiéndose muy tímido y nervioso. Sacudió con sus manitas el césped que se había pegado a su pantalón, e intentó levantar sus orejitas caídas, pero bufó de tristeza cuando no lo consiguió.

—¡Feliz cumpleaños, Kookie!— Exclamó TaeTae con una gran sonrisita.

Kookie abrió su boquita sorprendido.

¡El conejito que le gusta sabe que hoy es cumpleaños! Kookie quiere llorar de alegría.

—¡Muchas g-gracias, TaeTae!— Logró hablar, sus cachetitos estaban hirviendo. TaeTae sonrió mostrándole sus dientecitos.

Kookie sintió que sus ojitos brillaron como las estrellas luego de ver al conejito TaeTae sonreír.

—¡Te traje un regalo!— Dijo TaeTae muy emocionado. Dejó de ocultar sus manitas detrás de su espalda.

¡Es una zanahoria con un lazo de colores!

El corazoncito de Kookie latió muy fuerte.

—Gracias TaeTae, muchísimas gracias. Estoy muy feliz— Sollozó. Es un conejito triste conociendo la felicidad por primera vez.

—De nada, Kookie. Ten, ojalá te guste mucho, mi mami me acompañó a comprarla— Chocó tiernamente sus deditos índices luego de entregarle la zanahoria a Kookie— Uh... ¡¿quieres ser mi amigo?!

Kookie entró en shock durante unos segundos. ¡¿Escuchó bien?!

—¿Amigo?— Abultó sus labiecitos, sintiendo unas inmensas ganas de llorar— ¿Y-yo? Tú...¿quieres ser mi a-amigo, TaeTae?— Sus deditos jugaron inquietamente con el lazo de la zanahoria.

—¡Sí, Kookie! Siempre he querido ser tu amigo, pero me daba mucho miedo que no quisieras ser mi amigo, huh. Ayer hablé con mi mami y ella me animó a acercarme a ti, yo...e-estaba muy nervioso, pero feliz, muy feliz— Balanceó su pequeño cuerpo de un lado a otro.

—¡Yo siempre he querido ser tu amigo, TaeTae!

Luego de escuchar eso, la carita de TaeTae se puso tan roja como un tomatito.

Esa tarde, Kookie y TaeTae se divirtieron mucho, y al caer el sol, ambos regresaron a sus casas, muy emocionados por contarles a sus mamás el grandioso día que había tenido.

La luna se puso, y Kookie se durmió en su camita, llorando de felicidad, tocando sus orejitas caídas con una tierna sonrisa en su rostro.

TaeTae le había dicho que mañana volverían a estar juntos, no podía estar más feliz.



🥕


Al día siguiente...

—¿Puedo jugar con ustedes?— Preguntó Kookie en voz bajita, acercándose a los demás conejitos que jugaban a la pelota.

—¡No, aléjate fenómeno!— Gritó alguien, y eso bastó para que el pequeño Kookie saliera corriendo de allí.

Llegó rápidamente a donde su amigo el arbolito, se sentó junto al tronco y abrazó sus piernitas. Las lágrimas bajaron lentamente por sus suaves mejillas.

—¡Kookie, hola!— Y justo cuando su corazoncito se retorcía de dolor, TaeTae volvió a aparecer para llenar de felicidad su vida.

Kookie se quedó paralizado al ver a TaeTae.

No podía creer lo que estaba viendo...

—TaeTae...¡Tus orejitas están caídas! ¡¿qué les sucedió?!— Preguntó muy angustiado. Pronto sus ojitos se llenaron de lágrimas.

—¡Me puse un lacito, mira!— Le mostró a Kookie su cabecita. Había un lazo rojo rodeando su cabecita, justo donde estaban sus orejitas castañas— ¿Me veo lindo? ¿me veo como Kookie ahora?

El corazoncito de Kookie se derritió de amor. No podía creerlo, y ahora estaba llorando de felicidad.

—¡Te ves hermoso, TaeTae!— Logró decir, luego de largos minutos en los que lloró internamente, con sus manitas juntas sobre su pecho.

—Muchas gracias, Kookie— Susurró muy tímido, palmeando sus cachetitos que se habían acalorado— Mi mami me ayudó a ponerme el lacito, dijo que me veía lindo— Embozó una adorable sonrisita— ¿Quieres venir a jugar a mi casita?

—¡Me encantaría!

Desde ese día Kookie fue el conejito más feliz junto al conejito TaeTae, que con el tiempo, le ayudó a reparar su corazoncito gris y le enseñó a aceptarse tal y como es.

Lo diferente no siempre es malo, Kookie comprendió que sus orejitas caídas lo hacían especial, y sobre todo, auténticamente hermoso.






🥕





Fin.