| Chapter 01
Tete fue dejado en una casa hogar por su madre desde que tenía seis años; mientras tanto, tuvo que vivir 8 largos años en ese lugar, viviendo actualmente allí junto a otros niños más. Él era tímido, por lo tanto solo tenía tres únicos amiguitos: Mimi y Koo, dos chicos que también compartían su condición, jugando entre ellos, experimentando y teniendo pequeñas aventuras con algunas personas del mismo lugar.
Por ejemplo... Mimi dejaba que el encargado de limpieza le mamara sus tetitas, le comiera el coñito y le metiera los dedos. Por otro lado, Koo dejaba que el señor a cargo de la cocina le comiera también el coñito con tal de recibir a cambio muchos postres ricos. Mientras tanto, Tete dejaba que el viejo Choi, el encargado de manejar esa Casa Hogar le tocara su conchita, comiendo de ella de vez en cuando, mamando también un par de veces la verga del señor no tan viejo, por cierto.
Para su edad, el viejo Choi tenía una verga preciosa. Sí, quizás algo arrugada y con pequeños pelitos blancos, pero era grande, gruesa, larga, venosa. Tete amaba ahogarse con el pene del señor Choi cuando se la mamaba.
Él ya estaba acostumbrado. Todo comenzó cuando cumplió 12 años. El viejo Choi se acercó de la nada a él, siendo más atento, amable y cariñoso. Todo con el fin de llevarlo a la cama, o que mínimo le chupara la polla. Y vaya que lo hizo. Tete cedió ante el primer encuentro, siendo tan inocente, logrando corromperse por ese gran hombre. El viejo Choi.
Aún recuerda la primera vez que el señor Choi quiso 'jugar' de esa forma con él. Recuerda que ellos estaban en su oficina después del almuerzo, cuando las señoritas cuidaban de los demás niños y él se quedó solo en la oficina con ese hombre.
"Tete, bonito. Ven aquí, mi niño, no seas timido" el hombre le habló con cariño, palmeando su muslo derecho.
Tímido, el niño se acercó, tomando asiento en las faldas del hombre, mirándolo con un leve sonrojo en sus mejillitas.
"¿Por qué me quería aquí, señor Choi?"
"Tete, bonito. Quería que jugáramos algo muy especial, que solo se puede dar entre tú y yo, lindo. ¿Quieres? Prometo que será muy divertido, te va a encantar, mi niño"
Emocionado, con sus ojitos brillando por un nuevo juego, él aceptó muy animado.
"¡Sí, sí, sí! ¡Sí quiero, señor Choi! ¿Cuál es el jueguito?"
El hombre sonrió feliz ante su cometido.
"Verás, mi niño. Es un juego que, como te dije, solo puedes jugar conmigo, con nadie más, ¿entendido? Cómo tampoco puedes decirle a nadie, ni a las chicas que te cuidan, ¿bien?"
Confundido, el niño asintió.
"Está bien, señor Choi. Pero, ¿cuál es el jueguito?"
"Es muy fácil, mi niño" El señor Choi sonrió, acariciando el muslo de Tete por debajo de su corto vestido. Ya no le quedaba, el hombre lo sabía. Y eso le encantaba. "El juego consiste en que yo" deslizó su mano hasta chocar con la ropa interior del niño, "te toco aquí"
"¿Mi florcita? ¿Por qué?"
"No más preguntas, Tete. Tú solo disfruta, mi niño. Papá Choi te lo va a demostrar"
Algo desconfiado, Tete asintió. Abrió sus piernitas, dejando que el hombre hiciera a un lado sus braguitas de algodón, sintiendo el frío chocar contra su vulva.
A Choi se le hizo agua la boca al ver ese coñito lampiño del niño, tan nuevo, tan gordo y bonito.
"El juego se trata en que yo toco tu florcita y tú no haces ruido, Tete. Podrás hacerlo, tal vez, pero en voz muy baja, ¿está bien?"
El niño asintió. "Sí, señor Choi"
"Oh, mi niño, puedes decirme papi"
Tete sonrió. "Está bien, papi Choi"
El hombre soltó una pequeña risa. "Muy bien, así me gusta, que seas obediente" Besó la frente de Tete, sonriéndole con calidez para luego volver su vista a esa bonita vagina.
Con ojos oscuros cargados de deseo y su verga empezando a doler, Choi acarició los labios del gordo coño del niño, abriéndolos para tener una mejor visión. Quedó fascinado al observar ese clítoris en su pequeño capullo aún, estaba floreciendo. Deslizando más su mano, tanteo la pequeña entrada de Tete.
"Te tocaré aquí, mi niño"
"Está bien, ¿podría apurarse por favor?"
Choi volvió a soltar otra corta risa. "Ya voy, ya voy"
Y empezó a acariciar la entradita. Pronto escuchó un jadeo de Tete, moviendo más su mano, estimulado con uno de sus dedos la entradita mientras que con su pulgar acariciaba el clítoris.
"Uhm, papi Choi, se siente rarito, pero rico. Me gusta"
"Me alegra saberlo, mi niño" contestó sonriente, besando otra vez la frente del chico.
Pronto, el coñito empezó a mojarse, los juguitos de Tete empezaron a salir con más frecuencia. Al notar la entrada dilatada del niño, Choi ingresó un dedo mientras aún seguía acariciando con parsimonía aquel clítoris.
"Mmm, papi Choi, sí" Tete movió sus caderas. "Así, por favor así, no se detenga, me gusta"
El niño mordía sus labios mientras molía su coño de menor de edad contra la mano callosa del hombre. Soltaba pequeños gemidos, estremeciéndose por las nuevas emociones y sensaciones. Definitivamente amaba jugar con el señor Choi, y esperaba volver a hacerlo muy pronto.
El vaivén de los dedos del señor Choi aumentó al igual que el de su mano, Tete tuvo que morder sus labios para no gemir tan fuerte. Choi disfrutaba de cómo el niño se estremecía entre sus piernas, solo tocándolo con una mano. Pronto, Tete sintió algo raro en su vientre bajo, teniendo su primer orgasmo.
"¡Ahhh, papi Choi!" Sus jugos fueron derramados. "Ah, qué rico, hagámoslo otra vez, me gustó, por favor" Rogó, agitado y algo cansado, pero deseoso de más. Desconocía por qué su entradita estaba tan mojadita y palpitaba por ser llenada otra vez, pero quería hacerlo.
"Oh, mi niño" El señor Choi llevó sus dedos bañados de la corrida de su niño a la boca, saboreándolo. Era tan delicioso. "Claro que lo haremos de nuevo, cuando tú quieras. Siempre y cuando sea conmigo, ya sabes. Y recuerda no decirle a nadie, ¿si?"
Tete asintió. "Sí, papi, sí. Ahora, repitamos el juego, por favor"
"Lo que mi niño quiera"
Y así fue como Tete experimentó la masturbación junto a sus primeros orgasmos, cambiando con el tiempo, pues al principio era solo un dedo en su entradita más un pulgar en su clítoris, para luego pasar a ser dos dedos, que luego se convirtieron en tres. Él fue estimulado para ser abierto.
Le gustaba. A Tete le encantaba derramar juguitos de su conchita y que su papi Choi los lamiera de su mano. Pero, un día, mientras Choi lo masturbaba otra vez, Tete probó nuevas cosas.
Mientras Choi molía su coñito con tres dedos en su entradita, con Tete sobre su escritorio, se inclinó lo suficiente para dejar su boca a la altura del clítoris de su niño, que se retorcía sobre la mesa lleno de placer, uno tan exorbitante que no se dio cuenta en qué momento su papi Choi empezó a mamarle el clítoris.
"¡Oh, papi Choi! ¡Sí, oh, así!" Tete alzó las caderas, dejando que el hombre chupara su bolita de nervios.
Y cuando se sintió pronto al orgasmo, Choi sacó sus dedos, recibiendo una queja por parte de su niño, pero no le importó.
Ese día, Choi le comió su coñito, encantándole a Tete cómo esa lengua experta se adentraba en su coñito y lo follaba tan bien.
"¡Hum, sí, sí, papi! ¡Cómeme mi coñito, ábrelo!"
Oh, y también había aprendido nuevas palabras gracias a su papi.
Desde entonces, Tete es masturbado por las manos callosas de Choi junto a su experta lengua, por fin saboreando con gusto los orgasmos de su niñito, a veces teniendo algunos más fuertes que otros, unos cuántos orgasmos siendo acompañados de orina pero, ¿qué importaba? Aún así se disfrutaban y Choi los amaba.
Choi amaba el coño de menor de edad de Tete, amaba sus juguitos y sus orgasmos tan ricos. Le encantaban.
Entonces, esas fueron sus nuevas experiencias por el momento. Choi le comía el coño mientras que él disfrutaba hasta que un día, su papi le pidió experimentar cosas nuevas.
"Bebé, hoy quiero que chupes mi verga. ¿Podrías hacer eso por papá? ¿Podrías mamar mi verga? Papá promete darte mucha leche, mi flor"
Tete confundido, asintió. Todo por hacer feliz a papá y recibir su lechita que, una vez la probó, jamás volvió a dejar de hacerlo.
Tete amaba la lechita de papá, así como papá amaba los juguitos de su niño.
Así fue como Tete experimentó nuevas cosas junto al señor Choi. Pero aún faltaba mucho más.
Todavía quedaba mucho por descubrir junto al amable y encantador señor Choi.
holaaaa, lo volví a publicar ♡
gracias por leer esta historia, me gustaría poder leer sus comentarios¡! <3.
ㅤㅤ© wingss.









me gusto jaja
amoooo vivo re leyéndola cada vez que puedo