Capítulo 1
Terminamos. Hace exactamente dos meses que Changkyun me ha dejado, nunca entendí por qué, nunca supe el motivo. Él simplemente dejó muchas cosas regadas en mi corazón y se fue. Hace poco menos de una semana, me enteré que él está de novio otra vez, que ellos están juntos desde la ruptura entre él y yo. ¿Qué se supone que debo pensar? Es tan fácil inclinarse a pensar en odiarlo, dejar que el dolor tome las riendas, pero yo no soy así y no quiero convertirme en eso. No quiero actuar por despecho, entonces sigo aquí, sentada bajo el viejo árbol del colegio.
Este árbol es gigantesco, fuerte y macizo, de tronco ancho y ramas pesadas, las hojas acarician el suelo ya su vez también tocan el cielo. Recuerdo la primera vez que traje a Chan aquí, le enseñé por qué este árbol era tan importante para mí; y es que descubrí que guardaba en sí tantas historias de amor que aún anhelo que nunca hayan concluido. Me acuerdo que estuve buscando un buen tiempo qué significaban las cintas colgadas en sus ramas, algunas tan envejecidas cubiertas por el manto del tiempo y otras que iban hacia ese mismo destino. Hasta que conocí a Estela, una mujer que vive en la hectárea vecina, ella me contó su historia con su primer amor y desde ese día, este lugar se convirtió en mi refugio. Quise compartirlo con Chan, pero él siempre tuvo intereses diferentes y hoy estoy despidiéndome de él y su mundo.
Escucho la campana del colegio, pero supe desde que me levanté de mi cama esta mañana, que no me presentaría a clases. Voy a evitarlo a él todo lo que más pueda, dentro de lo que tengo permitido hacer sin llegar a la suspensión. Mis ojos se llenan del cielo mientras que la realidad intenta hacerse escuchar detrás de la puerta; en estos momentos seria hermoso tener a alguien con quien hablar, un amigo o una amiga. Me gustaría que esta persona dijera todo lo que yo no me atrevo a decir, y es que sería hipócrita insultar y denigrar a alguien que amé tanto, sólo por quedarme plantada con un corazón vacío. Encontré este pensamiento buscado en una fría noche de tormenta, no vale la pena revolver el pasado ni mucho menos a la incertidumbre, ambas lo único que genera es dolor y más dolor, insoportablemente genuino.
No quiero regresar al salón porque está lleno de él, todos allí lo adoran y es que lo hacen por la misma razón que me enamoró: es una persona increíble. Y el hecho de tener que obligarme a comprender es algo que me destroza por dentro, porque mi corazón sigue insistiendo en alguien que hace tiempo dejó de amarme, dejó de buscarme, dejó de mirarme. También por esa misma razón me vería patética buscando llamar su atención, porque de todas maneras no conseguiría nada en lo absoluto y terminaría por sentirme peor de lo que me siento. Aún no estoy preparado para llegar a ese punto y sinceramente, me da miedo encontrarme después de todo esto, sé que no volveré a ser igual. Me atemoriza por completo lo que sé que vendrá.
A lo lejos diviso una tormenta, se esconden rayos detrás de las nubes y el viento cada vez se hace mas fuerte. Entonces cierro mis ojos y respiro profundo, me siento en forma de indio y relajo mi cuerpo, medito. El dolor en el centro de mi pecho se hace insoportable, duele tanto que las lágrimas caen sin permiso, pero no me distraigo y simplemente dejo que esté porque sé que en algún momento dejará de doler. Aunque sé que no será ahora, por más que lo anhele. Vuelvo a respirar profundo y la tristeza del cielo me brinda su compañía. Sé que es peligroso estar debajo de un árbol en vísperas de una tormenta eléctrica, pero únicamente de esta manera consigo sentirme en paz, sentándome en la cornisa del tiempo obligándole a mi corazón a seguir sintiendo, a seguir conociendo, a seguir buscando. Respiro otra vez, tan profundo que el cuerpo se me adormece y siento que en cualquier momento el viento me lleva con el. Mis manos se sienten frías, y de a poco, mi cuerpo entero también. Disfruto el fresco del llanto y relajo mi rostro, siento el árbol detrás de mi espalda y sin querer siento que se convierte en mi escudo; la hoja de una de las ramas que acarician el suelo, ahora acaricia mis cabellos; y respiro de nuevo, tan hondo, buscando hacer espacio y barrer el dolor hacia afuera. Entonces me siento preparado para abrir mis ojos, con el adormecimiento florecer en cada poro de mi piel, dejo que mis lágrimas se fundan con las de la lluvia, que el trueno vibre dentro de mi pecho como cada grito de dolor, dejo que mis manos se embarren si de esta manera podré quitar el calor de su tacto, que se enfríen tanto como sea posible,
Mi celular comienza a sonar y el nombre de una chica que conocí hace poco se ilumina en la pantalla.
-Comprendo que estés de luto, pero es necesario que vuelvas adentro antes de que realmente noten dónde estás, Itatí.
Respondo únicamente con un sonido asertivo y cuelgo la llamada.
Ella se llama Kori, conoce mi situación porque me vio en los baños de aquí llorando, experimentando un ataque de pánico. No le conté todo y tampoco hemos hablado mucho desde ese momento. Ella se cambió a nuestra especialidad hace un mes, así que tampoco conoce mucho a nuestro curso, a veces la ves con sus compañeros de su antigua especialidad. Pero todo sucedió para que las cosas se dieran de esta manera.
Me incorporo de mi lugar y me despido en silencio, con la tormenta de testigo, dejo una parte de mi corazón en las raíces del viejo árbol. Sé que él podrá sanarlo y hacer que nazca una flor. No es justo que yo me quede con algo tan hermoso si no sabré cuidarlo. Mis pies se humedecen por la ligera lluvia y algunas gotas de agua escurren por mi cuello, sé que mi cabello está mojado, pero también sé cómo esquivar a los directivos y a los profesores, al menos, pasar de ellos. Tuve que aprender a hacerlo, porque pocas veces conocen lo que es un ataque de pánico y pocas veces empatizan, por ende, aquí estoy, dentro del baño simulando hacer mis necesidades.
Cuando regreso al salón, diviso en el camino contrario al profesor de historia ¿se está yendo?
Kori ríe levemente cuando entra al salón y la incertidumbre me delata.
-Se ha ido ahora porque ha dejado estacionado el auto afuera, va a entrarlo.
-¿Cómo supiste que yo estaba afuera? -Ocupo mi lugar a su lado.
-Intuición -Una media sonrisa se dibuja en su rostro.
Supongo que Kori y yo nos llevamos bien porque ambas no somos de aquí, ninguna de las dos nació en el oriente, no somos asiáticas, nuestra piel es trigueña y nuestro cabello es ondulado. Chan decía que mis ojos eran expresivos y que le gustaban como sonreía. Ahora no quiero mirar hacia el frente, porque el simple hecho de mirar su espalda me traerá recuerdos de cuando lo abrazaba fuerte y acabo de dejar un poco de todo esto a mi viejo amigo.
-¿Cómo te fue ahí afuera? -Kori pregunta.
-Bien.
-¿Dejaste que la madre tierra hizo lo suyo?
Asiento.
-¿Sabes? Hablar contigo es tan divertido -Usa su sarcasmo- Pero es bueno hablar en mi lengua madre, siento que se ríen de mí cuando intento hablar hangul.
-No eres la única -Pronuncio- A pesar de mi tiempo en este país, no domino la lengua aún.
-Aunque aprendí a contar hasta mil -Suena orgullosa y luego ríe- Que estupidez.
-Yo no sé contar hasta mil, no consigo contar números altos y me mareo con esto de que cambien de nombre dependiendo si es cantidad y horas.
-Esto es difícil -Responde y sus ojos viajando al cielo- Es lo más complicado que hay, al igual que las partículas. No las entiendo. Hablo de oído.
Me río, después de un tiempo sin hacerlo conseguir reírme y algo dentro mío se detiene. ¿Por qué no hemos reído? No quiero mirar hacia el frente, pero Chan siempre sonríe y lo escucho reír, entonces ¿por qué yo no?
-¿Sabes? Sé que lo que voy a decirte puede sonar un poco brusco ahora, pero en un futuro tal vez puedas detenerte a observarlo y reflexionarlo. Vi en un video donde decían que el que más tarda en sanar es el que fue dejado, porque el que dejó como ya venía pensándolo y sabiendo lo que ocurriría, no le fue tan difícil afrontarse al sentimiento; pero tú, que no tenías idea de lo que sucedería, te duele más.
-Grandioso -Murmuro.
-Pero serás quien más aprenda de todo esto.
-¿Qué?
-Así es, porque estás tomándote tu tiempo y buscando conocer qué es todo esto que sentiste.
El silencio nos rodea a las dos y la necesidad de mirar a Chan hace que me duela todo el cuerpo. Espero que Kori tenga razón y pueda comprender todo esto que me está pasando.
-¿Dónde viste ese video? Quiero decir, ¿es alguna entrevista especial a alguien o recuerdas algo más?
Kori niega.
-La verdad que no recuerdo a quién le hicieron la entrevista, ni quién fue el entrevistador.
Nuestra conversación se ve interrumpida por los truenos y los ruidos de los rayos, mis compañeras están tan asustadas que se han alejado de las ventanas y así, sin querer, vi a Changkyun ya su novia, ella está abrazada a él como si el techo se fuera a caer. Mi corazón se vuelve crujir. Cuando dije que a veces situaciones como estas te hacen cambiar, quiero decir que hacen que uno cambie de manera involuntaria, porque ahora por ejemplo, no hay atisbo de dolor en mi rostro a pesar de que realmente quiero llorar.
-Lo controlas bien -Escucho a Kori- ¿Por qué lo abraza como si estuviésemos por morir?
Su comentario me hace reír genuinamente.
-Dime que tú nunca hiciste algo así.
Niego, realmente no he sido alguien con miedos.
-Nunca tuve miedo a su lado.
-Mierda, que cursi.
-Me expresé mal -Respondo riendo- Quise decir que nunca he tenido miedo, ya su lado tampoco tenía miedo porque así soy.
-¿Realmente no tienes ningún miedo?
-Sí, ahora sí, pero intuyo que será inevitable y el miedo es un proceso hasta lograr el objetivo.
-Eso fue reflexivo.
Río otra vez.
-¿Se están burlando de nosotros?
Alguien de atrás toca el hombro de Kori luego de haber hablado.
-No, Hyungwon, no estamos riendo de ustedes. -Kori habla primero.
-¿Y de qué tanto hablan? -Interviene Minhyuk
-No te incumbe -Responde Kori.
-Itatí, ¿de qué hablan? - Dino pronuncia esta vez.
-Del clima.
-Eso es muy superficial -continúa Dino- y han estado hablando un buen rato para que únicamente haya sido del clima.
-Escuché que habrá una fiesta esta noche ¿van a ir?
Seungcheol es el líder del grupo, al menos, de los chicos que están aquí en esta división. La historia de ellos es realmente interesante, al igual que la del grupo de Chan. Cuando todo esto sucedió, parte de mi corazón se quedó tranquilo al saber que si algo pasaba, él tenía a quien acudir.
-Eso no se pregunta -Responde Hyungwon- Manda la ubicación al grupo y ahí nos encontramos.
-Pensaba que podíamos tener un punto en común e ir de ahí todos juntos.
-¿Tú crees, Seungcheol? ¿No será complicado para las chicas?
Minhyuk observa atento la puerta del curso luego de haber hecho la pregunta, su celular se enciende arriba de su mano y él manda su atención al aparato sin prestar atención a las palabras de Seungcheol.
-¿Será complicado para ustedes? -Dino pregunta- Porque podemos ponernos de acuerdo y quien tenga auto que pase a buscarlas.
-Sólo tres chicos en el curso tienen auto -Interviene Junhui- Vernon y Shownu ya tienen sus autos llenos, y el único que queda disponible sería muy cruel de tu parte pedirle que pase por las chicas.
Dino observa de reojo hacia el frente y mi corazón se estruja un poco más, intento sonreír pero noto de inmediato el pánico en los ojos de Kori, ella aprieta mi mano y comienza a reír un poco.
-No se preocupen por nosotras. ¿Es una fiesta privada?
-Es de un amigo de Jeonghan, va a otro colegio, pero no creo que sea privada. ¿Por qué? -Indaga Junhui.
-Porque si no, puedo invitar a mis amigos del otro curso y ver si ellos pueden acercarnos.
-Esa es una buena alternativa -Responde Mingyu- Cualquier cosa, avísanos, si no, de todas maneras podría pedirle el auto a mi padre y pasar por ustedes, pero no estoy seguro de conseguirlo.
-Creo que tu padre ama mucho su auto como para prestártelo -Seungcheol ríe fuerte.
-Si tu padre llega a darte la negativa, avísame. Mi hermano puede pasarme su coche -Interviene Joshua.
-¿Tú hermano? ¿El que vive en el extranjero? -Seungcheol suena sorprendido.
-Sí, hace poco volvió de Nueva York, la empresa le dio unos días de descanso.
-Eso se llama vacaciones, Joshua -Pronuncia Seungcheol en tono burlón.
Mingyu cubre los oídos de Joshua y brinda falsas caricias sobre su cabello.
-No lo escuches, ellos te tienen envidia por tener un hermano que tiene un Toyota Supra.
-El profesor se tomó unas vacaciones -Minhyuk continúa mirando de reojo la puerta del curso- Se fue hace más o menos unos quince minutos.
-¿Por qué estás controlando el tiempo -Shownu suena desconcertado- ¿Quieres tener historia?
-¿Qué desayunaste esta mañana, Minhyuk? -Dino se escucha desde atrás.
-Es sólo que esta materia es la que me está jodiendo desde el año pasado, y la vez que consigo entender de qué habla el profesor y entregar cada uno de los trabajos a tiempo, él empieza a faltar.
-Eso es verdad- Mingyu interviene- A mí me queda terminar el último trabajo, pero él aún no lo ha pedido. Lo dio hace como dos semanas ¿verdad?
-Hasta creo que se ha olvidado- Responde Minhyuk.
-¿Eso no es mejor? -Intervengo por primera vez -Digo, está bien que hayas terminado todo un tiempo, pero al haberlo hecho cuándo él lo pida tú podrás entregarlo sin problema.
-Itatí tiene un punto ahí -Dino se adelanta- En todo caso, para no ganarte la bronca del curso, podrías preguntar si ya todos lo hicieron y así lo entregamos.
-Y si no, pues pasa tus respuestas -Seungcheol deja caer el brazo sobre el hombro de Minhyuk- La solidaridad es el mejor arma del guerrero.
-¿Qué? -Kori suena confundida.
-¿No era así?
Seungcheol ocupa su asiento con una incógnita recién creada y Kori ríe por lo bajo. Minhyuk es quien avisa que el profesor está por ingresar al aula y rápidamente, ningún alumno está parado y damos a creer que en realidad somos unos chicos aplicados que continúan resolviendo las preguntas del manual.
-Espero que hayan terminado la actividad prestada -Dice el profesor ingresando al aula- Y vaya, que sorpresa señorita Itatí, está de regreso.
Mi corazón se detiene por un segundo.
-Espero se encuentre mejor -Me observa por encima de sus lentes- Quiero que me lean las respuestas. ¿Quién las hizo?
Minhyuk levanta la mano.
-Hemos comenzado un año maravilloso, ¿no es así? -El profesor sonríe- No te preocupes, Minhyuk, sé que te estás esforzando. Te vi completando el trabajo antes de irme. ¿Alguien más las hizo?
Chan levanta la mano.
-Perfecto, entonces Minhyuk leerá la primera respuesta y Changkyun la segunda. Espero que el resto de los compañeros hayan hecho las suyas para poder hacer una buena puesta en común.
La respuesta de Minhyuk estaba más que completa, la respuesta de Chan estaba casi completa porque tuvo un pequeño error en las fechas pero pudo arreglarlo de inmediato. Chan siempre tuvo problemas con los números, los confunde, al igual que confunde los siglos. La madre hizo de todo por averiguar qué le pasaba, pero llegó a la conclusión de que era distracción. ¿Realmente es así?
El timbre suena y uno de los primeros en salir es Mingyu, porque al ser uno de los más altos, al pobre lo han sentado atrás. Y atrás es donde se encuentra la puerta. Luego de Seungcheol y Kori, camino por el pasillo entre los bancos hacia la puerta de salida. Pero algo me detiene y es precisamente un puntapié en mi tobillo. Cuando observe quién fue, la risa brota rota desde mi garganta. ¿Quién puede ser? ¿Tan apurada está?
Desde mi lugar puedo ver como uno de los chicos se cae en la entrada y el resto se detiene a reírse por la broma pesada que siempre se hacen entre ellos. Decido entonces detenerme momentáneamente hasta que el camino se despeje un poco, pero hay alguien insistiendo detrás de mí.
-¿Realmente estás tan apurada? -Pregunto a la chica que ahora es novia de Chan.
-¿Y tú quién eres?
Mi cuerpo entero se congela, pero en serio quiero reírme. Hemos sido compañeras hace casi dos años, porque ella entró más tarde, pero no es motivo para fingir que no me conoce.
-La próxima vez que quieras salir rápido, se pide “permiso”, no puedes ir pisando a las personas.
-Te lo repito, ¿y tú quién eres? -Ella cambia su tono de voz.
Vaya perfecta manera de humillarme.
-¡Oye! ¡Itatí!
Vernon y Dino gritan desde afuera, los observan que uno está encima de otro, esperando paciente en el pasillo del colegio.
Sin volver a mirar hacia atrás, me encamino al encuentro con mis compañeros. Nunca antes me habían buscado como han hecho últimamente. ¿Acaso a ellos les importa un poco de lo que ha pasado? ¿Es tan importante lo que me ha pasado?
Atrás de ella estaba él, pero ahora que mis pasos se alejan de un poco, me gustaría que se alejaran para no regresar. Mis zapatillas quedaron todas embarradas después de los incontables pisotones de esa chica. Pero un suspiro me hace comprender que estoy más cansada de lo que puedo llegar a sentir el dolor en los pies. Una cal y una de arena.








