Chorros de miel ︴Taekook

Sinopsis

ʚ Koo se sentía caliente y fue un malcriado, así que Taehyung lo sobrestimula ɞ ꒷︶꒷꒥꒷‧₊˚૮꒰˵•ᵜ•˵꒱ა‧₊˚꒷︶꒷꒥꒷ ᰔ one shot ෆ smut ෆ dirty talk ᰔ boypussy ᰔ aftercare, fluff ●◉◎◈◎◉● No acepto adaptaciones a ningún shipp ©Koonwjit0

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
Koonwjo
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

<3

Koo veía preocupado hacia sus bragas, húmedas. Solo en casa, no pudo evitar pensar en su lindo novio.

Él no se encuentra, cómo siempre, ocupado en su trabajo. Era cansado, pero no podía parar a quejarse con el coño caliente palpitando entre sus piernas.

A la mierda, no aguantaría más, ahora sus pantalones yacían en el piso de su habitación.

Mentiría si no dijera que su emoción calaba entre sus huesos, su piel se erizaba mientras se ponía una camisa de Taehyung.

Se vio al espejo de enfrente de su cama, su cuerpo era tan lindo, sus pechos no eran tan grandes, no cómo los de las chicas, pero son el tamaño perfecto para que su chico los metiera en su boca.

Con esa imagen su mano halló camino hacia su hoyito. Se contrajo por el viento frío y su tacto caliente.

Empezó dando suaves toques en círculos sobre su hinchado clítoris, ese que tanto le gustaba a su novio succionar. Sus labios pagaban el precio de su excitación, mordiéndolos para no soltar jadeos pesados.

Deslizó su otra mano hacia su pecho y lo amasó fuertemente, sus deditos en su clítoris se hicieron más erráticos.

Su expresión desbordaba placer, sin siquiera tener que meter algo a su agujerito. Pero Koo quería más, con las piernas temblando por la habitación, buscó entre uno de los cajones los dos vibradores rosas.

Los lubricó un poco y volvió a la posición en que estaba, piernas abiertas y agitado sobre la cama.

En el espejo vió su coño goteante, pequeñas tiras de líquido se escurrían hasta llegar a su redondo culo. Verse tan sucio y sensible lo hizo gemir.

Estiró con cuidado su coñito, metiendo el primer vibrador, fue fácil, Tae lo acostumbró.

Se sentía tan bien, su rostro hizo un puchero pidiendo por más. Tomó el último y lo metió con cuidado, sus paredes empezaron a apretarse, pero aún faltaba. No podía ser tan patético y terminar tan rápido y simple.

Abrió mucho más sus piernas temblantes y dejó una perfecta vista de su coño hacia el espejo. Pasó suavemente dos de sus dedos por su clítoris y su cuerpo vibró fuertemente.

Mierda, ya no podía contener más sus sonoros gemidos. Su rostro se enrojeció por la vergüenza de que alguien lo escuchara, atrajo hacia él una almohada y la mordió cómo pudo.

Estaba tan cerca, tan agitado y su coño de puta se apretaba contra los miserables vibradores. Sus dedos se movían tan rápido, cómo pudieron, en su mojado capullo.

Abrió sus piernas tanto cómo pudo, temblando y sollozando por lo cerca que estaba su orgasmo. Su boquita formó una tierna "o" y sus ojos aguados liberaron lágrimas por sus sonrojadas mejillas.

Su mano dolía, ya faltaba tan poco. Gritó fuerte cuándo su coño se apretó demasiado, los vibradores saliendo volando, dejando chorrear su orgasmo. Su pecho subía y bajaba por la intensidad de su chorro, tan fuerte que manchó parte del espejo y, a pesar de morder la almohada, estaba seguro de que lo habían escuchado.

Estaba tan seguro de ello, porque cuándo levantó la mirada, divisó que su novio llegó, apoyado sobre la puerta de la habitación. Con una notable erección, se acercó al sollozante y sensible coño de Gguk.

— Cariño, espere —.Trato de alejarlo, casi emoujándolo, pero éste era más fuerte —. Por favor, deje que me recupere.

Un azote sobre su culo lo sorprendió y gritó, viendo sólo la notable pícara sonrisa de Tae.

Éste se puso en cuclillas sobre la cama, su rostro pegado al coño palpitante y mojado de su novio.

Sabe que aunque lloriquee, el pequeño siempre pedirá por más, incluso si se le van las fuerzas para seguir.

¿Y cómo podría dejar a una cosita tan sucia de esta manera? Le daría lo que quiera.

— ¿Tocándote mientras no estoy, no? Tu coño de puta no pudo resistir una hora sin mi polla.

Escupió sobre el coño enrojecido, seguido dio lametones desde su rajita hasta el fondo de su capullo, sacando con esmero restos de la corrida de su conejito cachondo.

Koo amaba sentirse cómo una presa, tanto que dejaría que su novio hiciera con su coño lo que quiera, hasta que lo haga sentir satisfecho.

La lengua de Tae cubría su clítoris y entraba hasta al fondo, sentía movimientos lentos pero los rápido que iban los dedos en su bolita de nervios lo hacían temblar.

— Tete, basta — Lloriqueó, sorbiendo su naricita enrojecida, al igual que sus mejillas— Koo N-no pued-e más. ¡Ah, por favor!.

Sus piernas temblaban y su coñito no dejaba de escurrir fluidos que eran absorbidos felizmente por su novio, ya que para él eran incluso más dulces que la miel. El sonido de su humedad y sus gemidos por toda la habitación lo excitaba más. Sentía que en cualquier momento se iba a correr.

— ¡M-métala ya, por favor! — Demandó, con un tierno puchero

— ¿Eso quieres? — Rió, por lo lindo que se podía ver molesto y a la vez caliente. Ya sin darle tiempo a que respondiera pegó una bofetada a su botoncito y éste chillo, le encantaban los golpes ahí.

—Papi, por favor, más, por favor —. Movía su pelvis para calentar más a su noviecito y lo logró.

Tan bonito, mejillas sonrojadas, ojitos brillosos y labios entre abiertos con sabor a fresa. Pero a la vez caliente, siendo descarado por tener una de sus camisas puestas, llamándolo así y seguir pidiendo ser duramente follado.

Un grito escandalosamente agudo salió de sus labios de cereza, sus brillosos ojitos por las lágrimas mostraban todo el deseo por Taehyung. Sus piernas fueron elevadas por las manos de éste hasta sus hombros, así tenía un mejor acceso de su coñito abierto para su dueño.

— ¡Ah, Hyung! ¡Tan grande, grande!

El pequeño Koo babeaba su pecho, diciendo incoherencias por lo bueno que era su novio para complacer su urgido agujero. Amaba sentir cada centímetro tan profundo, llegando a tocar la parte sensible dentro suyo. Esa parte que lo hacía deshacerse entre sus brazos, haciéndolo apretarse mucho más, tanto que se sentía tan cerca de su orgasmo, llorando por tenerlo.

— No te contengas, Lindo. Vamos, sé que puedes.

Dicho ello, con unas cuantas certeras estocadas en su punto dulce, su entradita se contrajo y sacó chorros a montones, chorros que no dejaban de salir y poner sensible al lindo conejito, puesto que Tae no lo dejaba de embestir con fuerza.

— ¡Tócate, ahora! — Demandó, estaba tan cerca, que tomó al castañito de sus suaves caderas para empotrarlo contra su cama.

Sus piernitas no se controlaban, intentó cerrarlas, pero Tae las separó aún más, para que su clítoris tenga mejor contacto con sus propios dedos.

— ¡Tan bueno, Papi!

Gritó, tan fuerte cómo su orgasmo. Su miel salpicó en todas partes, incluso en el pecho de Tae, quién término corriéndose dentro por la fuerte presión y lo excitante que fue esa carita cuándo su orgasmo lo golpeó.

Chillidos tiernos salían de su boquita por el trance en que se encontraba, su pecho subía y bajaba, a la par que su coño rosa se apretaba demás por la sobreestimulación, tan adolorido, pero le encantaba.

— Papi, mimos.

Pidió con voz bajita entre quejidos, aún esperando a que su respiración se regulara y sus piernas dejaran de temblar tanto, con la escena del pelirrojo saliendo lentamente de él. El mencionado se acomodó mejor, saliendo del caliente interior y acomodando su ropa algo mojada, para acercarse a él y acariciar su rostro agotado y darle un besito en los rojitos labios que hacían un lindo puchero.

— Que buen chico fuiste, Cielo. — Sonrieron, cansados por el amor fuerte que sintieron— Recibiste muy bien a Papi, mereces todos los besitos y mimos que quieras.

—Me gusta serlo para usted, pero por favor, por favor, Koo quiere dormir abrazaditos.

No podía negarse a esos ojitos de bambi suplicantes.

— Te amo tanto. Así que, cómo quieras, Bebé.

Y después de limpiarlo, cambiar las ropitas del lindo Gguk y las de él, Taehyung se encontraba abrazando la delicada y fina cintura de su novio. Oliendo el olor a fresas que aún tenía y los pequeños espasmos que aún sufría su cuerpo.

Así fue, cómo se quedaron dormidos, tranquilitos, abrazándose con todo el amor que se tienen.

FIN.