RAMÉ

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Sinopsis

Mia nunca tuvo una vida fácil. A partir de los doce años, se vio obligada a hacerse cargo de su hermano menor y a trabajar duro desde muy joven para poder pagar todas las deudas que su madre le había dejado. Pero entonces apareció él, Sebastián, el hombre que se convertiría en su perdición ó ella en la de él...

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Vesstar
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

—¡Cierra la puta boca! —Ladró el señor Henley con evidente molestia, la oficina quedo sumergida en un silenció aterrador y los ojos de los trabajadores estaban fijos en la joven que había sido reprendida, la cual claramente estaba al borde del llanto —. ¡Me importa una mierda si tu hermano se enfermó y mi importa un carajo si por eso faltaste al trabajo!

— Y-yo lo s-sien... — Intentó vocalizar Mia.

—¡He dicho que te calles! — la joven cerro la boca enseguida, el señor Henley estaba tan enojado que ella pensó que en cualquier momento le soltaría un golpe — ¡Faltaste al trabajo durante 2 días! ¡¿A caso querías que yo limpiará los putos baños?! — Mia no había faltado 2 días como si nada, había avisado que no podría ir debido a que su hermano se encontraba realmente grave —. ¡Al carajo, estás despedida! ¡Saca tu puto trasero de mi edificio!

—N-no por favor s-señor H-henley no volverá a p-pasar — Rogó Mia desesperada —. R-realmente necesito el t-trabajo

—Como odio tu puto tartamudeo — escupió el viejo con desprecio — Vete de aquí antes de que te saque a la fuerza —. Sin decir algo más, el señor Henley dio media vuelta para ir y encerrarse en su oficina.

Mia se quedó helada, solo podía pensar en como es que pagaría la cuenta del hospital y la renta de la casa, había gastado todo lo que tenía en medicamentos para su hermano Joel y todavía tenía otras deudas que pagar.

— Mia — la llamó Sofia con delicadeza, pero la joven no la escuchó —. Mia — volvió a llamar esta vez con un volumen más alto mientras la jalaba de la mano, Mia giró con brusquedad al sentir el tacto frío de la mano de Sofí — será mejor que te vayas, si el señor Henley se da cuenta de que no te has ido será mucho peor para ti.

Mia se limpió las lagrimas que habían logrado salir con brusquedad, asintió ante las palabras de la única persona que la había tratado bien en aquel lugar y simplemente salió sin decir nada.

—¡C-carajo! ¡Carajo! ¡Carajo! ¡Carajo! — gritó una vez fuera del edificio, estaba enojada, quería ir a dentro y patearle las bolas al señor Henley, pero claro que no haría algo así, no tenía nada que perder, eso era cierto, pero no tenía el coraje ni la fuerza para hacerlo. Además, debía preocuparse por encontrar otro trabajo de inmediato, había perdido dos en menos de 24hrs, la señora Frida la había despedido por teléfono hoy antes de llegar con el señor Henley

—¡Eres una zorra! ¡Cómo te atreves a coquetear con mi esposo!—¿S-señora Frida? —¡No te quiero ver por mi tienda de nuevo!

Y sin permitirle decir algo, simplemente colgó. Mia intentó comunicarse con ella después de eso, pero la había bloqueado de sus contactos. ¿Ella? ¿Coquetearle a su esposo?, ¡por dios, nunca! Aquel viejo era un pervertido que se la vivía acosándola y no solo a ella, a cualquier chica que pisara la tienda de la señora Frida, pero Mia nunca dijo nada al respecto, ya que en aquel trabajo le pagaban más que en otros que había tenido.

—Dios… estoy cansada —murmuró para ella a la par que se llevaba las manos al rostro y se sentaba en la orilla de la banqueta, se quedó en esa posición durante unos minutos hasta que una voz desconocida dijo su nombre.

—¿Mia Lennox? — La joven levanto la vista para ver de quien se trataba, un hombre alto y calvo estaba parado enfrente de ella, “estoy jodida” pensó Mia al notar el traje caro y de marca que el hombre llevaba puesto.

—S-sí —admitió de inmediato, tal vez en su posición muchos hubieran pretendido ser otra persona, pero Mia había estado tantas veces en la misma situación que sabía perfectamente que evitarlo solo empeora el asunto.

—Ven conmigo .— Ordenó con una vez imponente y ruda, Mia quería echarse a correr y tratar esconderse donde sea, pero el hombre la tomó con brusquedad del hombro y la jalo dentro de una camioneta negra.

Mia era lamentable, ella sabía que era lamentable, no puso resistencia, simplemente se dejo jalonear como si fuera una muñeca de trapo... sin vida.

Después de dejarla en el asiento de atrás, el hombre tomó su teléfono —Tengo a la chica —. Informó por medio de este, Mia solía verse envuelta en situaciones parecidas casi todo el tiempo, era algo muy común para ella. “Ojalá se vuelva más fácil con el tiempo” era lo que ella solía pensar, pero nunca se volvía más fácil, siempre era peor.

Su madre era la que se había encargado de dejarle todas las deudas, no ha sabido nada de ella desde que desapareció hace 12 años... el último día que la vio también había sido el día que había conocido a Joel, su madre simplemente llegó, tomó todo el dinero que había en la casa, le dio a Joel en brazos y salió por la puerta para nunca volver...

— Perfecto, tengo al niño conmigo —. Mia detuvo sus pensamientos en cuanto escucho aquellas palabras. Eso nunca había sucedido, siempre era ella a quien llevaban para amenazarla y darle una paliza, el hecho de que ahora llevarán a Joel hizo que se le helará la sangre. Además, todo parecía ser más serio, aquel hombre alto y calva nunca lo había visto, siempre eran los mismos idiotas que iban a darle una advertencia, sin contar que tanto el carro como su ropa parecían más caro.

—M-mi h-hermano n-no tiene n-nada que v-ver —. Dijo Mia al borde del llanto, esperando que aquel hombre se apiadará y dejara ir a su pequeño hermano, pero este solo la miró por el retrovisor mientras manejaba —. P-por f-f-favor — Insistió, su tartamudeo se estaba volviendo peor, era inevitable, siempre empeoraba cuando estaba preocupada o nerviosa.

—Será mejor que cierres la boca, tu tartamudeo me saca de quicio —. dijo con una voz calmada —. No le pasará nada al niño, no al menos que hagas algo estúpido. Así que cállate, ya casi llegamos —. Mia no se tranquilizó, pero si cerro la boca durante todo el trayecto.

¿Cómo pagaría las deudas? ¡Por dios no tiene dinero ni para comer! Mia nunca había pensado en prostituirse... pero ahora lo estaba considerando seriamente.

—Baja —. Ordenó el hombre, Mia no se había percatado en que momento habían llegado y mucho menos en que momento habían salido de la ciudad, era un lugar muy distinto al que siempre la solían llevar, era una hermosa una mansión, pero no quería bajar... no al darse cuenta que estaba rodeada de puros hombres —. Baja, no hagas que me enoje. —Exigió con autoridad, y Mia sin pensarlo salió del auto, aunque para su sorpresa el hombre le hablaba con un tono un tanto respetuoso.

—¿Esa es la chica? —dijo uno de los hombres que estaban parados a lado de la enorme puerta para entrar a la mansión —. Dijeron que era hermosa, a mi me parece bastante común —. dijo para después reírse de Mia, otros de los hombres que estaban presentes se rieron junto a él.

—Tienes razón —afirmo uno — ni siquiera tiene bonito cuerpo, no hay tetas o culo. —Mia se incomodó ante sus comentarios, y llevo sus manos a su pecho en un intentó fallido de cubrir su cuerpo.

El hombre que la había acompañado todo el trayecto abrió la puerta sin mirar atrás y Mia lo siguió sin pensar, prefería estar con él que con aquellos hombres.

—¡Carol! —Gritó de repente una vez dentro, Mia normalmente se hubiera asustado por ello, pero lo primero que vio al entrar fue a su hermano menor sentado en las escaleras junto a otro hombre, ella sin pensarlo salió corriendo para abrazarlo.

—¡Oh p-por D-dios! ¿Estas b-bien? ¿T-te hicieron a-algo? —Preguntaba a la par que tocaba su rostro y cuerpo con la intención de buscar una herida o algo por el estilo.

—Mia, estoy bien, todo esta bien. — Contesto con calma Joel. Mia no podía creer que su hermano actuará con tanta madurez, pero eso siempre fue característico de él, siempre intenta no ser una carga para Mia.

—¿Sí, Carl? —una mujer alta y delgada salió del segundo piso y de inmediato sus ojos se clavaron en Mia —. ¿Es ella la chica? —Cuestionó con desagrado.

—Sí ¿Sebastián ya llegó?

—Esta en su despacho, dijo que subieras a la chica cuando llegaras —. Mia podía jurar que aquella hermosa joven estaba pensando en más de una forma de matarla.

—Ya escuchaste niña. Sígueme —Sin siquiera mirarla comenzó a caminar hacia las enormes escaleras, Mia miró a su hermano con preocupación, estuvo apunto de susurrarle que todo estaría bien, pero su hermano fue quien se lo dijo. “Esta bien, estaremos bien”, ella solo asintió y le dio un beso rápido en la frente, para después seguir a Carl, quién la esperaba arriba de las escaleras, había sido tan cortes de dejarla hablar con su hermano.

—Es aquí —. Dijo cuando pararon en un cuarto enorme con una decoración elegante, Carl salió del lugar sin hacer ningún ruido, Mia apenas si se dio cuanta cuando salió. No pasaron ni dos minutos cuando la puerta se volvió abrir, un hombre alto entró al lugar, Mia no pudo apartar la vista de él, nunca había visto a un hombre como él, tenía una cara atractiva y un cuerpo atlético, y unos ojos grises que la miraban atentamente.

—¿Mia? —preguntó incrédulo.

—S-sí

—Tu madre dijo que eras hermosa —Dijo sin dejar de mirarla —Si te soy sincero creó que me engaño —aquellos ojos grises comenzaron a vagar por el cuerpo de la joven, Mia en otra ocasión se hubiera sentido incomoda pero algo que dijo captó su completa atención.

—¿M-mi m-madre? —preguntó con un tono de voz apenas audible —¿V-viste a-a mi madre?

—Sí, me dijo que tenía una hija hermosa, el doble de hermosa que ella y que si le prestaba más dinero podría tenerla. Pero parece que mintió, eres bonita pero no eres ni la sombra de tu madre. —Explico con un tono cortes y elegante.

—¿P-p-perdón? — ¿Su madre la había vendido? No la ha visto durante 12 años y lo primero que sabe de ella después de tanto tiempo es que la ha vendido a un mafioso. ¿Qué se supone que iba hacer ahora? Probablemente este sujeto la mate por no ser lo suficientemente bonita, no podía morir, Joel solo la tiene a ella ¿Qué se supone que haga un niño de 10 años solo? —T-te pagaré, p-pagaré t-todo l-lo que ella te p-pidió, p-pero n-no m-mates... p-por f-favor.

—Muy bien —Habló Sebastián con una sonrisa coqueta. — ¿Puedes quitarte la ropa?

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Buenos personajes

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