De coronas y amores escandinavos

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Sinopsis

Imagínate tener a tres de los jóvenes solteros más codiciados de toda Europa de pretendientes, un sueño ¿cierto? Pues eso no es para Marie, como la princesa heredera de Mónaco debe elegir a su prometido. Hubo varios pretendientes y finalmente tras una selección quedaron tres candidatos: Suecia, Dinamarca y Noruega. ¿Quién de todos podrá alcanzar el corazón de la princesa?

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Yeli Torres
Estado:
Completado
Capítulos:
29
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1


La primavera es mi estación favorita del año, las flores, el clima todo me alegra. En primavera también es mi cumpleaños y eso trae una responsabilidad junto a la mayoría de edad. Flowers de Miley Cyrus suena a través de mis auriculares mientras que la tarereo pienso en que me gustaría ser la mujer de esa canción. Una mujer fuerte y empoderada que no necesita un hombre.



Mi padre me ha puesto en una posición incómoda, y creo que aún no es consciente de ello. Miro el cuadro frente a mi sin ninguna expresión en el rostro. Las mujeres lloran mientras están acostadas en el suelo suplicando, otras sonríen mientras que otra mujer muy conocida por los europeos es quemada en una hoguera. Se trata de la muerte de Juana de Arco según un pintor de mi nación. Lo llamo "El sacrifico".



Siempre habrá mujeres débiles que se lamenten hasta morir, siempre habrá mujeres venenosas y altivas que disfruten ver sufrir a los demás. Pero siempre habrá mujeres como la Juana de ese cuadro que mira altiva y orgullosa la bandera francesa mientras ella arde en la hoguera. Mujeres que por un bien mayor hacen sacrificios.



La primera vez que vi el cuadro tenía trece años y me emocioné, según fui entendiendo el porqué de que mi familia lo mantuviera como la pieza principal de la colección real esa emoción se esfumó. Para que cada Aubriot recuerde que por el apellido y la corona a veces hay que hacer sacrificios.



— Alteza, la princesa Denisse esta aquí.



Tras el llamado de mi guardia personal salgo de mi ensoñación, asiento en su dirección. Una chica mayor que yo aparece junto a mi, las características tan similares entre nosotras a veces hacían confundirnos a algunos con mellizas. Pero es que amabas teníamos rasgos de los Aubriot. La mire y me sonrió.



Mi mejor amiga y prima Denisse Aubriot es una chica realmente hermosa. Su cabello largo y laciado castaño oscuro caía sobre su espalda, sus ojos marrones brillaban y su sonrisa podía iluminar todo el salón. Admiraba a mi prima, porque a pesar de todo lo que pasó seguía siendo fuerte y soportando un día detrás del otro.

— Hey, no lo pienses demasiado ¿si?—si comento rompiendo el silencio y tomándome de los hombros para girarme y verla a los ojos— Deja que las cosas fluyan.

Asenti y ella no necesito más para abrazarme, adoro estos momentos con ella ya que nadie más que ella me conoce y comprende a tal manera que sin decir alguna palabra entienda lo que necesito. No es mi prima, no es mi amiga es mi hermana y tenerla aquí justo hoy me hace feliz.

—¿No deberías estar en Mónaco?—le pregunto cuando nos separamos

— No te dejaría sola hoy jamás, se que esto es difícil para ti y mis abuelos querían verme —dice sonriendo a medias

Sus abuelos pueden ser muy exigentes, aunque más su abuela que su abuelo.

—Bonito collar—le digo observando el collar de oro rosado con una mariposa de dije que cuelga de su cuello.

— Un regalo de patrocinador, la abuela insistió en que lo llevara—dice con una mueca

No puede quitárselo, hoy habrá fotos y su abuela lo notará. Mi prima es modelo, desde que tuvo la edad suficiente en su adolescencia. Su abuela quiere convertirla en una réplica exacta de su madre. A veces algunas personas no aceptan que otras ya no están en nuestras vidas.

—¿Quién es el patrocinador?—pregunto temiendo la respuesta

Como sea algún viejo verde o algun conocido que podría ser su padre juro que pierdo la cordura y voy a decirle cuatro cosas a la duquesa.

— Axel Wilhelmsen —murmura y suelta un suspiro

Axel es el futuro rey de Noruega, el y mi prima fueron novios, su abuela insiste en que tienen que volver a estar juntos y la verdad es que si yo no conociera la historia completa también lo querría. Hoy en día mi prima hubiese sido la próxima reina de Noruega si no se hubiera roto el compromiso pero fue una decisión de mutuo acuerdo.

—¿Estas lista para esto?—me pregunta y asiento con temor— Pues vamos.



Ambas comenzamos a caminar por el palacio, dejando la sala principal atrás. Caminamos por los pasillos de paredes beige decorados con colores dorados y esculturas para llegar afuera donde estarías todos llegando. Diviso a lo lejos a mi hermano cerca del campo de futbol y los demás estudiantes.



Saint Salazar es una academia real para chicos con sangre real ubicada a las afueras de Paris. Mi familia donó el castillo hace décadas y aquí han estudiado mis padres, mi prima y nosotros. Este es nuestro último año por lo que ver a los mismos compañeros llegar en sus autos no me emociona demasiado aunque si hay algunos de segundo y primer año. Mi mirada se detiene en los príncipes de Suecia y la menor de ellos me sonríe alzando la mano saludandome e imito su gesto.

A lo lejos vemos a los hermanos Wilhelmsen recostados del descapotable clásico color blanco de Axel. Quiero ir a saludar pero se que será incómodo para Denisse asi que ya habrá tiempo.

—Esta más guapo ¿no?—susurra mi prima con una sonrisa boba mirando a Axel a lo lejos pero luego la suplanta por una mueca seria— Que va, estoy delirando.

— Por supuesto—menciono por lo bajo rodando los ojos con ironía— Sabes Fernando me dijo una vez una frase que va mucho con ustedes dos.



Ella me mira expectante, se que ellos dos se hicieron mucho daño. Pero se siguen queriendo y cuando dos personas se quieren es algo imposible de ocultar.

— Es así: Donde hubo fuego nunca llegaron los bomberos.

Ella suelta una risa al escuchar eso y niega con la cabeza. Nos ganamos las miradas de todos pero no me importa en lo más mínimo.

— Fernando es una mala influencia, le llamaré y le prohibire hablar contigo— bromea

Fernando, su mejor amigo y de Axel es el príncipe de España. Pero si por algo es conocido Fernando de Alba es por sus incesantes chistes o "chascarrillos" como lo suele llamar el de la tierra flamenca.

—Claro mamá.

—Jeanie—dice usando el apodo cariñoso que suelen usar mis familiares ganándose así mi atención— No estés molesta con ella por favor.

No la miro, evito su mirda ya que estoy molesta con ella por mencionarla. La madre que yo conocía hubiese llorado, le hubiera suplicado a mi padre que no me obligara a casarme. Ella solo se resignó.

Pero supongo porque fue así con ella, fue así su matrimonio. Ni siquiera se conocían del todo bien solo casaron a la princesa Sofía de Grecia con el príncipe Marc André de Mónaco.



Solo quiero que seas feliz, créeme que tienes más opciones de las que yo tuve.

Me dijo esto antes de venir para el internado. Siempre he sabido que mis padres no se aman, tal vez se quieran y se admiren pero amor no hay. Pero ambos comparten una nación y dos hijos supongo que hay maneras de amar que no son como las plantean en los libros románticos.

A pesar de todo no puedo enfadarme con mi padre, mi papá es la persona que más quiero en el mundo. Lo que me hace sentirme mal porque siento que excluyo a mi madre y no le doy el amor que merece.



Mis ojos se detuvieron en un chico de cabello color miel que bajaba de su auto y los suyos también se detuvieron en mi durante unos segundos. Después de eso desvío la mirada y yo trague mirando hacia mi prima que me miraba con una sonrisa a medias.



—Ve—me alienta y decido hacerle caso



Me acerco hasta donde se encuentra el chico alto de cabellos y ojos color miel. El me sonríe y yo a el, no decimos nada por algunos segundos y suelto un suspiro rendida.



—Aymeric—digo su nombre se deslizando cada letra por mis labios

— Marie.



—¿Qué tal tu verano?—pregunto rompiendo el hielo



— Bien, sabe no quiero hacer esto incómodo. Entiendo tu posición y que lo que sea que tuvimos ha quedado en el pasado—me dice a lo que asiento



— Hubiera sido genial que fueses tu—le digo

— ¿Por que fui tu primer novio?—dice sonriendo



— No, porque eres importante para mi—le digo apretando los labios después



— Fer te envía saludos, esta muy ocupado siendo el próximo rey así que pide que lo llames cuando puedas. Que te voy a contar si ya debes saber como es—se toca la nuca incomodo, es un gesto muy común en él — Bueno nos vemos después.



El se aleja rumbo a su auto seguramente a recoger sus cosas y yo me quedo con la mirada perdida hasta que mis ojos marrones se topan con unos grises tormenta. La pared de acero no parece decidida a mirar hacia otra parte por lo que termino yo con la guerra de miradas.



—¿Estaras bien?—pregunta Denisse



—¿Lo estarás tu?—le pregunto al ver que los hermanos Wilhelmsen se acercan a nosotras



— Podre sobrellevarlo, lo he hecho por todo un año—dice colocándose más recta



—¡Axel!—chille emocionada y voy a abarazarle



El me estrecha entre sus brazos y luego me suelta para revisarme examinado mi rostro y luego mi cuerpo.



— Estas más delgada—dice con el ceño fruncido



— Que obsesión con lo que come o pesa uno tienes—dice a su lado el menor de ambos



— Si te dejo hacer las cosas por ti solo estarías muerto hace ya años—lo señala su hermano



El rubio de ojos verdes me ofreció una sonrisa y fui a abarazarle emocionada. Nos separamos luego de un rato para ver cómo nuestros hermanos mayores se miraban sin decir nada.



—Esto es incómodo—me susurra Erik al oído



—¡Hey hermano!—dice mi hermano llegado a abrazar a Erik a mi lado



Esta agitado y lo miro preocupada, ha estado sudando. Tomo su barbilla y examino su rostro. Lo suelto en seguida y me dispongo a caminar hacia el interior del colegio.



Al entrar al palacio veo al príncipe Christian y su mirada gris vuelve a dirigirse a mi. También la de todos están sobre mi incluida la de Astrid y Sirius Karlssen. Soy la próxima reina y según se dieron las cosas todos estarán observandome por un buen tiempo asi que ya debería irme acostumbrando.



Este es mi destino, desde el día que nací mi vida le pertenece a la corona y este es mi sacrificio por ella. Mi madre hizo el suyo en su día y supongo que algunas historias se repiten.

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