Tú y yo no estaba en mis planes

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Sinopsis

En Saint Marcus School las novedades viajan a la velocidad de la luz. Esta vez la atención es robada por la insólita noticia de que el absurdamente guapo y codiciado Lester Robertson se dejó cautivar por la insulsa chica come libros, Susanne Atterberry. Pero esta historia no se basa en ellos, señores, sino que en uno de los corazones rotos que un cliché emergente dejó. Gigi Colbert es una ilusión quebrada. Rodd Harber, un caos emocional. Ellos no se interesaban por la existencia del otro hasta el baile que da la bienvenida al nuevo año escolar, y después del evento, tal vez el único deseo que compartían era el de no cruzarse con el otro jamás. Pero la vida da muchas vueltas, incluso más de las que Gigi y Rodd, entre miradas ariscas y comentarios groseros, dieron en un solo baile. Libro #1 de la serie Cupido en Saint Marcus School Todos los derechos reservados© La copia o adaptación no autorizada de la presente obra podría implicar sanciones legales. *Créditos por los recursos utilizados en la portada a quien respecte.

Estado:
En proceso
Capítulos:
15
Rating
3.0 1 reseña
Clasificación por edades:
13+

Introducción

Un nuevo romance había surgido en Saint Marcus School*, no hace poco tiempo, y eso era algo de lo que muchos se habían dado cuenta, sólo que el día de hoy era oficial. El galán, atlético, desaforado y siempre codiciado Lester Robertson, capitán de The Red Claws, el equipo vencedor, por tercer año consecutivo, del campeonato de fútbol americano regional, y también motociclista de carreras clandestinas los sábados por la noche, se encontraba de rodillas, rodeado por una multitud de estudiantes perplejos y expectantes, frente a una chica. Pero no frente a cualquier chica. Se trataba ni más ni menos que de la insípida, introvertida, soñadora y siempre devoradora de libros Susanne Atterberry, ganadora del primer y único concurso de deletreo a nivel regional en el que participó, de relaciones amorosas nulas y antes renuente a asistir a fiestas hasta que, por un motivo desconocido, se le veía en todas en las que Lester Robertson se presentaba, quien, en este preciso instante, con auténtica sorpresa alternaba la vista entre Lester y la enorme pancarta que sostenían sus amigos tras él, la cual rezaba: «Conocerte fue la mejor de las casualidades, y que te enamoraras de mí, una bendición. ¿Quieres ser mi novia?».

Parecía que la inesperada petición de noviazgo y la muchedumbre que murmuraba a su alrededor la conmocionó al extremo de hacerla enmudecer, pero, después de un momento que le tomó considerar el dictamen de sus sentimientos y llegar a una resolución, ella exhaló, y con una determinación plasmada en ese rostro sonriente, en cuya belleza casi nadie había reparado hasta que Lester se interesó en ella, respondió...


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