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E. T. | JJK-KTH

Sinopsis

Eres tan hipnotizante ¿Podrías ser el diablo?¿Podrías ser un ángel? Tu toque, magnetizando, se siente como si estuviera flotando, deja mi cuerpo resplandeciente. Dicen, ten miedo, no eres como los demás. Amante futuristico, ADN diferente, ellos no te entienden. Eres de otro mundo. Una dimensión diferente, abres mis ojos. Y estoy listo para ir. Llévame a la luz. Bésame, bésame. Infectame con tu amor. Lléname con tu veneno. Llévame, llévame, quiero ser tu victima. Listo para el secuestro. Chico, eres un extraterrestre. Tu toque, tan extraño es sobrenatural. Extraterrestre; eres tan supersónico. Quiero sentir tus poderes. Aturdirme con tu láser. Tu beso es cósmico. Cada movimiento es mágico. Por qué eres diferente. Diferente...

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Emi-ssi
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único.🔞

You're so mesmerizing ¿Could you be the devil? ¿Could you be an angel?


Vaciló cada arreglo que hice en mi aspecto físico para cautivarlo. Cada prenda de ropa, y el perfume que me puse para intentar seducirlo. Cada centímetro que recorrí para acercarme a él. Cada pregunta que le hice con la intención de conocerlo más. Cada voseo que hice con la intención de marcar más profundo en el terreno su confianza. Cada muestra de interés o de atención que le di. Vaciló el tiempo que invertí pensando en las palabras justas para sacarle una sonrisa, y el que invertí pensando en las palabras justas para conquistarlo. Cada mirada tierna o lasciva que le hice, y que funcionó. Cada llamada telefónica que le hice, y que fue oportuna. Cada regalo que le ofrecí, y que le gustó.


¿Dónde está la culpa? Mejor dicho, ¿por qué hay que sentir culpa de lo que sentimos? ¿De lo que hicimos? ¿De lo que estamos haciendo?


Descarado aquél o aquella que desprecie todo lo relacionado al sexo, aunque sea un sexo consentido desde los cimientos hasta la cúpula. En un planeta en donde el sufrimiento fue convertido en un deporte de masas. Caradura aquél o aquella que aborrece toda cosa que tenga que ver con el placer sexual, aunque sea un placer sexual regado de amor. En un planeta en donde el dolor no tiene jerarquía alguna. Cínico aquél o aquella que siente repulsión hacia cualquier cosa relacionada al sexo, aunque sea un sexo arropado, abrigado y cobijado en el respeto mutuo. Farsante y de retórica ficticia, simulada, fingida, artificial y postiza sea aquél o aquella que dice odiar el sexo.


Amo esas noches escarchadas en las qué él baila o se mueve como una total desprejuiciado en la habitación, enteramente vestido por obvias razones, sí, pero la sensualidad igual se convierte en algo casi tan omnipresente como el nitrógeno. Casi el mismo amor que siento por la mejor música, el mejor cine y el mejor teatro. Me enloquece cuando él junta y aprietas sus glúteos con mis partes bajas, como si de la nada se hayan convertido en imanes de gran carga magnética. Me rocían en la mente ideas de querer sacarle algo de lo que tiene puesto, y digo “algo” para no decir “todo”.


Pienso en meter mi mano dentro de sus bragas como si fueran una bolsa con monedas de oro, en meter mi mano dentro de su delicioso agujero como si fuera un pequeño maletín con una gema de diamante en su interior, es así como quiero verlo. Sueño con sacarle las bragas como si fueran la envoltura de una golosina, sacarle el orificio como si fuera la envoltura de un regalo, introducir mis dedos en su boca como si los estuviera metiendo en un recipiente de agua tibia, es así como me lo quiero imaginar.


Disfrutar de nuevo y lentamente, de la desnudez de su cuello. De la desnudez de sus hombros. De la desnudez de su pecho. De la desnudez de su vientre y su espalda. De la desnudez de sus piernas y sus glúteos. De la desnudez de su entrepierna besándola como a un girasol. De la desnudez de sus pies. De la desnudez de sus mejores sentimientos por mí. Hacer otra vez del erotismo un gran telón de fondo, hasta bombear nuestras vidas con más vida, palpitándonos bilateralmente. Volver a trazar delicadamente con mis manos, caminos imaginarios que vallan desde su frente hasta su espalda alta. Desde su nuca hasta su espalda baja. Desde sus orejas hasta sus codos. Desde su cuello hasta su pelvis. Desde sus hombros hasta sus caderas. Desde su clavícula hasta su ombligo. Desde la vibración más viva del surco entre sus pezones, hasta sus glúteos. Desde sus muslos hasta sus tobillos.


Tocando cada parte mientras muevo mis manos por todo du cuerpo y él grita y exclama a por ellas. Susurrando maldiciones y moviendo su cuerpo mientras apretó y jalo su pequeño y hermoso pene, donde chorrea y me llena de alimento. Succionó todas aquellas que bajan por el puente de su cordura, guiando mi mente al hueco donde jamás e querido salir, por qué por más qué él proteste, de ahí soy. De ahí voy a ser. De ahí voy a vivir, y...por ahí voy a morir.


Gigantescas ganas me dan de darle un largo e intenso sexo. Un sexo extenso y potente. Un prolongado y enérgico sexo. Y al final un soñoliento sexo. Pausado, intenso. Un aletargado y pausado sexo. No sólo en la boca, sino también en sus mejillas, en su cuello, en sus pezones, en sus hombros, en su espalda, en su vientre, en sus muslos, en sus glúteos. En su zona más íntima y personal también, hasta que llegue a agarrarse una de sus piernas con sus brazos, juntando su boca a su rodilla y cerrando los ojos, alejando con todas las fuerzas de sus pies la distancia que existe entre sus dedos, agradables al tacto como piedras semipreciosas y del tamaño de uvas negras y blancas para vino de botella.


Verlo bonito y de buen humor es lindo. Verlo bonito, de buen humor y caliente es algo que no tiene precio. Es un atracón de dicha. “J-jodeme tan rico como tú puedes, p-papi” “ah, ah, ah. Uh, aahhh”. Tan jodido me veo. Tan jodido me siento. Tan jodido te tengo, Kim Taehyung.


Soy partidario de su placer, un seguidor de su placer. Simpatizo con su placer. Soy un aficionado, un afiliado, un adicto. Hay encuentros en donde me olvido íntegramente de dónde dejé mi ropa interior, de dónde dejé mi pantalón, de dónde dejé mi camisa, mis zapatos, mi abrigo. Pero no me interesa. No me interesa en absoluto, y quiero que él se interese aún menos en dónde dejo sus costuras exteriores.


Quisiera tener una pequeña toalla, y entretenerle la próstata –expuesta a mí– con ella. Quisiera tener un pañuelo, y rozarle el caliente orificio con el. Quisiera comprarme una franela, y hacerle repetidos movimientos circulares, en su manzana de Adán, con ella. Quisiera tener una bufanda, y acariciarle alentadoramente el tesorito con ella. Quisiera agarrar una almohada y frotarle la punta con ella a su pequeño cisne –de aspecto benigno–.


Aunque tales acciones parezcan ser detalles pequeños, inocuos o insignificantes, a veces son capaces de hacer que la pasión esté agazapando, esperando para atacarte, arrancándote la impasibilidad y la frialdad, escondiéndolas en lo más inaccesible de tu mente.


Sediento y hambriento mis pasos apresurados pierden fuerza, retuerce mi cordura y la poca paciencia que queda huye, corriendo y buscando la salida al laberinto al que me e hundido, hurgando por montañas de pereza. Buscó una salida, una huida. Nada. No. No hay nada. Y alzó mi cabeza buscando el sonido de su voz. Tan suave y cálida, susurrando incoherencias mientras llama a por mí, liberando su olor y plegando su cuerpo a la suave manta que proteja la cama en la que su cuerpo ruega a por mí.


Y un recuerdo baga mundanamente por mi sucia y retorcida mente, donde disfruto llenarlo y hacerlo gritar, exhalar el aire a sus pulmones y expulsarlo cuando tocó cada parte de su trabajado cuerpo. Exquisito. Sí, pueda qué hace mucho no toco aquello que grita y ruega por mí nombre. Muchos pueden tocar y ver, pero por ahí bien marcado está mi nombre. Mi apellido y todo lo que sea dictado a mí. Soy yo. Simplemente yo.



—Masajea, masajea, masajea.—exclama meneando su trasero en las palmas de mis manos. Se me levanta aún más. Jadeo plegando mis palmas a la carne de forma tosca—. Soba, soba, soba.—susurra restregando su sudado miembro contra mi pierna.


Maldita sean las calenturas de media madrugada. No culpa la suya, por qué yo quiero que me diga. Que me dé la cálida bienvenida, quiero, mientras su respiración se va tornando más irregular. Hasta qué en las puntas de los dedos de sus pies sienta algo realmente agradable. Hasta que tenga una sensación de hormigueo en su estómago y esté metiendo de lleno en tales sensaciones, colapsando de ellas, y consumiéndome en sus reacciones con los ojos llenos de emoción.


—Ah, ah. Ahí, ahí, ¡A-ah!—gime expulsando tiras y tiras de semen de las cuales cojo con mis dedos, metiéndolos a mi boca probando su exquisito sabor—. Ammmh, m-maas. Ah, ah, a-ah.


Empujó su cuerpo contra la cama, empujando sus piernas hacia su pecho y llevándome los dedos de sus pies a mí boca. Expuesto y excitado. Me encanta. Sopló sobre su anillo nervioso dejando caer mi lengua dando suaves y relajados lengüetasos al rededor, llenando mi boca de su fabuloso sabor. Dulce de leche. Tan jodidamente rico.


—Paciensa, nene...—jadeo empujando con fuerza mis dedos en su interior. Sacó y meto. Abro y cierro. Encojo y empujó—. S-siente como mis dedos salen y entran en ti, m-maltratando y deshaciendote en gemidos.


—¡A-ah! Por favor, p-por favor, por f-favor.—exclama empujando su cuerpo hacia abajo, sintiendo tan jodido el paraíso—. ¡T-tan rico-o!


—Agh, s-sí, sí, sí.—susurro empujando mi lengua contra sus rosados y erguidos pezones—. Gime, gime mi nombre, precioso.


Por cada sensación de hormigueo qué te agarre, te juro, que sí pudiera te besaría y te lamería al mismo tiempo el vientre. Pero mi boca está ocupada en tus deliciosos botones. Introduciría mi lengua en tu ombligo y recorrería su borde también. Y cuando sea el momento, deshare mi semilla ahí, para que entre en cada parte de ti. Y comería de el con tanto interés. Tanta gracia y hambre lobuna. Jodido seas.


—¡J-jesus!—impulso mis caderas hacia arriba, tratando de buscar tu preciado tesoro. Jodido serás, Kim Taehyung—. M-más, más, más. ¡A-ahnm!


Contengo el aliento al mundo que sumerjo mi barita mágica en su cósmico tesoro. Lenta y torturosamente. Retuerce su alargado pié en mi hombro presionando con rudeza el puente de tu talón en mi hombro sacándome un quejido de dolor. Pero un dolor placentero, de esos que encienden la fogata feroz en mí interior. Me estremezco impulsando un ráfaga ametralladora pesada contra mi vientre y su delicioso trasero, empujó contra su pesado cuerpo. Lento y certero.


Giró momentáneamente las caderas en círculos tratando de encontrar los puntos sensibles en sus apretadas y estrechas paredes. Jodidamente el paraíso. Mí bonito echa su cabeza hacia atrás llevándose consigo mi paciencia, gira los ojos y meneó delicadamente y profundamente mis caderas, nuevamente. Trato de hacerlo sentir bien, siendo cariñoso y delicado para que sus paredes se agranden y reciban mi virilidad masculina con cariño.


Recuesto mi cabeza contra sus piernas buscando que mi vientre se contenga y pueda bajar la intencidad que surje en mi interior de forma rápida. Quiero correrme. Vuelvo a girar las caderas en círculos tratando de apaciguar aquel feroz sentimiento de adrenalina. Joder, me vengó. Gruñó reteniendo el aliento al sentir cómo Taehyung empieza a mover sus caderas contra las mías, moliendo mis entrañas y haciendo añicos mi paciencia.


—M-muévete, maricón. ¡A-ah!—gime empujandose con fuerza hacia abajo, aplastando mi falo y ahogando mi sensibilidad—. ¡J-joder! ¡Q-qué te muevas!


—Quieto, chiquitín.—susurro chocando con fuerza mis caderas contra su trasero, arremetiendo con dureza su interior. Chilla gimiendo como fuerza.


Su jodida voz como la de un ángel. Puedo enloquecer con el simple rocé de nuestras pieles, calientes y exitadas, fundiéndose entré sí, queriendo más y cada vez más. Cómo un extraterrestre con hambre queriendo derribar a su oponente. Conduzco mecánicamente mis caderas con rudeza a su trasero, arremetiendo y golpeando duro y certero. Taehyung gime y retuerce su cuerpo bajó el mío, rogando por la tan, malditamente, deseada liberación.


—¡A-ah! ¡Ah, ah, ah, ah! ¡j-joder, o-oh!—gemia expulsando espumas carnavaleras y gotas de sangre dominando el ambiente. Penetró con fuerza—. ¡Agh! M-más, más, m-más, más. ¡Uh, U-uh! ¡A-ahí, ahí, a-a-ahí!—rueda sus ojos ahogando sus gemidos contra mis manos, las cuales presionan con rudeza su cuello. Ahogandolo—. ¡S-sí! ¡A-AH! ¡AHÍ, AHÍ!


—¡Dilo!—gruño cacheteando con fuerza su trasero. Kim gime, brincando contra la cama. Gruñó reteniendo mi mano en su culo, apretando y rasguñando su piel—. ¡Grita mi puto nombre! ¡Dilo, maldita perra!


Sacó mi pene de forma rápida sacándole una exclamación ahogada en protesta. Ignoró sus llamados tomando sus piernas dándole vuelta a su cuerpo de un jalón, dejando su estómago y rostro contra el sucio colchón. Acomodó su cuerpo en las mantas tomando sus manos y cierro las esposas en sus muñecas. Dejándolo atado a mí. Presiona sus deliciosos cachetes contra la almohada bajo su rostro, meneando su trasero en busca en la atención de mi pene. Oh, pero aún no. Niego lentamente dejando caer mi mano en su respingón causando una ola de placer en su rostro. Tan rico.


—¿Quieres ésto, chiquito? ¿Deseas que tú papi te de la atención qué necesitas? ¿Umh? ¿que dices?—susurro recostado mi estómago contra su espalda, presionando mi –aun despierto– miembro contra su redondo trasero. Él asiente—. ¿Crees merecerlo? ¿Piensas que lo mereces? Oh, mejor dicho... ¿Lo merezco?


Taehyung asiente hacia mi dirección, buscando doblar aún más su cabeza. Niego. Despacito me voy quitando de su cuerpo, pegándole una cachetada a su redondo y exquisito trasero, el cual llama a gritos a por mí nombre. Uh, tan jodido está.


“¡Ah, ah, ah!”, “¡ay, ay, ay!”, “¡mmm!”, “¡oh, oh, oh!”, “¡uf!”, “¡uh, uh, uh!”, quiero que me diga con agudo entusiasmo, mientras está arqueando su espalda y moviendo su cabeza de un lado y otro. Quiero hacerme un amigo fraternal de su mariposa, ponérsela blanda y tierna de amor, como un algodón. Hasta qué le sobré el frenesí, formando la “V” de victoria con sus piernas casi sin darse cuenta, y agarrándome la cabeza acariciando mi pelo con sus uñas. Piernas que hacen ademán de querer seguir sintiendo. “Estoy disponible”, “estoy encantado”, “sigue, sigue, sigue”, me quieren decir. O será que una pierna querrá decir “amor” mientras la otra querrá decir “paz”.


Sacó mi jodía cabeza de ahí.


Sigues meneando tu trasero en busca de mi atención y yo sigo negando mi cuerpo a ir hacia ti. Grita mi puto nombre, carajo. Cierro los ojos al ver cómo levantas tu trasero ante mis ojos, meneando con sensualidad tus apetecibles testículos, los cuales golpean tu entre pierna creando un armonioso sonido. Sonido que alimenta mi hambre y hace mis sentidos querer enloquecer. Quieta, tentación. Caminó despacio hacia tu trasero tocando cada parte de el con hambre y amor, queriendo hundir mi lengua o mi pene en el. Y que jodido calor hace. ¿Por qué no gritas mí, jodido, nombre? Amor.


—P-por favor, por f-favor.—susurra contra la almohada, bajando su culo contra mis manos. Incitandome a caer en la tentación, y una mierda—. S-sí, Daddy. A-asi, sí, sí. ¡U-uh!


Hundo con rudeza uno de mis dedos en su –todavia– estrecho orificio. Ruedo los ojos al sentir como sus paredes apretan con fuerza mi dedo, queriendo tomarlo todo, succionando y arrancando, nuevamente, la paciencia en mi cuerpo. A la mierda la amabilidad. Sacó mi dedo con fuerza, tomando sus caderas y acomodando mi miembro entre sus nalgas. Penetró duró.


—¡A-AH!—golpeo con fuerza, cogiéndome con rudeza su culo. Levantó mi mano dejándola actuar por sí sola, chocando contra la carné de su trasero. Gime y gime—. ¡Ay, a-ay, ay, ay!


A su amigo íntimo me lo estoy comiendo, pero devorandomelo bien, que sólo con el me puedo dar por satisfecho ahora, aprovechando que se despertó de su letargo. Lo quiero dejar más verde, más soleado y más enflorecido de lo que lo él lo puso en su estado de ánimo, magníficamente primaveral. Quiero dejárselo con la misma benevolencia que un gato siamés a los pocos días de nacer. Apretarle el trasero entre mis dedos, presionarlo con mi dedo pulgar o succionarlo, como más le guste a él. Quiero que lo frote hasta que sienta que no puede dejar de tocarse y se inunde de un cosquilleo cada vez más impaciente. Hasta que sus dedos, sin tapujos en su actuar, provoquen un terremoto en todo su cuerpo, tambaleando sin equilibrio, y su pelvis se mueva por sí misma de adelante a atrás, codiciando de nuevo un contacto que pronto le daré.


Sigo golpeando contra su trasero con fuerza, presionando con fuerza mis manos a la nuca contraria, horcandolo desde atrás. Suelto una mano de la nuca contraria y hago presión con el dedo pulgar la manzana de Adán de mi bebé. Taehyung gime y retuerce su cuerpo contra la cama, expulsando hilos de saliva de su boca, girando los ojos y gimiendo con impaciencia. Lo cojo tan bien. Y soy un experto. Nadie como yo lo coje. Nadie como yo lo hace sentir y desvanecer como lo e echó yo. Nadie.


—¡A-agh! ¡Así, así, sí, si!—gime echando la cabeza hacia atrás. Dejá caer espuma por sus labios, la cual yo con mucha paciencia limpió y succionó. Tan delicioso—. Por favor, por favor, por favor. ¡A-ah! ¡Sí! ¡D-dios, si!


Sigo golpeando su próstata con rudeza, tocando todos sus puntos dulces. Succionando y lamiendo los rincones más sagrados de su cuerpo. Besando y comiendo lo más delicioso de su pequeño y hermoso cuerpo. Lo sientó. Siento venir lo que e querido, o mejor dicho, lo qué hemos querido desde que iniciamos ésto.


—Gime mi maldito nombre. Vamos, pide por mi puto nombre, gime el nombre del hombre que hace que sientas todas estas deliciosas sensaciones. Vamos, grita, gime, ¡Haz algo!—gruño meneando en círculos mis caderas. Él gime como respuesta, susurrando maldiciones y dejando escapar mi nombre en un lento murmullo—. Te encanta, yo sé que sí. Te encanta sentir como mi pene entra y sale de tu interior, sacándote esos gloriosos y benditos gemidos. Te encanta, sé muy bien que te fascina, te pone escuchar cómo nuestras pieles chocan y mi pene entra y toca cada uno de los gloriosos nervios en tu jodido paraíso. Te encanta mi amor, te encanta sentirme muy profundo en tu interior. Te encanta ver lo bien que te jodo, como te cómo y cuando me corro.—murmuro dejando caer mi mano contra su culo, apretando y rasguñando toda su piel. Lo siento temblar bajo mi cuerpo, lloriqueando y gimiendo mí nombre—. ¡Agh! Tan jodidamente bueno. Tan delicioso que eres, mí amor. Mío, mío, mío. ¡O-oh!


—Tuyo, tuyo, tuyo. Sí, sí, sí.—lloriquea dejando caer su cuerpo contra el colchón, temblando y tratando de irregular su estropeada respiración. Se a venido. Empujó contra su culo apretando unas cuantas estoncadas hasta dejarme venir.


Siento como mi liberación se expande de forma rápida en el interior de mí pequeño, sacándole suspiros y temblores repentidos a todo su menudo cuerpo. Salgo lentamente su interior dejándome caer aún lado de su frágil cuerpo, respirando y exaltando con irregularidad. Siento mis pulmones quemar y mi corazón bombear de forma dolorosa. Quemando todo mi interior y diciéndole silenciosamente a mí cuerpo que los deje descansar.


—Eso, fue...—susurra Tae, pasando su brazo sobre mi pecho. Abrazándome contra él.


—Delicioso.—susurro cortando sus palabras. Él menea la cabeza de un lado a otro, sonriendo mientras presiona su mejilla contra mi pecho. Jodida mierda...


Quiero más.


Y no lo puedo negar. Me encanta todo de él. me encanta aumentar su presión sanguínea y su ritmo cardiaco a través de su anillo de nervios –que clama atención–, su prepucio, su monte de Venus, tu deseoso agujero –ese que es lo más recóndito y misterioso–, y su peroné, que de adorno no tienen nada de nada. Degustarme con ese pequeño paquete de sorpresas, y con sus rodillas lo más separadas posible, sus ojos entreabiertos y mirando varias veces al techo, quiero que le agarren esos pequeños sobresaltos de los numerosos hachazos de placer, a intervalos irregulares, que le voy dañar en ese lugar tan, pero tan candente. Tratar con un singular afecto a esa pequeña estufa quiero, mientras entrelaza sus manos con las mías, catapultándote a la gloria carnal, al edén carnal, al empíreo carnal. ¡Jugo, jugo, jugo! Quiero que salga jugo de ese pequeño pomelo. Que salgan gotas de esa fuente suya, que es toda una divinidad, al mismo tiempo que una transparente untuosidad está empezando a salir de mi uretra, ¡aliéntame!


Necesito más.



Maldita sea, que jodido calor me a entrado. Trato de hacerme el tonto y salgo de la oficina de juntas con un problema en mis pantalones. ¿Quién mierda me tiene recordándo eso en esos momentos? Tan bruto e salido, carajo.


Cierro los ojos saliendo oficialmente de la oficina. Trato de eliminar todos los recuerdos de ese momento. Tan rico el puto sexo que le doy. Sí. Giró sobre mis pies corriendo hacia el interior del ascensor al ver qué ya iba cerrar sus puertas. Ignoró a las dos personas que van aún lado mío mirándome atentamente. Se que soy guapo, pero no es para tanto, maldita sea. Giró momentáneamente mi rostro aún lado, viendo directamente hacía los ojos de la chica que no quita su mirada de mí. Ella tuerce el gesto y aparta la mirada. Giro los ojos y meneó la cabeza de un lado a otro, alejando cualquier recuerdo delicioso de ese sagrado momento.


Por qué, realmente, solo yo puedo cojerlo tan jodidamente bien, y jodase él que piense que no es así. Por qué sí es así. Punto.


Quiero perderme sin remedio en todo su cuerpo, sí, contornear su figura con mis manos, y soñar que estoy efectuando uno de los viajes más maravillosos en toda mi vida. Quiero encontrarme con él, reunirme con él, divertirme con él. Y es que verdaderamente me sobran las ganas. Recorrer con esmero su cuerpo con la yema de mis dedos que son amigables, como quien recorre la autopista a pie: lentamente.


Siento el bolsillo temblar contra mi fría piel. Mi celular suena. Tuerzo el gestó sacando el celular en un movimiento rápido llevándolo a mi oído. Sin haber leído el nombre de la persona al otro lado de la línea. Bajó rápidamente del ascensor caminando a paso rápido a la entrada del edificio. Ya estan buscando mi automóvil. Sí.


—¿Alo?—murmuro digiriendo una sutil mirada a la persona a mí lado—. Disculpe, no escuchó.—susurro, apartandome un poco de las dos personas que esperan los autos en el recibidor.


Kookiee

.—dice suavemente erizando cada pequeño espacio en mi cansado cuerpo. Es él—.

Amoorr, ¿aún falta mucho para que vengas a casita? Te e preparado una sorpresa

...


Suspiró aliviado al ver mi auto estacionarse al frente;—Mi amor, hola.—giro mi rostro al sentir como tocan mi hombro —. Eh... ¿Sí? No, supongo qué no. ¿Las llaves? Sí, gracias...—agradezco metiendome rápidamente al auto—. Cielo, en menos de veinte minutos estoy en la casa. ¿Sí? Cielo... ¿Hola?


Escuchó un suave suspiro tembloroso salir del otro lado de la linea y me estremezco. Maldita sea. Refuerzo mi agarré en el volante doblando en una esquina. Esta enojado, lo sé. Cambió el silencio por un llamado suave a su nombre.


—Taehyung, amor. ¿Estás?—murmura una maldición y yo suspiro. Carajo. Descenso el ritmo del auto al ver el semáforo ponerse en rojo—. Lo siento, ¿Si? El chico me estaba entregando las llaves. No quise no escucharte, mí vida.


Lo sé.

—murmura con la voz cansada—.

Igual no es para qué me ignores cuando estoy hablando, carepicha.


¿Que estoy pagando yo?


—Lo se, mi amor. Lo siento, ¿Sí?—susurro poniendo nuevamente el auto en marcha—. No era mi intención, lo juro, ah, y... ¿Cómo es que me haz dicho?


N-nada. Te perdono y espero que llegues rápido

.—dice de manera rápida. Te tengo, chiquito. Suelta un poco de aire y dice;—.

Kook... Te esperó con los rojitos.


Pííí...


Línea muerta. Claro, me a cortado dejando un gran bulto entre mis piernas, el cual espera ansioso la llegada a mi vivienda. Acomodó mejor mi cuerpo en el asiento dejando caer una mano en el pesado bulto y apretó con fuerza, acomodando las cosas allá abajo. Suelto un suspiro y doblo la esquina que me divide de la civilización transitada. Entro a la calle donde me lleva a la entrada del condominio de manera rápida, bajó el vidrio y saludó al portero qué sonríe y abre de manera rápida el portillo dejando que mi auto se adentre rápidamente a las calles privadas.


Mi mente sucia empieza a a maquinar ideas rebeldes y obsenas conforme veo pasar las casas por la ventanilla del auto, donde mi cuerpo es empotrado en una cama con las manos atadas mientras mi príncipe salta y apolla su delicadas y suaves manos sobre mi duro y fuerte pecho, ejerciendo fuerza y presionando con rudeza al impulsarse a tomar fuerza en cada salto, ahogando con hambre mi hombría de forma deliciosa en su exquisito agujero.


Y ni bien a cuentagotas me abra todas las puertas, todos los portones, todas las aberturas y todas las entradas de su cuerpo, quiero hacerle –y que me haga– el amor sin inhibiciones, meterme en su templo, penetrar en su castillo, pasearme adentro de su palacio. En ese aposento cobijarme. En ese reino que lleva su nombre y apellido, hospedarme. Conquistar su cuerpo tallado como la madera, de propiedades casi escultóricas, hasta que nuestro libido contagioso cumpla con todas las promesas que nos hizo. Hasta que nuestras excitaciones dejen de gritar en voz alta. ¡Mira que empapados estamos! –estoy–.



Tell me what's next; alien sex.

I'm going to undress you, then I'm going to blow you up.

Look at abducted So I tell you what to do



Niego lentamente mientras adentro el auto cuidadosamente a la cochera de nuestras casa, pausando las marchas de a poco mientras busco estacionarlo de forma correcta y en dónde el auto siempre es estacionado. Muerdo la punta de mi lengua al ver la pierna de mi pareja sobre salir entra la puerta que da al pasadiso para ingresar al interior de la casa. Susurró una maldición apagando el motor del auto. Bajó rápidamente de esté tomando mis cosas de forma rápida y corriendo al interior de mi casa al ver la hermosa figura pasearse por los ventanales que dan a la calle.


Menea las caderas de un lado a otro, mientras sus manos tocan su pecho y garganta, apretando con fuerza ahí. Siento mis pantalones apretar y sin pensarlo mucho empiezo a caminar hacía el interior de la casa, ignorando que e dejado abierto el auto y mis pertenencias en el suelo. No me importa. Ingreso cuidadosamente a la casa sin hacer ningún ruido, intentando escuchar sí hace algún ruido o me hace algún llamado. Nada. Hay un silencio adormecedor en todo la casa, el pasillo está limpió y no hay nada al alcancé de mi vista. Todo está a oscuras y los interruptores de luz, no funcionan. Me lleva la que me trajo. Suspiro.


Pensamientos fuera de lugar están flotando en el aire, pensamientos fuera de toda castidad están impregnando todo el ambiente, pensamientos fuera de todo pudor están invadiendo la situación, formando todos ellos un cúmulo. Nuestras excitaciones van a más según va pasando el tiempo, nuestras pretensiones se van haciendo más anhelantes y nuestras mentes están sin tapujos.


Jungkookiee~

—acelero el paso, siendo guiado por la fragancia a lilas y el suave sonido de su gloriosa voz. Que jodido estoy. Siento mi vientre contraerse de placer, enviándome una advertencia de antelación.


Quiero contemplarlo, emocionarme, excitarme e incluso reírme de sus sutilezas, de las que todavía presto mucha atención a pesar del gran detalle de que está completamente desnudo, salvo por un pequeño collar que tiene puesto. Menea momentáneamente las caderas de derecha a izquierda, volviendo mi sistema nervioso un esculpido de uñas mugrosas. ¿A qué juegas muñeco? Suspiro tembloroso y sigo sus movimientos.


Desnudez divina

.


Desnudez imponente que invita al éxtasis. Desnudez solemne que invita a la fascinación. Desnudez majestuosa que invita al embelesamiento. Desnudez radiante que invita al arrobamiento. Desnudez hipnótica que invita al jolgorio interno. Desnudez, que se ve más clara que el pelaje de una cebra. Tan plena como la mañana a las diez horas. Poesía hecha en un hermoso doncel, la belleza existe y él es un buen ejemplo de ello. Deslumbrante de principio a fin. Increíble, con todas las extensiones de la palabra. Sugestivo o sugerente es una palabra que se queda más corta que la altura de una flor de balsamina.


Sube con una delicadeza sobre valorada las escaleras de a poco, dándome tiempo de complacerlo y comerlo con mi lapsiva mirada, puesta en su hermosa figura. Dios. Subo cada escalón con gracia, viéndolo verme y giñarme un ojo volteando su cuerpo corriendo las últimas tres escalas que hacían falta para llegar al final. Agachado en el suelo, deja su trabajo trasero en el aire, esperando que mi impaciente boca llegué a él. Consigo subir más rápido y cuando estoy apunto de perderme en su gloria niega con sus dedos, chasquea la lengua sobando su respingada nariz contra la suave colcha en sus manos. Suspiró con pesadez al verlo acercarse jodidamente despacio a mi cuerpo, dejando caer su delicada diestra sobre mi abdomen. Bajando torturosamente hasta mi pesado bulto. Jodido seas paraíso.


—U-uh.—murmura, blanqueando los ojos mientras deja caer un delicioso hilo de saliva, la cual baja sensualmente por su mentón hasta caer en su pecho y escabullirse hacia unos de sus erectos pezones—.

Jungkookie~

, v-ven.


Y yo voy. No me detengo a pensarlo mucho cuando ya lo tengo enganchado en mis caderas, caminando con él hacia nuestra preciada habitación. Tae se acomoda mejor sobre mí, reforzando el agarré de sus piernas en mis caderas. Empieza a hacer un suave movimiento con sus caderas, tocándose los pezones y sacando dulces jadeos bajo mi atenta mirada. Pellizcó su trasero, sacándole un suave gemido al dar una embestida en falso. Mí puto pene necesita tanta atención.


Estoy esperando por ti, chico de ojos hermosos, más lindo que una estatua griega, obra de arte –a la italiana– creado en cuerpo de masculino frágil, de sonrisa fotogénica que ilumina más que una vela. Escuchar un “te quiero” de él puede ser algo verdaderamente sobrecogedor, algo realmente conmovedor. Él me hace olvidar de que existe la tristeza, el dolor, el mal humor.


—Quiero que no sólo tus ojos, si no que también tus cejas me miren.—susurro dejándolo caer en la suave cama con funda roja, él me mira con sus hermosos iris dilatados—...que tu nariz me mire, que tu boca viciosa me mire con cada movimiento que haga y con cada palabra o cada sílaba que emita. Quiero que tu mentón me mire. Que tus pezones me miren, cuando están quietos colgando como dos ubres hinchados, cuando los estás bamboleando o masajeando, cuando los estás apretando o abofeteando muy levemente, cuando juegas con ellos.—digo empezando a dejar suaves besos sobre su mentó hasta su nuca, escuchabas como emite sus suaves gemidos y el como empieza a menear con lentitud su cadera.


—A-ah, kookie. Umh—gime, moliendo su –ya bastante– crecida erección contra la mía. Bien necesitados de atención—. ¿Q-qué dices? ¡A-ahí! Tú más q-que nadie sabes que m-mis ojos siempre están e-en ti. ¡O-oh, joder!


—Shh.

Silencio

.—silencio sus palabras succionando su pezón derecho mientras mi mano hace un largo caminó hacia sus piernas—. Quiero que tu ombligo me mire, que la parte más privada de tu cuerpo me mire. ¿Sí?—él asiento abriendo sus piernas. Sumerjo dos dedos en él—. Amor, me encanta tu estrechez... ¡U-uh!—blanqueo los ojos mordiendo con fuerza su –mío– pezón. Él gime retorciéndose bajo mi cuerpo—. Que tus miradas, tus muecas, tus sonrisas, tus parpadeos, tus manos calientes, tus suspiros y tus jadeos se conviertan en las más importantes protagonistas.


—¡S-sí, sí, sí! ¡O-oh, ahí!—tira su cabeza hacia atrás, llevándose sus cabellos y esparciendolos por toda la almohada. Me mira con sus ojitos entre abiertos mientras muerde suavemente la hendidura de su labio inferior. Una imagen digna de admirar. Cierro mis dientes en su nariz, mordiendo levemente—. Jungkookie~ más, m-más, más.


Chico fogoso, ardiente como una antorcha y de sonrisa brillante, sí sus ojos están escondiendo secretos lujuriosos, imagínate los míos. Su oferta me tienta. junto su boca con mi boca, entrelazo su lengua con mi lengua, que tiene ganas reales de pecar con él. Juego con su lengua un poco, metiendo la mía hasta el fondo, moliendo su boca con la mía y lamiendo sus labios cuando es necesario. Succionó su labio inferior ingresando a fondo, nuevamente, mi lengua en su boca, lamiendo y saboreando toda su gloriosa saliva, chupando y comiendome aquella deliciosa boca. Y sé qué pensar que estoy haciendo uno de los mejores viajes de mi vida, cuando él está bajo mío gimiendo y rompiendo en llanto cada que tiras de semen y sangre salen de su cuerpo.


—Mmh, Ju-ngkook, Jungkook, ¡J-jungkook!—sobre valora mi nombre. Y lo sentó. Siento saborearlo en mi paladar y como el acaricia mi ego con sus súplicas bajó mí puto nombre. Chorreó semen y sigo empujando mi dedo en su interior, dejando qué él lo sienta y pueda seguir acariciándome el alma con sus suaves gemidos—. ¡A-ahí, ahí a-a-ahí! ¡Jung-kook! ¡A-ah!


Retiró mis dedos de su glorioso interior con delicadeza, posicionó una de sus piernas en mi hombro y la otra la hago qué la enrrolle en mi cadera. Jala de mí y presiona su pié en mi hombro. Suelto un gemido ahogado y empiezo a mover calmadamente mis caderas contra su trasero, arremetiendo y golpeando fuerte u duro en el. Dejó de golpear superficialmente colgando sus bracitos en mis hombros, haciendo fuerza para que tenga total libertad de arañar y rasgar cuánta piel él deseé. Consigo acomodarme y llevo uno de mis dedos hacía su entrada, lo meto y retiro rápidamente. Sale viscoso y lleno de fluidos fabulosos. Lo miró a los ojos mientras llevo mí dedo hacía mi boca chupando y succionando su exquisito sabor con amplitud.


—¡Kook!—exclama golpeando mí pecho, riendo con asco—. No hagas esos, matas el momento.—se reí bastante colorado, golpeando contra mi pecho sus suaves manitas.


Sonrió inconcientemente sintiendo mi pecho vibrar con cariño. Lo amo tanto, sí. Él gime en cuánto muevo nuevamente mis caderas, concentrado en guiar mi pene a su resbaladiza entrada. Susurrando maldiciones entro lentamente, dejando de lado sus quejas prologandole suaves besos sobre la pierna que tiene sobre mi hombro, presionando y lamiendo mi boca en ella. Tae gime demasiado fuerte cuándo estoy completamente dentro de él. Juro que puedo correrme ahora mismo.


—E-esperame. Pasa mi celular. ¡Rápido!—acato rápidamente sus mandatos, cogiendo su celular de la mesita aún lado de la cama y pasándole el aparato rápidamente. Él gime y sonreí buscando algo en el celular—. V-voy a poner u-una canción. ¿S-sí?


Yo asiento impedimente no entendiendo muy bien que es lo que busca con ello. Un movida melodía empieza a sonar y cierro los ojos repentinamente—; No, Tae. Quita eso.—digo tratanto de calmar mis nervios. Jodida mierda. Niego rotundamente. No—. ¡Tae, quita eso!


E. T

de Katty Perry suena por los altavoces de la habitación.


—Vamos, Jungkookie... Solo por esta vez, me encanta cuando entras en ese estado alienígena.—susurra contra mis labios—. P-por favor, por favor, por f-favor.


—N-no ¡A-agh!—gruño inmediatamente cuando me empuja hacia atrás, dejando caer mi cuerpo contra la cama, subiéndose sobre mi estómago. Cada una de sus piernas a cada lado de mis caderas. Presiona deliciosamente sus trasero contra mi erección, haciendo movimientos de adelante hacia atrás, ahogando de manera deliciosa mi orgullosa erección, la cual se resbala energéticamente entre sus gloriosas nalgas.


—Vamos a follar con esa canción de fondo y punto. No hagas ningún ruido y quédate ahí quedito donde estás.—susurra contra mi rostro, expulsando su delicioso aliento a menta en mi rostro—. Vamos a volver a reproducir la jodida canción y tú no vas a decir ni una mierda, por qué así lo digo yo. ¿Quedó claro?


Yo asiento impedimente sin importar nada, no lo pienso, no lo dudo, simplemente acepto. Lo que tú digas, mi rey. Se estira sobre mi cuerpo tomando el celular y lentamente mira mi rostro, dándole play a la canción cuando persive la desesperación en mi rostro y en la forma que empiezo a mover las caderas contra su redondo y bien formado, culo. Lo cogeré tan bien, maldita sea. Rogara y suplicara por más, aún que crea inútilmente qué, por ahora, él tiene el mando.


Acalorado. Apetitoso hasta repetir. Escaso de ropa… pinzas la colada leyendo el balanceo de sus piernas sobre mi entrepierna. Rudo y suave. Torturando mi necesitado pene, buscando la liberación de mi paciencia y jugando mortalmente con mis sentidos. Jadeó soltando sus manos hasta llevar las mías a sus dos pesados glúteos, los cuales golpeteo con fuerza sacándole más de un jadeó, dejando sus dorada piel roja e excitada. Su espalda decide dialogar conmigo mientras sus caderas y cintura se sientan -para quedarse- sobre mis ojos. Menea torturosamente sus caderas encima de mi hombría, tragándose todo aquel gran bulto de carne, ahogándome y sellando el inicio de este diabólico juego.


La luz labra camino; inunda escogiendo su piel como cobijo. Tal brillo dispuesto en establecer la piel versada en dar calor- que sopla y sopla burbujas avivando mi imaginación. Resulta imposible recuperar la libertad de mi mirada; goza atrapada, goza refugiada en sus curvas y sin escape posible. Dejó que siga jugando un poco más, dejo que sienta aquello que exclama y ruega por su atención, lo dejo disfrutar el momento del domino. Mi vestía no dura mucha en despertar. Intuyo la sima y propiamente exclama;


—Soy, para los hombres ¡divinidad!—baja lentamente de mi cuerpo, riendo al sentarse, cogiendo taladamente mi pene con sus dedos, burbujeando sobre el y socando la punta a la yema de su dedo. Gimo de placer, dejando caer mi cabeza hacia atrás, sostenido mi cuerpo contra mis codos y lo poco de mis caderas—. Vamos a jugar un poco...


You're so hypnotizing. ¿Could you be the devil? ¿Could you be an angel?

—tarareo sintiendo la hábil lengua bajar por el tronco de mi pene, jadeó tomando sus cabellos sintiendo mi pecho vibrar, amenazando con soltar el sonido prohibido—. 

Your touch, magnetizing. Feels like I am floating.


Leaves my body glowing. They say, be afraid. You're not like the others

.—jadea lamiendo la punta del hinchado glande. Lo lame lentamente mientras susurra suavemente la letra de la canción—.

Futuristic lover. Different DNA. They don't understand you

.—suspira. Echó mi cabeza hacia atrás empujando su mata de cabellos contra mi pelvis, aferrándome salvajemente a su boca mientras la penetró con rudeza—.

You're from a whole 'nother world. A different dimension.


Al mismo tiempo que las pulsaciones disparadas de nuestros corazones están intentando derrumbar las paredes de nuestros pechos, quiero ir allí, donde está la perla de su deseo sexual. Allí donde está el pistilo de su placer sexual. Tocar esa llave. Y la tocó. Sacó momentáneamente mi pene de su pequeño primer paraíso y lo halo de los cabellos hasta situarlo encima de mis piernas, cojo con suavidad su mentón arremetiendo con hambre contra su boca. Juego perezosamente con su lengua, empujando la mía hasta el fondo, sacándole majestuosos gemidos qué a mis oidos le saben a gloria. Libero su boca mirando como voltea hacia un lado, buscando recuperar el aire que le fue arrebatado.


—En cuatro, bebé.

Ahora

.—susurro sintiendo cómo mi cuerpo empieza a quemar y la sangre se congela en las puntas de mi cuerpo, aislando toda humanidad de mi sistema nervioso. Jadeó, empujando duramente su cuerpo contra la cama, tomando sus caderas con fuerza y buscando posicionarme correctamente para penetrarlo de un solo. Sin detenerme a pensarlo mucho. Él lo quiso así. Burlo mis habilidades empujando con fuerza hacia adentro, ignorando el sonoroso gemido ahogado que deja escapar.


Empujó hacia el paraíso con fuerza, rompiendo todas sus paredes y cerraduras. Golpeó sus nalgas mientras atajó con mis manos su cabello, jalando de ellos hacia mí, cogiendomelo de forma animal. Como un

alienígena

. Jadeó obsenamente mientras apretó con fuerza su cadera, rompiendo su jodido culo con mi maldito pene

alienígena

.


Necesito que no quiera tener ningún motivo para irse a descansar temprano hoy, beneficiando paulatinamente mis intenciones. Sigo golpeando mis caderas con fuerza contra su culo, apretando y rasguñando cada parte de su espalda y trasero. Sus piernas siendo la obra más sagrada qué e trabajado.


—¡A-ah, ah, ah! ¡J-jesus, ahí, ahí!—sus sollozos esas oraciones para mis oídos. La más hermosa melodía de la jodida tierra. Mis más grandes razones de seguir viviendo aquí. Por ellos soy un animal. Por ellos me convierto en un animal—. ¡O-oh, joder! ¡Más, más, a-ah!


Deseó, después, ponerlo bien bocabajo, mi corazón, que la zona perianal se la quiero dejar dulzona con mis movimientos de lengua. Rascar lingualmente todas las picazones que puedas llegar a tener ahí. Chocar repetidamente el vértice de mi lengua con su anillo más secreto, más enigmático. Hacer pequeños círculos con el vértice de mi lengua en su anillo más confidencial. Su anillo menos conocido. Dejarle toda la zona pudenda, más empalagosa que la miel. Hacer del sexo oral una de las más estupendas tradiciones, con él y solo con él.


Levantó su trasero con fuerza, dejándolo a una altura respetable para mis salvajes embestidas. El sonido chicloso de nuestras pieles chocando entre sí, sus gemidos, mis gruñidos y jadeos son la perfección en origen, en sonido y al qué al mundo enteró le encantaría presenciar. Escuchar. Este placer sin tasa es necesario, y hay que darle rienda suelta. Este gozo es necesario, esta diversión es necesaria. Este entretenimiento, este deleite, este recreo, este regocijo, esta dicha, esta complacencia. Más para él qué para mí, no importa lo corto que pueda llegar a ser. Y aún así, no es suficiente.


Rico, rico, r-rico

.—jadea desplomado sobre el colchón con hilos de saliva recorriendo sus mejillas y partes de su antebrazo.


Siento sus muslos temblar bajo mi tacto y apretó con fuerza ahí, azotando el culazo descomunal empapado en sudor que se carga. Lo azotó con fuerza dejando la palma de mi mano pintada en él. Que rico, es joderlo a él. Nuestros bizcosos fluidos delatan la acción en nuestra casa. Nuestras respiraciones irregulares delatan nuestros más sucios pecados. Nuestros sonidos gaturales hacen que Dios alabe por ellos. Somos dos amos de esto. Somos dos personas hambrientas y jodidamentes necesitadas de sexo, de contacto y apareamiento humado. Fornicación animal.


Ellos claman por nosotros.


Choco repentinamente mis dos palmas contra su trasero, taladrando su interior con mi insaciable pene, aquel que entra y sale con hambruna carnal de aquellas duras y apretadas paredes. Siento mi vientre contraerse y se que estoy pronto a venirme y muy adentro de mí interior se qué él también. La forma en que arruga la manta bajo nuestros cuerpos y sus gemidos seguidos, delatan su ya cercana liberación.


—K-kook, yo...—susurra soltando un desgarrador sollozó abrazando la almohada bajo su pecho. Gruñó reteniendo el aliento, golpeando con más fuerza su interior, escuchando su pequeño cuerpo crujir y sus manos aferrarse con fuerza a la cama.


—Lo sé, mi amor, shh.—arrullo embistiendo con irregularidad, pero siempre tocando aquel puto paraíso en su interior—. Déjate ir,

te tengo.


—¡Ah, ah, ah! ¡A-AH! ¡J-JODER!—solloza, rompiendo la tela bajo su manos, gimiendo y retorciéndose bajo mi cuerpo sin pudor.


Esta cerca.


Embisto tres veces hasta que lo siento deshacerse debajo de mí, temblando y sollozando al mismo tiempo. Susurró un par de maldiciones mientras sigo embistiendo con ferocidad.


La sangre en mis circulación se adrena, llevando mi cuerpo al colapsó con fuerza, enviando miles de diferentes corrientes eléctricas por todo mi cuerpo, haciendo mi corazón bombear con fuerza y que el aliento me fallé. Mis pulmones queman clamando piedad y mis piernas pierden la poca fuerza que aún resguardaban al sentir mi tan esperada liberación. Siento mis mejillas calentarse y los sentidos bajos mis dientes picar, repentinamente me siento mareado y la hermosa figura bajo mi cuerpo se hace borrosa, enviando la señal qué mi autocontrol necesita.


Llegó

.


Las venas en mis brazos empiezan a palpitar con ferocidad, enviando corrientes eléctricas hacia mi conciencia, quemando y rogando por atención. Mis dientes pican y mi pecho vibra amenazando con soltar el gruñido bestial que vive bajó mí caner. No, ahora no.


Jadeo buscando la salida de aquel espantoso sentimiento.

Hambre, hambre, hambre

. Ruedo los iris cuando Taehyung levanta su trasero, chocando nuestras pieles calientes. No, no.

Él tiene hambre.

El hambre en mi interior crece cada vez más, siento mi cabeza doler y el moviendo bajo mi piel ni ayuda.

Alto

. Necesito que nuestras urgencias dejen de ser tales, sintiendo ambos una acaramelada humedad caliente justo, en donde más queremos sentirla. Hasta que mis ahora partes escurridizas tengan sus propios recuerdos de él, y sus ahora partes escurridizas tengan sus propios recuerdos de mí. Sus propias marcas invisibles. Hasta que mi bestia interior se llene de él.


—Solo

hazlo

.—asustado bajo mi mirada, mirando como Tae gime y empuja su hombro cerca de mi boca—. No me voy a enojar, tampoco me va a doler. Ya lo haz hecho una vez, simplemente hazlo y ya. Todo va a estar bien, Jungkookies.


—P-pero...


—Shh, solo hazlo.—me corta, empujando su cuello contra mi boca.


Indeciso dejó que mis dientes bajen con lentitud hasta la sona donde voy a morder y simplemente lo hago. Dejó que mis instintos me guíen. Siento el sabor metálico de la sangre dominar mi cuerpo, cadenas y corrientes vivaz como un rayo corren por todo mi cuerpo, consumiendo la testura y el tan malditamente caliente sabor. Saboreo la carne bajo mis dientes. Suave y blanda. Contengo el aliento al sentir como mis dientes pican con mas hambre, queriendo derribar todo el cuerpo y dejarlo sin una gota de aquella dulce, pero bizcoso líquido.


Trato de safar mis dientes, llevándome lo que desde hace mucho e querido. Delicioso. Mi pecho vibra nuevamente y lo ignoro, saliendo del interior de mí novio. Acomodó mi cuerpo contra el suyo, dejando que recueste su cabeza en hombro y que pueda volver a reunir sus ideas. Taehyung tambalea su cabeza de un lado a otro, jugando con sus ojos en mi cara, mirándome con suma atención y sonriendo como tonto cada vez que le pregunto cómo se siente.


—E-estoy bien, ¿A-ah?—murmura, dejando caer su cabeza hacia atrás ahogando un gemido al volver al mundo real—. D-dios, es como una droga.


—Sí, por supuesto. ¿Cómo te sientes?—pregunto suavemente besando sus regordetas mejillas.


—B-bien, e dicho que bien desde hace rato, Kook.—susurro regalandome una suave y sensata sonrisa. Yo también sonrió inconcientemente—. En serio, estoy bien, kookie.


—¿Seguro?—él siente—. ¿Segurisimo?—vuelve a asentir—. ¿Seguro, segurisimo?—entonces él suelta una risa, negando mientras blanquea los ojos en mi dirección—. ¿Realme-


—¡Que sí, kookie! ¡Estoy bien!—rie dejando caer su pesada mano sobre mi abdomen, palmeando ahí con fuerza. Jadeo de dolor—. Ups, ¿Lo siento?


—Ya, claro...—sonrío besando sus mejillas. Acomodó su cuerpo contra el mío en una mejor posición, riendo cuando tocó su creciente erección—. ¿Realmente te estás volviendo a excitar, Kim Taehyung?


Tae niego lentamente mientras adentra su cabeza a su pecho, riendo quedito contra mi pecho—; Claro que no estoy volviendo a excitarme, estúpido.—susurra suavecito pellizcando uno de mis pezones. Carcajeo ruidosamente—. Cállate, alienígena del demonio.


—Shh, nadie está hablando sobre eso.—susurro frunciendo el ceño, sintiendo mi pecho vibrar nuevamente—. Umh, ¿Que dices de otra ronda? ¿Puedes con ella?


—¿Disculpa?—murmura levantando levemente la cabeza hacia mi dirección—. ¿Qué quieres decir con eso? ¿Eh?


—Nada...—susurro riendo cuando observo como su ceño se frunce aún más. Taehyung levanta una ceja mirándome retador. Simplemente niego mientras observó como baja lentamente por mi cuerpo hasta perderse entre mis piernas—. ¡J-joder!


Siento mi vientre cosquillear, enviándome una clara señal de una creciente erección. Sonrió acomodandome para quedar bien con su postura, no desaprovechando está gloriosa oportunidad.


The Game is over.


y...


This is where the real game starts.


Te quiero chico de fuego, te aprecio mucho, y estoy bien gustoso de querer hacértelo saber. Benditas sean las inmensas ganas que tiene tú travieso cuerpo de hacer picardías. Bendito el sonido que hacen nuestros suspiros de amor. Bendito el sonido que hacen nuestras bocas cuando nos besamos con ansia enredada y juguetona. Bendito el sonido que hacen mis manos y mis brazos cuando te toco. Bendito el sonido que hacen tus manos y tus brazos cuando me tocan. Bendito el sonido que hace tu sudadera cuando te la desabrochas como si fuera un traje caluroso, y lo lanzas a lo lejos liberándote de la represión de la lencería. Bendito el sonido que hacen tu redondo y exquisito trasero cuando lo abofeteas.


Poner mi mejilla contra la suya y coquetear con la idea de que estoy realizando uno de los viajes más lindos de mi vida. Recorrer su cuello con mis labios e imaginar que estoy haciendo uno de los viajes más inolvidables de mi vida. Meterme en su cabello con mi nariz a ojos cerrados, usando la misma calma con que tarda en fundirse la miel en una taza de té de limón, y sentir que estoy realizando uno de los más hermosos viajes de mi vida. Explorar sus piernas con mis besos, descubrir su espalda con mis besos, y fantasear con que estoy haciendo uno de los viajes más memorables de mi vida.


Me gusta cuando acaricia sus pies, sus piernas, su entrepierna o sus partes traseras con el acolchado. Cuando me enseña las plantas de sus pies, cuando sé acaricia el vientre con una de sus manos calurosas, mientras sé está mordiendo los labios, o cuando está con la boca entreabierta. Cuando acuestas su cabeza en sus manos, cuando me sonríe con los ojos, cuando acaricias sus piernas con sus manos. Cuando cabalga sobre la cama, moviéndose hacia arriba y hacia abajo. Cuando está bocabajo y golpea sus glúteos con sus pies, a través de movimientos rápidos con sus piernas. Cuando apoya el mentón de su boca en uno de sus brazos, cuando apoyas los labios y los dientes en una de sus muñecas.


Alto

,

Dios

.


Cuando sus piernas se juntan chocando sus muslos entre sí, empezando a frotarse uno contra otro y buscando el calor del contacto mutuo. Cuando se revuelca como si en serio lo estuviera haciendo con otra persona, cuando acaricia su cara con la almohada. Cuando apoya las rodillas y los codos sobre la cama, y hace movimientos de lado a lado como si el aire sostuviera una gran pluma de pavo real de pecho azul, qué está acariciando con lentitud y suma efectividad, sus zonas clausuradas. Me gusta cuando se luce sin complejos.


Me gusta él.


Solo él.


Simplemente él.




Fin

.






Holi, jaja. (~_~;)

8545

palabras.









T A Y.

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