Chapter 1
Percy aceptó salir a ese famoso garito, el Morsmordre, por presión intrafamiliar. Era uno de los clubs a los que sus hermanos acudían, sobre todo para ver la actuación de los Carroñeros, una banda de viejos desfasados que conocían del gimnasio. Uno de los integrantes, el batería Fenrir Greyback, había sido el entrenador de Bill y ahora su calvario de ni contigo ni sin ti, así pues y tras negarse mil veces, se frotó el puente de la nariz bajo las gafas y se levantó para arreglarse y acompañarlos.
*
Daba asco, simple repelús y rechazo conforme entrabas en ese claustrofóbico local oscuro recargado de olor a humanidad y cerveza barata. La aglutinante miasma de cuerpos vestidos de negro y trasparencia de agujeros en los pantalones y camisetas les hacían pasar por vagabundos. Percy repasó el escenario desconfiado, la minúscula tarima no soportaría por mucho tiempo tanto cableado e instrumento.
—¡Vamos a pillar mesa! —vociferó Fred.
Esa era otra, había que gritar para hacerse escuchar y encima pelear por la escasez de mesas y sillas como ratas callejeras.
—Están todas ocupadas... —Charlie se lamentó buscando con ahínco entre los huecos de la gente.
—Pues nada, tendremos que verlos de pie, igual luego hay suerte y...
Bill no parecía demasiado contrariado por tener que permanecer hora y media de pie soportando a una banda de heavy ¿Rock? ¿Heavy metal? Ni idea. Todos los pelirrojos se agruparon en un espacio diminuto al lado de una columna y los gemelos fueron los encargados de distribuir las cervezas. Percy olfateó su vaso de plástico con una mueca de aprehensión y probó una gota.
"Meado de gato" dictaminó.
Lo mismo daba, no se podían permitir nada mejor, así que imitó a sus hermanos y amigos para no aguar la fiesta y bebió un poquito.
—¡Sois nuestros fans más fieles!
Eso lo gritó un hombre con claras pretensiones de creerse Bon Jovi, a su favor admitiría que era más guapo y de ojos preciosos.
—¡Sirius! —Dean y Seamus chocaron las manos con sendas sonrisas.
Empezó lo que más le incomodaba a Percy; la sucesión de saludos, conversaciones animadas, besos en la mejilla y apretones de manos. Todos allí se conocían y compartían un pasado, un lugar y muchas aficiones, él no compartía nada, por lo que se quedó rezagado con el vaso en la mano y miró en derredor esperanzado de pasar desapercibido.
"¿Ese es el famoso Fenrir Greyback? No me gusta" demasiado musculoso y grande, con cara fea de perro rabioso y nula sonrisa de simpatía. Ese hombre repleto de tumores por todo el cuerpo era el padecimiento constante de su hermano Bill, con el añadido de novio estable.
—¡Otro pelirrojo! Jajajaja ¿Pero cuántos sois? —un hombre de complexión menos voluminosa y musculatura fibrosa de puro nervio le palmeó el hombro— Qué aspecto de nerd que tiene jajaja —Percy se retiró de la paliza y se frotó el brazo lanzándole una mirada asesina— Lleva gafas y todo JAJAJAJAJAJA.
"Puto payaso de feria"
—Percy Weasley.
—Un placer, chiquilín. Soy Rabastan Lestrange. —le abofeteó en plan amistoso y apunto estuvo de pasarle el brazo por los hombros.
Percy ni muerto aceptaría que su camisa a cuadros rojos se empapara del sudor de la sobaquera peluda de ese esperpento con tufo a tabaco y alcohol. Así que dio un buen paso atrás y le enarcó una ceja pelirroja.
—Siento que el placer no sea mutuo. —se lo gritó para que quedase patente y se alejó ultrajado.
Cuando el concierto empezó, se colocó con disimulo unos tapones para los oídos y se puso a leer en su móvil los PDFs que guardaba para estudiar en caso de emergencia. No debió ir, pero a tenor de la cara tristona de Bill observando de refilón al novio simpático de Fenrir, hizo una concesión, los hermanos estaban para apoyarse y él lo haría de ser necesario. Se quedó atrapado entre dos cuerpos grandes de fanáticos y se encogió evitando el mayor contacto posible.
(...)
—¡Esos se van! —Charlie corrió a la caza y captura de dos mesas que no darían cabida a la cantidad de gente que había ido.
Felicitaron a los músicos que se creían estrellas mundiales y se mantuvo en un segundo plano, sacrificando un par de libras más por un agua con gas de marca barata. Sus amados hermanos y amigos se sentaron en donde parecía ser ya la distribución adjudicada, por lo que se quedó de pie con cara de idiota buscando desesperado un lugar tranquilo lo más lejos de Lestrange, que al cruzar por su lado le había chasqueado los dientes como si le fuese a morder.
"Además de imbécil bravucón, puto pesado" allí estaban Luna y Angelina sentándose "Gracias a Dios" y allá que fue para pegarse como una lapa a ellas.
—Eh, tú —chistó Lestrange mirándole sonriente. Percy le ignoró y se esforzó como nunca en ser conversador con las chicas—. Psst psst —bebió de su agua y sonrió fingido, enfrascado en un tema de mediana importancia—. Chiquilín —el andrajoso pesado con ojos de drogado trataba de llamar su atención desde la otra mesa—. Pelirrojo —el resto escuchó y le avisaron, lo que le hizo enrojecer de furia y lo ignoró olímpicamente— ¡Percy!
Rebufó airado y le miró.
—¿Qué?
—Jajajaja ¿Qué te pasa que estás de mal humor?
"El mal humor me lo provocas tú"
—No me pasa nada —odiaba tener que gritarle y que encima todos estuviesen al tanto de su conversación—. Este no es mi ambiente.
—¿Y cuál es tu ambiente? ¿Matrix?
Algunos se rieron por la broma, no así Percy y Bill.
—Lestrange, vale ya. —Remus habló sin levantar la voz y Rabastan obedeció torciendo los labios.
(...)
Percy inspeccionó su monedero con disimulo, la regla en casa era que el jornal se dividía equitativamente para todos los hermanos. Si trabajabas te quedabas un porcentaje para ahorrar y emanciparse, si no trabajabas, te conformabas con extender la mano y recibir una especie de paga mensual. Cada uno se administraba bajo su propia responsabilidad y del resto dependía si te daban o prestaban dinero. Percy no trabajaba, todo su tiempo lo empleaba en prepararse para las oposiciones y por tanto dependía de la paga mensual, que lamentablemente menguó debido al ordenador nuevo que por fin se había podido comprar. No le pediría a sus hermanos, ellos ya le ayudaron con el PC nuevo y le sabía mal, así que cerró el monedero en un suspiro y se quedó callado mirando a su móvil.
Unos minutos después la mano de Lestrange le plantó delante de sus narices otra botella de agua con gas, de marca, y sin vergüenza alguna tomó una silla y se apretujó a su lado.
"Mierda, no"
—Ehh, gracias. —bebió un buen trago disfrutando del sabor refrescante.
Ahora se sentía en la obligación de ser amable con él.
—Vaya, si hasta eres educado.
¿Iba a cuestionar su comportamiento intachable?
—¡Claro que lo soy! —afirmó ultrajado— eres tú el maleducado.
—No suelo caer bien a priori, soy un deslenguado jajaja.
Chocó su vaso de cerveza con la elegante botella y bebió sin dar señales de quedar afectado por su enfado palpable.
—Oye, Rabastan... —Angelina le dio conversación y Percy se alegró de no tener que cumplir con su buena acción.
Por compromiso atendió a la charla y de reojo vigilaba a Bill, que cruzaba miradas con Fenrir. A su hermano le había dado fuerte con ese hombre y le apenó de verdad.
—¿Para qué opositas? —preguntó Lestrange demasiado cerca de su oreja.
—¿Cómo? —preguntó distraído, al girarse se apartó un poco, el guitarrista no conocía del espacio personal.
—Me han dicho que estás opositando ¿Para qué?
—Inspector de hacienda.
—¡Joder! Jajajaja ¿En serio? Jajajaja —se carcajeó golpeando su rodilla—. Yo de mayor quiero ser inspector de Hacienda jajajajajaja. —se burló imitando la voz de un niño repelente.
Percy le mantuvo la mirada serio ¿Por qué tenía que reírse de todo como si fuese una broma?
—Sí ¿Algún problema?
—Pobre de los humildes contribuyentes. —Bebió su cerveza sin retirar los ojos que se movían por todo su cuerpo como en estado permanente de alerta.
Percy se sintió examinado en un sentido no muy puro.
—O de las grandes empresas.
—Cierto, a ver si es verdad —una mano salió disparada a su cuello abotonado y rascó frunciendo el ceño— Joder, llevas abrochado hasta el último botón de la camisa. Incluso los curas se desmelenan más.
Rabastan parecía ofendido.
—¡Déjame! —le palmeó la mano con fuerza sumiéndose en una furia insólita—. Me gusta así.
—¿No te ahogas? —volvió al ataque pretendiendo desabrocharle el primer botón.
—No. Estate quieto.
"¡Puto pesado!"
—No puedo, tu camisa está demasiado apretada y me llama como a un canto de sirena.
—Pues te controlas.
—No conozco esa palabra.
—La buscas en el diccionario.
—No te llega la sangre al cerebro, chiquilín. Vas a desfallecer en mis brazos y no sé si podré controlarme.
Percy comenzó a forcejear rojo de vergüenza, no es que le estuviese tocando en serio, pero los dedos amenazaban hurgando en su cuello como picotazos de pájaro.
—¡No me llames chiquilín! y te aseguro que mi cerebro riega. —siseó rabioso.
—¿Rojito?
—No.
—¿Nerd?
—No me insultes.
—Te lo digo desde el cariño.
Rabastan se había pegado tanto que Percy respiraba el olor de su piel, fingía atacarle entre sonrisas canallas aunque nunca llegaba a materializarse.
—No hay tanta confianza.
—Los hermanos de mis amigos son mis amantes.
—¿Co-como?
Percy dejó de resistirse sintiendo la cara arder mientras Rabastan se reía a carcajada limpia, sus dedos diestros apuntaron al cuello y le desabrocharon el primer botón para seguidamente darle aire con la mano de manera teatral.
—¡Respira! calculín jajajaja que te lo has creído jajaja.
Esto era ya el colmo, avergonzado y vencido por un don nadie. Se acarició el botón y la garganta humillado, captando la mirada intensa de ese hombre seguir el movimiento de su mano sobre la zona despejada.
—Eres un abusón, de seguro eras el rey en tu colegio.
—Te equivocas —ladeó una sonrisa sucia y bebió—. Era el objetivo de los abusones, solo que éstos también recibían su parte de puños —le guiñó un ojo—, muchas veces acabé en el despacho del director.
Percy descubrió al cabo de un rato que de alguna manera había sido manipulado y reconducido a mantener una conversación con Rabastan sobre su vida en el colegio e infancia ¿Cómo? Ni idea, pero se entretuvo bastante.
(...)
Tocaba marcharse y Percy lo hizo agotado de ver la cara tristona de Bill, el morreo constante de Ron con Hermione, los cuchicheos de Seamus y Dean, la campanilla de Draco por el asalto de Harry en su boca, los gestos cariñosos de Theo y Neville que eran los más correctos y del resto de parejas o personas con ligue.
—Eh, chiquilín. —le llamó Lestrange mientras se ponían de pie.
—Que no me llames así, tengo un nombre.
—Percy suena muy pomposo.
—Es el nombre que mis padres-
—¿Y Cicy te gusta? —¿Iba en serio o en broma? La expresión de Rabastan apenas cambiaba.
—NO. —vocalizó exagerado entrecerrando los ojos.
—Me rindo entonces —apretó su hombro con la mano y lo acercó para hablarle, no existía necesidad ya que el local se encontraba casi vacío y la música baja—. Espero verte la próxima vez, me lo he pasado francamente bien.
"Debe estar de broma" le enarcó una ceja incrédulo "Ha sido un pesado y yo un retraído social, seguro que se lo pasa bien a mi costa... Puto cretino"
—Lo dudo.
—De eso nada, vendrás.
—No me va este ambiente.
—Pasa de la música y concéntrate en la gente.
—No creo que-
—Que sí, Nercy —otra vez le pasó el brazo por los hombros y lo pegó a su costado— prometo comportarme.
—¿Nercy?
—Nerd y Percy, el shipp definitivo jajajajajajajajaja.
—Ahora sí que no vendré de nuevo.
Se estaba poniendo demasiado nervioso por su invasión de espacio.
—Va, y te invito a una ronda como ha hecho Draco.
—¿Me estás comprando?
Se mantuvieron la mirada a dos pulgadas con las despedidas de fondo como ruido ambiental.
—¿Vas a venir? —preguntó en cambio sin responder.
—No lo sé.
—Hazlo, sal un poco y distráete de la presión, pasa un rato con tu familia y amigos y bébete tu agua con gas sin mirar culpable la cartera —le dio un apretón suave en concordancia con su sonrisa y mirada—. Si yo quiero que vengas, eso lo tengo también en cuenta.
—Me siento muy incómodo con eso de que me invites.
—Draco también lo ha hecho.
Pero el gesto le obligaba a ser amable con ese tipo y prestarle atención.
—No me convence la idea.
—¿Os movéis o qué? —dijo Ron impaciente con cara de sueño.
—Pues no te invito, pero vuelves y yo prometo portarme mejor.
Percy arrugó la frente no muy convencido y apretó los labios en una dura línea.
—Ya veremos...
*
—¿Te apuntas? —preguntó George, el único que aún le insistía.
El famoso ya veremos tardó bastante, pero al final claudicó.
—Bien.
Se sentía nervioso y agitado sabiendo lo que le esperaba. Pese a todo le apetecía volver a verlo, eso sí, jamás lo admitiría en voz alta. Se duchó, escogió una camiseta blanca y se puso por encima una camisa a cuadros azules abierta del todo, sus pantalones menos desgastados negros y unas zapatillas limpias.
—¿Bill no viene?
Todos sus hermanos le dieron una mirada apenada y negaron.
—Hemos tratado de convencerle —dijo Fred— incluso le dimos opción de ir a otro sitio, que no hay problema. Pero se negó y ya ha salido por su cuenta. —se encogió de hombros resignado.
Percy emitió un chasquido de lengua preocupado y recolocó sus gafas de pasta granate.
—¿Todos listos? —preguntó Charlie.
—¡¡Sí!!
—Id con cuidado. —gritó Molly desde el salón.
—Síííí mamáááááá.
Se habían rendido con respecto a la inutilidad de su recomendación maternal.
(...)
—¡¡Pichurri!!
"No puede ser" aún no había dado dos pasos y ya se moría de la vergüenza. Lestrange agitó la mano por encima de la aglomeración y llamó su atención de la manera más ridícula posible. Todos sus hermanos empezaron a reírse del espectáculo, por lo que Percy enrojeció hasta las orejas y se retocó nervioso las gafas.
—Me das vergüenza ajena. —le recriminó directamente en un susurro nada más tenerlo a su lado.
—Perdona, pichurrin.
—No me llames así —se había olvidado de que ese hombre era muy tocón, ahora mismo le pasaba el brazo apretándole contra su costado—. Mi nombre es Percy.
—Ya lo sé, es que ningún mote te gusta.
—No me gustan los motes, me gusta mi nombre.
—Por cierto, vas muy guapo —cambió radical de tema—; Estilo nerd cañón, tipo; soy atractivo, pero me escondo tras las gafas de pasta intelectual y las columnas de libros.
Ni siquiera pudo saludar al resto de sus amigos y a los músicos, Rabastan lo acaparó conduciéndolo hasta tres mesas juntas que parecían reservadas. Observó a Fenrir que saludaba a la gente y buscaba a intervalos entre las cabelleras pelirrojas, su novio no se veía por ninguna parte.
Un momento; ¿Le había dicho que iba guapo?
—Te llamaré Nercy.
—No.
"Ya empezamos"
—¡Anda! —tarareó sobrepasando su espacio personal—. Tienes pecas por todo el cuello... —metió un dedo por el interior de la camiseta blanca y se asomó estirando de la tela— y por el pecho...
—¡Oye! —le golpeó la mano y se alejó— Si fuera una mujer te denunciaría.
Rabastan alzó las manos y compuso una expresión culpable nada creíble.
—Toda la razón, perdona, y como hombre también tienes derecho, te juro que no lo volveré a hacer.
—Dijiste que te comportarías.
—Y tú llevas demasiado tiempo sin venir, te he echado de menos.
—Nos- es... —parpadeó atónito— Nos hemos visto una vez. —tenía que estar de broma, ojalá lo estuviera siendo, porque su rostro se estaba volviendo del color de las cerezas.
—Me quedé con ganas de hablar más contigo y acabé muy tristón.
Estaba de broma porque fingía llorar con los puños apretados y reteniendo una sonrisa. Percy suspiró agotado y se escapó para saludar al resto por fin.
El concierto era aburridísimo si no te iba ese estilo de música, sin embargo, Percy puso atención a Lestrange que además de guitarra era el cantante.
"Supongo que pasable" una de esas veces los ojos del vocalista repararon en él, que se escondía tras el cuerpo de sus hermanos, y le sonrió con un guiño seductor. El ambiente era bueno, la gente se divertía y el grupo sabía animar y hacerles partícipe. Percy evitó su mirada para no tener que morirse de la vergüenza y arder hasta la raíz del pelo.
(...)
—¡Venga Nercy! Te invito a una ronda.
—He dicho que no, tu consideración me obliga a devolverte el favor siendo amable.
Percy estaba muy cansado de la insistencia de Rabastan.
—Me voy a esa esquina —le pasó el brazo por los hombros— y me porto bueno, lo juro.
—Rabastan. —la vena de su frente palpitó.
—¿Qué?
—Me da asco que me pases el brazo y que tu axila llena de pelos sudados se frote contra mi camisa limpia.
El guitarrista se fijó levantando el brazo, siempre vestía chalecos sin nada debajo. Lo consideró un momento de silencio extraño en él y se levantó de sopetón desapareciendo.
¿Se había enfadado? ¿Había desistido? Ahora se sentía mal, porque aparte de él, nadie más estaba tan al tanto de sus necesidades o de darle conversación. Bebió de su agua con gas inquieto, girando la cabeza cada dos por tres buscándole. El remordimiento pesó como una losa y para disimular su malestar, se retrajo en sí mismo y miró distraído el móvil.
—¡He vueeelto, pichurri!
Percy se sobresaltó notando el peso de su mano y alzó la vista. Lestrange se había depilado las axilas.
—¿Qué has hecho?
—Le he pedido a Cho, una de las camareras y mi amiga, que me prestase una de esas cuchillas de depilación desechables que tiene para casos de emergencia, me he depilado los sobacos y lavado con agua y jabón en el baño del personal. Ahora...
Le pasó el brazo y descansó el peso retomando su cerveza. El pelirrojo no supo si sentirse halagado o desconfiado por la insistencia de ese hombre.
*
Percy encendió su ordenador y trató de concentrarse en el estudio.
"—Mi padre me desheredó por incorrecto y mal hablado, tres días después presenté mi currículum en su empresa con todo el careto de desvergonzado que tengo para trabajar como programador informático."
Resulta que don Andrajoso era hijo de la familia Lestrange, millonarios y poseedores de la más importante marca de tecnología en Inglaterra.
"—Obviamente me contrató, será orgulloso pero no estúpido y yo era el mejor, saqué matrículas durante toda mi carrera."
Encima era un maldito cerebrito que se burlaba de él porque le dedicaba demasiado tiempo al estudio.
"—El escaparate es mi hermano mayor, está en la junta directiva y se encargará de la empresa cuando mi padre se retire.
—¿Y tú? —sucumbió a la curiosidad.
—Yo haré como todo hijo de vecino, trabajar de lunes a viernes en lo que mejor se me da y ganarme la vida hasta que me jubile.
—Me refiero a la herencia que te pertenece, hay un mínimo por ser hijo.
—Le venderé mis acciones a mi hermano y el dinero lo donaré —se encogió de un hombro mientras bebía —. Puede que a una asociación infantil.
—Eso desgrava.
—Me la suda..."
Le reventaba la moral que un hombre como él tan despreocupado lo tuviese todo: amigos, aficiones, un trabajo de por vida y dinero. Había gente con suerte y luego estaba Rabastan, con demasiada. Aunque mirando con perspectiva, también había renunciado a un cargo de responsabilidad y una cuantiosa suma de dinero mensual por dedicarse a lo que más le gustaba.
"—Dime que vendrás pronto. —le susurró al oído sin despegarse.
Todos empezaban a despedirse.
—Has acabado invitándome y no te has alejado ni una pulgada, me has insultado-
—Motes cariñosos.
—Insultado y burlado de mi dedicación al estudio.
—Tienes que relajarte.
Percy suspiró tratando de caminar.
—En conclusión; no has cumplido tu palabra.
—En mi defensa diré que estábamos hablando mucho y tu boquita de piñón frígido necesitaba humedecerse con algo puro jejeje. También estaba muy entretenido contigo y lo de tocar —se separó de él—. Lo siento, no puedo evitarlo ¿Volverás?
—Creo que no.
—Pues dame tu número de teléfono ¿Tienes Facebook? ¿Alguna red social?
Percy intentó despedirse del resto a las puertas del club con Rabastan a su lado proyectando una siniestra sombra a la espera de información.
—Me marcho —se dirigió a su sombra callada—. Que pases una buena noche.
Lestrange torció la comisura y rebufó resignado. Le estrechó la mano y se apartó por fin reuniéndose con su grupo."
Habían pasado semanas y la culpa le carcomía. No estaba acostumbrado a tanta atención y avasallamiento, ni a que le estuviesen insultando con motes ridículos o se rieran por toquetear sus gafas. Ese hombre era una fuente inagotable de risas y chistes a costa de su persona, nunca se sabía si realmente le caía bien o mal.
Comentaron de salir todos juntos a otro club, Bill se sumó al plan e insistió en ir al Morsmordre, por lo visto, Fenrir había cortado con su novio.
—Bill... ve con cuidado. —le estaba diciendo Ronald.
—¿Tú también vendrás? —Bill se giró a él y lo repasó de cuerpo entero.
—¿Algún problema? —Enarcó una ceja y cruzó por su lado para retocarse en el espejo de la entrada.
La estúpida emoción devoró su sistema, no se comprendía en esta absurda faceta por una simple salida.
"Es por él" reconoció repasando su esmerado atuendo: pantalones ajustados a cuadros rojos y negros cedidos por George y camiseta negra ceñida. Se arregló el pelo frente al espejo e hizo hueco para su hermano.
*
—¡Hola, pichurri!
Percy reprimió una sonrisa y caminó junto al resto para saludar ignorándolo a propósito. Un vistazo superficial le indicó que Fenrir iba solo y sus ojos se detuvieron en Bill sin disimulo.
—Hola. —dijo al fin a la sombra risueña que seguía su estela.
—Te he echado de menos.
Percy parpadeó impactado por su honestidad. Nunca sabía cómo enfrentarse a sus demostraciones. Lestrange le pasó de inmediato el brazo y lo acaparó. Su axila seguía depilada y bien limpia.
—Pues... uh, no hay novedades, he estado estudiando.
—¿Me das un beso de buena suerte para el concierto?
—¿Cómo? —Debía ser una broma porque Rabastan se rio palmeando su pecho, aun así se congeló sintiendo los latidos en su cabeza.
—No te asustes jajaja ¿No serás homofóbico? —inquirió profundizando su ceño.
—Tengo hermanos de todos los colores del arcoíris.
—¿Y tú? —preguntó muy serio de repente— ¿Qué banderita te representa?
Caminaban hacia el escenario cosidos por la cadera.
¿Y él? Esa era una buena pregunta.
—Bueno... —la gente saludaba entusiasmada, contagiada por la vibrante expectación de la música— Tuve una novia en el instituto —se toqueteó el puente de las gafas—. Me gustaba mucho y me atraía su físico, pero rompimos porque demandaba demasiada atención y yo quería concentrarme en la universidad. El caso es que creo que también me gustan los hombres —Percy tiritaba de vergüenza de arriba abajo, Rabastan jamás se había mostrado tan serio y atento a su expresión—. Pero todo queda en hipótesis, pues me he dedicado de pleno a sacarme la carrera y a prepararme para las oposiciones, no soy de salir por ahí.
—Ajá...
—¡Vamos, Rabastan!
—Hasta luego, pichurri.
Le dio un beso en la mejilla tan fugaz que Percy no tuvo tiempo de reaccionar e increparle. El concierto comenzó y se mantuvo alterado durante todo el rato debido a su extraña acción.
(...)
Tal cual terminaron, Lestrange fue directo a él.
—Estás sudado.
—Vaaaale.
Desapareció de su vista y procedieron a sentarse, ya ni se preocupó en buscarse un lugar estratégico, allá dónde fuere, la sombra de Rabastan se haría hueco de manera indecente.
—¡Ya estoy, pichurri!
"Joder, qué vergüenza" era un sentimiento entre divertido y bochornoso, la situación no escapó de la mirada curiosa de sus hermanos y amigos.
—Te has lavado. —constató sorprendido.
—Un poco, sí, en el baño. —Rabastan desplegó su mejor y más gamberra sonrisa y pasó el brazo por el respaldo de su silla.
Le gustaba ese gesto, su atención y su sonrisa. Le halagaba su cuidado higiénico en deferencia a él y sobre todo sus bromas, que aunque pesadas, también le resultaban una distracción de alivio a su propia personalidad aburrida. El contraste era ideal a su ver y le empujaba a desinhibirse.