Chapter 1
—corre, vas a llegar tarde.—me repetía Valeria.—eso te pasa por do
—te recuerdo quien no quería salir de la casa sin antes revisar cómo cinco mil veces que lo ten
—bueno, es para prevenir. Cómo dice el dicho, mejor prevenir que lamentar.
—si, tu mejor excusa. Mira, ahí está la sala de espera.
—lo tienes todo?
—que si.
—segura? Ropa? Dinero? Los archivos?—susurro las últimas palabras.
—que si Valeria, lo tengo todo.—puse mis ojos en blanco.
—muy bien. Si te preguntan, tu no sabes nada. Escóndelo bien por si te atrapan. Si me atrapan a mi, escóndete por lo que más quieras. Ten mucho cuidado.—me repitió las mismas palabras que en mi departamento.
Valeria es mi mejor amiga, y es la única que conoce, sabe y me ayuda con el secreto que averigüe hace unos cuantos meses, desde entonces, gente muy peligrosa nos a estado siguiendo, y no nos dejaran en paz, a menos de que obtengan estos archivos que tengo guardados.
Vale es de pelo largo y rubio, su pelo es liso y combina bastante con sus hermosos ojos azules. Ellas es más alta que yo, pues eso no es muy difícil ya que yo parezco un minion de lo bajita que soy, y mas alta todavía porque hoy llevaba tacones.
—te voy a extrañar mucho Vic.—me abrazo.—llámame cuando llegues. Y ten cuidado con quien te juntas.
—Agh, ya paredes mi mamá, yo también te voy a extrañar.—le correspondí a su abrazo.
Después de estar un tiempo abrazadas, mi avión llego y ya era hora de embarcar, así que recogí mis maletas y me encamine hacia la puerta de embarque del avión.
—te quiero mucho Vic.—se puso a llorar.
—y yo a ti.—deje mis maletas en el suelo para darle un último abrazo tipo película de Disney y después corrí hacia mis maletas para poder entrar al avión.
Ya en el avión busque entre los asientos vacíos para encontrar el mío, espero me toque en una fila vacía para poder revisar bien los archivos. Me adentré a una fila de sillas que por suerte estaban vacías y que estaban en el fondo y puse mi maleta en la parte de arriba, pero deje una maleta en específico a mis pies que era como mi maleta de mano. Era la maleta con los archivos, los cuales tenía que revisar bien para saber a qué personas tendría que investigar para saber más sobre ese secreto tan grande que hizo que hasta el gobierno se pusiera a perseguirnos a mi y a Valeria.
Estaba en mis asuntos, revisando todos los archivos para que no se me olvidara nada, hasta que una persona se paró a mi lado, pues en la parte del pasillo. Yo rápidamente escondí los archivos en la maleta y observé a la persona que estaba parado en mi fila de asientos que yo pensé que me tocaba vació.
—h-hola, espero no estar interrumpiendo nada.—se disculpó el chico.
Era un chico alto, casi llegaba al techo del avión, claro eso no era muy difícil ya que el avión era muy bajo. Tenía el pelo castaño y ojos del mismo color que su pelo. Tenía el cuerpo bien marcado, se nota que hacia ejercicio.
—amm... tranquilo, no interrumpes nada. Que deseas?—pregunte cerrando la maleta.
—lo siento, es que no hay más espacio en el avión, una señora se sentó en mi asiento, todas las filas están llenas, y me preguntaba si me dejarías hacerme contigo en esta fila. Tranquila, no voy a molestar.—estaba un poco nervioso en chico, no dejaba de pasarse las manos por el pelo y cuello en forma nerviosa.
—tranquilo, no pasa nada, adelante.—se supone que no debía hacer amistades, pues todas las personas podrían ser peligrosas, pero aquí estaba yo, siendo amable con un chico que ni conozco y que posiblemente me podría matar o delatar.
—soy Stefan. Por cierto.—dijo mientras dejaba sus pocas maletas cerca de las mías, se sentaba al lado mío y extendía su mano para que yo la tomara como saludo.
—victoria.—tome su mano y cuando la solté acomode bien los archivos sin que el los viera y los organize para luego cerrar la maleta y dejarla a mi lado.
—de que son esos archivos? Se ven muy importantes por el modo en que los cuidas.—dijo Stefan de chismoso.
—no es asunto tuyo.—ahí estaba yo, yo no soy nada amable con la gente, y menos la chismosa que da su opinión sin que se lo pidan.
—lo siento. Tienes razón.—dejo de mirarme para poner su mirada en el respaldo de la silla de en frente en donde estaban los pequeños televisores del avión, dejando un ambiente tenso entre nosotros.
No me interesó mucho no tener una relación de amistad con aquel chico, ya que no quería morir o que me encontraran solo por culpa de un descuido.
Me dediqué a mirar por la ventana pero en algún momento del viaje me quede dormida.
Estaba en unas instalaciones abandonadas y destruidas escapando de alguien que me quería hacer daño. En mis manos llevaba el maletín que contenía los archivos y registros sobre ese enorme secreto que hasta el mismo gobierno no quería que divulgara.
—no corras más niña, sabes que solo estás atrasando tu hora de muerte. Aunque corras no te podrás escapar.—lo escuché gritar mientras descansaba mi espalda en una columna todavía en pie.
Tenía los archivos, o bueno, el maletín con los archivos abrazado a mi pecho mientras intentaba no hacer ruido para que no me encontraran.
Vi a varias personas salir de detrás mío, pero ellos no me veían a mi. Estaba por irme ya que nadie me avía visto y nadie más avía pasado por mi lado, pero al instante de asomarme por el lado izquierdo de la columna, me di cuenta de que fue un grave error.
Todas las personas vestidas de negro con armas, estaban detrás de la columna que me resguardaba de que no me vieran, y al yo sacar la cabeza de este, yo misma delaté mi posición, logrando que me rodearan con armas apuntándome.
—te dije que no lograrías escapar, hermosa. Ahora, solo quiero el maletín y me iré en paz. Trato?—extendió su mano para que yo le diera mi maletín con los archivos en el.
—no.—abrase más el maletín a mi pecho y saqué el arma que le avía robado a uno de los hombres que avía logrado derrumbar.
—no? Bueno, tu sola te lo buscaste. Señores, cuando quieran.—en un descuido por escuchar las armas recargándose listas para disparar, el hombre que lideraba toda esa mierda me quito los archivos de las manos, haciendo que perdiera el equilibrio y casi cayera al suelo.
Todas las armas seguían apuntando hacia mi, alguien a lo lejos gritó "FUEGO", se escucharon muchos disparos a la vez y yo solo perdí la conciencia.
Desperté sobresaltada por la pesadilla que acababa de tener. Desde que conseguí esos malditos archivos y me empezaron a perseguir, no e dejado de tener pesadillas sobre lo que me podría pasar, sobre lo que le podría pasar a la gente que quiero, a Valeria. Es por esas razones que me independice a mis diecisiete años, para que mis padres o hermanos no salieran perjudicados por esta mierda que empecé yo sola.
La suerte hoy estaba de mi lado, ya que recordé en donde estaba y al revisar la hora y el lugar en donde estábamos, me di cuenta de que todavía faltaba una hora para mi destino.
Iba a sacar los archivos para revisar que siguieran ahí un poco asustada por el descuido de quedarme dormida en un avión lleno de desconocidos, hasta que una voz me detuvo de hacerlo.
—estás bien? Te noto un poco pálida.—Se me avía olvidado que tenia al lado mío a Stefan. Casi saco los archivos en frente de el.
—alguien tocó mi maleta que estaba revisando cuando tu llegaste a la fila?—pregunte enseguida.
—no.—su respuesta me dejo un poco descolócala porque no tenía los archivos al lado mío.
—entonces en donde está?—insistí al asegurarme de que no tenía mi maleta conmigo.
—se te cayo mientras dormías, así que yo la tome y la deje arriba con tu otra maleta.—señaló el compartimiento arriba en donde se supone van las maletas, arriba de mi cabeza.
—bueno, gracias.—respondí para luego levantarme, pasar por el frente de el y tomar los archivos en mis manos.
Lo malo es que cuando me estire para tomarlos en mis manos, el avión hizo algún tipo de movimiento extraño por lo que perdí el equilibrio y termine sobre las piernas de Stefan.
—lo lamento.—me disculpe para luego volverme a levantar y tomar los archivos en mis manos. Luego me senté y de mi bolsillo saqué mi teléfono para revisar si tenía algún mensaje de mi familia o de Valeria.
—no sirve la señal en el avión, ya lo intente. No vale la pena.— comentó Stefan otra vez sin que le preguntara.
—pues, eso debió ser unos minutos antes, y ya no estamos en el mismo lugar de hace unos minutos puede que ya haya señal, así que déjame revisar.—le respondí cortante, y después encendí mi celular para revisarlo.
Yo ya tenía señal, pero no tenía ningún mensaje de nadie, así que me conforme en conectar mis audífonos a mi celular y poner un poco de música.
Veinticinco minutos después de despertar estaba sonando una de mis canciones favoritas, una de una banda llamada morat, una banda colombiana, mi canción favorita de ellos, bueno, eran muchas, no me podía elegir, pero creo que era mi nuevo vicio la que sonaba en ese momento por mis auriculares, que aunque sea estadounidense tengo raíces colombianas, mi mamá es colombiana, así que hablo perfectamente el español.
Llegamos sin ningún problema al aéreo puerto del nuevo pueblo en donde me iba a hospedar hasta que me volvieran a encontrar el rastro y me tocará volver a escapar. El lugar se llamaba Paia, era un no muy pequeño pueblo en Hawái, se que se supone que si me estuvieran persiguiendo me tocaría salir del país, creo que hasta del continente, pero eso es lo que ello creen que haré, así que deben estar buscando en el otro lado del mundo en donde me podría estar quedando, mientras que yo estoy aquí, en Paia, un pueblo yo creo que no muy conocido.
El avión empezó a descender y cuando parqueo bien en donde se supone nos íbamos a bajar, los letreros que decían que todavía debíamos permanecer con los cinturones se apagó, haciendo que muchos pasajeros se pararan para tomar sus maletas e irse del avión.
Todo el mundo estaba vestido con camisetas de playa y trajes de baño, yo era la única que estaba vestida de negro con una mini falda de cuero, un top negro y una chaqueta también de cuero, más unos tenis negros que al bajar del avión cambiaría por tacones.
Todas las personas se bajaron del avión, o casi todas, y en el pasillo dejaron un espacio para que pudiera recoger mis maletas con facilidad y bajar del avión. Aquí en Hawái, la forma de bajar era por unas escaleras, no unos pasillos, eso se me hizo raro pero ni me importo.
Camine hasta la zona en donde se tenían que recoger las maletas, yo tenía que encontrar dos maletas de color negro, cosa que no fue muy difícil, ya que todo el mundo tenía maletas de colores llamativos.
Encontré mis maletas fácilmente y salí del aeropuerto, o bueno, solo por la puerta principal. Camine hasta unas de las banquetas de afuera del aeropuerto, me senté y de una de mis maletas saqué mis tacones negros. No se porque, pero siempre e preferido tacones en vez de sandalias, tenis o zapatillas, siempre se me acercaba gente a preguntarme que si quería unos tenis o algo así, y cuando les decía que yo prefiero los tacones, siempre me dirigían miradas de asco o de "estás loca" o hasta varias mujeres me decían "masoquista" pero como decía siempre mi mamá, entre gustos no hay disgustos.
Luego de estar buscando, divise la zona en donde estaban los taxis. Me metí a uno y las maletas las subió el taxista a la parte trasera del carro. Le di la dirección al taxista y este rápidamente asintió para luego arrancar el carro y llevarme al hotel en donde me hospedaría por el próximo, espero, año que me voy a quedar aquí.
Le pague al taxista y después camine a la puerta principal del hotel, el hotel quedaba cerca a la playa, así que podría disfrutar en la playa mientras me quedaba aquí, quien sabe, capaz termine con un bronceado hermoso en mi piel blanca.
Al entrar al hotel se veía una enorme sala con mesas y secretarios a los costados, y unos sillones en la mitad de todo además de gente que ayuda a los huéspedes y botones por todas partes, llevando las maletas de los huéspedes. Uno de los botones que estaban disponibles se me acercó y tomo mis maletas, mientras que yo me acercaba a una secretaria que miraba con cara de asco su computadora.
—disculpa, reserva para la señorita Victoria Raymond.—la secretaria also la vista al oírme, me escaneo de arriba a abajo con más cara de asco y después de teclear un poco en su computadora me extendió una tarjeta para abrir mi habitación o cabaña, no se que me reservo Valeria.—gracias.—y sin mas que decir, me encamine con el botones detrás mío hacia unos pasillos que me llevaron hasta unas cabañas que debía ser en donde me hospedaría.
Mi cabaña era la numero cuarenta y dos. Abrí la puerta y me encontré con una hermosa cabaña con una sala en el centro de está con sofás impermeables ya que en el patio de la cabaña avía una piscina. En la sala estaba también la cocina con un mesón como comedor. En una de las puertas al lado de la puerta principal, estaba un tipo sauna con un jacuzzi que estaba caliente, ahorita me voy a meter ahí, pensé. En la pared en frente de los sofás avía una televisión y en la pared entre la televisión y el patio, estaba la puerta de mi habitación. Era grande, con una cama matrimonial en el centro de todo y una puerta que daba a un baño también grande, en frente de este avía un closet no muy grande pero seguía siendo espacioso. Me sorprendía el tamaño del lugar en comparación a el tamaño por fuera.
El botones me dejo mis maletas en la puerta principal y salió de mi cabaña, mientras que yo me agachaba en mis maletas para tomarlas en manos y llevarlas a mi habitación para organizarlo todo.
Puse toda mi ropa en los cajones del closet y mis cosas de aseo en el baño. Estaba organizándolo todo hasta que me vino una idea a la cabeza. Qué tal si escondo los archivos y en la maleta pongo unos papeles cualquiera? Ya que si me encontraban o me robaban, no se podrían llevar los archivos aunque los buscarán.
Los archivos los escondí y encontré unos cuantos papeles que metí dentro de los folders de los archivos y los metí dentro del maletín, para luego el maletín dejarlo junto con mis otras maletas.
Después de terminar de desempacar tome mi celular, me senté en la sala y encendí en televisor. Lo gracioso fue que cuando lo encendí, lo primero que me apareció fue una película porno, menos mal que Vale no está acá conmigo porque me abría pedido a gritos que la dejara, pensé, la película que estaba rodando era una de sus favoritas, no se porque pero ella ama las películas porno, yo las detesto, pero bueno, no hay nada que se pueda hacer.
Cambie de canales hasta que llegue a una de mis favoritas, Ironman, de marvel, es una de mis películas favoritas, yo amo las películas de marvel.
Estaba viendo mi película, cuando mi celular sonó. En la pantalla apareció el nombre de Valeria, o no, me van a matar hoy mismo, pensé, ella en el aeropuerto me avía dicho que le llamara cuando llegara, y llegue como hace dos, tres horas.
—¡VICTORIA! porque no me llamaste cuando llegaste? Te crees que no le importas a nadie? O es que me quieres matar de un paro cardíaco?—fue lo primero que me dijo cuando conteste la llamada.
Me tocó separar la oreja del celular un momento por el grito que me pego por el celular.
—lo lamento, es que se me olvidó llamarte. Además de que estuve muy preocupada porque un completo extraño se sentó al lado mío en el avión y me dormí. Y cuando desperté el man me avía cogido la maleta, pero la avía puesto con mi equipaje en la parte de arriba, así que nadie me lo robó.—me tocó mentirle de porque se me avía olvidado llamarle contándole sobre ese Stefan.
—Vic, debes tener cuidado con esos archivos, son muy importantes.—me recrimino Valeria.
—lo sé, lo sé, por algo los escondí bien.
—eso espero.—uso un tono amenazante.
—bueno, ya es muy tarde, y tengo sueño, así que mejor me voy a dormir.—no pude evitar que un bostezo se me saliera.
—bien, hasta mañana.
—descansa.
Colgué la llamada y me quede en el sofá para poder terminar la película. Después de eso, me dirigí al armario para sacar una pijama y luego me metí al baño para asearme y luego ponerme mi pijama.
Era un pijama de seda negro, hermoso, yo amo el negro. Después de salir del baño me recosté en mi cama y al tocar la almohada me deje caer en los brazos de Morfeo.







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