El Demonio que Odio

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Sinopsis

"COMPRARME FUE SU ERROR... ÉL NO NEGOCIA CON LO QUE ES SUYO" Marina solo quería celebrar su triunfo en el club nocturno. Nunca imaginó que terminaría subastada como un objeto en el dominio de Martín Ruiz, el peor traficante de mujeres. Egan Nikolaou no es un salvador. Es el nuevo jefe de la mafia, un hombre que rompe mentes antes que huesos. Y cuando ve a Marina —la bailarina que lo obsesionó hace dos años— en manos de su enemigo, solo hay una regla: "NADIE TOCA LO QUE LE PERTENECE A LA FAMILIA NIKOLAOU". ADVERTENCIA: Este libro contiene: - Un antihéroe que paga en sangre por lo que desea. - Una heroína forzada a elegir entre la libertad y lo que quiere su corazón. Escenas +18 donde el odio y el placer son la misma moneda 🔥💣❤️‍🔥💥 ¿Hasta dónde llegarías si tu peor pesadilla... también es tu única salvación?" —Quiero hacerte daño—susurra con los dientes apretados, mientras yo sudo frío —. Y a la vez, solo quiero hacerte sentir bien. Registrado propiedad intelectual de Chile N° 2023-A-3635

Estado:
En proceso
Capítulos:
43
Rating
4.9 23 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prefacio

Perspectiva de Egan

Canción: In My Blood, Shawn Mendes


2 años antes.

No sé cuánto tiempo llevo aquí sentado, pero a juzgar por el amanecer y el frío que me cala los huesos, debe ser bastante. Sé que ahora tengo una gran responsabilidad sobre los hombros y no debería perder el tiempo admirando el oleaje del mar, pero ¿qué puedo decir? Estoy completamente ebrio y no tengo ni la más mínima idea de cómo fue que terminé en la playa.

He viajado a Palios junto a mi padre y mi mejor amigo para ser presentado como la nueva cabeza de la familia Nikolaou. Soporté toda la ceremonia con la ansiedad a tope, y una vez que acabó, me fui directo al bar, para embriagarme hasta perder el control. Solo quería ahogar este horrible sentimiento, pero el alcohol no fue la respuesta que buscaba. Intenté contenerme, pero me sentí tan abrumado que terminé huyendo del lugar. Solo quería gritar con todas mis fuerzas.

La verdad es que me alegra sacar al idiota de mi padre de su puesto, pero eso significa que ya no hay vuelta atrás, ahora es real. Esta será mi única realidad y jamás podré escapar de este mundo. Llevaré la corona convirtiéndome en uno de los malditos cinco grandes de la mafia y mis manos siempre estarán manchadas de sangre.

Cierro mis puños con fuerza, inundándome de impotencia, sintiendo que voy a explotar en cualquier segundo, cuando una música me distrae. Es como si fuera un llamado, que me obliga a desviar mi mirada del océano hacia una pequeña pérgola, donde se encuentra una chica bailando. Me quedo viéndola embelesado, parece que estuviera flotando, un ave volando. Nunca había visto ni sentido algo parecido. La chica me logra traspasar sus sentimientos con su baile; libertad, fuerza y coraje.

Ni siquiera noto que me he puesto en pie, y mis pies han comenzado a caminar hacia ella. Es como si tuviera un imán que me atrae.

«¿Quién eres pajarito?»

La chica baila como si nada más existiera, como si pudiera fundirse con el océano salvaje, en completa libertad, y por alguna razón que desconozco, me hace sentir eufórico. Yo quiero saborear y adueñarme de la libertad que ella posee.

La canción termina y ella frena sus movimientos, quedándose con sus ojos cerrados, disfrutando del momento. Cuando los abre los detallo a profundidad, uno es de color azul y el otro café. Su mirada tiene una intensidad que me hace desearla como nunca he deseado a nadie. Quiero poseerla y comprobar si su fuego se iguala al mío.

Sé que decirlo es algo raro e incluso patético, pero creo que ella está aquí por mí. Creo que ella está bailando solo para mí, para entregarme un mensaje.

Quiero acercarme, preguntar su nombre y conocerla. Definitivamente quiero verla bailar otra vez, pero cuando voy a hacerlo, la voz de Hiroki me trae de regreso a la realidad.

—¡Aquí estás cabrón! —dice pasando su brazo por sobre mi hombro —. ¿Cómo fue que llegaste tan lejos?

—Carajo, ¿ y cómo fue que me encontraste?

—¿Crees que se puede huir de un Yagami?—pregunta lanzándome un golpe a las costillas—. Busqué en cada basurero, creí que estarías vomitando en uno. Vamos—dice lanzándome una chaqueta—. Tu padre nos espera y ya está de mal humor.

Me refriego el cabello sabiendo que no tengo otra alternativa.

—Sólo quería estar solo por un momento— respondo esforzándome por meter mis brazos dentro de la chaqueta—. Vale, vamos.

Vuelvo a centrarme en la pérgola, pero ya no está la chica y tampoco suena una canción.

«¿Fue una alucinación?»

Volteo en todas las direcciones buscando a la chica, pero es como si la tierra se la hubiera tragado.

—¿Qué haces Egan? Apresúrate, no quiero recibir un castigo por tu culpa—reclama Hiroki.

La música aún resuena en mi cabeza mientras camino confundido hacia el vehículo que ha llegado para llevarnos al hotel.

«Gracias pajarito. Nos volveremos a ver», pienso antes de caer dormido sobre el asiento.

Canción: Unstoppable, Sia