¿Buena O Mala Suerte? (Km) 🔞 por be_Mar_be en Inkitt
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¿Buena o mala suerte? (KM) 🔞

Sinopsis

Jimin es el mejor bailarín de todo Corea, pero su apariencia dulce no concuerda con su personalidad tan fría y carácter hostil. El destino pondrá a prueba su paciencia al quedarse varado en medio de la nada, sólo con su chófer.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
be_Mar_be
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Único

El golpeteo por parte de la música hacía que el cuerpo vibrara, personas iban y venían por toda la enorme mansión, se podía ver gente bailando, tomando, unos cuantos platicando, que más bien gritaban por lo fuerte de la música y otros dándose muestras de afecto subidas de tono sin importar nada.


A duras penas pudo percibir la vibración que provenía del bolsillo trasero de su pantalón, su celular sonaba y al ver el contacto, supo que tenía que buscar rápidamente un lugar para poder hablar sin ningún tipo de interrupciones. El primer lugar que se le ocurrió fue el baño, así que corrió al segundo piso, entró a la segunda habitación y por último al baño. Conocía perfectamente toda la casa, así que no tuvo problemas para encontrar un buen sitio para atender la llamada.


Contestó y luego de cruzar unas cuantas palabras, su humor comenzó a empeorar.


–No me importa si tienen dinero, solo bailo en eventos exclusivos– El molesto pelinegro hablaba por teléfono con su manager. Este llevaba semanas tratando de convencer a Jimin de que se presentara en un evento de cultura como el acto principal, pero el pelinegro se seguía negando, diciendo que era un evento de quinta, con personas que no eran reconocidas a un gran rango.


–Por Dios, Jimin, solo porque no sea el gobernador no significa que no sean importantes– Defendió su manager, un apuesto hombre de cabello rubio y labios pomposos.


–Solo hago presentaciones para gente de muy alto nivel. ¿Si sabes quién soy?– Preguntó retóricamente y con aires de grandeza, pero aún así su manager respondió.


–El mejor bailarín de todo Corea– Soltó un suspiro cansado, al parecer no habría nada que hiciera entrar en razón al necio pelinegro.


–Exacto Jin, así que ya deja de estar insistiendo porque mi respuesta siempre será la misma.


–¿Cuándo será el día en que seas una persona humilde?


–Hey– Se quejó Jimin. –Soy humilde, la semana pasada doné a la fundación de viejitos y a la de gatitos.


–La de gatitos solo lo hiciste porque quieres uno, pero eres alérgico y a la de viejitos prácticamente te obligué a hacerlo, así que no cuentan mucho que digamos.


–Bueno, el chiste es que lo hice, dah– Jin no lo veía, pero se podía imaginar perfectamente al pelinegro rodando los ojos.


–Okey, señor caridad ¿Dónde estás?


–¿Cómo que dónde estoy?– Preguntó haciéndose el confundido.


–En serio no puedo contigo. ¿Olvidaste que tienes que estar en la empresa a las 9 para la cena con los nuevos socios de tu padre?


–Pfff, claro que no, justo voy de salida– Mentira, Jimin había olvidado por completo la cena, el estaba en un lugar completamente diferente.


–Bien, te espero aquí. No llegues tarde.


Jimin soltó un bufido fastidiado y cortó la llamada, miró la hora que marcaba la pantalla de su celular y notó que eran pasadas las 8 de la noche. Él iba vestido con un pantalón blanco pegado, que hacía que su trasero si viera más respingado y una camisa negra brillosa, su cabello peinado hacia atrás, haciéndolo lucir muy sexy. No podía ir así a la cena, tendría que cambiarse de ropa.


Salió del baño y de la habitación, para luego bajar corriendo las escaleras. Giró su cabeza a todas direcciones buscando al dueño de la fiesta, pero no lo encontró, ya luego le daría una explicación.


Salió de la mansión y se dirigió al auto negro que se encontraba estacionado cruzando la calle.


–Jeon– Le habló al castaño que estaba parado afuera del auto.


–¿Sucede algo?– Le habló amablemente.


Jeon Jungkook era su chófer personal, llevaba trabajando para él aproximadamente medio año, era el más joven de todos los que pasaron por el puesto y Jimin no lo iba a negar, el castaño era bastante atractivo.


–Necesito regresar a mi departamento para cambiarme de ropa.


–¿Y la fiesta?– Preguntó confundido.


–No podré regresar, Hobi lo entenderá– Y en verdad esperaba que lo hiciera, su amigo cumplía años hoy y llevaba semanas planeando su fiesta, pero ahora él se iba y sin avisar. ¿A quién engañaba? Hobi lo mataría. –Tengo que ir a la estúpida cena del trabajo de mi padre y ya es tarde. No te vayas por donde siempre, hay muchos semáforos y tráfico, toma la carretera.


–De acuerdo– Abrió la puerta trasera y el pelinegro ingresó al auto.


Cuando ambos estuvieron dentro, Jungkook emprendió viaje de regreso, el auto iba a gran velocidad por la carretera, el camino era un poco más largo, pero al no haber más autos, ni semáforos, llegarían más rápido.


Si algo odiaba el pelinegro, era estar recortado de tiempo, no le gustaba andar a las prisas, pero eso le pasaba por ser tan distraído.


Llevaban tan solo unos 10 minutos en la carretera, cuando la velocidad del auto comenzó a disminuir considerablemente. Jimin frunció el ceño molesto y confundido.


–Jeon, te dije que tengo prisa ¿Por qué bajas la velocidad?– Preguntó molesto el pelinegro.


–El acelerador no funciona– Jeon seguía pisando el pedal, pero era inútil, ambos vieron como el auto se fue deteniendo hasta quedar completamente parado. Por suerte el castaño había logrado orillarse a tiempo.


Lo único que les quedaba eran las luces de los faros del auto, que alumbraban ligeramente el camino. Jungkook creyó que si apagaba el auto y lo volvía a encender, tal vez arrancaría, nunca se imaginó que al hacerlo, las luces también dejarían de responder. Ahora no sólo estaban varados en medio de la carretera, sino que tampoco tenían luz.


Jungkook miró por el espejo y pudo ver el rostro furioso del pelinegro, le fue posible verlo, ya que aunque no tenían luz, el brillo de la luna y las estrellas alumbraban un poco la negra noche. Al menos no estaban completamente a oscuras, pero el castaño deseó que así fuera, porque a pesar de que Jimin no dijo ni una sola palabra, Jungkook pudo imaginarse todas las maldiciones que pasaban por la cabeza de su jefe, solo con ver su mirada.


–¿Y ahora?– La paciencia de Jimin estaba en juego. No podía creer que tuviera tan mala suerte, ahora no sólo Hobi lo mataría, sino también sus padres.


–Iré a revisar el motor– Jungkook salió del auto y abrió el cofre.


Jimin se quedó dentro del auto a esperar a que el castaño resolviera el problema, revisó su celular y no tenía señal, genial, estaban a mitad de la nada. Pasaron solo unos segundos cuando vió a Jungkook caminar hacia la cajuela y sacar unas cosas de ahí. El no sabía nada de mecánica, pero el estar sólo le provocaba más desesperación y ganas de ahorcar al castaño, así que salió del auto para ver lo que hacía su chófer. Observó la herramienta en el suelo y analizó cada movimiento de Jeon.


Jungkook se quitó el saco, le estorbaba y además no quería ensuciarlo. Jimin lo miró de reojo y no pudo apartar la vista del tonificado cuerpo. La camisa blanca le quedaba algo ajustada, remarcando sus fuertes brazos, su gran espalda y sus firmes pectorales. Tragó saliva y sacudió levemente la cabeza para alejar esos pensamientos, pero su mirada volvió a caer en el cuerpo contrario.


La noche no era para nada fría, se podía sentir que estaban en verano, ya que por las noches hacia bastante calor. Jungkook se quitó la corbata y dobló las mangas de su camisa, dejando a la vista una parte de sus clavículas y su brazo lleno de tatuajes.


La mente de Jimin volvió a viajar, deseó que esos brazos lo sostuvieran con fuerza, se imaginó siendo acorralado por ese enorme cuerpo y que sus grandes manos recorrieran cada centímetro de su piel, que lo besara y marcara con esa apetitosa boca. Quería tocarlo, tocarlo y saber si esos brazos y abdomen se sentirían como el los imaginaba.


Inconscientemente se fue acercando al castaño, estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se dió cuenta que ahora estaba rozando con sus dedos el brazo de Jungkook. El mayor se sorprendió ante el tacto y volteó a ver al pelinegro. La mirada de Jimin estaba perdida en alguna parte de sus tatuajes y tenía la boca ligeramente abierta, mientras seguía acariciando su brazo.


Jimin se siguió acercando hasta estar a centímetros del rostro del castaño, no supo en que momento se acercó tanto a él, pero ahora sus miradas se habían encontrado y Jimin se pudo dar cuenta de que la respiración de Jungkook era pesada, eso hizo que un escalofrío recorriera su columna y lamiera nervioso sus labios.


La mirada de Jungkook se dirigió a esos labios carnosos e inevitablemente se acercó más a él. La tensión que se había formado era grande, no sabían que estaban haciendo, pero no querían detenerse.


–Jeon– Jimin susurró cerca de los labios del mayor y volvió a pasar su lengua por los suyos.


Jungkook sintió el cálido aliento golpear con su boca y un temblor recorrió su cuerpo. Estaban a milímetros de rozarse, pero de pronto la burbuja en la que estaban explotó al momento en el que Jimin se alejó de golpe. Había despertado de su ensoñación y supo que esto no podía continuar.


Pero el castaño no pensaba lo mismo y así como Jimin se alejó, él lo regreso de un tirón y lo acorraló en la puerta del auto, sin permitir que el pelinegro reaccionara, estampó sus labios con los de su jefe.


En un inicio el pelinegro se resistió y trató de alejarse, pero la sensación de los delgados labios de su chófer sobre los suyos le encantó y simplemente se dejó llevar. El beso se profundizó, Jungkook empujó su lengua sobre los labios de Jimin y sonrió satisfecho al oír un jadeo y sentir como el menor abría la boca, dejando que Jungkook la explorara a su antojo. Con sus grandes manos comenzó a recorrer los redondos y torneados muslos de Jimin, lo sostuvo firmemente de su trasero y lo alzó, por reflejo Jimin enrolló sus piernas en la cadera de Jungkook y se sostuvo de sus hombros.


Ambos maldijeron la falta de oxígeno y muy a su pesar se separaron. Jimin tenía los labios rojos y brillosos, el pecho de ambos subía y bajaba rápidamente, y Jungkook tenía una mirada de pura excitación.


–Esto está mal– Habló Jimin luego de recuperar un poco el aliento.


–Te deseo, Jimin– Jungkook ignoró lo dicho por el pelinegro. El en verdad quería terminar con lo que iniciaron.


–No puedo, no es correcto.


–¿No puedes o no quieres?– Esa pregunta dejó pensando a Jimin. –Mírame y dime si en verdad quieres que me detenga– Su mirada profunda lo hizo temblar.

Desde que Jungkook comenzó a trabajar como su chófer, Jimin siempre fantaseo con que el castaño lo tocara, pero era tan orgulloso y presuntuoso que evitaba tener esos pensamientos por no considerarlo correcto, el no podía tener algo con un simple trabajador. Pero al estar así, en sus brazos, sintiendo el calor de su cuerpo y sus ojos observándolo con tanto anhelo, decidió mandar a la mierda todo.


–Házme tuyo, Jungkook– Finalmente susurró. El castaño sonrió en grande y volvió a poseer los carnosos labios del menor.


Jungkook dirigió una mano al botón del pantalón contrario, lo desabrochó y bajó el cierre. Su mano se deslizó por debajo de la ropa interior de Jimin y sostuvo su miembro semi erecto.


Un jadeó salió de los labios de Jimin cuando Jungkook comenzó a masajear lentamente su miembro hasta ponerlo completamente duro, el beso retomó su curso, siendo ahora más hambriento que el anterior.


Jungkook pasó ahora su mano al trasero de Jimin y con sus dedos comenzó a tantear su entrada, introdujo dos dedos de golpe y Jimin gritó por la repentina intromisión.


–No sabes cuantas veces nos imaginé así– Habló mientras seguía moviendo sus dedos en la apretada entrada del menor.


–Ahh, Jungkook.


Al oír ese dulce jadeo, la presión dentro del pantalón del castaño se volvió dolorosa, necesitaba atención urgentemente. Jimin seguía soltando agudos jadeos y a como pudo, metió su mano al pantalón del mayor, logró sostener la enorme erección y comenzó a masturbarlo.


Ambos estaban ansiosos y soltaban pequeños gemidos, pero Jungkook no quería tratar al pelinegro como un objeto. Lo haría gritar y llorar de placer, pero le demostraría que lo deseaba en todas las formas posibles.


Abrió la puerta trasera del auto y se sentó, dejando al pelinegro a horcajadas en su regazo. Recibió una queja cuando sacó sus dedos de la entrada del menor.


–Ya mételo Jungkook– Jimin gruñó excitado.


–Pronto, si te haré mío lo haré bien– Rápidamente se deshizo de la fina camisa del pelinegro y observó con fascinación su hermoso torso. –Eres realmente hermoso.


Jimin se sonrojó, no sabía que le gustaría tanto escuchar esas palabras, de todas las veces que había tenido sexo, ninguno le había hecho un cumplido y no había juego previo, simplemente iban directo a la acción.


Jungkook comenzó a repartir besos húmedos por todo su cuello y pecho, succionando lentamente y dejando marcas rojas en el camino. Bajó hasta sus pezones y luego de succionarlos, los mordió, Jimin se retorcía de placer por tantos estímulos, pues Jungkook había vuelto a penetrar su entrada con sus dedos.


Jimin se estaba volviendo loco y comenzó a mover sus caderas en círculos para profundizar las penetraciones, buscando que Jungkook tocara ese punto que lo hacía gritar. Jungkook gruñía fascinado, movía su otra mano por todo el cuerpo del pelinegro, delineando su hermosa figura y sintiendo con sus dedos la tersa piel del menor.


–P–por favor, ahhh, ya, Jungkook voy, ahhh~


Los fuertes gemidos de Jimin anunciaban que estaba cerca y Jungkook quiso complacerlo, así que aceleró el movimiento hasta que Jimin se corrió, manchando la ropa de ambos.


Jimin se dejó caer en el pecho del mayor, tenia las mejillas rojas y su respiración estaba muy agitada. Pero no había tiempo para descansar, ahora se venía la mejor parte, así que Jungkook lo levantó y lo colocó a un lado, le retiró sus pantalones junto a su ropa interior y lo volvió a sentar en sus piernas.


Desabrochó sus propios pantalones y sacó su miembro, alzó el trasero de Jimin y se alineó en su pequeña entrada. Sólo bastó empujar al menor hacia abajo para clavarse por completo en él. Jimin se aferró a Jungkook y enterró sus uñas en sus fuertes brazos mientras comenzaba a gemir sin control.


Las embestidas empezaron rápidas y Jimin sentía como su cuerpo temblaba con cada impacto.


–Ahh, es-espera, ahhh, Jungkook, sigo sensible, ahhh~


Pero el castaño no pensaba detenerse y siguió penetrando al pelinegro, Jimin era un mar de jadeos y gemidos agudos, el haberse corrido hace unos segundos solo hizo que ahora se encontrara más sensible, sentía el miembro de Jungkook llegar muy profundo, golpeando sin piedad su próstata.


–Estás tan húmedo y apretado, ahhh, esperé tanto por esto.


Jungkook apretó el agarre en las caderas del pelinegro e hizo más duras las embestidas.


–Ahhh, mgh, Jeon~


–Eres malo, ahhh, poniendo a prueba mi autocontrol, vistiendo tan sexy, mostrando tu hermoso cuerpo mientras bailas y yo no podía hacer nada– Gruñó en el oído del menor sin dejar de azotarlo sin piedad alguna y luego volvió a atacar sus dulces pezones.


–No~, ahhh, no soportaré m-más, ahhhh~


–Házlo, quiero que te corras gritando mi nombre– Ordenó con voz ronca


Tomó el miembro necesitado del pelinegro y lo comenzó a sacudir rápidamente. Sólo fueron necesarios 4 jalones para que el pequeño se corriera por segunda vez, gritando el nombre de su sexy chófer.


Para el pequeño bailarín fue suficiente, sus piernas temblaban por el reciente orgasmo y respiraba entrecortadamente. Jungkook seguía teniendo una mirada hambrienta, ver a Jimin con marcas por todo su torso, con sus mejillas rojas y su cabello alborotado, sólo lo excitaban, pero tampoco obligaría a Jimin a nada.


Salió con cuidado del interior del pelinegro, el cual ya estaba bastante cansado. Cerró la puerta del auto y se estiró para tomar su saco que se encontraba en el asiento delantero. Se recostó sobre los asientos, llevándose a Jimin consigo y lo dejó acostado encima de él. Tomó su saco y tapó al menor, luego comenzó a acariciar su suave cabello hasta que ambos cayeron en un profundo sueño.


___


Unos toques en el cristal hicieron que ambos despertaran, Jimin seguía encima de Jungkook, aferrado a su pecho y Jungkook sostenía posesivamente al menor por su cintura.


Abrieron los ojos lentamente y cuando hicieron contacto visual, las mejillas de ambos se tiñeron de rojo, se miraron por unos largos segundos sin saber que decir. Los golpes en el cristal no se detuvieron, por lo que ambos alzaron la mirada para ver al responsable de los golpes.


Jimin pegó un brinco, perdiendo el agarre que tenía de Jungkook y cayendo del asiento.


Su manager miraba todo desde afuera, tenía una cara de alivio y al mismo tiempo de reproche.


Jungkook se levantó rápidamente, acomodando su pantalón y buscando la ropa de Jimin. Encontró todo, menos la camisa, que quién sabe a donde la había aventado. Jimin se colocó sus pantalones y se tapó su torso con el saco del castaño. Una vez que ambos estuvieron vestidos, salieron del auto con la mirada en el suelo por la vergüenza.


–¿Tu quieres matarme de un susto?– Comenzó Jin hablando molesto. –¿Acaso sabes lo preocupado que estaba al ver que no llegaron a la cena?– Continuó subiendo el volumen de su voz. –¿Tienes idea de lo que tuve que hacer para que tus padres no me lincharan?– Gritó.


–Hyung...


–¡Nada de hyung! ¿Ahora qué le diré a tus padres? "Fíjense que su hijo no fue a la cena por estar en medio de la carretera follando con su chófer"


Ninguno decía nada, ni siquiera se atrevían a mirar al mayor a los ojos, pues un Jin enojado daba mucho miedo.


–Si quieres salvar tu pellejo tendrás que hacer lo que yo te diga– Sentenció y Jimin simplemente asintió en silencio. –Aceptarás ir al evento de cultura– Jimin volvió a asentir. –Donarás al albergue que te comenté hace una semana– Otro asentimiento. –Y comenzarás una relación formal con Jungkook– Concluyó y Jimin asintió sin pensar, para luego abrir enorme los ojos y gritar.


–¡¿Qué?! P-pero ¿Por qué?


–Oh por favor, tu quieres con el desde el primer día en que llegó y el está que se muere por tí. Sólo estoy haciendo más fácil este asunto. Además te ayudará a ser más humilde y menos clasista. No quiero oír quejas, así que andando.


–¿Y el auto?– Preguntó el castaño.


–Era la batería, ya lo arreglé ¿Creen que acabo de llegar?– Soltó una carcajada y luego volvió a ponerse serio. –Por su culpa no dormí, llegué desde hace horas, pero los ví tan cómodos que no quise despertarlos. Ahora muevan sus traseros.


Jin subió a su auto y dejó sola a la pareja. Hubo un silencio un poco incómodo por unos segundos hasta que el castaño decidió hablar.


–Asi que joven Jeon Jimin– Sonrió burlonamente.


–Silencio Jeon, si no quieres que te despida.


–¿Serías capaz de despedir a tu lindo novio?– Se llevó la mano al pecho, mostrando indignación.


–Aún no eres mi novio, no me lo has pedido– Caminó victoriosamente hacia el auto, con una sonrisa traviesa y se subió al asiento del copiloto.


–¡Bebé!– Escuchó gritar a Jungkook antes de cerrar la puerta.


Al parecer su suerte no era tan mala como el pensaba







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Bien escrito

8

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Trama absorbente

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Buenos personajes

12

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Diálogos potentes

8

Diálogos potentes

Ver 6 comentarios anteriores...
author

Me gustó
Me gustó
Estuvo más que interesante. Ya te he dicho que me gustan tus historias Mabe?

3 años
2
author

🥴❤️‍🔥 amé

3 años
author

Le salio tremendo el truco a Jin🤭💗

2 años

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