Capítulo 1
—Me gustas, salgamos.
—Salgamos.
—¿De verdad? H-hablas en serio... ¿Sientes lo mismo?
—Hablo en serio, Pamela... cuanto llevamos siendo amigos, ya ni siquiera puedo recordarlo con claridad, sé más de ti de lo que sé de mi propia madre. —Le abrace con fuerza, cuando escuche.
—Pero...
—pero... ¿Qué? —le mire inquieta separándonos.
—Salgamos oficialmente cuando volvamos de las vacaciones. Quiero disfrutar estas últimas con todos sin preocupaciones —explico rascando su cabeza con una sonrisa. —Ya sabes... son las últimas antes de que entremos a la universidad... nada será igual después.
—¿A qué te refieres sin preocupaciones?
♥
—¿¡Que dijo qué!?
—¡No grites! No quiero que nos escuchen. —Indique alzando mi cabeza un poco para ver por la ventana.
—Ay, por favor... ¡Míralos! Ni se enteran de nada, llevan como dos horas mirando ese maldito auto deportivo. Ahora cuéntame desde el principio.
—¡Ya te lo dije! Le gusto, pero quiere que seamos libres este verano.
—¿Libres? Tipo... ¿Cómo amor abierto y esas pavadas?
—Supongo... ya ni sé. —Zanje rascando mi chongo ya desecho.
—¡¿Y qué mierda le respondiste?!
—Pues... que sí, ¿qué querías que le dijera?
—Pues que ¡No!
—¡Cómo crees! ¡Tú más que nadie sabes lo mucho que me costó decirle esto! Es casi como mi hermano, desde que teníamos como... ¿Tres? ¡Lo he visto orinar en mi maldito baño! Joder, tenía tanto miedo de que me rechazara, y perder su amistad para siempre, no podía decirle que no...
—Pues sí, pero...
—¡Pero nada! Somos... ¡Casi novios! Míralo de esa manera.
—De una manera rara y tonta, yo jamás había oído tan estúpidas condiciones.
—¿Y qué de raro tiene? Entiendo que él quiera pasar sus vacaciones con sus amigos, supongo que aceptar nuestra relación esta semana, sería incluirme en todos sus planes de varones... Ya sabes sin... —intente buscar las palabras, cuando explico.
—Sin miedo a poder coquetear con cualquier mujer que se le pase enfrente, ¿era lo que ibas a decir? —la mire mal y ella alzó sus hombros con inocencia.
—Sabes que no iba a decir eso...
—¡Bien! ¡Bien...! No diré más nada, mi boca es una tumba, pero yo... Yo no podría dejar que mi novio se pasee por ahí, con un letrero muy grande que pone “FREE” pero esa soy yo, ¿qué harás tú toda la semana...? —me quede en silencio sin saber que responderle, quería verme segura ante ella, pero ni de lejos lo estaba.
—¡Lista las Girls! —entraron Aron y Juanpi al auto con unas bolsas de víveres y el recibo de la gasolina.
—¡Siii! —Grito Sarita dándole un beso rápido en la boca Aron como respuesta.
—¿Trajiste mi agua con gas, corazón de melón?
—Sí, bebe. —Se guiñaron el ojo y Juanpi dijo.
—Joder... como está la gasolina en España, pero el clima es espectacular por estas fechas, así que vale todo mi maldito dinero. Pami, toma, te traje bloqueador —pestañé con rapidez, mirando el bote en sus manos mientras me miraba con una sonrisa.
—Tu piel es delicada, parece que soy el único que lo recuerda —me guiño el ojo sacándome una sonrisa tonta. Era verdad, sabía todo de mí... a él no le podía mentir.
—¿Aron, hueles eso? —dijo Sarita en un tono divertido.
—Sí, tienes razón mi querida, reconozco ese olor a leguas. Es una mezcla de tensión sexual frustrada. —Soltaron una carcajada entre ellos.
—Oh... qué graciosos, ¿a mí sabes a qué me huele Pam? —indico Juanpi en un tono burlesco.
—Por supuesto que lo sé, mi querido colaborador... —me puso su mano en frente como si tuviera un micrófono, y dije mirándolos con malicia. —La pareja más rápida del viejo oeste en pelearse. ¿Cuánto crees que duren, Juanpi? —le puse mi mano frente a él esta vez.
—Yo creo que te equivocas, Pam... porque ya están paliados. —Nos miraron enojados, y soltamos al unísono.
—¡BOM! —chocando nuestros puños.
—Ja, ja, ja... sois Don comedias. — Soltó aplaudiendo con desgana.
—Sois bobisimos, eso no pasará. —Soltó Sarita enfurruñándose en el asiento mientras ponía sus Airpods.
—Ya lo veremos... —El auto arranco y debes en cuando nuestras miradas se encontraban. Calmado mis dudas y mis preocupaciones, sabía que había sido un error especular sobre lo que pasaría entre nosotros, solo me dejaría llevar y disfrutaría estas vacaciones.
—¡Nos vamos, gente! ¡Nos vamoh!
♥
Llegar a Mallorca fue enamorarse a primera vista de sus playas, su clima insoportablemente caluroso, pero que te incitaba aplastarte en una tumbona con un coctel helado y una gorra. Y para cuando ya estuviera harta del calor, sumergirme en esas aguas cristalinas.
—Dios, este lugar es increíble, fue la mejor idea venir en el descapotado Juanpi. —Dije emocionada sintiendo el viento en mi rostro.
—Yo no sé ustedes, pero yo me voy directo a la playa. —Dijo Aron con sobrero de pescador en la cabeza, mientras veía a pasar las chicas con sus Biquinis y sus toallas.
—Hay que ir primero a la cabaña, ya nos están esperando los demás...
—Escuche que en las noches la mejor zona fiestera es Magalu, está llena de bares cerca de la playa, voy a intoxicarme hasta perder el conocimiento. —Dijo inquieto Aron.
—No digas tonterías, no harás eso... no en mi presencia.
—Joder, para qué las trajimos entonces Juanpi, ¿ves? Te lo dije. —Indico empujando su asiento con el pie.
—¡Idiota! —soltemos con fuerza dándole un sape en la cabeza al mismo tiempo.
—¡Ayuda!
—Tú te metiste solo.
—Con amigos así, para qué vengo.
♥
La cabaña era espectacular, digna de unas vacaciones paradisiacas. Si me hubieran dicho que el padre de Juan pedro sería tan benevolente de darnos la mejor estancia, no me lo creería ni, aunque me pagaran. Caminamos hacia la entrada mientras hablábamos de lo increíble que serían los días aquí. De repente la puerta se abrió, alce mi mirada para saludar Borja, pero me descoloque cuando una pelinegra salto a los brazos de juan gritando.
—No lo puedo creer... ¡Juampi! —mis vacaciones habían cambiado.