Written all over your face

Sinopsis

—¿Crees que es fácil ser del tipo celoso? —Harry sujeta el rostro de Louis con fuerza mientras lo dice y este niega. Un sonido muy parecido a un “Mhno” se escucha proveniente de Louis y Harry sonríe de lado—. ¿C-crees que… —él detiene sus palabras cuando Louis mueve la cadera y roza sus pieles —crees que yo me divierto viendo cómo ellas pueden tocarte mientras yo espero aquí?

Genero:
Erotica
Autor/a:
noe
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Único

Louis siente el primer tirón en su ropa en cuanto su cuerpo se coloca frente a la barricada y las manos de sus fans vuelan hacia él.

Los gritos lo ensordecen y, por un segundo, pierde el equilibrio; pero su equipo de seguridad lo ayuda a incorporarse de inmediato, para que continúe con la canción que guía su banda a través de los instrumentos sobre el escenario.

Él se ríe y disfruta de la atención, y si Louis debe ser sincero, lo que más ansía de cada concierto son estos pocos minutos sintiendo la realidad de su fama. Louis no quiere verse vanidoso, pero la mayor parte del tiempo, si no es que siempre, siente que este es su momento.

Todas las estrellas del espectáculo tienen uno, ¿cierto? ¿Por qué no hacer de este el suyo?

De todas formas, él continúa con el espectáculo, sonriendo de vez en cuando a las cámaras mientras corre de un lugar a otro con su equipo de seguridad pisándole los talones. Él evita pisar los cables del piso cuando se aproxima al centro de la barricada y las manos regresan de nuevo a su pecho.

Si no fuese por el estallido de voces, que le gritan directamente al rostro, él seguro podría escuchar cómo las fibras de su musculosa se rompen una a una, liberando su cuerpo de la protección que la ropa le brinda de un estado casi nudista.

Louis no se detiene a pensar mucho en los toques que su cuerpo recibe, ignorando el hecho de que alguien más que Harry está pasando sus dedos sobre las líneas de tinta de su tatuaje o sobre el vello de su pecho que ha aumentado en espesor durante los últimos años. Él se concentra únicamente en no desafinar y brindarle a sus fans la mejor experiencia que pueda en los últimos minutos que restan del concierto.

El artista siente un par de uñas clavarse en su piel pero ignora el dolor cuando unos brazos fuertes lo toman de los hombros y lo apartan de la multitud; sólo entonces, cuando ve los restos de su ropa rasgada y casi por completo deshecha colgando marchita de su cuerpo, es que recuerda la promesa que le ha hecho semanas atrás a su pareja de años.

Mierda, Harry lo va a matar.

Louis se debate un par de segundos, dando vueltas en el pasillo mientras retuerce entre sus manos los restos de la ropa rasgada, antes de tocar la puerta de su camerino.

Son exactamente cinco segundos los que transcurren desde que sus dedos tocan la madera hasta que la puerta finalmente se abre y deja a la vista el entrecejo fruncido de Harry.

Louis tiene miedo.

—Hola —saluda cuando Harry se hace a un lado y lo deja ingresar al camerino.

Él mira la cara de su novio y nota cómo la ceja del rizado se eleva con escepticismo.

—¿“Hola”? ¿Es en serio, Louis? —suelta molesto y cruza sus brazos—. ¿Es lo único que tienes para decir?

El tono de voz que está empleado sólo hace que Louis sienta cómo su estómago se encoge.

—Lo siento —intenta de nuevo, sonando más como pregunta, y mantiene sus manos detrás de su espalda para ocultar la musculosa rasgada.

—¿Realmente lo haces?

Esta vez los ojos de Harry brillan de otra manera, y Louis piensa que lo está perdonando.

—Sí, sabes que lo hago —le dedica una media sonrisa que Harry termina por imitar.

—Está bien, te creo —Harry se agacha unos centímetros y deja un beso fugaz sobre los labios de Louis.

El ojiazul asegura la musculosa dentro del bolsillo trasero de su pantalón y sostiene con fuerza la cintura de Harry mientras se besan en medio de la habitación vacía. Harry sostiene la mandíbula de Louis mientras sus labios permanecen unidos y, de un momento a otro, el calor en la habitación incrementa.

Harry inicia un recorrido de besos desde las mejillas de Louis hasta el lóbulo de su oreja izquierda cuando lo escucha suspirar, y posteriormente preguntar: —¿Esto significa que me has perdonado, cierto?

El rizado se ríe un poco y le susurra al oído, muy lentamente y con toda la intención de alargar el momento para provocar a Louis.

—Yo no diría eso —le responde con una sonrisa maliciosa plasmada en el rostro cuando toma distancia y extrae la musculosa que colgaba del bolsillo de Louis. Él agita la prenda mientras habla en voz alta—. ¿Tú crees que te iba a perdonar esto tan fácil? ¡La compré para ti apenas hace dos días y ahora está arruinada!

—Harry —Louis intenta tomar las muñecas de Harry pero este le advierte con la mirada que se mantenga en su lugar—. Amor, es sólo ropa, nosotros podemos…

—¿Es sólo ropa? —recrimina indignado, apretando la prenda entre sus dedos.

Entonces, Louis sabe que la ha cagado por segunda vez en la noche.

—Lo siento, sabes que no quise decir eso —Louis podría ponerse de rodillas si con eso consigue el personal de Harry—. Aprecio demasiado que compres ropa para mí y que hagas muchas otras cosas porque yo no-

—Bésame.

Y vaya, Louis está confundido.

—¿Q-qué?

—Bésame —repite Harry con exigencia—. Bésame como no lo has hecho en años o te juro por Dios que tomaré mis cosas y me iré de-

Louis no tiene que escuchar la amenaza dos veces para acatar la orden.

El inicio del beso es desordenado, con sus dientes, labios y lenguas chocando sin encontrar un ritmo adecuado, hasta que los segundos hacen su trabajo y ellos persiguen la excitación a través de sus labios.

Las manos de ambos no pueden mantenerse en su lugar, muy ocupados tratando de tocar la piel del otro bajo la ropa que ha empezado a estorbar entre las intenciones que cada uno tiene.

Caminan hacia atrás, con dirección al sillón individual que se encuentra a pocos pasos de Harry, y antes de que Louis pueda echarlo hacia atrás, el rizado lo voltea y lo obliga a sentarme con él sobre su regazo. La prenda rasgada es depositada en el respaldo del sillón, como un recuerdo de lo mal que Louis se ha portado.

—¿Q-quieres que te perdone? —Harry le pregunta entre jadeos mientras mueve su trasero contra la entrepierna de Louis—. ¿Realmente quieres mi perdón?

Louis asiente a las palabras, rogando ya por poder tomar a Harry sobre los sillones como le gustaría.

—Entonces, vas a permitir que yo tenga el control.

—Soy tuyo —responde y besa la mandíbula de Harry—. Haz conmigo lo que quieras, hago lo que tú me digas.

—Bien —Harry deja un último beso sobre sus labios y se pone de pie, dejando a un muy confundido Louis sentado en el sillón.

Louis mira cómo Harry se agacha donde descansan sus maletas de viaje y le da la espalda por completo.

—¿Qué haces? Pensé que íbamos a follar.

—Oh, mi amor. Claro que lo haremos, pero primero necesito prepararme —contesta con condescendencia y se pone de pie con el lubricante en mano.

El cantante sigue a detalle el andar de Harry hasta él y extiende su mano cuando este está a un par de pasos de donde se encuentra. Sin embargo, los deseos de Louis no forman parte de la lista de pendientes de Harry.

—Harry.

—Nada de “Harry”, ¿entendiste? Y siéntate, no quiero que me toques —el rizado lo señala con un dedo cuando ve las intenciones de Louis de ponerse de pie—. Vas a ver cómo mis dedos me abren mientras tú permaneces ahí, como debió ser durante toda la noche.

Louis traga saliva con fuerza, nunca creyó que podría ver esta faceta de Harry actuando alguna vez. Y aunque sabe que jamás podrá admitirlo frente al rizado, espera que esto suceda de nuevo, porque la manera en que Harry le habla lo está excitando más de lo que debería.

—Entonces, ¿debo permanecer aquí mientras tú te tocas? ¿Qué se supone que yo gano?

—Mi perdón —dice con severidad.

Harry tira el lubricante al sillón a sus espaldas e inicia la labor de desnudarse.

Primero pierde los zapatos y después le sigue su camiseta, y Louis siente cómo sus pantalones empiezan a apretar por la estimulación visual que Harry le da. El rizado sonríe de lado cuando se da la vuelta y desabrocha su pantalón para iniciar el descenso de la prenda por sus piernas trabajadas, su culo cubierto de lencería queda a completa disposición de la atenta mirada de Louis cuando se agacha para retirar su pantalón de sus tobillos.

—¿Te gusta lo que ves? —pregunta al incorporarse y ver sobre su hombro cómo su novio muele su polla por encima de su pantalón—. Ah, no, mi amor. No tienes permitido tocarte mientras permanezcas sentado allí.

—Pero, Harry-

—Nada de “peros”, ¿de acuerdo? —Harry hace un puchero cuando se encuentra frente a Louis—. Hoy vas a ser bueno para mí, ¿no es así?

Louis realmente está disfrutando de que Harry tenga el control de la situación.

—Sí, amor.

—Bien —él besa profundamente a Louis y el cantante se siente satisfecho con tenerlo tan cerca. Cuando Harry considera que es momento se aparta de Louis y le ordena con voz demandante: —Quiero tus manos detrás de tu espalda. Ahora.

El ojiazul hace lo pedido y pronto siente cómo algo sujeta sus muñecas.

—Al menos esa estúpida musculosa sirvió de algo —murmura totalmente enojado.

Finalmente Harry regresa al otro sillón y le da la espalda a Louis de nuevo. El culo cubierto de lencería roja queda al desnudo frente a las narices de Louis en cuestión de milisegundos y este no puede hacer nada para sentirlo bajo su tacto.

Las manos de Louis pican por poder marcar la piel de Harry de un color bastante cercano al mismo tono que el de la lencería que lleva puesta.

Harry se arrodilla sobre el sillón, con sus piernas flexionadas contra el cuero que lo recubre y se estira hacia la izquierda para tomar el lubricante. Él lleva todo su peso hacia adelante, permitiendo que Louis vea con claridad lo apretada que se encuentra su entrada en este momento.

El rizado llena sus dedos de lubricante, y juega un poco con él para calentarlo, antes de llevarlo hasta su anillo muscular y empezar a dar un suave masaje.

Los suspiros de Harry se escuchan en toda la habitación y Louis realmente se está volviendo loco por ver cómo los dígitos de Harry están jugando consigo mismo. El ojiazul tiene tantas ganas de ponerse y pasar su lengua por todo el anillo muscular de Harry hasta abrirlo por completo y tenerlo jadeando su nombre por más; pero, por como están las cosas en este momento, sabe que su lugar es permanecer sentado en el sillón y disfrutar del espectáculo que su chico le está brindado.

—¿Sabes que tus dedos no van a ser suficientes, no?

—Cállate —espeta Harry cuando su dedo índice hace presión y consigue introducirse unos milímetros.

—Yo podría hacerlo mejor —continúa, y ve cómo las piernas de Harry tiemblan cuando introduce la punta de su dedo. Entonces, Louis no dice nada más al escuchar las maldiciones de Harry.

El rizado mueve su muñeca de atrás hacia adelante y los dedos de sus pies se contraen cuando siente sus nudillos desplazarse contra las paredes de su interior.

Y Harry continúa con los movimientos de muñeca un par de minutos más, introduciendo poco a poco otro par de dedos, hasta que lleva cuatro de ellos dentro y su polla empieza a gotear sobre el cuero del sillón.

Louis escucha con atención cada sonido que el rizado emite, y no deja de ver, totalmente hipnotizado, cómo las piernas de Harry tiemblan, cómo su cadera hace movimientos involuntarios y su muñeca pierde el ritmo cada vez que está cerca de tocar su punto dulce sin mucho éxito.

—Con mis dedos ya te habrías corrido dos veces —le dice, y siente con claridad cómo su polla se contrae al escuchar la voz de Harry dirigiéndose directamente a él.

—No seas fanfarrón.

—No lo soy, sabes que es cierto —una sonrisa se plasma en el rostro de Louis mientras observa cómo los dedos de Harry salen e ingresan de su cuerpo—. Sólo con mis dedos y mi boca te haría correr como lo hice en México durante nuestras vacaciones. ¿Recuerdas la manera en que gemiste mi nombre y tuviste que morder la almohada para que nadie te escuchara?

—Mhm, Lou.

—¿Te gusta que te recuerde lo que hemos hecho, no es así, amor? —él juega en terreno peligroso—. Te encanta saber que es nuestro secreto y que nadie puede enterarse de las cosas que hacemos a escondidas.

Harry detiene los movimientos por unos segundos, tomando una bocanada de aliento para dejarse llevar por las palabras de Louis.

—¿Quieres que te folle frente a todas mis fans para que sepan que mi polla sólo te pertenece a ti? ¿Eso quieres, Harry?

—¡Sí! ¡Quiero que todos sepan que eres mío!

La polla de Harry es pesada, y sabe que la de Louis debe estar igual; así que, no queriendo alargar mucho más su sufrimiento, se incorpora del sillón, tomando su ropa interior y el lubricante cuando se encamina hacia Louis.

—Soy tuyo, amor —Louis sonríe cuando ve a Harry arrodillarse frente a su entrepierna—. Sabes que sólo amo joder tu culo, tomarte sobre cualquier superficie y venirme en tu interior.

Harry sonríe por lo que escucha y se encarga de desabrochar los pantalones de Louis mientras recorre con besos la silueta de la polla gorda del cantante.

—Eleva tus piernas, por favor —Harry le pide para poder deslizar sus pantalones hasta sus rodillas y su ropa interior hasta la mitad de su muslo.

La polla de Louis se iza frente al rostro de Harry y este infla el pecho de orgullo al ver cómo esta reposa contra el estómago de su novio.

—Te la voy a chupar, pero si escucho un sólo sonido dejaré de hacerlo.

—Bien, bien, Hazlo —Louis intenta tomar compostura para que esto dure lo más que sea posible.

—Si escucha una sola respiración fuerte todo queda aquí.

—Lo entendí a la primera, Harry —el ojiazul lo apresura, ya queriendo sentir algo alrededor de su polla, y si son los labios de Harry mucho mejor.

El rizado asiente y toma la polla de Louis con una mano desde la punta para llenar todo el falo de líquido preseminal; Louis no sabe cómo lo hace, pero ahoga un siseo.

—Bien, aquí voy —advierte Harry y Louis cierra los ojos.

Los labios de Harry besan lentamente el glande de la polla de Louis mientras su lengua deja caricias repentinas que ponen a Louis a temblar. Y cuando los labios de Harry están tomando más del miembro del cantante, un jadeo detiene por completo a Harry.

El rizado retira la polla de Louis de su boca y le sonríe desde el piso donde se encuentra arrodillado.

—Te lo advertí —él eleva los hombros con indiferencia y se pone de pie con su ropa interior y el lubricante en manos.

Harry no deja que Louis se queje por nada porque, tan pronto como él se incorpora del suelo, besa los labios del ojiazul.

—No digas nada, ¿de acuerdo?

—Pero no es justo lo que haces.

—¿Te advertí o no lo que sucedería si escuchaba al menos una respiración fuerte?

—Sí, pero tú estabas-

Harry lleva sus dedos a los labios de Louis, callándolo en el acto.

—¿Cumplí o no con mi promesa? —Louis entiende hacia dónde se está dirigiendo.

—Harry, sabes que no es lo mismo.

El rizado rueda sus ojos y delinea sus labios con la punta de su lengua.

—Yo sólo puedo ver que yo sí cumplí lo que dije que haría, y que no pudiste.

—Amor… —Louis insiste un poco más.

—Aún estoy enfadado contigo, y no quiero escucharte más.

Entonces, Harry lleva su ropa interior hasta la boca de Louis y la introduce allí. Él se sienta sobre el regazo desnudo del ojiazul y gime cuando siente la polla caliente de Louis bajo su culo. Su entrada se contra de sólo imaginar cómo podrá sentirse en cuestión de minutos.

—¿Vas a dejar que use tu polla, amor? Estoy muy necesitado y quiero sentirte en mi culo. ¿Puedo saltar sobre tu polla, papi?

Louis no se lo piensa dos veces cuando asiente, ese apodo siempre le da a Harry lo que quiere.

—Gracias —y el rizado deja un suave beso sobre los labios de Louis.

Por un instante, Louis ve en los ojos de Harry la amabilidad de siempre cuando traza su mandíbula con delicadas caricias; pero todo cambia cuando sus miradas se conectan y algo en el semblante de Harry se oscurece.

—¿Crees que es fácil ser del tipo celoso? —Harry sujeta el rostro de Louis con fuerza mientras lo dice y este niega. Un sonido muy parecido a un “Mhno” se escucha proveniente de Louis y Harry sonríe de lado—. ¿C-crees que… —él detiene sus palabras cuando Louis mueve la cadera y roza sus pieles —crees que yo me divierto viendo cómo ellas pueden tocarte mientras yo espero aquí?

Louis no emite ni un sonido y Harry toma eso como una victoria.

El rizado eleva su cuerpo y con su mano derecha toma la polla de Louis, mientras que con la otra la llena de lubricante. Él coloca la punta del miembro del cantante contra su entrada y mira con atención cómo Louis cierra sus ojos por el contacto.

—Ahora vas a sentir la frustración que yo experimento cada vez que tocan lo que es mío —Harry advierte, y cuando Louis menos lo nota, su chico aprieta la punta de su miembro con las paredes de su entrada.

Harry abre la boca y cierra los ojos mientras se desliza, cuando él ha llegado hasta el final del miembro de Louis, y su culo choca contra las bolas de Louis, él se permite abrir los ojos de nuevo y ver la desesperación en la mirada del ojiazul.

—Voy a saltar sobre tu polla hasta que mis piernas duelan y te hayas corrido en mi interior, ¿oíste? —él demanda una respuesta y Louis se la da por medio de un asentimiento—. Vas a llenarme de tu corrida porque ella sólo le pertenece a mi interior.

Mhm —Louis apenas puede responder con la boca llena de la lencería de Harry.

La saliva del ojiazul resbala por la comisura de sus labios y Harry se inclina para lamerla.

Harry se sujeta de los hombros de Louis cuando toma impulso y va hacia arriba, él sisea un poco cuando la cabeza del miembro de Louis es lo único que los mantiene unidos. Y, en cuestión de un parpadeo, el rizado se deja caer y sus pieles emiten un sonido obsceno que se reproducirá en las mentes de ambos durante sus próximos encuentros sexuales.

Louis sacude su torso, intentando aflojar el nudo en sus muñecas, pero sabe que es inútil cuando Harry eleva su rostro con la ayuda de su índice y niega lentamente.

—No hagas eso, amor, sé obediente al menos una vez en tu vida.

El artista mueve su rostro hacia un lado y rueda los ojos.

—No me pongas esa carita, amor —Harry se burla y repite el movimiento de sus caderas—. Porque bien sabemos que entre tú y yo, el más perjudicado no seré yo.

Harry se desliza de un solo sentón sobre el miembro de Louis y ambos gimen. Harry por haber tocado su lugar favorito, y Louis por haber sido estimulado de esa manera.

Los movimientos de Harry continúan un par de veces más, hasta que siente sus piernas temblar y su polla rebotar contra su estómago y el pecho de Louis; así que, cambia su táctica. Él rueda su cadera en círculos, sin levantarse y permaneciendo sobre el regazo de Louis para estimular a ambos de otro modo.

—¿Te gusta? —Harry jadea mientras cambia los movimientos, y ahora va de adelante hacia atrás—. ¿Quieres que salte de nuevo sobre tu polla o así está bien?

Louis no sabe cómo transmitirle a Harry sus pensamientos y aquello lo frustra.

No sabe cómo hacerse entender en su condición que quiere tenerlo brincando de nuevo sobre su polla, que quiere arremeter contra él hasta tenerlo llorando y gimiendo su nombre.

Y algo que no pensaba que sucedería, pasa: Harry le retira la ropa interior de la boca.

—Pequeña zorra —Louis dice en cuanto tiene oportunidad—. ¿Crees que esto es divertido?

—No, es caliente —responde Harry, sin un gramo de vergüenza—. ¿No lo crees? Porque a mí me encanta.

Harry lleva sus manos hacia el cuello y los hombros de Louis y le da un rápido masaje.

—¿Sabes que te estás ganando un par de castigos, no, princesa?

—Lo sé, papi —la sonrisa en su rostro deja en evidencia todo—. Pero ahora el castigado eres tú por no cumplir tu promesa.

El rizado mueve con más rapidez sus caderas y eso calla lo que sea que Louis quiera decirle.

—¿Puedo llegar hasta el final, papi?

—Sí, amor —concede el mayor porque él no puede negarle nada a Harry—. Ahora demuéstrale a papi que eres una buena zorra, y salta sobre mi polla.

Harry sonríe y asiente sin perder tiempo en obedecer.

Y es como si algo se apoderara del rizado, porque ni siquiera él sabe de dónde adquiere la fuerza para empezar a saltar sobre el miembro de Louis.

Sus pieles chocan con fuerza y los chasquidos no pueden ser silenciados con nada, como tampoco lo son sus gemidos, los cuales han empezado a aumentar de intensidad al igual que sus respiraciones. Y si alguien caminara por el pasillo, es muy probable que pudiese escuchar con claridad la manera en que Harry y Louis son uno en este momento.

Louis continúa con sus intentos de liberar sus muñecas pero Harry se lo pone cada vez más difícil, porque el rizado lo recuesta por completo contra el respaldo del sillón y aprisiona sus brazos sin oportunidad de moverlos.

—Lou… —Harry gime cuando mira hacia el rostro de su novio y ve el rubor en sus mejillas, y él está seguro que debe lucir exactamente igual.

Harry muerde sus labios cuando Louis empieza a impulsar sus caderas, con ayuda de sus piernas, para encontrarse a medio camino con su culo y golpear con más fuerza su próstata.

—Vamos, H. Sé que quieres hacerlo, amor.

Louis suelta un par de palabras más, llenas todas de obscenidades, y ve siente con claridad cómo las paredes interiores de Harry se contraen cada vez con más fuerza contra su miembro. Sabe que está a nada de correrse, y aquello llena de calor su vientre.

—Lou. Lou. Papi —Harry jadea cuando se corre contra el torso de Louis, llenando los vellos de su pecho de su blanco semen—. Lo siento, papi.

—No te preocupes, amor —Louis le sonríe sincero—. Pero ahora necesito que me ayudes a correrme, princesa.

—Sí, papi —Harry jadea, aún preso de las sensaciones que su orgasmo está liberando en su sistema—. Quiero que te corras en mi interior.

Y con eso dicho, Harry se encarga de provocar a Louis mientras limpia el pecho del mayor con sus dedos, tragando su propia corrida para darle un mejor espectáculo a Louis.

Durante los segundos antes de que Louis termine en el interior de Harry, el rizado se encarga de encajarle un beso lleno de deseo; y, con esa última mordida de labio por parte del rizado, Louis llega a su orgasmo aún con las manos atadas en la espalda.



(...)



—¿Sigues molesto? —Louis le pregunta y deja suave caricias sobre las piernas de Harry.

Ambos se han limpiado lo mejor que han podido y se han ubicado, Harry sobre el regazo de Louis, en el sillón más grande del camerino.

—Ya no tanto —Harry esconde su rostro en el cuello de Louis y deja un par de besos en la zona—. El sexo compensó lo mal que quedó lo que te compré.

Louis tuerce una mueca en sus labios y suspira.

—Siento que la musculosa haya quedado arruinada.

—Está bien —Harry le resta importancia, pero Louis sabe por el tono de su voz que aquello aún le afecta—. Seguro podemos comprar otra.

—Creo que debo ser más cuidadoso. Ya no me acercaré a la barricada —concluye.

Ante las palabras Harry sale de su escondite con el ceño fruncido—. No vas a hacer eso. Amas la barricada.

—Sí, pero eso te molesta a ti —Louis sonríe y besa su mejilla.

—Quiero decir, sí, lo hace. Pero ese momento con tus fans te hace feliz y yo no puedo quitarte eso.

—Pero no quiero que estés molesto conmigo —él explica—. Y si eso significa que debo dejar de acercarme a la barricada, entonces, eso haré.

—Lou, ¿sabes siquiera qué es lo que me molesta?

—Que me toquen —dice, pero el tono de su oración suena mucho más a pregunta que a afirmación.

—Bueno, en parte, sí —Harry se ríe y se abraza del cuello y hombros de Louis—. Pero me molesta que tu ropa siempre termine arruinada. ¿Sabes cuánto costó esa musculosa y lo mucho que estaba deseando de verla en ti? Y tú… tú sólo vas y la usas en un concierto y queda hecha añicos al final.

Louis mira a Harry con confusión.

—Aguarda un segundo —Louis no consigue entenderlo del todo—. Entonces, ¿no estabas molesto porque las fans me tocaron? ¿Tú te pusiste así por la ropa?

—Amor —Harry se ríe en voz baja—, ¿qué fue lo que me prometiste la última vez?

—Que sería cuidadoso —Louis recuerda haber prometido eso.

—Sí —Harry confirma—. Y eso incluye a tu ropa.

—Pero, yo pensé que-

—Lou, yo sé que tu equipo de seguridad te va a mantener a salvo de cualquier eventualidad, y que tus fans son respetuosas —Harry peina el cabello desalineado de Louis hacia el lado correcto y besa sus labios rápidamente—. Lo único que yo quería era que mantuvieras tu ropa lo más decente posible al final de los shows.

—Creo que ahora lo entiendo —Louis niega divertido y echa su cabeza atrás, contra el respaldo del sillón—. Y desde este momento te prometo ser más cuidadoso.

—De acuerdo —Harry recuesta su cabeza contra el hombro de Louis y mira hacia arriba cuando habla de nuevo—. Aunque, de todas formas, ahora ya sabes qué haré si rompes otra promesa.

Y ambos se ríen en el vacío del camerino.