El legado de Satoga 1: La maldición del reino

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Sinopsis

Eris despierta en un lugar desconocido, sin memoria y acusada de un crimen terrible. Un pueblo entero destrozado y la única sobreviviente es ella, ¿su única salida? colaborar con sus captores, en la búsqueda del sucesor de un reino, que lleva consigo una maldición impuesta por un dios lleno de ira.

Genero:
Fantasy/Adventure
Autor/a:
Annali22
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Volver a nacer

-No puedo identificar quién me perseguía, ni cuánto eran, solo sentía la necesidad de correr por mi vida, sentía que si no corría moriría pronto-


Eris corría atraves de un bosque que se hacía cada vez más denso, volteaba cada tanto para asegurarse que nadie la seguía pero cada vez que lo hacía una figura cubierta por una espesa capa negra se acercaba más y más. Ante el miedo y el instinto de supervivencia corrió fuera del camino de tierra y se adentro en lo profundo, tropezando con un desnivel del suelo y cayendo por un risco poco profundo que había frente a ella y que por el miedo no había notado. Dos figuras se asomaron por el borde para ver su cuerpo inerte en el piso.


--Dejala, no podrá sobrevivir a esta caida-


Ambas figuras se marcharon, Eris solo podía sentir dolor por todo su cuerpo y como la sangre se escapaba poco a poco y se mezclaba con la tierra bajo su ya inerte cuerpo.


Eris abrió los ojos sin saber en dónde estaba, era un cuarto de color crema con una sola luz en el centro, no habían ventanas y solo había un armario abierto y vacío en la habitación, trato de levantarse pero sintió en su brazo un pinchazo y se dio cuenta que tenía puesta una vía, al seguir el tubo encontró un envase de un líquido transparente. Antes de poder quitárselo la puerta principal se abrió y entro por ella lo que eris asumió que era un médico.


Tenía un traje blanco completo, guantes y un tapaboca que cubría la mitad de su rostro, él al darse cuenta que ella tenía los ojos abiertos salió del cuarto como si se hubiese espantado. Ella confundida solo se sentó en la cama tratando de organizar sus ideas.


-No recuerdo que sucedió- Se tocó la cabeza y sintió un fuerte dolor, se percató que traía vendajes en la cabeza y que solo llevaba puesto una bata azul claro.


Otra persona entro por la puerta, otro médico según la deducción de Eris por su vestimenta, la joven se acercó y le sonrió o eso es lo que parecía ya que su boca estaba tapada por el tapaboca.


-Me alegra que despertarás- La joven médico se dio cuenta que Eris estaba confundida, así que retiro su tapaboca y le sonrió.


-Me llamo Kana, soy médico, te encontramos en el bosque bastante herida y te trajeron aquí-


-¿Dónde es “aquí”?- pregunto Eris aún más confundida.


-Oh, lo lamento- Kana saco una pequeña piedra de su cuello que colgaba de una elegante cadena dorada -Soy daimon, nosotros fuimos quienes te encontramos- Eris la vio confundida


-¿Daimon? Debe haber un error…- Kana solo coloco su mano sobre la de Eris


-Se que estás confundida, déjame ayudarte lo más que pueda, quiero que te sientas bien- Eris vio su mano y luego el rostro sonriente de Kana, aunque sus tranquilizantes ojos azules no mostraban señales de agresión Eris la empujó apartandola de ella, arranco la vía que tenía en la mano y salió corriendo por la puerta por la que minutos antes había entrado Kana.


Eris caminaba rápido tratando de no llamar la atención de las demás personas que estaban en el pasillo, sin identificar el lugar solo caminaba cada vez más rápido viendo puertas tras puertas, abriendo alguna ocasionalmente para encontrarse solo con más habitaciones. Al girar en una esquina pudo ver una gran puerta de vidrio. Suponiendo que allí estaba la salida camino hacia ella volteando a cada instante para asegurar que Kana no la seguía.


Al salir por la puerta de vidrio se consiguió de frente con una baranda de madera, se acercó para ver qué tan alto o bajo estaba de la salida, al mirar hacia arriba pudo ver que habían cinco pisos más y una cúpula circular en el medio por la que entraba la luz, hacia abajo por lo menos unos diez pisos más, volteo por última vez a la puerta de vidrio y se dio cuenta que Kana estaba buscándola, así que antes de que la viese allí parada siguió corriendo por el primer pasillo que vio con la esperanza de perderla y encontrar la salida.


Con miedo de abrir más puertas que pudiesen delatar que se había escapado de un daimon médico Eris siguió por los pasillos buscando alguna puerta o ventana abierta que la llevara a la libertad. Cada vez que veía a una persona cambiaba el rumbo para no ser vista. En un momento visualizo una puerta abierta y se asomo para ver qué había allí.


Solo un cuarto vacío, lo que parecía una sala de estar solo con tres muebles largos, en el centro una mesa del té vacía, sin libreros ni cuadros solo cuatro paredes y una ventana al fondo, ella se acercó a la ventana para ver a qué distancia del piso se encontraba. Al asomarse visualizo un hermoso jardín de flores de distintos colores, trato de abrir la ventana pero estaba cerrada. Trato de medir la distancia al piso y se dio cuenta que estaba al nivel del suelo, sorprendida porque no había subido ni bajado escaleras busco con que romper la ventana, pero la habitación estaba completamente vacía. En un momento de desesperación se arrojo contra la ventana pero está no se rompió solo le causó dolor en el brazo.


-Tengo que encontrar algo con romper está ventana antes de que me encuentren- Dio dos pasos en dirección a la puerta para buscar cualquier objeto que la ayudara pero sintió que perdía fuerzas y cayó al piso


-No me puedo detener ahora- Eris escucho pisadas que se acercaban a la habitación se levantó y corrió sin ver si alguien la seguía o no, tratando de recordar por dónde quedaba la habitación, al cruzar en una esquina choco de frente con una persona y antes de caer al piso sintió que la sujetaron, levantó la cabeza y se encontró de frente con unos ojos verde jade que la miraban preocupados. Ella sintio que se ruborizó y detallo al joven que la había ayudado. Alto de ojos verdes, cabello marrón atado en una cola de caballo de traje rojo y manos cubiertas por guantes del mismo color


-¿Estás bien?- Ella solo lo veía estupefacta olvidando que estaba huyendo, el joven solo repitió la misma pregunta -¿Estás bien?- Ella se dio cuenta que estaba ruborizada por el calor que sentía en sus mejillas, trato de asentir pero sintió de nuevo que perdía las fuerzas y que sus ojos se cerraban.


Al abrir los ojos Eris reconoció la habitación donde había empezado todo, donde había huido de Kana, trato de recordar que había pasado y en su mente solo estaban aquellos ojos verdes, se sentó de inmediato y se dio cuenta que Kana estaba a su lado


-Debo reconocer que de todos los que han huido tú eres la más rápida y más problemática- Kana se había quitado el gorro que cubría su cabeza y dejaba ver una larga cabellera morada clara, en sus manos tenía una jeringa vacía que estaba depositando en una mesa que tenía a su lado, Eris la vio preocupada


-Tranquila es para los mareos, es normal que te desmayes porque perdiste mucha sangre, tienes una herida muy fuerte en tu cabeza no deberías estar corriendo, se que te impresiona estar con un daimon pero debes cuidar tu salud-


Eris vio que de nuevo tenía la vía puesta en la mano pero esta vez tenía la muñeca recubierta con lo que parecía una pulsera de metal, ella trato de quitarla


-No podrás hacerlo, tuve que tomar medidas contigo-


-Habia una persona, un chico que me encontré- Kana la vio esperando más información -Ojos verdes, vestía traje rojo-


-Asi que traje rojo, lo lamento nadie así ha venido por aquí- Kana noto la decepción en el rostro de Eris -te trajo de regreso uno de mis muchachos, todos visten de blanco quizás ellos lo vieron- Kana se levantó y reviso la herida de Eris.


-¿Qué hago con un daimon médico aquí?-


-No me has dejado explicarte nada cariño-


-¿Qué hace un daimon médico aquí? No es normal que salgan a este mundo- Kana solo se carcajeo un poco


-Es normal porque tú estás en nuestro “mundo” el chico de rojo del que hablas también debe ser daimon- Eris se impresiono


-Imposible-


-No es imposible, es la academia de los daimones, todos los que están aquí lo son, incluyendote- Eris se impresiono ante sus palabras y busco dentro de su bata y se encontró con una pequeña piedra blanca colgada de su cuello


-¿De dónde salió esto?-


-Esas respuestas vienen para después, por ahora tenemos cosas mas importantes de las que hablar, por ejemplo ¿Cuál es tu nombre?- Eris se quedó en silencio, no quería responder a ninguna pregunta porque seguía confundida.


-Puedes tomarte todo el tiempo que quieras en responder, de aquí igual no te podrás ir hasta que contestes unas cosas, y te recomiendo cariño que no vuelvas a huir, los que te encontraron estuvieron a punto de dejarte a tu suerte y si huyes les darás más razones para deshacerse de ti, se que quizas no quieras hablar conmigo pero será peor con los que vendrán cuando yo te de el alta por tu herida- Kana sonrió anoto algo en unos papeles que estaban en la mesa y se levantó dispuesta a marcharse de la habitación, Eris lo pensó por un momento


- Eris, me llamo Eris, es lo que recuerdo- Kana se detuvo sin voltear – no se cómo puedo ayudarles a responder nada porque no recuerdo nada solo que me perseguían por eso salí corriendo pensé que me habían atrapado-


- Entiendo- Kana regreso a la silla que había a un lado y dejo los papeles en la mesa, tomo la mano de Eris y le pregunto - ¿Sabes quién o qué te perseguía?- Ella solo nego con la cabeza - ¿Había alguien más contigo?- ella pensó por un momento


-No lo recuerdo pero creo que no- Kana solo asintió


-Es todo lo que necesito saber, por ahora descansa- Kana se levantó de la silla y Eris la detuvo tomando la manga de su ropa


-Espera, yo no soy un daimon- Kana solo suspiro


-Todo eso te lo explicarán luego, pero supongo que estoy en el deber de calmar tu ansiedad, para salvar tu vida tu cuerpo creo un cristal lo que te identifica como uno de nosotros, ya no tienes la edad para que eso pase y estabas en un lugar muy problemático, por eso estás aquí, un daimon vendrá a hablar contigo, responde lo que recuerdes, ese daimon determinará que sucederá contigo de ahora en adelante, posiblemente te entrenen y te manden a algún templo de vigilancia, eso no te lo puedo decir yo y contarte todo ahora solo hará que te agobies y mi prioridad es que estés sana, descansa un poco- Eris soltó a Kana un poco decepcionada y se recostó en la cama. Kana salió de la habitación y ella se quedó allí tratando de dormir.