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the alpha wizard

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Sinopsis

el alfa mago ha llegado furioso a su estudio. sin embargo, encuentra a su perra alfa con las piernas abiertas e inclinada sobre su mesa de trabajo. ¿cómo resistirse a ello? ✧ historia ORIGINAL. ✧ hombrelobo x humano. ✧ jungkook x extraño. ✧ boypssy, boyt!ts/trans. © bib.

Genero:
Erotica,Fantasy
Autor/a:
wings
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

único.

Nam Jeong-Ho estaba furioso.

“¡Inútiles!” Rugió el hombre lobo hacia sus aprendices, quienes agacharon la cabeza ante el potente gruñido del alfa.

Tal vez, Jeong-Ho estaba mucho más que solo ‘furioso’.

"¡Los quiero a todos fuera de aquí! ¡Largo!" Utilizó su voz de mando.

Tras ese feroz grito, los aprendices salieron corriendo del furioso alfa que hacía todo lo posible por contenerse y no estallar en ira. Sus ojos estaban rojos debido a la cólera contenida, pero intentó muy en vano relajarse al no tener a su mate cerca. Intentando recobrar la compostura, Jeon-Ho respiraba profundamente con el fin de calmar esa llama burbujeante que ardía en su estómago.

Para ponerles en contexto: resulta que Nam Jeong-Ho es el alfa y mago supremo de la manada Silver Moon; él rige como un alfa justo, honesto y democrático. Siempre cumple cada deseo de su pueblo, lo escucha y ayuda en todo lo que puede. Sin embargo, al ser también el mago y hechicero supremo, tiene muchas más responsabilidades aún, quitándole así el debido tiempo de estar junto a su pareja e intentar pasar tiempo de calidad con ella.

Ya un poco desesperado y estresado, el gran rey mago había reaccionado de esta forma porque sus inútiles aprendices habían perdido unos documentos importantes que tenían que ver con una nueva orden en el pueblo. Su pueblo, su manada, su reino. De él. Responsabilidad únicamente de él. Así que ahora debe hacerse cargo como el buen alfa y mago que es.

No obstante, justo ahora está encerrado en su oficina municipal mientras inhala y exhala de forma ruidosa, gruñendo y jadeando. Su instinto alfa quiere arrasar con todo no solo por el mal rato, sino también por estarle quitando tanto tiempo junto a su amada que lo espera en casa. A su reina. A su perra.

De solo pensar en ella, su polla se pone dura y gime desesperado, aullando lastimero. Hace tiempo que no tienen un encuentro sexual y él necesita liberar todo ese estrés que carga como regidor. No puede más. Necesita el dulce coño de su perra tragando su dura polla mientras él le habla sucio y ella corresponde con lloriqueos penosos y gemidos vergonzosos. Quiere verla roja, sudando y jadeando de placer. Sobre todo, quiere ver ese rosado coño volverse rojo con sus cachetadas y embestidas constantes. Quiere ver cómo esa entrada se abre solo para su roja y gorda verga que la hunde hasta el fondo, hasta que sus bolas pesadas también son succionadas por ese sucio coño. Su coño. De su perra.

El pensar en su bonita amada decide mandar todo a la mierda. Que lo arreglen sus estúpidos aprendices en lo que él va en busca de ella. Si es que la encuentra. Porque ahora que hace memoria, puede recordar a su dulce mujer diciéndole que iría a visitar a su familia en el pueblo siguiente, el cual era de solo humanos.

Al recordar esto, Jeon-Ho suspiró. Humanos. Esos terribles seres. Porque definitivamente su hembra era un jodido ángel caído del cielo y no un terrible demonio humano.

Cuando Jeon-Ho conoció a su pareja: Jungkook, él se negó desde el principio al creer que su pareja de toda la vida sería un ambicioso y egoísta ser humano. Sin embargo, este ser le enseñó que no todos los humanos eran así, y que ella también podía amarlo y hacerlo muy feliz.

Definitivamente, Jeon-Ho fue el alfa más feliz.

Y aunque la mayoría en su pueblo se negó a esa unión, a ellos les valió tres mil hectáreas de mierda y siguieron con su hermosa relación, siendo muy felices... Hasta que los deberes del alfa no se hicieron esperar más.

Cuando Jeon-Ho tomó el liderazgo, al principio todo fue leve, suave. Él solo veía cosas pequeñas que pasaban en la manada, hasta que poco a poco sus tareas como alfa fueron aumentando y volviéndose más complejas, con el tiempo quitándole momentos junto a su dulce hembra que lo esperaba ansiosa en casa.

Suspirando mientras piensa en ella, deja todo en su oficina. Decide asegurar todo con llave y le ordena a sus inútiles aprendices que, como sea, le consigan esos papeles de nuevo así tengan que hacer una y otra vez un jodido hechizo de tiempo. No importaba, él solo quería esos jodidos papeles y a su perra dispuesta, esperando por él con las piernas más que abiertas y ese coño goteante y ansioso. No pedía más.

Molesto y caliente se dirige a su hogar. Inútilmente, él busca a su esposa.

“¿Cariño?” La llama una vez que ingresa a la casa. “¿Koo?” Alza más la voz. ”¿Omega?" Él sabe que su pareja ama que le diga así a pesar de ser una simple humana normal. Así que, ansioso, espera una respuesta, pero no la encuentra.

Lloriqueando en voz baja, decide intentar buscarla en toda la casa, únicamente encontrando su ropa doblada sobre la cama. Entonces el lobo no tiene de otra más que gruñir frustrado, dirigiéndose hacia los cajones de la cómoda en donde su linda esposa guarda sus bragas, encontrando varias, seleccionando una de encaje para acercarla a su rostro y olfatear, ansioso por más. Inhala desesperado mientras su ingle va punzando allí abajo. Le duele su erección pero sabe que debe parar justo ahí para no manchar las bragas de su amada con su esperma. Solo Jeon-Ho sabe cuánto odia Jungkook que use sus bragas para su placer cuando sabe que su esposa puede hacerlo. Pero, ahora, ella no estaba ahí con él.

Lloriqueando, Jeon-Ho se ve obligado a dejar las bragas en donde estaban para después gruñir entre molesto y excitado, saliendo de su habitación que comparte con su esposa rumbo hacia su estudio de magia, en donde tiene todos sus libros y pociones, teniendo una sola cosa en mente: Crear una bebida para retrasar su celo. Lo siente muy cerca y su esposa no está para atenderlo. Y él no quiere a ningún otro omega ni mucho menos un agujero que no sea el de su perra.

Además, tampoco puede traicionar a su pareja de esa forma. Jungkook era más que su mate, su alma gemela. Ella era el jodido amor de toda su vida. Ella era todo lo que necesitaba y necesitaría para el resto de su vida. Y si trescientos años debía esperar otra vez para poder tener a su pareja de vida, Jeon-Ho definitivamente lo haría; la esperaría una y un millón de veces más. Todo por su princesita.

Encaminándose al estudio, en medio pasillo, Jeon-Ho siente un olor extrañamente conocido y peculiar. Así que acelera el paso mientras olfatea mejor el aire, descubriendo que era el dulce almizcle del coño jugoso de su perra. ¡Eso quiere decir que su omega estaba ahí, en casa! ¿Pero y qué hacía en su estudio?

Curioso y con la polla más dura que una roca, toda roja y palpitante al aire, Jeon-Ho suspira cuando está más cerca, por fin llegando a la puerta de su estudio, abriéndola al percatarse de que está sin llave. Y al ingresar, el alfa se queda sin aire, estático, impresionado.

"Omega..." Él jadea entre impresionado y jodidamente excitado. Incluso más que antes.

“Bienvenido, mi alfa.” Saluda la atrevida omega con el cuerpo desnudo reposado sobre la mesa de madera en la que el alfa coloca sus libros y pociones. Ella estaba con la piernas abiertas y el coño brillante debido a sus escurridizos jugos que escapan al pensar en el alfa, todo a vista de su hombre lobo. Ella estaba exponiéndose solo para él. Para su alfa.

"Omega“. Jeon-Ho jadea, acercándose desesperado a su pareja. “Dios, dulzura, ¿qué haces aquí? Y encima estando así, joder. ¿Por qué no estabas en casa? Te busqué por todas partes, Jungkook. No sabes cuándo te necesitaba y necesito, maldición.” Él gime, acercándose al cuerpo de su mujer, agarrando esa cintura finita y que tanto ama entre sus garras, acercando más el cuerpo de su amada al suyo hasta que ya no queda ningún espacio entre ellos.

Jungkook gime al sentir el miembro duro de su alfa contra su estómago; esa verga roja que solía golpear sus entrañas cada día a cualquier hora mientras tenían mucho tiempo libre. Y ahora, con las justas y logra que Jeon-Ho lo toque o lo note. Sin embargo, Jungkook es una persona muy inteligente, así que revisando su calendario, fijó la fecha del celo de su alfa, preparando un seductor plan y, al final, darle cierta sorpresa a su lindo esposito.

"Alfa“, gime Jungkook. Ella también es débil ante ese hombre lobo, pero más fuerte que él cuando quiere conseguir algo. “No estaba en casa porque supuse que el primer lugar al que vendrías sería aquí. Todo el tiempo estás en el trabajo y— Y yo me siento muy, muy olvidada, alfa.” Dice con ojos brillantes de tristeza, sus brazos rodeando el cuello de su pareja mientras que él la carga y la sienta sobre la mesa.

“Oh, mi luna. Omega mío, no sabía que te sentías así. Pero amor, no fue mi intención dejarte tan de lado. Mis responsabilidades también me consumen y...”

“¿Y has venido aquí a disculparte o solo a darme excusas baratas? Sé que estabas ocupado, pero también tienes un omega que cuidar.” Reclamó algo molesta. “Me quedé aquí por ti, Jeon-Ho. Renuncié a todo por ti. Quédate por hoy conmigo. Aunque sea solo hoy.”

Aquella triste petición encogió el corazón del alfa. ¿Tan mal se sentía su omega al respecto?

«Al demonio», se dijo molesto consigo mismo. «Mi omega es mi prioridad además de esta ciudad. Pero primero va ella por sobre todas las cosas».

Entonces, Jeon-Ho besa a su pareja, tomándola por sorpresa mientras Jungkook le corresponde el beso e incluso abre más las piernas para que su alfa pudiera acomodarse mejor entre ellas.

Luego de un largo y caluroso beso además de haberse frotado y provocado un poco, se alejaron jadeantes para poder respirar un poco.

“Me quedaré, omega.” Respondió Jeon-Ho luego de un corto (tal vez largo) silencio. “Juro pasar más tiempo contigo y no descuidarte tanto, cariño. De verdad lo siento, mi amor. Sabes que esa no fue mi intención.” Dejó un casto beso sobre los hermosos labios de su hembra quien aceptó todo gustosa, abrazándose al peludo cuerpo de su alfa, intensificando el tierno beso para volverlo más apasionado.

Jeon-Ho la cargó en el aire, sosteniendo a Jungkook desde esos muslos gorditos que tanto amaba morder y marcar, reclamar. Pero ya tendría tiempo de eso después. Justo ahora solo quiere tomar a su pareja, no necesita más.

Dejando de pie a su pareja, la gira y la recuesta sobre la mesa, subiendo una pierna sobre la madera, dejando más expuesto todavía el coño de su amada la cual la hace reclinarse sobre la mesa. Jeon-Ho admira ese delicioso coño para después alinear rápidamente su verga y sumergirse sin preámbulos en su omega. Suya, joder.

“Aaah”, ambos gimen aliviados, sintiendo la calidez del otro.

“Joder, omega.” El alfa se empuja profundamente y por completo.

“Alfa”, Jungkook suelta un gemido ahogado mientras se arquea y levanta el culo. “Lunas, sí, tan grande. Había extrañado tanto tu jodida polla. Oh~”

Jeon-Ho gruñe excitado, empezando a golpear suave y profundo. “Y yo había extrañado tanto este coño apretado. Joder. Succiona con más fuerza, omega, chupa mi verga con este coño codicioso tuyo.” Le da un azote al clítoris de su hembra, escuchándola gemir y sintiendo cómo se arqueaba.

“¡Alfa!” Jungkook lloriquea, gimiendo y jadeando mientras siente a su alfa golpear su coño cada vez con más fuerza y acelerando su ritmo.

Jeon-Ho toma a su perra sobre esa mesa de madera, disfrutando tanto de este encuentro después de tanto tiempo en abstinencia, estrés y demás. Por fin se estaba liberando.

Encontrar a su perra Alfa con las piernas abiertas e inclinada sobre su mesa de trabajo fue una total sorpresa muy sucia y excitante. Pero, ¿cómo resistirse a ello? Si Jungkook era la mejor hembra de todas. Y era suya, su omega.

La omega gime mientras su alfa la toma con fuerza, golpeando y golpeando sin parar dentro de ella.

“Fóllame, alfa. Lléname de tus cachorros, dame tu nudo y jódeme las entrañas.” Exige entre gemidos, su torso desparramado sobre la mesa, sacudiéndose conforme las embestidas del hombre lobo.

“Jodida perra sucia.” Gruñe el alfa mientras golpea el coño de su hembra. “¿Con esta boca besas y adoras a tu alfa, uhm?”

El alfa agarra fuertemente la mandíbula de su mujer para hacer que ella le mire de costado mientras sigue golpeando en ella de forma lenta pero profunda.

“Ohmnm... Uhmnm... ¿Tal vez? Ah, ah, ah.”

El alfa azota una de sus gordas nalguitas de ese culo que lo trae peor que a un perro loco. Su perra se arquea y pega su culo hasta su base, frotándose con el vello de su cuerpo. Aparentemente, ella lucía muy excitada con ello.

“¡Alfa!” Gime la omega.

El hombre lobo gruñe extasiado. “Tuyo, tú alfa. Y tú eres mi jodida perra, ¡mía!” Ruge con ferocidad mientras se clava hasta el fondo.

“¡Aaah! ¡Alfa! ¡Tuya, solo tuya!” La perra gira los ojos mientras siente el orgasmo cerca.

Sí, por esta y mil razones más también amaba joder con su alfa, también sabiendo cómo aliviar su estrés que, sin querer, el alfa transmitía por el lazo. Y aunque Koo a veces intentaba ignorarlo o bloquear el lazo, no podía. Su unión era tan fuerte que no lo lograba. Después de todo, no está enlazada con cualquier hombre lobo. Ella está enlazada con el alfa hechicero supremo, un superior a todos los de su especie.

“Oh, Luna. Oh, lunas”, blanqueó los ojos. Su alfa estaba jodiendo su punto. “Más, lunas, ¡más! Destroza el coño de tu perra— ¡Ah!” Sollozó.

El alfa la había azotado.

“Oh, cariño, ten por seguro que destrozaré este coñito”, dirigió su mano al clítoris tembloroso de su omega. “Te joderé tanto que te dejaré repleta de mi esperma y a este coño tuyo lo dejaré inservible. Únicamente dispuesto para mí polla. ¿Entendiste?” Tomó el cabello de Koo entre sus garras y jaló hacia atrás.

Ella asintió. “Mhmmm”, afirmó, mordiendo su labio inferior.

“Así me gusta, perrita.” Sacó la lengua, lamiendo la oreja de su pareja quien se deshizo entre temblores y gemidos sobre la mesa. “Eres tan buena omega~”

El ruido de sus cuerpos chocando se hacía cada vez más fuerte, la mesa rechinaba con cada embestida mientras Jeon-Ho sentía el coño su omega apretarse más alrededor de su polla.

“¡Lunas, alfa!” Chilló Jungkook. “Me voy a correr, me voy a correr. Por favor, lléname, dame tus cachorros.” Pidió jadeante, abrazándose a la mesa mientras sus tetas rebotaban bajo su cuerpo.

“Te daré mi nudo, te daré mis cachorros. ¿Eso quieres, no? Los cachorros y el nudo de tu alfa.” Jadea cuando se empuja hasta el fondo, sus bolas golpean con fuerza el coño usado.

“¡Sí, sí! ¡Tu nudo y cachorros! ¡Oh, lunas! ¡Dámelo todo!”

Jungkook grita y solloza, chorreando sobre la polla de su alfa y la mesa, llorando de placer cuando su alfa la presiona contra la mesa mientras sus embestidas se vuelven más fieras, más animales.

“Eso tendrás, omega.”

Jeon-Ho gruñe, golpeando y golpeando sin parar hasta que se corre profundamente, llenando el interior de su perra con sus blancas tiras de semen.

Jungkook abre la boca, gimiendo cuando siente que es llenada, recordando nuevamente que los hombres lobo producen mucho más semen que un hombre humano normal. Aquel pensamiento la hace chorrear otro poco más mientras siente el nudo estirar su coñito sensible.

“Lunas, alfa~“, lloriquea. “Tan bueno, tan rico.”

Se retuerce sobre la mesa mientras el alfa lame su nuca, apreciando su marca que únicamente puede restaurar en su celo. Aunque ya faltaba muy poco para ello.

“Vamos, omega. Te moveré con cuidado en lo que baja mi nudo. Aseguremos esos cachorritos.” Habló entusiasmado.

“Sí“, suspiró. “Yo también quiero cachorritos.”

Se besaron un poco en lo que descansaban con el nudo bajando poco a poco hasta volver a la normalidad. Entonces, con el alfa sentado y ella en su regazo, Jungkook se gira para poder besarlo de forma más cómoda, llevando las manos de su alfa hasta sus pechos.

“Dame una segunda ronda, alfa. Estoy lista para atenderte en tu celo y quedar preñada. Quiero darte muchos hijos.”

Ante tales palabras, el alfa jadea, mirando incrédulo a su omega. Pero él no se niega, gustoso acepta. Su oportunidad es única de tener a un ángel como ella entre sus garras para destrozarla y recomponerla.

Jungkook era tan suya como él lo era de ella.

“¡Lunas!” Exclama en voz baja. “Entonces vamos, omega. Monta la polla de tu alfa y consigue esos cachorros que tanto anhelas.”

Ella asiente emocionada, besándolo rápidamente antes de montar la polla de su alfa y empezar otra vez con su labor favorita: dejarse llenar por Jeon-Ho, su alfa. No quería otra cosa.




FIN.

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