Capítulo 1
Tim recordaba aquella noche de Halloween, había salido con unos compañeros de la escuela para divertirse aun que si era sincero, no se estaba sintiendo muy cómodo entre ellos. Los chicos parecían ser muy “cool” pero simplemente no tenían los mismos gustos, bueno, si a burlarse del sufrimiento ajeno se podía decir algo como de “buen gusto”. Veía el vídeo que los muchachos le mostraban en el metro y solo pudo sonreír incomodo ¿Tenia que reírse? Por que ver como golpeaban a una mujer no era nada gracioso.
Como si esa noche no pudiera empeorar, a uno de los chicos se les ocurrió una “inocente travesura”, si le preguntaban a Tim, les diría que esos adolescentes eran muy infantiles. No pensó que ese acto cambiaran toda su vida. Miro donde el muchacho indico, en ese momento solo quería escapar y fingir que no los conoce pero si lo hacia, seguro que luego dirían en la escuela que era un gallina, suficiente tenia con que estuvieran diciendo que era gay. Él no era gay, únicamente dijo que un chico le pareció lindo, estaba seguro que podía ser heterosexual y que alguien de su mismo sexo le parezca lindo.
El tren se detuvo, entre al rededor de cinco a seis chicos decidieron seguir al hombre de rasgo asiáticos, no eran muy discretos si podía opinar. Bajo la mirada avergonzado pero como cualquier joven de catorce años, siguió la corriente de la multitud. La víctima, al verlo, no se lo pensó mas y salio corriendo, uno de los chicos lo golpeo por “lento” mientras que los demás, casi literalmente le pasaron encima para atraparlo, únicamente querían grabar un vídeo para subirlo a YouTube o tiktok y que otros patanes los alaben.
La mayoría se apresuro a tomar al pobre diablo al mismo tiempo que lo empezaban a golear, empujar e intentar hacer que se caiga pero Tim se mantuvo firme en tratar de mantenerse lejos. Para su mala suerte, el cabecilla del grupo no tenia los mismos planes. Puso su mano en la cabeza del moreno para obligarlo a que se acerque con los de mas y que se una a la “diversión”, no obstante, Drake levanto su mirada al cielo nocturno y vio algo que lo hizo temblar, era la bat-señal, no supo si su temblor fue de miedo o de emoción.
Miedo. Definitivamente era miedo. Estaba a punto de cometer un crimen ¿y que haría un jovencito de su edad si se enfrenta al murciélago? La desventaja era abismal.
-Ahora, dale una paliza. Es tu iniciación, pequeño Timmy -. Bromeo con el mas joven del grupo pero estaba aterrorizado.
Comenzó a escuchar ruidos extraños, todos voltearon dejando al hombre el camino libre para para que escape pero seguro que estaba tan desorientado como ellos ¿Y como no? Si de entre las sombras salio el mismísimo Batman. Sus pasos eran pesados, resonaban en ese pasillo tan oscuro que ea imposible ver quien venia, y ya sea si era ese murciélago u otra persona, el cabecilla saco un barrote para defenderse, como si eso le fuese a ser útil. Cuando termino de salir a la luz, Tim quedo inmóvil, su mayor héroe de toda la vida estaba ahí. Chicos se pensaban aprovechar de él, después de todo, Batman seria incapaz de golpear a unos adolescentes ricos que solo se querían divertir ¿verdad?
Bueno, Batman iba con otra ida, darles un pequeño susto, si los niños no se corrigen ahora, cuando sean mayores serán un problema mayor. A los ojos del murciélago, resalto aquel moreno con la mitad de la cara pintada que retrocedía con el brazo extendido frente al hombre vietnamita, daba la impresión de protegerlo. El líder lo ataco pero ni siquiera pudo tocar a “la venganza”. Tim podía sentir una chispa de emoción y miedo. Aun que todos trataron de ir contra el, principalmente sirvió como distracción pues el cabeza del grupo se apresuro a sacar una pistola y apuntarle con ella. No contó con que Drake le avisara al héroe, aun que el disparo llego, no le hizo daño alguno. Los que no terminaron inconscientes, salieron corriendo pero Tim siguió estático por un momento ¿seria una mala ocasión pedir un autógrafo?
-Vete a casa, niño -. Dijo el murciélago con una voz fría.
Lo sea o no, no le quedo mas que salir corriendo, después de todo, también fue cómplice.