ALAIZ

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Sinopsis

Alan nunca imaginó que un encuentro casual cambiaría su vida por completo. Desde el momento en que conoció a ese chico de cabello azul, todo empezó a transformarse. Aquel desconocido, que parecía tenerlo todo—talento, carisma y una banda propia—se convirtió en una presencia constante, apareciendo en los momentos más inesperados, como si una fuerza invisible los uniera. Siempre resignado a seguir el camino trazado por sus padres, había dejado atrás su verdadera pasión: la música. Mientras tanto, el chico de cabello azul parecía vivir el sueño rodeado de melodías, escenarios y éxito potencial. Sin embargo, lo que parecía una vida perfecta ocultaba una realidad mucho más compleja. Es él quien finalmente lo saca de su zona de confort, abriendo las puertas a un mundo completamente distinto, donde las expectativas familiares y las inseguridades personales ya no son un límite. El choque entre estos dos mundos tan opuestos provoca una serie de eventos que no solo redefinirán sus vidas, sino que también despertarán el deseo de seguir el camino que siempre había soñado.

Genero:
Lgbtq/Humor
Autor/a:
Mz Aishel
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1. PERSONAJE DESBLOQUEADO

Aprender a quererte - Morat


¿Alguna vez te ha pasado que una vez que te encuentras con una persona comienzas a verla en todas partes? ¿Cuándo antes ni siquiera se notaba su presencia?

¡Es cómo desbloquear un personaje nuevo!

Pues justo eso me sucedió a mí, durante el primer cuatrimestre¹ de la universidad y justo como mencione, no había notado su presencia, quizás porque en realidad nunca me había topado con el ¿Cómo saberlo? Aunque no era tan extraño siendo que el cuatrimestre había empezado hace poco. En realidad, creo que pude haber notado a alguien tan aparentemente extraño como el, demasiado llamativo para ser franco; pero fue hasta entonces que me di cuenta de había alguien así en la universidad y fue solo porque lo vi en uno de los pasillos de la universidad, saliendo de una clase a la que yo apenas iba a ingresar, pero lo extraño apenas empezaba.

Cuando notas la existencia de una persona entre la multitud de personas a las que no les prestas atención y empiezas a encontrarte a esa persona en todos lados, no pasa de ser algo distante, en muchos casos, la mayoría.

Por lo regular cuando te das cuenta de esa existencia, se vuelve algo reconocido pero lejano, como la luna, sabes que está ahí y de vez en cuando la observas, pero realmente no le prestas atención, porque precisamente es algo distante, fuera de tu alcance, que no tiene nada que ver contigo.

Pero ese no fue mi caso, en mi caso la maldita luna se estrelló en mi cara y se volvió una presencia constante en mi vida y un potencial desastre en aumento.

Conocer a Aizen fue como conocer un nuevo mundo, uno plagado de cosas extrañas y alocadas, así como peligrosas y grotescas y también fue descubrir diferentes costumbres, gustos, música, fue como un choque de cultura a pesar de ser del mismo país, como si de viajar a China se tratara y lo más extraño de todo esto es que ese nuevo mundo formaba parte de este.

Y todo esto comenzó de una manera graciosa, pero no graciosa "graciosa", fue más como graciosa de rara, del tipo que quieres que la tierra te trague y te escupa en Taiwán, pero para explicar mejor, mejor explico.

Toda mi vida he estado en escuelas privadas o prestigiosas, no demasiado ostentosas pero que al menos cumplían con una educación de calidad, o al menos eso es lo que decían mis padres, en fin. Tales escuelas tenían por supuesto rigurosas normas de presentación, como uniforme completo, cabello corto, perfectamente limpio y arreglado de pies a cabeza, terminé usando uniforme hasta la preparatoria, una pesadilla, pero lo único bueno de asistir a esas escuelas fue Rebeca, la conocí en secundaria y desde entonces habíamos estado en las mismas escuelas, coincidencia o no a mis padres les agradaba y por supuesto, a mí me había gustado casi desde que la conocí.

Aquí hay dos puntos a los que quiero llegar y uno tiene mucho que ver con el otro, el primero: la universidad. Decidir la universidad a la cual asistir fue difícil, sobre todo por la presión de mis padres por entrar a una buena universidad y elegir una buena carrera, así que entre a una universidad reconocida a nivel nacional, pero en las universidades ya no son muy exigentes con la presentación, lo que nos lleva al segundo punto: la chica de cabello azul.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Bueno, si no hubiera entrado a esta universidad y si esta universidad fuera tan rigurosa con la presentación como mis otras escuelas, estoy seguro de que jamás la hubiera visto, o al menos no con esa apariencia, o tal vez si ¿Cómo saberlo? No suelo relacionarme con ese tipo de personas y por ese tipo de personas me refiero a "extravagante". De lo que estoy seguro, es que si hubiese normas de presentación o apariencia no le hubiese prestado atención, seria alguien más en el pasillo, pero no fue así.

Entre a la universidad en agosto y todo empezó bien, me había mezclado bien con mis compañeros, había hecho amigos y lo más importante, tenía a Rebeca conmigo, quien casualmente había entrado a la misma universidad, precisamente a la misma carrera, honestamente me base en su plan de vida para hacer el mío, pero ese sigue sin ser el punto. Para al fin llegar al punto primero tenía que aclarar esas cosas, una vez hecho eso, empezare de nuevo.

Después de entrar a la universidad el primer mes fue bien, fue excelente, pero entonces llego septiembre y con él, otoño, absolutamente todos llevaban suéteres y abrigos, pero hay que destacar que no hacía demasiado frío todavía, la temporada recién empezaba y el verano se desvanecía poco a poco, y lo destaco porque al no hacer tanto frío no era necesario llevar un suéter enorme, grueso y de color negro con una capucha claramente más grande que la cabeza.

Esa era la segunda peculiaridad que note de ella, su suéter, si mencionase una tercera serian sus lentes de marco rojo, que tampoco pasaban desapercibidos, pero la primera peculiaridad, la que más destacaba era su cabello, corto hasta los hombros, ondulado y de un llamativo color azul, esa fue la principal peculiaridad que me hizo prestarle esos segundos de atención y fue suficiente para volcar tan solo una parte de mi vida.

La vi en el pasillo de uno de los edificios de la universidad, nunca había visto a una persona tan extravagante en mi vida, al menos no en persona, y sabía que esos estilos se estaban popularizando, pero era la primera vez que veía alguien que seguía esas modas, como dije, siempre estuve en escuelas prestigiosas, así que no era extraño no encontrarme a personas con tal estilo. Así que tampoco era extraño que llamara tanto mi atención, no fue algo especial ni nada como se muestran en esas novelas dramáticas, no se encendieron luces, ni salieron flores o brillos por los bordes de mi vista, ni siquiera se cruzaron nuestras miradas.

Tan solo caminábamos a los extremos del pasillo en direcciones opuestas, tan solo le mire unos segundos y el único pensamiento que se coló por un segundo en mi mente fue un simple: es linda. Después de eso aparte mi vista y no pensé más en ella, pero a veces la vida tiene otros planes.

La segunda vez que la vi fue en uno de los extensos jardines de la universidad, iba caminando junto con dos personas, ambos de cabello rubio, así que ¿Cómo no iba a notarla? ¿Quién no la notaría? Entre un chico rubio, alto, otra rubia más baja que ella y ella con ese extravagante cabello azul, no fue que pusiese especial atención en ella, así que lo deje pasar de nuevo.

No quise pensar más en ello, pero después hubo una tercera, cuarta, quinta vez y aún más veces de las que quise contar, de pronto podía notar su presencia en todas partes y ella no hacía más que existir ¡Solo estaba ahí! ¡Existiendo! Y eso ya me alteraba.

Estaba ahí cuando entre a la cafetería en mi hora libre, tratando de acabarse una botella de soda de un solo trago mientras sus amigos la animaban y algunos en la cafetería también gritaban "fondo", definitivamente, no podía pasar desapercibida. Estaba ahí cuando caminaba a la entrada de la universidad, en la cancha de futbol llevándose el balón desde un extremo hasta el otro sin que nadie pudiera quitárselo. Estaba ahí, en los pasillos, en los jardines, en la biblioteca, en la estancia para alumnos, de algún modo siempre estaba ahí

Se que cualquier otra persona en mi posición lo ignoraría y seguiría con su vida, eso intente, pero esos encuentros dejaron de ser algo distante, la luna dejo de ser solo un paisaje y paso a ser un ente presente en todo momento, que poco a poco se volvió algo tangible.

De pronto no podía evitar notar su presencia donde fuera que estuviese, y no sabía cómo tomarlo ¿Por qué llamaba tanto mi atención? ¿Qué era lo que tanto me atraía? y ¿Qué tipo de atracción era? La chica era guapa, no la había visto de cerca realmente, siempre la notaba a la distancia, pero aun así su atractivo podía notarse, o al menos a mí me parecía guapa. Sin siquiera darme cuenta, comenzó a formar parte de mi vida, de mi rutina, comencé a guardar en mi memoria los lugares donde me la encontraba y la hora aproximada de encuentro y cuando lo noté me volvió aún más loco ¿Cómo podía recordar todo esto sin darme cuenta? y de pronto la verdadera pregunta tan solo apareció de la nada.

¿Sera que me empieza a atraer esta chica?

Suena aún más estúpido en voz alta porque ni siquiera conozco a esta tipa, no sé ni su nombre, pero sé que los lunes está en la cafetería antes de mi hora libre y se va unos 15 minutos después de que yo llegue, que casi todos los miércoles está en la cancha humillando a los jugadores o de vez en cuando jugando voleibol, sé que los martes va a la biblioteca con sus amigos por un buen rato, lo que supongo es su hora libre, también sé que los viernes deben salir a comer porque la veo ir hacia la entrada de la universidad con sus amigos y casi dos horas más tarde la veo pasar desde la ventana del laboratorio de un segundo piso.

Era una maldita locura el cómo pronto esperaba verla en cualquier parte y era frustrante poder notar su presencia, saber dónde estaba, que días, y que ella no supiera de mi existencia. Era como si esperará que de pronto volteara, me viera y me saludara, que se acercara a mi algún día y me preguntará algo, cualquier cosa, incluso si chocara con ella por error y me insulté sería un alivio para mí, era extraño.

¿Así es como se siente tener un crush? Realmente no lo sé por qué con Rebeca no fue igual, era aún más confuso, porque lo último que supe de mi situación emocional fue que estaba enamorado de Rebeca, así que esto fue una situación nueva y completamente desconocida.

Septiembre se pasó volando con esa dinámica que forme yo solo y de la cual ella ni siquiera estaba enterada y me hice a la idea de que así seria, que solo sería yo observando a la distancia, ella sin notarme y los dos por su parte, cada uno en su mundo y no me molestaba eso, pensé que solo pasaría, que un día dejaría de importarme si estaba ahí o no y que dejaría de esperar que de pronto mirará hacia donde estaba yo o eso esperaba.

A mediados de octubre ya me había acostumbrado a esta rutina y al ser lunes en hora libre supongo esperaba encontrarla ahí en la cafetería, sentada en la mesa de siempre, rodeada de personas, casi siempre eran los rubios, otras veces eran personas diferentes, pero esta vez la rutina cambio un poco, al entrar a la cafetería ella no estaba ahí, sus amigos sí, pero ella no. Lo más lógico era pensar que había faltado, en estos casi dos meses su horario nunca había cambiado, cada lunes sin falta estaba en la cafetería antes de que yo llegara y se iba después de un rato, el tiempo variaba, pero solo eso.

No le di más importancia, más bien me sentí algo aliviado de no tener la presión de ese extraño sentimiento carcomiendo mi interior, y fui junto a mis amigos hacía la fila para comprar en la tienda dentro de la cafetería, donde todo estaba caro y sabía mal pero no había de otra.

Mientras Max y Sam, apartaban la mesa Rebeca y yo fuimos a la fila para comprar algo. Si, Sam tiene razón, la comida sabe mal, pero prefiero comprar al momento que tener que traer algo de mi casa y comerlo fuera de tiempo, porque aquí no hay microondas así que o traes un sándwich que puedas comerte sin calentar o compras algo.

La pequeña tienda en el interior de la cafetería no era mas que un cuarto de cocina con una barra para separar a los tenderos y los productos de los clientes, barra donde también colocaban productos mas vistosos para elegir, como un pequeño gabinete con dulces, una charola con pan dulce, pequeños cheesecake, entre otras cosas. Avanzábamos de lado en la fila así que rápidamente llegamos a la barra, para ordenar algo, yo iba primero y Rebeca después de mí, porque ella siempre tardaba en decidir que comprar, así que yo hacía tiempo mientras ella pensaba.

Yo había decido que ordenar y me volteé a preguntarle a ella que pediría antes de ordenar. Ella estaba contando su dinero y dijo en voz baja que le faltaba dinero dijo algo sobre pedirle a Max y yo me volteé un momento para sacar mi cartera de mi mochila. ¿Por qué iría a pedirle dinero a Max si yo estaba justo ahí? Pero cuando volví a voltear ella ya se había ido.

Antes de que pudiera procesar todo pasaron una serie de acciones tan rápido que no pude evitar. En el momento en que saque mi cartera pude notar de soslayo un brazo estirarse por delante de mí sobre la barra para alcanzar algo, en cuanto hable giré mi cabeza esperando encontrar a Rebeca en su lugar, pero me encontré una cara completamente diferente, con una cabellera azul, tan cerca de mi propio rostro y cuando esta persona volteó al oírme hablar nuestras caras casi chocan entre sí, casi pude sentir el roce entre nuestras narices, y su aliento al exhalar por la sorpresa, por un momento que pareció eterno un tono muy claro y brillante de café apareció ante mi vista.

Me sorprendí tanto que me alejé casi de un brinco, fue una escena impactante y humillante, de esas que creí solo pasaban en las novelas y que eran tan ridículamente casuales que nunca pasarían en la vida real, y heme aquí.

Me disculpé de inmediato.

Estaba tan avergonzado, estábamos rodeados de personas, y probablemente todos habían visto la escena y lo que lo hacía aún más vergonzoso, la persona frente a mí en lugar de disculparse o mínimamente, lucir avergonzada, solo sonrió risueña y se encogió de hombros. Habiendo procesado todo ya, me di cuenta de que era la chica de cabello azul, quien debería de estar en la mesa del fondo con los otros dos rubios y quien debería de salir de la cafetería en 15 minutos más o menos.

Y me di cuenta de algo aún peor, su quijada levemente marcada, sus hombros anchos, sus clavículas bastante marcadas que se asomaban desde el cuello de su suéter, y cuando pensé que me estaba haciendo ideas habló.

—Al menos invitame un café primero. No suelo besar hasta la primera cita — Y su voz grave me lo confirmó. No era una chica.

Y ese fue el fatídico momento en que lo conocí, al idiota de cabello azul.